Nueva Generación: Proyecto Cartago

Capítulo 7

Al día siguiente la actividad comenzó temprano para el grupo. Jeremy subió al cuarto de Maya nada más terminar de desayunar y se encerraron en su interior, ni Aelita sabía muy bien para qué en concreto, pero se fiaba de su marido. Ella en cambio estaba con Patrick en la salita, estaban preparando el listado de la compra mientras esperaban que los demás llegaran para comenzar con los entrenamientos del día. Hablaban suavemente para no molestar a Herb, que aún no salía del cuarto de invitados.

-Deben estar con el programa ese que comentó -murmuraba Patrick-, ya debe ser importante para ponerse incluso a estas horas, casi ni es de día…

La otra le restó importancia.

-Suerte que no se puso ya de madrugada, como hacía antes -le respondió-. Pero esta vez al menos no estará solo, además, no es tanto trabajo… espero.

Patrick se limitó a suspirar dando un sorbo a su taza de cacao, estaba aún algo adormilado pero podía entender los pensamientos de la mujer. Iba a hablar cuando oyó que llegaba Maya, traía mala cara pero se limitó a sentarse y comenzó a desayunar. Su madre le sonrió y la abrazó por detrás, dándole un suave beso en la mejilla, y sin más, la adulta siguió diciéndole cosas a un Patrick que tenía un ojo en cada mujer, preocupándose por la aparente falta de optimismo en la más joven.

-También estaría bien que tras todo esto comience una serie larga para hacer directos -comentaba Aelita-, en plan, como estaré una semana sin hacer nada, para que así la gente no se enfade demasiado.

Se rio un poco al ver como Patrick levantaba el pulgar a modo de afirmación, y cuando se dispuso a responderle oyeron como la adolescente salía del cuarto sin siquiera despedirse, dando incluso un portazo.

-Creo que Jeremy le dijo que mejor no estuviera delante…

Aelita asintió.

-Hay algo importante que Jeremy no quiere que sepamos casi nadie, salvo Herb -dijo entonces-, creo que deben estar con eso…

-Comentaste que creías saber por dónde irían los tiros sobre eso.

La mujer le sonrió.

-Es posible… pero a saber -suspiró-, creo que están creando un programa para acabar con Cartago, un antivirus tipo el que usamos para Xana.

El hombre se rascó pensativo la mejilla.

-Disculpa mi ignorancia, pero, ¿para qué tendría Maya que no saber nada de eso?

-Supongo que por si nos pillan -respondió-, quiere ser el máximo responsable… es un tonto.

El otro se rio un poco por eso, la mujer le sacó la lengua divertida, pero entonces negó suavemente.

-Se siente culpable, creo, por no haberlo visto venir… -recibió la taza de Patrick para lavarla- Ahora quiere enmendarlo, y como siempre, pretende hacerlo casi solo.

El hombre procedió a ayudarla.

-Bueno, ahora estamos todos aquí -comentó-, y no está solo para nada. ¿Se lo digo yo, o le convences tú de eso con tu labia?

Ella se comenzó a reír con fuerza por eso, mientras le daba un suave golpe con el puño en el hombro.

-Poca broma, puede… -se acarició la tripa- se supone que me debió bajar hace un par de semanas, y no noto cambios además de ese, ¿sabes?

-Luego podemos pasar por una farmacia a preguntar por test -comentó el otro, sonriendo-. ¿Lo sabe alguien además de nosotros?

Ella negó.

-Aún no es seguro, pero cuando confirme Jeremy será el primero en saberlo, claro.

-¿Confirmar el qué?

Se dieron la vuelta y comprobaron que ese era, precisamente, Jeremy. Ella le sonrió e improvisó hábilmente.

-Que los de Gairen Stal me van a mandar ese juego nuevo, ¿recuerdas? -respondió- Se supone que llegaba a partir de esta semana.

El otro asintió, besó a su mujer suavemente en los labios, y luego saludó a su primo suavemente, que había sustituido a la mujer para lavar los cacharros.

-Es verdad, pero estando gente en casa no habrá problemas -comentó el rubio-, ¿Y Maya?

-Creo que está en el jardín, rezongando…

Ante esas palabras de Patrick el otro suspiró.

-Iré a verla…

Sin más salió dirección a donde estaba la otra, nada más atravesar la puerta la encontró sentada en el césped, mientras escribía en móvil a toda prisa. No quitó la vista de ahí hasta que escuchó a su padre sentarse frente a ella, momento en el que ella suspiró, guardó el aparato en su bolsillo y le miró, mientras apoyaba los brazos en sus rodillas.

-Hola.

La adolescente suspiró.

-No me apetece demasiado hablar…

Su padre se limitó a recostarse de lado, y aunque ella no quería charlas, él comenzó a hablar.

-¿Sabes? Tengo intención de hacer algo grande -comentó-, y no quiero involucrarte, por eso impedí que vieras lo que iba a hacer esta mañana.

Ella bajó la mirada, algo triste, hundiendo la cabeza bajo los brazos. Se limitó a escuchar a su padre.

-Sólo he puesto un programa a funcionar, de todas formas, ya viste que tardé poco -comentó él-, apenas necesité cinco minutos, ¿te fijaste?

Ella alzó la cabeza, y asintió un poco.

-Entonces debe ser sencillo… -dijo ella- Si has podido programar el inicio para que el súper ordenador lo haga solo…

-Sencillo no es sinónimo de seguro para ti, Maya -explicó él-. Prefiero correr yo con el riesgo si algo sale mal… además, aún te queda por aprender.

-¿Me enseñarás, al menos? -rogó la menor- No quiero ser un lastre, además, ya mamá dijo que asumiríamos nuestra parte.

