¡! Buenas buenass ¡! Aquí otro capítulo más que les traigo, una hace lo mejor que puede disculpen mis errores y espero que les gusté.
La chica observo al hombre sentado frente a ella, alto, delgado, oscuro e inteligente.
Parecía estar esperando su respuesta.
Absorta abrió la boca lentamente para contestar.
-Sigo teniendo bastante curiosidad por la afinidad mágica… Pero... creo que el asunto del señor oscuro me podría servir de más utilidad, para ofrecer mí ayuda a la causa… -
Severus suspiro cruzándose de brazos.
-Bueno señorita Granger… lo que le voy a explicar no va a ser fácil de asimilar. ¿Por qué piensa que una niña como usted, podría ser de utilidad para la causa? - La ceja del pocionista se alzo interrogante.
- Señor con todo el respeto, pero ya no soy una niña, sé de sobra la importancia y las razones por las cuales luchamos.-
-Ilumíneme señorita Granger.- El mago se incorporó unos centímetros hacia la chica mirándola fijamente y poniéndose a la altura de su rostro, sus codos apoyados sobre sus propias rodillas.
Hermione frunció el ceño al notar la proximidad de este.
-Luchamos por los derechos de los muggels, por unos ideales corrompidos y equivocados, por la paz en esta sociedad mágica señor.-
El rostro del profesor estallo en carcajadas atronadoras que dejaron a Hermione confundida, ¿Qué había dicho mal?
-Realmente tiendes a parecer una enciclopedia andante incluso cuando te explicas. Qué derroche de sentimiento… - Severus volvió a su posición relajada inicial y desvió la mirada a un lado. –Esta equivocada parcialmente bruja-
La chica abrió la boca para protestar pero la mirada feroz que el pocionista le mando en un segundo la hizo contenerse.
-Se te olvida lo principal. Luchamos por respirar un día más, luchamos para qué gente como usted señorita Granger, tenga una oportunidad en la vida, porque pueda manifestar su propia opinión sin que nadie quiera, ni pueda lanzarle un avada por la nuca cuando esté desprevenida… Para que familias Muggels… -
Imágenes de la noche anterior se desarrollaron en su mente en ese momento
-No sufran la irá de ese hijo de puta sin corazón, que solo desea el control total de toda una nación… -
Emociones recorrieron el rostro del pocionista dejando a Hermione sin palabras. Parecía tan humano, los ojos le brillaban, el color de sus mejillas había aumentado al igual que su respiración ahora agitada. Una necesidad insana por consolarlo se instaló en su vientre que ignoro completamente al ser consciente.
Severus suspiro retirando la mirada de ella una vez más.
-Lamento mi arrebato señorita Granger, este tema consigue sacarme de mi lugar ocasionalmente.-
-No... No pasa nada señor, puedo comprender lo que quiere decir, solo que no espere que buscase ese tipo de respuesta en mi. Si le soy sincera, no le imagine jamás utilizando ese tipo de vocabulario frente a un estudiante profesor.-
-¿Sin embargo sabe que puedo ser mortifago cierto? -
La respiración de Hermione se congelo al escucharle hacer tal afirmación frente a ella sin sentir un ápice de vergüenza o preocupación. Es cierto que había escuchado de Harry que Sirius le había contado sobre la juventud de Snape, pero no podía creer algo así, Dumbledore no permitiría un mortifago bajo los techos de Hogwarts.
-Acaba de enumerarme parte de las razones por las cuales lucha en la causa que Dumbledore fundó.- Contesto frunciendo el ceño acercando más su mirada a la de él.
-Podría haber estado actuando perfectamente, señorita Granger, ¿Cómo sabe que no es así? -
-Dumbledore confía en usted, por lo tanto yo también.-
-¿Es esa razón suficiente, niña? ¿Enserio? Creí que tenía una mentalidad propia y más desarrollada.- El mago se cruzó de brazos molesto frente a ella, con lo que la chica aprovecho para estudiar más su mirada.
-¿Qué es lo que buscas en mis ojos? ¿Acaso quieres ver tras ellos? ¿Es curiosidad chica impertinente? - pregunto elevando su tono molesto mientras apartaba la mirada de ella.
-no, lo lamento es solo… tus ojos a veces son distintos… se que suena raro y hasta parece loco pero a veces los puedo ver cambiar, realmente es aterrador y me… atrae. - La bruja evitó avergonzarse frente a él y logro frenar su verborrea bocal antes que fuese demasiado tarde.
-¿Te qué? - preguntó volviendo la mirada a la chica curioso.
-No es nada, solo olvídalo.- Avergonzada volvió la vista al suelo. El mago observo su cabeza baja por unos segundos y asintió, sabía lo que la afinidad mágica a veces causaba y debía que ir con cuidado.
-Dudo que tengas las capacidades suficientes… - murmuro para sí mismo.
-¿Disculpe? - La cabeza de la chica se disparó hacia él como si la hubiese insultado.
