Nueva Generación: Proyecto Cartago

Capítulo 6

No tardaron demasiado en llegar hasta la vieja fábrica abandonada. A los adultos les entró la nostalgia hasta lo más fondo del pecho, no habían entrado allí en más de diez años, cuando la usaron a modo de set de rodaje para uno de los vídeos musicales de Pinky Angel. Buena montaron ese día, más de veinte muchachos bailando y con música pop de fondo a todo volumen e iluminados por unos focos instalados por Odd… Lógicamente lo cerraron todo aquel día para que nadie husmeara, aunque al final, unos fisgones acabaron encontrando el súper ordenador. En concreto, sus fisgones favoritos.

-Por aquí -Jeremy les guio por un lateral-. De jóvenes bajábamos por las cuerdas, pero hay unas rampas por aquí para bajar con más seguridad.

Los niños se miraron, con lo divertido que era tirarse por la cuerda…

-Solo las usamos cuando volvíamos del interior tras las exploraciones -comentó Maya-, aunque los primeros días usamos unas escaleras de mano que había por ahí tiradas.

Ulrich asintió, mientras los adultos iban dirección hacia la más cercana, que era una localizada a unos pocos metros tras el ascensor en el lado derecho de la nave central. Odd, junto a los menores y Abigail se limitaron a ir hasta la cuerda y dejarse caer por ella, queriendo ser el adulto responsable pero por dentro queriendo sentir esa sensación de nuevo.

-Normalmente íbamos por la cuerda, pero cuando ella se desvirtualizó por primera vez solo bajaba por ella si había prisa -comentó en voz alta-, Aelita era demasiado princesa para usarla en otra situación.

Ella le sacó la lengua pero el hombre la miró con diversión. Ella se hizo la indignada.

-Pues sí, soy una delicada princesa -comentó-, pero esta delicada princesa te pateó el culo una vez, ¿recuerdas?

-Ese día estabas poseída por Xana, guapa.

-Pero te pateé ese culo alemán tuyo.

Laura observó aquello con diversión, mientras se iban arremolinando al final de la cuesta de metal.

-Siempre creí que Ulrich era el que mejor peleaba -comentó-, veo que estaba equivocada.

William sonreía de medio lado según descendía.

-Siempre fue un paquete -dijo-. Un día nos estuvimos dando de ostias y le partí la cara.

El aludido le miró molesto, Patrick suspiró entonces.

-¡No era una pelea justa, me sacabas medio cuerpo! -se defendió- Además, éramos unos críos ese día.

Yao fue el último en llegar, descendió con cuidado y con la mano siempre cerca de la barandilla por si acaso.

-Ya, claro -William abrazó a Ulrich por detrás-, no te preocupes, Yumi gustosa te pondrá las vendas después.

Yumi soltó una carcajada y Laura les miró con cierta nostalgia, aunque William le dio un suave codazo y la acercó sin demasiado mimo contra Patrick, que la miró de reojo unos segundos.

-Luego hablamos…- murmuró él- Si… quieres, vamos.

-Me… encantaría, Patrick -comentó- ¡Oye! ¿Y los niños?

Sería Yao el que respondiera, señalando el ascensor.

-Bajaron por allí con vuestro amigo… -comentó- ¿Ya están en la sala del ordenador?

Jeremy asintió.

-Seguramente -dijo-, Laura, Patrick, Herb, Sissi y Yao, acompañadme. Los demás podéis esperar aquí,

Este asintió y acompañó a los demás mientras el resto se quedaba allí, descendiendo usando el montacargas hasta la sala del ordenador, donde Jeremy indicó a Sissi , Patrick y Herb que bajaran y a Abigail que subiera, accionando el otro el aparato hasta bajar a la sala de escáneres.

-Entrad cada uno en uno de ellos, por favor -pidió-, así recordaréis todo esto cuando demos la vuelta al pasado.

Con un suave asentimiento obedecieron, limitándose Jeremy a subir por unas escaleras de mano hasta la sala de la interfaz. Maya se había colocado en su asiento mientras Herb observaba todo lo que hacía atento y la paraba de vez en cuando. No pudo evitar una sonrisa de satisfacción al ver cómo su primogénita lo hacía tan bien, pero se acercó despacio, escuchando todo lo que ella decía.

-.. y una vez que escribes ese código ya pulsas entrada y funciona -explicaba, ¿verdad, papá?

El aludido asintió, acariciando suavemente el cabello de ella.

-Cierto -miró con diversión a Odd -, ya podrías haber puesto tanto empeño en su día.

El aludido negó.

-Calla, vaya dolor de cabeza nos diste esos días -dijo divertido-. Estas cosas jamás las entendí…

Jeremy se limitó a mirar a Herb.

-¿Te atreverías a hacerlo tú? -cuando este asintió, Jeremy asintió- Adelante.

Cuando se sentó dudó unos segundos pero rápidamente tecleó los comandos que le había indicado su "sobrina", y en pantalla aparecieron los avatares digitales de los tres adultos. Siguió tecleando y cuando hubo terminado el proceso de escaneado se limitó a cerrar el proceso antes de continuar con la transmisión, y que era la segunda parte.

-Y ya estaría con esto -dijo-, ¿no? Ahora iríamos Sissi y yo.

Jeremy asintió, mientras le ayudaba a girar el asiento para que se levantara.

-Adelante, entonces… -murmuró Sissi- Me da miedo, pero… es lo que debemos hacer, ¿no?

Maya intervino entonces.

-A mí también me da miedo, esto… -comentó- Pero debo hacerme responsable de mi error…

Jeremy sonrió y habló.

-Ahora no estamos solos -dijo-, ahora somos muchos, como nunca antes… y eso nos da ventaja. Antes ni soñaba con tener a tantos en mi equipo.

