El amor sería una de las razones por las cuales a estado viviendo todo este tiempo sin perderse a sí mismo, pero irónicamente es la razón por la que más ha sufrido con el paso de los años y todo comenzó desde el día en que nació.

Tristán era un niño nacido de Rivalen, el rey de Leonois y Blancheflor quien era la hermana menor de Marcos, príncipe de Cornualles. Sin embargo, su entorno hizo que fuera apropiado llamarlo un "Niño de la Tristeza". Para empezar, su padre Rivalen había muerto en batalla sin poder ver nunca la cara de Tristán. Su madre Blancheflor murió poco después del parto, justo después de nombrar al niño Tristán y confiarlo a un leal subordinado de Rivalen, Loira.

Finalmente, Tristán se convirtió en un caballero que terminó sirviendo a las órdenes de su tío, el rey Marcos. Tristán sirvió bien al rey como un buen caballero y el rey también terminó teniendo una profunda confianza al apuesto caballero que irónicamente resulto ser su sobrino.

Pero, un día, Tristán se enamoró de una mujer llamada Isolda. No. Inevitablemente él tenía que enamorarse profundamente de ella sin ningún tipo de rechazo o aversión a aquel amor. Era un amor el cual fue hecho por medio de un afrodisíaco; sin embargo, fue el primer amor que Tristán, el Niño de la Tristeza, jamás experimentó, uno digno al cual él dedicara su vida sin importar lo que el destino le deparara.

La tragedia probablemente mintió en el hecho de que Isolda era la mujer que el rey Marcos amaba y juró casarse ya que eso jamás se demostró en sus acciones, al menos eso no sucedió en el tiempo en que Tristán estuvo ahí junto a su rey en ese momento. En poco tiempo, gracias a la amonestación de los cortesanos del rey Marcos que envidiaban a Tristán, se vio inevitablemente obligado a abandonar la corte real en consecuencia de aparentes rumores de su amorío con Isolda.

Ya no le quedaba nada por hacer con relación a su tío y para no terminar afectando aún más a su familia, él decidió irse de aquel reino. Tristán poco después de vagar sin rumbo por toda Bretaña finalmente gano suficientes méritos en el campo de batalla y comenzó a servir bajo el rey Arturo como caballero de la Mesa Redonda, realizando numerosas hazañas bajo su mando. Allí tenía amigos; tenía un rey digno de servir. Sin embargo, no había nadie a quien pudiera amar en ese lugar; Tristán había sido advertido de que el amor ardiente dentro de él se debía a la culpa del afrodisiaco, pero entendía perfectamente que tal droga ya había superado su eficacia.

Finalmente había alcanzado su punto de ruptura y estuvo a punto de abandonar a sus amigos y compañeros para volver a viajar, pero inesperadamente sucedió algo bastante entretenido. Conoció a un hombre aparentemente de su misma edad. Tristán que tenía que admitirlo, en un principio no se llevaron para nada bien, pero después de un poco de bromas e insultos sutiles, de alguna manera pudo congeniar con él. Tristán veía en Shirou demasiado lamento, demasiada perdida y demasiada tristeza.

Eso fue lo que llamo su atención y por ese mismo motivo decidió permanecer cerca de sus compañeros ya que era la única forma que se le ocurrió para poder acercarse a aquel sujeto, necesitaba saber el porque de la sonrisa de Shirou Emiya. A pesar de tener un rostro el cual denotaba anhelo en ocasiones, nunca perdía ese brillo de esperanza dentro de sus ojos y eso ciertamente lo mantenía curioso.

Inevitablemente después de varios encuentros y competencias, los dos comenzaron a desarrollar una rivalidad referente a su arquería, así como también intercambiar palabras y tener conversaciones mundanas. También fue por ese hecho que Tristán se percató acerca del enamoramiento de Shirou y Tristán le preguntó acerca de ese sentimiento, qué era lo que se sentía estar enamorado.

Shirou Emiya, las primeras veces que escuchaba esa pregunta, él deliberadamente cambiaba el tema de la conversación, pero poco después él solo le sonrió mientras miraba al cielo y le respondía. Aún permanecían esas palabras en la mente de Tristán debido a que no podía decir algo sobre ello ya que realmente no conocía su respuesta.

"Yo no te puedo dar una respuesta a ello debido a que el amor que siento sin lugar a duda es poco convencional, mi amor es demasiado terco y algo surrealista que esta más allá de una simple explicación. Por eso mismo no tengo el derecho de darte algún tipo de consejo, es mejor que te hagas esa misma pregunta sin darle demasiadas vueltas al asunto. Cada uno tiene que encontrar su propio significado"

Fue todo lo que él dijo antes de volver a mirar al cielo con una expresión melancólica mientras bebía un vaso de whisky.

Ese bastardo se ve bien mientras bebe.

Por obvias razones Tristán arrugó su frente con celos, pero decidió ignorarlo y seguir con su conversación. Ese bastardo se burlaría si es que se diera cuenta de la razón de su molestia.

De cierta manera se puede decir que actualmente a Tristán solo le queda esperar lo mejor para su propio futuro y ¿quién sabe? Tal vez podría encontrar a una persona que lo ame a pesar de todos sus defectos y probablemente brindarle una vida feliz.

Eso era lo mejor que Tristán deseaba por su futuro, puede que algunos hayan notado el cambio radical en su personalidad, pero honestamente todo se debía a su buen y siempre confiable amigo, Emiya Shirou (que en ocasiones se burlaba de él). Hace bastante tiempo lo invitó a beber y fue con él con quien realmente pudo encontrar una forma de desahogarse de toda su insípida vida que lo estaba carcomiendo constantemente.

Tristán realmente ya no podía vivir consigo mismo.

Por lo menos no como el amante de la esposa de su tío.

Era tan humillante y deplorable su situación que en varias ocasiones quería suicidarse por ello.

