Armin resopla al reparar lo perdida que se encontraba su mejor amiga. Su vista pegada en la ventana, con las mejillas sonrojadas y un pucherito adornando sus labios. Era evidente que no prestaba atención a lo que decía.

—Mikasa —llamó, dando toquecitos a la mesa.

Ambos yacían sentados en una de las mesas libres de la tienda. Él aprovechando su poco tiempo libre antes de una reunión y ella descansando del atareado turno en lo que un nuevo cliente se hiciera presente.

—Oh, sí —se acomodó en su asiento—. Te escucho.

—No, no me escuchas —suspiró, dejándose caer en el espaldar de la silla de madera—. ¿Qué sucede? Estás en las nubes.

—Estoy bien, Armin. Hablabas de un nuevo invento que pronto vendrá a la isla desde Marley.

—¿Qué se llama...? —la invitó a continuar.

—Te-Te... ¿Tenofo?

Armin rio.

—Teléfono —corrigió—. Y hablé de eso hace más de 10 minutos, Mikasa.

Una mueca de derrota se plasma en la cara de Mikasa. Armin era alguien que la conocía desde muchos años atrás. Mentirle era una pérdida de tiempo, algo imposible.

—Lo siento.

—No tienes que —meneó varias veces con su cabeza—. Pero, dime, ¿qué es lo que está ocupando tu mente?

El color de las mejillas de Mikasa aumenta.

Ella adoraba a Armin, tenía claro que él nunca la juzgaría. Lo máximo que haría sería aconsejarla y hacerla entrar en razón, tal como aquella vez en que ella se encontraba perdida y él le gritó que pensara por sí misma.

Mas se sentía tan difícil tocar ese tema ahora.

—¿Tiene que ver con el capitán?

Casi se atraganta con su saliva. Casi.

—¿Cómo...?

—Eres muy obvia para mí —acercó su taza de té, que se hallaba a la mitad, y la llevó a su boca para propinarle un largo sorbo—. ¿Es algo malo?

—No, claro que no. Es sólo que —escondió parte de su rostro bajo su bufanda—... no quiero decir que es complicado. Pero...

—Inconscientemente lo ves así.

La joven asintió. Orbes pegados en la mesa.

—Si me comentas, tal vez pueda ayudarte en algo. Intentaré descomplicar lo que sea que te esté sucediendo. Aunque si se trata de ti y el capitán, puede que sea algo difícil —pronunció jocoso lo último.

—No sé cómo empezar —masajeó sus sienes. Respiró hondo

—Tomate tu tiempo.

—El día que me despedí de Kiyomi-San y volví, él... Me abrazó.

—Oh, sí. Onyankopon y yo nos sorprendimos mucho —recordar aquel suceso, aún causaba estragos en su cuerpo. Jamás pensó ver al capitán Levi realizando una acción tan cariñosa—. Y nos... Fuimos sin decir nada. Perdón por eso.

—No los culpo. La cuestión es, que sentí algo aquí —posó su mano en su abdomen—. Algo parecido a un cosquilleo. Más tarde, él... bueno —sus mejillas parecían como si fueran a evaporarse—, me besó.

La expresión de Armin era un poema, sus ojos revoloteaban desde su rostro a la figura del capitán, quien también estaba sentado a unas mesas de distancia. El señor Thompson revisaba su pierna.

—Acaso... ¿te incomodó? —preguntó, saliendo paulatinamente de su estupor.

Mikasa niega.

—Lo opuesto —musitó tímida.

—Mikasa —ubicó su mano sobre la ajena—. Todavía sigo impactado. No obstante, el que nazcan dentro de ti esa clase de sentimientos por el capitán no está mal, ni mucho menos complicado. Es normal.

—Creo que lo entiendo, pero —apretó la bufanda que cubría su cuello—... Temo proceder. ¿Y si algo sale mal? ¿Y si no está bien?

Recuerdos de la última conversación con Eren sucumben a Armin. La inseguridad y temor que mostraba Mikasa por estar con alguien nuevo, por dejarse llevar, es en parte, por culpa de su fallecido mejor amigo. Ella no le dijo muchas cosas, tardó en darse cuenta de muchas otras y cuando cayó en cuenta de lo que sentía, Eren se fue para siempre.

Eso causó muchos miedos y traumas hasta el día de hoy.

Dolía, sí. Entendió su largo luto, también. Pero ahora ella se estaba reinventando. Pudo moverse, pudo reír, pudo hablar, pudo seguir, ¿por qué no poder querer de nuevo?

Se lo dijo a Eren esa vez en los caminos, ella también merecía oírlo.

