Capítulo 84: "¿Amar es un delito?"

Estaba nervioso y temblaba de miedo. No había logrado dormir en toda la noche y justo ahora deseaba poder adelantar el tiempo y saltarse ese día tan difícil, pero no podía. Ese día era decisivo, de lo que resultara de su plan dependían muchas cosas, una de ellas era su futuro.

Siguió su rutina diaria y se preparó algo rápido para desayunar, pero cuando tuvo el plato frente a él se dio cuenta de que no podría comer ni un bocado, sentía náuseas y un malestar terrible en su estómago. Estaba seguro que era debido a la tensión del momento, pero también sabía bien que si no comía algo terminaría desmayándose como en otras tantas ocasiones.

Así que obligándose a sí mismo le dio al menos un bocado a su desayuno, pero terminó dejando de lado el plato, su estómago no daba para más.

Yibo no estaba en mejores condiciones, su hermana tuvo que obligarlo a darle al menos una mordida a su almuerzo. Había cancelado todos los compromisos de ese día para estar al pendiente de lo que sea que fuera a hacer Xiao Zhan. No soportaba la incertidumbre. Pero faltar al trabajo solo lo puso más ansioso, pues no ocupaba su mente en nada más que su problema.

Las horas pasaron tortuosamente lentas, y conforme pasaban, todos estaban cada vez más tensos.

Entonces todo mundo se enteró de la última noticia de momento: Xiao Zhan daría una rueda de prensa improvisada.

Eso llamó la atención de todos sus seguidores y de la sociedad en sí. No tenían idea de lo que podría tratar, había tantas posibilidades: promocionar alguna marca, anunciar su futuro matrimonio con esa mujer secreta que todos sospechaban que tenía, exponer una nueva asociación de caridad. En fin, las posibilidades eran infinitas, y eso fue lo que mantuvo a todos al filo de su asiento, esperando el momento en el que se anunciara el tema principal.

Estaba sentado tras una mesa ancha en la que del lado derecho lo acompañaba Na Jie, y del lado izquierdo Mao. Sobre la mesa, frente a los tres, había un sinfín de micrófonos. Y a unos pasos de la mesa había otro sinfín de reporteros y cámaras listos para recabar toda la información posible, ¿de qué? No tenían ni idea, pero lo que fuera sería bueno.

—Buenas tardes —comenzó Xiao Zhan con un tono sereno, pero firme—. Agradezco que se hayan reunido el día de hoy ante mi llamado —flash tras flash lo iluminaba—. El motivo principal de esta rueda de prensa es hacer una declaración y un llamado a la sociedad.

La sala en la que se encontraban era grande, había más gente de la que se imaginaron que asistiría, y a pesar de ello había un silencio sepulcral en el lugar. Todos permanecían respetuosamente en silencio para escucharlo.

—Hoy quiero hablarles sobre un tema delicado en nuestra sociedad, uno del que pocos nos atrevemos a hablar: la homosexualidad.

Murmullos y más flashes se hicieron presentes.

—Pero no solo eso, sino del amor y la injusticia que rodea a este tema. Desde 1917 la homosexualidad no es más un crimen en nuestro país, y todas aquellas personas que mantienen un relación de este tipo no deberían ser perseguidos, hostigados o difamados por ello; no están haciendo nada ilegal, pero de todas formas son juzgados y amenazados por la misma sociedad que dice que ser homosexual no es un delito. ¿Hipocresía? ¿Dónde? —rio con sarcasmo. Eso causó un par de risas en la sala.

Las cosas iban bien. Tenía toda la atención y el respeto de los que lo escuchaban, al menos hasta ahora.

—El problema para esta gran comunidad LGBT es que a pesar de no estar cometiendo delito alguno, son juzgados y menospreciados al grado de obtener rechazo laboral. No tienen derechos específicos que los defiendan, por lo tanto cualquiera puede negarles empleo, acosarlos, e incluso amenazarlos. Eso es lo que debería ser ilegal.

Más murmullos de aprobación se escucharon en la sala, más intensos que antes.

No muy lejos de ahí, Wang Yibo miraba la rueda de prensa en vivo desde una televisión. Había querido estar ahí entre los reporteros, pero obviamente era una pésima idea. Wen Pei y tuvo que obligarlo a permanecer lejos. Sin embargo, Yibo estaba plantado frente a la televisión, mordiéndose las uñas y sintiendo que el corazón le palpitaba en las sienes.

Casi sintió que se desmayaría cuando escuchó a su amado diciendo que hablaría sobre la homosexualidad.

—¿Qué demonios estás haciendo, Xiao Zhan?

