La mayoría de las personas estarían felices por encontrar el motivo por el que quieren volverse más fuertes día a día. Si bien hay distintas maneras de encontrar aquel motivo el cual hace que las personas se superen a sí mismas, siempre difiere del tipo de objetivo que se propongan, pero, sobre todo, es un reto personal autoimpuesto.

Quiero ser reconocido ... reconocida.

Ese era el motivo por el cual Mordred Pendragon, hija del rey de los caballeros se esforzaba día con día, de su esfuerzo se producía lágrimas, sudor y sangre que fueron derramados por ese objetivo en particular. Su único objetivo era poder encontrar el reconocimiento de su madre, aunque ella no esperaba palabras cómo; "Lo hiciste bien" o "Buena chica", al menos quería ser aceptada como su hijo. Eso era todo lo que quería, de eso no había ninguna duda.

Simplemente una aceptación bastaría para satisfacerla, solo eso, no esperaba palabras significativas, con un simple "Entiendo", hubiese sido más que suficiente para que ella diese su máximo esfuerzo y viviera feliz por el resto de su vida.

Jamás espero demasiado de su madre conocía como Morgan Le Fay, nunca pidió nada demasiado llamativo, con la poca comida que le daban sabía que era suficiente para esforzarse, pero eventualmente se cansó de seguir con ese monótono e imposible sueño que parecía inalcanzable.

Se puede decir que ella jamás espero nada del rey o ¿reina? Ya estaba bastante acostumbrada a las decepciones y ciertamente no se arrepentiría de una charla, se supone que eso debió de haber pasado.

Ugh.

Es realmente confuso si lo piensa detenidamente. ¿Por qué ocultar el género de aquella persona que puede hacer lo que quiere? ¿Es tan difícil aceptarse a sí misma? ¿Qué tiene de malo que una mujer gobierne? No es como si alguien pudiese quejarse de ello y nadie podría refutar dichas palabras ante la espada de selección. ¿Existe alguien lo suficientemente estúpido como para hacer eso?

Mordred simplemente golpearía a cualquier idiota que tratara de levantarse en contra del gobierno de su madre-padre. Era tan simple como eso. Aunque, eso no tiene nada que ver con sus pensamientos actuales.

Simplemente, echaba de menos la comida que Shirou le preparaba todas las mañanas. Él simplemente la esperaría con una sonrisa brillante en su rostro y la comida envuelta con una nota que decía, "Buen trabajo". Aún conserva todas y cada una de esas notas. Puede que para las demás personas no significaran nada, pero para ella, para Mordred Pendragon, fueron los mejores regalos que jamás había recibido en toda su vida.

Había visto a las familias caminar a través de las calles de Camelot con sonrisas de felicidad plasmadas en sus rostros y honestamente, se sentía un poco celosa; cuando los niños hacían algún tipo de estupidez, Mordred simplemente miraba como los padres los felicitaban con palabras de aliento y, bueno, ella nunca había experimentado nada como eso. El objetivo que se planteó antes de convertirse en caballero era seguir esforzándose para recibir algún tipo de felicitación de su madre, ahora, si lo piensa detenidamente, no recuerda en qué momento abandonó dicho sueño.

Después de ello, Mordred solo quiso vivir para y por su rey, quería enorgullecerlo y de alguna forma, ganar un poco de su reconocimiento, quería vivir dentro de la mesa redonda como los demás caballeros que eran respetados y reconocidos por sus heroicas hazañas, no solo quería vivir como un perro esperando órdenes.

Cuando su madre le habló acerca de su ascendencia, ella quedó extasiada y desde ese momento, trató de ganarse la confianza de su padre, para poder servir con orgullo y alzarse sobre todo lo demás, ella pensó que eso era lo mejor. Si bien la charla que tuvo con el rey después de enterarse acerca de su relación no fue del todo bien e incluso estuvo a punto de actuar en consecuencia, ella vaciló en el momento en que conoció a cierto hombre.

Shirou Emiya.