Pero esa situación no se podía evitar, al menos él y su tía no pudieron encontrar una cura individualmente. Tampoco podían simplemente encontrarse para buscar algún tipo de manera, esto se debía a que en el momento en que se encontraban, sus cuerpos inmediatamente reaccionaban ante los síntomas de la poción y ellos no podían pasar más de una hora sin liberar sus deseos carnales hacia el otro.

Por esa misma razón Tristán estuvo en un constante martirio y demasiada lucha interna para poder darse otra oportunidad y finalmente la tuvo.

Aunque estaba demasiado nervioso por saber que le depararía en este tan maravilloso y ansiado día, no simplemente podía deshacerse de su nerviosismo ya que había pasado mucho tiempo desde que salió en compañía de alguna mujer, siendo específicos, solo él y ella, solo ellos dos sin ningún tipo de escolta o interferencias de terceros.

Shirou le había llamado a esta situación "cita", de cierta manera era diferente a los arreglos para las personas con mayor estatus en las cuales sus compromisos estaban destinados a arreglos por el bien de ambas casas o beneficios mutuos. Esto era conocido como matrimonio político.

Pero dejando de lado la política, aparentemente las situaciones en las que las citas se llevaban a cabo dentro del mismo reino eran relativamente comunes, pero eso solo era referente entre la ciudadanía común, ellos disfrutaban de sus vidas y se enamoraban de otras personas a través de eventos normales y si Tristán era honesto consigo mismo, estaba celoso de las personas normales.

Conocer a alguien, salir, gustar del otro y finalmente enamorarse para después casarse y de esa manera poder formar una familia.

Para Tristán eso sonaba irreal.

Él vivía rodeado de engaños.

Había varios ejemplos de ellos, pero uno en específico entro en su mente.

Principalmente el matrimonio del rey y la reina. Tristán no necesitaba ser un genio para saber que no había amor entre ellos dos y mucho menos para saber que la reina tenía un amorío con Sir Lancelot. Lo sabía a la perfección porque él mismo vivió esa situación con su antigua amante quien ahora, oficialmente es su tía.

Pero él jamás dijo nada, no solo por el bien de su rey, sino que sería un hipócrita el juzgar a los demás cuando estaba en la misma situación. A pesar de que originalmente Tristán quería ser honesto con su rey respecto a la situación de Lancelot y la reina porque por obvias razones su nombre quedaría manchado si en algún momento ese amorío saliera a la luz.

Por ahora no necesitaba pensar en ello, sería mejor pedirle consejo a Shirou cuando regresara de su viaje.

Estando de pie con ropa común mientras miraba su reflejo a través del agua de un pozo cercano Tristán continuaba preguntándose si se veía lo suficientemente bien para no quedar en ridículo ante la apariencia de la bella mujer a la cual invitó a salir.

A decir verdad, este fue otro favor que le pidió a Shirou antes de su viaje y la respuesta de su siempre confiable amigo solo fue una sonrisa mientras negaba levemente con la cabeza.

"Lena es quien probablemente sabe como localizarla, no te preocupes por eso. Le diré que te comunique si es que la otra parte acepta"

Tristán asintió con satisfacción mientras sus ojos se iluminaban brevemente y una sonrisa se plasmaba en su rostro.

Realmente tenía un excelente amigo. Sonrió con satisfacción.

Tal vez en estos momentos en los que Shirou no estaba, esta era su oportunidad de volver a Mordred más agresiva en su relación con Shirou, le daría buenos consejos para así poder conocer a su hija o hijo y hacerlos amigos en el futuro cuando Tristán tenga sus propios hijos.

Una sonrisa malvada se formó en su rostro.

"Veo que llegaste temprano"

Una repentina, pero hermosa voz se escuchó a su espalda.

Colocando la palma de su mano frente a su boca sopló débilmente para corroborar que su aliento no apestara y asintió con satisfacción al darse cuenta de que olía maravillosamente bien, con una sonrisa tonta dibujándose en su rostro giro su cuerpo rápidamente y miró a la mujer de pie frente a él.

Una expresión estupefacta se planto en su rostro. Sus ojos se abrieron en shock mientras su boca formaba una "o".

Ella portaba un bello vestido blanco que le llegaba hasta las rodillas no era demasiado llamativo ni tampoco demasiado revelador, de alguna manera hacia resaltar aún más su hermoso cabello rosado que combinaba con sus hermosos ojos del mismo color.

"¿Te vas a quedar de pie como un estúpido?" ella preguntó con el ceño fruncido.

Sin lugar a duda la mujer perfecta.

Una sonrisa de satisfacción se plasmó en el rostro de Tristán mientras inclinaba perfectamente bien su cuerpo y estiraba su mano con nerviosismo.

"T-Buenos, buenas, días-tardes ¿Cómo esta, estás tú, usted?"

"Pfff. No necesitas ser tan denso en este tipo de situaciones, estamos en una cita, al menos hay que disfrutarlo, después de todo, no todos los días un príncipe invita a salir a una mera mercenaria"

"Yo-yo no podría decir eso, usted, tú eres perfecta" tartamudeó.

Ella puso los ojos en blanco ante la actitud tímida de Tristán, de cierta manera le resultaba bastante adorable verlo en esta situación, al menos la cita no sería tan aburrida como originalmente pensó que sería.

No es que Teresa fuera una mujer sádica, bueno tal vez un poco, pero inevitablemente le gustaba burlarse de los demás y ser mayormente dominante, aunque en ocasiones algo especificas podría diferir de ese pensamiento.

Y aunque no planeaba asistir a esta reunión porque realmente no quería hacerlo, su señora, su princesa, a la persona a la cual servía le pidió el favor de que asistiera ya que este sujeto resulto ser el amigo del hombre que se ganó el aprecio de Lena.

Una situación de mierda en un lugar de mierda.

Ese era el pensamiento de Teresa y no lo estaba embelleciendo. Ella era una mujer que no encontraría pareja y solo tenía encuentros sexuales con personas de su agrado las cuales eran aventuras de una sola noche y si de alguna manera llegara a disfrutar el encuentro, solo estaría con esa persona sin ningún tipo de compromiso.

