Para la persona que se tomó las molestias de dejar una review sobre esto que voy a decir, además del resto que tenga curiosidad (y porque no entiendo cómo carajos se responde una review), actualizo rápido porque esta obra de verdad es para hacerse rápido, corto, pero con una idea clara de la misma. Podría tomarme tiempo en actualizar pero se escribe en 20 minutos esto así que, espero que estén al tanto de la continua actualización de esta linda obra.

Con eso dicho, espero que a todos les venga gustando. Este furro, furro que todavía no pone esa foto de furro, les dice a todos que tengan una excelente tarde. Os quiero muchos. Disfruten de la lectura.

Capítulo 4

Días pasaron entonces.

Casi una semana de la misma rutina entre Carol y Lincoln, estando la primera en casa del segundo para ir a hacer la comida, entendiendo ella, solamente ella porque no dijo nada, que tal vez, solamente tal vez, era una muy buena idea el empezar a ir cada vez más y más a casa de este para hacerle la comida del día a día.

Por supuesto, esto era solamente una idea porque no se atrevía a tener ese coraje.

—¡Oh! ¡Sí! ¡Deberíamos de intercambiar números Carol!

—¡¿Eh?!

Carol, que estaba muy concentrada haciendo la cena y pensando claramente lo que debía hacer ahora en adelante, se asustó no solo con eso sino también se puso totalmente roja, casi que tirando la cacerola con la sopa que estaba haciendo en estos momentos.

—Es en caso de que cuando tú quieras venir yo esté fuera… ah, pero si es mucho problema, no te preocupes, no hace falta…

—¡No! ¡Está bien! —Carol en estos momentos asentía vigorosamente, todavía con un color muy carmesí en sus mejillas… y todo su rostro—. Si tengo para contactarte, será muy útil en varias formas…

Ella ya estaba por completo anotando el número de Lincoln para guardarlo, muy nerviosa incluso.

Lincoln no pudo evitar encontrar esto de alguna manera tierno.

Tras ese momento, Carol volvió a su departamento.

Fue una cena agradable.

Aunque de hecho, de agradable fue algo silenciosa porque solamente pensó en una cosa.

Apenas volvió a su departamento, se quedó parada unos segundos, pensando y pensando sobre esto que había ganado.

—Heh heh heh…

Carol se iba riendo en lo que iba a su cuarto, no de una manera rara o no saludable sino que iba riendo de una manera tierna, dulce, hermosa, muy alegre por la sonrisa que aparecía en su rostro que, en estos momentos, era como si fuese una niña joven otra vez.

—Ha dicho que puedo contactarle cuando yo quiera…

Ella se reía todavía de esa manera tierna y dulce, pensando en esas palabras del albino que decía que ella, si realmente quería, podía mandarle mensajes cuando quiera. Eso fue de lo más hermoso posible.

Pero en eso, ella se dio cuenta de algo y sacudió su cabeza por completo.

Una vez más, se puso roja nuevamente.

¿Por qué?

Tuvo que frenarse a sí misma.

Ella era una mujer adulta en estos momentos, mucho mayor, eso parece, a Lincoln y en este preciso momento, parecía que estaba actuando como si fuera una jovenzuela, una colegiala que por fin obtiene algo de la persona que tanto ama. No solo eso, sino que también había otro detalle.

Soy una mujer divorciada, ¿cómo me puedo poner roja por este tipo de cosas? Eso era lo que pensaba, sacudiendo su cabeza para sacarse esas tontas ideas de su cabeza.

Ya saliendo de ese pequeño trance de colegiala, ella volvió a ser la misma de siempre.

Admiraba su teléfono, admiraba el chat, vacío, de ella y Lincoln.

Tenía una mirada… muy preocupante y muy fea en cuanto a tristeza.

—Es… difícil de entender si esto es de alguna manera apropiado… —hizo una pausa. Temblaba en estos momentos—. Si mando algo inapropiado… pensará que soy una molestia… y querrá deshacerse de mí como todos hacen… y lo peor de todo esto… es que es fácil de deshacerse de una persona como yo…

De tan solo pensar en esa posibilidad, ella realmente tenía demasiado miedo.

¿Todo será como antes?

¿Lincoln es y será como su ex esposo?

BzzzBzzzBzzz

Vibración y algo de sonidos salieron del teléfono de Carol.

Fue tanto el susto que se había pegado que si alguien ve los malabares que hizo con su teléfono para que no caiga al suelo, realmente creería que ella es una chica muy habilidosa.

Le costó atraparlo pero lo logró al final.

En eso, vio que los mensajes que vinieron a su teléfono eran de Lincoln.

Lincoln

Oye, ¿qué te parece ir mañana a hacer unas compras?
[Sticker de perrito corriendo con una mochila en su espalda]

Lo vio por unos minutos el mensaje.

Se quedó congelada al ver que él había escrito primero y además de eso, también que le pedía algo, hacer algo juntos.

No importa qué tanto lo piense, qué tanto lo mire, no había forma en todo su ser de poder explicar lo que acaba de recibir como mensaje en estos momentos. Intentó buscar de todas las formas posibles una explicación. ¿Lincoln escribiéndole primero? No, no era posible. ¿Cómo un hombre como él se gastaría tiempo de su vida para escribirle a una patética mujer como ella?

Pero no pensó más.

Se dejó caer hacia su cama de espaldas.

Se desplomó completo en su enorme y solitaria cama, teniendo su teléfono en su pecho.

Su cabello estaba todo desparramado en la misma en lo que, mirando al techo pero pensando claramente en el mensaje de Lincoln, sonreía con un hermoso color rojo en sus mejillas que acompañaban a una tierna sonrisa de una niña joven, como antes.

—Porque…

Empezó a decirse a sí misma.

—¿Por qué hace que todos mis miedos y mis preocupaciones se derritan por completo?

¿Por qué?

Carol no tiene idea alguna de esto.

No entiende para nada.

No entiende cómo puede ser que Lincoln en serio haga que todo lo que ella piense que seguro él hará, se vaya por completo.

No lo entiende, no lo comprende.

¿Es posible?

¿Es posible que esto sea verdad?

Su mente comenzó a volverse más y más caótica por tener que seguir pensando en esto.

—C-creo que me voy a volver loca…

Y con eso en mente, ella miró una vez más el mensaje de Lincoln.

Sonreía.

Carol

Quiero comprar un paraguas así como unas cosas más.
Justo a tiempo con tu mensaje.

Lincoln

¡No hay problema!
Compraremos lo que quieras Carol.

Carol

¿En serio?

Lincoln

¡Así es!
Será lindo poder salir de casa un rato, más si es para comprar cosas.
Será muy divertido, ¡ya lo verás!

Carol seguía sonriendo.

Claramente… se iba a volver loca por culpa de Lincoln…