Kariya abrió los ojos de golpe. Su único ojo bueno miró con intensidad el techo de su sala mientras se encontraba acostado en el sofá de su departamento en Shinto.
Este había sido su hogar desde que abandonó el camino del magecraft de la familia Matou, algo de lo que ahora se arrepiente ya que en el fondo el peli blanco pensaba que si el se hubiera vuelto el heredero de Zouken, este último no hubiese tenido que tomar alguien ajeno a la familia, en este caso la pobre de Sakura.
Pero ya el pasado era pasado, Kariya sabía muy bien que no podría cambiarlo a menos que ganará la Guerra del Santo Grial u obtuviera alguna de las Magias Verdaderas para rectificar su error. Sin embargo, ahora se encontraba arreglando esa equivocación de otra forma.
Sufriendo el entrenamiento inhumano de Zouken y participando en la Guerra del Santo Grial.
Kariya suspiró mientras se levantaba en una posición sentada en su sofá. El hombre demacrado miró su departamento de manera muy despectiva. El lugar se encontraba sucio, había polvo y diversas suciedades por todo el lugar. Todo debido a que fue recientemente que había vuelto al lugar y no había tenido tiempo para limpiar.
No había venido aquí desde hace aproximadamente un año cuando aceptó participar en la Guerra del Santo Grial, y durante todo ese tiempo se había quedado en la mansión Matou para ser entrenado o al menos preparado para ser un Master lo suficientemente acto para invocar a un Servant.
Así que era natural que estuviera sucio por la falta de actividad humana en el apartamento, y para cuando Kariya finalmente volvió estaba demasiado cansado, frustrado y mucho más centrado en otras cosas como para limpiar un lugar que ni siquiera podría ser considerado su "base de operaciones". No era un magus apropiado, no tenia un taller mágico, todo lo que tenia eran hechizos simples de su familia y un Servant muy poderoso.
Y hablando de la Guerrera Enloquecida, ella se encontraba frente a una de las ventanas de su apartamento en el comedor. Parada ahí como una estatua mientras su sombra parecía extender por toda el lugar, pero eso poco lo tomó en cuenta el peli blanco. Berserker parecía estar prestando total atención a algo en específico pero no estaba motivada a compartirlo. Un acto que ya había hecho con anterioridad en noches anteriores.
Levantándose del sofá, Kariya se encontraba de pie sin ningún signo de dolor pero si parecía algo incómodo. Su brazo izquierdo ya no dolía aunque respondía demasiado lento como para usarlo correctamente como hacía antes, Kariya creyó que con un par de terapias físicas serían suficientes para recuperar su completa movilidad en un tiempo.
El hombre de cabellos blancos debido al extenuante entrenamiento de Matou Zouken empezó a caminar hacia su Servant cojeando levemente, al igual que su brazo, su pierna también mejorado considerablemente su condición y ya podía apoyar mayor peso en ella. Sin embargo, por ahora lo único que no había mejorado era su ojo izquierdo, pero Kariya no iba quejarse por ello.
El Master de Berserker no sabía con exactitud lo que el Espíritu Heroico había hecho para curarlo de un daño tan drástico, una habilidad que creía imposible que estuviera en la competencia del Servant que se caracterizaba por estar ... Bueno, loco. No obstante, Kariya aún podía sentir a los desagradables gusanos de Zouken en su interior, pero por alguna razón ya no resultaba ni doloroso ni incómodo.
Se sentía ... Casi bien. Es decir, se sentía correcto por alguna razón que el hombre no podía ubicar correctamente. El simplemente lo atribuyó a su naturaleza como un magus Matou aunque eso le llenara de disgusto.
Dejo ese pensamiento de lado cuando por fin estuvo a una distancia cercana con su Servant, ni muy lejos para evitar demostrar miedo pero tampoco tan cerca para darle al Espíritu Heroico poco comunicador algo de espacio.
- ¿Sientes algo, Berserker? - Le preguntó Kariya con una voz firme.
La susodicha no respondió verbalmente pero a cambio asintió lentamente.
