La siguiente obra está enormemente inspirado en un manga que he tenido el placer de leer y con algunas consultas de unas amistades, este furro pudo pensar en un ship ideal para hacer esta obra que van a leer. ¿Manga? "My Crybaby Divorced Neighbor"
Espero que sea de su agrado. No esperen tampoco algo muy "WOW"
Capítulo 1
Una mujer llamada Caroline Pingrey se ha mudado en la misma zona donde yo vivo.
Según recuerdo, alguna vez he escuchado de ese nombre. No, recuerdo que una vez intenté reemplazarla por mi hermana por algo trivial, algo que quedó en el pasado, algo que ahora no vale mucho la pena recordar, más que nada por el hecho de que me da algo de vergüenza recordar tal cosa.
Por lo que he visto hoy al verle pasar a mi costado, sin ella notarme, es que es una chica triste y que es un poco mayor que yo. Siempre parecía tener esa mirada preocupada, como si estuviera alerta en todo momento si algo malo llegaría a pasarle.
Según escuché de mis vecinos, es una mujer divorciada aunque no tengo idea si es algo reciente o desde antes pero… ¿es algo que realmente importe? No, creo que no. No creo que llegue a importar demasiado… ¿no?
Cada tanto, en algún momento de la tarde, puedo llegar a escuchar sus llantos que duran algún rato, no mintiendo si digo que dura casi 1 hora de llantos a través de las paredes de mi departamento. A veces maldigo un poco estas paredes finas porque arruina mis momentos de soledad.
No, no me confundan. No me toco ni nada por el estilo. Simplemente estoy relajado, mirando algunas cosas con mi teléfono, leyendo también, incluso jugando un poco y esos llantos, sollozos y demás… es un poco tedioso.
Lo cual es raro, volviendo a Caroline, porque cuando he tenido la chance de cruzar algunas palabras, porque se me había caído mi billetera, resultó ser una mujer de lo más agradable.
Fue curioso que yo la reconociese pero ella no me reconociese para nada. Creo que es algo normal de hecho puesto que tras ese momento hace tantos años atrás, nunca más la he visto. Tal vez en algunas fotos en las redes sociales pero luego… creo que nunca más.
Creo que es una buena mujer, sí…
Ya era de noche.
Las estrellas, como es de esperarse en las noches, lucían hermosas como siempre. Brillaban y brillaban, haciendo que aquel que observe este cielo oscuro, se sienta maravillado con lo hermoso que es.
—Otra vez trabajando hasta tarde… maldito trabajo… ¿por qué trabajo de todas maneras? Ah, claro, para poder vivir…
No todos tenían claramente una excelente noche que digamos.
Nuestro querido y adulto albino Lincoln volvía de una larga jordana de trabajo. Tu típico trabajo de oficina en donde, hoy al menos, le tocó quedarse un poco más tarde. Bah, no. Le pidieron si quería y podía hacer horas extras. Estaba a punto de decir que no hasta que su jefe dijo que le daría paga extra por esas horas de más lo cual, en ningún momento rechazó.
Ahora mismo se odia por haber aceptado ya que está muy cansado.
—¿Mm?
Estaba muy en sus pensamientos hasta que caminando por la calle terminó de notar entonces, levantó su cabeza unos momentos.
—Oh, eres una mujer de lo más hermosa, señorita… ¿te gustaría ir a tomar algo y luego divertirnos un poco? Suena genial ¿verdad?
El albino vio cómo un hombre, muy ebrio de por sí y si tiene que agregar, estaba rodeando con su brazo a una mujer que en mejor detalle, vio que era su vecina nueva Caroline. La vio y lo que vio hizo que toda su sangre hirviera por completo, tanto que estaba a nada de explotar de la ira repentina que sintió al ver esto.
No solo mostró una cara de desagrado y de miedo por completo ante el accionar de ese hombre sino que de la nada comenzó a llorar cada vez más y más fuerte, viendo cómo esas lágrimas caían y caían por completo.
Las venas se habían hinchado por completo y no dudó para nada en pararse frente a ellos, algo que sorprendió a ambos por igual.
—¿Eh? —decía el hombre adulto—. ¿Qué pasa?
—Claramente te gusta molestar mujeres ¿eh anciano?
—¿De qué…?
Ahí no más, sin duda alguna, el albino cerró su puño y con todas sus fuerzas, le dio un fuerte puñetazo en el mentón que de tener más fuerza él, estaba seguro que terminaría arrancando ese mentón suyo, su mandíbula por completo.
Tal golpe había hecho que el hombre adulto, anciano porque parecía uno, retrocediera unos pasos para luego caer al suelo, desmayado.