Caballeros, magos, civiles, ella estaba acostumbrada a aventuras de una sola noche porque no había ninguna persona que se adaptara a sus estándares o si en algún punto alguien entrara dentro de ellos y comenzaban una relación. Jamás duraban más de un par de meses debido a que no podían seguirle el ritmo.

Ellos pueden llamarla una zorra, pero la respuesta de Teresa solo sería un encogimiento de hombros, así es como es.

(Veamos cuanto puedes aguantar) una sonrisa gatuna se extendió por su rostro mientras miraba el cuerpo de Tristán y se lamia los labios.

Teresa tomó el brazo de Tristán y lo jalo enterrándolo entre su distinguido pecho. A pesar de que varios hombres le lanzaban una breve mirada por su distinguida apariencia, ella simplemente los ignoro deliberadamente mientras ella prestaba atención a las expresiones que se formaban en el rostro de Tristán.

Personalmente lo encontraba bastante divertido ya que ella no era tan estúpida como para no darse cuenta de que había varias miradas celosas plantadas en el hombre que lo acompañaba.

Veremos que haces si te golpean.

"Dígame su majestad. ¿Por qué esta tan interesado en mí?" le sopló débilmente en su oreja.

Él se sonrojo, pero se detuvo brevemente ganando una mirada curiosa de la chica.

Estaba demasiado nervioso, pero debía de ser honesto con ella ya que no quería arruinar su relación.

"T-No lo sé" miró al cielo. "Shirou-mi amigo, el pelirrojo con el que me encontraba la primera vez que nos conocimos me dijo una vez que el amor es fugaz. A decir verdad, no soy tan bueno en estas situaciones a pesar de profesarlo, quiero creer que a pesar de todo podre encontrar la felicidad, pero cuando la vi por primera vez yo... "él puso una expresión seria mientras miraba a los ojos a la mujer.

"¡Alto, alto, alto! Esto se está volviendo incómodo, será mejor que continuemos esta conversación en otro momento ¿de acuerdo?"

"Lo siento" se rascó la nuca con vergüenza.

"..." ella entrecerró los ojos.

Teresa se quedo quieta tratando de encontrar una mentira en las palabras del hombre y analizando lo que había dicho.

Ella no era inexperta ante los halagos, a escuchado cientos de palabras bonitas de distintos hombres a través de su vida y ciertamente todos planeaban cortejarla, pero en ninguna ocasión había escuchado tal sinceridad de un hombre. Se sentía un tanto irreal, pero, aun así, había curiosidad. De cierta manera encontraba bastante entretenido saber acerca de lo que se generaba en su interior.

Tristán tragó saliva.

Le temblaban las manos.

Se sentía enfermo consigo mismo, y Teresa ciertamente se dio cuenta de ese hecho por lo que simplemente le sonrió al hombre de pie frente a ella mientras volvía a tomar su mano.

Por ahora, simplemente disfrutaría su día y al menos terminar el día maravillosamente bien.

Ella se rió alegremente por la manera en la que paseaban a través de las calles del reino y continúo guiando al joven e inexperto caballero del lamento por todo el reino de Camelot, honestamente Teresa disfrutó demasiado del tiempo que pasaba con él. Era verdaderamente entretenido pasar tiempo con una persona y no estar inmersa en el sexo o alcoholizada.

No lo malentiendan, Teresa era una mujer ocupada que solo podía descansar un miserable día a la semana ya que la mayor parte del tiempo se encargaba de los deberes de Lena o simplemente cuidaba de ella, en ocasiones incluso el día que le tocaba descansar lo ocupaba para reemplazar a Lena en algunos trabajos o como encargada del pub.

Hoy simplemente le dieron el día como un favor al amigo de Lena y aunque estuviera agradecida por no hacer nada mas que pasear, ciertamente tenía de admitir que la compañía de Tristán era enormemente bienvenida.

"Dicen que eres el mejor arquero" ella dijo mientras sostenía un arco.

En estos momentos ambos estaban en un campo de tiro que era utilizado para entrenar jóvenes escuderos, no era demasiado llamativo, pero las dianas estaban significativamente separadas de la posición de lanzamiento.

Tristán se rascó la nuca con vergüenza mientras sus mejillas se pintaban en un tono ligeramente rosado.

"No es para tanto, Shirou es mejor que yo"

"Para que dispares con un violín"

Sus labios se crisparon antes de corregir violentamente a la mujer. "¡No es un violín!"

Ella se burló. "¿Una guitarra?"

"¡No!"

"Déjame adivinar ¿una flauta?"

Tristán puso ambas manos en su frente mientras se lamentaba en un rincón por no saber como expresar su molestia ante la mujer.

"JAJAJAJA, vamos, no es para tanto ¿Por qué no simplemente vemos quien de los dos es mejor?"

Tristán desvió la mirada claramente interesado.

Teresa tomo una flecha y se preparó para disparar mientras una sonrisa salvaje se dibujaba en su rostro, de cierta manera, Tristán no pudo evitar admirar la forma en la que ella dibujo la flecha y la disparo, incluso casi podía apostar que ella estaba al mismo nivel que él en ese ámbito.

¡No!

¡Absolutamente no perdería de nuevo en lo que se le consideraba el mejor!

A la misma velocidad que ella comenzó a disparar las flechas una tras otra dando en el centro de todas las dianas, pero sucedió algo inesperado.

"¡Eso es trampa!"

Teresa había interferido en un disparo y la flecha que arrojó Tristán se rompió.

Ella se burló con una sonrisa mientras aumentaba su ritmo, pero Tristán no se quedó atrás y decidió vengarse.

"¡Ey! ¡No puedes hacer eso!"

"¿Por qué no?" jadeó estupefacto.

"¡¿Acaso no eres un caballero?!"

"¡Eso y esto son cosas diferentes!"

Ella chasqueó la lengua con molestia, pero su sonrisa se amplió, verdaderamente estaba disfrutando esta situación y ciertamente no se quejaría de haber encontrado un rival. Teresa no era la mejor en magia, pero en cuanto a su arquería simplemente no tenía rival.

