La noche era oscura pero aún joven, y el dúo de Waver y Rider no eran los únicos que tenían su propia reunión estratégica, aunque no iba a ser exactamente una conversación agradable o siquiera amistosa entre ambos hombres.
En la residencia de los Tohsaka, el líder actual de la familia que actuaba como segundo propietario de Fuyuki además del Master del Servant Archer, Tohsaka Tokiomi, se encontraba ahora mismo bebiendo un vino considerablemente caro en su oficina, donde podía observar casualmente el patio de su hogar gracias a las puertas y paredes de cristal que llevaban a un balcón detrás de su escritorio.
En ese patio en ese específico, había ocurrido un atentado en contra de el, su querido discípulo, Kotomine Kirei, había desplegado a su Servant Assassin hace unos pocos días para atacarlo a "traición". Pero Archer no había aceptado muy amablemente aquellos actos y lo "repelió" con mucha facilidad.
Aunque ese conflicto había terminado con casi la totalidad de su patio trasero destruido, un desastre que recientemente había terminado de limpiar.
No lo diría en voz alta en frente de su Servant, pero Tokiomi le gustaría que Archer se limitará a solo usar el poder de fuego necesario y no exagerar con lanzar cien espadas de manera tan despreocupada. Era una fortuna que el Servant Dorado haya devuelto sus tesoros de vuelta a su tesorería, porque hubiese sido muy complicado limpiar todas esas armas.
Además, tampoco creía que Archer lo dejaría tocar sus tesoros con "sus sucias manos", puede Tokiomi haya sido Master del Rey Más Antiguo de la Humanidad por poco tiempo, pero ya sabía más o menos como se comportaba su Servant, y prefería no invocar la ira de tan magnánimo ser.
Así que el Master de Archer se limitó a regocijarse en que todo vaya según su plan para ganar esta guerra, con su discípulo y su Servant Assassin actuando detrás de bastidores recopilando información de los demás participantes y si era posible, terminar con sus vidas cuando bajaran la guardia.
Así que con esa estratagema simple pero muy efectiva, Tokiomi creía fervientemente que ...
- Hemos ganado. - Dijo el susodicho con suficiencia, ya podía ver el Santo Grial en sus manos y el camino a Akasha frente a él. - Todo ha salido como hemos planeado. - Decía el hombre de levantarse y mirar al espacio vacío a un lado de su ventanal.
En espacio que originalmente no había nada, se manifestó Archer en un resplandor dorado que devolvió su cuerpo a su forma física.
- Ni siquiera después de la muerte, me imaginé a mi mismo formar parte de un acto tan patético, Tokiomi. - Dijo Archer con dureza, demostrando así su irritación con el plan que su "maravilloso" Master había ideado.
Debido a la naturaleza de Archer, como el más grande de los reyes y primer héroe de la historia humana, consideraba tan innecesario estos métodos tan poco honrados. Puede que el crea que podía asumir de frente a todos los Servants de la Guerra del Santo Grial el solo, lo cual el líder Tohsaka podía estar de acuerdo al conocer el Noble Phantasm de Archer, y aún más al saber el mayor tesoro que contenía dentro de su bóveda dorada.
El problema era la magnitud destructiva que podría provocar ese tipo de combate. Un Servant, incluso el más débil de ellos como Assassin o Caster, ya estaban por encima de la Humanidad y podrían eliminar humanos como simples insectos.
Pero en el caso de Archer, que portaba el título del Rey de los Héroes, era un humano que trascendió más allá del Reino de lo Humanos y Dioses por igual. No le sorprendería que el pudiera destruir el mundo si liberará todo el poder de su Noble Phantasm Definitivo.
Lo cual era contraproducente en este caso, así que Tokiomi al haber invocado al Espíritu Heroico más fuerte, tenia que restringir si gran poder o sino ... El mundo humano podría estar condenado.
Debido a eso, tuvo la obligación de idear esta nueva estratagema donde Archer tenga que luchar las batallas necesarias con los Servants más fuertes, mientras que Assassin se encargaba del eslabón más débil ... Los Masters.