El pocionista suspiro cansado, sin ser consciente había subestimado a la chica en sus narices, sabía que el error cometido era garrafal, prácticamente se sentiría insultada por su divagación, había creado un reto para ella, había creado un monstruo en segundos y no sabía cómo saldría de ello, si no le quedaba más remedio tendría que recurrir a sus escudos mentales para aplacar a la chica.
-¿Conoce las artes mentales señorita Granger? -
-He leído sobre ello… -
-No espere menos de usted… ¿Leyó sobre el hechizo Legeremens? -
-Sirve para acceder a la mente de otro individuo, para así poder observar sus pensamientos ¿cierto? - Respondió mientras intentaba recordar lo que había extraído de aquel libro desgastado en la biblioteca apenas hace un año.
-Eso es lo mínimo que se puede realizar, pero es una buena teoría. Como bien a dicho puede acceder a la mente mediante ese comando, no solo puede observar los pensamientos que el individuo está teniendo en ese momento, puede experimentar las mismas sensaciones que él, saber que está sintiendo o pensando, recorrer su cerebro como estoy seguro a recorrido la biblioteca de este castillo, para así observar sus recuerdos, incluso si es un legeramante experimentado podría crear nuevos recuerdos en la mente de ese individuo, por supuesto con sus emociones y sentimientos creados únicamente por usted, incluso podría modificar los recuerdos que elija. -
-Entiendo… Suena realmente útil.-
-¿Útil? ¿Por qué sería útil para usted? - Pregunto con intriga.
-Podría convencer a Harry de que no haga alguna estupidez como suele hacer, solo con ese hechizo señor.-
-¿Y qué cree que diría el señor Potter si se enterase de que su mejor amiga anda modificando sus pensamientos y deseos señorita Granger? -
-No creo que le gustase realmente señor… - Contesto avergonzada por no ser consciente de ese punto.
-Cree bien, hágame caso. Además, no cualquier mago puede llegar a ese nivel de maestría, la Legeremancia al igual que la Oclumancia son dones que no todos los magos poseen, disciplinar la mente no es sencillo.-
-¿Y cree que yo podría señor? -
Ahí estaba. Ahora es cuando comenzarían los problemas, tenía que explicarle esto para poder avanzar y así comprendiese su personaje en la orden completamente.
-Posees una mente bastante analítica, no creo que tendrías ningún tipo de problema al aprender. Pero antes que si quiera lo menciones, no estoy capacitado, ni tengo el tiempo y paciencia suficiente para instruirte.-
-Usted es capaz de hacerlo. Es por eso que normalmente parece saber todo.- Afirmo la chica con calma.
-Bingo señorita Granger. Pero no, no utilizo mi habilidad con estudiantes. Albus me colgaría de los huevos en la torre de astronomía si se entera de algo así, además, no es necesario, sus caras suelen llevar un letrero enorme de culpable cuando hacen algo malo. Usted lo llevaba al día siguiente de robarme los ingredientes del almacén en segundo año.-
-Se entero de aquello.- murmuro apenada.
-Oh si, fue muy divertido verla muerta de miedo en mis clases cada vez que siquiera le lanzaba una mirada. La verdad es que los ingredientes no valían tanto como esas tres clases sin sus preguntas incesantes.- El oscuro mago se rio recordando, Hermione se permitió esbozar una pequeña sonrisa aunque no comprendía el cambio aun en su profesor, no había maldad en sus palabras, ni mordedura.
-Pero bueno nos estamos desviando de lo importante, no estoy manteniendo esta conversación así porque si con usted Señorita Granger. Como abras notado, mi comportamiento no está siendo exactamente el habitual, si lo fuese puedo asegurarle, que ya estaría llorando en su torre, porque su malvado profesor de pociones la hirió con algún tipo de comentario despectivo o mofa hacía su persona.-
Hermione escuchaba y asentía atentamente.
-Disculpe señor pero no soy Neville para hacer algo así-
-Merlín nos salve de que usted sea el señor Lombotton.- Rogo esperanzado.
-Señorita Granger, hablando seriamente ahora le explicaré mi trabajo en la orden, no lo haría de no ser completamente necesario dadas las circunstancias que nos atañen por culpa de esa poción y el ministerio. Por motivos bastante personales que no revelare hoy aquí, me vi en la necesidad de ir a pedir ayuda al Director Albus Dumbledore a la edad de 20 años.
-Un momento, ¿Cuánto hace de eso? No es por ofender señor pero… calculo que tendrá unos… ¿48 años…? -
Severus la miro fijamente y resopló burlón.
-Debería dejar el contador de Griffindor en números rojos en este momento por semejante insulto señorita Granger, como se atreve a decirle algo así a un miembro de la facultad… - Con fingida molestia la reprendió mientras sacaba su barita de ébano de entre los pliegues de su manga blanca y abotonada.- Reversio- Murmuro a la vez que movía lentamente la varita en un patrón intrincado.
La chica observo atónita como pequeños cambios surgían efecto en el hombre frente a ella. El pelo que siempre parecía tan grasoso, pegajoso y apelmazado, caía lacio y brillante hasta un poco más abajo de su hombro. Aun había ojeras en su rostro y se notaba cansado, pero nada era tan pronunciado como antes, su nariz era exactamente igual, las arrugas y patas de gallo que cubrían su rostro habían desaparecido, aunque una pequeña cicatriz adornaba su barbilla.
