Antes de empezar, quiero dejar en claro que en los primeros capítulos hay incongruencias en el poder y actitud de Shirou ya que simplemente lo hice demasiado op y algo oc sin tener en cuenta los escenarios y, conforme se fue desarrollando la obra pude medio acoplar el nivel a uno "aceptable". Sobra decir que, si bien fue divertido en un comienzo, le faltó seriedad.

Ahora me acoplare a los estándares y no, no voy a editar esos errores porque fueron lo que comenzó a definir el curso de la historia. Gracias por seguirla hasta el momento y no, todavía no la voy a terminar, es solo que me gusta bastante la forma en la que se va desarrollando.

Hubo algunas críticas acerca de mis diversas historias y si bien son bien recibidos. No todos tienen fundamentos, aun así, me gusta leerlas (independientemente si les hago caso o no ya que me burlo mentalmente de los comentarios estúpidos o graciosos).

¡Comenten, es divertido leerlos en ocasiones jajaja!

Hasta aquí mi nota inicial, dejaré un par de comentarios al final del capítulo.

No poseo ningún derecho sobre los personajes a menos que sean occ y, aun así, está sobrevalorado.

Disfruten.


Capítulo 21: Repercusiones.

De pie en la cima del castillo de Corbenic, Shirou se mantuvo estático con los ojos cerrados, su concentración provocaba un ambiente de tensión que nadie a su alrededor se atrevió a interrumpir, sin decir una palabra, ninguna de las personas presentes se molestó en intentar molestarlo.

El simple hecho de estar cerca de él generaba un aura intimidante. Había llegado esa noche con un tono repleto de seriedad pidiendo ayuda. Algo totalmente ilógico teniendo en cuenta sus interacciones pasadas, de las cuales la mayoría resultarían en discusiones.

Si bien estuvieron a punto de negarle la entrada, el brillo en sus ojos dejaba en claro que lamentarían esa decisión por lo que lo dejaron estar y simplemente asintieron mansamente. Sin pedir preguntas o direcciones, él caminó a través del lugar como si lo conociera desde siempre y hasta que finalmente llegó a su destino, de pie sobre la torre más alta miró al cielo estrellado antes de cerrar los ojos con fuerza.

Galahand no dijo nada, estaba demasiado estupefacto con todo lo que estaba sucediendo. A decir verdad, estaba dormido cuando los interiores del castillo se volvieron ruidosos, lo único que vio fue a Shirou caminar frente a la multitud. Los guardias estaban detrás de él con miradas cautelosas dirigidas a su dirección.

No pasó más de un minuto antes de que Elaine comprendiera lo que sucedió, pero eso solo dejó aún más preguntas sobre su identidad dentro de su mente.

¿Por qué se siente tan familiar? ¿Qué es esa aura repleta de naturaleza a su alrededor? A pesar de haberla sentido antes, el simple hecho de mantenerlo cerca se sentía demasiado fuera de lugar para alguien como él. Siendo ella una descendiente de elementales, podía reconocer la energía natural cuando era reunida en un solo lugar.

Fue sacada de sus pensamientos al ver la siguiente acción del hombre que estaba de pie frente a ella.

Shirou estiró su brazo al frente. En su mano, un arco recto negro mate de estilo occidental se materializo en motas azules, con un diseño simple que fue construido para ser lo suficientemente resistente como para disparar algo tan pesado y largo similar a una lanza o espada. Un arma completamente original, una cuya estructura y composición no se toma directamente del arco de otro héroe.

Él lo sabía. Su fuerza no proviene del talento natural como Morgan o Saber, sino del refinamiento resuelto del poco talento que tenía durante su tiempo en vida. Explotando todas sus fortalezas y debilidades, finalmente a través de los años logró alcanzar su propio pináculo a base de puro esfuerzo.

Debido a sus circunstancias, a través del tiempo pudo refinarse aún más logrando comprender la naturaleza de agentes externos a las creaciones humanas, diversas batallas que se llevaron a cabo durante el transcurso de su interminable búsqueda a través de los años y algunas otras armas que resonaron con él cuando luchó contra el rey de los héroes.

A diferencia de Gram que podía ser utilizada como una flecha o incluso Hrunting que contenían propiedades para cazar dragones o bestias como lo dictaba su leyenda, los factores externos en esta época podían afectar su destino. Con más de una persona que tenían dentro suyo el linaje de dragones, no estaba del todo seguro que pasaría si diera rienda suelta a dichas construcciones.