Con los demás participantes creyendo que el Servant Asesino Silencioso estaba eliminado, los Masters bajarían la guardia y mientras sus Servants luchaban estarían desprotegidos de un ataque sorpresa de Assassin.
Una estrategia simple pero efectiva que solo era posible gracias a la alianza entre Tokiomi y si discípulo, Kirei.
Y obviamente, como un héroe apropiado, a Archer le irritaba esa estrategia. Aunque no le gustaba tratar con chusma, como el héroe que asumió los mayores peligros de la Era los Dioses, enfrentó a varias tribulaciones divinas, era el tipo de persona que si encontraba algo digno, entonces tendría su atención completa.
Sin embargo, Tokiomi ha notado que la actitud de su Servant se ha vuelto cada vez más irritada, como si algo lo estuviese molestando pero Archer no ha expresado ninguna de sus incomodidades ni tampoco el magus japonés se ha molestado en preguntar por temor de invocar la ira del Rey Dorado.
Así que simplemente siguió con su actuación de vasallo para evitar evocar más problemas y obstáculos en su camino a la victoria de esta Guerra del Santo Grial.
Tokiomi hizo una educada reverencia como un fiel sirviente haría por un rey, ese era el rol que había tomado para poder trabajar en conjunto con Archer, era el único método posible para congeniar con el para él magus.
- Estoy muy agradecido por su indulgencia, Rey de Reyes ... Oh, Gran Rey de los Héroes, Gilgamesh. -
Archer que se mantuvo al margen miró de reojo a su Master, sus ojos rojo sangre normalmente helados como la Antártida simplemente ocultaron el volcán infernal que se encontraba expectante por estallar y destruir todo lo sórdido en su presencia trascendida.
- Le juro mi señor, que todos los preparativos que hemos hecho hasta darán sus frutos al final de la guerra, y usted le demostrara al mundo nuevamente su poder de antaño como el Rey de los Héroes. Estos métodos harán que las aguas se agiten un poco, y aquellos que se mantienen ocultos entre las sombras se revelen a la superficie de sus escondites. Así que le pido solemnemente, que por favor aguarde un poco de tiempo más antes de luchar. - Explayó el hombre de cabello castaño aún manteniendo su reverencia, pero no pudo evitar formar una sonrisa de suficiencia en su rostro, sabiendo que con su gran labia encontraría la forma de controlar la ojiva nuclear con forma de hombre en frente suyo.
Archer se mantuvo en silencio por unos segundos, meditando las palabras que el hombre de traje barato le había dicho. Obviamente reconoció las dulces palabras aduladoras como un medio para inflar su ego, independientemente de lo verdaderas que eran aquellas palabras, el antiguo Rey de Uruk no era alguien que se dejara controlar por nadie en este mundo, ni siquiera por los mismísimos dioses de la antigua Mesopotamia.
Sin embargo, aún estaba presente esa espina que no le dejaba concentrarse en este tonto evento para tomar un tesoro que obviamente ya es suyo.
Casi podía olerlo bajo su nariz ... Pavoneándose como la reina del lugar en el "patio trasero" del Rey Más Antiguo de la Humanidad.
Solo había un ser que le podía provocar aquel sentimiento de odio absoluto incluso sin estar presente físicamente ...
La Demonio de Venus.
- Muy bien. - Dijo Archer sin darle interés a las intenciones oscuras de su Master, el tenia otros pensamientos en mente. - Por el momento, mi atención estará centrada en otras áreas ... Hay algo que debo de descifrar y no tengo tiempo para distracciones tan minúsculas para una guerra donde claramente yo ya soy el vencedor. -
- ¿Puedo saber que le aflige, mi señor? - Le pregunto Tokiomi con cuidado, aunque en verdad estaba interesado en el origen de las molestias de su Servant en el dado caso de que fuese un obstáculo en su plan, tampoco quería incitar aún más el mal humor de Archer.