El peli blanco se vio algo complacido que su misterioso Servant este respondiendo, además de las interacciones que tenían por iniciativa de ella de darle su sangre para curarlo, Berserker nunca demostró ser muy expresiva desde que la había invocado en el sótano maldito de la mansión Matou.
- Eso que sientes ... ¿Es acaso el origen de tu extraño comportamiento? Haz estado más centrada en mirar a la aparente nada. - Dijo el Master esperando pacientemente una respuesta de su Servant, aunque sinceramente no esperaba respuesta alguna.
Pero para su sorpresa, la Guerrera Enloquecida asintió rotundamente.
- Las sombras ... Están más inquietas cada noche. - Expresó Berserker para sorpresa del hombre.
Visiblemente confundido por aquellas palabras, Kariya siguió tratando de indagar aún más en lo que sea que su Servant tuviese conocimiento. Después de todo, podía ser fundamental para sobrevivir en la cruel Guerra del Santo Grial.
- Sombras ... ¿Que quieres decir exactamente con eso, Berserker? - Le preguntaba el peli blanco pero la Servant no respondió. Luego de unos segundos él volvió a tomar la palabra. - ¿Las sombras son enemigos? -
- ... Las sombras ... - Hablo Berserker para sorpresa de Kariya. - Son un simple reflejo del pasado ... Que no puede ser olvidado. - El Master de la familia Matou no podía decirlo con exactitud, pero sentía que su Servant estaba frunciendo el ceño. - Son un mal que carcome al mundo. -
En este punto, Matou Kariya estaba aún más confundido. En vez de obtener respuestas, simplemente tenia aún más preguntas, algo muy contraproducente si le permitían decirlo. El sabía exactamente que su Servant no le estaba diciendo todo lo que sabia, pero el peli blanco no podía hacer mucho para forzarla a hablar ni tampoco quería gastar uno de sus preciosos Hechizos de Comando en algo que no demostraba ser una prioridad.
Pero sentía que era algo que tenia que saber a toda costa.
- Master. - La suave voz de Berserker lo sacó de sus pensamientos. La Guerrera Enloquecida alejó su vista de la ventana y se centró en el peli blanco.
Aunque Kariya no estaba seguro de que expresión tenia la mujer detrás de su rostro parcialmente oculto, pero en verdad parecía preocupada por el por alguna razón que el peli blanco no podía ubicar para nada.
- Por favor, descanse ... Master. - Le pidió Berserker con su suave voz.
Kariya frunció el ceño. - Acabo de despertar. Me niego a permanecer durmiendo en toda la Guerra del Santo Grial, Berserker. -
La susodicha tembló visiblemente pero pareció recuperar su compostura, algo inaudito para varios Berserkers.
- Master ... Aún no está listo. - Le decía Berserker.
En este punto, el ceño fruncido del hombre se hizo más grave y profundo que antes.
- ¿Listo para que, Berserker? ¿Que planeas? ¿Por qué me das tu sangre? ¿Por qué ... ? - Kariya la miró con intensidad. - Solo ... ¿Quien eres? -
Un silencio sepulcral allanó el oscuro y sucio apartamento mientras que Master y Servant se miraban mutuamente. Ninguno parecía dispuesto dar su brazo a torcer en sus propios deseos, incluso si dichas motivaciones eran beneficiosas para el otro.
Sin embargo, Kariya tenia que darse cuenta de una cosa muy importante sobre Berserker ...
Ella no era humana.
El peli blanco a penas tuvo tiempo de parpadear para cuando Berserker lo tomó por el cuello y lo estampó contra la mesa de su comedor, destruyendo el mueble en el proceso mientras a su vez el edificio sufría un leve temblor por el impacto.
Kariya se quedó sin aliento mientras un grito ahogado nunca logró salir de su boca, sintió como todo el aire de sus pulmones había sido expulsado a la fuerza y no fue una agradable para nada. Al borde de la inconsciencia, el hombre vio como las paredes y el techo parecían estar cubiertas de oscuridad que se retorcía como serpientes a su alrededor.
