Hola, a todxs espero que estén muy bien.

Disclamer.- Todo lo reconocible en esta historia pertenece a JK Rowling, a la Warner y no tengo idea de a quién más. Mío solo es la historia y la escribo sin ánimo de lucro, la estrofa del principio pertenece a la canción Parte De Tu Vida del grupo Adventus (básicamente Warcry 2.0) porque fue la canción que escuché mientras pensaba en qué tipo de relación quería que tuvieran Severus y Hermione.

Enjoy!


La Voz De Las Luciérnagas

por

Adrel Black


-.-

XVII

¿Con Qué Derecho?

... y después pedir perdón,
por haber querido ser... parte de tu vida.

(Parte De Tu Vida, Adventus)

-.-

Hermione está sentada en San Mungo, no hubo poder humano que la detuviera, lleva el traje blanco sucio y manchado de sangre, del peinado se le han escapado grandes mechones de cabello y del maquillaje ya poco queda.

Se restriega las manos constantemente y mira al suelo con los pensamientos perdidos.

Ginny y Minerva McGonagall están sentadas en la sala de espera junto a ella, ninguna ha dicho ni preguntado nada, pero Hermione siente sus miradas de soslayo de vez en vez. Ron y Harry salieron en tropel junto con Kingsley y un pequeño destacamento de aurores a buscar a los mortífagos, no sabe si consiguieron atraparlos, suena horrible de su parte decir que no le importa, pero es sincero, no le importa.

Ahora mismo su mente es un remolino, ¿qué ocurrió con Severus? ¿él volvió con los mortífagos? ¿fue a buscarlos? ¿ellos lo encontraron? y si es así ¿cómo lo hicieron? ¿cómo pudieron dar con él?

Una mujer se acerca a la sala donde esperan, vestida con el uniforme verde lima de los trabajadores de San Mungo.

—¿Familiares de Severus Snape? —pregunta al llegar junto a ellas, las tres se ponen de pie.

—Yo —dice ella.

—¿Es usted familiar del Señor Snape?

—Yo… —pero la voz se le corta, la mujer la mira de arriba a abajo, su rostro manchado de maquillaje, su cabello despeinado, su traje sucio, y entonces Hermione no sabe qué decir —yo… yo soy su… —¿su qué? ¿su amante? ¿su novia? ¿su enfermera? ¿su alumna? ¿su qué? ¡Por Merlín! ella estaba de pie tomando las manos de Ron cuando Severus llegó. Ella está prometida para casarse.

—Hola —interviene Minerva —soy Minerva McGonagall, soy la Directora de Hogwarts.

La enfermera da otra mirada de arriba a abajo a Hermione y se vuelve hacia McGonagall.

—Profesora —saluda la mujer —el Señor Snape, está consciente pero le hemos dado algunas pociones para controlar el dolor, se va a quedar dormido de un momento a otro, si gusta entrar y hablar con él.

—La Señorita Granger será quien entre, —la mujer pone una mano sobre el hombro de su exalumna.

—Muy bien —es la respuesta y luego de dar otra mirada de desaprobación a Hermione la enfermera da media vuelta y la guía hasta la habitación de Snape.

-.-

Está medio sentado, recargado en un montón de almohadas, le han aseado y le han retirado la barba, lo que es grandioso, pues le causaba escozor. Trata de encontrar una postura medianamente cómoda que no le haga querer gritar de dolor.

La pregunta ¿por qué? le da vueltas en la cabeza desde que llegó a la carpa y vio a Hermione de pie frente a Weasley. Sin embargo ahora mismo la pregunta se sustituye por una que dice ¿con qué derecho?

¿Con qué derecho viene él y pone de cabeza la vida de Hermione? ¿Con qué derecho aparece él de la nada y trata de trastocar todos los planes que ella tenía ya hechos? ¿Con qué derecho piensa que puede tenerla? ¿Con qué derecho se cree digno de ella? ¿Con qué derecho viene y la arrebata de los brazos de alguien que la ama? Él chico es sin duda un pelmazo, pero ha estado con ella a lo largo de los años, de la guerra y podrá estar con ella a lo largo de la vida.

Cuando amo a Lily, su amor la llevó a la muerte, la destruyó, incluso estando lejos. Incluso amándola a la distancia acabó matándola.

¿Realmente hará lo mismo a Hermione? ¿De verdad?

Él se siente diferente, pero ¿lo es realmente? ¿Qué le asegura que puede hacerla feliz?

—Albus —dice a la habitación vacía. Albus fue el único amigo que tuvo alguna vez, la única persona con la que pudo hablar sobre Lily. —No sé qué hacer Albus, ojalá estuvieras aquí.

-.-

Hermione entra a la habitación, él está medio sentado con los ojos soñolientos.

Ella se acerca y le quita el cabello de la frente, se siente como un deja vú.

—Estuve esperándote en el bar —dice ella, mientras busca su mirada, pero cuando lo encuentra no es exactamente lo que está deseando ver.

Él tiene el ceño fruncido y aunque los ojos empañados le quitan un poco de impacto a su mueca, aun así la descoloca, muchas veces vió ese ceño durante sus años de estudiante en Hogwarts. Ella da un paso atrás.

