Hola a todxs. ¿Qué tal comienza su semana? Espero que con muchos ánimos, o tal vez durmiéndose en el trabajo, como yo ;)
Solo para que se entienda la referencia al final Alea Iacta Est significa la suerte está echada.
Disclamer.- Todo lo reconocible en esta historia pertenece a JK Rowling, a la Warner y no tengo idea de a quién más. Mío solo es la historia y la escribo sin ánimo de lucro, la estrofa del principio pertenece a la canción Parte De Tu Vida del grupo Adventus (básicamente Warcry 2.0) porque fue la canción que escuché mientras pensaba en qué tipo de relación quería que tuvieran Severus y Hermione.
Enojy!
La Voz De Las Luciérnagas
por
Adrel Black
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VIII
Alea Iacta Est
Si digo que no quiero más, te mentiría;
si digo que no quiero más, faltaría a la verdad.
(Parte De Tu Vida, Adventus)
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La lechuza que lleva su correspondencia llega ese día incluso antes de que baje a desayunar, le deja El Profeta y la consabida carta de Ginny.
Según el diario la cacería de los mortífagos continúa, aunque no hay rastro de ellos, el Ministro —Kingsley —asegura que no han abandonado el país.
Ginny por su parte menciona que Ron está cada vez más enfadado y que la Señora Weasley piensa que Hermione no está tomándose con la seriedad necesaria su compromiso.
Escribe una escueta respuesta donde les asegura que volverá en cuanto pase el mes que prometió a McGonagall y que desea una boda pequeña y simple, por lo que el tiempo no debe ser problema.
Envía la respuesta con la misma lechuza y luego toma la carta y la guarda en su baúl junto con el resto, mete la mano entre la ropa, los libros, las túnicas y saca la pequeña caja de raso granate con el anillo, la abre. Oro con un rubí, los colores de Gryffindor, lo toma y lo desliza en su dedo, le queda a la perfección, pero aun así le molesta, no siente que sea suyo, el anillo podría tener grabado su nombre, junto con todos su particulares y aun así, jamás se sentirá propio. Se lo quita, lo devuelve a la caja y la caja al fondo del baúl.
Sale de la Torre lista para encontrarse con Severus —Severus, no el Profesor Snape —en el Gran Comedor.
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¿La quiere? Si, está absolutamente seguro, ¿cómo puede saberlo? ¿Ha querido a alguien antes? No puede asegurarlo pero está bastante seguro de que si, ¿era a ella? No lo cree. No lo sabe, pero no lo cree.
Según Hermione la única relación que ellos tuvieron antes fue la de un Profesor y una alumna, fuera como fuese, la quiere ahora y es todo lo que necesita saber. Si hubo otra no la recuerda, ni quiere hacerlo, si hubo alguien más ahora ya no importa, porque esa mujer —si es que alguna vez existió —no está con él, si alguna vez hubo alguien más en su vida que no fue Hermione, esa mujer le abandonó.
Sigue andando por los terrenos, con las manos en los bolsillos del pantalón, nunca antes se sintió tan despreocupado, es una sensación nueva, está seguro que en alguna época anterior no fue así, en esa época antes de despertar, antes de dormir, en esa época había tenido que cuidarse la espalda en todo momento.
Se aprieta el puente de la nariz como si estuviera tratando de espantar la migraña, no debe continuar por ese camino, en su mente puede ver como las compuertas se resquebrajan, se aleja lo más que puede.
Abre los ojos y continúa caminando hasta las puertas del Colegio.
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Ella está de pie en la torre de astronomía, ve a Severus caminando por los terrenos, lleva las manos en los bolsillos del pantalón y la levita desabrochada deja ver su camisa blanca e impoluta.
Han pasado unos días desde la noche en que vieron la estrella fugaz, él pasa mucho tiempo en silencio caminando por los terrenos, aun así todas las tardes regresa y elige un libro del pequeño montón que Hermione llevó al colegio y que sigue estando en la enfermería, no lo ha llevado a la Torre de Gryffindor para que él pueda seguir tomando de ahí lo que le apetezca.
Ella lee para él hasta que anochece, en el borde del lago.
Debería avisar a Minerva que ha despertado, pero si lo hace, la mujer, la Señora Pomfrey y otras personas —seguramente —aparecerán por el colegio. Hermione se dice a sí misma que no quiere arruinar unas vacaciones tan tranquilas y agradables, que no tiene nada que ver con la idea egoísta de tener la compañía de Severus para ella solamente. En el fondo sabe que se está mintiendo.
