Capítulo 10
Entonces, la hermanita de Lincoln entró en la casa.
Una muchachita rubia de 17 años aproximadamente, con un largo cabello rubio que llegaba hasta la espalda. Tenía una parte de su cabello que casi podría cubrir uno de sus ojos pero mantenía esos mechones de su cara corrido a un costado. Tenía encima un conjunto deportivo de color lila porque justo había hecho algunos ejercicios para mantener la figura perfecta, ella cree eso, que tiene.
—¡Hola hermanito! —soltó entonces la Lily con muchas energías—. ¿Cómo puedes seguir vivo todavía sin tener un puto dinero?
—Me las arreglo… y te dije que cuides esa boca tuya —le contestó un poco molesto—. No es lenguaje de una dama
—Heh, si supieras lo que hace esta boca…
—Imagino que será responder todo correctamente porque sabes perfectamente lo que pasaría si no es para eso
—¿Qué va a pasar? Vamos hermanito, dime, quiero saber.
—No es lugar ni la hora para que diga lo que te va a pasar —eso sí, él de la nada le tiró de la oreja, escuchando cómo se quejaba y quejaba Lily—. Pero que no te quepa duda que si sigues así, la tirada de oreja será golpes… ¿sí?
—¡Sí! ¡Ya! ¡Duele!
Lincoln soltó a Lily que le miraba enojada.
En lo que estaba enojada entonces, volvió a mirar al frente y ahí estaba Carol, parada tímidamente y dando un saludo con la mano de igual manera, tímida, con nerviosismo al conocer a su futura hermana en ley.
Lily intercambiaba miradas entre esa chica y su hermano.
Era como si esto no fuera normal y había una sola explicación para esto.
Señalaba a Carol mientras sorpresa había en su rostro.
—¡Mi hermano mayor le paga a una prostitu–!
Le dio un zape.
No solo fue un zape común y corriente, no. Lincoln literalmente le hundió la cabeza a Lily por llegar a tal conclusión. De poder, le golpearía mucho más fuerte… pero es justo y bueno. Este zape con algo de fuerza es lo justo y necesario… pero si llega a pasarse de nuevo…
—Lamento esto Carol —se disculpaba Lincoln—. Esta es Lily, mi hermanita menor… una de tantas de hecho…
—H-hola… —atinó a decir ella. Decidió no comentar nada ante las palabras de ella y que casi le dice prostituta.
Aunque a decir verdad, podría serlo. Claro, si Lincoln paga con amor y atención, obvio, es la prostituta más feliz de todas.
—¿Quién es de todas formas?
[Inserte una excelente explicación aquí después]
—Oooooh… ahora entiendo cómo es que ustedes dos se llevan tan bien… —en eso, miró a Lincoln con orgullo—. Y muy bien por ti hermano, buena mujer que te traes encima
—…
Carol miró de reojo al albino y notó la vergüenza que sentía y por dentro, ella también estaba celebrando, no. Si uno pudiera ver su alma, podría ver cómo estaba gritando y gritando con todas sus fuerzas. Apenada pero gritando de todas formas.
En eso, Lily le dio unas bolsas a Lincoln.
—Ahí están los vegetales de nuestros padres.
—Oh, hay bastante.
—También hay bastantes en el auto. Ve como el hombre que eres y recoge las mismas.
—Pero…
—Ve que necesito hablar con esta hermosa señorita de aquí, ve, anda
Lily empujó fuera de la casa, encima de Lincoln, a su hermano mayor para quedarse a solas con Carol y poder tener una linda charla entre mujeres que son.
En eso que se fue, Lily se acercó rápidamente a Carol con una sonrisa muy pícara, casi entre risas también.
—Ahora que estamos solas, nos podremos llevar bien…
—E-eso… estará bien, supongo…
Carol estaba sonriente en sus interiores porque podía notar que Lily era igual de sociable y fácil de hablar como su hermano.
—Y bien, ¿ya cogieron y están por tener hijos?
—¡¿HIJOS?!
Carol estaba totalmente roja. No había forma de ocultar la vergüenza que estaba teniendo. No solo le preguntó si habían hecho aquello sino también estar esperando en tener hijos, osea, estar ya embarazada.
Pensó en eso… no solo tener hijos con el albino sino ser amada de tal forma que consuman tal amor con tal acto marital… en donde ella es amada a tal punto que es dejada como esas chicas de esos animes que terminan en el piso cubiertas de leche.
—Como su hermanita menor y como la más cercana a él y su favorita, tengo que saber estas cosas —decía—. Mira, no tengo problema alguno. Te ves como una buena mujer y todo pero… ¿sabes? Quiero tener todo claro desde el principio… —le miraba de mala manera un poco—. No quiero que mi hermano salga lastimado… otra vez…
—¡S-solo s-soy s-s-su ve-vecina!
Agitaba sus manos en negación. Estaba muy roja… aunque se notaba algunos corazones a sus alrededores.
—Viniendo todos los días y en todo momento, estoy muy segura que ustedes dos ya se han enrollado un par de veces…
—N-no, no hemos hecho nada…
—¿Oh? Bueno. Supongo que mi hermano mayor no hará nada contigo. Después de todo, es un idiota… es que, vamos, es obvio que lo es.
—Solamente charlamos todo el tiempo. Es divertido, siempre…
—Pero, ¿entiendes esto? —ella la señalaba—. A este paso, lo único que harán es solamente charlar y charlar. NUNCA pasará algo a este ritmo. ¿Es eso lo que quieres Carol?
—Eh… eh…
Carol miró sus manos. Ella estaba sudando, demasiado. Manchaba su blusa. Además, la suerte que tiene de tener enormes pechos hace que no caiga al suelo, un detalle pequeño que Lily no quería observar pero es que, bueno, eran grandes. Ella tenía lo suyo pero no se comparaba para nada a los de ella.
Al notar de nuevo la cara de ella y de cómo se puso mal al saber que seguro nunca pasaría algo, ella se reía un poco.
—Seh, realmente no quieres que nada pase ¿eh? Estoy segura que quieres ser rellenada por mi hermano y poder tener sus hijos ¿no?
No hubo respuesta.
Lily decía esto a modo de broma. Tampoco es que le importe. Si realmente es feliz su hermano con esta mujer, a ella le parecerá genial.
El tema es que como no hubo respuesta y vio una sonrisa ante tanto color rojo en su rostro, ella se asustó que pase de no querer a querer eso y más.
—¡¿Por qué no me dijiste que habían 5 cajas?!
Lincoln, oportuno, entró a su departamento, sudando.
—Ah, detalles
Lily se dio vuelta como si nada y con una sonrisa.
—¿Detalles? Uhhhh, Lily, te voy a… —entró, quería golpear a Lily por no decirle nada. Entró y vio a su hermanita feliz y a Carol sonrojada totalmente. Su enojo se fue. Le miró, a Lily, muy neutralmente. Sabía qué pudo haber hecho—. ¿Qué hiciste Lily?
—Charla de mujeres, no lo entenderías
Miró a Carol.
—No te preocupes, esta hermana pequeña te dará una mano con su hermano mayor. Tienes toda mi confianza en que serás la indicada para el idiota de mi hermanito
Le susurró a la rubia de ojos con forma de espirales que, como siempre, estaba nerviosa y sonrojada.
—¿Carol?
Lincoln quiso saber si su hermanita no le hizo preguntas raras. De hacerlo, bueno, es obvio que no usaría su mano contra ella, usaría su pie.
Carol levantó su cabeza y miró a Lincoln.
—… charla de mujeres… no lo entenderías…
Lincoln suspiró.
Realmente no lo entendería.