Además, aunque no estaba seguro, sentía que el suelo también era un mar de oscuridad.
Pero toda la atención que le quedaba al hombre se centró en su Servant, quien se cernía sobre el con una estaca de metal negro en una mano. El peli blanco temió que la Guerrera Enloquecida terminará con todo en esa noche para luego buscar otro sustento para su manifestación, de esta forma todo por lo que estaba luchando Kariya valdría nada.
Absolutamente nada.
Pero ese miedo auto infundado se desvaneció cuando Berserker apuñaló su propia mano con la estaca de metal, extrayendo sangre ... Pero era muy diferente a la habitual. En vez de ser la sangre roja escarlata que todos conocemos, la sangre que goteaba de la mano de la Servant era tan negra como la oscuridad que los rodeaba.
- Como dije ... - Volvió a hablar Berserker con su voz suave pero distante. - No estas listo para la Guerra del Santo Grial, Matou Kariya. -
Ella movió su mano ensangrentada para estar justo por encima de la boca de su Master, donde gotas de sangre negra caían dentro del orificio y obligándolo a tomarla aunque el pliegue blanco no quisiera.
- Por lo menos ... Aún no estas listo. -
Fue lo último que llegó a escuchar el hombre de mediana edad hasta que fue tragado por la sombra de la desesperación.
...
Los dos Riders se miraron por un largo momento. Aunque ambos eran guerreros ansiosos por comenzar el combate y demostrar las habilidades supremas de cada uno, ambos sabían que un paso en falso al precipitarse de manera descuidada podía ser final, especialmente en una pelea entre Servants.
Los ojos amarillos y azules se analizaban el uno al otro en busca de una debilidad que poseyera el otro, un atisbo de duda o miedo ... Ninguno fue encontrado. Ambos eran guerreros consumados en el combate, ni siquiera la muerte los podía hacer estremecer.
Ambos Caballeros Montados se dieron cuenta en ese momento, aunque eran intrínsecamente diferentes en muchos aspectos había un solo factor que los unía de una manera que uno podría decir que fue el destino esta reunión.
Ambos deseaban una buena batalla ... Lo deseaban de una manera enfermiza.
Con ese pensamiento en mente, el combate comenzó. Ambos individuos eran incapaces de permanecer quietos ante el rival que tenían en frente, la sangre caliente deseosa de batalla de ambos no les daba ese lujo.
La sangre del dios de la guerra.
La sangre del dios del sol.
Ambos pertenecientes a castas guerreras, ¡El fragor del combate era parte de su vida y muerte!
El primero en cargar contra su oponente no fue nadie más que el primer Rider, el hombre de cabello blanco se abalanzó contra la mujer guerrera en un estallido de llamas con su espada lista para atacar.
La segunda Rider sonrió con desafío ante la iniciativa de su oponente, le gustaba que sus víctimas vinieran a ella de esta forma, lo hacía más emocionado de esta manera. La amazónica tomó el extremo con hacha de la cadena con su mano derecha, haciéndolo gira sobre su propio eje lanzó la cuchilla en dirección al guerrero Kshatriya tomando como objetivo decapitar su cabeza.
Previendo el ataque mortal entrante, el primer Rider lo esquiva inclinando su cuerpo hacia atrás, permitiendo que la cuchilla pase de manera inofensiva por encima del rostro del peli blanco donde en unos momentos antes se encontraba su cuello. Para cuando se reincorpora, el Servant de Waver Velvet está listo para arremeter de nuevo contra la mujer guerrera hasta que se percata que ella había desaparecido.
- ¡Yuju! ¡Nada mal! - Exclamó la familiar voz de la mujer detrás del hijo de Surya.
El susodicho voltea para encontrarse con la segunda Rider apuntandolo con un arco y flecha que no estaban con anterioridad, mientras que la hacha encadenada había sido descartada hace unos segundos.
- ¡Prueba esto! - Rugió la mujer amazónica antes de soltar la flecha que salió disparada a gran velocidad con un especie de chispa negra y roja.