No necesitó más de diez segundos buscar dentro de su mente para que el arma requerida fuera encontrada.

Una construcción divina.

Una maza empuñada por el dios mesopotámico Ninurta, esta es una de las armas míticas más poderosas de su mitología. Poseyendo la capacidad de volar a donde se la necesite, era justo lo que requería en este momento.

A diferencia de su habilidad natural y precisión exacta como un arquero, no podía ver más allá de cuatro kilómetros sin tener algún error en su puntería. Ahora necesitaba concentrarse. No podía fallar, si fallaba, ella moriría.

Juzgar el concepto de creación.

Un medio para transmitir a Ninurta la voluntad de Enlil. Un medio para comunicarse con aquel que lo necesite.

Hipótesis de la estructura básica.

Diversos materiales forjados en un lugar lejano los cuales eran constituidos por varios otros de diversas armas que él conocía a la perfección.

Duplicación del material de composición.

Imitando la habilidad de su fabricación.

Simpatizando con la experiencia de su crecimiento.

Reproducción de los años acumulados.

Sobresaliendo en cada proceso de fabricación.

De tamaño similar al Mjolnir, pero significativamente de menor densidad, una maza se dibujó sobre la palma de su mano derecha, su frente se arrugó al comenzar el proceso de alteración. Shirou suspiró pesadamente mientras rayos azules crepitaban en su palma.

Finalmente quedó sobre su mano una flecha de tamaño similar a una alabarda de aspecto poco común con un hermoso diseño.

Sus ojos se entrecerraron analizando la dirección a la cual dispararía, la energía natural estaba fluyendo a través de su cuerpo con intensidad, lista para ser descargada en un Broken Phantasm. El sudor escurría por su frente debido a la concentración.

Él no era Vivian quien podía ver y sentir todo dentro de esta isla. Shirou era solo un hombre que estaba robando su autoridad momentáneamente, alguien que posee la bendición del lago sin contar al rey de los Caballeros.

Y, aun así. Él podía verla. Podía describir a la perfección su estado en este momento. No sabía si se debía a su habilidad para sentir la energía natural de su alrededor o simplemente una consecuencia de su inquietante deseo por ayudarla.

La mirada anhelante dibujada en su rostro que parecía estarlo mirando y la sangre escurriendo por su mentón fue más que suficiente para saber que no debía de tardar un minuto más. Su única ayuda era esta y realmente no estaba seguro de que funcionaria.

No volvería a fallar, a diferencia de cuando Saber desapareció que era una situación más allá de sus manos que fue dejada en una promesa que se cumpliría a través del tiempo. Hoy, en este momento, él puede hacer una diferencia.

Ella no era Saber. No era la mujer que amaba. No. Solo era una mujer entrometida que jamás dio más allá de palabras vagas para explicar su presencia y, aun así, no ha lastimado a nadie.

A diferencia de la Morgan que él recordaba vagamente de su ciclo de sueños, dentro de las construcciones que tenía en el interior que describían su persona, la mujer que él conoce posee sentimientos. Del poco tiempo que ha llegado a interactuar con ella solo puede decir que no es una bruja. No, ella jamás lo fue.

Por eso llegó a la conclusión de que su mayor arrepentimiento fue dejar que su familia se matara en aquella colina repleta de sangre y a pesar de que ella llevó a su hermana a aquella isla, casi puede apostar que jamás se perdonó a sí misma por esos eventos.

No podía dejarla ser un mártir. No cuando él mismo lo ha estado experimentando a lo largo de su vida y su único consuelo es volverla a ver.

-Lo lamento Saber, pero tendrás que esperar un poco más. Me necesitan aquí...

Así como ese fugaz pensamiento cruzó por su mente, la cuerda de su arco fue estirada. Rayos comenzaron a crepitar desde su lugar mientras un aura rojiza comenzó a envolverlo.

Él era la persona que marcaría una nueva divergencia en la historia humana. Se burló de las consecuencias, ya llegaría el momento en donde tendría que afrontarlas y francamente no le importó. No cuando las personas que confiaban en él estaban sufriendo.

Además, Mordred estaría triste.

Y así como ese pensamiento cruzó por su mente, una sonrisa se dibujó en su rostro mientras vertía más poder dentro de aquella construcción.

"Soy el hueso de mi espada"

La sangre continuaba escurriendo de su rostro.

