Hola, Dios, tengo tanta flojera, deberían dejarme dormir un rato.

Disclamer.- Todo lo reconocible en esta historia pertenece a JK Rowling, a la Warner y no tengo idea de a quién más. Mío solo es la historia y la escribo sin ánimo de lucro, la estrofa del principio pertenece a la canción Parte De Tu Vida del grupo Adventus (básicamente Warcry 2.0) porque fue la canción que escuché mientras pensaba en qué tipo de relación quería que tuvieran Severus y Hermione.

Enojy!


La Voz De Las Luciérnagas

por

Adrel Black


-.-

XIV

Muriendo Lento

Si quieres volver a jugar, yo me juego la vida,

es todo lo que puedo dar, tan solo mi vida.

( Parte De Tu Vida, Adventus)

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El sonido del "toc toc" contra su puerta la despierta, no parece que haya pasado mucho tiempo desde que se durmió, mira el sol por la ventana, aun parece de mañana.

—Hermione —es la voz de Ginny —sé que estás ahí. ¿Por qué no me abres?

Se levanta, le duele la cabeza y tiene los ojos hinchados, el recuerdo del tiempo que pasó en el bar esperando la hace sentir miserable a cada paso que da hasta la puerta.

—Hola Ginny —dice mientras abre la puerta.

—¿Por qué no llamaste para saber que habías vuelto? —dice la pelirroja incluso antes del saludo, pero luego de dar un paso dentro del departamento se detiene en seco. —¿Estuviste llorando?

—Solo tengo migraña —es la respuesta.

—Mi madre estuvo buscándote en la enfermería de Hogwarts mediante la Red Flu, pero como no contestaste, —ambas se dirigen a la cocina donde Hermione empieza a preparar café —se contactó con McGonagall y fue ella la que nos dijo que te habías ido. —Hermione sigue fingiendo que prepara café para no tener que mirar directamente a su amiga. —Tu chimenea está bloqueada, así que mi madre me envió a buscarte.

—Solo quería un poco de quietud.

—¿Qué tal una poción? —pregunta Ginny.

—Claro, —lo que necesita justamente, pensar en pociones —es que no tengo poción para la migraña y solo decidí dormir hasta tarde.

—Hermione… —su amiga se muerde los labios antes de continuar —mi madre está bastante molesta, faltan solo cuatro semanas para la boda y tú no has hecho nada y Ron... —Ginny suspira, —Ron también está enfadado, dice que no respondiste a sus cartas y George me dijo que piensa que está viéndose con alguien.

Hermione no dice nada, solo remueve su café. Que Ron esté viéndose con alguien no le remueve ni un nervio, no siente nada, en cualquier caso, ¿cómo puede ella juzgarlo? Ella ha estado acostándose con Snape.

—Escucha, —Hermione da un sorbo, —mañana debo volver al trabajo, luego de ir al Ministerio iré a ver a tu hermano y después por la noche a tu mamá. —Piensa en el anillo tirado en algún rincón de su habitación. —Y entonces podremos empezar a organizarnos y comprar todo, todo lo que se necesita.

Trata de sonreír, pero la sonrisa le muere en los labios. Ginny la ve con franca preocupación.

—Hermione, ¿estás segura que migraña es lo único que te sucede? —asiente. —Yo sé que las personas reaccionan diferente a las mismas cosas. Si Harry me hubiera pedido que nos casáramos yo estaría saltando por todas partes y que tu eres más seria y te tomas las cosas más tranquilamente. Pero desde que te prometiste con mi hermano, no pareces, ya no digamos emocionada, ni siquiera pareces feliz.

—Tenemos cuatro semanas —es la respuesta de Hermione, se esfuerza de nuevo por sonreír. —Habrá que ir pronto a buscar nuestros vestidos.

Ginny le toma la mano y la aprieta por encima de la mesa, pero no insiste, espera que su amiga sepa que cuenta con ella, siempre.

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El sonido de un "toc toc" contra la puerta lo despierta, está atado, las ligaduras le hacen daño en las muñecas y los tobillos, también la mordaza le hace daño en los labios.