Es la única persona que ha visto por su bienestar y le ha enseñado el camino correcto que debe seguir, le ha explicado detenidamente lo que tiene, debe o no debe de hacer en situaciones hipotéticas, pero, sobre todo, a enorgullecerse a sí misma. Poder ver a las personas que la miran y dar una sonrisa de satisfacción sin negar sus pensamientos, aunque era demasiado vergonzoso, en ocasiones hacia eso con los niños (jamás permitiría que un adulto la viera de esa manera).

Él, es lo más cercano que ha tenido como algún tipo de figura paterna ... su madre, su madre solo la veía como una herramienta, su padre, ni siquiera había notado su existencia hasta hace poco y honestamente se sentía bastante mal.

¿Está mal querer esforzarse por alguien más? No. Es tan simple como eso, puede que el resto de las personas se enfrenten a sus propios desafíos, pero el de ella, el de Mordred Pendragon es solo uno.

Ella va a ser el mejor gobernante de Bretaña, ese es su objetivo, si tan solo pudiera levantar esta estúpida cosa. ¿Cómo es que su padre y Shirou lo hacen ver tan fácil?

Uno, dos ... tres

"¡Mierda!" maldijo.

Por el bien de los demás, por el bien de ella y por el bienestar de toda Bretaña. Mordred quería empuñar la espada que estaba plantada en la explanada del castillo. Shirou la había dejado ahí para ella, para que pudiera ser aún más reconocida. Si ya tenía a su pueblo apoyándola, nadie se atrevería a decirle algo en el momento en que vieran la espada que llevase consigo.

Clarent estaba recargada al extremo del lugar, brillando en su máximo esplendor mientras reflejaba el sudor del rostro de Mordred.

Caliburn: Espada Dorada de la Victoria Prometida, es la santa espada que el rey sacó de la piedra, bajo la dirección de Merlín. Con las palabras «Quien saque esta espada de esta piedra es, por derecho, rey de toda Inglaterra» grabado en una inscripción de oro en su empuñadura, se convirtió en el símbolo del rey de Inglaterra de caballeros una vez fue sacada de la piedra.

Es por ese motivo que Mordred no se ha rendido. ¿Se supone que un rey debe de ver por el bien de su pueblo?

Tik.

Cuando pensó eso, la espada se movió un poco.

"¡Vamos, mierda! ¡¿Qué tiene de malo que un rey sea egoísta?!"

La espada pareció emitir un zumbido ante las palabras de Mordred, pero ella estaba demasiado molesta como para darse cuenta de dicho acontecimiento.

Si bien sus palabras no son erróneas, el rey no solo debe solo velar por su futuro y bienestar propio, un verdadero rey debe de buscar el bienestar de su familia y su nación. Es un dilema demasiado complejo como para tener algún tipo de sentido, pero esa es la realidad.

¿Por qué Emiya Shirou si puede levantar la espada de selección? ¿Qué lo hace diferente del resto? ¿Son tan diferentes que la espada se niega a reconocerla?

Mordred estaba demasiado frustrada.

"Ey, Mordred. Deja eso ya. ¿Por qué no comemos?" la voz de Tristán la distrajo de su actividad.

Fulminando con la mirada a la espada, ella dio un suspiro de cansancio antes de caminar con molestia en dirección de su compañero de armas. Estaba demasiado molesta como para siquiera dirigirle la palabra.

Había prioridades y el hambre es el enemigo.

"¿Por qué no simplemente te rindes? Eres hija del rey, no es como si alguien te hubiese puesto una prueba de ello ¿o sí?"

No lo entenderías fue todo lo que dijo antes de morder un emparedado preparado por una de las sirvientas del castillo.

Insípido.

No podía comparar para nada la divina comida de Shirou ante la comida de los sirvientes del castillo, su madre tenía razón. Las comidas ya no serán como antes, ahora no simplemente podía comer cualquier tipo de comida que quisiera.

"¿Iras con nosotros o te quedaras con Agravain?"

"¿A dónde?"

"La siguiente excursión, por supuesto"

"¿No se supone que era en dos semanas?"