—Señorita Granger, —Hermione traga un nudo en la garganta ante esas palabras. —Lamento lo que ocurrió, pero ya he recuperado mis recuerdos. —Hermione no dice nada, está paralizada. —Usted misma me lo pidió, con ese cerebro suyo debió prever este resultado.

Hermione respira rápido, claro que lo previó. Ahora que lo piensa debió ser obvio, ¿cómo podrían unos pocos días pasados con ella en la clandestinidad competir contra todos los años que Severus estuvo enamorado de Lily Potter? E incluso ¿cómo podría competir Hermione con su belleza sobria y seria, contra la imponente Lily, contra un recuerdo maquillado y alabado por los años de añoranza?

Hermione asiente.

—Lo preví…

—Debe casarse con el Señor Weasley, —dice él —parece la opción lógica para usted. — Hermione se mira las manos, el anillo de compromiso aun lo lleva puesto, está sucio como todo lo demás. —Como verá, —sigue hablando Snape, —todo lo que toco se cubre de sangre y suciedad. —La mira muy fijo, aunque sus párpados parecen muy pesados. —Lo mejor que puede hacer es alejarse.

Ella se acerca y deja su mano sobre la mejilla de él, él lo permite.

—Siempre recordaré a las luciérnagas —dice ella, él no responde la mira solo un segundo más luego el sueño propiciado por las pociones lo vence.

Hermione le acomoda el cabello sobre la almohada, se siente desolada, pero incapaz de llorar. Es una sensación de un vacío tan grande que ya no hay lágrimas, ni dolor, ni amor, ni nada. Solo hay vacío, una inmensa oscuridad que la va a engullir, es como si esa oscuridad fuera a desaparecerla.

Ron, Ginny, Harry, Minerva, los Weasley, la boda, Hogwarts, el Ministerio, los elfos domésticos, Gryffindor, los ideales; la oscuridad es absoluta y lo cubre todo.

-.-

—No, —está diciendo la enfermera a Ginny y a Minerva cuando Hermione llega. —El Señor Snape dormirá algunas horas, es muy fuerte, ha reaccionado bastante bien a las pociones, luego lo daremos de alta para que descanse un poco en su casa.

McGonagall asiente y la enfermera se aleja.

—Hermione ¿estás bien? —pregunta Ginny.

—Si.

—Darán a Severus de alta en algunas horas, —dice la profesora, —creo que lo mejor es que vaya a Hogwarts y se tome unos días para descansar. —Hermione mira al suelo. —Puede quedarse en Hogwarts si gusta Hermione, así… —la mujer se aclara la garganta, es obvio que piensa que está opinando sobre cosas que no le corresponden, —así ustedes pueden hablar.

—El Profesor Snape y yo hemos hablado ya, —Hermione levanta la vista y mira a la mujer. —Ya no tenemos ningún tema pendiente, todo ha quedado muy claro entre nosotros.

Ginny y Minerva se miran, Hermione puede ver como con los ojos se preguntan una a la otra qué deben decir.

—Hermione, —empieza Ginny.

—Creo que iré a mi departamento a descansar un poco —sin despedirse, da media vuelta y se aleja con paso fuerte por el pasillo.

—Voy a alcanzarla —dice Ginny a Minerva —la llevaré a La Madriguera.

—Suerte Señorita Weasley.

-.-

—Hermione —llama Ginny en voz alta, lo que hace que reciba una mirada de desaprobación de las personas a su alrededor, una enfermera comenta en voz audible que está en un hospital. Ginny camina más rápido para alcanzar a su amiga, los tacones y el vestido dorado ajustado no ayudan. —Hermione, espérame.

La castaña se detiene y se vuelve, tiene los ojos hundidos y tristes.

—¿Qué pasa, Ginny?

—Ven, vamos a mi casa.

—Quiero ir a mi departamento.

—No, ven. —La toma por el brazo. —Vamos a ir a mi casa, vas a contarme qué está pasando y vamos a encontrar una solución.

—No hay ninguna solución.

—Siempre la hay, siempre.

Hermione, sin ánimos de nada más, solo se deja arrastrar por ella, rumbo a La Madriguera.

-.-

Severus despierta durante la noche, camina como si estuviera dolorido y sin demasiado ánimo, Minerva le espera.

—¿Qué haces aquí, Minerva?

—Esperarte, Severus.

—No hay ninguna necesidad.

—¿A dónde irás? —pregunta la mujer. Él se encoge de hombros. —Ven a Hogwarts conmigo.

—No es una buena idea.

—No es una pregunta, Severus. Necesito que hablemos.


Bueno, hasta aquí, ha sido una semana horrible, estoy muy cansada, tengo a una persona en el hospital y estoy ayudando a cuidarla luego del trabajo y hasta la noche. Me siento agotada, espero comprendan que no les responda a los reviews esta vez, aunque les prometo que los leí todos y los agradezco.

Espero que hayan disfrutado el capítulo y que estén muy bien, nos leemos, salvo que pase algo más grave el lunes.

Adrel Black