El único alivio que tenía era saber que no estaba solo en esa sala, lo acompañaba Mao, Na Jie y también Fei Fei, quien formaba parte de los reporteros que se encargaban de documentar todo. Ella lograría poner algo de control en caso de ser necesario.

—Si ser homosexual no es un delito… ¿por qué se le niega el trabajo a las personas? ¿Por qué los hostigan? ¿Por qué los amenazan? La sociedad es cruel al momento de juzgar a sus propios integrantes, aun más cuando se trata de homosexualidad en figuras públicas.

Esa última oración causó más revuelo que antes. Xiao Zhan aguardó unos segundos antes de continuar.

—Olvidan que nosotros también somos humanos, y que las preferencias sexuales que tengamos no influyen en el ámbito profesional.

Ahora sí, la sala estalló en exclamaciones de asombro, el ruido de voces sorprendidas no se hizo esperar, junto con cientos de flashes de cámaras.

La prensa no sabía si había escuchado mal o si en verdad Xiao Zhan había dicho "Nosotros".

¡¿Había dicho NOSOTROS?!

La cascada de preguntas no tardó en llegar. El aludido ya se esperaba eso, al igual que sus aliados, así que guardó silencio y eligió a uno de tantos reporteros para responder su pregunta.

—¿Al decir "nosotros" te refieres a que también perteneces a la comunidad LGBT?

Con toda la seriedad que el momento merecía, Xiao Zhan respondió:

—Sí.

Un escándalo aún mayor se desencadenó en la sala. Frente a él parecía tener un mar de gente con luces apuntándolo una y otra vez. Todos lo miraban y le hacían cientos de preguntas. Por un momento sintió que le faltó el aire, pero logró tranquilizarse cuando por debajo de la mesa sintió el apretón de manos que le daba su querida representante.

Y entonces entre el mar de gente vislumbró unos ojos que lo hicieron obtener más calma. Fei Fei lo observaba fijamente, buscando como objetivo que él recordara algo.

"Si te sientes perdido, mírame a los ojos. Si necesitas recordar por qué demonios haces esto, mírame y míralo a él a través de mí". Le había dicho ella antes de salir a dar esa declaración. Y funcionó, vio a Yibo en sus ojos y obtuvo valor.

Ella asintió en completa tranquilidad, en medio de ese montón de reporteros enardecidos. Entonces ahí lo supo: todo saldría bien. Sí, así sería.

—Mi propósito al dar esta declaración… —continuó, se sorprendió enormemente al ver que poco a poco iban guardando silencio para poder escucharlo—…es crear conciencia. Muchas figuras públicas hemos tenido que ocultar esta parte de nuestras vidas por temor, hemos recibido incluso amenazas de muerte hacia nosotros y nuestras familias, amigos cercanos se han "suicidado" luego de declarar públicamente su orientación sexual. Y no podemos seguir así, necesitamos crear conciencia y detener esto.

Sí, esta vez Xiao Zhan había decidido usar el devastador poder de las fans a su favor. Aunque debía admitir que tenía algo de miedo, pues podía revertirse el efecto deseado, terminando en una tragedia contundente. Por eso planeó muy bien cada palabra que diría.

—Quiero que quede claro que al hacer esta declaración como figura pública no estoy intentando promover la homosexualidad en nuestra sociedad, no, lo único que busco es equidad y derechos que nos protejan. Quiero poder amar a la persona que amo, vivir con ese ser humano que es el amor de mi vida y saber que puedo estar tranquilo, en una sociedad en la que no me van a asesinar, o a mi pareja, solo por decidir amar a alguien de mi mismo sexo. ¿Es acaso mi deseo un delito? Hace años me separé de esa persona… y admito que fue un gran error. Ya basta de esta intolerancia.

El barullo se alzó de nuevo, intensificándose todavía más luego de tal declaración. Nadie se había esperado aquello, definitivamente sería la noticia del año. Y entonces algo sucedió, alguien empezó a aplaudir, y segundos más tarde había una orquesta de aplausos inundando la sala. Las preguntas no se habían detenido, el ruido de las cámaras capturando el momento tampoco.

En pocas palabras: Xiao Zhan había armado un escándalo.

Sin embargo, no estaba dispuesto a responder preguntas que pudieran ponerlo en aprietos a él o a Wang Yibo. Se abstuvo de mencionar nombres para no afectar a nadie más en caso de que el plan no funcionara. Y si había funcionado o no, aún no lo sabrían.

La llama había sido encendida, que se esparciera como mar de fuego quedaba en manos de los medios, de las redes sociales y especialmente de las fans.