A eso Jeremy asintió, sonriendo.

-Y estás aprendiendo mucho con nuestras últimas sesiones, ¿verdad?

La menor le sonrió.

-Entiendo… que no confíes en mí para eso… -murmuró- No merezco menos.

El adulto negó entonces.

-No es por eso, no tengo derecho a echarte la culpa de nada -Jeremy sonrió algo-, sería hipócrita de hacerlo… No, no es por eso.

-¿Entonces? -le cuestionó- ¿Qué puede ser tan grave o peligroso para que no me dejes ver ese trabajo concreto?

Jeremy se le acercó y le habló al oído. Ella ensanchó los ojos unos instantes pero entonces asintió, mientras se separaba de él.

-¿Lo entiendes ahora? -preguntó él- De todas formas se hará en un entorno controlado, será seguro… espero.

La adolescente asintió.

-Guardaré el secretó, papá.

En ese momento se levantaron. Jeremy se estiró algo y luego miró al piso superior de la Ermita.

-Perfecto… -miró a su hija sonriendo- ¿Seguimos? Precisamente bajé para que estuvieras conmigo, en breve se nos unirá Herb también.

La chica asintió contenta, y juntos volvieron al edificio. Efectivamente, este se había levantado ya y tenía una taza en la mano, su gato ya andaba también por la cocina olisqueando el nuevo entorno por décima vez en lo que estaba allí, mientras Patrick le echaba su pienso en un cuenco y agua en el otro.

-Échale una buena ración, él mismo comerá cuando le apetezca.

A esas palabras de Herb, Patrick asentía, concentrado en su labor.

-¡Oído!

Aelita suspiraba viendo como Saru iba de sitio en sitio.

-¿Oye, y no me dejará la casa llena de pelos, no?

Los otros dos miraron la escena y se limitaron a seguir hacia su destino, no sin avisar a Herb sobre que se pondrían con el trabajo a realizar. Este se limitó a terminar su bebida de un trago y tomó al gato en brazos, que maulló suavemente y se acomodó sobre él. Aelita le agarró del hombro antes y le susurró algo al oído, y tras separarse el hombre asintió, acarició a Saru suavemente y se lo tendió a la mujer, que en cuanto lo tomó lo dejó en el suelo, comenzando el animalito a correr por el pasillo de la casa.

Herb subió por las escaleras y entró al cuarto de la adolescente, ella quería aprovechar todo lo posible antes de que los demás llegaran para entrenar, esa parte le interesaba bastante más que el combate. La adolescente charlaba con su padre cuando el otro entró por la puerta, ella tenía una sonrisa en su rostro y no dejaba de teclear en el ordenador.

-Y estaba pensando también en ampliar el Skid, papá -explicaba -, para que quepamos todos sin problemas, ¿sabes?

El otro asentía, mientras miraba de reojo al otro entrar.

-Estoy de acuerdo, tiene espacio para cuatro, ahora solo vosotros hacéis ese número -murmuró- Nos pondremos a ello hoy, sólo hay que añadir secciones y más Navskids.

-¿No hay que reprogramar nada? -preguntó con interés ella- Yo imaginaba que sí, dado que es un programa súper complejo, eso pensé al ver sus líneas de código al encontrar todos los programas.

Herb en ese momento se sentó a su lado, la menor le hizo hueco mientras escuchaba a su padre.

-Bueno, no es necesario realmente -explico-, sólo habría que cambiar un par de datos en la matriz sinusoidal y luego añadir los Navskid que queramos, eso no debería ser complicado.

Luego miró a Herb, que parecía pensar.

-Entiendo que habría que estar al pendiente para hacer algunas acciones concretas mientras el súper ordenador hace los cálculos, ¿verdad?

Jeremy asintió mientras Maya suspiraba algo.

-Qué complicado…

-Por cierto, Maya, tu madre pidió que te dijera que bajaras en breve -le dijo Herb, ella hizo un mohín entonces-. Al parecer tienes que seguir entrenando con los demás…

La chica se limitó a levantarse algo molesta, pero entendía las razones de su madre. Luego podría seguir, seguramente su padre siguiera trabajando durante todo el día y podría reincorporarse más adelante. Sin más, salió por la puerta y descendió por las escaleras al trote, dejando a los dos adultos a solas, que se miraron con cierta complicidad.

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Precisamente en ese momento ya iban hacia allí Ulrich, Yumi, Ariadna y Hiroky. Iban a buen ritmo andando por la calle, llegaban algo tarde y tenían que darse prisa si querían estar a la hora, Aelita podía ser muy estricta con los horarios si era algo que le interesaba hacer rápido… y peor era Jeremy. Seguro que ya tenía preparada una hoja de ruta con los horarios, no sería la primera vez, ya lo hizo en su día con las horas de estudio de Odd en las recuperaciones del paso de la enseñanza secundaria a preparatoria.

-Venga, venga! -les reprendía Yumi a sus hijos- ¡Que por remolonear vamos tarde, nos van a matar!

Ariadna bostezó con fuerza antes de responder.

-¡No es mi culpa! -exclamó- ¡Es este tonto, que se quedó hasta tarde hablando con JP!

Hiroky la miró molesto.

-¿Celosa, o qué? -le espetó, ella le reprendió con un golpe en el hombro- ¡Papá!

El aludido rodó los ojos, no tenía el cuerpo para discusiones, y era un tema tan tonto que ni se iba a molestar.

-Me da igual de quién sea la culpa -atajó la adulta-, para la próxima os acostáis antes, que ya tenéis una edad para andar con estas cosas.

Ulrich la miró de reojo divertido. Si ellos supieran… no fue hasta el día de la piscina que realmente se juntaron, hasta entonces estuvieron que sí, luego que no, de nuevo sí… Ellos al menos no parecían en esas aún.