Esperó a que los dos bajaran hasta los escáneres, a la vez que los otros tres subían a través de las escaleras de mano, usando los otros dos el montacargas. Repitiendo el proceso, Sissi, Herb y Patrick entraron a los escáneres y Jeremy fue tecleando los códigos para que los avatares virtuales de ellos se recogieran en la base de datos, y en cuando terminó, les dio instrucciones para subir de nuevo, mandando el elevador, que detuvo en la sala de la interfaz, montaron todos en el mismo, y volvieron a subir hasta la nave.

-Bien, última reunión antes de dar la vuelta al pasado -Jeremy miró la hora entonces-. Retrocederemos hasta las 15 hora francesa de ayer, para vosotros serían las… 7 de la mañana aproximadamente.

Laura asintió.

-Nosotros nos ocuparemos de las cosas aquí, vosotros actuad como si todo estuviera en orden, hasta que os avisemos -dijo-, ¿tenéis los contactos ya guardados?

Abigail y Yao asintieron, siendo él el que respondiera.

-Sí, ahora mismo deben estar intentando ponerse en contacto con nosotros en el piso franco -les dijo él-, está en un barrio cerca de aquí, de hecho. Es como si supieran algo…

Sin embargo Jeremy negó.

-Si supieran algo ya habrían tirado del hilo, os lo garantizo- aseguró el hombre-, como os digo ya me investigaron una vez pero por temas totalmente diferentes.

Laura se cruzó de brazos entonces.

-En este caso pienso como él -añadió-, esa localización es una mera coincidencia.

Jeremy asintió, y entonces se giró dirección al elevador.

-Bien, pues haré la vuelta al pasado -comentó-, nos veremos en una semana…

Un minuto más tarde una luz blanca envolvió la fábrica primero, luego París, y finalmente el mundo entero. Cuando abrieron los ojos, las diferentes familias se encontraron o en la mesa comiendo, en el sofá recostados, o andando por la calle en el caso de William, y Patrick esperando en un sitio para comer. Anonadado miró su móvil, efectivamente volvía a ser Sábado… cuando hasta hace nada era Domingo.

-Increíble… -recibió una llamada, era de Jeremy- ¿Sí?

-¿Recuerdas lo de mañana, primo?

-Para no recordar lo de Laura, sí -oyó una suave risa-. ¿Tenías dudas?

-Simplemente quería cerciorarme de que todo salió bien -explicó-, por si había fallado o algo el programa, pero veo que todo fue bien. Aelita está llamando a Sissi y Herb ya.

-Me interesa más que se acuerden Laura, Abi y Yao -avanzó en la fila entonces- ¿Pero podremos llamarles para saberlo?

En ese momento el otro suspiró.

-Prefiero no levantar sospechas hasta que no sea el momento, tendremos que confiar en que lo hagan -respondió-, nosotros haremos nuestra parte. ¿Vendrás también a cenar, verdad?

Patrick sonrió.

-Sólo si tu mujer vuelve a hacer pizza -comentó-, de paso pasaré por algún lado a comprarle a la niña un regalo, creo que se lo merece.

-Genial, nos vemos entonces.

Una vez que colgó Patrick se limitó a pedir lo mismo que la vez anterior, y luego pasaría por una tienda de bisutería a comprarle un colgante. Ahora que sabía todo lo sucedido con su familia, sus sobrinos políticos y demás… quería darle ese detalle.

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Herb se encontró en su coche, esperando en un semáforo dirección a su casa. Antes de que pudiera pensar demasiado en la pantalla táctil de vehículo apareció que Aelita y Sissi le llamaban, así que tocó el icono para responder a la misma al mismo tiempo que se ponía en marcha.

-Hola chicas -saludó-. ¿Cómo estáis?

-Bien, bien -esa era Sissi-. ¿Te sientes bien por el viaje?

Herb asintió.

-Sí, la vuelta al pasado sin problemas -comentó-, ¿vosotras?

Aelita se rio un poco.

-Me alegro, me alegro -respondió-, todo bien por aquí, ¿querrás venir luego para ir hablando?

Herb asintió, se había detenido en un paso de cebra.

-Sí, mañana me pediré los días que me deben -comentó, pensativo-. Cuanto antes me ponga mejor, necesito aprender bastante del súper ordenador lo más posible.

-Perfecto -dijo Aelita-, nos veremos en un rato, ¡adiós!

Colgaron entonces, y el hombre se limitó a seguir conduciendo sin más, no tardando demasiado en llegar hasta su piso, a unos veinte minutos de Kadic andando a un ritmo tranquilo. Dejó el coche en el garaje del edificio, subió por el ascensor hasta el tercer piso, y ya entonces entró en su casa. Era de tamaño medio, bien ordenado y limpio. Vivía efectivamente solo, aunque sí que tenía un compañero de piso y que de vez en cuando le visitaba. Los maullidos del animal advirtieron su presencia, un gato negro como la noche salió de la cocina y fue a recibirle.

-A quién tenemos aquí -comentó, divertido-. ¿Has comido, verdad Saru?

Mientras lo acariciaba el animal ronroneo un poco, acariciando su cuerpo contra las piernas del otro.

-Cada vez vienes y te quedas más tiempo… -murmuró- Te voy a tener que adoptar al final, con el collar no bastará.

Le gustaba hablarle como si fuera una persona, a él le daba la impresión por cómo le miraba que efectivamente le entendía.

-Por cierto, vamos a tener que movernos -en la cocina recogió lo que el animalito comió-, tengo que hacer unas cosas en una fábrica, así que me acompañarás.

Saru maulló un poco, subiendo por la encimera y olisqueándole. Herb le acarició despacio.

-Sí, lo sé -comentó-, pero tendrás a muchos niños con los que jugar.

El animal estornudó graciosamente, como dando a entender que no le gustaba, haciendo reír al otro.

