Capítulo 5

Siguiente día

Como era de esperarse, Carol no dudó en ir con Lincoln a hacer algunas compras.

No, está de más decir que dudó. Ella realmente no pensó para nada en hacerse para atrás para ir de compras. Si esto lo preguntaba unos días atrás, ella estaría pensando seriamente si ir o no con el albino pero a decir verdad, hoy, ayer a la noche perdón, ella realmente quería venir a comprar.

¿Con Lincoln?

Sí, ella quería venir de compras con Lincoln.

—Ya terminamos de hacer las compras aquí —decía el albino caminando junto a Carol—. Creo que es hora de ir a compras otras cosas, más importante, tenemos que ir a comprarte un paraguas

—¿Comprarme? —preguntó

—Sí, claro. Elige el que quieras, yo lo pagaré

Carol admiró esto en secreto.

¿No era muy amable ya de por sí?

Lincoln puede ser bueno siempre pero, en estos momentos, le había picado el bichito de la tacañez.

Bueno, casi siempre le pasaba pero hoy quería ver si podía ahorrar algo de dinero por algo que había escuchado por este centro comercial.

En lo que caminaban entonces, Carol no pudo evitar pensar varias cosas más.

Terminé viniendo al final… no lo pensé para nada pero…

Dependiendo de cómo mires, esto… parece una especie de cita… tal vez…

—¿Ese será el color para tu paraguas?

—Me gustan los colores calmados —dijo ella—- No quiero… nada vivo, vistoso…

—Oh, entiendo. Seguro es para que no te lo roben —entendía Lincoln—. Bien. Es una linda elección. Queda contigo.

—G-gracias.

No sabe ella si eso es un cumplido o no pero se siente algo apenada por ello.

En lo que ya parecía que tenían todo, ambos pasaron entonces por la misma tienda donde había algo de ropa en exhibición en algunos maniquíes que atrajeron la atención de ambos.

—¿No vas a comprar ropa nueva Carol?

—Mm… tal vez debería de comprar algo como para poder salir ¿no? Un atuendo o dos… sería bueno

Entonces, con eso dicho, Lincoln no pudo entonces evitar acercarse a uno de los maniquíes que tenía un conjunto de ropa específico.

Cuando veía entonces esto, él no pudo dejar de imaginarse cómo se vería Carol en ella. Empezó a imaginarlo de una buena maneara pero terminó imaginando cosas no muy sanas que digamos, sonrojándose en secreto, cerrando sus ojos una vez más para calmar esos impulsos pervertidos que tenía.

Podía imaginar una cosa o dos así de sucias pero, no es el lugar y tampoco quiere tener tales deseos con Carol, para nada.

—¿Carol?

—¿S-sí?

Lincoln miraba entonces ese atuendo y luego miró a Carol, un poco apenado.

—¿Sabes? —señalando dicho atuendo—. Creo que esto te quería muy bien a ti

—¿T-tú crees?

—Lo creo y lo sostengo.

Carol entonces se quedó mirando ese atuendo.

Esta era la primera vez que ella se sonrojaba de verdad, por imaginar también cosas y porque Lincoln dijo que ella seguro que se vería hermosa.

Antes se había sonrojado pero siempre fue de una manera… tensa, nerviosa, porque realmente no sabía cómo actuar, ese tipo de sonrojo. El de ahora, era uno de verdad, uno que haría una mujer que le daban un fuerte cumplido como decir que se vería hermosa en ello.

Se quedó mirando con unos fuertes colores rojos en sus mejillas.

Tras unos breves minutos de espera, Lincoln vio cómo una mujer salía del vestidor.

Tenía una gran sonrisa pero a la vez, mostró una sorpresa enorme y se sonrojó un poco puesto que en serio, realmente pensaba que se vería bien pero no esperaba que de verdad se viera tan hermosa en lo que su cuerpo resaltaba demasiado.

Se quedó sin habla y de un momento a otro, evitó mirarle.

—¿M-me veo mal?

Carol estaba muy nerviosa y con su cara roja aunque de verdad sonreía acorde al atuendo que estaba usando, que se estaba probando, para hacer que el albino viera mejor el atuendo.

Pero lo que vio fue a Lincoln mirando a otro lado, pareciendo avergonzado.

¿Realmente no era bueno al final?

¿Le avergüenza que una mujer divorciada vista de esta manera?

—No, no, no —decía Lincoln. Tosió un poco. Mantuvo la calma. Trató de ser él nuevamente en lo que miraba con una sonrisa, sonrojado—. De verdad que ese atuendo te queda genial y… realmente hace notar que eres muy hermosa…

—Hehehe…

Carol se reía tiernamente en lo que se llevó sus manos a su cara en el momento que Lincoln se había volteado, muy feliz.

Dijo que soy muy hermosa y que le gustó el atuendo.

Me miró de arriba abajo y dijo que de verdad soy hermosa…

Me siento tan bien cuando estoy junto a Lincoln… incluso cuando no soy una mujer que usa este tipo de ropa… yo…

Carol terminó comprando esa ropa en específico.

¿Razón?

Fue porque a Lincoln le encantó y por ende, si una ocasión se prestaba, ella lo usaría sin dudarlo, teniendo mil y un ideas para poder usarlo en una ocasión más que perfecta.

Había más ropa que el albino hizo que se sorprendiera.

No solo eso sino que el precio de esa ropa que Carol compró excedía en su asombro. No es que fuera muy caro pero, valía algo de dinero. Como había dicho que ella se vería bien en ello, quiso pagarlo pero Carol no solo le dijo que no sino que ya había pagado el mismo al instante, cosa que no comprendió muy bien esto.

El muchacho puede ser listo a veces en algunas cosillas pero a veces las luces no les enciende del todo.

Una vez que hicieron sus respectivas compras, salieron de allí.

Caminaron ambos por un rato hasta que Carol se dio cuenta que el lugar que pasaron era un lugar previamente conocido.

Ella recordaba muy bien este lugar.

En el pasado, ella había venido a uno de los restaurantes que habían por la zona, uno de los más caros y de los más lujosos que podía haber para lo que fue una cena romántica con su ex esposo que de romántico tuvo muy poco, casi tirando a nada, debido al nerviosismo que le había generado tal lugar.

Además de eso, ella creyó que algo así significaría que había madurado como persona.

Con una mirada triste, ella se daba cuenta que no había así para nada y recordando los hechos de esa cena en adelante, realmente no había madurado para nada.

—¡Carol!

—¿Sí?

El fuerte llamado, alegre encima, de Lincoln le tomó desprevenida.

Lincoln señaló una tienda en específico.

—¡Esa tienda de allí! ¡Escuché que tiene muy buenos pasteles! ¿Podemos ir?

Lincoln en estos momentos parecía un niño pero, ¿quién lo iba a juzgar?

Por supuesto, los lectores.

Pero el punto es que cuando él preguntó eso, Carol estaba tratando de comprender algunas cosas personales suyas, todas que tenían que ver con Lincoln en estos momentos y de los cuales, ella llegó a una pequeña conclusión.

—Si

Respondió con una linda sonrisa ella en lo que dejó que el albino celebrara apretando el puño y tomándole de la mano para ir allí rápidamente.

Tal vez no haya madurado para nada pero… hoy…

Hoy me divertí mucho…

Más si tengo a Lincoln a mi lado…