-Haced caso a vuestra madre, y portaos -ordenó entonces-, venga, apurémonos.

Echaron a correr en un suave trote, y entraron a la avenida del Sena. Por allí entrarían al bosque donde estaba la Ermita, y que en su día estaba separado de Kadic, estando ahora unidos por un parque bastante bonito. A su vez, la zona estaba cerca de un área natural, donde tuvieron en su día que vivir un par de aventuras durante su misión contra Xana. Y al otro lado, y en plena ciudad, estaba la isla de la fábrica, cerca también del área forestal de la Ermita.

Mientras recorrían la zona vieron al fondo a William, cargado con una bolsa de viaje y con la intención, como Herb, de pasar las noches con Jeremy y su familia. Total, era la casa más grande de todas, la más cercana al súper ordenador, y desde allí podría preparar toda la operación con la dinamita y no llamar la atención.

-¡Tío Will! -a la llamada de Ariadna, el aludido se giró- ¡Espera, espera!

El adulto le sonrió a la adolescente, chocaron palmas y anduvieron juntos mientras los otros se acercaban a buen ritmo. Cuando le alcanzaron ya estaba entrando por la puerta del parque cercano.

-¿Se os han pegado las sábanas de nuevo?

-Un poco… -comentó Yumi- Pero ya estamos aquí. ¿No te dieron problemas en comisaría para poder tomarte unos días?

Él suspiró.

-Algo, ya sabes por Ulrich -explicó-. Estamos bajos de efectivos, así que puede que me llamen en algún momento, imagino que a ti te pasará eso también.

El aludido asintió.

-Exacto, pero con tu última captura no creo que te den demasiados problemas -iban a un ritmo más tranquilo ya-, mi caso es diferente, el teniente… joder, le debes gustar, eres su ojito derecho…

Yumi se rio al imaginarse la escena, mientras los menores, al ir unos pasos por delante, no se enteraban de nada. William suspiró algo, y rebuscó en su móvil entonces.

-Por cierto, hablé con mi tío -comentó-, para el Martes a la noche deberían tener las cargas.

La mujer asintió, pensativa.

-No sé ni cómo le has convencido para que te dé… -pensó unos instantes antes de seguir- ¿Cuántas cargas vas a usar?

-Bastantes, he calculado que con doce bien colocadas deberían bastar -suspiró entonces-, y bueno, le enseñé unos títulos de propiedad que tenía Jeremy por casa, para que no tuviera problemas al respecto, tú imagina que cara tendría en caso de tirar una nave que ni es mía…

Los otros le miraron con sorpresa.

-Bueno, falsificó los papeles de Aelita, un título de propiedad…

Sin embargo William negó ante lo dicho por Ulrich.

-Lo tenía guardado entre unos papeles, lo único que hicimos fue cambiar un nombre para que él apareciera como el dueño -explicó-, no sé ni cómo tenía eso, pero aparecía originalmente Frank Hopper, ¿os suena?

Los otros dos se miraron, y asintieron.

-Así se llamaba el padre de Aelita, bueno, era su seudónimo -le dijo Yumi-, tiene sentido, la verdad, que nadie entrara allí en una década… es raro.

Ulrich asintió.

-Nunca lo pensé, la verdad -comentó-, pero es verdad, es extraño que en años sólo unos motoristas quisieran instalarse. (1)

-Entiendo… -murmuró William- ¿Creéis que Jeremy pueda ocultar más datos así?

-Es posible, pero lo entendería de ser así -comentó Yumi, seria-, aunque sea un imbécil, porque lo estaría haciendo para protegernos, y él querrá asumir toda la culpa…

El otro asintió por ello.

-Ya, propio de él -comentó divertido Ulrich-. Tendremos que recordarle que somos un equipo…

Llegaron minutos después a la Ermita, donde ya los adolescentes estaban con Aelita, que corría tras ellos con una sonrisa de diversión. Solo quedaban Sissi y Odd, que llegarían más tarde seguramente. Ellos tenían más complicado escaquearse de sus puestos, pues ella era la jefa y él casi que el nuevo Jim, pero tendrían que delegar durante esa semana.

-¡Bueno, me alegra ver que estáis calentando ya! -exclamó William- ¡Ahora vamos a pelear en serio, chavales!

Los adolescentes le miraron, había dejado la bolsa en el suelo y ahora se estaba retirando la chaqueta, quedándose en mangas de camisa, mientras los otros dos entraban a la casa para cambiarse. El entrenamiento duro empezaba ahora.

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Mientras todo eso pasaba, Jeremy estaba con Herb a su lado, tecleando en el ordenador de Maya. Lo habían dejado todo de tal manera que no verían ningún archivo personal de ella, por respeto a su intimidad, limitándose a escribir de forma remota en el súper ordenador de la fábrica. Antes el primero no había mentido, había lanzado un programa para que trabajara por sí mismo a modo de defensa, pero la explicación que le dio a su hija no era del todo exacto.

-Le comenté que puse unas bombas en torno al mundo virtual de Lyoko -explicaba, mientras el otro observaba los códigos tranquilamente -, pero en realidad todo eso no es más que una pequeña fachada, no podía explicarle lo de Belona…

El otro asintió, mientras sonreía un poco.

-La verdad es que es un gran truco -comentó-, no me esperaba algo así, usar el sistema operativo de Lyoko, y que te sirva de asistente… Eres un genio.

Jeremy se lo pensó antes de seguir tecleando.