Pero mirando a Tristán que también estaba sonriendo, interiormente no pudo evitar sentirse cálidas.

"¡¿Qué demonios están haciendo idiotas?!" la voz enfurecida de Mordred los saco de su trance.

"¿Uh?" dijeron al unisonó.

Solo ahora se percataron que habían destruido el campo de tiro en el interior del castillo, de cierta manera resulto ser tanta la emoción que se perdieron en su propio mundo. O al menos eso sería sino tuviesen que huir ya que una princesa comenzó a perseguirlos con una mirada afilada plantada en su rostro.

"¿Por qué corremos?" preguntó Tristán.

"¡Si quieres dormir esta noche, quédate en este lugar!" miró a su lado donde estaba Tristán corriendo lo más rápido que podía. "¡Pero si quieres pasar la mejor noche de tu vida, tan solo ven conmigo!"

Tristán no lo pensó dos veces y tomó del brazo a Teresa antes de aumentar su velocidad al máximo.

Era su deber como hombre antes que como caballero.

El rostro de Tristán tenía una expresión seria mientras ignoraba deliberadamente las palabras de Mordred y continuaba corriendo a través de los pasillos.

"¡Deténganse bastardos!" Mordred aumento su velocidad mientras la furia crecía en su interior y sus ojos se inyectaban de sangre.

Hace algunos minutos Agravain le pidió que se hiciera cargo de la limpieza de los campos de entrenamiento de los nuevos escuderos con la excusa de que, si podía completarlo antes de que se terminara el día, durante un mes no tendría que estudiar. Por obvias razones ella desapareció de la vista de su hermano en ese mismo momento y comenzó la limpieza de las diferentes áreas del castillo dejando al último completamente destruido.

Y lo peor es que ni siquiera fue ella quien lo destruyo en esta ocasión. Por eso mismo se encargaría personalmente de hacerlos pagar y hacer que repararan el daño causado ya que no quería tener problemas con el rey en estos momentos.

Ella quería llorar por la frustración. ¡Ya no soportaba más el estudio y era realmente molesto!

Pero inmediatamente se puso pálida cuando giró a la derecha en un pasillo y se detuvo de golpe, de pie frente a ella estaba el rey mirándola con un ceño fruncido.

"¡T-Su majestad!" se inclinó rápidamente y una ráfaga de viento arraso con las hojas de los árboles detrás del rey.

Arturia no dijo nada, estaba demasiado estupefacta como para decir algo, ella jamás imagino ver a Mordred tan nerviosa ante una situación inesperada, pero se guardo su comentario y miró a su alrededor tratando de buscar algo.

No había nadie más que ellas dos.

"Mordred" finalmente saludó.

"Que agradable sorpresa" comenzó a jugar con los dedos de sus manos mientras desviaba la mirada.

"¿Por qué no me acompañas un rato?"

Ante las palabras del rey, las comisuras de los labios de Mordred se alzaron débilmente, pero ella hizo todo lo posible para que no se demostrara en su apariencia, pero estaba fallando estrepitosamente mal.

Casi como si hubiese olvidado lo que sucedió con anterioridad comenzó a caminar a lado del rey o su padre en este caso mientras el nerviosismo comenzaba a abordarla, esta situación se sentía tan irreal, pero lo mejor para ella era permanecer y servir a lado de su rey.

Por otra parte, Tristán y Teresa continuaban corriendo a través de las calles de Camelot después de haber salido de los campos de entrenamiento.

"Deberíamos detenernos, ya no nos persiguen. De cualquier modo ¿Quién era esa chica?"

Jadeo.

Tristán jadeó con incredulidad ante la pregunta de Teresa. ¿Realmente no conocía a la hija del rey? ¿No conocía a la princesa quien era la razón por la que Camelot tuvo su ambiente festivo?

Obviamente Teresa conocía la identidad de la princesa, pero quería molestar a Tristán con ello haciéndose pasar por tener una falta de conocimiento en ese sentido.

"¡¿De verdad no lo sabes?!" la expresión de Tristán se tornó en total incredulidad.

"JAJAJAJA, eres tan divertido. Pfff" Teresa ya no podía reprimir su carcajada.

Aunque a Tristán le molestara aceptarlo, realmente no le gustaba para nada la manera en la que se estaban burlando de él, pero no podía simplemente quejarse y hacer que Teresa lo odie ¿verdad?

No es que Teresa fuese mezquina, es todo lo contrario, pero Tristán no necesitaba saber eso.

Cosita.

Teresa comenzó a jugar con el cabello rojo de Tristán mientras le hacia un par de trenzas.

"¡¿Qué haces?!"

"Una correa para poder sujetarme esta noche"

"¿Qué quieres decir con eso?" preguntó confundido.

"Nada" ella solo le sonrió.

Él se quedó de pie tratando de encontrar una respuesta a sus palabras mientras Teresa seguía jugando con el cabello de Tristán, no se sentía nada mal si él era honesto consigo mismo.

"Mi muchacho ha crecido maravillosamente hic... estoy tan orgulloso" Merlin limpió una lagrima que caía de su mejilla mientras miraba a través de la ventana.

"¿Qué dices Merlín?"

"Nada, nada, simplemente quédate sentado y prueba esto"

Gawain lo miró mientras entrecerraba los ojos ante la sustancia extraña en el vaso que le estaba dando Merlín.

A pesar de que olía maravillosamente bien, no confiaba del todo en los regalos del mago de las flores y tampoco en el consejero del rey (básicamente el mismo, pero serio).

Ya había tenido varios percances con este tipo de situaciones u obsequios dados por el mago de las flores, por lo que podía imaginar que esta situación se desarrollaría de la manera en la que estaba imaginando. Hace bastante tiempo Merlin le regalo a Sir Lancelot una bebida y él misteriosamente perdió su hombría por un par de días.

Sin atreverse a experimentar esa situación, decidió actuar en consecuencia.

