Capítulo 6

Ya para el siguiente día…

—Oohhhh —el peliblanco se sobaba el estómago con una gran sonrisa—. Esos pasteles de allí, Dios que eran muy buenos… —su boca recordaba ese gusto dulce de los pasteles que habían comido ayer con Carol—. Tendríamos que volver a salir como hicimos ayer, ¿no te parece Carol?

—Mm… —dijo ella con una pequeña sonrisa—. S-sería lindo volver a salir…

En su mente, mientras lentamente tomaba un poco de su taza de té, no podía dejar de pensar en cómo había sido de hermoso el día de ayer. Fue tan lindo y fue tan tranquilo, ella realmente estaba eufórica para sus adentros, más también porque seguramente saldrían de nuevo y como tal, la gente podría verles como si fueran una pareja.

El simple hecho de pensar en eso, de pensar que la gente les vea y crean que sean una linda pareja, la emoción no dejaba de ganarle en su totalidad, ocasionando que ella, por mero accidente, vertiera un poco de té en su blusa encima.

—¡! —ella al darse cuenta de esto, se asustó y casi que tira la taza por completo. Salpicó un poco en el suelo, claro. Eso le hizo pasar de muy feliz y alegre al pensar que podría ser la pareja de Lincoln a estar tensa y nerviosa—. ¡L-lo siento! ¡Lo siento!

—No pasa nada —respondió Lincoln al ver cómo ella se preocupaba por algo trivial—. ¿Quieres que lave esa blusa por ti? —le preguntó sin pensar más o menos esto.

—Eh… ¿okey? —estaba un tanto callada. Esta pregunta le sacó un poco de su lugar de confort. No entiende tampoco ella la razón de ponerse un poco tensa y nerviosa ahora por esto.

Se terminó quitando su blusa para que Lincoln la limpie, no siendo ella muy consiente que cuando lo hizo, esos pechos que ella se traía encima rebotaron al sacarse la blusa, algo que Lincoln miró unos segundos para luego apartar su vista por completo, muy avergonzado de ver cómo rebotaban las desgraciadas de una manera tan natural y no dejar de pensar que eran grandes.

Era la primera vez que la veía también con solo una camiseta. Por supuesto, prestó también atención a los pechos de ella para luego tratar de pensar en algo sano, algo que le quite esas cosas de su mente.

—D-de paso iré al baño después de poner a lavar eso —soltó nervioso Lincoln—. ¿Puedes esperarme?

—Sí, claro —contestó ella—. Siempre te voy a esperar

—¿Eh?

—¡N-ada!

Carol sonreía como si nada entonces. Lincoln tomó luego de ver esa sonrisa nerviosa la blusa de ella, la puso a lavar y fue al baño para algo bien frío en su cara.

Carol entonces, por unos instantes, se miró a ella misma. Sintió, ella cree, la mirada del albino encima de ella. La sintió de una manera… rara. Sintió que fue raro pero le gustó que le mirase de esa manera porque pudo ver la razón de verle de tal manera. Apenada, sonreía, sonreía muy apenada de tan solo darse una idea que le vio de tal manera.

Sacudió su cabeza pronto.

¿Le gustaba ser mirada de esa manera?

—Si es Lincoln…

*Toc* *Toc* *Toc*

—Parece que hay alguien en la puerta —dijo Carol como avisando a Lincoln.

—¡Oh! ¡Es seguro el paquete que había pedido! —respondió desde el baño—. ¿Puedes aceptarlo por mí?

—Claro

Carol se levantó de su asiento. Fue caminando hasta la puerta y vio por el agujero que era alguien con una caja. No podría ser otra persona, no. Abrió la misma.

—Hola —dijo ella al instante

—Oh, hola —dijo el repartidos con la caja encima—. Es un gusto en verle señora —le entregó la caja a lo que Carol la tomó—. Si fuera tan amable, firme con el apellido de su esposo…

Carol se puso de cuclillas mientras tomaba el bolígrafo que el repartidor le entregó para firmar.

Ella por unos instantes estaba por firmar pero intercambió miradas tanto con el repartidor como con el paquete, dudando bastante.

¿Él dijo que use el apellido de mi esposo?

¿De mi esposo?

Él… ¿cree que estoy casada con Lincoln?

Estaba temblando seriamente por simplemente pensar en esto y que ya un repartidor cualquiera creyera eso. No sabe cómo tomarlo. Siente que es demasiado irreal tal situación. ¿La gente de verdad cree que se ven como una pareja casada?

No… ¿seré una buena esposa para Lincoln yo?

Caroline se tomó las molestias de levantar su mirada una vez más en lo que estaba a nada de firmar.

—Um… e-en realidad no soy su esposa…

—¿No lo eres? —preguntó replicando el repartidor—. Debes de ser la novia entonces. Siempre es un chico que abre la puerta cuando vengo… —decía algo apenado—. Pero debo de admitir que tiene una novia muy hermosa…

Ella se puso roja entonces, no solo por el cumplido sino porque él cree que es la novia de Lincoln, algo que hacía que eleve su humor y ponga una sonrisa de colegiada, algo que el repartidor le hizo sentirse celoso pero más que nada feliz porque el muchacho al cual siempre le trae cosas tiene una muy linda novia.

Carol le costó un poco firmar por eso. Aparte, recordó haber escuchado el apellido de él, más también haber leído su nombre completo en algo que tenía en esta casa. Le resultó un poco familiar ese apellido. Aun así, no encontraba nada en su cabeza al pensar sobre el mismo.

—B-bueno…

La firma fue entonces algo torcida pero era una firma después de todo.

—Oh, gracias. Espero que disfrute el paquete señorita —dijo—. Tenga un excelente día

—Igualmente.

Carol se despidió de él. Cerró la puerta. Se paró entonces con el paquete en brazos, mirando la firma que había hecho, orgullosa, enamorada incluso si se puede decir. Era como si fuera algo fuera de serie. No tiene palabras. Abrazó esa caja como si fuera un hijo.

—Ey Carol —de pronto, Lincoln salió del baño. Liberó esa carga encima, no refiriéndome a la de liberar eso blanco sino de defecar, se tiró agua fría en la cara, como nuevo—. Gracias por recibir el paquete —en lo que se acercaba a ella, notó que Carol no paraba de sonreír—. Eh, ¿Carol? ¿Sucede algo? —preguntó—. Te vez hermosamente feliz

—¡¿Eh?!

Ella gritó al escuchar decirle eso.

Es más, si uno se fijaba en la boca abierta de ella, podría ver que había una especie de forma de corazón de su lengua.

Su rostro estaba sudando por completo tras ser alabada de esa manera. Pero nada podía quitar que ella se veía muy hermosa actuando de esta manera.

—¡Estoy bien! ¡Sigo normal como antes!

—¿Segura?

—¡Muy segura!

Lincoln no insistió mucho que digamos. Tomó la caja que Carol le daba que era su pedido y abrió la misma, ignorando un pequeño detalle.

Carol puso como firma "Caroline Loud"