Tristán se encogió de hombros, realmente nunca le importó por lo que solo tomaba las ordenes como se le indicaban. "Si, pero, el rey difiere de ello. Aparentemente se siente un poco insatisfecha con la comida en el interior del castillo y solo frunce el ceño cuando Bedivere prepara algo. Si bien no lo expresa con palabras, su expresión es lo suficientemente clara"

"Tiene sentido. La comida de Bedivere sabe a mierda"

"No..." el murmullo de Bedivere fue lo suficientemente audible como para los dos miraran en esa dirección.

Solo pudieron ver al caballero corriendo con lágrimas de frustración en los ojos.

Encogiéndose de hombros ante la extraña vista de uno de los seguidores más fieles del rey, ambos continuaron hablando. No es como si fuese importante el autoestima de Bedivere para ellos dos, simplemente estaban plasmando los hechos, era así de sencillo.

"Como sea." Dijo Tristán. "¿Qué harás con respecto a Shirou?"

"¿Qué quieres decir?" gruñó mientras masticaba la comida aún más rápido.

Mordred ya tenía suficiente de estar pensado en Shirou y honestamente, aunque lo extrañaba, no lo diría en voz alta, había diversos motivos por los cuales no lo diría, pero el principal es que era demasiado vergonzoso como para poder confesarlo.

Tristán que estaba mirando el rostro enrojecido de Mordred sonrió, era demasiado fácil leerla y aunque en ocasiones ella puede ser un poco difícil, es bastante simple en comparación con otras personas.

Cuando algo le molesta a Mordred simplemente se puede ver una respuesta, ella simplemente comienza a actuar violentamente.

Cuando esta avergonzada: desvía la mirada antes de enrojecerse y tratar de negar o desviar la conversación.

"¿Por qué no lo llevas a una cita?" sugirió con una sonrisa.

"¿Cita? ¿Eso se come?" dijo mientras tragaba.

La sonrisa de Tristán se desvaneció. Palmeando su frente, miró a la ingenua heredera del rey frente a él. Simplemente era demasiado... no es como si tuviese derecho a quejarse teniendo en cuenta su pasado y su inexperiencia en las citas, pero...

"Es cuando sales con alguien importante para ti, experimentan diversos acontecimientos y de alguna forma u otra fortalecen su relación" divagó mientras una agradable sonrisa se plasmaba en su rostro y palmeaba el hombro de la chica. "Supongo que debe de ser interesante de cierta forma ¿No lo crees?"

No estaba mintiendo, era la verdad. Bueno, más que nada, era una verdad a medias, no iba a decir que quería juntarlos teniendo en cuenta las diversas formas en que la chica podría reaccionar, de las cuales la mayoría terminarían en un dolor inimaginable para sí mismo.

"Mmmm..." ella lo pensó por unos segundos antes de preguntar. "Se supone que es similar a salir y divertirse con alguien a quien aprecies ¿no?"

"¡Si!"

"Oh. Creo que ya he salido con Shirou antes. Si, pero fue hace algún tiempo"

"Si, supuse que no querrías ... ... ¡Espera! ¡¿Qué?!"

"Aunque no fue del todo especial, puedo decir que fue divertido. Además de que esa tarta o como se llame, estaba increíblemente deliciosa" babeó un poco.

Si bien le dolía pensar en el viejo que sacrificó su vida por ella, eso no quería decir que dejaría de asistir a esa panadería. Aunque Shirou les dijo el proceso para preparar la tarta, no era igual, por alguna razón la cocina de Shirou era diferente a la de las demás personas, casi parecía tener algún tipo de distintivo especial.

"¡¿Tu, has salido con Shirou?!"

"Si"

"¡¿De verdad?!"

"¡Cállate, mierda! ¡¿Por qué mentiría por algo tan mundano como eso?!"

"No... JAJAJAJA." Varias situaciones en las cuales se burlaba de Shirou pasaron por su cabeza.

Tristán estaba bastante divertido ante la imagen de un Shirou en medio de una cita.

Si bien puede ser un bastardo la mayoría de las veces, eso no quiere decir que sea un total imbécil. Pero la idea de que ese pelirrojo fuese romántico paso por su mente y no pudo evitar maldecirlo con diversión.