"¿Estas seguro de que no pasara nada extraño?"

Merlin sonrió. "¡Oh vamos! ¿Cuándo he hecho algo así?"

Gawain lo fulminó con la mirada.

"¡Bien, puede que haya hecho eso con anterioridad, pero... GRIIIIOWDJW!"

Sin pensarlo dos veces Gawain con su increíble fuerza tomo del cuello al mago de las flores y decidió meter la sustancia a través de su garganta.

"¡¿Qué has hecho?!" exclamó Merlin.

"Nada, simplemente..." antes de que pudiera seguir hablando vio con horror como el cuerpo de Merlin era iluminado por un blanco puro.

"¿Qué demonios?"

"¡Dios!" Gawain no pudo evitar tragar e inconscientemente le dio un sorbo a lo que tenia en su mano sin siquiera considerarlo dos veces.

Glup.

Inmediatamente el cuerpo de Gawain emitió un resplandor del mismo tono que el del cuerpo de Merlin y justo cuando se detuvo una voz horrorizada se escuchó frente a él (¿?).

"¡Idiota! ¡¿qué hiciste?!" su voz era aguda, demasiado femenina para ser de un hombre.

"¡Idiota, yo no hice nada...!" sus palabras se ahogaron en su garganta al sentir que su cuerpo era diferente.

Un largo e incomodo silencio lleno la sala de audiencias, la única ventaja y razón por la cual ninguno de los dos sujetos a enloquecido es porque no hay nadie más dentro de la habitación. Pero eso no indicaba que estuviesen relajados, un increíble pánico se hizo visible en sus ojos e inmediatamente saltaron.

Gawain (¿?) tomo los hombros de Merlin (¿?) y preguntó horrorizado.

"¿Qué, qué hiciste? ¿Por qué mi cuerpo es ahora? ¿Por qué tengo esto...?" señaló su enorme frente.

"Yo, yo, yo, yo, yo..." Merlin estaba aun más estupefacto que Gawain.

Originalmente esperaba hacer una simple broma con alguno de los miembros de la redonda, pero jamás imagino que la situación se convertiría en un arma de dos filos que apuntaría directamente a su dirección.

Aunque estaba un poco molesto, no pudo negar que Gawain versión femenina despertó sus instintos de hombre, pero al momento en que pensó en ello, se sintió bastante decaído, le faltaba algo.

Su expresión se volvió sombría al darse cuenta de que es lo que le faltaba.

Su amigo.

Su hermano del alma.

Lo que jamás debería de faltarle incluso si entraba a las puertas del infierno.

"Wahhhhhh" no pudo evitar soltar un llanto de angustia.

A partir de ese momento varios miembros de la redonda comenzó a buscarlos, pero ninguna de sus búsquedas dio algún tipo de resultado conveniente.

La mayoría de las personas estaría disgustada por los tratos injustos a su persona, así como ser subestimados por gente que ni siquiera sabe acerca de sus condiciones, pero ese hecho no se aplica a Emiya Shirou. Para ser precisos, a Shirou ya no le importaba lo que las personas dijeran de él.

Dando una última mirada de reojo al castillo, sonrió con una mirada de desprecio y comenzó a caminar a través de las calles mientras una sonrisa se plasmaba en su rostro.

"Al menos fue divertido" se encogió de hombros.

De alguna manera, a pesar de que tuvo una bienvenida un poco turbulenta, pudo disfrutar de su tiempo con Galahand, eso pensó mientras paseaba por la ciudad o el pequeño reino de Corbenic. Indudablemente era un lugar pacífico en donde todas las razas convivían sin ningún tipo de enemistad.

O por lo menos eso podía decir debido a sus circunstancias.

Mientras caminaba alrededor de las calles pudo ver a elfos y enanos bebiendo juntos, puede que ellos discutieran debido a sus diferencias raciales y personales, pero los insultos eran pacíficos y estaban destinados a fortalecer su amistad. Podía apostar por ello debido a que él hace lo mismo con Tristán o a veces con Zelretch.

Si, en definitiva, sería un buen lugar para vivir, al menos sino tuviese a una familia real molesta detrás de él con intenciones de matarlo.

Las personas que caminaban a su lado o pasaban en dirección opuesta simplemente le sonreían, pero de alguna manera las sonrisas, en su mayoría eran de mujeres o figuras femeninas, lo que lo dejaba un tanto desconcertado.

Shirou podría jurar que esta es la ciudad más pacifica en la que ha estado en toda su existencia desde que tenía memoria, no había discusiones, no guerras, mucho menos el nerviosismo por algún tipo de inseguridad, eran simplemente personas con miradas alegres que merodeaban alrededor de él sin importarle en lo más mínimo su persona.

Incluso había algunos niños que se acercaban alegremente a preguntarle quien era y le regalaban algunas frutas.

Lo único que podía hacer ante esas acciones era sonreír nerviosamente ya que jamás había experimentado este tipo de situación. Inconscientemente su mente regreso a los días de su búsqueda donde salvaba a los niños que estaban en peligro.

Al menos este tipo de sensación era de alguna manera reconfortante, casi tan agradable como mirar las estrellas en medio de la noche mientras imaginaba el día en que la volvería a ver.

El día en que la volvería a ver.

Una sonrisa nostálgica adornó su rostro.

Sacudiendo su cabeza para eliminar su nostalgia decidió seguir recorriendo las bulliciosas calles del reino. Al caminar pudo observar a los soldados o los guardias que lo protegían, ellos eran personas apenas aceptables como protectores, ninguno de los que efectuó su trabajo como guardia poseía algún tipo de arma para defenderse. Por ese motivo Shirou supo que el reino era pacifico.

Después de todo ¿en que otro lugar algún guardia estaría desarmado?

Casi podía afirmar que el reino apareció de la nada o fue una obra casi perfecta creada por la misma Gaia debido a que todo estaba simétricamente relacionado, Shirou podía decir eso debido a que ninguna de las calles poseía centímetros más que otras y cada paso que daba podía observar distintos sitios sin perder nada de la vista.