Ha pasado una noche bajo la hospitalidad de Rodolphus y ha sido suficiente para recordarle los más penosos años al lado del Señor Tenebroso.

Le torturaron durante toda la noche anterior, siente dolores por todo el cuerpo, pero la quijada tiene que ser lo que más le duele, apretó los dientes todo lo que pudo en un intento de no darles la satisfacción de escucharle gritar, aun así cuando la madrugada avanzaba no pudo evitar llorar.

—¿Hay algo nuevo en El Profeta? —pregunta Mulciber.

Es Rodolphus el que responde.

—Hicieron otra redada.

—No van a encontrarnos, —aclara Macnair, —no van a acercarse al centro de Londres, esto está plagado de muggles.

—¿Quién va a imaginarse que hay mortífagos en Soho? —termina Mulciber y luego los tres ríen.

De espalda a los hombres que le han estado torturando, mirando la pared sucia y en ruinas, no por los dolores del cuerpo, si no por lo injusto que le parece, después de años y más años, intentando hacer lo correcto, arriesgando la vida, salvado a hombres y mujeres sin hombre y sin apellido, personas que no significaban nada para él y que aun así salvó porque era lo correcto, al fin parecía que llegaba su momento para ser feliz, y ahora de nuevo, se lo habían arrebatado.

No culpa a nadie por ello, es su culpa, lo sabe, estos son sus errores del pasado siguiéndole al presente. Nunca van a dejarle, al final le matarán, lo sabe y le duele, pero hay poco más que pueda hacer.

-.-

Sin saber qué más hacer Hermione ha seguido adelante con los arreglos de la boda. Ha pasado una semana desde el momento en que abandonó Hogwarts, se ha reincorporado al trabajo en el Ministerio y mantiene lo mejor que puede los papeles frente a la que pronto será su familia política.

El hecho de que Severus decidiera abandonarle, le ha robado la escasa valentía que sentía para sobreponerse a las aguas turbias en las que ella sola se metió.

Ahora, aquí, de pie, frente al espejo en el local de Madame Malkin y al lado de Ginny no es capaz de encontrar ninguna belleza en el vestido blanco en el que la dependienta hace arreglos.

—Te ves increíble amiga —dice Ginny sonriendo, pero Hermione no le regresa la sonrisa, más bien parece a punto de echarse a llorar.

Ginny si que se ve increíble en un vestido dorado.

—También te ves muy bien, Ginny.

—¿No te gusta el vestido?

—Es muy bonito, —pero niega mientras dice a Madame Malkin. —No me siento muy cómoda, tal vez algo diferente.

La mujer con cara de decepción pregunta:

—¿Qué te gustaría?

—Tal vez no un vestido, ¿pantalón y chaqueta?

—Hermione ¿para tu boda?, ¿un traje?

—Si, estaría más cómoda para celebrar.

La mujer mira a Ginny, como si pidiera su opinión. Ginny le asiente a la mujer que se aleja y regresa con un traje blanco de pantalón y saco, con un broche grande de cristales de color champagne en lugar de botones.

Hermione se desliza fuera del vestido y se mide el pantalón y el saco.

—Se te ve muy bien —dice Ginny tratando de animarla.

Hermione se mira al espejo, parece casi un tipo de traje que ella llevaría al trabajo. Si, es mejor, si de cualquier manera su boda será como cualquier otro día para ella.

—Si, este es mejor.

Madame Malkin ante el asentimiento empieza a colocar alfileres aquí y allá para ajustarlo.

-.-

La ropa se le ha roto a causa de las maldiciones que ha tenido que soportar, siente el cabello apelmazado contra el rostro y costras de sangre en las manos y bajo las uñas. A unos pasos del rincón en el que está tirado puede ver el dije y la cadena que creó para Hermione una semana atrás, están cubiertos de tierra y polvo, ninguno de los mortífagos les ha prestado atención.

No sabe exactamente en qué momento escaparon de su bolsa, lo único de lo que está seguro es de que el tiempo comienza a desdibujarse para él.

