Hola a todxs, bueno, este es nuestro epílogo, espero que lo disfruten.

Fanfiction, está fallando, tengo casi una hora intentando subir este archivo y no puedo, espero no haya más problemas.

Disclamer.- Todo lo reconocible en esta historia pertenece a JK Rowling, a la Warner y no tengo idea de a quién más. Mío solo es la historia y la escribo sin ánimo de lucro, la estrofa del principio pertenece a la canción Parte De Tu Vida del grupo Adventus (básicamente Warcry 2.0) porque fue la canción que escuché mientras pensaba en qué tipo de relación quería que tuvieran Severus y Hermione.

Enjoy!


La Voz De Las Luciérnagas

por

Adrel Black


-.-

XX

La Voz De Las Luciérnagas

Puedo acariciarte el corazón

y después pedir perdón,

por haber querido ser…

Parte de tu vida.

(Parte De Tu Vida, Adventus)

-.-

—¿Lo harás? —pregunta Severus a McGonagall, pasean juntos por la Torre de Astronomía, el verano aun no ha terminado, pero está en los últimos días de Agosto, ha pasado apenas un mes y medio desde la fallida boda de Hermione y Ron. La Directora sigue en silencio —¿por ella y por mí?

La mujer lo mira, tiene una sonrisa grabada en los ojos.

—No trates de manipularme Snape, —él le sonríe de medio lado con suficiencia. —Tendré que hablar con los centauros y Hagrid tendrá que hacerse cargo de las acromántulas.

—Pero lo harás —ya no es una pregunta.

—Si. —Él sonríe de medio lado, triunfal, asiente y se dispone a dejar sola a la mujer con sus pensamientos. —Severus —lo llama ella cuando apenas ha dado un paso, —Albus estaría orgulloso de ti, de que hayas vuelto a la luz.

El hombre que no es dado a los sentimentalismos asiente, luego casi como si se atragantara con las palabras dice:

—Eres como una madre, —la voz muy ronca y seria —para mi y para Hermione.

La mujer asiente con los ojos aguados. Luego él se va.

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—No puedo llevar un vestido dorado a tu boda —le dice Ginny a Hermione mientras está de pie tras un vestidor enfundándose en un apretado vestido. —Otra vez —aclara.

—Ese vestido se te veía espectacular, —responde Hermione, su voz se escucha amortiguada está en el vestidor contiguo.

La pelirroja sale, el vestido de color plata le queda como un guante, espera que su amiga salga también.

—Dime que no estás probándote un traje de pantalón y chaqueta, Hermione.

Madame Malkin sale primero del vestidor sonriendo, mira a Ginny y le asiente en gesto de aprobación

—Sería mucho más cómodo que esto, —dice la castaña al salir del probador.

Ginny tiene que cubrirse la boca al verla, el vestido tiene toda la parte de arriba transparente junto con las mangas largas, el corset lo limitan lo que parecen enredaderas de hojas de un blanco plateado y que se deslizan por sus brazos para crear un estilo intrincado como de arabescos, luego bajan por la falda blanca de corte A, hasta los pies y luego por la cola, no es demasiado grande, pero sin duda es elaborado.

—¿Es demasiado? —pregunta al ver que Ginny no dice nada. La pelirroja niega, luego se acerca y abraza a su amiga.

—Tu si que te ves espectacular.

Hermione se ríe, en los últimos días siempre está sonriendo.

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Están sentados en la oficina del Ministro de Magia.

—Eso que me estás pidiendo es un delito, —Shacklebolt parece escandalizado, pero Severus no se deja amilanar.

—Solo si el Ministerio se entera —aclara el hombre.

—¡Estás hablando con el Ministro de Magia!

—Es un pequeño favor, para un héroe de guerra —aclara Severus —y una heroína, —termina —que además es tu mano derecha.

—Snape, —el hombre rueda los ojos y suelta un bufido —¿sabes lo que tendré que hacer? tendré que ir al departamento de desmemorizadores y cobrar un favor para que modifiquen su percepción y crean que están en un baile de disfraces o algo así.

—Si, lo sé, pero es importante.

Kingsley se muerde los labios.

—Nunca nadie puede saberlo.

—Jamás lo diré.

Shacklebolt asiente, Severus asiente también y luego abandona la oficina, Kingsley murmura para sí mismo algo que suena a "Slytherins"

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—Las brujas de Macbeth —dice Ginny, como si fuera la cosa más obvia del mundo.

—Ginny... —niega Hermione a su amiga, ambas están sentadas en el departamento de Hermione. —Severus dijo que él se va a encargar de la música, no sé qué tenga planeado.

—Pero Hermione —la chica sonríe, —el Profesor Snape es un poco tétrico, qué tal si lleva una orquesta sinfónica o algo así —luego suelta una carcajada.

