N/T Nada me pertenece. Ésta es una traducción-adaptación del relato 'Release' de la maravillosa escritora en lengua inglesa Laurielove. Si os animáis a leerla en su idioma original, encontraréis más de 80 relatos suyos en FFN y AO3, de lo contrario, encontraréis más traducciones de relatos suyos en mi página. Ésta es mi pequeña aportación para que conozcáis sus magníficas historias. Gracias por leer y espero que me perdonéis si no os parece perfecta, pues no soy una profesional de la traducción.
N/A Tengo montones de otros fics en los que debería estar trabajando, así que, naturalmente, se me ha ocurrido esto. Me doy cuenta de que comienza de forma similar a algunos otros míos – Hermione a punto de abandonar Hogwarts después de pasar un año extra allí. Sí sí. Bueno, ya sabéis que me encanta escribirla como estudiante con Snape (aunque más mayor, madura). Si pudiera estar entrada en los veinte y ser estudiante lo haría. Pero claramente no puedo. Así que tenéis a una Hermione diecinueve, casi veinte, con mucho control, pero aun así, por el bien de un poco de tensión ilícita, en el colegio.
Esto definitivamente es PWP. Básicamente, tuve una fantasía de Hermione haciéndole una mamada a Snape y la escribí. Pensé que a algunos podía gustaros que la compartiera con vosotros. Eso es lo que es. Breve y dulce.
Así que… este fic básicamente hace lo que dice en la lata. Disfrutad. X
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Liberación
Hermione iba a dejar Hogwarts en el plazo de una semana. Había regresado tras la guerra para hacer sus exámenes, y ahora, después de ocho años, su viaje por el colegio estaba llegando a su fin.
Se sentaba en una de sus últimas clases de Pociones, mirando al maestro que la había cautivado, horrorizado, reprendido, inspirado y enfurecido. Era sólo ahora, después de todo lo que ambos habían pasado, que podía admitirlo: sin importar lo demás, era magnífico.
Y sin importar lo demás, la guerra y la lucha por la supervivencia le habían enseñado a Hermione a no desperdiciar la vida. El Profesor Snape sabía eso también, estaba segura de ello.
Y aun así, él impartió cada lección este año como si nada hubiera ocurrido. A pesar de su milagrosa supervivencia, apenas se había saltado un latido al regresar a la personalidad impenetrable que presentaba tan asiduamente en Hogwarts.
Pero mirándolo ahora, vestido con el rico negro que ella asociaba incesantemente con él, Hermione sabía exactamente lo que deseaba desesperadamente.
Cuando la clase terminó y los estudiantes se marcharon, ella se demoró. Snape estaba sentado a su escritorio, escribiendo en un pergamino, y ni siquiera levantó la mirada cuando ella se acercó. Ella no esperaba más. Simplemente esperó. Finalmente él habló, tan rico y grave como siempre.
"¿Qué pasa, Señorita Granger?"
"Como ya sabe, estoy a punto de dejar el colegio la próxima semana."
"Hmm." Su cabeza seguía baja.
"He estado aquí mucho tiempo. Ocho años."
"Sí." No sonó impresionado.
"Ocho años memorables."
"Memorables para usted, supongo."
"Espero que durante ese tiempo, y ciertamente en el último año, usted y yo hayamos llegado a un mayor entendimiento que en el pasado."
Al fin él dejó de escribir, dejó la pluma, y levantó la mirada, sus ojos negros como la tinta clavándose por fin en los de ella. "¿Y qué tipo de entendimiento sería ése?"
"Ya no soy una niña, Profesor."
"Puedo verlo." Por el más breve momento, sus ojos dejaron su rostro y se deslizaron por su cuerpo.
"Tendré veinte años dentro de dos meses. Ahora sé lo que quiero en la vida."
Hubo silencio por un tiempo. Él simplemente la miraba, su rostro ilegible. Ella esperó. Finalmente, él habló, lento y controlado.
"¿Y qué quiere?"