Su vista se volvió borrosa, su mente comenzó a quedarse en blanco mientras perdía la sensibilidad en su cuerpo y, aun así, ella continuaba de pie en el mismo lugar. Realmente no sabía si era por la garra de Vortigern que atravesaba su cuerpo o por pura fuerza de voluntad que se mantenía de pie.

Su vista estaba fija en el cielo mientras su mano se alzaba sobre su cabeza tratando de alcanzar algo o ... alguien.

Podía escuchar una voz dentro de su mente susurrar palabras de aliento, diciéndole que no era momento de rendirse. Francamente pensó que estaba comenzando a delirar, pero cuando estuvo a punto de rechazar las divagaciones, pudo escuchar una voz clara dentro de su cabeza que conocía a la perfección.

-La que aplasta millas...

Lo que en un lugar lejano fue un débil susurro y se parecía más una brisa de viento, dentro de su mente fueron palabras que estaban repletas de autoridad.

Bajo el cielo rico e incesante, sintió que él se acercaba.

Antes de que su mente perdiera la conciencia lo vio.

Una lágrima de sangre escurriendo por el ojo de su amado mientras el tono de sus ojos era diferente al que había visto con regularidad.

Una mirada afilada que solo podía asemejase al acero de las espadas iluminaba sus ojos anteriormente ambarinos.

"¡KAK!" la garra que estaba incrustada en su pecho fu removida con fuerza.

No, decir que fue removida era lo mismo que decir que ella estaba muerta, lo que sucedió fue que en ese momento fue desgarrada del lugar de origen haciendo que su cuerpo cayera al suelo cómo un costal.

Ella solo tenía la esperanza de entrar en un sueño profundo donde su imaginación fuera recompensada con un mundo a lado de aquella persona que logró entrar en su corazón.

Lo último que escuchó antes de que su consciencia se desvaneciera fue la voz de su amado repleta de autoridad. Ni siquiera sabía a qué se debía dicha conexión, pero estaba segura de que no lo alucinó.

"... Shahur"

¡Wosh!

La barrera del sonido fue rota.

El estruendo destruyó las ventanas del castillo y tiró algunas carpas que estaban alrededor del área. Las nubes fueron divididas y la barrera que protegía el reino fue rota momentáneamente.

Vortigern miró a su alrededor buscando al atacante, su garra yacía en el cuerpo de Morgan, la sangre escurrió brevemente antes de que sanara y se desvaneciera como si nada hubiese pasado. Pero no sanó. La herida simplemente se cerró, eso no debería de ser posible a menos que

Lo que yacía frente a él era una espada que reconoció. Siendo una de las únicas armas que podían hacerle daño en una confrontación directa buscó a su portador, pero no lo pudo ver.

"¡MUÉSTRATE!" rugió repleto de rabia.

Arondight yacía en el suelo, enterrada sin nadie a su alrededor manteniéndose como una especie de protección sobre Morgan. Lancelot no estaba, era imposible que él estuviese aquí, él se aseguró de eso y, aun así, aquí estaba.

"¡MUÉSTRATE MALDITO!"

No había nadie, simplemente fue el capricho de una mujer que decidió ayudar a su contraparte, un mero capricho por el cual decidió intervenir un poco en eventos que realmente no tenían nada que ver con ella.

Un arma que estaba bajo su custodia y fue entregada a su hijo para ayudar a los necesitados.

Y eso fue todo lo que hizo. De un momento a otro, la espada desapareció desvaneciéndose casi como si nunca hubiese estado ahí en primer lugar.

Todo eso sucedió en menos de un parpadeo.

Las escamas en la piel del dragón se endurecieron con anticipación ante la inminente sensación de peligro. Una reacción natural del cuerpo que poseen todos los animales cuando se encuentran con situaciones más allá de su entendimiento.

En la brillante oscuridad, donde la luna iluminaba el campo de batalla del cual ahora solo había destrucción, el viento comenzó a chillar, una luz roja fue todo lo que pudieron ver antes de que un destello blanco los dejara ciegos durante unos segundos y sus oídos comenzaran a emitir el sonido de un bip mientras eran arrojados al cielo como si todos ellos no fuesen más que piedras.

El alcance de dicho acontecimiento estaba más allá de su imaginación más salvaje. No hubo preparación ante tal evento, ni siquiera sabían que es lo que estaba sucediendo. Solo tenían rostros en blanco mientras el evento se estaba desarrollando antes de que todo su mundo diera vueltas.