—No sé, pero bueno, me eligió a mí para casarse, no puede tener tan mal gusto.

Ambas se ríen de nuevo.

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—Las luciérnagas no son animales mágicos, Profesor Snape —aclara Hagrid.

—Lo sé, —dice el hombre, con su porte serio y estirado —pero pensé que teniendo los arbustos adecuados podríamos tenerlas…. y claro, quién mejor que el profesor de Criaturas Mágicas para conseguirlo.

Hagrid se ríe ante el cumplido y se le tiñen las mejillas de escarlata bajo la barba, siempre ha sido débil frente a los halagos.

—¿Le gustan a Hermione? —pregunta Hagrid.

—Si, mucho.

—Lo haré.

—Gracias, —responde Severus.

-.-

No son muchas las invitaciones que se reparten, tienen el tiempo en contra y no quieren hacer demasiado ruido, intentan evitar que El Profeta o Rita Skeeter se enteren.

Aun así la mayoría de los amigos que reciben las invitaciones para asistir llaman preguntando si aquello es una broma.

¿Hermione Granger y Severus Snape? ¿Cómo? ¿Cuándo?

McGonagall recibe la mayoría, Harry otras tantas y Ginny hace lo posible por interceptar las lechuzas que llegan preguntando por la boda a Ron.

Los Weasley se lo han tomado con mucha filosofía, con excepción de Ron que ahora procura pavonearse por todo el mundo mágico con cualquier chica que esté dispuesta, y Molly que le celebra todos los amoríos a su hijo menor. Que todo el mundo sepa de lo que Hermione se está perdiendo, al menos eso es lo que ellos piensan.

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Hermione, que suele estar siempre ocupada en el Ministerio, no tiene mucho tiempo para pasar con Severus, razón por la que él pasa a cenar casi todas las noches. Algunas veces suele quedarse a dormir con ella en el departamento, algunas otras las pasa en las mazmorras poniendo un poco de orden en el caos en que se convirtió su vida en su ausencia.

Minerva le ha ofrecido de vuelta su puesto como Profesor de Pociones, ahora que Slughorn ha decidido retirarse una vez más.

Esa noche en particular llega para encontrar a Hermione en pijama, lleva el colgante de la luciérnaga colgando del cuello, no suele quitárselo nunca. Está preparando sándwiches, es más tarde de lo que acostumbra llegar, así que creyó que ya no iría.

—¿Te preparo un sándwich? —pregunta ella una vez que están en la cocina.

—No, —responde él para luego corregirse, —si.

—Entonces ¿si? —pregunta Hermione confundida.

—¿Podemos hablar antes de comer?

El rostro de Hermione cambia al instante de su humor casual a algo más oscuro, la idea de que Severus dé marcha atrás suele atormentarla de vez en vez, sobre todo por las noches, cuando todos los temores parecen reales y realizables.

—Claro, siéntate.

—Lamento la tardanza, es solo que tenía algo importante que hacer.

—Está bien, —responde ella —sentada muy erguida en su silla, como si se preparara para un golpe.

—Sé que debí entregártelo tiempo atrás, pero tenía que ser exactamente como lo quería y no fue fácil de encontrar. —Saca de su bolsillo una caja negra y pequeña.

La decisión de casarse para ellos llegó como los fenómenos de la naturaleza, irremediables e irrefrenables. Pero en ningún momento Severus le entregó un anillo de compromiso, solo decidieron que iban a casarse.

Ella abre la caja que él ha dejado sobre la mesa, dentro hay un anillo de filigrana plateada que asemeja ramas y hojas, en cada hoja hay una muy pequeña piedrita verde esmeralda, ella se ríe. Es hermoso, muy fino, no es simple de manera alguna, pero es estilizado y delicado.

—Muy Slytherin —dice ella y se ríe.

—Si, —responde Severus y lo saca de su caja para deslizarlo en el dedo anular de Hermione. —No puedo negar que la decisión fue consciente y premeditada.

Ella mira el anillo, luego a él.

—¿Por qué? —pregunta, —¿por qué un anillo tan Slytherin para una Gryffindor?

—Porque Weasley te dio un anillo muy Gryffindor.

—Pero tú no tienes que competir con él.

—No es una competencia, digamos que estoy un poco celoso y quiero que no quede duda que me elegiste.

Las cejas de Hermione se disparan con sorpresa.

—¿Estás celoso de Ron?

—Ni bajo la maldición Imperio lo repetiré —responde él muy serio, pero al mirar a Hermione hay una sonrisa torcida en sus labios.

-.-

Los invitados chacotean unos con otros, solo Molly Weasley se sienta muy seria, Ron por su parte se besuquea en un rincón con alguna chica anónima de las que suelen acompañarlo últimamente.

Severus habla con Minerva mientras ella le arregla constantemente el cuello de la camisa.

Severus todo vestido de negro resalta entre los colores vivos y extravagantes de los invitados, la única consesión al color que ha hecho es un chaleco de color plata bajo el saco.

No hay demasiados invitados, solo los amigos más cercanos de Hermione, los que fueron sus compañeros en el E.D. y un par de personas del Ministerio. Por parte de Severus están los Profesores de Hogwarts todos aún sorprendidos por su repentino despertar y aún más por su repentina boda.

Harry y Ginny se despiden, Ginny esperará, una vez más, a la que considera su hermana para recoger su ramo de flores.

La ceremonia se lleva a cabo en un claro del bosque prohibido, no es el claro de las luciérnagas, ese será un secreto con el que ambos se quedarán, pero aun así a Severus le pareció ideal, es un claro bordeado de setos que Hagrid se dedicó a cultivar —con magia —a petición de Severus. Es la última parte del atardecer, exactamente cuando la última luz dorada del día se cuela por entre los árboles y los troncos nudosos y corona las hojas superiores del lugar.

No hay sillas en el claro, todos están de pie formando una media luna en torno al Ministro de Magia que es quien oficia la ceremonia.

Hermione llega vestida de blanco y tocada con un halo que al igual que su vestido y su anillo semeja hojas de color plata, lleva un ramo de gardenias blancas y camina hasta el que será su compañero.

Hay un intercambio de votos muy simple y críptico para los invitados.

El de ella es : Sigue a Las Luciérnagas.

El de él: Eres La Voz De Las Luciérnagas.

Y aunque aquello es lo más bello que Hermione ha escuchado no es lo que más la sorprenderá del momento si no su primer baile.

Hay una banda en el templete, según Severus solo están ahí para tocar una canción.

Los invitados hacen un corro alrededor, Minerva conjura algunas sillas desde el castillo y en pequeñas mesas van apareciendo los bocadillos.

Severus toma a Hermione de la mano y la lleva hasta el centro, entonces empiezan a tocar una canción en español.

Si hubiera solo una verdad, sería mía,

si hubiera un solo corazón, sería de los dos.

Si digo que no quiero mas, te mentiría,

si digo que no quiero más, faltaría a la verdad.

Severus la estrecha muy fuerte mientras se mecen al ritmo de la balada, pero Hermione remolonea entre sus brazos y lo mira con los ojos azorados. Luego mira a los músicos, es la banda que tocaba en el bar.

—¿Son ellos —pregunta— los del bar? —Severus asiente. —Pero eso es una violación a la ley mágica.

—Digamos que el Ministro está dispuesto a cubrirnos.

Hermione busca entre los invitados la cabeza calva de Shacklebolt, este le sonríe desde su lugar y alza una copa en señal de brindis. Luego puede ver a un grupo de desmemorizadores que están de pie junto al templete esperando que la canción termine.

Si creyera que es cuestión de tiempo

te daría mil siglos enteros.

No me digas que este es el final.

Puedo despertarme sin tu amor, destrozado de dolor

y regalarte una sonrisa.

Puedo acariciarte el corazón y después pedir perdón

por haber querido ser… parte de tu vida.

Los invitados lanzan una exclamación de sorpresa, cuando el último rayo de luz se oculta y el claro queda casi sumido en la oscuridad unas pequeñas luces brillan entre los árboles fruto de la magia y desde los setos un millar de luciérnagas titilan como si celebraran con ellos.

Si hubiera que pedir perdón, no dudaría,

si no supiera perdonar, no sería yo.

Si quieres volver a jugar, yo me juego la vida,

es todo lo que puedo dar, tan solo mi vida…

La canción termina en un susurro y Severus aun abrazando a Hermione la besa. Los músicos bajan del templete y son escoltados por los hombres de Kingsley, fuera del claro. Hermione sabe que van a borrarles o alterar su memoria sobre ese momento. Muchas veces ellos dos volverán al bar a verlos tocar.

Las luces se encienden de golpe y otro templete pequeño aparece, las Brujas de Macbeth hacen su presentación triunfal.

—¿Las brujas de Macbeth? —pregunta Hermione.

—La Señorita Weasley no aceptó un no como respuesta —aclara Severus.

Ginny arrastra a Harry hacia el centro de la pista, de pronto hay gente rodeándolos por todas partes, pero ellos solo siguen abrazados, las personas manotean y saltan, de pie fuera del claro Minerva se seca los ojos con un pañuelo de cuadros escoceses.

Ellos no se sueltan, no es que bailen, solo se mecen.


"No me digas que este es el final" dice esta canción, pero si, lo es.

Ha sido un placer escribir para ustedes a lo largo de todo este tiempo.

Espero que hayan disfrutado mucho esta historia.

Gracias por todo, reciban un abrazo.

Adrel Black