Estuve fuera de la oficina el día de ayer y hoy hay un desastre, estoy tan tentada a empezar a repartir golpes.
Disclamer.- Todo lo reconocible en esta historia pertenece a JK Rowling, a la Warner y no tengo idea de a quién más. Mío solo es la historia y la escribo sin ánimo de lucro, la estrofa del principio pertenece a la canción Parte De Tu Vida del grupo Adventus (básicamente Warcry 2.0) porque fue la canción que escuché mientras pensaba en qué tipo de relación quería que tuvieran Severus y Hermione.
Enojy!
La Voz De Las Luciérnagas
por
Adrel Black
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XI
Dolor Moderado Indica Amor; Dolor En Exceso, Pura Necedad
Puedo despertarme sin tu amor, destrozado de dolor
y regalarte una sonrisa...
(Parte De Tu Vida, Adventus)
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Contrario a Severus, Hermione no ha dormido esa noche, ha dado vueltas y más vueltas a muchos pensamientos. No es que necesite aclarar su mente, su mente y su intención es más clara que el agua en esos instantes, solo necesita que Severus despierte y que hablen.
Se levanta de la cama y se viste con la ropa que está sobre el suelo. Aún está mojada, pues se quedó tirada en un montón toda la noche y huele a humedad, aun así se viste con ella y camina hasta la Torre de Gryffindor.
Se acicala despacio, a pesar del shampoo y la crema con perfume, todo su cuerpo huele a Severus, sus manos están impregnadas por el aroma de su cabello y de su cuerpo.
Luego de lavarse y vestirse, rebusca en el baúl el anillo de compromiso que Ron le dio, abre la caja una vez más y, quizás, por lo que ha ocurrido con Severus, —o tal vez siempre ha sido así y ella no había querido aceptarlo—, le parece feo y recargado, desagradable, algo que ella nunca usaría, con sus ornamentos y florituras, demasiado grande, llamativo y ostentoso, algo muy propio de Ron, tal vez por su niñez de carencias materiales.
Cierra la cajita y se la guarda en la bolsa del pantalón, luego abandona la Torre rumbo al Gran Comedor.
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Encuentra a Severus muy serio mirando con fijeza a la nada, tiene el ceño fruncido y una taza de café que humea, pero que parece él no ha tocado. Levanta la vista cuando la escucha y se pone de pie para recibirla, parece feliz de verla pero tiene los ojos muy serios y oscuros.
—Desperté y ya no te encontré —dice cuando ella llega a su altura suena un poco a reclamo. Ella no responde, más bien se acerca a él y de puntillas le besa, él la mira con una ceja alzada, y le da una mueca de medio lado. —¿Es tu forma de disculparte?
—¿Está funcionando? —responde ella.
—Tal vez un poco.
—¿Cómo puedo hacer para que funcione completamente? —Él la toma por el cuello y la cintura y la besa, despacio y cadencioso, un beso que es todo humedad, Hermione siente que las piernas se le vuelven mantequilla y le falta el aire. Luego él se separa. —¿Funcionó? —pregunta sonriendo y tomando su lugar en la mesa.
—Solo un poco —le responde. Ella se ríe más ante su ceño fruncido y él hace una mueca ofendida, pero luego, abandonado el intento de lucir enfadado, dice: —¿Porqué te fuiste?
El desayuno aparece en ese momento y ambos comienzan a servir sus platos, él llena una taza de café para ella que le da un leve "gracias".
—Necesitaba una ducha y ropa limpia.
—Créeme —aclara él —si hay algo que no necesitas es ropa. —Ella se ríe más y luego comen en silencio.
Dan cuenta del desayuno mientras hablan de cosas intrascendentes, pero Hermione sabe que hay otro tema del que tienen que hablar, el elefante en la habitación.
—¿Y cuál es el plan para hoy? —pregunta Severus y luego pasa uno de sus largos dedos por la mejilla de Hermione, su mentón y su cuello, mientras la mira embelesado. Ella le toma la mano y él puede ver como la sonrisa le resbala del rostro. —¿Qué te sucede?
—Lo de anoche…
—Creí que había sido… —se corta sin encontrar la palabra que busca —bueno, satisfactorio.