Trata de recordarse a sí misma que ese a quien mira es Snape, es quien alguna vez la humilló diciendo que los incisivos enormes con los que Malfoy la había hechizado eran iguales que sus propios incisivos. Es Snape, el que le había regresado montones de ensayos que merecían un Excelente con apenas un Aceptable.
Snape, el que siempre favorecía a los Slytherin, el que había arrancado la oreja de George Weasley, el que había asesinado a Albus Dumbledore.
Sin embargo su mente escucha todas aquellas palabras y las pasa por alto, por el contrario al ver a Severus caminando hasta las puertas del colegio tiene una idea.
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—¿Al Londres muggle? —pregunta él mientras comen, ella asiente de nuevo en respuesta, es la segunda vez que él lo pregunta. —¿Y usted supone que es una buena idea porque...?
—Creí que le gustaría salir del castillo luego de tanto tiempo. —Se encoge de hombros. —Salir hacia el mundo mágico, puede atraer los recuerdos, pero salir al mundo muggle debe ser seguro.
Severus asiente.
—¿Cuándo quisiera salir?
—¿Qué le parece esta tarde?
—Me parece… bien.
Ella solo sonríe.
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Es casi para anochecer que él llega a la enfermería, lleva pantalón y camisa negros y la levita sobre el brazo, ella está frente a la chimenea esperándole, Minerva dejó conectada la red flu, desde la enfermería hasta el departamento de Hermione, en caso de que esta necesitara de urgencia ir a su casa.
Hermione lo mira llegar, se ve apuesto, pero no solo eso, también se ve joven. En su cabello negro y su porte serio se adivina el hombre que fue, pero en la falta de la capa, el saco y el botón abierto de su camisa se adivina alguien diferente, alguien que estaba oculto bajo todas esas capas de ropa.
Al verlo Hermione echa una mirada a su propia ropa, pantalón de mezclilla, zapatillas negras y una camisa de mangas largas, ligera y de color añil. Se siente desaliñada comparada con él, pero la forma en que los ojos de Severus vagan por ella, le quita de la cabeza cualquier inseguridad.
—Iremos a mi departamento y desde ahí caminaremos al lugar al que quiero que vayamos, —él asiente —está cerca.
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El camino es muy corto, apenas un par de minutos y cuando llegan a la entrada, Severus parece vacilar.
En sus pocas memorias hay leves chispazos de lo que fue su vida, no son recuerdos exactamente, sino... sensaciones, ideas, saber que antes estuvo en tal o cual lugar, estar seguro que antes vivió tal o cual situación, aun y cuando no puede recordarla. Pero estar de pie, frente a la puerta ornamentada de madera clara, y con luces de neón sobre ella, es algo que, está seguro, jamás ha vivido. "Dark Knight", se lee sobre la puerta las luces verdes parpadean y se enciende en rojo una imagen de un enorme caballero medieval sobre un caballo también enorme.
—¿Está bien?
—Dígame, Hermione, —empieza él a decir —cómo es que vamos a entrar a este lugar…
—Por la puerta…
—Me refiero, —aclara él mientras sonríe de medio lado, —a que es un lugar muggle, no tengo dinero muggle, ahora mismo no tengo ni siquiera dinero mágico.
—¿Puede no preocuparse por eso?
—¿Vamos a hechizar al dependiente y a lanzar un confundus al mesero?
—O tal vez solo les paguemos.
Él se ríe y es la primera vez desde que Hermione tenía once años que ha visto una sonrisa verdadera en el rostro de Severus Snape, eso la descoloca y la forma en que él la mira como si fuera alguien divertida y graciosa hace que quiera reírse también. Cuando está con sus amigos ella es aburrida, la chica responsable dispuesta a amargar la fiesta de cualquiera, pero aquí, Severus comprende su sentido del humor y lo comparte.
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Cuando los ve salir no lo puede creer, ha estado más de una semana al acecho, pero la asistente del Ministro parecía no estar en casa. Intentó un par de veces acercarse al departamento en el que la chica vive, pero podía sentir las protecciones alrededor del lugar.
Es una buena forma de llegar hasta el Ministro y no solo eso, llegar a Harry Potter.
Esa chica es una mina de información y es también la única que vive sola en un barrio muggle. Harry Potter vive en Grimmauld Place, el ahora antiguo cuartel de la Orden del Fénix, conocida como una de las casas más fortificadas de Inglaterra. Kingsley Shacklebolt por su parte está rodeado de aurores todo el tiempo, Granger parece un blanco mucho más fácil.