La flecha tenía como objetivo la frente del hombre, el cual podría permitirse ser golpeado ya que su armadura dorada lo protegería de la mayoría del daño. Sin embargo, su instinto como un guerrero consumado le decía que esa era la peor idea y curso de acción más terrible que podía tomar.
Como consecuencia, apretó su agarre sobre su espada y en un estallido de llamas, el primer Rider liberó una onda de fuego a la flecha negra que se dirigía hacia su persona.
Cuando el ataque de ambos Riders impacto con el otro se produjo una poderosa onda de choque que hizo estremecer el puente de Fuyuki entero, además, ocurrió un fenómeno que el guerrero Kshatriya no pudo identificar pero sintió que era demasiado peligroso incluso con su armadura para recibirlo de frente.
Con eso en mente, el primer Rider levantó aún más su guardia mientras un gran muro de humo y polvo se levantó como resultado del impacto de sus ataques anteriores, el hijo de Surya se preparó tanto para defenderse de cualquier ataque que su homólogo intentará, como también para contraatacar cuando el momento oportuno lo requiera.
Pero ese proceso de pensamiento fue interrumpido cuando varias flechas fueron disparadas a través de la pantalla de humo como cobertura, para así reducir el tiempo de reacción del peli blanco. Algunas de las flechas tenían chispas negras mientras que otras parecían normales en el sentido de que no lucían tan peligrosas a pesar de cortar el aire a una velocidad vertiginosa.
El guerrero Kshatriya entendió que las flechas negras provocan un fenómeno desconocido que podía ser realmente peligroso incluso con su armadura dorada, así que esquivando por completo dichas flechas, el primer Rider destruyó, desvió o recibió sin ningún problema la flechas normales, los impactos de los proyectiles apenas le hacían meros rasguños.
- '¿Por qué algunas no tienen esas chispas negras?' - Pensó el Servant de Waver de manera analítica mientras seguía esquivando las flechas negras y destrozando las flechas normales.
Los pensamientos del peli blanco tenían sentido, después de todo, le sería mucho más difícil a él tener que enfrentar montón de flechas negras debido a que no podía abusar de su Mana Burst para evitar dejar lisiado a su pobre Master, lo cual ponía en gran desventaja al héroe hindú ya que se encontraba limitado. Sin embargo, esa información no la sabía el otro Rider pero hubiese sido el camino más óptimo para derrotar al guerrero Kshatriya pero no lo estaba tomando.
Pero había algo que destacar ... La mujer amazónica no era una arquera ...
Era una guerrera desde pies a cabeza.
Los ojos celestes del Servant de cabellos blancos se abrieron cuando la pantalla de humo fue dispersada por nadie más que la joven mujer pelirroja, quien atravesó la cobertura como una bestia feroz. Dicho muro otorgaba una ventaja estratégica bastante buena para los ataques sorpresas, no obstante, para la segunda Rider esto era incluso más óptimo.
- ¡Buenas noches! - Exclamó la guerrera atacando a su homólogo con las cuchillas que tenia enfundadas anteriormente en su cintura, sin rastros del arco que ella había utilizado unos instantes antes.
El héroe hindú logró bloquear el ataque entrante con su espada, sin embargo, él no había esperado la cantidad exagerada de fuerza que había detrás del ataque lo cual obligó al primer Rider retroceder unos metros mientras sus pies dejaban unas marcas en el asfalto.
La segunda Rider resopló. - Si te hubiera atacado un milisegundo antes ... Te habría perforado la caja torácica. - Dijo ella, no como una amenaza sino como un hecho innegable, como si el cielo fuera azul, así de segura estaba la hija de Ares de matar al hijo de Surya.
El susodicho recuperó su equilibrio y volvió a tomar una posición de lucha. - Entonces, es una fortuna que sea un milisegundo más rápido. -
Una gran sonrisa depredadora allanó las facciones de la segunda Rider. - ¡Kahaha ... No tienes ni la menor idea de lo que hablas! ¡No soy para nada lenta, y tú ni siquiera podrías tocarme los talones! ¡¿Donde está lo divertido de matar sin jugar un rato?! ¡Vamos, quiero emoción! - Exclamó la Servant pelirroja con fiereza.