La sonrisa malvada plasmada en el rostro de Tristán solo ganó una mirada extraña de parte de Mordred mientras terminaba de comer, antes de que el caballero pudiera seguir preguntando algo más, ella ya había salido disparada devuelta a su distracción. Siendo específicos, había regresado a tratar de levantar la espada de selección.

Las mejores maneras de iniciar un buen día son cocinando.

Sin duda es algo que estaba profundamente arraigado en el interior de Emiya Shirou y honestamente él no se arrepentiría de haber aprendido a cocinar, por esa misma razón, él simplemente disfrutaría de la sensación de la cocción. La forma en la que los olores de la comida se mezclan con su aceite es algo que lo llamaría baile o tal vez incluso podría llamarle perfección.

La cocina es un arte.

Shirou aceptaría cualquier cosa que le pasara a excepción de ser interrumpido a la hora de la cocina, aunque si era sincero, hoy, por primera vez en mucho tiempo se sintió algo incomodo por los ojos que estaban plantados en su espalda que lo miraban con admiración. Había visto esa mirada en ocasiones, pero eso fue hace mucho tiempo y francamente no quería pensar en ello, era demasiado agotador como para hacerlo.

"Ig" era demasiado para él y siendo sincero se sintió un poco indefenso, es una mujer demasiado testaruda para su propio bien.

Desde el momento en que despierta, ella se encuentra abrazando su cabeza y enterrándola entre su pronunciado pecho. Si Shirou supiera lo que las mujeres que han estado viviendo con él harían al enterarse de dicho evento, probablemente se escondería por el resto de la época.

Tomando una gran bocanada de aire frío, lo primero que hizo fue pasar los platos al comedor donde Ig se encontraba sonriendo alegremente a expensas de su incomodidad.

Habían pasado dos días y el día anterior Galahand no se presentó, siendo precisos, no hubo ningún indicio de que haya dejado el castillo donde se encontraba en ese momento. Probablemente su madre no quería separarse de él o fue al revés, sinceramente no quiere pensar en esa bizarra situación de madre e hijo. Shirou estaba lo suficientemente cansado con la autoproclamada madre frente a él como para pensar en alguien más en la misma situación.

"¿Sucede algo?" Ig preguntó alegremente.

"No. Simplemente..."

"¿Te sientes incomodo? Supongo que tiene sentido teniendo en cuenta todo lo que se sobre ti, pero tú no sabes nada sobre mí. Poniéndolo en términos simples, puedo asesinarte al conocer tu limitado flujo de prana"

"Eso es demasiado explicito para mí"

Ella se encogió de hombros. "Bueno, no es como si fuese sencillo y tampoco quiero hacerlo. Si soy honesta es más fácil que tú me asesines a que me des una oportunidad para hacerlo"

"¿Se supone que esto es una forma de tener mi confianza?"

"No. Solo estoy plasmando los hechos que pasan por tu cabeza"

Shirou suspiró.

Eso es verdad.

Él realmente simuló distintos escenarios dentro de su mente en un pequeño enfrentamiento con Ig. O al menos eso es lo que trató de hacer, pero simplemente se quedó en blanco, casi como si esos pensamientos solo fuesen fugaces.

Por alguna extraña razón no podía verse a si mismo matando a Ig y aunque quisiera hacerlo, probablemente solo quedaría arrepentimiento después de dicho evento. Era una sensación extraña en la que le gustaba dejar de pensar.

Shirou miró a Ig y ella le devolvió la mirada con una dulce sonrisa.

"¿Puedes dejar de mirarme?"

"¿Por qué no querría mirar a mi hijo?"

"Deja de decir que soy tu hijo. Apenas te conozco"

"¿De verdad piensas eso?"

"¿Qué quieres decir?"

"¿Crees que Zelretch es el único que ha estado mirándote todos estos años?"

"¡Tu!"

"¿Qué? ¿Me dirás que solo estoy faroleando?"

"Deja de hacer esto"

"Mmmm. Creí que Merlin te daría una mano antes de que conocieras a esa cosa, pero ahora. Seriamente estoy decepcionado de ese futaneitor" sacudió la cabeza con decepción.