Mientras montaban guardia y la chica no aparecía, los asaltó la idea de que sabía que la seguían y había huido, pero el hecho de que Kingsley siguiera llamando a la comunidad mágica a estar alerta les hace pensar que no sabe dónde están.
Saca una hoja del profeta donde aparece una fotografía de Kingsley y al fondo se puede ver a Hermione Granger, sin duda es la mujer que camina por la acera.
Mulciber parpadea pensando que está viendo mal, ese hombre que camina con ella, tiene que ser Snape.
Mulciber y Mcnair son los mortífagos que el Ministerio sabe que huyeron, pero no son los únicos, hay otros, regados por aquí y por allá, ahora viven con sus máscaras de personas respetables, en esos círculos se decía que Snape había muerto, que era una mentira que estuviera en Hogwarts incapaz de despertar.
Sea como sea, ese es Snape y está, no solo despierto, si no muy vivo.
Los sigue hasta el interior del bar y desde un rincón oscuro observa todo el intercambio entre ellos.
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Cruzan la puerta y se encuentran en un Bar muy particular, las paredes parecen de una casa en ruinas, toda la iluminación es mortecina y ámbar, hay unas pocas personas sentadas en mesas de dos o cuatro y en un templete al fondo del lugar un grupo musical canta una canción en español.
Caminan hasta una mesa para dos que está al lado de la pista de baile, aunque no hay nadie bailando, solo algunas personas de pie junto al templete mueven la cabeza al ritmo del estruendo de la música.
Resaltan como un duende en medio de veelas, ahí todo el mundo parece vestido de negro, con accesorios de cuero y peinados estrafalarios, aun así, nadie les presta atención.
Severus cuelga su levita en el respaldo de la silla y espera a que su acompañante se siente para sentarse también.
—¿Esto es… —empieza él a decir y tiene que inclinarse sobre la mesa para hacerse oír a causa de la música —un bar muggle?
—Si —responde ella, inclinándose también. —¿Está incómodo?
—¿Por qué vinimos aquí? —le pregunta, pero no parece molesto, más bien solo sorprendido.
—Bueno, —responde Hermione —había visto este lugar antes y nunca había entrado, quería que saliéramos del colegio y dudo que podamos encontrar a alguien aquí que nos reconozca.
—Eso sin duda.
—¿Les ofrezco algo de beber? —pregunta un mesero que se acerca solícito a ellos.
—¿Hermione? —pregunta Snape.
—Una cerveza.
Luego mira a Severus.
—Whisky —pide sin titubear, está seguro de que le gusta el whisky.
El hombre se aleja y reaparece minutos después con las bebidas.
—¿Puedo preguntarle algo?
—Lo está haciendo ahora.
—Algo más —aclara Hermione y él asiente —¿por qué no quiere recordar?
La mesa es pequeña y ambos están casi encima para poder hablar por sobre el ruido, están tan cerca que Hermione puede ver las luces reflejadas en los ojos negros de Severus.
—¿Alguna vez ha tenido una herida vieja, una que a veces olvida que está ahí pero que está segura que va a doler en los momentos más insospechados?
—Sí, —responde ella y él retoma la palabra.
—Esa es la sensación sobre los recuerdos, van a doler si los dejo libres.
—Podría haber recuerdos buenos entre los malos — responde Hermione, pero lo duda, ella conoce la historia del hombre, Harry se las contó y duda que tenga buenos recuerdos, aunque hay algo que le da vueltas en la cabeza ahora mismo y no lo puede evitar: Lily Evans.
—Pienso en los recuerdos como una represa en mi mente, es una represa gigantesca de grandes paredes y con unas gigantescas compuertas cerradas solo por una pequeña llave de plata. —Él mira fijo el vaso de whisky. —Si doy vuelta a esa llave, los recuerdos tras las compuertas van a inundarlo todo, sería la fuerza de una catástrofe, no creo que pueda sobrellevarlo.
—La memoria selectiva es algo que sucede. —Él la mira con interés —es la capacidad para recordar ciertas cosas o borrar o hasta modificar otras. Por eso puede recordar hechizos y pociones, pero no tiene recuerdos sobre usted.
El mesero ha dado varias vueltas y dejado cerveza y whisky para ambos una y otra vez.