- ¿Entonces, por qué no nos ponemos más serios? - Dijo el primer Rider tomando las palabras de su homólogo como un desafío, un reto que estaba dispuesto a tomar en nombre de su Master.
- ¡Ha! Hablo en serio, ¡No me hagas reír! - Se burló la segunda Rider. - ¡Si voy con todo terminarás devorado por mi! -
Llamas furiosas estallaron de la espada del Servant de cabellos blancos. - Como se esperaba de una guerrera amazónica, no tiene ninguna pizca de modales. ¿Acaso no sabes que no debes jugar con tu comida? -
- Hehehe ... ¡Entonces ven y enséñame, hombre! - Exclamó la pelirroja con una gran sonrisa mientras se preparaba para atacar con sus cuchillas. - ¡O bien, simplemente muere! -
Con eso dicho, ambos Riders volvieron abalanzarse contra el otro en un vertiginoso despliegue de velocidad y volver a chocar armas con una gran demostración de habilidad y poder por ambas partes.
Escucha atentamente, Vasusena ...
Préstame atención, hija mía ...
¡Incluso si fuiste criado por un auriga!
¡Incluso si eres la más apacible de tus hermanas!
¡Tu eres ... !
La espada del Kshatriya cortó el aire con un silbido, la amazónica había desaparecido de la línea de visión del peli blanco en tan solo un parpadeo ... Cuando la pelirroja había dicho que no había demostrado toda su habilidad, ella estaba hablando muy pero muy en serio al respecto.
- Deberías mirar hacia abajo ... Nunca sabes cuando alguien por debajo de ti ... ¡Pueda derribarte! - Exclamó la hija de Ares agachada sosteniendo esta vez una lanza, como las veces anteriores, su anterior arma había sido reemplazada nuevamente.
Su postura era demasiado baja, maniobrar una lanza de esa forma seria casi imposible además de ineficaz pero para la guerrera más grande de las amazónicas, mientras balanceaba su lanza sin perderse del flujo de la fuerza, ella lanzó un ataque devastador hacia su oponente.
Todo eso en el lapso de un segundo, para el primer Rider apenas tuvo el tiempo de levantar su espada para protegerse de la punta de lanza que iba dirigida hacia uno de los ojos del peli blanco para perforar su cráneo sin piedad alguna. Una gran onda de choque resonó en el medio de la noche y el gran puente de Fuyuki ante la colisión de aquella fuerza imparable de la guerrera amazónica contra aquella fortaleza inamovible del guerrero Kshatriya.
Sin embargo, ahí no termino el asalto de la pelirroja. La susodicha prosiguió a lanzarle una patada en el abdomen al Servant de Waver haciendo que este retrocediera levemente. La segunda Rider luego atacó nuevamente con la punta de su lanza apuntando a la manzana de Adán del primer Rider. No obstante, su intento de perforar su cuello se vio interrumpido cuando su homólogo de cabello blanco hizo un movimiento descendente con su espada lanzando una onda de llamas que la guerrera amazónica apenas pudo esquivar moviéndose hacia un lado.
Las llamas lanzadas en una onda infernal golpearon el asfalto, provocando que en algunas partes se calentarán tanto que parecían una especie de lava negra o petróleo.
El Guerrero Kshatriya le dirigió una mirada analítica a su oponente, ciertamente era cierto que ella no estaba dando todo de si desde el principio, eso hubiera sido muy fácil y aburrido en su opinión. Pero estaba realmente sorprendido por la habilidad y poder que la segunda Rider estaba demostrando conforme se extendía el combate.
Los ojos celestes del héroe Hindú se dirigieron al brazo derecho de la feroz mujer que lo miraba como si de una peligrosa leona se tratara. En específico, su vista se enfocó en la tela roja sangre atada en su brazo derecho. Los detalles dorados en la tela no eran para nada ornamentales, en comparación al principio del combate, el Servant de cabellos blancos podía notar el resplandor de poder divino proveniente de la tela. Pulsando energía mágica sin adulterar de un Espíritu Divino que empoderaba a su oponente.