La sangre llovió inmediatamente después.

¡AUGE!

El enorme cuerpo del dragón que se alzaba sobre todo lo demás fue arrojado a la distancia hasta estrellarse en la montaña más cercana. Sus escamas cayeron sobre el suelo mientras la sangre escurría por su espalda.

Solo un puñado de hombres lograron sobrevivir a dicha explosión.

Entre ellos fueron los tres reyes vikingos de la actualidad. Con su líder Aelle recostado de espalda sobre su trasero trató de ponerse de pie hasta que sintió una oleada de dolor sobre su costado. Mirando detenidamente se dio cuenta de que una roca atravesaba su hombro.

Fue demasiado repentino, lo único que vieron fue un destello de luz antes de que una enorme explosión sacudiera todo el campo de batalla. A su espalda estaban sus compañeros, no menos estupefactos que él, con un asentimiento de confirmación ellos miraron al frente buscando la fuente de dicho acontecimiento.

Lo único que pudieron observar fue un enorme cráter en el lugar donde anteriormente estaba aquel enorme dragón. Ese escenario fue reemplazado por un montón de cuerpos y sangre que comenzaba a llenar el lugar. Su ejercito se vio reducido de un momento a otro y ni siquiera sabían exactamente qué fue lo que paso.

"¡GAHG!"

Vortigern vomitó sangre.

No importaba mucho que fuese la sangre de un dragón ahora. No había nadie dispuesto a reclamarla, no cuando literalmente todos estaban muertos o indispuestos a acercarse a ese lugar.

Recuperando el equilibrio, escaneó su estado y realmente quedó impresionado por el daño que había recibido. Para él, era más que claro que nadie podía hacerle daño en ese estado, solo había intentos lamentables de tratar de herirlo, pero ahora aquí estaba, herido, con huesos rotos y daños internos que jamás creyó siquiera poseer.

"... Bastardo" murmuró entre dientes a nadie en particular.

Shirou jadeó.

Fue la primer construcción divina que transformaba en un fantasma roto y, aun así, ese maldito seguía con vida. Con una mirada de pesar, sintió lo que estaba sucediendo antes de suspirar pesadamente.

Al menos cumplió su misión.

"... Vivian" murmuró.

Si ella podía escucharlo, no tenía dudas de que sus intensiones serian transmitidas y con suerte estaría junto a Morgan en este momento. Ella viviría, de eso se encargaría.

"Vivian" dijo con un poco más de fuerza.

Sus puños comenzaron a volverse pálidos por la fuerza con la que los estaba apretando.

Elaine frunció el ceño.

"Ella no puede escucharte" habló. "Dentro de este reino ella no tiene autoridad, no puede ver ni sentir nada en el interior del reino"

Mordiéndose la lengua para evitar encararla, Shirou miró a su alrededor, la sangre continuaba escurriendo de su ojo. Esa fue la consecuencia por rastrear algo que estaba más allá de su comprensión en este mundo, pero pudo hacerlo.

Pero se sentía tan mal...

No podía hacer nada desde aquí. Se sentía inútil, la misma sensación que tuvo cuando ella se desvaneció, pero ahora no hubo despedidas, tampoco hubo promesas de volverse a ver. Simplemente había una vaga esperanza de que ella siguiera con vida después de ese momento.

Solo...

... solo esperaba que todo estuviese bien.

Liliana caminó a través de las llamas sosteniendo entre sus brazos una manta, un sudario que envolvía una herramienta.

Ella caminó sin mirar atrás, si se quedaba moriría, no había duda de ello. Lo único que podía hacer era perseguir el leve rastro de energía mágica que se desvanecía a cada segundo. Ya no poseía la fuerza necesaria para correr, no cuando fue drásticamente drenada para sobrevivir del derrumbe.

Era la única que se mantenía en pie, la única sobreviviente de aquel reino continuaba su camino ignorando el dolor de los huesos en su cuerpo y a pesar de ello. Solo tenía continuó caminando, esperando el momento de alcanzar a su señora.

Ella cayó de rodillas, uno de los edificios a su costado había colapsado provocando que el suelo temblara. No importaba, estaba lejos de llegar a ella, aun así, no se rindió.

Estaba segura de que la alcanzaría, era su deber.

-Apresúrate.

Su paso aumento. Ella había sido ayudada por ella.