"¿Futa?" dijo confundido.

Ella negó con la cabeza. "No necesitas saberlo. Solo debes de concentrarte en mis palabras. ¿Qué tanto has sufrido? Ella continúa esperando, mientras tu continúas buscando, pero. ¿estás seguro de que hoy, ahora, en este momento está esperando en ese lejano lugar?"

Shirou quería golpear a Ig. Todas y cada una de sus palabras se clavaron en su interior como si fuesen las espadas que salían de su cuerpo después de una misión por esa cosa. Era su deber como su amado seguir buscándola sin importar el precio. De eso no había ninguna duda.

Pero. ¿Ella aún lo recordaría? ¿Podría siquiera mirarlo a los ojos y sonreírle como lo hizo la última vez? ¿Estaría decepcionada?

Ni siquiera pensó en esas posibilidades con anterioridad.

A decir verdad, si lo había imaginado, pero, la sola idea de que "su" Saber no lo recordara, era demasiado aterradora, por ese motivo simplemente seguía esforzándose día con día, esperando el momento en que se verían una vez más. Si bien su mente comenzaba a negar que se encontrarían una vez más, su terquedad le hizo continuar a lo largo de los años y su anhelo solo hacía que su deseo de abrazarla se volviera más fuerte.

Pero.

Si ella estuviese decepcionada.

Ig pareció notar que los rasgos de Shirou parecían endurecerse por lo que habló primero. "No necesitas pensar en ello. Estoy segura de que ella te amara tanto como tu la amas a ella"

"Yoo... gracias"

"No me agradezcas"

¿Qué es un dragón?

Los dragones se consideran el pináculo de las especies Fantasmales. Son miembros de la clase trascendente, y son extensiones del mundo que fueron creadas en una forma que es independiente de la naturaleza con inteligencia. Tienen miembros en las tres clases de Bestias Mágicas, y se consideran las especies más importantes dentro de cada clase correspondiente. Debido a que son dragones de la clase Monstruosa, Fantasmal y Divina, han estado involucrados con la humanidad desde antes de la Era de los Dioses, y han dejado muchas leyendas en el campo de la taumaturgia debido a haberse entremezclado libremente con los humanos en el pasado.

Los dragones son criaturas que generan energía mágica simplemente respirando, con sus pulmones actuando como mundos espirituales, y poseen rasgos de otros tipos de monstruos. Es posible que un humano tenga la sangre de un dragón, ya sea inducido artificialmente como el rey Arturo o por tener sangre mixta como el padre del rey. El simple hecho de tener su sangre dentro les otorga a los humanos una resistencia mágica de alto nivel capaz de disipar fácilmente la magia de la Era de los Dioses, y el Rey Arturo tiene un núcleo mágico que supera con creces los Circuitos Mágicos de los humanos.

Los dragones y los humanos son generalmente incompatibles entre sí, pero, aunque los dragones son criaturas que devoran a los humanos simplemente por existir, los conflictos entre ellos son en su mayoría causados por humanos que actúan primero para ganar algo. Aquellos que atacan a los humanos primero generalmente serían menospreciados.

Pero. ¿Qué pasa cuando se bebe la sangre y el cuerpo no puede asimilarlo completamente? ¿Qué pasa si no se puede obtener ese poder sencillamente?

Vortigern Pendragon.

Este había bebido la sangre de un dragón blanco, perdiendo su humanidad y convertido en la voluntad y representación de Gran Bretaña para luchar contra el rey Arturo. Creyendo que la Era del Hombre iba a acabar con la Era del Misterio contaminaría a la nación isleña, Vortigern deseaba que cayera, volviéndola a su forma original y convirtiéndola en el infierno, «un paraíso de oscuridad en el que nadie pudiese establecerse por siempre».

Ese es el final que ha visto a lo largo de los años dentro de su sueño, simplemente observando como elimina a su familia y se niega a recibir ayuda, es por ese motivo que condujo a los "usurpadores" a venir a su isla. Él simplemente desea lo que no puede poseer por derecho propio como hermano del rey.