Los reporteros tenían muchas preguntas para él, no dejaban de amontonarse y empujarse para llegar a la mesa en la que estaba. Mao y los demás encargados de seguridad tuvieron que poner manos a la obra para detener a ese mar de gente y sacar a Xiao Zhan de ahí antes de que ocurriera un accidente.

—Gracias por su atención —dijo Xiao Zhan al ponerse de pie, despidiéndose de la prensa y saliendo de la sala junto a su guardaespaldas.

Él no lo sabía, pero justo ahora en todo el país había un gran caos, las personas que veían el evento en vivo estaban igual de conmocionadas que todos los presentes en esa sala.

Y es que no todos los días uno de los idols más importantes del país reconoce abiertamente que pertenece a la comunidad LGBT, mucho menos le da cara al gobierno y a la sociedad de esa forma.

Sus colegas estaban perplejos, no podían creer que alguien al fin había tenido el valor de hacer aquello. Ahora lo que temían era que el gobierno tomara cartas en el asunto.

Por otra parte, Wang Yibo estaba… perplejo.

Su cerebro aún no lograba procesar del todo lo que su amado acababa de hacer. ¿Se había declarado abiertamente homosexual? ¡Y no solo eso! Tuvo la iniciativa de pedir derechos para él y para todo aquel que se encuentra en las mismas circunstancias.

¡Joder!

Si el gobierno los había amenazado por mucho menos… ¿¡Qué no harían ahora que Xiao Zhan se atrevió a tanto!? Los retó de manera pública.

Comenzó a sentir pánico.

—No pueden hacerle daño —dijo de pronto Wen Pei, adivinando lo que Yibo estaba pensando en ese momento. Le bastaba con ver su expresión de terror para saber lo que pasaba por su mente.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque si el gobierno decide hacerle algo, nadie va a creer que fue un "suicidio", los ojos de todos estarán sobre el gobierno y… las masas serían incontrolables. Al hacerlo público de esta manera logró protegerse a sí mismo ante cualquier atentado por parte de ellos.

Yibo lo razonó unos segundos. Tenía razón, pero de todas formas estaba muy angustiado. No podía creer que ese había sido el plan de su amado todo este tiempo. ¡Que locura!

Quería comunicarse con él, lo necesitaba, pero ahora más que nunca sería un riesgo. No podían tener contacto por el momento.

Iba a ser un día muy largo.

Mientras tanto, Xiao Zhan y su staff estuvieron al pendiente de las redes y de los medios de comunicación. Las siguientes horas serían cruciales, era muy importante saber el impacto que causó en la sociedad, y…

¡Vaya que había causado un gran impacto!

Los primeros cuatro lugares en el top de tendencias eran sobre él y los derechos de la comunidad LGBT. Las redes estaban saturadas con el tema que se había convertido en una gran polémica. Había muchos puntos de vista, pero la gran mayoría estaba a favor de él y de cada palabra que dijo. Estaba recibiendo más apoyo del esperado, los medios se estaban volviendo locos con tal poder para mover a las masas.

Xiao Zhan había jugado bien sus cartas, y ahora el juego parecía estar a su favor.

Luego de tal declaración y de tan precisas palabras, fue muy difícil que le dieran la espalda, se ganó el corazón de muchos y cautivó a otras tantas multitudes.

—Estás poniendo mucho en riesgo —le dijo de pronto la CEO de su agencia. Xiao Zhan la miró con una suave sonrisa—. No quiere decir que no te apoye, porque sabes que lo hago, pero… cielos, es mucho lo que está en juego. Para empezar, tu carrera. Te ha costado tanto cumplir tus objetivos y propósitos…

—Tal vez el objetivo de mi carrera se cumplió al haber conocido a Wang Yibo. Ocurrió en el momento en que nuestros caminos se cruzaron. Ese era el objetivo principal.

La CEO apoyó el mentón sobre su puño cerrado y lo miró con ojos soñadores, en silencio.

—¿Qué ocurre? —inquirió al sentirse observado.

—Sabía que eras romántico, pero nunca imaginé qué tanto —suspiró.

Las mejillas del aludido se tornaron rosadas por la vergüenza que sintió.

—No me mal entiendas —se apresuró a aclarar ella—. Es adorable, muchas personas daríamos lo que fuera por vivir un amor así de intenso, tan sincero y duradero. Xiao Zhan, no dejes que nada te lo arrebate, ni siquiera tu carrera.

Él asintió con solemnidad.