Su cuerpo tampoco sufría gran cambio, los músculos no habían encogido o aumentado pero sí que parecía más resistente y atlético.
-El pelo realmente hace la diferencia- Fue lo primero que salió de la boca de Hermione sin pensar.
-Soy maestro de pociones señorita Granger, ¿realmente cree que no sabría como realizar una poción que dejase el pelo brillante y sedoso? El pelo de Lucius es obra mía-
Severus sonrió contemplándola, sus ojos incluso parecían más vivos y divertidos que antes.
-¿Pero por qué? -
-Mi trabajo me exige ser despreciable tanto en personalidad como apariencia señorita Granger, y ahora le daré otra oportunidad, más vale por el bien de su casa que no se equivoque esta vez, ¿Qué edad tengo? - Se levantó frente a ella, la estatura era la misma, y se paseo hasta ponerse más cerca de ella, mirándola con su tan típica ceja alzada.
Hermione le observo, al verlo levantarse no le quedo más remedio que levantar la cabeza para poder mirarlo bien, sentada como estaba su boca se abrió asombrada, sintió un golpe en su bajo vientre al observar su expresión y su ceja levantada.
-Joder, se ve sexy-
Sin decir nada el pocionista llevo lentamente su mano hasta el mentón de la chica y haciendo el más leve contacto cerro la boca de esta.
La bruja sintió el tirón de la conexión que compartían cuando percibió el nivel de contacto y jadeo sorprendida, la adrenalina pulsando violentamente por sus venas y cada cm de su piel erizándose. Severus también sintió el choque por primera vez de sus magias, pero no pudo retirarse a tiempo, quizá si hubiese mantenido los escudos en alto, si hubiera estado en ese momento desempeñando su papel de malvado mortifago y profesor hubiera tenido la fuerza necesaria para apartarse súbitamente, para negarse al juego, para negar su persona, pero ya era tarde, no podía volver atrás, se estaba abriendo a ella, contándole sobre su vida y trabajo, volcando su confianza, en ese momento no había lugar para el profesor Snape, era tarde para reclamarlo.
Por primera vez en su vida su persona gano a su personaje.
Mirando fijamente los labios entre abiertos de la chica observo como esta se relamió por instinto, sonrió complacido y llevo su propia boca al sensible oído de la chica donde susurro lento y juguetón.
-Solo tengo 36 Señorita Granger… - Sabía lo que su voz causaba. Severus Snape no era inocente de absolutamente nada.
La respiración de Hermione estaba completamente descontrolada, sus ojos cerrados a causa de las sensaciones, su ropa interior posiblemente inservible, cuando unos toques en la puerta los sorprendieron. La chica abrió los ojos al momento recuperándose instantáneamente. Severus, ya recuperado a unos centímetros de ella le daba instrucciones.
-Rápido, escóndete en ese armario. Escúchame, escuches lo que escuches no salgas o hagas ruido, ¿entendido? - La bruja asintió ingresando al armario mientras lo observaba apoyado en la pared que quedaba frente a ella.
El pocionista cerró los ojos llevándose la mano a la frente y frunció el ceño con molestia y cansancio, tardo solo unos segundos, el glamur había regresado a él, disfrazándolo completamente. Abrió los ojos y se encontró con los marrones de ella que lo miraban en estado de shock desde la puerta del armario aun abierta.
Pálida, la chica lo observo, sus ojos habían perdido todo brillo, eran profundos, más negros que antes y vacíos, no había nada allí, no había emoción ni vida, era el mismo mago de hace unos segundos, pero parecía completamente alguien diferente.
El profesor Snape molesto por ver que ella no cerraba la puerta del armario le lanzo una mirada de desdén y odio que la abofeteo psicológicamente. Tomando aire cerró la puerta con la mirada de su profesor sobre su persona.
-Adelante- El pocionista llamo, su voz cargada de impaciencia.
-Padrino… - La cabeza de Draco asomaba por la puerta del despacho, parecía preocupado.
-Adelante no te quedes en la puerta, siéntate. Espero que vengas por algo importante, es temprano y sabes que no me gusta perder el tiempo.
-Es una carta de mi padre… Él dice que ha llegado el momento de que me presente ante ya sabes quién… - EL chico parecía realmente asustado y traía la carta en su mano que temblaba de forma incontrolable.
Severus lo miro fijamente y suspiro con molestia.
-¿Vienes a llorarme como un niño pequeño por algo que sabíamos que tarde o temprano ocurriría Draco? -
Hermione se tapo la boca para que no se escuchase el jadeo que estaba a punto de emitir por todo lo que estaba escuchando. EL problema de Draco y la frialdad de Severus con él, ante semejante situación.
Pues bueno, eso a sido todo por hoy amigos, la próxima vez que libre del trabajo abra mas capítulos. Se cuidan y se les quiere!