-Es lo único que le daría sentido a muchas cosas que pasaron en ese entonces -Jeremy se rascó un poco la barbilla -. Por ejemplo lo pasado con el padre de Aelita y lo rápido que mi programa acabó con Xana…

Herb le miró con interés, esperando ver qué decía. Antes de decir nada, Jeremy se cercioró de que no hubiera nadie escuchando fuera, y entonces habló suavemente.

-Fue Belona la que potenció mi programa, ¿sabes? -empezó- Puede que, de no ser por eso, Xana hubiera tardado un par de horas en desaparecer, y a saber qué consecuencias hubiera tenido- suspiró algo-. Defendió a Aelita un par de veces también, y me ayudó desde las sombras con… bueno, lo suficiente para ser clave en todo esto.

Herb le acarició el hombro para darle ánimos, el otro se limitó a seguir entonces con su labor.

-Lo importante es salvar los papeles ahora -murmuró-, el pasado en el pasado se queda, como me dijiste ese día, ¿recuerdas?

Jeremy asintió, divertido, mientras se echaba atrás. Iba a responder cuando vio el símbolo de Lyoko en color azul aparecer en su pantalla. Sonriendo de medio lado, le indicó al otro que le acercara los cascos de su hija, cosa que hizo rápidamente.

-Belona, un placer verte de nuevo -comentaba él-, bueno, de escucharte.

El símbolo comenzó a brillar suavemente.

-El placer es mío, Jeremy Belpois -respondió, suavemente- ¿En qué puedo ayudarle?

-Ya sabes de Cartago, hay que ir a por ellos -dijo, serio-. Por eso necesito tu ayuda para crear un programa, será arduo pero espero poder tardar menos de una semana.

Herb suspiró, esperaba que la genialidad de Jeremy no les jugara una mala pasada.

-Claro, maestro, trabajaré para lograr su objetivo -respondió-, junto a su llamado recibí las indicaciones, he empezado ya.

Jeremy asintió.

-Gracias, Belona -comentó, sonriendo-. Dentro de poco habremos terminado, luego ya sabes qué hacer.

-Llevaré a cabo el protocolo Hopper, sí -respondió-, pase buena mañana, Jeremy.

En ese momento desapareció, y el hombre se retiró los cascos de la cabeza. Su compañero los devolvió a su sitio, y entonces procedió a mirarle con interés. En ningún momento había escuchado del todo bien qué decía Belona, pero estaba bastante seguro de por dónde irían las cosas, pues bastante había entendido para comprender qué pasaba.

-Bien, pues ya está todo en marcha, definitivamente… -murmuró- Es irónico, todo esto…

Herb asintió, con cierta diversión.

-Piensa que esta vez no estás sólo, ya sabes -le recordó-, sigamos, tenemos trabajo con los demás, en especial tú.

El otro le miró y suspiró.

-En realidad aún te tengo que enseñar muchas cosas, yo…

Pero Herb le detuvo negando con la cabeza con cierta diversión.

-Todo eso me lo puede enseñar Belona -le recordó-, ahora tú tienes que ser el que aprenda.

-¡Pero ese no era mi plan, de hecho no sería hasta el Miércoles todo esto!

-Cambio de parecer, diría -comentó alguien por detrás-, ¿vienes, amor?

Se dieron la vuelta y vieron a Aelita. El aludido suspiró un poco, y salió con la mujer, que tomó su mano con una sonrisa y le acompañó escaleras abajo, dejando a solas a Herb. Este se colocó los cascos entonces, y comenzó a teclear. Sonrió de medio lado, su plan con la mujer había funcionado a la perfección. Primero se llevaron a la menor para que entrenara, y ahora a Jeremy, en su caso para que descansara un poco de las responsabilidades. Ya bastante se había esforzado a lo largo de los años de la lucha contra Xana, ahora tendría que delegar… quisiera o no.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

Mientras, en la fábrica, Sissi y Odd se encontraban sacando fotos con sus móviles de toda la parte superior, tomando imágenes lo más nítidas y amplias posibles. William les había pedido cuanto más mejor para hacerse una idea clara de dónde colocarlas, su tío se había ofrecido a echarle una mano pero él se había negado, comentando que tendría la ayuda de un compañero experto en explosivos para ello, además de tener ya una empresa que haría el trabajo.

-Me sorprende que el tío no le comentara nada a Will sobre eso… -murmuraba Odd, estaban en la parte superior-, en plan, ¿ya no confías en mí, sobrino?

Sissi, cerca de él, suspiró algo.

-¿No sería mejor que el viniera y lo viera por él mismo, por cierto? -comentó-, esto está lleno de mierda…

Su marido se rio, ella se limitó a sacarle la lengua. Ella llevaba ropa vieja precisamente por eso, mientras él tenía el mono de trabajo. Aprovecharían que Sissi no daba clase hasta las 11 para hacer aquella labor, y ya más tarde se unirían a los demás.

-Bueno, piensa que ahora está enseñando a los niños a defenderse junto a los dos flipaos del pencak silat -le respondió-, además, nuestra función en el grupo es otra

-Asistencia y logística, ya…

Jeremy pretendía que, el día en el que llegaran a París Laura, Yao y Abigail, usaran Kadic a modo de base de operaciones y como punto de descanso antes de, el Viernes por la noche, entraran a Lyoko y pusieran las cartas sobre la mesa. Esa idea a la mujer no le hacía especial gracia, tener a esa gente en su escuela… de Laura se fiaba, pero de los otros dos no, no les conocía y que Jeremy les metiera allí le hizo fruncir el ceño.

-Él sabe lo que hace -explicó Odd-, nos salvó el culo… pues más veces de las que recuerdo. Ese tío es un jodido genio, te lo garantizo, Sissi.

Ella hizo un par de fotos más antes de responder, rascándose la cabeza.