Por un momento ella no respondió, las comisuras de sus labios parpadearon en la más leve sonrisa enigmática. "Creo que usted también lo quiere. He estado pensando en poco más durante todo el año. He pasado por demasiado como para no agarrarme a la vida y cogerla cuando el momento surge."
De nuevo hubo una pausa antes de que él respondiera, sus tonos todavía mesurados. "¿Y el momento ha… surgido?"
La sonrisa de ella se profundizó seductoramente. "Creo que está a punto de hacerlo."
Había un tinte rosado en los pómulos de él.
"Repito mi pregunta, Señorita Granger: ¿qué es lo que quiere?"
Ella contuvo la lengua por un momento más, observando las pupilas de él ensancharse con anticipación mientras lo miraba fijamente.
"Quiero chuparte la polla."
Él la miró fijamente, apenas parpadeando, el único signo de reconocimiento de lo que ella dijo llegando en el leve aleteo de sus fosas nasales.
Durante algún tiempo hubo silencio entre ellos. Ninguno se movió. Y entonces hubo un chirrido cuando la silla de él fue empujada. Snape se puso en pie, apartando los ojos de los suyos. Salió de detrás de su escritorio y vino y se paró delante de él, a un pie más o menos frente a ella. De nuevo sus ojos se elevaron para encontrarse con los suyos, pero no habló.
Hermione dio un paso adelante, sin apartar los ojos de los de él. Su desesperación por probarlo era diferente a cualquier deseo que hubiera conocido antes. Bajó las manos y sintió en lugar de mirar, desabrochando los botones inferiores de su levita y metiendo la mano en el cálido interior. Estaba muy claro que el momento había surgido. Sus dedos trabajaron velozmente para desabrochar los botones de sus pantalones negros, y metiendo la mano se encontró con la carne gruesa y rígida de su polla. Necesitó poca ayuda para guiarla fuera ya que buscaba desesperadamente la libertad. Y entonces, con los ojos todavía fijos en los de él, se deslizó hacia abajo, sus manos rozando la espesa y suave lana.
Hermione se arrodilló y estuvo a nivel con la longitud de su polla, que sobresalía entre las solapas de su levita. Era grande y ancha y se erguía ante ella con una gota de expectación húmeda en el extremo. Hermione levantó la vista y miró a los ojos de su profesor una vez más. Permanecían impenetrables, pero no había duda de su propia necesidad.
Con maravilla casi reverente, inclinó la cabeza hacia la base del eje. Puso la parte plana de la lengua a lo largo de la parte inferior y la llevó hacia arriba, despacio, disfrutando el sabor a hombre; sabía fresco y limpio. Su lengua memorizó las venas y crestas mientras viajaba y cuando llegó a la cabeza, puso los labios abiertos sobre la parte superior y los cerró por completo alrededor de la punta bulbosa. Sólo entonces Snape hizo un ruido: una larga exhalación que resonó hasta la punta de la polla ahora acurrucada cómodamente en su boca.
Hermione aflojó un poco su apretado tirón y giró la lengua sin prisa sobre la cabeza, la lisa carne flexible bailando debajo de ella, la punta filtrando anticipación salada, excitando sus papilas gustativas. Un deseo abrumador inundó sus sentidos. Todo lo que quería era tomarlo, saborearlo y darle placer. Su lengua trabajaba con ardor ahora, combinada con los tirones de sus apretadas mejillas y labios trabajando sobre la parte superior. La cabeza de él cayó hacia atrás y otro sonido surgió de él, más fuerte, incontrolable: un gemido de abandono y placer. Ella agarró su longitud más baja con la mano, escupiendo en ella para suavizar su progreso sobre la carne dura.
Más, más. No podía tener suficiente esencia de este hombre. Aquí estaba ante ella, expuesto e impotente, desnudo en su boca después de todo lo que habían pasado. Succionó aún más fuerte, disfrutando la constante filtración en su lengua. La bebió mientras jadeaba por aliento. Retirándose, miró hacia arriba. La boca de él estaba floja, su cabello colgaba despeinado a su alrededor, estaba mirándola maravillado, las cejas fruncidas.