Piensa en lo cruel que es el destino, haberle hecho abandonar la inconsciencia en la que vivía solo para enamorarse de Hermione y luego quitársela de nuevo. Hacerlo sufrir el dolor que siente ahora por la pérdida de ella y el dolor al que Mulciber, Macnair y Rodolphus le están sometiendo. ¿Por qué la vida sigue cebándose contra él? ¿Acaso nunca va a terminar de pagar por sus errores?

Crucio —siente el cuerpo entumecerse incluso antes de que el hechizo le golpeé.

Lo torturan cada vez que se sienten aburridos, él ya no lleva la cuenta de las maldiciones. Supone que morirá en algún momento, no puede esperar a que eso pase al fin.

-.-

Falta una semana para la boda, Hermione aparece en el callejón Diagon dispuesta a ir junto a Ron a cenar a La Madriguera.

Será justo ahí el lugar en el que se llevará a cabo la ceremonia, en el gran campo trasero de la casa de la familia Weasley.

Camina por la calle retorcida y empedrada hasta la Tienda Sortilegios Weasley. Un enorme muñeco animado con el rostro de los gemelos se quita el sombrero de copa y sonríe desde la parte alta de la tienda.

Entra y la puerta suena con un tintineo, hay personas revoloteando por todos lados, George habla con varios chiquillos mientras les enseña un montón de chocolates de ratón que corretean dentro de un dulcero de vidrio.

Mira alrededor pero Ron no parece estar por ninguna parte, Hermione cruza la tienda y se dirige hacia la trastienda, una de las ayudantes de George se acerca a ella para detenerla, pero cuando la reconoce solo sonríe y la deja pasar.

Cruza la cortina que divide la tienda de la bodega. No se ve nadie por ninguna parte, pero puede escuchar cuchicheos detrás de una columna de cajas, camina con el ceño fruncido hasta cruzar, al otro lado Ron se besa con una chica castaña.

Hermione se queda de pie mirando, ella le da la espalda y él está frente a ella con los ojos cerrados la besa de forma rápida y descuidada.

Ambos se separan luego del beso, Ron abre los ojos y Hermione puede ver como los ojos azules se deslizan de la chica hasta su rostro y luego como se abren de par en par.

—¡Hermione! —Ron aparta a la chica que suelta una risilla. —No es lo que tú crees, —la chica se da media vuelta y sale corriendo de la trastienda, Hermione no se mueve, no puede, es como si de pronto un trozo más de su mundo se desmoronara, no porque le duela que Ron esté tonteando con otras, sino porque le da igual. ¿Tiene ella algún derecho a reclamarle cuando ella se acostó con Severus?

—Pensé que iríamos a casa de tus padres, pero creo que mejor nos vemos allá. —Es lo único que ella dice, porque la opción sería ponerse a gritar, luego da media vuelta y sale de la bodega con rumbo al callejón y desde ahí se desaparece hasta La Madriguera.


Tal vez es por que hoy de por si me siento desanimada que el capítulo me sabe a poco, aunque es más un capítulo de transición que otra cosa. Cómo sea espero que ustedes lo hayan disfrutado.

Hola Skulblakaren.- No, yo sería incapaz de querer que se infarten, tal vez solo que les de un poco de entren un poco en pánico, pero solo eso ;). Si, tu tranquila, todo va a salir bien.

Hola Lora.- Si, pero volverán a estar juntos, ya lo verás, solo falta un poco más para llegar a la felicidad, solo hay que aguantar un poco.

Hola TequilaNervous.- Si, no puedes culparla por llegar a esa conclusión, al final ellos solo estuvieron juntos un poco de tiempo. Y ya vez que el anillo aun anda pululando por aquí. No Severus no dará una paliza a los mortífagos, pero todo saldrá bien. Jajaja, un talk show, con una sección en la que sentemos a Ron en una silla para tirarle al blanco, eso me encantaría. Y como ves, sigue siendo un idiota, es tan... aishh imbécil. Lo odio mucho.

Hola SerenaStons.- Como lo dije, heridas y pésimas decisiones, pero se arreglará ya lo verás, solo dales oportunidad y saldrán adelante.

Hola Chia Artemisa.- ¯\_( ͡❛ ͜ʖ ͡❛)_/¯

Bueno espero que todxs tengan una feliz semana, síganse cuidando, nos leemos el viernes.

Adrel Black