Severus dobla un poco el puño de su camisa y muestra a Hermione la marca tenebrosa, la chica la mira, tiene el tono azulado verdoso de los tatuajes viejos.
—Es algo malo ¿cierto?
—Si.
—No sé que es, pero tengo sueños en los que veo a la serpiente retorcerse en mi piel, y siento miedo, —ella tiene los labios apretados y los ojos entornados, mira la marca tenebrosa, luego desliza la mano hasta el brazo de él y pasa los dedos por la marca. —Hermione, —ella levanta la vista, pero sus dedos aún están en el antebrazo del hombre —¿soy una mala persona?
—Tomó malas decisiones, —empieza ella, —como hacemos todos, hizo cosas malas, y se redimió, de una forma que pocos podrían. No hay nada de lo que deba avergonzarse en sus recuerdos. Estoy segura que algunos serán horribles, pero sus acciones, al final, hablaron por sí mismas.
Hermione dobla la manga de su camisa sobre su propio antebrazo las cicatrices que Bellatrix dejó en su piel brillan a la luz ámbar del lugar. Sangre Sucia claro como el primer día.
Él tiene la misma reacción que ella, lleva sus dedos hasta las cicatrices y las toca, con mucha delicadeza, como si temiera que aún dolieran.
—¿Quién lo hizo?
Ella sonríe antes de contestar.
—Una mujer —y previendo que el nombre de Bellatrix pueda traer recuerdos a él dice: —su nombre no importa.
—¿Pero le da miedo?
—A veces tengo pesadillas con ese día. Y siento miedo de nuevo, —él asiente mientras ella habla, sus dedos aún están en su antebrazo, son cálidos y amables. —Pero la vencí, cuando despierto con miedo siempre recuerdo que la vencí. —Él asiente. —También los venció, —se miran muy fijo —a quienes le hicieron ese tatuaje, usted los venció, se lo aseguro, si alguna vez siente miedo, recuerde que los venció.
El mesero se acerca con otra ronda y rompe con el momento, ellos se alejan. De golpe es como si alguien hubiera subido el volumen, la música se escucha de nuevo, hay sonidos de vasos chocando y de personas hablando, por un momento fue como si solo quedaran ellos en el mundo.
—¿Usted entiende lo que están cantando? —pregunta Snape.
—Pues... tomé clases de español antes de ir a Hogwarts. —Ella entorna los ojos tratando de entender las palabras que se enredan entre la música y el curioso acento del hombre que canta. —Pues habla de un hombre al que abandonaron, —la canción termina en ese momento.
—Deprimente —dice él.
—Si.
Luego se miran, y se ríen, tal vez por la cerveza, tal vez por el whisky.
La música cambia en ese momento por una balada, algunas parejas por todo el bar se abrazan y se mecen junto a la música.
Hermione se pone de pie, aún sonríe.
—¿Ha bailado antes?
—No. No puedo bailar —ambos tienen que subir la voz para hacerse oír.
—¿Cómo lo sabe?
Él se pone de pie y la mira.
—Creí que era yo quien tenía que invitarla, —dice él.
—No en esta época, —es la respuesta.
Si hubiera sólo una verdad, sería mía,
si hubiera un sólo corazón, sería de los dos.
Si digo que no quiero más, te mentiría,
si digo que no quiero más, faltaría a la verdad.
Nunca había pensado en lo alto que es, con su metro ochenta y cinco. No van hacia la pista, solo se quedan de pie, junto a su mesa, él la abraza, no es que bailen, solo se mecen.
Si te marchas donde sopla el viento,
pienso atarlo para detenerlo.
No me digas que no hay nada más por lo que luchar.
En algún punto ella se refugia en el hueco de su cuello, justo en el lugar donde la camisa negra esconde la cicatriz que Nagini dejó. Él tiene una mejilla sobre la coronilla de ella y la acuna contra su pecho, tal vez por la cerveza, tal vez por el whisky, pero ninguno se aparta.
Si creyera que es cuestión de tiempo,
te daría mil siglos enteros.
No me digas que este es el final...
Tal vez pasan dos o tres canciones, quizás más. El ritmo cambia y la gente salta al ritmo de una música mucho más amena, pero ellos solo están ahí abrazados.
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Es ya de madrugada cuando caminan de vuelta al departamento de Hermione, al salir del bar él deja la levita sobre los hombros de ella y caminan, sin tomarse de la mano pero muy juntos y en silencio, luego vuelven al castillo y en lugar de despedirse fuera de la enfermería él camina junto a ella hasta la Torre de Gryffindor.