"Señor"

"Veo que has venido" una sonrisa siniestra se plasmó en su rostro al ver al caballero frente a él. "Debo suponer que hiciste lo que te pedí"

"Así es. El reino de Morgan Le Fay se verá invadido en los próximos días cuando el rey este en su próxima expedición y no haya nadie para defender"

"¿Supongo? Supongo que no será tan sencillo"

"Lo será señor. Solo estará Morgan con una limitada cantidad de magos y probablemente 'su' hija"

"Hoh esa niña lo ha hecho de maravilla. Pero. ¿Quién es ese tal Shirou Emiya?"

"No hay nada de él señor. De las conversaciones que se han podido utilizar, solo sabemos que es un hombre que apareció de la nada en una reunión de la redonda"

"Interesante" miró tentativamente a su subordinado más reciente. No fue nada fácil poder conseguirlo, pero, realmente no le importaba. "¿Qué me puedes decir de la puerta al reverso?"

"¿Señor?" dudó.

"Quiero todos los planos y escritos relacionados con las investigaciones de los Ainsworth. No necesito meterme en sus cabezas o torturarlos para darme cuenta de que hay algo más que no me están diciendo"

"Como ordene"

Vortigern solo miró como su siervo desaparecía de la habitación.

A él realmente no le importaba lo que sucediera en todo este alboroto, simplemente aumentaría su influencia para ganarse a su pueblo y en medio de ello, ayudaría a sacar a esos molestos Cobernic de donde quiera que se encuentren. Necesitaba desesperadamente eso para poder gozar de su poder e inmortalidad.

Su expresión se transformó en un ceño fruncido al sentir el dolor avanzar a través de su rostro y cuello mientras este aumentaba de tamaño y su piel pálida se volvía cada vez más negra. Su boca se volvió más grande, pero antes de que se transformara de forma antinatural, dejo escapar un suspiro de cansancio y sentó casi como si nada hubiese pasado.

Shirou miró a Galahand.

Después de terminar su comida con Ig, ella desapareció e inmediatamente después, Galahand junto a su madre aparecieron en medio del establecimiento, siendo precisos, aparecieron para llevarlo de vuelta al castillo por sugerencia del chico. Lo cual no sonaba del todo descabellado teniendo en cuenta su forma de ser, pero a él no le importo y se negó a hacerlo.

"¿Al menos puede ayudarme con mi habilidad con la espada?" dijo Galahand casi suplicando.

"No veo porque no" Shirou asintió.

Galahand no era el mejor con la espada, pero al menos podía vencer a Bedivere.

Ahora que lo pensaba... ¿Cómo es que Bedivere se convirtió en caballero?

Sacudiendo la cabeza para eliminar esos pensamientos. Galahand miró a Shirou de pie frente a él sosteniendo una rama que encontró. No necesitaba ser un genio para saber que la rama estaba reforzada con magia o al menos, no podría romperse fácilmente.

Sin magia, sin esforzar sus músculos al máximo, Galahand se acercó peligrosamente a Shirou mientras trataba de golpearlo con su espada, por la vista de su madre, podía deducir que Shirou solo estaba usando refuerzo en la rama y eso ciertamente no le tomó demasiada concentración. ¿Por qué es más difícil sostener una espada con un escudo?

Era tan sencillo golpearlos con el escudo y no había necesidad de molestarle en darles segundas miradas a sus enemigos ya que estaba seguro de que estarían retorciéndose de dolor por uno o dos huesos rotos y simplemente sus compañeros se encargarían de protegerlo. Era irónico de cierta forma si lo pensaba.

"¡No tan fuerte!" el rugido de Elaine los sacó de su estupefacción.

"¡¿Dejaras a tu hijo entrenar en paz?!" Shirou gruñó.

"¡Si fueses más cuidadoso no tendría por qué preocuparme!"

En ningún momento Shirou dejo de atacar a Galahand quien solo sonreía con ironía al ver a su mentor y su madre pelear.