Había puesto todas sus fuerzas en ese golpe el albino. Además de eso, el éxtasis de hacer algo así recorría todo su cuerpo. Estaba que temblaba también porque la adrenalina recorría todo su cuerpo en estos momentos.
Sorprendida estaba entonces Caroline al ver esto.
Como no era muy acorde ahora las palabras, la tomó de la mano y la sacó de allí.
Al cabo de unos minutos habían llegado entonces al departamento de ambos.
Bueno, ambos viven al lado así que, sí, llegaron a casa por decirlo de alguna manera.
—Bueno… eso fue placentero —decía entonces él con una sonrisa y un enorme suspiro. Le pareció ahora gracioso esto que hizo, no lo puede negar. En eso, miró a Carol—. Oye, ¿estás bien…?
—… g-gracias…
De cerca, se puede apreciar que incluso con la ropa puesta, el cuerpo que se traía encima Caroline era… hermoso y perfecto. De cerca también el albino pudo notar muy bien cómo ella estaba con lágrimas en sus ojos todavía, muy tensa, muy nerviosa, observando detalladamente sus ojos que parecían espirales completos y que, encima, parecían totalmente distorsionados.
—Oye, somos vecinos ¿no? —le guiñó el ojo con una gran sonrisa suya—. No dudaría en protegerte…
—Y-yo… no p-pude decirle que n-no… —las lágrimas comenzaban a caer—. S-se supone que soy una mujer adulta… —más lágrimas comenzaron a caer—. ..y-yo realmente… y-yo realmente…
Se llevó sus manos a su cara.
—E-es por eso que yo…
—¡O-oye! —él se puso bastante nervioso al verle de esta manera—. No has hecho nada malo, descuida. Vamos, alégrate, no es para tanto…
En eso, él intentó apoyar su mano en su hombro, al menos para consolarle un poco pero ella se estaba alejando a toda prisa, corriendo para su departamento.
—¡Lo siento! ¡He causado muchos problemas!
—Ah…
Se quedó con su brazo extendido.
La observó correr a toda velocidad.
Suspiró pesadamente.
No había mucho para hacer entonces.
—¿Va a estar bien? —se quedó hablando solo—. Estoy algo preocupado…
Dentro del departamento de Carol, ella se paró y se recostaba lentamente hasta dejarse caer en el suelo tras la puerta de la entrada, ya calmándose un poco y de igual manera, de a poco, dejando de llorar para pensar en algo y decirlo en voz baja.
—… él… es una buena persona…
Uno días pasaron entonces desde eso.
Ella estaba colgando algo de su ropa en la terraza, balcón, como quieran decirle o le dicen en sus respectivos países del lector actual, cuando de pronto, al mirar hacia abajo, notó esa cabellera blanca que era solo de una persona sola.
—… ¡Es…! —murmuró unas cuantas cosas. No recuerda muy bien su nombre, no. De hecho no lo sabe para nada porque aunque han tenido contacto, muy poco y quitando lo de hace días, nunca preguntó su nombre—. …tengo que hacer algo por lo que hizo por mí —se decía. Dejó su ropa y bajó rápidamente entonces.
No bajó con nada en manos. Ya tenía algo preparado para este caso pero como nunca encontraba tiempo como para poder encontrarse con él en los pasillos del mismo piso que viven, fue complicado acercarse si no es de esta manera.
Claro, ella quería bajar para encontrarse con él, pensó que lo mejor era lo anterior. Por ende, tras salir de su apartamento, se lo encontró a punto de entrar a su casa.
—B-buenas tardes —fue lo que dijo.
—¡Oh! ¡Buenas tarde! —exclamó el albino con alegría y algo de sorpresa.
—E-esto es por ayudarme antes —decía tratando de entregar una caja con algo de comida hecha.
—¡Wow! ¡En serio! ¡Gracias! —exclamó de nuevo él al ver que podía notar que parecía ser comida porque, ¿qué otra cosa guardarías en una caja? Por supuesto, una estrella rosada guardaría ese secreto de una esponja.
En eso, Caroline notó algo raro en el albino.
—¿Es tu día libre? —preguntó.
Ella sabe que para estas horas, él no está aquí. Siempre llega más tarde porque lo escucha desde su casa cuando viene a altas horas.
—B-bueno… —se rascaba la mejilla nervioso—. Acerca de eso…
Tras una pequeña explicación…
—¡¿Qué?! ¡¿Suspendido?!