Bueno, no es como si algo pudiera escapar de sus ojos.

Si alguna de las mujeres que él conocía escuchara sus pensamientos, indudablemente Shirou sería brutalmente golpeado, pero el no necesitaba saber eso y eso no importaba en estos momentos debido a que ninguna estaba presente.

"Ara, Ara" una voz casi angelical se escuchó a su lado. "Supongo que eres el acompañante de Galahand-sama"

Shirou frunció el ceño al escuchar las palabras de la mujer.

No era el inglés al cual se acostumbró durante su estadía en Bretaña. Shirou podía apostar que era Japones, pero teniendo en cuenta que ahora ya no sabía diferenciar los idiomas debido a su alta capacidad para hablar todos y cada uno de ellos no pudo estar del todo seguro.

Por ahora, respondería con normalidad. No necesitaba desconfiar necesariamente de todos y todas las personas a su alrededor.

Al menos no tanto.

"¿Lo siento?"

"Supongo que debes de estar asombrado, no todos los días te encuentras con una mujer que habla otro idioma ¿verdad?"

Shirou seguía confundido, pero al menos ahora era consciente de que la mujer estaba hablando otro idioma.

"Escuché que estabas buscando un lugar donde comer"

"¿Cómo se supone que escuchaste eso cuando no he hablado con nadie?" preguntó con sospecha.

Lógicamente hablando no debería de estar teniendo esta conversación debido a que realmente no conocía a la mujer y si era sincero, tenía la sospecha de que ella quería algo de él. Pueden llamarlo paranoico, pero indudablemente Shirou podía reconocer ese sentimiento tras años de experiencia.

Tal vez con Morgan ahora era diferente ya que ahora interactuaban con más normalidad, pero eso no quería decir que no desconfió de ella en su primer encuentro. Para ser precisos, no tuvo una buena primera impresión sobre ella debido a sus recuerdos compartidos con Saber, pero eso no importaba ahora.

No fue un accidente que ella apareciera en su puerta y mucho menos fue un accidente que siguiera asistiendo a su morada con regularidad, pero ya no le daba demasiadas vueltas a ese asunto, por lo menos ya no, Shirou actualmente confiaba un poco en ella. Morgan resultó ser bastante confiable a pesar de poseer una personalidad sádica y arrogante.

La mujer asintió a las palabras de Shirou.

"No necesitas ser tan desconfiado, lo único que quiero es que pruebes mi comida" sacudió las manos mientras una agradable sonrisa se plasmaba en su rostro. "Ven, ven, prueba, mi local está abierto y siempre serás bienvenido a mi casa"

Los labios de Shirou se fruncieron en una mueca indescifrable al ser arrastrado por la hermosa mujer pelinegra. A pesar de desconfiar de ella de alguna manera encontraba su compañía agradable y le resultaba vagamente familiar.

Ugh.

No era momento para pensar en eso, pero esa sensación no desapareció mientras era arrastrado.

Después de unos cuantos minutos y agradables charlas los dos finalmente estaban de pie frente a una enorme florería la cual era relativamente lujosa, se podría decir que era demasiado moderna para la época actual, pero Shirou no dijo nada y siguió a la mujer que entro sin siquiera molestarse en tocar.

Obviamente ella no se iba a molestar en tocar, era la dueña del lugar después de todo.

"Así que dime pequeño. ¿Qué te trae a este lugar?" ella le sonrió.

"Mmm" inclinó la cabeza. "Si soy honesto, no tengo una razón en especifico por estar en este lugar, pero, no escuche su nombre"

"Fufufu. No necesitas ser tan educado, puedes llamarme Oka-sama"

La frente de Shirou se crispó ante el descaro de la mujer.

Realmente era demasiado directa y atrevida para su propio bien, pero de alguna manera era reconfortante y bueno... no es como si ella fuese mucho mayor que él. Si se detenía a pensar, tal vez era él ser más viejo después de Zelretch.

Ella al ver que Shirou frunció el ceño se sintió ofendida, pero no dejo que se demostrara en su rostro y continúo sonriendo mientras desaparecía en el interior del establecimiento. Para ser precisos entró al interior de su hogar, la florería solo era la fachada y esta era dividida por una cortina.

"¿Puedes decirme porque me trajiste a este lugar?"

"No necesitas pensarlo mucho. Como dije, solo quiero que pruebes mi comida"

"Eso es inesperadamente demasiado sospechoso"

Ella asintió en comprensión. "En eso tienes razón, pero ya deberías de haberte dado cuenta de que no tengo ninguna intensión para ti"

"Bien" bufó en respuesta. "Pero. ¿Qué pasa con el local?"

"Supongo que ya debiste de verlo ¿no? Casi no tengo clientes y si es que alguien entra, hay una barrera especial la cual está perfectamente diseñada para advertirme de los intrusos o comensales"

Shirou asintió en comprensión.

De hecho, en el momento en que piso la tienda se aturdió brevemente por lo poderosa que era la barrera, él podía asegurar su nivel y podría decirse que estaba al nivel de Vivian y Morgan. Si era un poco realista, tal vez incluso superaría a la de ellas dos.

Un misterio más en la mente de Shirou, realmente quería saber quien era esta mujer, pero no podía hacer mucho en su situación actual, por lo menos no simplemente vería la historia de las prendas de la mujer ya que si ella de alguna manera se enterase de ello, indudablemente podría causar conflictos.

Ugh.

Esto era demasiado molesto, pero no podía hacer nada ahora que estaba en este lugar por lo que solo pudo tragarse su molestia y continuar caminando detrás de la mujer y ciertamente quedo sorprendido al entrar en su hogar.

Aunque el castillo del reino era majestuoso, este lugar era demasiado elegante, casi parecía un entorno moderno a los que tanto se acostumbró en vida.

"Fufufu."

Ella se rió al ver como Shirou miraba todo a su alrededor tratando de encontrar inconsistencias o trampas. No es que ella quisiera hacerle daño, pero realmente le resultaba divertida la manera en la que el pelirrojo actuaba.