-Bueno, mejor que aquí solo estarás -Herb abrió la nevera y tomó un bol con ensalada y un plato con pollo y verduras-, además, igual puedes venir a Lyoko.

Estaban en un espacio en forma de cuadrado, al lado derecho tenían el salón y tras un pasillo tres cuartos. En uno dormía, en el otro trabajaba si lo necesitaba, y el tercero servía de mini gimnasio. El suelo era de madera y las paredes estaban pintadas de blanco, y aunque a veces se le hacía demasiado grande, desde que hace 8 años tenía a ese animalito con él ya no sentía esa soledad en su vida.

Una vez sentado en el sofá, y con la bandeja delante con la comida, Herb encendió la televisión y se limitó a comer mientras escuchaba distraído, mirando de vez en cuando a Saru ir y venir por la estancia, sin llegar a subir por las dos estanterías que tenía a los lados de la mesa de la tele. No tardó demasiado en acabar, aunque se recostó en el sofá, no sin que el gato se colocara a su lado, estirándose al lado de su amo, bueno, de su amigo. En realidad Saru venía y se iba según le viniera en gana, como si supiera que aquel piso era un lugar seguro para él, siempre teniendo comida y bebida disponible. Desde hacía tiempo no estaba fuera más de una semana, cuando salía, y que cada vez eran menos habituales… se habían acostumbrado al otro.

-No sé por qué nos ayudan… -murmuró- Laura fue nuestra amiga durante años, sí… ¿pero y los otros dos? No ganan más que un posible disgusto…

-Puede que nos estén engañando -suspiró-, yo hace años hubiera hecho lo mismo, ¿sabes? Cuando era un niño.

Saru se giró y le miró con esos ojos verdes tan profundos. Parecía que le analizaba el alma cada vez que lo hacía.

-Yao es algo mayor, pero Abigail apenas tendrá 20 años, tiene toda una vida por delante…- miró al techo pensando- Si es la mitad de competitiva que Laura es posible que haga alguna jugada sucia en torno a esto… habría que defenderse.

Se levantó tras pensarlo unos segundos, recogió las cosas y fue directo a la cocina. Saru le observó fregarlo todo, recoger lo sobrante en la nevera, y recoger algunas prendas en una mochila de viaje. En cuanto estuvo preparado dejó todo preparado, como si se fuera de viaje, dejó la luz quitada, el gas apagado, y salió por la puerta con las llaves de la casa y el coche, se aseguró de dejarlo todo bien cerrado, y fue de nuevo al garaje acompañado de su gato, que saltó al interior del vehículo en cuanto lo abrió, tirándose en uno de ellos. Herb colocó su modesto equipaje a un lado del animal, se montó delante del volante, y salió rápidamente dirección hasta la Ermita, no sin antes avisar de su llegada a Jeremy para que estuviera atento.

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Unas horas más tarde, y mientras Jeremy estaba ya con Herb y Aelita en la fábrica, mientras Ulrich, Yumi y William estaban con los adolescentes, así como Patrick, que se habían puesto ropa deportiva según llegó de Lyon. Los habían colocado a todos en el suelo en semicírculo, con los tres primeros de pie y aprovechando el césped de la Ermita para poder entrenar. Ulrich había sacado sus máquinas de entrenamiento y de paso también trajo unas colchonetas proporcionadas por Odd, que trajeron desde Kadic usando el coche de Sissi para ello. Esta de hecho se incorporaría más tarde por tener una reunión importante, pero también entrenaría con los demás.

-Bien, como tenemos poco tiempo, vamos a ir a lo más fundamental -empezó Yumi-, no creo que ganéis mucha fuerza en este tiempo, pero en Lyoko tendréis aproximadamente cinco veces vuestra fuerza, agilidad y resistencia normales.

Mientras ella hablaba, los otros escuchaban con atención.

-Por eso no deberíais tener problemas en ese sentido para enfrentaros contra monstruos que puedan lanzar desde Cartago -suspiró-, lo malo es cuando haya que enfrentar a otros soldados en el mundo virtual.

JP tragó saliva e intervino entonces.

-¿Crees que nos tendremos que enfrentar a los compañeros de Laura?

William asintió.

-Posiblemente llegue un momento en que pase eso -comentó-, por eso os enseñaremos primero combate cuerpo a cuerpo.

Con un gesto les invitaron a levantarse. Los adolescentes se pusieron en grupos de dos para enfrentar a Yumi y Ulrich, mientras Patrick se quedaba a solas con William. La mujer con Maya y JP se colocaron en un lateral; el hombre con sus hijos en el otro lado, y los dos adultos se quedaron en el medio.

-Sin contemplaciones, Will -estaban calentando-. Como si fuera tu enemigo.

Este sonrió de medio lado.

-¿Seguro? -este asintió- ¿Tengo que recordarte que estuve mis primeros años de antidisturbios?

-Mejor así -comentó Patrick-, tengo que aprender en una semana para ayudaros y no ser un lastre.

El otro asintió, una vez que calentaron bien se colocó en posición. Aprenderían defensa personal y a dar los golpes, eso los primeros días. Luego entrenarían sus poderes en Lyoko y reforzarían lo logrado durante la primera mitad. Precisamente sobre eso tenía Maya una duda, y la hizo saber.

-¿Y no sería mejor repetir el mismo día todas las veces que hiciera falta hasta aprenderlo todo? -preguntó- No sé, creo que sería lo ideal.

Yumi negó entonces.

-Xana se fortalecía con las vueltas al pasado -explicó-. Lo descubrimos una vez que comenzó a dar vueltas al pasado sistemáticamente, ocurrió dos meses y algo antes de que lograra escapar del súper ordenador. (1)

-Entiendo que piensas lo mismo de Cartago -comentó JP-, pero ese programa vive en otro súper ordenador, ¿no?

Yumi asintió.