—S-sí… el hombre de hace unos días, ese que te estaba molestando —molestar era una palabra sana por lo que dejemos eso así—, resultó ser de alguna manera alguien importante con respecto a nuestros clientes… por lo que terminó de alguna manera en un gran problema para mí… así que termine siendo suspendido y mi paga por un tiempo fue… bueno, cortada… hehe…
Él se reía porque era lo único que podía hacer en situaciones como estas.
—¡Y-yo pagaré! —dijo rápidamente ella—. Te daré dinero para que cubras tu sueldo cortado…
Caroline rápidamente tomó su billetera y ya estaba tratando de sacar dinero.
—¡No! —estaba nervioso al ver cómo ella en serio le iba a dar dinero—. No puedo aceptar eso…
—Y-yo… lo siento mucho —estaba inclinada. No de esa manera inclinada como si fueran japoneses sino que como estaba encorvada con tal de buscar dinero en su billetera, ella de pronto comenzó a llorar, manchando el piso del pasillo con sus lágrimas—. …has tratado de ser buena persona conmigo… l-lo siento… e-es toda mi culpa… —más y más lágrimas caían de sus ojos—. …e-en serio… lo siento…
—Está bien —dijo él—. No es como si tú me hubieses pedido que hiciera lo que hice con ese hombre. Después de todo, no te culpo para nada por el resultado del mismo.
—Lo siento…
Las lágrimas caían también en sus zapatillas.
Paró al menos un poco. Se puso recta tras escuchar que él en serio decía que no era su culpa después de todo. Le miró todavía preocupada.
—¿Hay alguna manera de que pueda ayudarte…?
—Mm… —lo pensó por unos momentos. La miró de arriba abajo y tenía entonces la excelente idea para este tipo de situaciones—. ¡Oh sí!
En eso, él señaló una caja que estaba fuera de su casa, fuera de su departamento que, por suerte, nadie toco.
—Mis padres allí en casa mandaron algo de vegetales para que pueda cocinar ya que siempre tienen de más, aparte de preocuparse por mí después de tantos años… pero no sé cocinar para nada… bueno, sé un poco pero no como para que sea algo bueno… —tomó uno de los vegetales. Tomó una zanahoria para ser precisos y de fondo, Caroline veía las verduras mismas y no pudo evitar pensar que era muy grande la misma… por supuesto, la zanahoria. La zanahoria. Él sonreía entonces cuando tomó la verdura—. Si pudieras hacer algo rico con esto… estoy seguro que mis padres estarán contentos de que al menos estas verduras fueron convertidas en una deliciosa cena.
Él básicamente le estaba pidiendo que le haga una cena con verduras de las cosechas de sus padres. Para nada iba a pedirle algo indebido… y estamos muy seguros que nadie pensaba en eso… ¿VERDAD?
—¡Wow! —ya estaba exclamando el albino tras unos minutos—. En serio eres buena cocinando. Tienes mucha habilidad.
—¿E-eso crees? —preguntó ella un tanto nerviosa.
Caroline estaba con el cabello atado que le daba un aire totalmente distinto. Aparte, cuando escuchó el comentario de sus habilidades culinarias, sonreía un poco.
—N-nunca fui alabada por mi cocina así que… puede que esté un poco feliz…
—¿Eh? —el albino exclamó muy alarmado cuando escuchó esto—. ¿Bromeas? ¡Eres muy buena!
—No es broma…
Caroline entonces tuvo un pequeño recuerdo mientras cocinaba.
Hace años, cuando todavía estaba casada, siempre cocinaba para su esposo. No solo le gustaba sino que siempre le hacía lo suficiente como para que no pase hambre, nunca, y para poder ver la enorme sonrisa que pondría…
Siempre fue ese su sueño.
Solo ella tocaba la comida que hacía ella misma porque él, tan solo comía un poco de la misma y terminaba diciendo que no le gustaba y pedía comida rápida en lo que tenía que, lastimosamente, tirar la comida.
—En ese caso, ¡es realmente genial tu cocina!
Ella de nuevo volvió a la realidad cuando escuchó esto.
En eso que vio la alegre expresión de él y la forma de cómo alababa su cocina, se puso muy nerviosa, incapaz de controlarse. Tuvo que mirar hacia otro lado debido a esto.
Por unos instantes entonces, al no verle a los ojos, se le había ocurrido una cosa.
—Puedo hacer esto en nada de tiempo así que… —decía despacio pero no tan despacio. Él todavía escuchaba esto y abrió sus ojos al ver y escuchar lo que decía—. …así que… puedes preguntarme cuando quieras… y vendré a hacer algo de comida… ¿quieres?
—¿De verdad?
—Mientras no sea una molestia…
—Imposible que seas una molestia. Amaría si pudieras venir a cocinar todos los días…
—P-puede que termine viniendo siempre… ¿sabes?