- No tendría sentido explicarte sobre las confabulaciones que el destino ha ideado para mi en esta nueva era de la humanidad. Sin embargo, incluso con esta transgresión hacía mi orgullo, no podría pedir un mayor deseo que este. - Dijo el Servant con dureza pero una emoción indescriptible dentro de él. - Por lo tanto, espero no recibir interrupciones de tu parte cuando me encuentre atareado con mis asuntos, ¿Comprendes, Tokiomi? - Expreso el Rey con una mirada fría dirigida a su Master.
El líder Tohsaka se intrigó por las recónditas palabras expresadas por el Espíritu Heroico más poderoso, pero sabiendo que no obtendría una respuesta clara se abstuvo de seguir preguntado por el asunto de poca relevancia para la Guerra del Santo Grial según Archer.
- Entendido, mi señor. No se tiene que preocupar por mi intromisión innecesaria en ese caso. - Dijo Tokiomi de manera dócil. - Me estaré ocupando con los asuntos relacionados con la Guerra del Santo Grial, y para cuando este termine con sus obligaciones le otorgare el Santo Grial en bandeja de plata, un tesoro que de seguro será de su agrado como compensación de su gran ayuda. -
Archer desvió su mirada hacia el suelo. - Eso está por verse. Aunque es lo de menos, seguiré jugando por el momento a este teatro de adulación tuyo hasta que todo acabe. -
El Servant más fuerte se alejó del ventanal donde se apoyaba para empezar a caminar hacia la salida de la oficina de su Master, mientras que este último permanecía inclinado. A veces sentía que si alzaba la cabeza demasiado alto, su cráneo podría ser perforado por uno de los tesoros de su Servant.
- Un recordatorio para este mundo es que todo bajo los cielos me pertenece. Tengo poco interés en el "gran tesoro" que representa este Santo Grial de los tantos que existen, pero no permitiré que nadie lo obtenga tan fácil sin mi permiso. - Dijo Archer antes de empezar a desaparecer en un resplandor dorado como señal de que volvía a su forma espiritual, pero justo antes dejó su última advertencia a su Master, quien creía que lo estaba controlando en la palma de su mano. - Espero que te quede claro, Tokiomi. -
Con eso dicho, Archer volvió a forma espiritual por completo, su mente ahora solo centrada en su único objetivo fundamental de verdad.
Localizar la fuente de su furia inconmensurable.
Para cuando la presencia del Servant desapareció de la su oficina, Tokiomi volvió a pararse derecho y aliviarse sin provocar su propia muerte por un mal uso de sus palabras. El magus dejo su copa de vino que de seguro se había puesto amarga con la presencia de Archer y volvió a sentarse en la silla de su escritorio.
- Vaya ... Ciertamente no estaba en mis planes que el legendario héroe Gilgamesh se manifestará en la Clase Archer con un alto nivel de Acción Independiente ... Dominarlo sería tener atado a un poderoso toro con un frágil hilo, y el hilo en este caso son estos tres Hechizos de Comando. - Decía Tokiomi con una sonrisa tensa. - Bueno, eso es lo de menos ahora. Puedo dejarle el cargo a Kirei por ahora. La primera fase del plan finalizó según lo previsto. - Dijo el hombre con presunción por su magnánimo plan.
Pero había un detalle crucial que Tohsaka Tokiomi y los demás involucrados en esta Guerra del Santo Grial nunca tomaron como un factor importante, más que nada debido por qué incluso el supervisor de la iglesia ni siquiera era consciente de lo que se encontraba rondando por las sombras de Fuyuki a causa de los pecados de los Einzbern en la Tercera Guerra del Santo Grial.
La Oscuridad del Santo Grial.
Un Mal de la Humanidad esperando por nacer algún día.
Angra Mainyu.
Y la figura oculta entre las sombras a la afueras de la residencia Tohsaka esperaba pacientemente por la gran revelación final que Todos los Males del Mundo podría otorgar a la humanidad.
Esta presencia oscura se encontraba a pocos metros de la entrada del territorio de Tokiomi, pero a pesar de ello ni este último ni Archer pudieron detectarlo. Pero la verdadera pregunta no era como podría no podían hacerlo sino que era ...
¿Como en verdad podían detectar algo que era parte fundamental del mundo?
El que mantiene el mundo unido ante la ruptura del Cielo y la Tierra ...
