Y aquí otro one-shot de esos que tanto os gustan.

Pero antes de ello, y de responder a las reviews, os voy a dar una noticia que no os va a gustar mucho. Mañana empiezo un curso de informática por la tarde, y tendrá una duración de tres semanas. Traducción: no habrá Code:Lemon hasta que pasen esas tres semanas. Por la mañana estoy ocupado y por la tarde también, así que sólo podré dedicar el fin de semana para escribir la historia de CL Revolution (que el capítulo del domingo me está quedando... genial). Eso sí, el miércoles próximo, adelantando un poco de trabajo, habrá otro capítulo de CLR. Pero luego serán dos semanas de miércoles sin novedades. Lo lamento, pero no tengo más horas al día de las que hay (y tengo la mala costumbre de comer y dormir...).

Alejito480: Muchas gracias xD Originalmente pensé en poner de escenario la cocina, pero era demasiado difícil ponerme ahí en situación xD

carlosjim04: Me alegro que te gustara xD Lo se Yumi y su padre... creo que los dos matarían si se enteran de lo pasado entre la sra. Ishiyama y Ulrich xD Pero no descarto ponerlo en algún momento.

Usuario865: Creo que pocos se lo esperaban xD Y tu idea me parecía tan buena que la he usado para este fic ;) Tardé menos de un día en pensarlo y escribirlo.

zuole: Me has recordado a carlosjim04 xD Y Yumi con el padre de Ulrich... no sería mala idea, quizá así se le quite a ese hombre la cara de "este zapato me aprieta" :P Lo de "Hermanos" lo pensaré, ya que... plasmar la misma idea que con "Hermanas"... necesito algún elemento diferente. Y no me sirve que ellos tengan pene en lugar de vagina :P

Moon-9215: Sí, ya me gustaría parecerme a él xD

Marilyn 38: Creo que depende de la suegra xD Pero no muchas harían algo así. Y no te preocupes, soy consciente de que todos tenemos nuestra vida y quehaceres.

lalo101097: Me alegro mucho de que lo hayas visto tan bueno xD Lo de la fantasía de la suegra... no se como estará de extendida :P Pero esa experiencia previa siempre es de atractivo en las mujeres maduras. Tu idea la anoto para otro one-shot, aunque dramático... ¿podrías ser algo más concreto para hacerme a la idea?


Solitarias

Laura salía de la clase de ciencias. Como hacía siempre, cabizbaja, revisando los apuntes. Que en realidad era tontería, no le hacía ninguna falta. Pero así no miraba los "grupitos" de gente. Quizá no era mala idea que la cambiaran de colegio. Otra vez. Pero antes de empezar a pensarlo seriamente, se chocó con algo. No, no era un algo, era una "alguien". Se llamaba... Emily LeDuc si no se equivocaba.

—¡Perdona! —exclamó—. No te había visto...

—Ya... como todos... —respondió Emily en un tono muy grosero, casi despectivo, y antes de que Laura pudiera replicar, aceleró el paso y se fue de allí.

Laura se tuvo que quedar unos minutos pensando si había dicho algo indebido. Se había chocado... y se había disculpado... pero la chica le había respondido como si en vez de eso la hubiera insultado. Hizo memoria, y recordó la habitación de esa chica tan borde. Pues iría a verla, para entender qué había pasado.

Ahí estaba un rato después, enfrente de la puerta. Tenía dos opciones... o llamaba y esperaba, o entraba en tromba y la ponía en su sitio. Optó por lo segundo, eso no se lo esperaba, seguro. Asió la manija, y abrió. Tomó aire para dar una voz... pero su enfado se perdió en el aire al toparse a la chica bocabajo en la cama, llorando, sobre un almohadón.

—¿Emily? —preguntó. La aludida miró a Laura y luego siguió sollozando—. ¿Qué te ocurre?

—¿A mi? Nada —sollozó de nuevo.

—La gente no llora por nada...

—Es que ese es el problema...