Un ceño fruncido se hizo presente en las facciones impasibles del primer Rider.
¿En serio tenia que enfrentar a otro oponente con un dios de su lado? ¿Su medio hermano, el que fue bendecido por el destino mismo quien fue apoyado en todo momento por Lord Krishna no había sido suficiente?
- 'No ... Eso es lo de menos.' - Pensó el héroe Hindú mientras volvía a tomar posición de combate.
La heroína griega sonrió ampliamente mientras giraba su lanza unas cuantas veces como si estuviera meditando cual sería el mejor objetivo para perforar con su arma ...
Inevitablemente, la sádica mujer pelirroja se vio tentada a apuñalar lo que hacía hombre a su homólogo. Exactamente como leyeron, la hija de Ares quería atravesar lo que el hijo de Surya tenia entre las piernas.
- 'Porque ... ' - Pensó la guerrera amazónica lamiendose los labios mientras sus ojos amarillos volvían a conectar con los ojos celestes de su rival.
¡Tu eres el más fuerte!
- ¡Continuemos con esto, Rider! - Gritaron ambos Espíritus Heroicos con desafío, dispuestos a probar quien era el héroe de leyenda digno de ser el verdadero Rider de la Guerra del Santo Grial.
Ambos guerreros con el combate bombeando en la sangre arremetieron el uno contra el otro nuevamente pero a una mayor velocidad y poder. Tal fue la magnitud que terminaron agrietando el suelo por debajo de ellos a la vez que provocaban una onda de choque cuando las respectivas armas de ambos Riders se encontraron por enésima vez en aquella noche.
El primer Rider lanzó un corte horizontal hacia las piernas de la segunda Rider, sin embargo, al parecer ella logró preveer las acciones de su homólogo y saltó con gracia pasando por encima del peli blanco para aterrizar con elegancia detrás de él.
Posteriormente, ella tomó represalias lanzando numerosas estocadas con la filosa punta de su lanza a su enemigo desprevenido. Como contramedida, el guerrero Kshatriya no tuvo de otra que expandir un domo de llamas expulsadas de su propio cuerpo como una defensa omnidireccional en contra los ataques de la pelirroja.
La susodicha no tuvo más remedio que retroceder haciendo una mueca por el intenso calor de las llamas para así evitar ser quemada por el poder del hijo de Surya.
- 'Esa llama es demasiado peligrosa.' - Pensó la mujer guerrera con un chasqueó de dientes, era como si estuviera siendo acosada por el sol, en un intento de Apolo de cortejarla.
Una analogía no muy inexacta en este caso al enfrentar al hijo de Surya.
Sin embargo, aquel que no arriesgaba ... ¡No ganaba nada!
El contraataque del héroe Hindú duró poco tiempo, el cual le dio tiempo al susodicho para encarar nuevamente a su oponente. La hija de Ares sonrió ampliamente antes de abalanzarse con mayor poder hacia su homólogo, las inscripciones doradas de la tela en su brazo brillando con mayor intensidad y así vez otorgando una mayor fuerza.
El guerrero Kshatriya se preparó para una nueva andanada de estocadas, pero fue grande su sorpresa cuando la mujer pelirroja se detuvo a pocos metros de el para luego hacer un lanzamiento de lanza como si fuese una jabalina siendo la cabeza del Servant de Waver el blanco a perforar.
La lanza había sido lanzada con una fuerza incomparable con al cual viajó a una velocidad de vértigo que pocos individuos podrían reaccionar a tiempo, pero afortunadamente el héroe hindú era uno de esos. Utilizando su espada envuelta en poderosas llamas logró bloquear el ataque y a si vez desviarlo al mandar la lanza de la segunda Rider a volar lejos de él.
- Nada mal ... ¡Para un hombre! - Exclamó la guerrera amazónica atacando desde la distancia nuevamente con su hacha encadenada.