Y aquel que conocía a Archer mejor que nadie en este mundo impuro.
...
Abandonando la zona de la ciudad de Miyama, se encontraba un joven magus caminando bajo el cielo estrellado de la oscura noche en Fuyuki. Este individuo no era nadie más que Waver Velvet que caminaba por el gran puente de Fuyuki que conectaba a Miyama con Shinto.
Ahora mismo el se encontraba recorriendo la ciudad por otra vigilancia nocturna mientras que Rider se mantenía oculto en su forma Espiritual preparándose para cualquier combate que se aproximará.
Aunque el joven sentía que esta patrulla sería igual que las anteriores, es decir, nada más que infructuosa, sin embargo, no pudo evitar recodar las palabras que había dicho por adelantado su Servant justo antes de salir. De que era posible que esta noche fuese diferente a las otras, lo cual era un posibilidad con la muerte de Assassin, ya que Waver se sintió un poco ansioso por aquello pero gracias a la charla que tuvo anteriormente con Rider logró calmarlo.
Así que por ahora era mejor actuar como siempre, siendo precavidos en todo momento.
Waver miró hacia un lado en la carretera del puente donde había muy poco tráfico, aunque lo atribuyo a las altas horas de la noche.
- Rider, ¿Estás aquí? - Pregunto el joven tentativamente, un poco nervioso por la soledad a su alrededor.
- Por supuesto, Master. - Le dijo Rider con su voz resonando por los alrededores. Como no había espectadores a la redonda, el Servant Montando no vio necesario el comunicarse a través de su conexión con Waver. - Nunca piense que lo abandonaré por ningún segundo. - Expresó el Espíritu Heroico con severidad.
- L-Lo siento, es que ... - Waver siguió mirando a los alrededores, sin escuchar la aproximación de ningún peatón o vehículo que quisiera cruzar el puente. - Este lugar está tan desolado que no pude evitar sentirme nervioso. - Dijo el joven con al de preocupación.
Rider suspiró pero su voz salió con calma en los momentos siguientes. - Es completamente comprensible su nerviosismo, Master. Estamos en medio de una guerra, debemos estar alerta en todo momento, especialmente con la caída de uno de nuestros enemigos. No debemos bajar la guardia por ningún motivo, pero aún así no podemos estar ansiosos porque puede que sea nuestra perdición, ¿Entendido, Master? - Pregunto lo último con suavidad.
- Yo ... Entiendo. - Respondió Waver algo distraído al notar el acercamiento de un auto.
Había pasado un tiempo desde que pasaba un vehículo desde que el joven piso el puente y le llenó de alivio el por fin ver, o en este caso escuchar a uno.
Fue tanto el confort que no se preparó para lo siguiente, pero por fortuna Rider estaba ahí para reaccionar por el.
Había ocurrido muy rápido que el joven magus aún se preguntará que ocurrió exactamente con los años venideros, cuando el coche se aproximó a al dúo de Master y Servant, un objeto desconocido cayó a una velocidad estrepitosa sobre el vehículo con una fuerza lo suficientemente grande como para hacer temblar todo el puente de Fuyuki, para que unos segundos después el auto explotará haciendo estremecer aún más la edificación.
Waver se tambaleó debido al pequeño terremoto que se formó con el puente como epicentro y tuvo que agarrarse muy fuerte de las barandas para no caerse del puente al río Mion, que dividía a la ciudad de Fuyuki por la mitad.
- ¡¿Pero qué diablos?! - Exclamó el joven magus con desconcierto pero al levantar la mirada su rostro quedó horrorizado al ver como había un incendió en medio del puente de Fuyuki debido a la explosión del auto producida por medios desconocidos.
- Mantenga la calma, Master. - Dijo Rider con su voz serena, sin lucir perturbado por los acontecimientos. - Solo estamos siendo atacados aparentemente. -
El Espíritu Heroico de la Montura se encontraba frente a su Master con dos escudos dorados por delante de el, los cuales actuaron como protección para el Servant y el magus contra la explosión y los escombros voladores del vehículo que se manifestaron como peligrosa metralla.