—Sabía que encontrarías a un buen hombre, porque siendo honesto, te lo mereces —su tono era tan suave que ablandaba el corazón de Mikasa—. Y si ese hombre es el capitán, no puedo negarme. Además, Él ya no está. Es muy duro pero... no debes sentirme mal por las emociones que estás experimentando. Así como eres libre de seguir viviendo, eres libre de amar una vez más

—Armin —musitó.

—Debo irme o llegaré tarde —anunció—. Siempre tendrás mi apoyo, Mikasa. Recuerda lo que te digo.

—Sí, lo haré —asintió—. Querer... ¿Tal como lo hacen tú y Annie.?

—¡E-Ese no es el punto!


La jornada atareada hace que el tiempo transcurra rápido, tan rápido que en un pestañeo, toda claridad que pintó el cielo, desapareció. La noche llega fría e inminentes, pero a la vez hermosa. La luna estaba completa, rodeada de infinitas estrellas.

Mikasa, guiaba la silla de ruedas como era de costumbre hacía la casa de Levi. Si bien el clima era helado, estar junto a Levi volvía todo más cálido.

Sigue pensando en las palabras de Armin y cree que tal vez tiene razón. Eren fue su primer y único amor durante muchos años. Sin embargo, él ya no estaba. Se había ido para siempre.

Querer a alguien más que no fuera él, ¿no sería una traición, verdad? Porque ellos nunca lograron llegar a nada y sumado que, él mismo dijo en aquella visión que lo olvidara y siguiera su vida.

Admitía que al principio no deseaba hacerle caso, se decía a sí misma que era imposible, porque el amor que sentía por él, era su única manera de aferrarse a su memoria y una prueba para verificar que todavía existía.

Pero todo cambió. Levi llegó a su vida y cambió todo su mundo.

—Oye, ¿pretendes pasarte?

Eso la hace espabilar. Cierto, ya habían llegado.

—Lo siento.

—No importa.

Ella sale de sus espaldas y se ubica enfrente para extenderle la mano y ayudarlo a levantarse para poder subir los escalones de la cabaña. Él la acepta y con impulso, se coloca de pie.

Sus manos no se sueltan en el corto tramo del jardín a los escalones. Mikasa siente su mano sudar, pero por suerte, esta no lo hace. Nuevamente el ardor acapara sus mejillas y ruega internamente para que no se coloreen de ese tono rosáceo que tanto le molesta.

Su mirada grisácea se desvía en ocasiones a su rostro, analizando las heridas que yacen ahí, su nariz respingada y sus labios. Labios que a comparación de los primeros que una vez probó, son abrasadores.

—Es tarde —mencionó Levi, desde el primer escalón. Mikasa se quedó en uno más abajo al escucharlo hablar, haciendo que su diferencia de altura no fuera notoria. La silla ya estaba arriba.

—¿Uh? Sí.

—¿Piensas irte sola?

Cualquier otra persona pensaría que Levi dudaba de su fuerza y probabilidad de defenderse sola, pero ella sabe que eso no es así, porque él confió muchas veces en el campo de batalla e incluso fuera de este.

Entonces...

—¿Es esto acaso una indirecta? —inquirió, con un deje de nerviosismo.

—Si lograste entender lo que quise decir, creo que también comprenderás la respuesta que quiero oír.

"Tan imprudente"

A veces se cuestionaba de su habilidad con las palabras. En general era pésimo, sin embargo, no se daba cuenta de lo mucho que lograban calar en la gente de forma positiva.

—Está bien —sonrió—. Me quedaré.

Antes de que se diera la vuelta, ella lo detiene con un balbuceo. Él la mira inquisitivo, esperando que siguiera. Mikasa no lo hace, simplemente se inclina hacia a él. Levi la escudriña confuso, mas luego comprende al caer en cuenta de sus ojos cerrados y sus labios extendidos. Tch, Seguía siendo una mocosa a pesar del tiempo que ha pasado.

No es un beso duradero, pero si lo suficientemente bueno para hacerla enrojecer. Y reconocía en su interior, lo mucho que le gustaba verla así

—Después de todo, no soy el único que es pésimo con las palabras —bromeó.

—C-Cállate.

Él libera una risa nasal y la insta a entrar.

Otra vez durmieron juntos, más consientes, más calmados y mucho más tranquilos que la primera vez en una suave cama.


—Val, ¿sólo durmieron?

—Sep

—TT

Hola crayola~~ aquí otra actualización.

Espero que les haya gustado y que la hayan disfrutado.

Gracias por el amor y apoyo que le han dado a esta historia, de verdad.

Nos vemos pronto en una próxima actualización.

Creo que los capítulos que vienen desde aquí, son mis favoritos.

Las quiere.

Val.