El peli blanco frunció el ceño mientras desviaba la cuchilla. - ¿Acaso no te cansas de cambiar de arma? -
Una sonrisa frívola se hizo presente en el hermoso rostro de la mujer letal. - Una mujer debe darse el lujo de ser multifacética, ¡Y aún más si es una reina! -
- Entonces, déjame derribarte, su majestad. - Le dijo en respuesta el primer Rider en un tono desafiante arremetiendo con su oponente.
La segunda Rider sonrió divertida ante la burla de su homólogo. - ¡Aquí te espero, hombre! -
Contrayendo su hacha encadenada, la pelirroja volvió a chocar acero contra acero con el peli blanco con una gran sonrisa en su rostro, mientras que el guerrero Kshatriya tenía un rostro impasible en su asalto. Sin embargo, a pesar de que su rostro no lo demostraba, la sangre del hijo de Surya estaba bombeando con emoción por sus venas por la emoción del combate.
Había pasado tanto ... Tanto tiempo desde que tenia un buen combate.
Y le encantaba este sentimiento.
El quería ... El quería ...
¡Seguir luchando por un poco más de tiempo!
...
¿Saben? Waver no tenia un destino en mente cuando dejó a su Servant luchar con el otro Rider en el puente de Fuyuki, él simplemente había salido corriendo hacia Shinto para mantenerse a salvo de los daños colaterales que podrían provocar la batalla entre dos Servants ... Como también evitar ser utilizado como rehén lo cual ser una de las peores situaciones.
Sin embargo, el joven magus londinense no sabía que tan seguro era estar entre lo callejones oscuros de la área más urbana de la ciudad. Debido a las altas horas de la noche, no había casi peatones circulando en las calles, además, la mayoría de los edificios también se encontraba cerrados a causa de la hora. Así que lo único que el peli negro se le ocurrió fue esconderse en un callejón oscuro, solitario y que además olía mal.
Sinceramente, Waver no sabía si se encontraba seguro en este punto si había tomado el mejor curso de acción, después de todo, aunque estaba a salvo de la mujer amazónica que los había atacado antes, ahora mismo se encontraba completamente solo en ese momento. Prácticamente vulnerable al ataque de cualquier Servant enemigo y no solo eso, efectivamente se encontraba indefenso en contra de sus rivales, los demás Masters que se habían enlistado a este cruel competición por el deseo que mas anhelaba sus corazones llenos de ambición.
Aunque estaba a salvo del peligro inmediato, ahora era todo lo contrario a largo plazo. Además, los sonidos resonantes de los ataques de los Servants se escuchaban a la lejanía pero aún era audible para el joven. Aunque el magus londinense no se encontraba seguro si dichos ataques provenían del puente de Fuyuki o de otro lugar, porque él logró escuchar ondas de choques desde la dirección contraria.
Eso solo podía significar una sola cosa en la mente del joven peli negro. Aparentemente su Rider no era el único que estaba combatiendo en esta oscura noche sin luna. El magus londinense esperaba sinceramente salir ileso esa noche.
- ¿Oh? ¿Pero qué tenemos aquí? - Una voz masculina pero curiosa en la entrada del callejón donde se encontraba escondido Waver.
En serio, el esperaba salir ileso.
El susodicho se paralizó por completo ante la admisión de la nueva voz y a su vez del nuevo individuo que lo había encontrado, al sentir una pulsación medianamente dolorosa en su mano derecha el peli negro se percató de que se encontraba realmente en peligro ahora.
En el mejor de los casos se encontraba ante un Master, probablemente el Master de la segunda Rider que había atacado a su Servant ... Lo cual igualmente no era muy bueno que digamos en este momento y ya en el peor de los casos, estaba ante un nuevo Servant enemigo.
- Oh, vamos, no te escondas ahí. - Dijo esta vez el hombre desconocido con diversión impregnada en su voz. - No me gusta jugar a las escondidas y no creo que te guste lo que te vaya hacer si te encuentro así que será mejor de que salgas en este instante. -
Con aquella amenaza en el aire, Waver se lamentó al no tener otra opción que hacer lo que el desconocido le estaba ordenando esperando salir vivo de esta situación al menos lo suficiente hasta el regreso de Rider o bien, tendría que usar uno de sus Hechizos de Comando para traer a su Servant.