Y entonces sus manos se acercaron a su cabeza y, suavemente, la guio de vuelta hacia sí. Hermione abrió de par en par, echando la cabeza hacia atrás, lo quería más profundo que nunca y relajó los músculos de su boca y garganta. Empujando hacia adelante, guiada por sus manos, dejó que se sumergiera más profundamente en su interior. Snape vaciló, pero al no sentir resistencia, volvió a empujar hacia delante, dejando que la cabeza de su polla se hundiera en su garganta. Lo había tomado entero, y una vez toda su longitud estuvo en su interior, se detuvo. Apenas podía respirar, pero no importaba; él era suyo, se había entregado entero sólo a ella. Disfrutó la sensación. Sus ojos picaron cuando la necesidad de oxígeno presionó su urgencia. Retrocediendo en el último momento, jadeó con una abierta sonrisa de deleite, atreviéndose a alzar la mirada hacia él. Su rostro reflejaba su propia maravilla, pero, mutua, urgentemente, ella volvió a hundirse, tomándolo tan profundo como antes, manteniéndolo allí una vez más.
Snape agarró su cabeza con firmeza y ahora comenzó a moverse, retirándose casi por completo, mirándose salir con un pop de sus labios hinchados, húmedos, las líneas de su saliva pegándose a la hinchada punta púrpura. Entonces volvería a empujar adentro, tan profundo como podía, antes de dejarla arrastrar esos labios apretados sobre su longitud, sintiendo su lengua arremolinarse sobre la cabeza antes de sumergirse dentro una vez más, presionando el tenso abdomen contra ella. A veces, por un instinto entre ellos, se retiraría por completo y la dejaría respirar, dejándola adaptarse a la sensación de tomarlo entero, pero ella siempre abriría desesperadamente para volver a tomarlo.
Y entonces notó el cambio en la respiración de él, sus músculos tensos. Se retiró un poco y volvió a sostenerlo con fuerza en la mano, que acarició con fuerza y rapidez sobre la ancha longitud. Su boca trabajaba ágilmente ahora, la lengua y labios succionando y lamiendo y extrayendo su placer. Los dedos de Snape se apretaron en su cabello, sus ojos se enfocaron en la visión de ella ante él mientras sus músculos se apretaban, la tensión electrizada atrapándolos. Con un enérgico gruñido, más fuerte que cualquier sonido que hubiera oído de él previamente, estalló dentro de su boca, espesos disparos de semen golpeando su paladar, una vez, dos. Ella se abrió para él y sintió dos ráfagas más cayendo largas y calientes sobre su lengua, cada una acompañada por ese grave gemido de liberación.
Después de unos momentos en que el cuerpo de él se aflojó, sus manos bajaron a sus mejillas, los pulgares empujando hacia arriba para asegurarse de que su boca continuaba abierta. Lentamente, se retiró de ella. Al alzar la vista, lo encontró mirando su boca mientras ella mantenía visiblemente su semilla en la lengua. Le concedió la visión todo el tiempo que él quiso. Cuando al fin sus dedos se relajaron, todavía sosteniendo su mirada, ella cerró la boca y tragó. Los ojos de Snape se cerraron, su cabeza cayó hacia atrás, y exhaló con dicha sin adulterar.
Hermione se puso en pie, sacudiéndose las rodillas y recogiendo sus cosas. Su profesor no se movió de su posición ante su escritorio, pero se arregló y se abrochó los botones.
Hermione lo miró y sonrió cálidamente. "Gracias."
Las cejas de él se alzaron levemente con sorpresa. "Gracias a ti… por el momento."
Y con una última sonrisa, Hermione se giró y se fue.
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Seguid soñando, LL.
Espero que os gustara este pequeño divertissimo.
Los reviews van abajo muy bien, al igual que Hermione. ;_) xxx
