Hola a todxs, espero que estén empezando muy bien su semana.
Disclamer.- Todo lo reconocible en esta historia pertenece a JK Rowling, a la Warner y no tengo idea de a quién más. Mío solo es la historia y la escribo sin ánimo de lucro, la estrofa del principio pertenece a la canción Perdido del grupo Warcry y fue la canción que escuchaba cuando imaginé esta historia.
Enojy!
La Voz De Las Luciérnagas
por
Adrel Black
-.-
VI
Severus
No tengo ningún recuerdo
de aquella vida anterior...
(Perdido, Warcry)
-.-
La sensación es de respirar después de casi haberse ahogado, la sensación es de romper con la cabeza la superficie del agua, luego de estar seguro de que vas a morir.
Se levanta de golpe, sentándose en la cama, ella está ahí, casi chocan uno contra el otro.
—Tranquilo, —dice ella.
Él se aleja un poco para mirarla, tiene el cabello castaño y espeso, los ojos cafés y unas cuantas pecas salpicadas sobre la nariz. Es hermosa, pero es su voz lo que lo mantiene anonadado, es la voz de las luciérnagas.
—¿Está bien? —pregunta ella, él asiente, no sabe si su voz funciona, sigue en silencio. Ella le quita los cabellos que el movimiento le echó sobre la cara y que una capa de sudor a causa del esfuerzo mantiene pegados a su piel. Es dulce, él no recuerda nada, pero está seguro que jamás nadie fue dulce con él, ella sonríe. —¿Se siente bien?
Pero en lugar de responder él se acerca, a ella la empatía la empuja y lo abraza de nuevo, es cálida y agradable, huele a magnolias, le pasa las manos por la espalda y por el cabello y lo abraza por lo que le parecen siglos.
—¿Quién eres tú? —pregunta él al final, tiene la voz cascada por todo el tiempo en que no la ha usado. Se aclara la garganta y vuelve a preguntar: —¿quién eres tú? —esta vez su voz se acerca más a lo que él cree es su voz real.
—Soy Hermione Granger, —ella lo mira con curiosidad.
—Hermione, —el nombre de ella se le derrite en los labios, es un nombre conocido, es como una palabra que conoces y olvidaste, pero cuando la escuchas te suena de antes. —Hermione, —ella asiente. —¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi nombre?
Hermione lo piensa un momento, va a responder Profesor Snape, pero no es correcto, al menos ese no es su nombre, así que le dice:
—Severus. Su nombre es Severus.
Esa palabra también le suena conocida,
—¿Dónde estamos, Hermione? —él mira alrededor la enfermería, todo le parece novedoso y conocido a la vez.
—Estamos en Hogwarts.
—¿Hogwarts? —pregunta él, la palabra le suena conocida como Severus y Hermione. Suenan a palabras que ha escuchado antes, palabras olvidadas pero arraigadas.
—Sabe ¿por qué está aquí?
—No —y luego apresurado le aclara —no me lo digas. No lo recuerdo y no quiero saberlo.
—¿Hasta dónde recuerda? —la voz de Hermione suena cautelosa.
—Yo… —Severus cierra los ojos y piensa, las compuertas de la represa aparecen de nuevo en su mente. No, no quiere, abre los ojos. —No recuerdo nada, no sé porqué estoy aquí, ni quien eres tu, ni porqué estás aquí conmigo, no sé qué es este lugar, —ella asiente, —pero hay cosas, tú me hablaste de la poción matalobos, —ella asiente de nuevo —te escuché —dice el —yo conozco la poción matalobos, sé cómo se hace, y tu nombre me suena conocido y mi nombre también. ¿Cuánto tiempo he estado aquí?
—Tres años.
—Quisiera levantarme. —Ella se aparta de la cama y le da espacio, él desliza las piernas hacia fuera de la cama y se mira, la pijama negra, es un pantalón de chándal y una playera. —Me siento ridículo vestido así —ella sonríe.
—Sus habitaciones están en el castillo, seguramente su ropa aún esté ahí. Podría cambiarse.
—Claro.
Él se pone de pie, descalzo, las rodillas se le doblan cuando apoya todo su peso en ellas, Hermione se acerca y le sostiene por el codo.
—¿Está bien?
—Si. Un poco mareado.
—Es por levantarse de pronto, venga —ella se acerca a y lo toma por el brazo, en caso de que él vuelva a necesitar ayuda.