El héroe de leyenda no pudo evitar lamentarse por la víctima dentro del coche, pero sabía que ya era muy tarde cuando el objeto no identificado cayó encima de él.
- ¡¿Aparentemente ... ?! ¡¿Cómo quieres que me calme cuando estamos siendo atacados?! - Vociferó Waver estupefacto por la frivolidad de su Servant.
- ¡Hahahahaha! ¡¿Que clase de chillidos estoy escuchando?! - Exclamo una poderosa voz femenina entre las llamas del auto destrozado.
Rider se puso tenso al escuchar la voz, sonaba a alguien con una malevolencia indescriptible para este mundo. Waver, quien se encontraba detrás de su Servant no pudo evitar estremecerse ante la fuerza detrás de la voz.
Por consiguiente se escucharon unos pasos aproximándose a la posición de Waver y Rider, el resonante sonido de las botas del metal era exaltado incluso por encima de las llamas.
Para cuando la mujer desconocida estuvo lo suficientemente cerca como para asomarse por la carretera al paso peatonal del puente de Fuyuki, fue el momento que el magus londinense logró discernir la apariencia de su atacante.
Como su voz indicaba, obviamente era una mujer la cual era un poco más alta que Waver. La mujer no parecía ser mayor de veinte años aunque solo en apariencia. Tenia una piel blanca muy pálida con marcas rojas triviales en las pocas áreas desnudas de piel que la joven mostraba. Obstentaba un largo cabello rojo sangre que resaltaba aún más por su blanca piel, el cual estaba atado en un moño. Sus eran de un amarillo muy opacó, pero lo más mortificador era su esclerótica de color negro anti natural.
Aunque cualquier persona que tuviera una vista decente podría darse cuenta de la belleza cuasi divina que está joven denotaba con unas proporciones y facciones faciales perfectas dignas de una diosa de la belleza, lo que tenia esta peligrosa mujer de hermosa lo tenia en letalidad y eso hizo que Waver no pudiera apreciar por completo su belleza.
Como vestimenta la mujer tenia vestido negro y rojo constituida de tela y cuero que no parecía sucio luego de aplastar y hacer estallar un coche. Tenia botas y grebas de metal junto un guantelete de metal con una garra incorporada en su mano izquierda. En su mano derecha se encontraba atado una tela roja con distintivos detalles dorados que brillaban con poder. Rider se percató que debido a la gran cantidad de energía que sentía de aquella tela en su brazo, posiblemente sea un Noble Phantasm.
En la cintura de la joven se encontraban dos cuchillas enfundadas en su cintura, una en cada lado y finalmente una cadena entrelazada en su brazo izquierdo.
La mujer sonrió con ansias al ver a Rider. - Tu pareces ser muy poderoso. Serás el primero al que derribe. -
- Pareces muy segura cuando la victoria esta de mi lado. - Le respondió el Servant. - 'Master, será mejor que se aleje.' - Dijo Rider con seriedad a través de su enlace mental.
- '¿Rider?' - Dijo Waver aún consternado por los repentinos sucesos.
- 'Lamentó decirlo, Master. Pero solo seras un estorbo, especialmente con esta peligrosa mujer, así que por favor ...' - El Caballero Montado no pudo terminar debido a que la desconocida mujer volvió a hablar.
- Kukuku, tan presuntuoso ... Todos los hombres son iguales. - Una sonrisa cruel se hizo presente en el hermoso rostro de la mujer. - ¡Será mejor que estés al alcance de tus palabras! - Exclamo antes de que repentinamente su cuerpo empezará a emanar una gran cantidad de energía mágica, específicamente de la tela en su brazo derecho.
Rider abrió los ojos con sorpresa al reconocer el poder divino contenido en la tela ornamental, aunque era de un origen diferente a los dioses hindúes de su época, la naturaleza celestial era la misma. Este dato no hizo más que hacerse la pregunta de quien podría estar enfrentando.
Pero el Héroe de la Caridad no tuvo tiempo de seguir preguntándose aquello porque la joven pelirroja comenzó su ataque en su contra.