Burlándose una última vez sobre su invitado, entró directamente a su cocina.

Después de un par de minutos, ella salió de la cocina y se acercó a Shirou quien estaba sentado en el otro extremo de la mesa.

Entrecerrando los ojos con sospecha ante la elegante comida que se puso frente a él, Shirou decidió confiar en su siempre confiable Avalon para curar cualquier estado anormal, bueno, si es que la comida tiene algún tipo de veneno.

"No necesitas desconfiar, solo debes de comer con cuidado para no atragantarte, jamás haría algo que te hiciera daño"

"Eso de alguna manera me da un poco de miedo" respondió Shirou mientras comenzaba a servirse en un plato.

"¿Por qué tiene que ser así? Realmente no quiero hacerte nada"

"Bien. Comenzando por el hecho de que ni siquiera nos conocemos, esto es realmente molesto por lo que espero que me des algún tipo de explicación"

"Puede que tú no me conozcas, pero te he estado observando Emiya Shirou"

"..." él no dijo nada, pero si frunció el ceño mientras daba un bocado a la comida.

Con un tono gentil, ella continuó hablando. "Si soy honesta, me resulta bastante interesante que puedas seguir cuerdo a pesar de lo mucho que has pasado. Pero no soy quién para juzgarte o decir algo al respecto por lo que no te daré algún tipo de sermón" suspiró.

"¿A dónde se supone que quieres llegar con esto?" frunció el ceño.

Ella puso una expresión pensativa mientras se frotaba su barbilla. "A ningún lado en particular, solo quería causar una buena impresión"

Suspiro.

"No entiendo que es lo que quieres. ¿Quieres que haga algo por ti? ¿Atienda la tienda? ¿Limpie el lugar? ¿Asesinar a alguien?"

Rápidamente negó con la cabeza. "¡Nononono! ¡Querido! ¡¿Cómo puedes decir algo como eso?! En este punto, tú ya deberías de estar cansado de ese tipo de vida"

En ningún momento de la conversación el tono de voz gentil abandonó a la mujer, pero eso provocaba que Shirou se sintiera un poco disgustado. De alguna manera le daba nauseas que esta mujer desconocida sintiera lástima a su persona.

¿Qué quería ella? ¿Por qué actuaba de esa manera?

Realmente necesitaba una respuesta para esas preguntas, pero no podía hacer mucho. Por lo menos no cuando realmente no era consciente de las palabras de la mujer.

Teniendo en cuenta que ella parecía conocer más de él de lo que aparentaba, no podía simplemente abrir la boca sin revelar algo sobre sí mismo y eso lo ponía nervioso. Obviamente el nerviosismo no se mostraba en sus acciones.

"Dime algo" ella habló. "¿Qué se siente morir más de una vez?"

El tenedor de Shirou cayó sobre el plato mientras apretaba los dientes algo molesto. Pero a ella no le importó para nada su molestia y continuó hablando ignorante de las expresiones de Shirou.

"La vida no es justa, ¿o si pequeño? Unos nacen destinados a darse un festín y disfrutan de los placeres de la vida, mientras que, por otro lado, algunos pasan su vida en la oscuridad lidiando con sus propios problemas. Pero eso no se aplica a ti ¿verdad?" ella lo señaló. "Deberías de estar sumamente molesto por ese hecho, pero ahora eres indiferente ante esa situación. Toda tu vida estuviste persiguiendo un sueño imposible"

"¿Qué sabes?" él dijo mientras apretaba sus dientes con furia. "Tú no sabes nada de mí, ni siquiera nos conocemos, pero..."

"Pero eso no importa en este momento ¿verdad?" ella lo calmó mientras ponía una taza de té frente a él. "Si puedes aguantarlo, puedes lograrlo"

"¿Qué demonios se supone que significa eso? Nada de lo que dices tiene sentido" puso los ojos en blanco.

Ella negó con la cabeza. "Deja de engañarte pequeño, ya deberías de saber que todas las palabras que dije son correctas y te identificas con ellas"

Shirou tomó sus palabras, no estaba en una posición para poder refutarlas debido a que ella acertó en todo sentido, pero aún así, no le gustaba estar en el extremo receptor. Pero si se ponía a pensar detenidamente sobre la identidad de esta mujer, sinceramente no sabía que decir.

Honestamente no la conocía y nadie debería de conocer sobre su identidad o sus delirios. Pero ella de alguna forma logró conocer sobre sus secretos y eso no le gustaba.

Un suspiro de cansancio escapó de los labios de Shirou mientras se desplomaba en la silla y miraba al techo algo perdido.

Él miró a la mujer.

Ella le devolvió la mirada con una sonrisa.

Ella fue la primera en hablar. "Shirou Emiya, Héroe del hierro forjado, Héroe errante. Muchos sobrenombres para tú persona, pero solo unos pocos son los que conocen sobre tus actos y lo mucho que sacrificaste por ello. Se que debes de estar preguntándote como es que sé todo lo que sé. Pero aún es demasiado pronto para que te de las respuestas"

¿Pronto?

Realmente quería obligar a la mujer a soltar todo lo que sabe debido a que nadie debería de conocer su nombre. En esta época en la que él todavía no existe es cuando menos debería de nombrarse.

Alaya siempre evitó deliberadamente su invocación en el periodo del gobierno de Arturia, no importa lo malo o lo jodida que estuviera la situación, siempre estaba destinado a ver sufrir desde el otro lado.

Tch.

De tan solo pensar en ello le causa un enorme dolor de cabeza, pero realmente no estaba bien pensar en sobre eso en estos momentos, no cuando tenía algo más importante que hacer.

"¿Quién eres?"

"¿Importa?" le respondió con una sonrisa. "Finalmente después de varias horas te percataste sobre el hecho de que no sabes mi nombre. ¡Me siento herida!" dijo dramáticamente.