—Fue... —dice mientras niega con la cabeza, también sin palabras. —Bueno y satisfactorio se quedan muy cortos. Severus, —ella le toma la mano sobre la mesa —de verdad te amo, no fue solo algo dicho al calor del momento.
—También te amo, solo que siento que viene un gran "pero".
Ella saca de su bolsillo la cajita de raso granate con el anillo y la deja sobre la mesa, él la toma, con el ceño fruncido, la abre y una mueca de asco se apodera de sus facciones, es una mueca de desprecio muy propia del Profesor Snape. Cierra la caja y la pone sobre la mesa, parece cauteloso.
—Es muy… —Hermione está segura que las palabras, desagradable y horrendo pasan por la mente de él, pero no las dice, más bien se decanta por una que, seguramente, a él le parece sinónimo de las anteriores —Gryffindor.
—Si, lo es.
—Anoche, —empieza él, —realmente sentí que estás enamorada de mi. Lo sentí Hermione.
—Porque lo estoy.
—Entonces, discúlpame, pero no te entiendo, vienes y me besas y me dices que me amas y luego sacas a relucir tu anillo, —la mirada de él es dolida y su voz baja y peligrosa, lo peor de la escena es la pose rígida, casi calmada que él mantiene. Ella trata de interrumpirlo, pero él no se detiene. —Este anillo —da un golpe con su largo índice a la caja —es tu promesa con otro hombre. —Ella trata de hablar de nuevo, pero él parece tan molesto y dolido que sigue sin parar. —Con un hombre al que ni siquiera amas, un hombre al que estás siendo infiel. ¿Por qué te prometiste con él para empezar?
—Necesito que pares y me dejes hablar. —Ella nunca había visto a Snape ser tan intenso, habitualmente sus enojos pasaban por una mirada de desprecio y alguna frase sarcástica y sibilante. Él guarda silencio entonces. —Él y yo hemos estado juntos por mucho tiempo, nos conocimos cuando entramos al colegio, cuando teníamos once…
—Eso quiere decir que lo conozco —Hermione asiente y una imagen de ella siendo una niña, con el cabello esponjado y envuelta en humo que sube desde un caldero le asalta —No, —se dice a sí mismo intentando evitar los recuerdos.
—¿Estás bien?
—Si, continúa.
—Cuando dejamos el colegio, nos volvimos pareja —él asiente —en algún punto entre eso y ahora yo dejé de quererlo…
—Y aun así te prometiste con él.
—¿Recuerdas que te conté que perdí a mis padres? —asiente otra vez, —los padres de él han sido como mis padres desde entonces, su casa es un lugar al que he podido llegar siempre que he necesitado, su hermana es mi mejor amiga, su mejor amigo es también mi mejor amigo y cuando él se propuso yo quise decir no, pero todas esas personas estaban ahí y me miraban esperando que dijera si.
—Y lo hiciste…
—Si, —termina ella y baja la mirada, se siente niña y tonta, diciendo todo esto frente a él. Él enfrentó a Voldemort y ella no pudo decir no a un idiota pelirrojo. —Dije que sí, pero me arrepiento y ahora, sin querer y sin saber te encontré y de un momento a otro me enamoré de ti.
Afuera trinan los pájaros, es verano y todo parece henchido de luz, el cielo reflejado en el techo del gran comedor tiene el color más azul que Hermione ha visto en la vida y está aquí, frente a Severus Snape, dispuesta a cambiar todos los planes que tiene, todo lo que siempre creyó que sería correcto.
—Yo quiero salir de aquí, e ir a buscarlo y devolverle su anillo y pedirle de vuelta mi promesa. —Él de pronto parpadea como si no esperara ese desenlace. —Voy a disculparme con todos, con su familia, con mi amiga, con mi amigo y con todas las personas que tenga que disculparme por mi cambio de decisión.
—Hermione… —no sabe qué decir.
—Pero, yo necesito que recuperes tus recuerdos.
—¿Qué? —él niega.
—Yo conozco tu historia, sé lo que hiciste y por qué lo hiciste.
—No puedes pedirme eso, eso va a destruirme.
—¿Qué pasa, —dice ella —si mañana o pasado tu recuerdas y te das cuenta que amas a alguien más?
—Yo no amo…
—No lo sabes. Yo si.
Los recuerdos que Harry les mostró a ella y a Ron la asaltan, Severus haciendo todo aquello por Lily Potter.