- ¡Soy Rider! - Dijo repentinamente la mujer para estupefacción de tanto Waver como de del Rider de cabello blanco. - ¡¿Será digno de que te muestre mi montura, sucio hombre?! -
El Héroe Hindú en verdad quería cuestionar la Clase de la mujer cuando él se suponer que era el Rider de la Cuarta Guerra del Santo Grial, pero no tuvo tiempo de eso cuando está "Segunda Rider" se abalanzó contra el con la cadena atada en su brazo izquierdo como arma, la cual en su extremo tenia una cuchilla similar a un hacha que apuntaba hacia su cuello.
El Primer Rider sacó una espada, específicamente una khanda, la cual era una espada dorada recta de doble filo con una punta roma, pero lo más característico era quizás su empuñadura que parecía tener la forma del sol.
Utilizando dicha arma, el Primer Rider logró contrarrestar el ataque de la Segunda Rider con un movimiento fluido para luego desviarlo para que golpeara una zona más alejada del puente.
- Nada mal ... ¡Para un hombre! - Grito la mujer antes de retraer su arma y volver a atacar pero con más velocidad y poder.
- Ahora si seria un buen momento para irse, Mas ... - Empezó a decir el peli blanco antes de percatarse de que su Master ya no se encontraba detrás suyo.
- ¡Ahhhhh! - Fue el grito muy masculino que liberó Waver mientras corría hacia Shinto como su única salida disponible para evitar el combate entre ambos Servants.
- ... Como se esperaba de mí Master, ni siquiera tuve que pediserlo por segunda vez. - Dijo el Héroe de la Caridad asombrado por la velocidad de pensamiento del magus londinense, ignorando que posiblemente estuviera actuando por simple miedo a la muerte.
- ¡Tch! - Chasqueó los dientes la mujer Rider al ver la huida del joven. - Típico de los hombres ... ¡Son unos cobardes! - Exclamó con furia antes de atacar esta vez al magus con su hacha encadenada.
El silbido del aire siendo cortado llamó la atención de Waver, lo cual hizo que mirara sobre su hombro lo suficientemente rápido para ver pasar su vida al frente de sus ojos mientras la hacha se aproximaba a cortar su cráneo como si fuese una sandía.
Pero para que en el parpadeó siguiente simplemente tropezara con sus propios pies ante el sonido resonante del metal encontrándose con el metal.
Al segundo siguiente que Waver levantó la cabeza que milagrosamente aún conservaba, miró a su salvador quien no era nadie más que su propio Servant que uso su singular espada para alejar el peligro nuevamente.
- Será mejor que se aleje más rápido, Master. - Le dijo el primer Rider mientras mantenía su mirada seria en la peligrosa mujer frente a él, que volvió a retraer su arma y simplemente giraba el hacha con cadena como si fuese una especie de juguete.
- Rider, yo ... - Balbuceó Waver sin saber que decir, se encontraba agobiado por el miedo. Habiendo abandonado a su Servant de manera tan cobarde cuando su trabajo era apoyarlo, sin embargo, a este no le pudo tener más importancia y lo seguía protegiendo de todas maneras.
¿Cómo podría ser Master de un Servant tan virtuoso?
- Master. - La seria pero serena voz del Servant peli blanco sacó al joven magus de su negatividad. - No te preocupes por nada, vive hoy para luchar otro día. -
Karna, el Héroe de la Caridad, miró sobre su hombro a su desasosegado Master con una sonrisa benigna que solo resaltaba su linaje divino del Dios Solar, Surya.
- Y yo no tengo planes de morir hoy, espero que tu tampoco. -
Waver apretó los dientes de frustración, en verdad no merecía un Servant así ... Pero Rider lo consideraba digno de ser compañeros en esta Guerra del Santo Grial, cuando el solo era un magus sin talento que solo tenia algo de ingenio ...
¿Pero como podía decepcionarlo?
Para cuando se dio cuenta, Waver ya se encontraba alejándose de los dos Riders. Con las manos con forma de puños, sus dientes tan apretados que podrían romperse por la simple presión y sus ojos picando con las ganas de llorar por la frustración que sentía por su inutilidad para Rider.
