Capítulo 9

Departamento de Lincoln.

Carol, otra vez, vino al mismo.

¿Qué otra cosa podía hacer luego de trabajar o en sus días libres?

Ella no se daba cuenta mucho pero su pequeña obsesión por el albino era enorme. Ella ahora, luego de ver cómo era de atento Lincoln, no podía para nada dejar de pensar en él y claro, tampoco podía estar un día sin ir a su departamento y pasar el rato. Por más que hagan nada, ella no le importaba mientras el albino esté a su lado.

¿Hoy?

—… muy bien…

Esos ojos lilas aparecieron de nuevo pero luego se fueron al tener que ojear la caja de verduras que los padres de Lincoln. A la par de ello, ella estaba ya preparando algo para comer para ella y para él. Tenía su cabello atado con una linda cola de caballo, haciendo relucir una linda sonrisa también porque por supuesto, el poder cocinarle a Lincoln se ha convertido en algo que le hace demasiado feliz.

Parecía como una esposa…

De pensar eso nuevamente, le hacía sonrojar.

No podía llevarse las manos a la cara. Tenía a mano tanto un cuchillo como una zanahoria.

—Terminé usando todas las verduras —decía ella. Se dio cuenta tras ojear esa caja.

Bueno, no tiene la culpa. Tenía que usar todas las verduras posibles. Se iban a echar a perder por completo y por lo que dijo Lincoln, era mejor si ella podía usarlos todos puesto que él no sabe cocinar.

Un buen pretexto para venir más y más seguido y pasar más tiempo con él.

Pero ahora que todo se ha usado y ya no queda mucho que digamos…

Carol miraba sus manos, mirando también la tabla de cortar con las verduras que ya yacían cortadas por ella. Si no hay para hacerle de comer, ¿debería de estar aquí? ¿Vale la pena ella entonces si no le cocina? ¿Realmente vale algo?

[Música épica de tono de llamada]

—¿Hm? —Carol empezó a mirar para todos lados—. ¿Es eso un teléfono sonando?

—Oh fuck —Lincoln caminó por todo el departamento, un tanto desesperado—. Es mi teléfono —la rubia de ojos con forma de espirales miró de reojo a Lincoln y por cómo se ponía nervioso, teniendo dudas de quién podría ser—, no tengo idea de dónde lo puse. ¿Me puedes ayudar?

—Claro

Lincoln empezó a mirar para todos lados en lo que trataba de guiarse por el sonido épico de su tono de llamada. No había éxito de todas formas.

Carol en eso, con tal solo mirar a un costado, notó el teléfono de Lincoln. Estaba encima de su no muy gran refrigerador. Sonreía al notar lo torpe que podía ser al no darse cuenta de algo muy obvio.

—Aquí está —dijo ella—. Está encima del refri —señalaba.

Al asomare al menos para poder pasarle el teléfono al albino, se congeló fuertemente.

Los ojos de Carol se tornaron completamente rojos, se abrieron enormemente en lo que esos ojos en forma de espiral que también tomaron un color negro esa forma suya de sus ojos, borrando todo rastro de sonrisa. Su piel incluso estaba perdiendo color en lo que también imaginó cosas no muy agradables al ver que una chica estaba llamando a Lincoln, SU LINCOLN.

—Gracias Carol —ella ignoró que Lincoln le habló y seguía congelada totalmente con sus ojos color sangre puro así como los espirales de sus ojos que eran completamente negros. Él vio entonces la persona que llamaba y se sorprendió—. ¡Oh! ¡Es mi hermanita!

—¿¡Eh?! ¡¿Qué?! ¡¿Hermana?!

Carol escuchó eso y se sorprendió, otra vez. Con eso, dio un fuerte suspiro de alivio en lo que se llevaba la mano al pecho… bueno, enorme pecho que tenía, ahora sonriendo de alivio por tal noticia que esa chica que llamaba era su hermanita.

En todo momento que pasó esto, Carol tenía un cuchillo en mano. Cuando se dio cuenta de ello, lo tuvo que soltar inmediatamente. Lo soltó, diciendo que le daba un poco de miedo.

Detalle que el mango del cuchillo estaba totalmente aplastado y se notaban las marcas de los dedos de la rubia.

¡Ey, hermano! ¡¿Estás en tu puta casa?!

—Ya te dije algo con ese lenguaje… pero sí, estoy en casa. ¿Por?

Papá y mamá siguen todavía con que deben alimentar a su hermoso hijito que le cortaron el salario por ser imbécil. Te llevaré más para que no te mueras de hambre

—Sigo vivo ¿no?

Sí, seguro vendes las verduras para comprar esa porquería. ¿Ramen era? Creo que sí

—Oye, el ramen instantáneo es lo mejor de la vida.

Sí, sí, sí, y esto es una historia escrita por Dios. Venga, que iré a tu casa para darte vegetales.

—Bueno, más vegetales. Gracias.

Por dentro, Carol estaba contenta al escuchar esto. Entre más vegetales, más tiempo pasaran juntos, más cosas le hará a él y claro, más gente pensarán que son pareja.

Ah, estoy fuera del complejo. Ahora voy.

Le cortó.

Lincoln miró la rudeza de su hermanita. Miró su teléfono como diciendo, "¿qué le pasa a esta chica?" para guardar el mismo y mirar a Carol.

—Creo que mi hermana vendrá a casa —decía—. ¿No te molesta?

—Entiendo. Okey, creo que será mejor que vuelva a…

[Sonidos de puerta siendo literalmente pateada]

—¡YA ESTÁ AQUÍ, ES DEMASIADO TARDE!

El grito repentino de Carol fue… fue raro.

No esperaba para nada que la hermana de Lincoln viniera tan rápido. No. No esperaba que Lincoln tuviera una hermana menor. Este tipo cada vez le sorprende más y más pero esto ya es a otro nivel, sin lugar a duda.

El nerviosismo, un nerviosismo puro, dominó el cuerpo de la mujer que no paraba tampoco de temblar, moviendo sus puños cerca de su mentón, incapaz de pensar claro.

Oh Dios, oh Dios… la hermanita de Lincoln… ¿cómo se verá?

Pero por encima de todo, más allá que ahora no lo pueda pensar con claridad por ser dominaba por completo por el miedo y el nerviosismo, ella quería ver cómo es que se verá su futura cuñada y se será buena como para aceptarles el estar juntos.