-Eso espero, Oddy, eso espero… -murmuró ella- Confío en él, no pienses lo contrario. Es solo que…

El otro la abrazó entonces. Tenían casi la misma altura, pero él se ponía de puntillas para sacarle lo justo para poder apoyar su cabeza en la de ella, que sonrió algo cuando él colocó su mano en el vientre de la mujer.

-Te entiendo, de verdad -dijo él-, yo también tengo miedo, pero si pudo hackear el sistema operativo de un satélite militar, puede hacer lo que le dé la gana.

Ella le miró con sorpresa, luego se limitó a girarse y abrazarse a él. Se quedaron así un par de minutos, oliendo el suave aroma del otro y dejándose perder en el mismo, sintiendo la suave respiración del otro, disfrutando del momento. No fue hasta que ella alzó algo la cabeza, que habló tras besar la nuez del hombre, que soltó un suave ronroneo.

-¿Seguimos? -preguntó-, luego podremos hacerle una hermanita a Jean Pierre…

Le sonrió divertida entonces, mientras el hombre solo le sacaba la lengua, limitándose a seguir con su tarea. Tardaron una media hora en recorrer todo el perímetro de la nave de la fábrica, hasta que dieron una vuelta completa. Fotografiaron vigas, columnas y puntos de carga siguiendo las peticiones de William, mandando las fotos según las iban haciendo, centrándose en las de las paredes. Al parecer allí era en especial donde se colocarían, y no tanto en la zona central de las instalaciones. Odd se rascó la barbilla pensativo.

-Ya en una ocasión Xana quiso tirar la fábrica, ¿sabes? -comentó- Creo recordar algunos puntos en que pretendió poner explosivos. (2)

Sissi se limitó a tomarle de la mano, saliendo de allí tras terminar la misión. Al escuchar eso le miró con cierto interés.

-Supongo que fue ahí cuando os enterasteis de la empresa familiar de Will…

Odd asintió. Tomaron el puente de salida a la calle, y se dirigieron hacia Kadic. Comprobaron una última vez que todas las fotos que le habían mandado a William se habían enviado correctamente, y marcharon hacia la Academia.

-Jim fliparía con todo esto… -comentó Odd, esperando en un semáforo- Tantos años buscando nuestro secreto, y ahora hemos vuelto…

La mujer suspiró algo.

-Tendré que hablar con él, precisamente… -chasqueó algo la lengua- Para que le haga hueco a Yao, salvo que quieras que duerma contigo, claro.

Su marido asintió, puso cara seria entonces.

-Yo me haré cargo, también me da… reparos que estén ellos -sonrió entonces-, pero ya digo, ¡seguro que el otro tiene alguna idea genial!

Cruzaron mientras reían con ganas, les sobraba algo de tiempo antes de ir a Kadic así que podrían pasar por la Ermita a saludar antes de irse a trabajar. Además, llegado el caso de ser ellos necesarios podrían llegar rápidamente hasta las instalaciones.

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La mañana transcurrió tranquila. Al ser Lunes podrían decir que los adolescentes se pusieron enfermos para evitar problemas, aunque Sissi fuera la directora preferían ser cautelosos por si alguno de los profesores quería hacer las cosas todo lo bien que debería. Aunque esa sería buena señal para la mujer, demostraría profesionalidad por su parte y que se tomaba las cosas en serio. Por eso a medio día llevaron los papeles para que ese día estuvieran cubiertos, ya el resto de jornadas asistirían a clase normal, con clases intensivas durante las siguientes tardes.

De hecho Aelita ya había impreso los papeles, era cerca de la una de la tarde y ya los demás descansaban en el jardín, sudados pero bastante satisfechos. Habían aprendido lo bastante para que el resto de días pudieran adaptarse un poco más, y ya luego practicar en Lyoko. Esa y la anterior jornada eran de introducción, las demás serían para reforzar.

-Bueno, ¡salgo a eso, hasta ahora! -cruzaba el caminito que llevaba hasta fuera de la verja de la casa- ¡Portaos bien!

Patrick se levantó en seguida y la siguió, ella se giró y le esperó con una sonrisa, y tas ser alcanzada, comenzaron a caminar hacia Kadic. Permanecieron en silencio hasta que él sacó su móvil y comenzó a teclear.

-Voy a tener que avisar en el despacho que estaré fuera… -comentó- Suerte que puedo teletrabajar, que si no…

La mujer asintió entonces, y luego suspiró algo.

-Ya… la vida de adultos es una faena, ¿verdad? -comentó- Responsabilidades y más responsabilidades…

El otro se limitó a afirmar con la cabeza, mientras guardaba su teléfono. Anduvieron en un tranquilo silencio hasta las instalaciones de la Academia, llegando directamente al edificio de administración, donde una joven les atendió para recoger los justificantes de los tres chicos, y para que los repartiera al tutor de ellos. Al estar en la misma clase no habría problemas, y por un día que faltaran tampoco pasaría nada.

-¡Pasen buen día!

Tras despedirse los dos salieron de nuevo y se dirigieron nuevamente a la Ermita. Aelita miró a Patrick con cierto interés en ese momento.

-Has estado muy callado en este rato -comentó-. ¿Pensando en Laura?

-No, bueno, en parte sí -reconoció-, pero no es eso lo que me inquieta ahora.

Ella le invitó a hablar con un suave gesto.

-Sabes que me lo puedes contar, Patrick…

El otro asintió, y entonces suspiró algo, armándose de valor.

-Me preocupa que mi primo haga algo de lo que más adelante se pueda arrepentir -explicó-, y sobre todo, que pueda pasarle algo a los niños. Son como mis hijos…

Ella le sonrió algo, y tomó su mano con cariño.