- Rider ... ¡Será mejor que ganes! - Gritó el joven magus antes de ponerse a salvo entre las multitudes en la ciudad de Shinto.
El Rider masculino sonrió cuando su Master estaba fuera de peligro.
- Por fin se fue ese estorbo. - Dijo la mujer Rider con dureza mientras seguía balanceando su cadena con hacha.
El peli blanco tomó su semblante frío usual cuando escuchó a su Master siendo insultado.
- No deberías hablar de esa forma hacia mí Master, conmigo aquí presente. - Advirtió el héroe hindú con severidad.
La pelirroja resopló con burla. - ¿No lo viste huir como una cucaracha? No se merece nada mejor que mis puras palabras que solo expresan la verdad. -
- Si, quizás tengas razón ... - Dijo el primer Rider de acuerdo con su homóloga. - Pero al menos es honesto con sus sentimientos e intenciones. - Expresó el héroe recordando a su mejor amigo en un tiempo de antaño de su juventud.
Aquel honesto pero malvado hombre que convirtió a Rider en rey por su eterna y sincera amistad.
Y conmovido por aquellos gestos de corazón ... ¿Como Karna podía rechazarlo?
El hijo de Surya vio algo de esas virtudes en su Master, algo que nunca imagino encontrar luego de la muerte de su mejor amigo, y ahora preservaria aquella memoria ... ¡Hasta su muerte!
- Aunque me gustaría saber como es posible que exista un segundo Rider, ahora mismo has transgredido a mi Master con tus palabras y acciones ... ¡Y eso es algo que no se podrá perdonar! - Exclamo Rider con seriedad mientras su espada era envuelta en furiosas llamas.
La segunda Rider sonrió ferozmente ante las acciones de su rival. - ¡Bien, tráelo hasta aquí! ¡Veamos si puedes satisfacer mi deseo, inmundo hombre! - Clamó ella antes de abalanzar su hacha encadenada contra el peli blanco.
Un choque inimaginable de poderes había comenzado.
¡Esta era la esencia de la Guerra del Santo Grial!
Donde todos los deseos se cumplen.
...
Uno creería que tener una red de información de una sola persona en Fuyuki sería difícil, más bien, humanamente imposible.
El primer detalle a destacar es que Assassin podría ser muchas cosas, pero no un humano común y corriente, habiendo alcanzado el estado de un Espíritu Heroico, el no tenia las limitaciones de un humano o magus. Pero a pesar de eso, mantener en vigilancia constante a una ciudad aún estaba fuera del alcanzar de un Servant.
Ahí estaba la segunda cuestión, Assassin no vigilaba toda Fuyuki, sino todo Shinto, la sección más moderna de la ciudad de Fuyuki, dejando solo a Miyama sin vigilancia que podía hacer personalmente de en vez en cuando, de esta manera había localizado un área aproximada de la ubicación del Servant Rider y su Master. Después de todo, era un área importante porque ahí se encontraban dos de las tres familias fundadoras de la Guerra del Santo Grial.
Y aquí venía el tercer punto, Assassin no estaba completamente solo en esta misión de vigilancia sino que tenia una jauría de familiares mágicos desplegados por todo Shinto como sistema de vigilancia en la ciudad. Es posible que Assassin no tenga la aptitudes de un Caster o siquiera las capacidades de un magus moderno apropiado, pero el tenia algo que lo ponía por encima de todos los magus del planeta e incluso de la mayoría de los Servants Casters.
Lo cual llevaba al cuarto y último asunto que destacar, Assassin usaba el magecraft como una herramienta para matar magus. Usando el conocimiento que poseía como un prácticamente de la Taumaturgia, el conocía el modus operandi de la mayoría, por no decir todos, los magus modernos del mundo. Lo cual se extendía a magus más antiguos como en los casos de los Servants Casters, ya que normalmente las tradiciones son muy difíciles de olvidar.