-Es tu deber.

Su único propósito era servirle a ella. Era todo lo que tenía.

El tamaño de Vortigern comenzó a reducirse poco a poco. Sus alas desaparecieron mostrando una figura humanoide oscura con una armadura destrozada la cual estaba teñida de negro. Con sangre escurriendo de su costado.

"¡Puaj!" escupió más sangre.

(-)

"¿Cómo se encuentra su majestad?" la voz de Tristán sacó a Arthur de sus pensamientos.

"..." no se molestó en responder.

Esta fue la segunda vez que había salido de Camelot con caballeros para respaldarla y no habían encontrado nada. Lo único que tenía a su alrededor era una fortaleza vacía, ni siquiera había niños o animales, simplemente estaba llena de trampas y algunas armas que solo servían para aparentar, nada más, nada menos.

No había palabras para describir la sensación de hundimiento que aumentaba a cada segundo, los caballeros detrás de ella comenzaron a protestar por la falta de acción, de los cuales la mayoría de las quejas eran de novatos que ansiaban ser reconocidos.

-Son jóvenes y estúpidos.

Las palabras de Shirou llegaron a su cabeza antes de que siquiera pudiera tener una opinión propia sobre sus jóvenes reclutas. El único motivo por el que los dejó unirse fue porque carecían de ayuda y aun así estaba en duda si era verdaderamente prudente pelear. Era consciente de que, en la guerra a pesar de todo, no había honor. Por mucho que le doliera, era la verdad.

Tomando un respiro, negó con la cabeza antes de posar su atención en Lancelot ignorando a Tristán.

-Creo que acabo de ser brutalmente ignorado.

Viendo que no era requerido en ese momento, llegó al entendimiento que lo mejor para él sería salir del lugar y caminar junto a Gawain que estaba asando carne con su espada. No había nada mejor que hacer de todos modos.

En silencio, el caballero del lamento desapareció de la carpa.

"¿Qué piensas?" la hueca voz del rey hizo eco dentro del lugar.

Bedivere se paró detrás suyo mientras Lancelot se recomponía. "Es extraño. Es lo mismo que la ocasión anterior, pero de manera fundamentalmente diferente, además de que todo parece montado, como si el castillo y todo lo demás fuese hecho recientemente"

"Ya veo" fue todo lo que dijo.

Fue todo lo que podía decir.

"Diles a los soldados que descansen, regresaremos a Camelot mañana por la mañana. Están despedidos"

Ambos asintieron antes de abandonar el lugar.

Finalmente quedando sola y en silencio, un suspiro de cansancio escapó de su boca. Las emociones continuaban regresando poco a poco, el estoicismo que la marcaba como rey perfecto poco a poco fue desapareciendo. Si bien es cierto que las interacciones con Shirou y su hermana fueron un gran catalizador, algo dentro de ella le dijo que era hora.

No sabía porque, pero cada momento que pasaba negándose a sí misma ocasionaba que tuviese una sensación de malestar dentro suyo. Sabía que estaba mal, no podía gobernar a sus ciudadanos con fallas, su mentalidad estaba doblegándose. Todos esos años estaban tomando factura y honestamente estaba cansada.

También envidiaba a su hermana y Vivian. Ellas no solo podían ir y venir a voluntad al hogar de Shirou, sino que también probaban diariamente su comida ... oh su comida.

¡Tos, tos, tos!

Tosiendo falsamente para eliminar el rastro de baba que escurrió de su boca la cual limpió rápidamente, ella comenzó a quitarse su armadura después de haber colocado una barrera en el interior. A pesar de no ser la mejor en runas, al menos podía hacer uno o dos campos delimitados que le fueron enseñados por Merlin. Al menos él sirvió de algo.

Agitando sus hombros para deshacerse de la rigidez, suspiró una vez más antes de acostarse con su vestido azul siendo lo único que cubría su cuerpo. Sus ojos comenzaron a volverse pesados mientras su cuerpo inusualmente rígido se volvía liviano ante la sensación de entumecimiento por el cansancio físico al que se acostumbró después de haber perdido Avalon.

Había pasado bastante tiempo desde la última vez que estuvo aquí, frente a ella el enorme y extenso campo cubierto de vida llamó su atención. A su lado se encontraba la torre que parecía no tener fin y debajo de ella, se encontraba ella.