Luego de haber dado tan sorprendente rueda de prensa, Xiao Zhan no tardó en saber por boca de Fei Fei que Wang Yibo había estallado en un ataque de nervios ese mismo día. No dejaba de analizar la situación, se mordía las uñas y estaba inquieto. Por más que Wen Pei le decía que el gobierno no podría hacer nada en contra de su amado, él no lo creía. Sabía que su gobierno podía hacer lo que le diera la gana y manejarlo a su antojo. Tenía mucho miedo, y por un momento deseó que Xiao Zhan no hubiese hecho eso.

—Me pidió que te dijera que eres un tonto, y que te ama, pero que eres idiota —le había dicho Fei Fei.

Xiao Zhan se echó a reír al escucharla. Le había pedido a ella y a sus amigos más cercanos que lo mantuvieran informado sobre el estado de Yibo, sabía que recientemente padecía de lapsos con crisis nerviosas, en especial desde su último encuentro en Aspen. Temía que por desobedecer al gobierno, estos se dieran cuenta de alguna forma y arremetieran contra ellos.

—¿Cómo lo ves?

Ella suspiró.

—Muy nervioso. Y lo comprendo, todos estamos nerviosos ante la espera del resultado de esta idea.

Xiao Zhan se mordió el labio. Comenzaba a dudar que hubiese sido una buena idea, pues lo único que había logrado era poner nervioso a su amado y a todos sus amigos.

¿O no?

Fue cuestión de esperar un par de días para que el verdadero efecto de su confesión se notara más que nunca.

Se comenzaron a hacer campañas en todo el país, en especial en la capital y en las ciudades más grandes después de esta. Se hicieron huelgas e incluso paros laborales a los que se unieron empresas muy serias. ¿Por qué? Simple: dentro de su personal había muchas personas de la comunidad LGBT, incluso entre los accionistas o dueños de esas empresas.

El discurso de Xiao Zhan había logrado tocar el corazón no solo de sus fans, sino también de personas que no tenían ni idea de quién era él. Su fama aumentó, y con ello su influencia sobre la población.

El objetivo de esas manifestaciones pacíficas era que se crearan leyes y derechos que protegieran a la comunidad LGBT, impidiendo que sean privados de un trabajo u oportunidad por el simple hecho de pertenecer a esa comunidad.

Para sorpresa de Yibo e incluso de Xiao Zhan, descubrieron que el señor Wang se había unido a uno de esos paros laborales junto con todo su bufete de abogados. Todos a favor de la causa, incluso había salido en televisión en una de las manifestaciones que se hicieron en el centro de la ciudad Luoyang.

Eso había sido, para Wang Yibo, la muestra de amor más grande que pudo profesarle su padre. Ese día esperó a que llegara la noche para llamar a su casa.

—¿Papá? —se sorprendió al escuchar que él era quien levantaba el teléfono y no su madre. Lo que no sabía era que él había estado esperando su llamada, sabía que lo haría. El señor había querido llamarlo desde temprano, pero temía interrumpirlo en medio del trabajo, así que esperó.

—Hijo… ¿cómo estás?

—Bien, yo… te vi en televisión, y a todo tu bufete.

El señor esbozó una pequeña sonrisa y no dijo nada.

—Gracias, papá, muchas gracias.

—Solo quiero ver a mi hijo sonreír de verdad una vez más.

Esas palabras fueron directo a su corazón. Se conmovió hasta las lágrimas, pero no dijo nada más durante varios minutos.

Luego de intercambiar varias palabras, el señor Wang cerró el tema con una frase que el otro no se esperaba.

—Cuando to esto mejore… trae a Xiao Zhan a casa, cenemos como familia.

Esas simples palabras lograron petrificarlo, ¿estaba soñando acaso?

La llamada no fue de muchas palabras, pero sí de muchos sentimientos. Al fin estaba ocurriendo algo que Yibo pensó jamás pasaría.

El esfuerzo y valentía de Xiao Zhan estaban rindiendo frutos, el riesgo estaba valiendo la pena. Sin embargo no lograba quitarse ese mal presentimiento del pecho.

Continuará…

¡Hola, pastelitos!

Capítulo corto, pero cargado de emociones y momentos importantes. Al fin, lo que tanto habíamos esperado está ocurriendo (Ojalá ocurriera en la vida real). El riesgo que Xiao Zhan tomó está al fin rindiendo frutos. ¿Podrán estar juntos pronto?

¡Ya lo veremos!

Datos importantes: El capítulo anterior y este han surgido de esta forma gracias a la inspiración que obtuve de la canción "Never enough" de "The greatest showman". Les recomiendo escucharla, es hermosa.

Por cierto… Nada de lo que ha ocurrido en los últimos capítulos ha pasado en la vida real. No tengo evidencia de que el gobierno chino haga todas estas terribles cosas, es mera imaginación mía.

29/09/21

12:45 p.m.