Laura se sentó a su lado. Cuando Emily se hubo relajado, le contó lo que le pasaba. No era una metáfora, apenas pasaban cosas en su vida. Pasaba muy desapercibida para la mayoría de los alumnos. No tenía amigas con las que salir. Sus notas tampoco eran especialmente llamativas. Y salvo eso último, Laura entendía todos esos problemas. A ella le pasaba lo mismo.

—¡Pues se acabó! —dijo la rubia en voz alta.

—¿El qué?

—¡Esta vida! ¡Vamos a cambiarla! ¡Hoy salimos!

—¿A dónde? —preguntó Emily. Aún tenía unas los ojos húmedos por las lágrimas.

—¡Donde sea! ¿Qué te apetece? ¿Hamburguesa, cine, parque? ¡Da igual, hay que salir!

Emily tardó un poco en asimilar las palabras, pero no tardó en aceptar la propuesta de la chica. Sí, le iría bien salir. Aunque no conocía mucho a Laura, pero... nadie empezaba conociéndose, ¿no? Se arregló un poco (no le apetecía salir con los ojos marcados por el llanto) y se fueron hacia el parque a dar una vuelta.

La experiencia fue tan buena para ambas que empezaron a ser todas las tardes iguales. Laura decidió ayudar a Emily con los estudios. Dedicaban una o dos horas, y luego salían juntas. Iban de compras, a tomar algo... Vida amistosa.

Una tarde fría, poco antes de los exámenes trimestrales, ninguna se animaba a salir. Fuera hacía frío, y en el dormitorio de Laura hacía calorcito. Estaban las dos tapadas con sendas mantas, sentadas en la cama, y la rubia le daba la lección. Pero no se percataba de que Emily no estaba especialmente atenta.

—Así que la tangente la sumamos a la raíz de... —levantó la mirada, y Emily le estaba devolviendo la mirada— ¿Me estás escuchando?

Emily puso una mano sobre los apuntes, y los hizo a un lado. Se aproximó a Laura y le plantó un beso en los labios. Laura abrió los ojos. Intentó retroceder, pero en lugar de eso, cayó de espaldas sobre el colchón. Emily vio su momento y gateó hacia ella. La volvió a besar.

—¿Qué... qué haces? —preguntó Laura cuando Emily se detuvo.

—Te beso.

—¿Por qué?

—Porque me gustas...

—... ¿Por qué? —volvió a preguntar la rubia.

—Porque eres maravillosa. Porque eres la única amiga que tengo. Porque eres preciosa. Porque eres inteligente. Porque estoy muy bien cuando estamos juntas... —respondió—. Y sé que esta confesión puede torcer las cosas entre nosotras... pero tenías que saberlo...

Emily parecía arrepentida de lo que había hecho. Sería mejor irse. Pero antes de lograrlo, Laura la retuvo con un abrazo.

—Sólo... te había preguntado por qué... No te he pedido que pares...

La chica asimiló lo que le había dicho y volvió a besarla. Esta vez le echó más valor, y se atrevió a introducirle la lengua. Laura correspondió. Se besaron, lascivas. Era innegable el sentimiento mutuo que ambas habían desarrollado.

Las chicas se quitaron las sudaderas. Emily apoyó la cabeza entre los pechos de Laura, aún cubiertos por el sujetador. Mmmm… podría dormirme aquí, pensó. Pero no le apetecía dormir. Le apetecía saber hasta dónde estaba dispuesta a llegar Laura. Empezó a darle besos por el cuello, mientras sus manos se movían por la espalda de la rubia, buscando el cierre de su sostén. Y cuando lo localizó, lo abrió.

Miró con deseo las tetas de Laura. A ella no le pasó desapercibido el brillo en los ojos de la chica. Emily se preguntó qué pasaría si le pellizcaba uno de esos rosados pezones con cuidado. Y para averiguarlo, lo hizo. El efecto fue un gemido tan erótico que Emily no podía soportar más las ganas que tenía de hacerle el amor a su amiga.