—Fue una buena idea salir de aquí, Hermione.
—Gracias —ella desliza los brazos fuera de la levita y la regresa a Severus.
Están cerca, tan cerca que ella puede oler el whisky que él bebió. Está tan segura que van a besarse como de la sangre muggle que corre por sus venas. Si solo cierra los ojos sucederá. Están tan cerca, pero ella no puede hacerlo, no mientras no le haya hablado sobre Ron y su compromiso, no mientras él no recuerde a Lily y esté seguro de lo que hace.
Permitir un beso en ese momento sería un abuso de su parte.
Ella desvía un poco la vista y él interpretando su desaire da un paso atrás, se aclara la garganta. A espaldas de Hermione la Señora Gorda suelta un sonido que suena como "uhhhh". Ambos miran el retrato.
—Al parecer tenemos público, —dice él de forma casual.
—Si.
—Buenas noches, Hermione, —el semblante de él es serio, adusto, se trasluce por su postura el Profesor Snape de antaño.
Ella da un paso al frente, cerca de nuevo, se pone de puntillas y le deja un beso sobre la mejilla.
—Si esta noche siente miedo, piense que los venció, tal vez no lo recuerde, tal vez no quiere recordarlo, pero confíe en mí, usted los venció.
Él se inclina y deja también un beso sobre la mejilla de ella.
—Ambos vencimos, —dice a modo de despedida.
Hermione da media vuelta, tiene las mejillas arreboladas, mariposas en el estómago, las manos le sudan, el corazón le late en el pecho, en la garganta, en el estómago, hasta en el vientre y duda que alguna vez vaya a dejar de sonreír.
—Alea iacta est —dice al cuadro de la Señora Gorda a modo de contraseña.
—Eso parece querida —es la respuesta de la Señora Gorda mientras muestra el hueco por el que Hermione entra a la Torre.
Las palabras de la Profesora McGonagall suenan en sus oídos entonces y por primera vez las entiende "Flotando por entre las personas como hacen las mujeres enamoradas; emocionada y sonriente".
Y el hecho de que las entienda solo tiene una explicación..., está enamorada. Perdida, total, irremediable, incomprensiblemente enamorada.
Y nadie culpa a Hermione porque Severus es irresistible.
Hola TequilaNervous.- Bueno, aquí tienes la aceptación de la que hablabas el capítulo pasado. Si, Ron es odioso y yo jamás me cansaré de despotricar contra él, lo admito. Me encanta odiarlo. Molly no tendrá mucho que decir en esta historia, de hecho lo verás, pero dudo que si quiera se diera cuenta de lo que sucedía, hasta muy tarde. Y Ginny, bueno Ginny será una amiga que todas querríamos en esta situación, o al menos eso creo
Hola Lora.- Que bueno que te haya gustado, en serio esa es mi única paga. Si, está totalmente enamorado de ella y lo más bonito es que se enamoró si conocerla :D Espero que hayas disfrutado este capítulo.
Hola Mely.- Bueno yo debo decir lo contrario, soy mejor corriendo que saltando. No sé que decir, es un gusto que estés disfrutando, la verdad, cuando comencé con esta historia no es lo que tenía en mente, quería algo mucho más dramático, pero no sé, mi lado rosa salió a flote y pues tenemos esta historia. Sin duda la idea de un club de lectura es muy buena, lánzate, yo estoy segura que a muchas les interesaría. Te lo garantizo. Gracias a ti por tu paciencia, wow, en serio pintas con acuarela, bueno eso es algo que yo no podría hacer ni en mil años, soy una pésima dibujante o pintora, realmente mala, mi nivel sería preescolar ;). Lamento mucho haberme equivocado con tu nombre de usuario, pero es un placer tener tu nombre, Mely, yo siempre me hago llamar Adrel, pero mi nombre es Adriana, también me puedes llamar así. Ten una bella semana.
Hola Eydren Snape.- No, no recuerdas mal, Alan Rickman interpretó a Tybalt. Pues eso de comparación queda super grande, no hay ninguna comparación en absoluto, digo cómo comparas a Severus Snape con Ron. Bueno tu ya tienes idea sobre lo que pidió y como dije, esto tendrá un lindo final, así que ya sabes que se cumplirá. Que estés muy bien que tengas una bella semana. Gracias por tus buenos deseos y recibe los míos.
Bueno, nos vemos el viernes, les mando un abrazo a todxs.
Adrel Black