-Jeremy comentó que nunca hay bastantes protecciones sobre ese asunto -comentó-, además, es posible que se acuerde de lo sucedido, como le pasaba a Xana.

Maya la vio colocarse delante de JP, comenzando a explicar.

-Bueno, lo primero: saber agarrar -agarró al muchacho de la camiseta-. Si tienes que tirar a alguien más grande, barrido de pies con los tuyos, y lo llevas rápidamente al suelo.

Ejecutó el movimiento grácilmente, logrando que el chico efectivamente terminara de espaldas contra el césped, aunque ella tuvo el detalle de sostenerle para que no se hiciera daño.

-¿Viste el movimiento? -miró de reojo a Maya que asintió- Pues hazlo tú ahora.

La aludida se incorporó y se dispuso a hacerlo, pero a la persona que tuvo que tirar fue a Yumi en vez de a JP, y que se levantó cuando la otra le soltó. Eso sorprendió a la más joven, que miró algo impresionada a la mujer, que se colocó en posición de combate.

-¿Vienes o no, guapa? -la intentaba picar- Venga, ¿me tienes miedo o qué?

Maya intentó imitar su postura, con el pie derecho retrasado en relación al izquierdo, mano derecha en la barbilla y la zurda en la zona de la mejilla, cubriendo su rostro. La fue tanteando, la adulta se movía con rapidez y de vez en cuando soltaba un puñetazo que le daba a la más joven directamente en los antebrazos… de haberle querido dar un directo podría haberlo hecho, pero tampoco quería amedrentarla demasiado.

-¡Aprende, JP! -exclamó Yumi, un minuto después- Ella tiene la guardia alta, puedes darle en la tripa ahora, ¿te das cuenta?

Maya bajó de pronto los brazos, descubriendo los laterales del cuerpo – hasta ese momento protegidos por sus brazos – y parte del rostro, momento en que la otra aprovechó para darle un suave golpe en el rostro. El chico se levantó en seguida dado que ella trastabilló un poco, sujetándola y apoyándola en su pecho, quedándose así unos instantes hasta que se separaron.

-Tu turno, JP… - ella se volvió a colocar en posición- Veamos cómo lo haces ahora.

En una situación similar estaban Ulrich y sus hijos. Ellos tenían que lograr darle al otro, podían hacer cualquier cosa mientras pudieran darle un golpe directo al rostro. Le habían intentado llevar contra el suelo, agarrarle por detrás e incluso sujetarle los brazos, pero el otro siempre se las arreglaba para quitarse de encima a los dos muchachos, que habían acabado un par de veces contra el suelo, pero siempre entre risas. Mientras Ariadna intentaba distraerle por la izquierda, Hiroky lanzaba puñetazos al aire por la derecha, y que Ulrich esquivaba constantemente saltando hacia el lateral, hasta que ambos estuvieron frente a frente y, en lugar de darle al adulto, se dieron entre ellos, soltando un gritito de dolor en el proceso.

-¡¿Estás boba o qué!?

-¡Eres tú el que no sabe ni dar un puñetazo, pedazo paquete!

Pararon cuando Ulrich les dio un suave coscorrón en las cabezas.

-Así jamás vais a darme -dijo, mientras se ponía a su altura-, he visto a compañeros que se odian mejor coordinados que vosotros dos.

Ellos se miraron algo avergonzados. El adulto simplemente suspiró un poco.

-Habéis hecho un plan, pero no lo estáis ejecutando -explicó-. Y tampoco creo que sea buena idea planificar justo delante de mí, ¿no?

Sonrió de medio lado al ver que los dos bajaban algo más aún el rostro. Les dio un pellizco en la tripa a cada uno y les alzó la cabeza con suavidad.

-Os contaré una anécdota -se sentó frente a ellos, ambos hicieron lo mismo-, pasó al comienzo de nuestra lucha contra Xana, hasta entonces no habíamos actuado con un plan concreto, ¿sabéis?

Los menores le miraron con bastante interés, queriendo saber qué fue lo que les pasó a sus predecesores. Ulrich se rascó algo la nuca pensativo, buscando las palabras adecuadas para eso.

-Ese día fue por Enero más o menos, Xana se liberó durante los últimos días del curso, a inicios de Junio -comentó-. Ese día Aelita celebraba que llevaba ya un mes en la Tierra con nosotros, e íbamos a darle una sorpresa llevándola por primera vez a un centro comercial.

Una sonrisilla apareció en el rostro de él.

-Estábamos ya allí cuando comenzó el ataque, ese día consistió en la primera vez que nos atacó con un espectro -explicó-, poseía a alguien y lo usaba para luchar contra nosotros, ese día lo pasamos mal…

Los chicos se miraron con impresión.

-Más adelante tendrían la capacidad de lanzar rayos por las manos, pero eso aún no podían… -comentó- En ese entonces aún no tomaba por completo la voluntad de esa persona, pero sí era capaz de llevar a esa persona por el lado oscuro, como quien dice.

Sonrió al comprobar que ellos querían saber más.

-Nos logró separar para que fuéramos cada uno por su lado, de hecho dejó a Jeremy y Aelita a solas -explicó-, los dos más importantes, y los que peor luchaban de todos.

-Debisteis pasarlo fatal -comentó Ariadna-, encima tita Lita era la que desactivaba las torres, ¿verdad?

A eso Ulrich asintió.

-Ese día aprendimos por las malas a tener planes por si pasaba algo -comentó-, hasta entonces sólo teníamos que preocuparnos de nosotros, pero ahora estaba Aelita, encima Jeremy se iba poniendo cada vez más paranoico, y acabamos teniendo incluso una discusión.

Se recostó de lado entonces, apoyándose en el lateral del cuerpo, arrancando un poco de hierba.

-Y a improvisar también -les explicó entonces-, es importantísimo, tanto o más que el segundo.