Y ese fue el error de todos los magus, un error que Assassin estaba más que dispuesto a explotar a su conveniencia. Gracias a ello, los familiares que tenia por toda Shinto aún se mantenían en las sombras sin detectar por los Masters o Servants ya presentes en Futuki. Desde aquel peligroso encuentro con el Servant Rider, el Asesino Silencioso se ha vuelto más precavido. Había cometido un error que le pudo haber costado la vida, sin embargo, afortunadamente el percance no fue llevado a un enfrentamiento lo cual le permitió salir impune de peligro.
Aunque no estaba acostumbrado a utilizar familiares, Assassin considero que era un mejor curso de acción al poder abarcar más terreno sin poner en peligro su vida. Además, al utilizar su magecraft innato a un nivel más complejo y superior que solía emplear comúnmente, sería imposible detectarlos incluso para un Servant a menos que sean buscados conscientemente y con buenas habilidades de detección o instinto.
Así que cuando uno de sus familiares ubicados en el puente de Fuyuki que conectaba a Shinto con Miyama le envió información del comienzo de una batalla en ese mismo lugar, Assassin se preparó para ir a indagar más a fondo en el asunto. No solo para averiguar aún más las capacidades de los Servants invocados en esta Guerra del Santo Grial, sino para poder divisar la posibilidad de eliminar a un Servant en el caso de que este distraído, o en el mejor de los casos asesinar al Master, dando así no solo honor a su nombre como el Asesino Silencioso, el Servant Assassin, sino también a su Nombre Verdadero ...
El Magus Killer.
Sin embargo, el destino tenia otros planes para el Servant de Kotomine Kirei.
Apenas moviéndose unos metros de su escondite, fue reprimido por una gran cantidad de energía mágica de una fuente muy cercana a el. Este nivel de salida solo podía pertenecer a un Servant ... Un Espíritu Heroico que estaba cazando a Assassin.
Aunque no pudiera verse, se podía sentir que el Asesino Silencioso había fruncido el ceño detrás de su máscara.
- ¿Sentiste eso hace un momento? - Dijo el nuevo individuo presente, estaba justo en frente a Assassin pero oculto entre las sombras, asi que no podía discernir su apariencia.
El sujeto sonaba casi demasiado amigable, jovial incluso, lo cual le molestaba aún más al Servant de Kirei.
- Al parecer esta comenzado un gran evento en el puente, es una locura, ¿No crees? - Assassin casi podía ver al nuevo Servant sonriendo. Finalmente, este individuo salió de la oscuridad. - ¿Esto no es emocionante? - Dijo con una sonrisa llena de ironía.
Al momento, el Asesino Silencioso logró divisar las características del Servant con el que se enfrentaba.
Parecía un hombre joven en sus veintitantos años, su piel era demasiado pálida de lo normal que hacía contraste con el cabello rojo carmesí con puntas blancas, además, sus ojos dorados brillaban con intensidad en la oscuridad de la noche.
Portaba una grotesca y feroz armadura negra con detalles dorados que aparentaba ser muy pesada, pero el pelirrojo parecía verse muy cómodo en ella. Tenia unos picos saliendo de sus hombros y la parte superior de la espalda, además de unas pequeñas púas en los guanteletes, grebas y botas de metal. En la parte trasera de sus botas, habían unas pequeñas alas que revoloteaban por cada paso que daba.
No solo su poder era intimidante, sino también misma presencia que hizo que Assassin se pusiera más alerta de los normal. Por la apariencia y poder, el solo podía concluir que su oponente pertenecía a una de las Tres Clases de Caballeros, específicamente la Clase ...
- ¡Oh! ¿Pero donde están mis modales? - Dijo el hombre desconocido con una sonrisa falsa de disculpa. - Lo lamento, déjame darte el consuelo de conocer a tu asesino esta noche. -
Sus palabras dispararon las alarmas de advertencia de Assassin, de que debía huir lo antes posible, pero antes de pudiera hacerlo, el caballero ya estaba frente a él, sonriendo ampliamente. En ese momento el Asesino Silencioso se percató de la espada envainada en las manos de su atacante.
- ¡Servant de la Clase Saber! ¡Prepárate para morir, Assassin! -
A veces, Assassin lamentaba mucho su Suerte.
...