—Hermione, ¿había alguien más?, ¿otra mujer? —Hermione asiente en silencio —¿Dónde está ella?
—Murió.
A Severus le tiemblan las manos, puede sentir cómo las compuertas se resquebrajan en su cabeza, cierra los ojos y trata de controlar el maremoto que siente se avecina, se lleva los dedos a las sienes, como si tuviera migraña.
Hermione le toma la mano.
—Voy a llamar a la Profesora McGonagall para que venga y a la Señora Pomfrey que es lo que hacer desde el principio. Si decides que quieres seguir, te veo en el bar mañana en la noche. —Él toma la mano que ella tiene sobre la mesa y la aprieta, como pidiéndole que no se vaya. —Si no estás ahí, voy a entender que esto fue una tontería y que no quieres seguir.
—No lo hagas.
Ella suelta su mano con mucha cautela, se pone de pie y se acerca a dónde él está sentado. Severus le rodea la cintura y deja su cabeza contra su vientre, ella le acaricia el cabello.
—Créeme si te digo que es lo mejor para los dos, yo no podría vivir esperando que en cualquier momento tú la recuerdes y me dejes.
—Tengo miedo —dice él sin levantar la vista, le aprieta más fuerte la cintura.
—También yo, Severus.
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Severus pasea por la orilla del lago, Hermione lo ve desde la lechucería, ha escrito a la profesora McGonagall, luego va hacia la Torre de Gryffindor y recoge sus cosas también va a la enfermería y recoge los libros, los lleva hasta la mazmorra y los deja sobre la cama de Severus, luego abre el de Romeo y Julieta y busca una cita en particular, lo deja abierto sobre los demás.
Severus pasa el día completo en los terrenos, a saber cuáles son sus pensamientos, McGonagall llega al atardecer, Hermione se encuentra con ella en el despacho y le cuenta la situación de Snape, el asunto sobre sus recuerdos, hablan un rato más, luego se despiden.
—Espero la invitación para su boda, Hermione. —Ella palidece ante la mención —Hermione ¿está bien?
—Si Profesora, estaré en contacto pronto.
—Claro que sí, —la mujer le sonríe.
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Es ya por anochecer que ellos se encuentran.
El está muy serio, lleva la levita abrochada al completo, igual que la camisa, tiene el porte marcial y estirado que solía tener, aunque la gran diferencia en su aspecto son sus ojos tristes.
—¿Estás segura que esto es lo correcto?
—Si.
Ella se acerca más y lo besa.
—Cuando recuerdes me vas a entender.
Él no dice nada, solo se queda callado, de puntillas le da un beso en la mejilla y luego desde la chimenea de la enfermería se va hacia su apartamento.
Esa noche, cuando Severus vaya a su habitación encontrará el libro de Romeo y Julieta abierto, en la página hay una nota y una frase subrayada con magia.
La nota dice:
Main Street #7, Londres. Bar Dark Knight
La frase:
"Dolor moderado indica amor; dolor en exceso, pura necedad."
Bueno y con este capítulo damos pie a lo que será el nudo en esta historia. Espero que sigan disfrutando.
Hola SerenaStons.- Es un gusto que te agrade, espero que sigas disfrutando, ten un lindo fin de semana.
Hola TequilaNervous.- Haber, pongámonos en perspectiva, estás en un lugar en medio de nada, sola con Severus Snape. Dime si tardarías en irte con el a la cama...? No mientas! jajaja. La verdad, pienso en un Ron más adulto, aunque si tienes razón, después de hacer trampa en el examen de manejo es obvio que la guerra y la edad no ayudaron. Ni yo me lo imagino, es que, es tan... desagradable. Siempre pensé en que JK quiso cambiarlo en el último libro a raíz de que Bill le regala el libro sobre mujeres, o algo así. Mi sensación fue de este lo único que ha ganada es volverse manipulador, no es que haya aprendido nada. Bueno, no habrá pataleta, pero habrá final feliz, no diré mas! Ten una linda semana.
Hola Mey.- Es un placer que lo estés disfrutando. Gracias a ti, por el tiempo de que tomas para escribirme, ten un lindo fin de semana.
Bueno espero que todxs tengan un lindo fin de semana, yo solo quiero que me dejen tirarme en calidad de bulto en mi camita y que nadie se me acerque :).
Adrel Black
