Capítulo IV

¡Heridos de gravedad!

Eran aproximadamente media noche cuando un teléfono sonó en la Mansión de la familia Andley en Nueva York.

Bueno – contesta un adormilado joven.

Joven Archie, ¡qué bueno que contestan! ¡Llevo llamando dos horas! – exclama George.

¿Qué sucede? – cuestiona él alarmado.

Avísales a todos, William está herido de gravedad y la señorita que lo acompaña también – dio una información que sin pensarlo antes inmiscuyó a la señorita que William había salvado.

Sí, ahora aviso a todos – se levantó de repente al despertar por la noticia y comenzó a vestirse.

Estamos en el hospital del Dr. Lenard – avisó George apresurado.

Sí, enseguida vamos – Archie lo aceptó y salió de su habitación cuando George colgó el teléfono y Archie hizo lo mismo. ¡Tía abuela, tía abuela! – comenzó a gritar.

¿Qué pasa? ¡Es de madrugada, qué son esos gritos! – la señora Elroy alzó la voz cuando Archie gritaba en el pasillo.

El tío William está grave en el hospital junto con su esposa – dijo claramente.

¿Qué cosa? ¿Esposa? Vamos, aprisa, levanta a todos – pide la señora Elroy, pero lo único que no entendió fue esposa.

Y así uno a uno, fueron llegando al hospital

Señorita, buenas noches, ¿el señor William Andley está aquí? – cuestionó Archie quien corriendo llegaba a la recepción.

Sí señora, está en el cuarto 221 – le dice la recepcionista y caminaron rápidamente hacia allá.

Señora Elroy – George la llamó ansioso.

George, ¡qué bueno que te encuentro y William! – preguntó ella.

Está descansando en su habitación, venga la llevo – George la llevó hasta la habitación donde William veía hacia afuera.

Vamos, William – lo llamó cuando lo vio perdido en sus pensamientos.

¡Abuela Elroy! – se emocionó de verla.

William, ¿qué te pasó? – le preguntó cuando el torso de su sobrino tenía un conjunto de vendas a su largo.

Un accidente, pero no es de cuidado, ¿quién te avisó? – preguntó él.

George por supuesto, no lo reprendas. ¿Estás bien? – preguntó la matrona preocupada.

Sí estoy bien, sólo tengo una laceración, nada que unas pomadas y medicamento no calmen – suelta William.

¡William, qué susto! Espera, ¡Archie me dijo que tu esposa también se accidentó! ¿Cuál esposa? ¿Cuándo te casaste? ¡Explícamelo! – insistió la matrona exaltada.

¿Esposa? No tengo esposa tía Elroy – le aclaró haciendo que su tía abuela se calmara.

¿Seguro? – preguntó ella.

¡Claro que estoy seguro! – vuelve a afirmarlo.

No hay esposa – repitió la matrona un poco más tranquila.

No, ahh te refieres a la señorita a la que ayudamos – cuestionó mirando a George.

¡Tú dime! – le insinuó atentamente.

Por cierto, ¿cómo está la señorita, George? – William le preguntó a ella.

Mal, en cuidado intensivos, tiene una fractura en la pierna y una en la cabeza, su estado es delicado – informa George con tristeza.

¿A dónde vas? – le pregunto la señora Elroy cuando William pasó delante de ella.

A enterarme de lo que ha sucedido – refiere él. ¡Hola! – William saluda a una enfermera que pasa por el pasillo.

Buenas tardes señor William, ¿qué hace afuera de su cuarto? – le pregunta ella.

La señorita que rescaté en el puente ¿cómo esta? – cuestiona William.

Necesitamos llamar a su familia, sabe usted el teléfono de algún familiar – le dice, al parecer nadie había averiguado qué sucedió con ella.

No, de hecho, no tengo el gusto de conocerla. Pero me responsabilizo de ella – afirma William.

Bien, firme el formato de ingreso y el de permiso de operación – ella le da una tabla donde están los formatos correspondientes a ingreso y operación que sin darse cuenta ya habían llegado a la estación de enfermeras.

Espere, ¿operación? – pregunta cuando examina los formatos.

Sí, tiene un hematoma en el cerebro – le informa la enfermera.

Espere, espere ¿qué quiere decir con eso? – William entendía que era de gravedad, pero quería afirmarlo más.

La señorita no está consciente, entró en coma justo cuando la atendíamos – refiere la enfermera.

¿Así de mal? – pero William sabe que la cabeza era una parte del cuerpo que cualquier persona debe cuidar.

Sí – la enfermera afirmó con cautela.

¿Despertará? – preguntó el rubio.

No sabemos… hay que esperar – refiere ella.

Fin del flash back

Esperar, esperar… llegaste a nuestras vidas sin saber que lo ibas a ser – dice Anthony en su mente cuando ve que Candice murmura.

De pronto suena el timbre del teléfono.

¡Hola! – lo saludaron emocionadamente cuando vieron el identificador

¡Anthony! – saludó la persona que se encontraba al otro lado de la línea.

Tío, ¿cómo estás? – preguntó Anthony.

Bien, quería saber si estabas en el avión de regreso a Nueva York – pregunto William tallándose los ojos.

Sí tío, ya estamos en camino – afirmó mientras veía la película al frente.

¿Cómo ha estado? – preguntó el rubio mayor.

Normal, sin ningún cambio – cuando estaba con Anthony, Candice no tenía ningún cambio, pero con él, era otra historia.

¿Y mi hijo? – preguntó William reposando la espalda en el sillón.

Bien también, el médico ha dicho que está en el primer trimestre – respondió Anthony contento, pero un hombre detrás de ellos no tenía cara de buenos amigos cuando escuchó eso último. Arthur por supuesto, también estaba sorprendido, nunca imaginó que ella estuviese esperando bebé, así que miró de soslayo el rostro de su jefe y cielos, no era una buena señal el que recibiera esa información en ese momento.

¡Qué bueno! ¿A qué hora llegan? – preguntó emocionado.

A eso de las 8, pero en lo que vemos lo de la aduana y el equipaje, creo que como a las 9 ya estaremos afuera – responde Anthony.

Bueno, los espero – dijo William y colgó.

Continuará…