-Hemos estado a punto de morir varias veces contra Xana -comentó-, si pudimos contra ella, que carecía de piedad, podremos contra Cartago.

-Precisamente, nos vamos a meter con los militares, Lita -dijo, con cierto temor-, y si tiramos la fábrica abajo, ¿cómo podremos salir del mundo virtual, si por alguna razón nos quedamos sin escáneres?

Ella suspiró un poco, y se rascó la nuca.

-Ahora que lo dices… creo que por la noche, antes de dormir, Jeremy anduvo indagando por la cosa junto a William buscando cosas -explicó-, cuando volvieron traía unos papeles y una especie de sonrisa de… diría que satisfacción.

-¿Crees que sea otro as bajo la manga, como lo de usar el sistema operativo del súper ordenador?

Ella asintió entonces.

-Seguramente -comentó ella-, de todas formas la Ermita siempre ha tenido recovecos que no hemos llegado a comprobar nunca, yo… no he tenido las fuerzas para ello.

Patrick asintió, y pasó la mano por la espalda de ella con cierto cariño, cosa que ella agradeció. Recordó entonces cierto detalle importante sobre su antiguo enemigo.

-Espera… las Replikas… acabaron destruidas, pero sus súper ordenadores no… -murmuró, entonces ella sonrió- ¡Claro, debe ser eso!

Patrick la miró sin comprender demasiado de qué hablaba, limitándose a seguirla cuando comenzó a trotar dirección a su destino.

( ) ( ) ( ) ( ) ( )

Al otro lado del Atlántico, en la base militar, Laura y su equipo se habían dedicado durante esas horas a hacer vida normal. La mujer se dedicó a trabajar con Cartago, mientras los otros dos trabajan en sus partes como siempre, procurando no parecer más nerviosos de lo que ya de por sí estaban. Durante la primera hora incluso llegaron a sudar en frío, preguntándose si alguien llegaba a recordar algo de todo lo sucedido, pero al parecer ellos eran los únicos que mantenían en sus memorias los hechos acontecidos antes de la Vuelta al Pasado. Esa tecnología sí que molaba, a decir verdad… Estaban en esos momentos terminando de desayunar.

-Bueno, todo parece haber ido bien -decía Laura-, no me han contactado de nuevo, así que nos limitaremos a hacer lo que Jeremy dijo: hacer como que no ha pasado nada.

Yao suspiró algo, intranquilo, dándole vueltas a su café.

-No sé… es jugársela mucho, ¿no? -la mujer le miró- Qu-quiero decir, que son tu familia, y eso lo respeto, pero…

-Si te querías bajar del carro tu momento fue ayer -le espetó la mujer, seria-. Ya es tarde, Yao.

Abigail suspiró desganada.

-Confías mucho en que no nos traicionarán o nos dejarán vendidos.

Laura frunció el ceño ligeramente, pero se limitó a beber.

-¿Y por qué harían algo así?

-Somos sus enemigos, Laura -le respondió la joven de inmediato-, no me extrañaría que hayan preparado armas contra nosotros también.

Yao intervino entonces.

-Pienso como ella -dijo-, deberíamos tener un medio de defendernos, de cubrir nuestras espaldas.

Laura les miró a los ojos. Era fulminante, los dos bajaron la cabeza con cierto reparo entonces, y la mujer se limitó a hablar suavemente.

-No haréis ninguna gilipollez, ¿me oís? -les indicó- Confiad en ellos, sabéis tan bien como yo que esto que estamos haciendo es lo correcto.

-¿No pensarás esto por tu… cariño a ellos, verdad? -le espetó Yao entonces- No eres alguien de sesgos, pero parece que en esto no seas capaz de ver lo evidente.

-No, no estoy sesgada -Laura se levantó seria entonces, seguida por los otros dos-. Cartago nunca debió resucitar, antes tenía dudas pero me limitaba a cerrar los ojos… ahora los he abierto, y no pienso parar. Si me queréis seguir, seréis bienvenidos, si no…

Los dos jóvenes se miraron antes de responder.

-Te seguiremos, pero queremos ser precavidos -le replicó Abigail-, creo que es lógico, ponte en nuestro lugar.

Laura se limitó a recoger las cosas, estaba más o menos molesta.

-¿Nunca habéis hecho locuras por amor, vosotros? -preguntó- ¿Cosas que normalmente no haríais, pero que consideráis las correctas? Esta es una de ellas. De todas formas, si os sentís más seguros así… podéis mantener algún programa de protección en torno a vuestros datos.

Abigail sonrió entonces.

-En eso pensé también -respondió-, además, ya pedí también esos días que comentó tu amigo, ¿tú, Yao?

Este asintió, no demasiado convencido, pero si ellas insistían tanto… Esperaba no estarse metiendo en un lío. Cuando recogieron todo se limitó a ir hasta su puesto para seguir trabajando en su terminal junto a Cartago, que le saludó en cuanto se sentó en el asiento y se colocó adecuadamente los cascos. Se ajustó el micrófono y comenzó a hablar entonces.

-¿Cartago, estás? -preguntó- ¿Me oyes bien?

Apareció el símbolo del programa, y una mujer apareció ante él. Le recordaba a Aelita con un tono de pelo y ojos más oscuro, ahora le cuadraban un par de cosas más.

-Sí, Yao, aquí estoy -respondió suavemente- ¿Qué tal dormiste?

-Bien, bien… -suspiró- Ando algo agobiado, pero bien, ¿seguimos por dónde lo dejamos?

El programa asintió despacio, y comenzó a explicarle.