Ambos se dirigen hacia fuera de la enfermería, Hermione nota como no necesita guía, él sigue su camino hacia las mazmorras, como si lo conociera, andan por el castillo que es de un clima agradable, él va descalzo, muy silencioso, el único sonido es el que hacen las zapatillas de deporte de ella.
Espera que las puertas de las mazmorras estén abiertas, llamar a Minerva ahora mismo no parece una opción, Snape parece necesitar estar tranquilo, al menos por el momento.
—Es aquí ¿cierto? —pregunta él frente a la puerta de la mazmorra.
—Si, ¿lo recuerda?
—No. Pero lo sé.
Abre la puerta y mira el interior con ojo crítico, se siente muy familiar, como volver al espacio de juegos de la infancia, cruza a grandes pasos aquel lugar en el que impartió clases hasta una puerta al final, Hermione se queda atrás, no quiere invadir su intimidad.
—¿Por qué no me sigue, Hermione? —pregunta él, siguiendo su ejemplo de hablar de usted.
—Son sus habitaciones privadas.
Él abre la puerta y se aparta cediendo el paso a ella que asiente y entra.
Es grande, a falta de algo más, no amplio, sino grande, los techos abovedados, hacen que se sienta como una especie de caverna, o una catedral, todo está cubierto de polvo y huele a encierro. Él mira alrededor con los ojos entornados, luego se acerca a un gran ropero y saca pantalones negros, camisa blanca y levita, interiores y botas negras.
—Esta es mi ropa, —no es una pregunta, luego se mira las manos vacías —¿dónde está mi varita?
—No lo sé, pienso que Minerva debió guardarla por aquí, —ella mira alrededor como esperando que la varita aparezca de la nada —ella decidió mantener todas sus cosas intactas, tenía fe en que usted despertaría.
—¿Minerva?
—Es la directora Hogwarts.
Snape asiente y mira alrededor, luego se acerca hasta el baúl a los pies de la cama y lo abre, como por arte de magia la varita está ahí, junto a sus ropas de mortífago. La máscara plateada le regresa la mirada, en su mente es como si su mano se acercara a dar vuelta a la llave que cierra las compuertas, toma la varita y cierra el baúl de golpe.
Hermione no dice nada, solo mira.
—Deme un momento, Hermione.
—Le voy a esperar en el aula.
Él asiente y ella sale.
Dura un momento de pie frente al baúl, esa máscara es algo malo, no solo malo, algo tétrico, algo que quisiera no haber visto, se desviste y se aleja hacia el baño, se ducha y al salir se mira en el espejo, tiene una cicatriz apenas visible pero muy grande en el cuello, hay otras cicatrices a lo largo de su cuerpo, todas viejas heridas de blanco perlado. No quiere pensar en ello, quiere dejar todos aquellos recuerdos a buen recaudo en el olvido, como si nunca hubieran existido.
La única cosa que quiere, en aquel momento, es sentarse y escuchar a Hermione hablar.
-.-
Hermione se sienta en uno de los pupitres y mira la pizarra en blanco, agolpadas contra las paredes están las mesas de trabajo en las que ella tantas veces tomó clases de pociones.
Quizás debería avisar a McGonagall lo que ha pasado, o a Madame Pomfrey.
¿Y si Snape necesita ayuda médica? ¿Y si sufre un colapso?
Pero echar a perder las vacaciones de las mujeres no sería lo mejor y además, de forma egoísta lo piensa, decirle al mundo que el Profesor Snape despertó implicaría que ella deba volver a la realidad, a ese mundo en el que está a poco de casarse. Pasa algunos minutos pensando en las posibilidades cuando Snape cruza la puerta.
Lleva la ropa habitual que usaba en los tiempos que daba clases, pantalón y levita negros, con la camisa blanca debajo, solo se echa en falta la capa, Hermione le sonríe, lleva el cabello limpio y huele a menta, se ve bien, no parece que vaya a colapsar de un momento a otro.
—¿Le gustaría que comiéramos algo en el Gran Comedor?
—Si, creo que no he comido en años.
—Eso es literal.
Ambos se encaminan fuera de las mazmorras, Hermione hace lo posible por no guiarlo, por seguirlo, él encuentra el camino al Gran Comedor como si lo hubiera recorrido apenas un día antes.