Pero podía esperar. Antes debía catar con su lengua aquellos sinuosos pechos, de forma que los lamió, despacio, como si de dos grandes bolas de helado se trataran. Laura sintió un escalofrío. ¿Cómo se sentía aquello tan bien? Y eso que nunca se había imaginado en esa actitud con Emily... Vale, sí, varias veces había pensado en besarla... pero nunca había imaginado que Emily fuera lesbiana. Y eso que estaban haciendo escapaba a su imaginación.

Emily se desabrochó su propio sujetador, y se tumbó encima de Laura, quedando sus pechos en perfecto contacto, y apoyando su frente sobre la de la rubia, con los ojos cerrados.

—Podemos dejarlo aquí, si quieres... —le susurró—, o puedes dejarme continuar... y hacerte sentir como te mereces.

La respuesta de Laura fue un beso aún más pasional que los que se habían dado antes. Ni hablar le iba a pedir que parase. Si Emily iba a hacer eso, debía ser ella quien pusiera el límite. La chica morena tomó aquel acto como "Invitación: Por favor, continúe". Y antes de que Laura se diera cuenta, la chica le había bajado el pantalón, y también se había deshecho del suyo.

Estaban en braguitas, una encima de la otra. Emily se movió hasta quedar a la altura de las piernas de la rubia. Tiró de las blancas braguitas de la chica hacia abajo mientras besuqueaba la delicada piel de Laura. Una mano traviesa atacó la intimidad de Laura, acariciándola por el exterior antes de que uno de sus dedos se introdujese en el interior de su sexo.

Emily disfrutaba de aquello más que Laura. Nunca había visto otra chica desnuda. Bueno, en las duchas, pero tenía la costumbre de no prestar atención. Ahora en cambio contemplaba el cuerpo de Laura, y le parecía perfecto lo viera desde donde lo viera. Y un cuerpo tan perfecto no podía quedarse sin probar su lengua. Laura jadeó al sentir cómo su amiga lamía su intimidad.

Aquel sabor era... delicioso, se dijo Emily. Las piernas de Laura temblaban alrededor suyo. Pasó las manos por debajo de aquellas piernas, y empezó a acariciar las caderas de la chica rubia, que tenía la mente en blanco. No entendía cómo habían terminado así... ni le importaba.

Llegó el momento del final. Emily se sentó encima de Laura, con cuidado, y cruzó sus piernas con las de ella. El contacto directo de sus sexos se sintió extraño para ambas. Laura vio la sonrisa de Emily, parecía que había cumplido su objetivo... y sonrió también. La miró con cariño, mientras Emily se apoyaba en el cuerpo de su amiga y empezaba a mover las caderas, provocando el inminente roce de sus sexos. Estaban perfectamente lubricadas gracias a la excitación previa.

Todo se resumió en muchos jadeos, sudor, besos, movimientos, placer... Laura y Emily se miraron a los ojos mientras sus orgasmos se aproximaban a gran velocidad. En el momento del clímax, Laura gritó el nombre de Emily, añadido a un "te quiero".

Ambas desnudas reposaron sobre la cama, bocarriba. Aquello había sido intenso, placentero... una mezcla de tantas buenas sensaciones que no podían decirlas todas.

—Yo también... te quiero, Laura —murmuró Emily.

La rubia rodó hacia su amiga hasta quedar encima. Se miraron muy serias.

—Emily... ¿quieres salir conmigo?

—Por supuesto que quiero —respondió Emily con una sonrisa. Se besaron largo y tendido—. Y si te parece bien... voy a solicitar que me cambien de habitación... y me voy a venir aquí contigo.

—Me parece genial.


Y aquí el capítulo. Me ha quedado algo romanticón, pero se me ocurrió esa idea realmente porque ambas han sido dos chicas solitarias. A Emily por lo general se la veía sola y de fondo (salvo ese episodio en que se acercó a Ulrich), y Laura apareció de la nada pero tampoco tenía amigos. Si es que en el fondo (muy en el fondo) estas historias me gustan. Pero con escenas de sexo como la del capítulo, no con "carameladas" :P Lo dicho pues, el fic queda en "pausa provisional" hasta que termine el curso, y el domingo y el miércoles próximos, CLR, dos capítulos. Lemmon rules!