Antes de que pudieran reaccionar, el adulto se lanzó a por ellos y les comenzó a dar cosquillas en el estómago, provocándoles risas a ambos adolescentes y que se dejaron hacer por el mayor, hasta que vieron su oportunidad. Ulrich estaba sobre Hiroky, pasándole las manos por la tripa con el menor totalmente rojo por la risa, pero Ariadna había rodado a un lado y se había colocado encima de la espalda de su padre, tomándole por los hombros. Cuando él se quiso echar atrás para poder quitársela de encima ya era tarde: su hijo le había puesto un dedo en la mejilla derecha, con una sonrisa victoriosa en el rostro.

Con las risas de fondo William le indicaba a Patrick por dónde golpear y cómo defenderse, el primero no tenía duda alguna sobre que el segundo se esforzaría, así que se limitó a dar unas pocas indicaciones para ello. Al principio solo se defendía, no llegando a atacar en ningún momento y dejando que el otro pudiera darle con todo lo que considerara, para minutos después pasar a ser él el que comenzara a darle golpes a Patrick, que no se llegó a achantar hasta que no recibió el primer golpe directo en la nariz, haciéndole sangrar un poco. Aunque dio unos pasos atrás no intentó huir, recolocándose y yendo entonces a por el otro de forma más abierta, que le recibió y le enganchó por los hombros. Patrick se defendió dándole un testarazo, haciendo que William diera unos pasos atrás tapándose la nariz, mientras el otro le hacía un placaje y que el otro encajó hasta dar con su espalda contra un árbol-

-¡Bien, bien! -William le dio unos golpes en la espalda- A este ritmo podrás hacer cosas grandes en Lyoko.

El otro se separó y miró a su compañero con una sonrisa, tenía la cara algo sonrojada por el esfuerzo.

-Tenía ganas de marcha, la verdad…

-¿Por Laura? -Patrick asintió, mientras se rascaba la mejilla- ¿Llegó a hablar contigo antes de la vuelta al pasado?

El otro negó.

-Que va… -fueron volviendo a la posición- Pero tengo su móvil, el correcto. No quiero decirle nada durante esta semana por no darle problemas, pero luego sí me gustaría charlar con ella.

William le miró con cierta diversión.

-¿Estás listo para ella de verdad?

Patrick suspiró un poco.

-No puedo saberlo si no lo intento -William asintió, colocándose en posición de combate-, ¿seguimos?

Y así estuvieron un buen rato hasta que escucharon que llegaba un coche desde Kadic. Era Sissi, que volvía de su última reunión. Antes de ir a la Ermita se había puesto unos leggins y unas zapatillas deportivas, sabiendo que tendría que hacer algo de deporte en ese rato. Bajó del coche y fue hacia ellos a paso firme, y como ninguno parecía haberse dado cuenta dio una voz.

-¡Mamá! -JP la miró sonriendo, estaba algo sudado- ¡Por fin llegas!

La mujer asintió, acercándose hasta ellos con una bolsa de deportes. Llevaba cosas de ella y de Odd, que estaría en Kadic casi todo el tiempo, cuidando de la Academia.

-Se alargó bastante, culpa de Margaret y Jim… -comentó- Sigue pidiendo con bastante ahínco hacer concursos de canto en el pabellón, y él sigue negándose.

Ulrich se rio un poco.

-Jimbo es bastante cabezota -dijo-, lo era cuando éramos chavales y apenas tenía treinta años, no iba a ser menos ahora que tiene sesenta.

Sissi se rascó un poco el cuello, algo cansada.

-No lo tienes que jurar -luego miró a Yumi, que había terminado con su sobrina e hijo- ¿Vas a poder darme clases?

La mujer suspiró un poco, mientras se estiraba algo, y Sissi comprendió que difícilmente podrían hacer nada a esas alturas de la calle. Aunque se notaba el sudor por el cuerpo de la otra, su respiración estaba algo entrecortada y necesitaría un pequeño descanso… seguramente hasta mañana.

-Estamos todos más o menos igual -murmuró Patrick-, podríamos pedirle a Aelita, ella también sabe luchar, ¿no?

Los otros le miraron con sorpresa, por ello el hombre se hundió de hombros.

-¿He dicho una burrada?

Ulrich negó.

-Cuando se pone reparte bastante fuerte, la verdad -comentó-, con sus bolas de energía podía vencer a cualquier monstruo solo con darle, daba igual si le daba en el punto débil o no…

Yumi asintió en ese momento.

-La llamaré -buscó su móvil entre las cosas-. Así de paso nos dice cómo le está yendo en su primer día a Herb.

Sissi se le adelantó, ya con el móvil en la oreja, a la espera de que el otro respondiera, acercándose a donde estaba la otra para dejar sus cosas.

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Precisamente estaban los tres genios en la fábrica bastante entretenidos. Como las cosas de informática era mejor hacerlo que explicarlas, lo primero que hicieron fue que Herb se pusiera en frente de los mandos del súper ordenador, virtualizándolos a la vez a los otros dos, y que les irían dando instrucciones para que practicara.

-¿Listo, Herb? -preguntó Jeremy, con la vista alzada- ¿Recuerdas el proceso?

Este, un piso por encima, asintió.

-Entrad al escáner -pidió-, vamos allá.

Los otros dos así hicieron. Segundos más tarde el viento y la luz les envolvieron mientras escuchaban la voz del otro resonar, para en un par de fogonazos aparecer en lo alto de los cielos del sector del bosque. Cayeron al suelo con gracilidad, incorporándose lentamente y mirando sus alrededores. En otras condiciones Jeremy se hubiera quedado embobado con el paisaje, pero no había tiempo para eso.

-¿Llegasteis bien? -preguntó Herb- Creo que estáis en el bosque.

Aelita aplaudió.

