Capítulo III

Enfermerita

¿Cómo está? – cuestiona el señor Brigther a Candy quien sale de su habitación.

Bien gracias, esperemos que descanse un poco, señor Brigther le puede decir a Casey que le dé algo ligero de comer – refiere Candy colocando sus manos a los lados de la cintura.

¿Por qué? – pregunta el hombre castaño que no sabe si reír o acatar la orden de su enfermerita particular.

Créame, cuando Annie se queda en el calor por mucho tiempo suele pasar que se siente muy mal, le duele la cabeza y la hermana María…. Espere, cierto, bueno si le duele la cabeza a su esposa podrían traer hielo, necesita que le caiga agua helada para que no le duela la cabeza, ¿por qué no se me ocurrió antes? – se dice a sí misma.

Candy… ¿qué me contabas antes? – pregunta el señor Brigther.

Ah sí, lo de Annie, la hermana María le ponía hielos para que no le doliera la cabeza y después comía muy ligero – termina de explicarlo.

¡Ah bien! ¿Necesitas algo más? – pregunta él divertido por la actitud de su enfermerita.

No, por el momento sólo hay que venir a darle unas vueltas… por si las dudas, permiso – dice Candy y se va corriendo a la cocina.

Pasa Candy, Casey – el señor Brigther llama a su mucama.

Sí – ella responde de inmediato.

Dile a Fred que vaya por el médico del pueblo – solicita el hombre sin preocupación.

Sí señor – ella asiente y va rápidamente con el cochero.

Veamos que dice Kendrick de nuestra enfermerita – sugiere él, pero más para sí.

Más tarde…

Buenas tardes – saluda el médico que viene entrando desde el pasillo.

Buenas tardes – saluda Candy curiosa. ¿Quién es usted? – pregunta porque no se le hace conocido.

Mi nombre es Kendrick – refiere el galeno cuando Candy le pregunta.

Mucho gusto, me llamo Candice White – lo saluda ella e intenta hacer una venía de señorita de sociedad.

¡Hola, Candice White! – el médico se quita el sombrero y también la saluda.

Puede decirme Candy, si lo prefiere. Le pido permiso, debo ir a ver a la señora Brigther – Candice camina lo más rápido posible, pero sus piernas aun son muy pequeñas para abarcar ciertas distancias

¿Qué le sucede a la señora? – pregunta el médico que la sigue a corta distancia.

Le pegó un sol, que no viera… casi muere… - refiere Candice exagerando la noticia.

¡Ah! ¡Hola Kendrick! – saluda el señor Brigther al médico que se lo topa en las escaleras.

Permiso – Candy se despide de ambos y brincando por el pasillo va a donde es la habitación del matrimonio Brigther.

¿Qué sucede? ¿Tu esposa está enferma? – pregunta Kendrick.

Sí y no, son cuidados básicos… eso dice Candy – el señor Brigther explica con una gran sonrisa.

Parece que tu esposa tiene insolación, ¿cómo está? – ahora es el turno de Kendrick preguntar.

Recluida en su habitación, vamos – lo invita a visitar a la enferma.

¿Por qué? – quiere saberlo todo, era extraño que su gran amigo estuviera tan sonriente.

Candy no deja que se levante, vamos, quiero que me des tu opinión – lo invita a mirar desde el pasillo.

¡Pues vamos! – accede el médico divertido.

Toc toc

Candy tenía abierta la ventana un poco, justo el espacio que necesitaba para darle un poco de fresco a la señora Brigther, en la cama se encontraba la señora Brigther con una frazada de verano, sin zapatos y siendo atendida por Candy, quien le levantaba la cabeza para darle agua fría

Parece que no me necesitan – comienza a replicar Kendrick dando un paso hacia atrás.

Si te necesito Kendrick, ¿cómo ves? – pide el señor Brigther no puede evitar pensar en que Candy sería una buena enfermera.

Veamos, tiene una tendencia a cuidar de los demás… la cama muy bien hecha, le ha tomado la temperatura, eso está bien, ven. ¿Cuánto tiene de temperatura? – cuestiona entrando a la habitación.

Treinta y seis grados, señor – responde ella. Creo que si fue le calor – refiere ella mirando a la señora Brigther.

¿Qué opinas? – cuestiona el señor Brigther.

Podría ser enfermera, pero… ¿la vas a adoptar? – pregunta Kendrick.

Eso quiero… - admite sonriente.

Harías bien, aunque… - Kendrick se detiene.