- ¡Espera, ya salí! ¡Ya salí! - Exclamó el joven de cabellos negros saliendo de su pequeño escondite en el callejón y parándose al frente del desconocido, ahora pudiendo vislumbrar su apariencia.
Como Waver sabía antes, la voz era perteneciente a un hombre pero este era físicamente grande y fornido. Tenia la piel de un tono marrón claro, con un cabello gris claro muy bien peinado con un corte de pelo con las cejas conectadas a la línea del cabello. El individuo mostraba una gran sonrisa que permitía ver sus dientes parecidos a un tablero de ajedrez, tenia dientes rojos y dorados. Lleva un frac negro con detalles ornamentales dorados con una solapa blanca abotonada y una corbata a juego.
El extraño hombre hizo un sonido de decepción, aunque aún mantenía su sonrisa. - Que mal, esperaba que una señorita se estuviera escondiendo por aquí. -
El magus londinense hizo una mueca al ser confundido con una niña.
- Tu ... ¿Quien eres? - Le preguntó el peli negro con cautela.
- Oh, esa es una pregunta un poco tonta, ¿No crees? - Le dijo el sujeto antes de sonreír con mayor sorna. - Tu sabes muy lo que yo soy. -
Waver empezó a lucir muy preocupado antes las implicaciones del desconocido, ciertamente podía sentir que no era una persona normal, además, hablaba de si mismo como si no fuese exactamente un humano.
- E-Eres un Servant ... ¿M-Me equivoco? - Le pregunto nervioso el magus londinense aunque el sabía muy la respuesta.
El nuevo Servant soltó una carcajada. - ¡Eso es! Eres un poco listo, ¿No es así? Soy Caster a tu servicio. -
Conocer la clase del Servant que lo tenia arrinconado no alivió para nada al joven, incluso si Caster es una clase conocida por ser magos y su poder estaba en sus hechizos y no en la fuerza física, independientemente de la fuerza del individuo incluso si el Servant tenia una Fuerza de E-, era suficiente para ser al menos cinco veces más fuerte que un humano normal. Por lo tanto, no importaba lo que Waver hiciera, el auto proclamado Caster podía torcerle el cuello sin problema alguno si así lo deseaba.
A lo lejos, ondas de choque empezaron a resonar en dirección al puente de Fuyuki. Al parecer la batalla de ambos Riders estaba prosiguiendo con naturalidad.
Caster se ánimo con los sonidos del combate. - ¡Oh! Algo interesante esta ocurriendo por allí, vayamos a ver. -
- ¿Eh? - Dijo el joven magus de manera inteligente.
- ¿Que? ¿Creías que te haría algo en verdad? - Decía Caster con una expresión burlona. - Eso no es para nada interesante, pero hay algo emocionante ocurriendo por allí y estoy de ánimos para una buena compañía incluso si es de un muchacho así que acompañame, chico. -
Al recibir ordenes del Espíritu Heroico del Magecraft, Waver no tenia otra opción que hacer lo que decía. Incluso si este sujeto no tenia las intenciones de hacerle daño en realidad, el joven se encontraba prácticamente en la palma de su mano, por lo tanto sin tener alguna alternativa termino siguiendo a Caster de vuelta al puente de Fuyuki.
- 'Cielos ... ¿Que le diré a Rider?' - Pensó Waver temiendo el reencuentro con su Servant cuando el primero había sido técnicamente capturado como un rehén ... Un desarrollo que el joven había querido evitar desde un principio.
Después de todo, un Master era el talón de Aquiles de un Servant ... Y no hace falta decir que Waver era un gran y vulnerable talón.
- ¡Esto será interesante de ver! - Dijo Caster con emoción e interés de ir al origen de los sonidos del combate.
Por lo menos una persona si se estaba divirtiendo en aquella noche sin luna. Pero había algo que denotar, la noche aún era joven y muchas cosas aún faltaban por ocurrir.
...