-¡Lo has hecho estupendamente Herb! -luego miró a Jeremy- Estás bastante guapo, la verdad.

-¿Tú crees?

El hombre se miró a sí mismo. Tenía un traje ajustado de un suave tono celeste, con detalles en amarillo en los muslos y en los antebrazos. Su estómago era blanco, y en sus ojos tenía unas gafa azules claro que le tapaban toda esa parte, mientras que sus manos estaban protegidas hasta el inicio de las falanges por unos guantes sin dedos. Estos eran de un azul oscuro, tenía el símbolo de una pistola en los mismos.

-Pues sí -le guiñó un ojo-, aunque yo sigo igual, solo que ahora tendré la cara de una mujer adulta, supongo…

Jeremy asintió.

-También estás muy guapa -comentó- ¿Mantienes las alas, verdad?

Ella miró su pulsera, la acarició, y un par de alas rosas aparecieron en su espalda. Las batió un poco y ella sonrió.

-Eres el viento que impulsa mis alas… -le sonrió- Fueron un bonito detalle, ¿sabes?

Jeremy iba a responder pero Herb intervino entonces.

-No quisiera interrumpir esta hermosa cita, pero sigo aquí.

Los otros se rieron entonces, mientras el otro también soltó una suave risita.

-Lo has hecho genial, Herb -Jeremy miró al cielo-. Ahora aprenderás a virtualizar los vehículos, sigue mis instrucciones.

Oyeron al otro teclear según le decía Jeremy. Era bastante sencillo, en realidad: tenía que escribir el nombre, seguido del nombre de la persona ante el cual aparecería. En medio minuto apareció la moto y el aerodeslizador, siendo él el que montara en la primera, mientras ella subía al segundo.

-En realidad es bastante intuitivo, una vez le pillas el truco… -murmuró- ¿Todo esto lo hiciste tú, Jer?

Este asintió, iban cruzando el sector del bosque tranquilamente, mientras disfrutaban de las vistas.

-Sí, con ayuda de Aelita -explicó-. Lyoko quedó destruido tras la liberación de Xana, estuvimos todo ese verano reconstruyéndolo.

Ella afirmó con una ligera sonrisa.

-Tuve que ayudarle sobre todo en cuanto a motivación -comentó-, usé métodos bastante convincentes, ¿recuerdas?

Jeremy puso los ojos en blanco, y Herb comenzaba a ver venir por dónde iban.

-¿Ahí nació "Gran cabeza de queso", verdad?

Aelita carcajeó con ganas, Jeremy la miró ligeramente indignado, mientras el otro se acariciaba el puente de la nariz.

-Pues sí -respondió ella-, pero debo decir que cumplió bastante bien, a decir verdad.

Su marido suspiró pesadamente.

-Te gusta mucho repetir la anécdota, ¿eh?

-Reconoce que mi método fue eficaz.

-Y lo fue -dijo él-, acabé seco pero reconstruí Lyoko.

Ella asintió satisfecha.

-Por cierto Herb, estamos yendo al límite del sector -dijo ella-, allí llamaremos con nuestra sola presencia un transportador, pero antes tienes que introducir una contraseña: Escipión.

-Algún día Maya se dará cuenta -comentó este-, y creo que ese día odiará tener unos padres más salidos que otra cosa.

Jeremy negó.

-No es culpa mía que Aelita lo solucionara todo poniéndose cariñosa -comentó-, con que me hubiera dado ánimos ese tiempo hubiera sido más que suficiente…

Ella asintió.

-Pero tú nunca me paraste, zorro… -murmuró- Creo que no te lo conté, pero pensé por un error que te masturbaste una noche que dormimos juntos antes de esas veces, cuando aún no tenía mis recuerdos. ¡Yumi casi te arranca la cabeza ese día!

Herb se rio un poco, Jeremy no se sonrojó porque eso en Lyoko era imposible pero lo hubiera hecho seguro.

-Estoy aquí, ¿recordáis? -escuchó las risas de los otros dos- Hasta Saru ha maullado por eso.

Llegaron entonces al límite del sector, y tal y como le dijeron, ante los ojos de Herb apareció la interfaz para poner una contraseña. Una vez la introdujo, en pantalla pasó a aparecer el mapa virtual de una esfera, mientras en Lyoko emergía del mar virtual una esfera que se elevó hasta la plataforma en la que ellos estaban, que les atrapó. Viajaron por el mundo virtual hasta llegar al Sector 5, apareciendo en una plataforma con el ojo de Xana. En cuanto el transportador les dejó en tierra el hombre notó como su pareja se estremecía un poco.

-Aquí murió hace treinta años su padre… -murmuró- Bueno, no aquí, en este Sector. Fue… duro.

Ella asintió.

-Casi entro en depresión… me costó una buena temporada reconciliarme conmigo misma…

Herb les dejó hablar lo que necesitaran.

-No fue el mejor padre, pero… -ella sonrió con nostalgia- Sí aquel que necesitaba.

Tomó la mano de Jeremy con cariño y fueron andando, mientras hablaban entre ellos. Se sentían en familia, y aunque estaba aún un poco cohibido, pero ellos le hicieron saber que no debía sentirse así ni mucho menos.

-Tú… al principio no sabía qué pensar, Herb- comentaba ella-. Sabía que eras el rival de Jeremy, y como estabas siempre con Sissi, me caías tan mal como ella.

El aludido escuchaba en silencio, atento.

-Cuando vencimos a Xana dejamos que Sissi entrara a nuestro grupo -iban por el pasillo dirección al ascensor que llevaba al Skid-. La verdad, no me arrepiento. Fue buena amiga desde el comienzo, y ella te acabó incluyendo en la pandilla, junto a Laura, Aurora, Electra y Marin…

Herb asintió.

-¿A dónde quieres ir a parar?

La voz de ella resonó por los micrófonos.