"Bien, bien, fue mi error, pero ante la situación no podía simplemente actuar en esos momentos"

Ella se limpió una lagrima que escurría de su ojo. "¡Que dolor, mi niño no me reconoce!"

La expresión de Shirou de pronto se volvió fea.

¿Su niño?

Ni siquiera la conocía, realmente no debería de ser tan descarada.

Honestamente está mujer debe de estar loca.

"¡Ey! ¡Puedo decir que estas pensando algo malo sobre mí!"

Él se burló." Piensas demasiado"

Ella suspiró. "Por ahora solo debes de llamarme Ig"

"¿Ig?"

"Si, no debes de pensar mucho en ello, al menos sino puedo hacer que me llames Oka-sama, puedo hacer que me digas Ig"

"Eres realmente descarada ¿verdad?"

"Y tú eres realmente arrogante ¿verdad?"

Shirou la miró mientras ella parpadeaba inocentemente.

"Ugh. Eres realmente una..."

"¿Una?" ella sonrió, pero su sonrisa no llegaba a sus ojos.

"Creo que es hora de irme"

"Claro"

Cuando comenzó a caminar a la salida ella le habló.

"¿Estás seguro de que no quieres quedarte?"

"No"

"¿Realmente?"

"Si"

"¿A pesar de que no eres bienvenido en el castillo y la familia real no tiene una buena impresión de ti?"

"..." la frente de Shirou se crispó.

"Aunque no soy nadie para decirte que hacer, te llevare a tu lugar"

"Bien" refunfuño.

"¿Bien? ¿Qué quieres decir con eso?" ella parpadeó.

Shirou casi podría decir que ella estaba siendo sincera con sus palabras.

Casi.

"Me quedare. ¿Feliz?"

"Oh, querido. No creo que eso sea posible"

Ellos se miraron durante un par de segundos con un ambiente algo incomodo, pero Shirou actuó primero y comenzó a salir del local.

"¿A dónde vas?"

"A donde quiera"

"Puedes dormir conmigo"

¿Uh? ¿Escuchó bien?

"Ven, vamos, entra"

"No, ¿Qué? Espera"

"No, ningún reclamo, Shirou, te quedaras en mi habitación a dormir conmigo"

"¡Ey, no...!"

Sus palabras se ahogaron en su garganta cuando un intensa sensación de cansancio se apodero de su cuerpo.

"Fufufu. Hace bastante tiempo quería dormir contigo pequeñín"

Esas fueron las últimas palabras que se escucharon en la casa de Ig ese día.

Omake.

"Hah... hah... hah..."

"¡Más rápido!"

"Hah... hah... ya, ya, ya no puedo más"

"¡¿Acaso no querías pasar un buen rato conmigo en la noche?!"

"¡Esto no era lo que imagine!" Tristán refutó.

"¿Qué te imaginaste?" Teresa sonrió con picardía.

"..." él no dijo nada, pero su sonrojo respondió a la pregunta de Teresa.

En estos momentos ambos se encontraban a las afueras de Camelot con un par de dagas en sus manos.

Desde hace dos horas ambos comenzaron a entrenar a petición de Teresa para finalizar su cita y honestamente, Tristán era el mas estupefacto. Realmente se arrepintió de no haberse quedado con Mordred (al menos un poco).

"¿No es lo que esperabas?"

"... no" Tristán dijo en un tono casi inaudible.

"¿Qué es lo que esperabas? ¿Acaso pensaste que te dejaría meterte en mi cama durante el primer día?"

"¡T-No! ¿c-cómo es que piensas eso?" desvió la mirada.

"Y yo que realmente quería hacerlo..." ella puso una expresión de lastima.

"¿T-De verdad?"

"Jajajaja" comenzó a reírse de la actitud de su pareja.

Teresa honestamente disfrutaba burlarse de Tristán. Para ser precisos, su actitud sumisa y dispuesta era agradable para una mujer sádica como ella por lo que no tenía ningún reparo en hacer lo que quería a su lado.

Por otra parte.

Tristán se sintió bastante decepcionado, él realmente quería pasar una noche de pasión con Teresa y confirmar su amor, pero inesperadamente sería más difícil a lo que estaba acostumbrado.

No es que realmente tuviera demasiada experiencia en el amor. Para ser precisos, su única experiencia en ese ámbito involucraba encontrarse con la otra persona y tener sexo hasta el otro día, por lo que realmente no podía simplemente decir o quejarse en estos momentos.

"Ya, ya. No debes de sentirte decepcionado. Deberíamos de tener otra cita y de esa manera poder conocernos mejor, además"

"¿Además?"

"No saldré con un hombre que sea más débil que yo"

Una mirada decidida se plasmó en el rostro de Tristán.

Sino puede conquistar a la mujer frente a él. Por su nombre. Dejara de ser un hombre.


7554 palabras.

Inesperadamente se cumplió el mes.

Si hay errores tipográficos u ortográficos, por favor comenten.

Honestamente pensé en hacerlo de más palabras, pero hasta aquí termina este arco por lo que espero y entiendan.

Quería dejar en claro que Tristán esta persiguiendo el amor que tanto a buscado a lo largo de su vida. En lo personal su seudónimo siento que fue por ese motivo. Amo a alguien sin reservas, pero solo fue un falso amor ocasionado por una poción de amor. Su final fue igualmente malo, pero al menos brindémosle un poco de felicidad.

Mordred (Fate) también, ahora debe de estar relacionándose con su rey (padre). Ya no será el caballero de la traición por obvias razones por lo que ahora todo lo que le espera es encontrar algún tipo de liberación y felicidad ya que realmente no le queda mucho tiempo (¿?).

No puedo decir nada de Ig.

Los veo a los 300 votos o un mes respectivamente. Esto es válido en Wattpad.

Pueden encontrar mi perfil como @Muramasa_Emiya_Shiro

¿Qué Fic debería de actualizar? No he escrito mucho debido a mi última semana de clases, tengo uno más adelantado de este mismo.

F. P. 20/06/2021

Tarde en publicar aquí.

J_A_H