Mira el techo encantado, el cielo es naranja a causa del atardecer y muy a lo lejos se vislumbra la primera estrella del firmamento. Él camina en automático hacia la mesa de los profesores, Hermione de nuevo no lo sigue.
—¿Por qué no viene?
—Yo solía sentarme en esta mesa, —responde sin entrar en detalles.
Él asiente y se acerca a la mesa de Gryffindor, permanece de pie esperándola. Hermione se acerca y se sienta en uno de los bancos, Snape da la vuelta y se sienta frente a ella.
Por arte de magia la comida aparece.
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¡Snape está sentado en la mesa de Gryffindor!, es lo único que la mente de Hermione puede pensar. Él espera a que ella tome algo de comida, ella se sirve y entonces él también comienza ¡Snape está sentado en la mesa de Gryffindor!
—¿Le gustaría hablar sobre lo que recuerda?
—Me gustaría —dice él —preguntar ¿por qué sigue hablándome de usted?
—Usted dijo que no quería recordar, cuando despertó lo dijo —él asiente —si yo le cuento cosas ¿no lo hará eso recordar?
—Si le digo que pare ¿va a parar?
—Si.
—Usted me habla con cierto respeto, con deferencia ¿por qué lo hace?
—Porque usted era mi maestro, fue mi profesor de pociones por años.
—¿Cuántos años tiene Hermione?
—Veinte.
—¿Y yo?
—No estoy segura, pero puedo consultarlo si usted quiere, —él niega con la cabeza, así que Hermione hace su mejor esfuerzo por adivinar. —Diría treinta y muchos o cuarenta y pocos.
Ninguno de los dos ha comido mucho, han estado hablando.
Es extraño lo reconfortante que a Hermione le parece, el castillo silencioso, los terrenos en los que solo se escuchan los grillos, el cielo oscureciendo y un hombre —¡Snape! — interesado en saber cosas sobre ella.
—¿Es una enfermera?
—No, —ella niega con la cabeza mientras juega con un guisante en su plato, —la enfermera se tomó unos días, por las vacaciones de verano y yo vine a hacerme cargo de usted, mientras tanto.
—Ya no es mi alumna…
—No, —responde ella, aunque no es una pregunta, las implicaciones de esas palabras de pronto llegan hasta su cerebro, ella es una mujer adulta, con un hombre adulto y atractivo en un lugar solitario.
—¿Podría llamarme Severus?
—Podría... Si es lo que usted quiere.
El hombre tiene una media sonrisa, luego siguen comiendo en silencio.
Yo que soy una mujer adulta, quiero estar encerrada con un adulto Severus Snape en un lugar en medio de ninguna parte. Y la que esté libre de pecado que lance la primera piedra :D
Hola QueenSlytherin.- Pues porque tengo que dejar alto el hype para que regresen en el siguiente capítulo. Que bueno que estés disfrutando, para mi es un gusto.
Hola Lora.- Hola Lora, sé que es una tontería, porque yo soy la que está escribiendo, pero también me emocioné. Que gusto que tu semana haya ido bien, espero que esta también sea buena, un saludito.
Hola Eydren Snape.- Si, a mi también me emocionó mucho, espero que lo hayas disfrutado y pues como ves están solitos en el castillo, y pues de cancelar la boda, pues es el gran elefante en la habitación en esta historia, así que no esperes que suceda, al menos no pronto. Espero que todos tus fics actualicen pronto y que los disfrutes. Yo sinceramente al Sherlloly no le entro, es que mi corazón es total y absolutamente Johnlock. Y al Harmony pues la verdad nunca lo he intentado, es que no empatizo mucho con Harry, de hecho suele tener más bien poco papel en mis historias ;). Aun con todo eso espero que tengas actualizaciones rápidas y excelentes historias. Gracias por los buenos deseos, nos leemos bien pronto.
Hola TequilaNervous.- Y por fin a despertado. Respecto al drama yo soy igual, hazme sufrir todo lo que quieras pero tiene que haber un final feliz, porque si no me traumo. Fíjate que me pasa igual con los Weasley, incluso a Molly a veces solo la dejo de lado y ya, pero a Ron, es que no me lo trago, no puedo con él, tiene todos los rasgos de las personas que me molestan. En fin, nos leemos pronto. Que estés muy bien.
Y bueno, si todo sale bien, nos estaremos leyendo el viernes.
Saludos y abrazos.
Adrel Black