-Quiero darte las gracias por ser ese hermano que nunca tuve -comentó-. Sí, Ulrich y Odd siempre fueron muy buenos conmigo, pero… con el que más gustos comunes tenía, exceptuando Jeremy, eras tú.

Ella sonrió de medio lado.

-Aunque te gané -bromeó-, igual que gané a Laura.

El otro se rio un poco, ella debía saber entonces lo que el otro sintió por Jeremy. Aunque realmente nunca lo dijo, no hasta ahora al menos.

-No te fue difícil, a Jeremy nunca le han ido los hombres -murmuró-. Oye, me ha salido aquí algo…

Aelita y Jeremy se habían montado en el elevador y ahora se encontraban delante del Skid. Seguro que le habían salido bastantes pantallas y que ahora ella no comprendía del todo, así que le fueron indicando.

-Con esto viajaremos por el mar digital -explicó Jeremy -, nos podrás guiar, de hecho tu trabajo será sobre todo ese.

Herb asintió.

-¿Haremos un viaje entonces? -preguntó- Tendremos que evitar Cartago.

-Sí, haremos eso mismo.

Jeremy se colocó en la plataforma para subir al Skid, en el círculo más grande. Aelita se colocó a su derecha, y un suave haz de luz les envolvió. Instantes después Jeremy se encontraba a los mandos del aparato, y que comenzó a mover con suavidad usando los mandos. Estoy bien

-¿Por qué contaste lo de antes, Aelita? -preguntó Herb- Sólo me sorprende que lo contaras ahora…

-Era importante -comentó-, igual que lo es que Patrcik y Laura se lleven bien.

Colocó las manos tras la nuca, y observó cómo iban bajando por el cielo del Sector 5 hasta salir a su exterior, donde se encontraba el mar digital, en el que se sumergieron.

-Yo… pienso de verdad que es importante dejar las cosas claras -dijo ella-, si te enamoraste de Jeremy pero lo superaste por mi parte no es problema, lo aseguro.

El otro suspiró algo.

-Estoy bien solo… bueno, ya no lo estoy, en realidad -ella alzó la cabeza y miró al cielo con picardía- Saru me hace bastante compañía.

-Me alegro por ti -comentó Jeremy-, Aelita, como siempre mal pensando.

Ella se rio con diversión.

-¡Aprendí del mejor! -respondió- Además, no fui yo la que…

Mientras ellos charlaban Herb escuchó cómo el móvil de ella comenzaba a sonar. Se quitó los cascos y vio que se trataba de Sissi, así que descolgó. Ese fue el único momento en el que Saru alzó la cabeza en horas, pero la volvió a bajar en cuanto vio que estaba todo bien.

-Soy Herb -respondió de inmediato-. Lita está en Lyoko, ¿sucede algo?

-¡Ah, hola! -escuchó un suave murmullo de fondo- ¿Os queda mucho?

El aludido suspiró algo.

-No, podría ir pronto por allí.

-Perfecto, pues dile que venga pronto, por fi -dijo ella-, ¿Cómo estás?

-Pues… bien la verdad -comentó-, hemos hablado un poco, ya sabes cómo es Aelita a veces.

-Las mata callando, sí -saltó la otra-, nadie diría que la señorita Einstein era más pervertida que otra cosa.

-Madre mía… -murmuró divertido él- Y eso que es tu amiga.

-Y lo es, pero no quita que sea una salida -dijo Sissi-, en eso se parece a Odd.

-Bueno, avisaré a Aelita, ¡adiós!

Colgó entonces y se recolocó los cascos, ajustándose el micrófono para hablar.

-… y claro, cuando vi que te levantaste en esas y yo frente a ti me descojonaba -era Aelita la que hablaba-, y…

Paró cuando escuchó la tos de Herb.

-Tendréis que volver, ha llamado Sissi -explicó-, te necesitan, Lita.

-Entendido, iremos ahora -dijo Jeremy-, ¿oíste algo de lo que hablamos?

-Lo último -respondió Herb-, De una vez que ella amaneció riéndose por no sé qué te pasó… prefiero no saberlo.

La mujer se rio con ganas.

-¡Oh, vamos! ¿Piensas que es peor que esto que estamos haciendo?

Herb asintió.

-Cierto -comentó-, la verdad es que estamos bastante metidos en un lío monumental.

En el Skid, Jeremy asintió. Movía suavemente los mandos dirección a Lyoko. En realidad se había dedicado a dar vueltas en torno a la gran esfera, abriéndose un poco más cada vez.

-Es por ellos -dijo-, por nuestros hijos. Que al final son de todo el grupo.

-Estuve pensando antes sobre eso, precisamente -comentó Herb-, de Laura nos podemos fiar, ¿pero y de los otros dos?

-Ya, yo tampoco lo sé -explicó Jeremy-, sobre eso, tuve una idea. La desarrollaremos a lo largo de esta semana.

-¿Desarrollar?

-Sí, o mejor dicho, programar -comentó Jeremy-, ya lo verás, creo que te gustará.

Aelita alzó una ceja, pensó unos segundos, y entonces asintió.

-Lo guardaremos entre nosotros -dijo ella-, o mejor, solo vosotros dos. Aunque me hago una idea de por dónde irá no quiero decir nada.

-Perfecto -comentó Herb-, ¿ya estáis, entonces?

Mientras hablaban pasó de ver el mapa del mar virtual que tenían descubierto, a de nuevo ver la esfera que conformaba el Sector 5. Esperó con paciencia a que atracaran el Skid en su plataforma, y entonces Aelita bajó a la plataforma.

-Para desvirtualizar, simplemente escribe la abreviación y el nombre de la persona -indicó ella-, ¿sencillo, verdad?

Simplemente vio como ella se desvanecía en píxeles, para segundos después reaparecer en el escáner por el que entró. Salió del mismo y fue subiendo por las escaleras, vio como los otros dos hombres seguían de charla.