Acercándose silenciosamente, ambas partes dieron un asentimiento de reconocimiento. Sentándose a lado de su contraparte, el rey de los caballeros miró a Arturia Pendragon.

La sonrisa en el rostro de Arturia provocó una breve vacilación en los movimientos del rey. "Ha sido un tiempo"

"Si"

Hubo un momento de silencio entre las dos, sin saber exactamente que decir simplemente miraron a su alrededor, por parte del rey de los caballeros había una ligera sensación de incomodidad, mientras que Arturia solo tenía una sonrisa feliz en su rostro.

Después de un momento de deliberación, finalmente preguntó. "¿Cómo?"

Ella la miró. "¿Qué?"

"¿Cómo se siente ser tu?"

Le dio una mirada extraña. "Creo que no entiendo lo que quieres decir"

"¿Qué se siente ser ... cómo es que eres tan expresiva?"

Era una pregunta que la estaba molestando, ella no era un rey, eso lo entendía, de ser así, no estaría de pie con una sonrisa en el rostro mirando anhelante más allá de donde sus ojos podían ver. Si bien no entendía del todo las emociones humanas, al menos suponía que tenía que ver con el concepto de "amor" que le había hablado anteriormente.

Arturia la miró brevemente.

Entendía a que se refería, después de todo, ella era ella, siendo la misma persona por obvias razones se comprendían. Entendió fundamentalmente a que se refiere con ser expresiva. Ella era así, un "rey perfecto" uno que debe de estar sobre todos los demás para poder dirigirlos, ser alguien que no puede tener fallas y, sobre todo, mantenerse de pie en los momentos más difíciles, pero eso ... no es vida.

"Yo ... no creo poder responder esa pregunta. Al menos no en este momento, es una respuesta que tu misma debes descubrir..."

"... veo" asintió.

"¿Cómo es Mordred?" había curiosidad en el tono de Arturia.

Ella nunca había interactuado con su "hijo" más allá de lo necesario y eso solo la llevó a un lamentable final donde su única opción era matarse entre sí. Todo por no comprender o siquiera sentir una ligera sensación de empatía por los demás.

El rey le dio una mirada extraña mientras su ceño se frunció.

"Es ... agradable. Si, a pesar de la opinión que tenía sobre ella y su relación con Morgan, me sorprendió bastante saber que en realidad no era un hombre sino una mujer y si bien debí de haberlo sospechado, creo que lo dejé pasar casi como todo lo demás" hizo una breve pausa. "No sé qué es lo que ve en mí para seguirme tan ciegamente"

Los labios de Arturia se crisparon ante su declaración. "Creo ... creo que yo no lo entendía. Tal vez no quise entenderlo, creo que ella de cierto modo, seguía ciegamente mis pasos solo para ser alabada. Ella solo, solo quería ser reconocida..." el tono amargo en la voz de ella fue suficientemente claro para hacer que el rey hiciera una mueca.

"Veo"

"Pero al menos ahora ella puede ser feliz" una sonrisa se deslizó por su rostro. "Entiendo que ella no merecía terminar de ese modo"

"¿Cómo pasó?"

Ella hizo una mueca al recordar lo que pudo haber sido su amargo final en aquella colina cubierta de sangre con su brazo alrededor de su empuñadura enterrándose en el cuerpo de Mordred. La furia ciega que tenía cuando fue atravesada por su lanza fue reemplazada por una mirada de lamento y tristeza antes de finalmente sucumbir.

"Solo..." el tragó audible de saliva provocó un ceño fruncido en la frente del rey. "... Solo necesitas saber que no fue agradable. Las personas que necesitaba proteger murieron por mí y por mis errores, nada más nada menos"

Asintiendo ante las palabras de su homologo, el rey suspiró al ver que su cuerpo comenzaba a disolverse. "Supongo que es hora"

"Si... creo que... deberías dejarlo ser"

"¿A qué te refieres?"

"Un rey también es humano"

Y con esas palabras, abrió los ojos solo para ver el techo blanco de su carpa ligeramente brillante dejando en claro que era de mañana.

Mirando las palmas de sus manos, contuvo brevemente el aliento antes de respirar pesadamente. Algo dentro de ella había cambiado, ella lo sabía, siendo susceptible ante todo cambio emocional era consciente de que su núcleo era diferente.

Después de vestirse, salió del lugar solo para ver a Bedivere de pie a lado de su carpa de pie con una expresión cansada en su rostro.

-Otra vez.

"Sir Bedivere. No debería de haberse quedado despierto toda la noche fuera de mi carpa"

Él le sonrió. "Es mi deber, mi rey"

Negando brevemente con la cabeza, su atención se posó en los demás soldados solo para ver a Tristán no muy lejos de su posición besando lo que parecía ser una hoja de papel...

"¿Sir Tristán?" entrecerró los ojos. "¿Todo bien?"

Hubo un chillido de conmoción de la parte del caballero pelirrojo antes de ocultar rápidamente el papel en su espalda. "¡No hice nada!" se defendió.

"Nunca dije que hizo algo"

"¡Tos, tos, tos! Si. Uh. Eh. Buen día su majestad" cambió de tema rápidamente. "¿Todo bien?"

"Si. Pero no respondió mi pregunta"

A pesar de que sus ojos estaban cerrados, tanto el rey como Bedivere podían apostar que estaba buscando algún tipo de excusa para responder a esa pregunta.

"Yo... eh, pensé que tenía mal aliento" movió su cabeza rápidamente de arriba hacia abajo.

"..." los labios del rey se curvaron ligeramente hacia arriba con diversión antes de hablar. "Descanse caballero, no quiero que Sir Shirou piense mal de mí por arruinarle su diversión matutina"

El cuerpo de Tristán se tensó. "Yo... no le dirá... ¿t-verdad?"

El horror era visible en el rostro de Tristán.

De tan solo imaginar la sonrisa burlona presente en el rostro de Shirou, se estremeció. No solo tuvo una sensación de terror, también estaba consiente de que iba a ser el objeto de burlas de Lady Morgan y Lena al enterarse de lo que hizo hace algunos momentos y si se llegasen a enterar de que lo hacía con regularidad...

-Oh no...

Diablos. De tan solo pensarlo su mente divagó hasta ver una tumba con su nombre mientras Shirou tenía una sonrisa en su rostro.

El rey no dijo nada, simplemente miró a Bedivere. "Como le decía Sir Bedivere, lo mejor será prepararnos para partir"

"¡No le dirá, ¿verdad, verdad?!" sus palabras se perdieron en el viento porque el rey ya había desaparecido entre el resto de los caballeros.

Julian miró detenidamente a su alrededor. El campo estaba demasiado destrozado, la sangre llenaba los cráteres en la tierra. A su lado de pie se encontraba su hijo, Darius.

Desde el inicio de la batalla, ellos habían aparecido en las inmediaciones con su magia espacial solo para encontrar y asegurarse de que luchaban por algo "correcto", que sus sacrificios solo eran por y para "beneficio" de la humanidad.

La muerte innecesaria de aquellos guerreros y caballeros simplemente cimento sus pensamientos. El hecho de que ni siquiera pudiese hacer algo por ellos dejaba en claro que la humanidad no tenía ningún futuro si seguía por ese camino.

Julian no era diferente, viendo como los puños de su hijo se tornaban pálidos demostrando frustración, solo sacudió la cabeza. No era la primera vez que él veía este tipo de escenarios, por otro lado, para Darius era la primera vez que veía tanta sangre, matanza, aniquilación en un solo lugar.

Estaba... demasiado frustrado.

"Debemos ir con nuestro Señor" dirigió su mirada a Vortigern que se encontraba jadeando con sangre escurriendo por su boca.

Sin decir otra palabra, Darius desapareció solo para reaparecer a lado de Vortigern.

El dragón miró al chico brevemente antes de que su cuerpo se relajara.

A pesar de todo lo que había sucedido, él no confiaba del todo en los Ainsworth. Mostrándose de la nada en su hogar profesando servidumbre a cambio de cumplir su sueño simplemente sería demasiado estúpido si aceptaba cualquier tipo de palabras que le dirigieran por más embellecidas que estuviesen.

Si podía leer bien entre líneas y estaba más que claro que lo hacía, entonces solo era cuestión de tiempo antes de que los Ainsworth lo traicionasen, pero hasta ese entonces, debía dejarlo ser y por el momento confiar en ellos. Estaba demasiado herido como para siquiera protestar.

El último ataque pudo haberlo matado, el simple hecho de pensar recibir dicho golpe en su forma humana fue más que suficiente para que su cuerpo se estremeciera ante la idea.

-Mierda.