-He estado actualizando el programa de nuestro submarino digital -comenzó-. He añadido los vectores y actualmente estoy trabajando en los programas del armamento del navío. Aunque he tenido un ligero problema con las fechas, cosa que no comprendí. Creo que nuestra conexión no debe ser todo lo buena que debiera, estoy lanzando un análisis a nuestro sistema.

Yao sudó algo el frío entonces, pero negó.

-Puede que sea simplemente las diferencias con respecto a otras zonas horarias, hay una parte de nuestro equipo en otro uso horario -explicó-, esta es la base principal pero tenemos gente trabajando en otros lados, debe ser eso.

Cartago pareció pensarlo unos instantes, y entonces asintió.

-Puede. Como iba diciendo, ahora quedaría juntar las partes ya creadas y ensamblarlas -dijo-, dentro de poco debería estar todo preparado, Yao.

Él asintió, se preguntó si debía intentar, de alguna manera, sabotear el sistema simulando un error… eso podría hacerles ganar tiempo. Maldita fuera su estampa, y maldita fuera Laura y sus pronunciadas curvas… En ello pensaba mientras Abigail tecleaba incansable en su ordenador. Casi sin mirar la pantalla masticaba el enésimo chicle de fresa, uno de los pocos vicios que tenía en aquellas instalaciones.

-Va, pues estaría, ¿no? -murmuró, mientras se recostaba entonces- ¿Me confirmas Car?

El programa asintió, estuvo delante de ella en todo momento.

-Si, Abi -le respondió- Has terminado esta parte, estaríamos a la espera de los demás.

-Perfecto, muchas gracias -se estiró ella entonces-, pues ahora haré deporte, ¿a los demás le queda mucho?

Cartago negó entonces.

-Deberían terminar pronto, si todo va bien.

Ella asintió, y entonces le dio unas indicaciones para que continuara trabajando en un sentido concreto. Ella le tenía cariño a Laura y a Yao, pero más a sí misma, y prefería guardarse un as bajo la manga, sólo por si acaso. Programó una serie de protecciones en torno a la información de ella, que se destruirían en caso de necesitarlo si se daban unas condiciones, se ejecutaría automáticamente. Además, preparó en torno a su ojo derecho un visor virtual, con el que lo dejaría todo grabado, toda precaución era poca. Estaba tan centrada en su labor que ni se percató que llegaba Laura con ella, que le dio un suave beso en la mejilla en ese instante, cosa que la otra agradeció con una ligera sonrisa.

-Disculpa por lo de antes -pidió la mayor-, me puse nerviosa, es todo… Esto es importante para mí.

La otra asintió despacio, podía comprender a la mayor.

-Supongo que yo haría lo mismo, de tener un grupo de amistades… -murmuró- Da igual, estaba pensando en que, de toda formas, deberíamos tener algo para cubrirnos.

Laura la miró con interés, y la invitó a hablar entonces.

-Grabaré todo lo que pasa, se guardará en la nube -aseguró ella-, no haré nada más allá de esto, te lo aseguro, nadie se dará cuenta.

-Entiendo… -murmuró Laura- Si así te sientes más segura, adelante. Pero, ¿cómo te conectarás a internet desde aquí?

Abigail sonrió.

-¿Quién dice que sea dese aquí?

Laura sonrió socarronamente, y procedió a dejarla hacer a gusto, mientras se acercaba a Yao con el mismo objetivo, se sentía mal por cómo les trató antes, y quería enmendarlo. Cuando se colocó a su vera, comprobó que se sobresaltó un poco el chico, pero la miró con interés, por lo que ella le sonrió.

-Oye, yo…

Pero el chico la detuvo con un suave gesto.

-N-no es nada, no te preocupes -suspiró algo entonces-, lo siento, estaba yo también algo nervioso, aún me queda un poco, la verdad, y…

La mujer le miró y cabeceó algo, miró a los alrededores entonces. Todos estaban demasiado centrados en lo que estaban haciendo para percatarse de nada. Entonces le besó delicadamente la mejilla, haciendo que el otro se sonrojara.

-Perdóname por lo de antes -pidió-, no era mi intención…

Sabía que el otro se moría por ella, no iba a pasar nada pero un pequeño… premio por ser tan bueno sí le podía dar. Aunque si fuera ella unos años menor quién sabía. Antes de divagar más en esas cosas, le sonrió cariñosa, y el otro suspiró algo.

-No te preocupes -comentó-, pero… solo confía en nosotros también.

Ella asintió, era justo, esa era la verdad. Ninguno de ellos se dio cuenta, pero Cartago miró hacia un lado mientras ellos charlaban, desapareció un segundo, y entonces volvió a aparecer. En el mundo virtual, la IA había notado un ligero cambio de presión en la red. Era mínimo, casi imposible de notar, pero ahí estaba. Y sabía que había sido real porque los espejismos o las percepciones falsas en el mundo virtual no existen.

Decidió entonces mandar una entidad creada por y para la protección de su mundo virtual. Se trataba de una suerte de tiburón blanco, largo y con el cuerpo gris, ojos azulados y una larga hilera de dientes, con cañones en su boca y estómago. Debía medir unos tres metros de largo, así que le sacaba unas tres cabezas a Cartago, y que tenía un aspecto humanoide. Solo tenía dos ojos dorados como rasgos fáciles, todo su cuerpo era una especie de humo grisáceo, de aproximadamente metro ochenta de altura, y que para desplazarse pasaba a ser una esfera del mismo tono que su cuerpo.

-Busca de dónde vino esa señal -ordenó-, manda en todo momento una señal de radar.

El monstruo, que había aparecido frente a Cartago y hasta entonces se había quedado suspendido en el aire, voló hasta el mar virtual, donde se sumergió, desapareciendo de la vista de la IA, que continuaría trabajando mientras descubría qué había pasado. Puede que no fuera nada, o que fuera algo grave, así que permanecería en silencio por ahora.