"Es un chico sano, que tiene quince años. Ha peleado al menos en una docena de batallas, ha visto la sangre y pudo haber muerto al menos esa misma docena de veces que se metió en el campo de batalla. ¿Y? ¿Qué ganó? ¿Un escudo dado por su madre antes de partir? ¡Míralo! ¡Va al maldito campo de batalla donde puede morir por no saber pelear de la forma correcta!"

Elaine trató de protestar, pero lo único que pudo hacer fue apretar los dientes mientras su rostro se tornaba rojo de rabia. No podía refutar las palabras de Shirou ya que todas y cada una de ellas eran verdaderas y si era sincera, le molestaba eso.

"Kak" Galahand jadeó de dolor al sentir que la rama impactaba en su pecho.

"No es un escudo" Shirou bufó.

¿Por qué sostendría la espada como si fuese un estúpido escudo? ¿Es tan difícil diferenciar el peso y la forma del arma?

Si bien los escudos pueden utilizarse para atacar, eso no quiere decir que se deba confundir la forma en la que se utiliza algún tipo de arma.

"¿Cómo es que puedes vencer a Bedivere?"

Galahand dejo escapar una sonrisa irónica ante la mirada de confusión de Shirou. "Pues, sucedió"

Shirou negó con la cabeza. Al menos ahora tendría que poner a raya a los caballeros de la redonda... ¿Qué estaba pensando? ¿De verdad los entrenaría?

"¡Es porque tú no tienes cuidado con mi niño! ¡Bruto!"

"Y dale con eso" murmuró molesto. "Supongo que tendré que hacerle saber a Vivian donde me encuentro" a pesar de que su voz no fue tan grande, fue lo suficientemente audible como para que Elaine se estremeciera ante la mención de la dama del lago.

"No te atreverías"

"Pruébame"

Ambos se miraron desafiantes al menos durante varios segundos tratando de hacer retroceder al otro.

Galahand tosió falsamente tratando de llamar su atención.

"¡¿Qué?!" le gritaron a la vez.

"Eh. Yo quiero saber si puedo ir al baño" dijo incómodo.

"¡Lo ves, incomodas a mi niño!" Elaine abrazó a Galahand. "¡Tranquilo hijo, hay que ir de vuelta al castillo! ¡Ahí podrás hacer tus necesidades sin que nadie te moleste!" fulminó a Shirou con la mirada.

Shirou puso los ojos en blanco. "Deja de ser tan irracional. Estamos en un área donde nadie podrá verlo y tampoco es como si me importara" gruñó. "Él debe de ser un chico lo suficientemente fuerte como para cuidarse a sí mismo. ¿Por qué debería de preocuparse por ir al baño?"

"No lo entenderías" dijo Elaine.

"Eres irracional" refutó. "¿Cómo se supone que no lo entendería cuando soy un hombre? Obviamente hay cientos de lugares donde hacer nuestras necesidades y no es como sí Gaia no nos hubiese visto desnudos"

"Es una suposición realmente precisa la tuya, pero dudo que la gran madre tierra este tan centrada en ti como para que te prestase atención. Estoy segura de que tiene miles de cosas más importantes que hacer"

"Obviamente más importantes que violar a alguien" se burló.

"¡Bastardo!"

Shirou ignoró los delirios de Elaine antes de murmurar. "Loca"

"Eh" el pequeño peliblanco solo pudo dejar escapar una débil voz en señal de rendición.

Sería una larga semana para Galahand.


4500 palabras.

Faltaron dos días para el mes, pero ya quería publicar el capítulo por lo que no veo ningún inconveniente. También quería subirlo hace dos días, pero me quedé sin internet y no pude hacerlo.

Antes de cualquier otra cosa, necesito sus opiniones de mi nuevo fic en Harry Potter, lo subiré en unos meses, pero quiero algo con lo que trabajar. ¿Shirou Wesley? O sería mejor, ¿Nieto de Zelretch?

¿Qué fic quieren que actualice? Honestamente no he escrito casi nada, si bien e empezado algunos capítulos, no llevo más de 1000 palabras en cada uno.

Ya saben. 300 votos o un mes respectivamente. (wattpad)

¿Dudas?

¿Recomendaciones?

F.P. 17/07/2021

J_A_H