El simple hecho de saber que estuvo a punto de morir dejó en claro que no debía de confiarse. Nunca más volverá a retenerse. Miró al otro lado de la montaña y a pesar de que su visión era borrosa, pudo observar el cuerpo de Morgan el cual convulsionaba levemente mientras su mano seguía estirada.

¿Ella lo hizo? No. Eso no era posible.

Simplemente no había manera de que ella pudiese generar un ataque de esa magnitud en esa condición, debió de ser alguien más, pero la pregunta era quién...

"¿Señor?" la voz de Darius interrumpió los pensamientos de Vortigern. "Es hora de irnos, no tenemos mucho tiempo"

Asintiendo lentamente, lanzó una última mirada al cuerpo de Morgan solo para ver a alguien más a su lado.

- ¿Qué...?

Y desapareció.

Liliana lo había logrado, de algún modo alcanzó la mano de su ama y con lagrimas en los ojos comenzó a susurrar.

"Está viva... está viva..." la alegría de saber que no le había fallado fue suficiente para que rompiera en llanto. Pero eso no quería decir que su ama se encontrase bien.

Tomando el objeto que cargó todo el camino hasta alcanzarla, desenvolvió rápidamente la tela que envolvía una lujosa pieza de equipamiento hecha de oro y decorada con esmalte azul, pareciendo más un tesoro por mostrar dignidad y nobleza.

Avalon.

Por segunda vez fue mostrada y no en manos del rey de los caballeros o aquel caballero de rojo.

Este evento jamás debió de haberse desarrollado en la historia y, aun así, esto estaba pasando. Morgan Le Fay estaba herida de muerte, lista para entrar en los campos de aquel descanso eterno que solo estaba disponible para su hermana.

Nunca pasó.

Destellos de un ligero brillo dorado inundaron las inmediaciones cuando la vaina entró en el pecho de Morgan antes de que finalmente su vista se regulara y pudiera ver las lagrimas de Liliana cayendo sobre su cuerpo.

-Heh... no debería de ser así.

Ver la sonrisa que su aprendiz tenía en el rostro provocó una sensación de malestar en su interior. Era casi mecánica, como si el hecho de que ella se hubiera salvado fuera suficiente para que Liliana fuera feliz.

No era ajena a ese sentimiento, pero no quitaba el hecho de que la hiciera sentir mal.

Pero estando demasiado cansada para protestar, dejó su conciencia sucumbir ante el agotamiento.

"No le falle" fue el breve sollozo que escapó de los labios de Liliana antes de que tomara el cuerpo de su maestra entre sus brazos.

Dando una última mirada de reojo a la ciudad mayormente destruida y parte del lugar, se dio cuenta de que no podía permanecer más tiempo ahí. No cuando podía ser atacada y ni siquiera podía protegerse a sí misma.

En un acuerdo silencioso, solo pudo morderse el labio al ver como la ciudad en la que creció y fue criada ardía hasta convertirse en polvo mientras una sustancia negra la consumía desde sus cimientos.

Un círculo mágico se dibujó en sus pies antes de ser tragado por él.

Donde en esa misma tarde los britanos debieron de haber rechazado a la banda sajona con gran heroísmo, ya que el enemigo los superaba en número. La victoria marcó un alto de varios años en el avance de los anglosajones.

Ahora solo se convirtió en un punto muerto entre ambos bandos. El primero en dar un paso en falso sería aquel que caería.


Hasta aquí el capítulo de hoy.

¿Qué les pareció?

Si bien no fue el más largo que he escrito al menos cubrí los puntos que necesitaba cubrir y con suerte logré aplacar su molestia por haber tardado un mes, pero en mi defensa faltaron bastantes votos. También debo dejar en claro que me gusta la historia.

Gracias por todos los comentarios críticos o mini historias que escriben bajo contexto jajajaja.

Si hay algún error ortográfico o tipográfico comenten por favor.

#FelizShirouday

Para la pregunta que triunfo sobre todas las demás en el capítulo anterior, creo que quedó claro, ¿no?

Ni idea. Al menos no en los capítulos previsibles. Y tampoco sé si meteré lemon. Realmente no soy el mejor escribiéndolo y creo que quedó claro en Renací en Kaleid que me falta mejorar bastante en ese ámbito.

¿Acaso quieres que el universo explote?

Siguiente actualización: Renací en Kaleid. (¿La subo a Fanfiction?)

¿Quejas?

¿Recomendaciones?

¿Preguntas?

F. P. 20/10/2021

J_A_H