Aunque… - él quiere saber.

No creo que a tu esposa le guste mucho que no sea una señorita de sociedad – suelta él ya que la esposa de su mejor amigo es eso, una señora de sociedad.

De hecho, ella no quiere ser una señorita de sociedad, dice que ¡es aburrido! – le cuenta a Kendrick.

Y ¿qué dice tu esposa? – pregunta el médico preocupado.

Creo que tendrá que adaptarse… - refiere el señor Brigther.

¿Estás decidido? – pregunta Kendrick cuando ve que una Hermana saluda desde el pasillo.

Buenas tardes, señor Brigther – la hermana María saluda a ambos hombres.

Buenas tardes, hermana María, le presento al Dr. Kendrick – ambos la saludan, pero el señor Brigther cumple con el protocolo de presentación.

Buenas tardes doctor, ¿cómo está? – la hermana María extiende la mano y lo saluda amistosamente.

Observamos a Candy – refiere el médico que va y viene al lado de la cama.

¿Qué hizo esta vez? – la hermana María pregunta asustada.

Obsérvela usted misma – la invita a pasar a la habitación.

¿Está muy grave la señora Brigther? – cuestiona la hermana maría cuando echa un vistazo al interior de esa habitación.

No, creo que Candy me quitará el trabajo en esta ocasión, sólo eso – se queja el médico haciéndolos reír.

… - el señor Brigther no dice nada.

¿Es broma? – cuestiona la hermana María.

Sí, es broma, lo siento hermana María, el doctor Kendrick es muy bromista, espero que lo perdone – explica el señor Brigther.

No hay cuidado, ¿ha tenido problemas con Candice, señor Brigther? – pregunta la hermana María.

No, creo que la señora Brigther es la que ha tenido problemas, no la deja levantarse de la cama – explica ameno.

Bueno, creo eso lo aprendió muy bien – admite la hermana María.

Hermana María, creo que debemos hablar, vamos Kendrick, acompáñame, hermana pase usted – el señor Brigther le da el pase a la hermana y él la sigue para ser seguido por el Dr. Kendrick.

Gracias – la hermana María agradece y camina, después de que salen de la habitación detrás de los señores que se dirigen a la biblioteca.

Ya en la biblioteca

Dígame usted, señor Brigther – cuestiona la hermana cuando todos se hubieron ubicado en sus respectivos asientos.

Mi esposa y yo deseamos adoptar a Candice – comienza a solicitar.

¿Está seguro? Pensé que a su esposa le gustaría Annie – suelta ella porque la señora Brigther se había acercado a Annie.

Sí claro, le encantó Annie, pero puede usted preguntarle en este momento si así es – asegura el señor Brigther.

Bien, usted me indica cuándo firmamos los papeles de adopción – cuestiona la hermana María que no cabía de la alegría.

Que le parece si los firmamos mañana mismo – asegura el señor Brigther sonriente.

Me parece bien, le diré a Thom que entretenga a los chicos, porque creo que a Annie no le va a agradar mucho esta idea – explica la Hermana María.

¿Será necesario que llevemos a Candice? – cuestiona el señor Brigther.

No, sólo necesitamos que usted y su esposa vayan a firmar los papeles – refiere la hermana María, un tanto preocupada.

Pues estaremos allí al medio día – confirma el señor Brigther.

¡Increíble! Me parece increíble lo que me acaba de decir, pensamos que sería adoptada más grande, la señorita Ponny le va a encantar la idea, permiso, iré a ver a Candice – comenta la hermana emocionada, saliendo de la biblioteca para ir con Candice.

¡Increíble! – es hora de que Kendrick emita la misma palabra.

¿Qué cosa? – cuestiona el señor Brigther.

¿Tu esposa, no dirá nada? – cuestiona el médico.

Creo que ahora ya no dirá nada – él afirma y sonríe.

¿Estás seguro? – pregunta con ahínco.

Desde que la vi, ya no quiero dejarla que viva en el orfanato… - contesta sinceramente.

¿Extrañas a Kathleen? – pregunta por su hija fallecida.

Sí, mucho; pero no podemos seguir añorando, hay que disfrutar de la vida… como lo hace ella – señala el techo, indicando que Candy se encuentra arriba.

Creo que te gusta Candice – dice Kendrick, sonriente.

Sí, me gusta y mucho. Candice Brigther, se oye bien, ¿verdad? – el señor Brigther le da mucho gusto y sonríe ante la idea del nombre de Candice.

Continuará…