-¿Y cómo irás al desierto? -ese era Herb-, ¿usando un vehículo?

Ella se le acercó por detrás y le dio un suave abrazo, mientras miraba con interés la pantalla. Vio sus cosas, las habían colocado al lado del sillón en una pequeña montañita, tomando su abrigo y bolso.

-Bueno, pues me voy ya -comentó ella-, ¡que os vaya bien niños! Portaos bien.

Se despidió acariciando el hombro del otro, que se giró y la despidió con un suave gesto, volviendo a encarar rápidamente la pantalla. Ella no tardó demasiado en subir hasta la nave principal, se dirigió a un lateral y ascendió por una de las cuestas, que la llevaron hasta el piso superior. Allí, se limitó a andar pensativa dirección a la salida.

Ella en realidad no acababa de fiarse del todo de Laura. No tenían ni mucho menos la mala relación que pudieran tener al inicio, pero después de lo sucedido… Les había dejado de aquella manera, sin avisar demasiado y dejando en una muy mala situación a Patrick. También era posible que simplemente tuviera aún ciertos prejuicios que no había acabado de solucionar con ella, a saber.

-Pero si ya se solucionó… -murmuró ella- A ver, la mandé a la mierda y casi nos damos de hostias ese día, pero a partir de ahí…

Aún recordaba cómo intentó seducir a Jeremy en unas termas a las que fueron los de la clase de Kadic, y en cómo se enzarzaron ese día. No las expulsaron de milagro y porque Jeremy actuó, que si no…

-Además, ella misma ya ha jurado que iba a ayudarnos -se dijo a sí misma-, si nos hubiera querido joder no hubiera dicho nada...

A esas alturas estaba por el puente que unía la isla de la fábrica con el resto del bosque de Kadic. Se limitó a seguir andando, hacía tiempo que no iba por ese camino para volver a la Ermita, se sentía vieja en momentos así… Pensando en ello llegó sin más hasta su casa, donde vio a los demás, así que se obligó a poner su sonrisa de siempre pese a la ligera preocupación que le era Laura en esos momentos.

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Esa noche, a eso de las 21:40, estaban todos reunidos en la Ermita. Efectivamente había pizza para cenar de nuevo, pero esa vez las habían encargado para llevar. Acababan de llegar con ellas William, Odd y Ulrich, que se ducharon nada más acabar el entrenamiento y habían cogido los coches para hacer los pedidos e ir con unas seis cajas, más algunas hamburguesas y alitas de pollo con patatas. No era lo más saludable, pero estaban por así decirlo en pie de guerra y no les apetecía demasiado ponerse a cocinar algo mejor.

-Ya mañana haremos cosas como macarrones o arroz -era Sissi la que hablaba-, pero hoy cenaremos esto, que nos lo hemos ganado.

Tenían la mesa ya puesta y con todo el mundo ya cerca de la mesa, mientras la terminaban de poner.

-Esto solo durará una semana, no os malacostumbréis niños -comentó Yumi, mientras los menores suspiraban-, esta es una situación especial.

-Hablando de esto -intervino Odd-, ¿hemos pensado qué haremos en caso de ser derrotados?

Las voces que pegaban los más jóvenes se apagó entonces, pero los adultos tenían esa misma preocupación. Aelita sacó la cabeza de la cocina, traía varias cosas en una bandeja.

-No perderemos -afirmó-, yo no pienso hacerlo, desde luego. Tenemos un as bajo la manga que ni Laura conoce.

Sin más, dejó la jarra en la mesa.

-¿Qué as?

A esa pregunta de William, ella sonrió un poco.

-La experiencia de años y años luchando contra una IA mucho más peligrosa que cualquier Gobierno -comentó-, eso, y que no nos pensamos andar con chiquitas como algo suceda.

Los mayores la miraron con diversión, ella podía ser bastante dura cuando quería ponerse, de hecho su personalidad más fuerte no salía a relucir salvo que estuviera realmente cabreada o necesitara proteger a alguien. Llamaba la atención que alguien tan alegre pudiera ser así, en cambio Jeremy era bastante más tranquilo en ese sentido, era bastante menos visceral que la otra.

-Eso es muy bonito, Princesa -comentó Odd-, pero no nos servirán de nada estos discursos como tengamos delante a los hombres de negro.

-Quién lo diría, Odd preocupado -bromeó Ulrich-, parece mentira que no te creas que esta gente tiene alguna idea en mente ya.

Jeremy, que estaba con una lata sin alcohol en la mano, asintió.

-Efectivamente, lo tenemos -afirmó-, ¿cómo creéis que funciona el súper ordenador?

Los demás le miraron, no entendían la pregunta. Pero Herb entonces se acarició algo la frente, mientras Maya dejaba su vaso en la mesa.

-¡El sistema operativo, claro! -exclamó- ¡Debe tener uno especial, y muy potente!

Jeremy asintió.

-Exacto -tomó un trozo de pizza-, pero ahora cenemos, ¿qué tal los entrenamientos?

Sabiendo que estaban en buenas manos, y que todo iría bien gracias a las geniales ideas de Jeremy, se dedicaron a cenar sin más cuestiones en la cabeza sobre eso, disfrutando de la compañía de los demás. Quedaba una semana para tomar por asalto Cartago, y derrotar a la segunda IA a la que se enfrentarían, o la primera, según a quien preguntaran. Pero todos tenían en común el desear esa victoria…

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(1) Esto sucede en el capítulo 4 de la segunda temporada, el 30 de la serie.

Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mi escribirlo. Este fanfic está conectado con Aelita's Nature, y que se encuentra en el pasado de la línea temporal de este. Habrá referencias en ambos de eventos del otro.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar, me despido, hasta la próxima, y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece.