Este fic participa en el minireto de junio de La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black. El reto consistía en escribir sobre un personaje tras su graduación.
Beta: Milenrrama
Palabras: 499
Larry
El gato observó con los ojos entornados cómo decenas de periodistas trataban de fotografiar al primer ministro de Gran Bretaña, que acababa de volver de una reunión y estaba listo para dar un discurso a la nación.
Cuando la puerta se cerró tras él, el gato decidió seguirlo, colándose en el interior de Downing Street y sorteando los pies de los ayudantes. Nadie trató de acariciarlo ni cogerlo para hacerle arrumacos, una clara señal de que todo el mundo estaba excesivamente estresado.
El gato resentía encontrarse allí. Habría preferido encontrarse en su propio Ministerio, donde podía volver a ser Michael Corner, el excelente auror que un día tuvo la brillante idea de probar la animagia. El estupendo trabajador que no supo negarse cuando Kingsley Shacklebolt consideró que era adecuado mandarlo a espiar a su equivalente en el mundo muggle, aprovechando la estúpida tradición que dictaba la existencia de un Ratonero Jefe de la Oficina del Gabinete en la casa del ministro.
¿Acaso no había luchado con el Ejército de Dumbledore? ¿Y así se lo pagaban? ¡Hermione Granger, alto cargo en el Departamento de Seguridad Mágica! ¡Ron Weasley, director de una importante tienda de bromas! ¡Harry Potter, jefe de aurores!
Michael Corner, mascota.
Se sentó sobre sus cuartos traseros, enfurruñado como no lo había estado desde el día que decidieron cambiar la marca de sus latitas de atún. No solo tenía que realizar un trabajo denigrante: nadie lo apreciaba. Había sido gracias a él que el Ministerio había conocido antes que la población muggle que Gran Bretaña quería separarse de Europa; y tras averiguar que eso no se refería a llevarse la isla océano adentro, no habían tenido ni tiempo para darle las gracias.
El ministro también estaba enfadado; no se calmó hasta que lo sentaron en la mesa, mirando a la cámara, con un montón de papeles ordenados a un lado y una decorativa taza de té al otro.
Alguien dio la señal y el discurso empezó. En ese instante, Michael tuvo una idea sobre cómo hacer el día más soportable.
Los operarios estaban tan concentrados en sus máquinas, que nadie le prestó atención hasta que saltó a la mesa del ministro y se colocó a su lado.
Algunos presentes rieron nerviosamente. El ministro lo miró de reojo; probablemente quería echarlo de la mesa de un manotazo, pero maltratar al gato bien podía suponer perder las elecciones.
Michael metió la pata en la taza de té y se la lamió. El ministro perdió el hilo de lo que estaba diciendo.
El té estaba asqueroso, de modo que le dio golpecitos a la taza hasta que cayó al suelo; luego miró a la cámara como si no pudiera creer que la gravedad existiera.
Le hicieron una fotografía.
«Por lo menos puedo acaparar las portadas que quiera». Mañana la noticia no sería el discurso del ministro, sino Larry el gato llamando la atención por el simple hecho de ser un felino.
«Soy el rey de este antro», pensó, de mejor humor.
NA.
Le debo la inspiración de esta historia al verdadero Larry el gato, que vive en casa del ministro de Gran Bretaña y se ve que es un penco de narices, y un vídeo en el que el arzobispo de Canterbury estaba dando lo que seguro que era un sentido y bonito sermón, pero todo el mundo estaba prestándole atención al gato que le iba robando té de la taza que tenia al lado.
Gracias a Milenrrama por su beteo de última hora y gracias a ti por leer :)