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Mientras todo eso pasaba, Herb estaba a solas con Belona, que le indicaba por dónde tenía que continuar para aprender los programas. Él tenía la suerte de contar con un programa profesional para ello, cosa con la que Jeremy no podía contar, pero claro, ahora tenían bastante menos tiempo. Mientras estaban a ello, los demás se encontraban haciendo artes marciales tras la comida, igual que a lo largo de la mañana, durante la que casi ni pararon más que para ir al baño o beber algo de agua.

-Se ha puesto en marcha Plan Lanza, Herb -le dijo-, ha sido generado y comprobado sus sistemas, se pondrá en funcionamiento activo a la orden de Jeremy Belpois.

El hombre asintió.

-Perfecto, estamos avanzando bastante, pero me gustaría poner a prueba mis conocimientos -comentó Herb-. De hecho estaba pensando en…

Belona intervino entonces.

-Tenemos un problema, un monstruo se encuentra en los alrededores de Lyoko -intervino de pronto la IA- Activa las defensas, te indico.

Herb asintió, mantuvo la calma y tecleó lo que le fueron indicando, tardando apenas un minuto en llevar a cabo el proceso. En el mundo virtual, en torno a la esfera que formaba su parte más externa, aparecieron un montón de pequeñas circunferencias con el símbolo de Belona. El tiburón de Cartago nadaba entre dos de ellas cuando aparecieron, que estallaron en ese mismo instante, generando un efecto cadena, que originó un fuerte retumbar a lo largo de la red. No se sintió en el tráfico de información ni en ningún dispositivo electrónico, pero el estruendo sí que lo escuchó Belona. Pero ni se inmutó por ello.

-Problema solucionado, bien hecho -se quedó en silencio un instante, y volvió a hablar entonces-. Tendremos que mandar una señal falsa a aquel que lo mandó, puede que Cartago.

Herb gruñó entonces.

-Se supone que no iban a decir nada… -murmuró- Nos han traicionado, diría.

Belona no comentó nada al respecto.

-No lo sabemos con seguridad, Herb -respondió-. Sin embargo, si es deseo de Jeremy, intervendremos entonces. Le comunicaré la incidencia.

El otro asintió, y siguió tecleando, esperando que aquello no pasara más factura de la debida. Prepararon, efectivamente, una señal falsa de no haber encontrado nada extraordinario, imitando el programa de aquel monstruo. Ninguno podía estar seguro de qué tipo en concreto sería, pero esperaban que colara, necesitaban mandarlo cuanto antes para que no diera la impresión de que algo había pasado. Acabaron optado por un sistema binario de negación, y entonces avisaron a Jeremy, para que este supiera lo sucedido. Puede que todo hubiera cambiado en ese mismo instante, lo que adelantaría los planes totalmente.

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Por su parte, y minutos después, Cartago recibió aquella información, y se limitó a seguir con sus actividades con sus tres programadores. Estos no recibieron ninguna señal por parte del grupo de Francia hasta su noche, que correspondía con la mañana del Martes para los demás, en concreto fue por parte de Jeremy hacia Laura. Eso la sorprendió dado que decidieron que no entrarían en contacto en ningún momento hasta la fecha concreta del viaje a París.

Para aclarar las cosas, decidió que lo mejor era una llamada normal. Las instalaciones eran totalmente herméticas en ese sentido, y bastante que podían mandar mensajes de alguna manera. Por ello, decidió escabullirse hacia la parte superior, aprovechando que por la noche la seguridad interna se centraba en la parte de fuera de las instalaciones, dejando los pasillos y patios sin demasiada protección.

Tomaría el ascensor, subiría hasta la parte superior del edificio, y allí realizaría la llamada. Si se encontraba con alguien del personal militar tendría que improvisar alguna excusa para que no le echaran la bronca con respecto a aquello, tenía la intención de hacerlo igualmente aunque pudiera tener repercusiones para ella.

Salió al pasillo con su móvil en el bolsillo, había tenido una idea mejor mientras se preparaba. Cerró el cuarto con llave, coló una pequeña nota bajo la puerta de Yao, y entonces se dirigió al ascensor. Decidió ir hasta la zona de vehículos, donde no habría nadie a esas horas y estaría totalmente segura de no ser pillada. Estuvo en tensión hasta llegar allí, salió a toda prisa hasta llegar a unos coches, rebuscó en la garita por la llave de uno de ellos – tuvo suerte de que no hubiera nadie, total, no era necesaria – y entró al mismo. Solo entonces se atrevió a llamar a Jeremy.

-Tenemos que hablar, ¿verdad? -dijo ella, en cuanto escuchó que el otro descolgaba- Aquí me tienes. ¿Qué sucede?

-Así es -respondió Jeremy, se escuchaba algo de cansancio en su voz-, ¿tú estás a salvo?

-Sí, ¿por? -preguntó ella, algo nerviosa- ¿Qué sucedió?

Oyó al otro suspirar, y esperó impaciente lo que le tuviera que decir, deseando por todos los santos que no fuera nada grave y que, de poder ser, fuera de fácil solución. Mientras, Yao había tomado la nota que Laura había dejado en su puerta con atención.

-Va-vaya… -murmuró- No sabía esto… ¿De verdad Abi me…?

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(1) Se ve en el capítulo 80, el 15 de la cuarta temporada.

(2) Se ve en el capítulo 59, el 7 de la tercera temporada.

Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mi escribirlo. Este fanfic está conectado con Aelita's Nature, y que se encuentra en el pasado de la línea temporal de este. Habrá referencias en ambos de eventos del otro.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar, me despido, hasta la próxima, y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece.