Kaoru miró en el agua reflejada a los miembros de Fairy Tail hablando con Zain e Yvette. Emitió una risilla e hizo que la imagen desapareciera. Qué ingenuos. Ellos, que ni siquiera sabían de la existencia de este mundo hasta que los arrastraron sin otra opción. Frunció el ceño. No sabía que planeaba la Suprema aliándose con el mundo celestial, pero, hiciera lo que hiciese, no podía enfrentarse a su enorme poder. Sonrió y alzó las manos. Al fin… Al fin este mundo que la había repudiado se inclinaba ante ella… o lo haría si no existiese su otra parte del alma. Lucy Heartfilia. Bajó las manos y se dirigió a la puerta. Mientras desaparecía, sus pensamientos solo se podían dirigir hacia un lugar:
Es hora de hacerla desaparecer… definitivamente y, quizás, divertirse en el proceso.
Lucy alzó la cabeza. Un sentimiento extraño la recorría. Cerró los puños pues ya sabía que significaba esa sensación.
Ella se dirigía hacia allí.
-Cuidado- dijo en voz alta. Natsu fue el primero que la miró, curioso. Los demás siguieron su ejemplo. Lucy señaló a la puerta.
-Ella…Kaoru viene.
Yvette frunció el ceño y se tocó el cuello.
-Qué raro…el sello… no la está detectando.
Zain giró bruscamente la cabeza.
-¿Sello?- dijo entre dientes.
Yvette bajó la cabeza.
-Si…ella…-se aclaró la garganta, como si le costase hablar de ese tema- Ella me puso un sello para tenerme siempre localizada. Ya sabes, no le gusta que sus juguetes estén dispersos sin que no sepa donde esta- soltó con ironía y una sonrisa algo derrotada.
Zain cerró los puños con furia. Le puso una mano en el cuello a Yvette.
-Dejame ver que te hizo esa zorra.
Yvette alzó la cabeza. Entonces una luz salió de la mano de Zain y hubo un sonido parecido a cuando se rompe un vaso. Una silueta de letras se pudo ver en el cuello de Yvette, que se fueron diluyendo poco a poco. Yvette suspiró, aliviada, aunque el alivio le duró poco, ya que se escuchó a alguien decir:
-Vaya, vaya, Zain…te guardas ciertos trucos.
Todas sus cabezas conjuntamente se dieron la vuelta hacia esa voz. Kaoru estaba cruzada de brazos, mirando a Zain con una sonrisa siniestra. Zain gruñó y se acercó a las rejas.
-Y más que se me, puta zorra.
Kaoru alzó una mano y se tapó la boca con fingida sorpresa.
-¡Esa boca, querido rey! Qué dirían tus padres si te escuchasen…- ante eso sonrió- Quizás estarían orgullosos de su demoníaco hijo.
Antes de que Zain dijese algo más, se giró hacia Lucy. Sus ojos, igual de marrones, se encontraron durante un segundo, hasta que Natsu se puso delante de Lucy. Gruñó ante su mirada curiosa.
-Tranquilo, Natsu Dragneel. No le voy a hacer nada… aún.-alzando su mano, atrajo a Natsu mediante magia. Natsu, por mucho que se resistió, no pudo evitarlo y se encontró cara a cara con ella, solo los barrotes separándolos. Kaoru, con esa sonrisa siniestra que parecía permanente en ella, susurró:
-Deberías tener cuidado, Natsu Dragneel. Ser un demonio de Zeref nunca es fácil… y menos en tu caso- se acercó más a él, sus labios casi rozándose- No te preocupes, que soy buena y te guardo el secreto.
Soltándolo, dio un paso atrás y abrió sus manos.
-Juguemos a un juego, amigos míos.
Dio una palmada. Una luz brillante los cegó a cada uno y aparecieron en mitad de la arena de combate. Kaoru se encontraba a poco metros de ellos. Ante esa oportunidad, todos se prepararon para atacarla, pero ella alzó una mano.
-No lo aconsejo si no queréis morir.
Alzando las manos, giró sobre sí misma. La arena tenía gente, aunque no tanta como antes.
-¡Querido pueblo mío! Hoy nos deleitaremos con la mejor diversión que tendremos en siglos.
Entonces se giró hacia ellos.
-Tres victorias.
Erza dio un paso adelante.
-¿Tres victorias?
Kaoru asintió y ladeó la cabeza.
-Luchemos. Mis combatientes contra los vuestros. Earthland contra Hikari no Yami. Si conseguís tres victorias…
Zain en ese momento la interrumpió.
-Sangre, Kaoru.
Ella se giró hacia él. Zain siguió hablando.
-Juramento de sangre o no hay trato.
Para demostrarlo, se acercó a Kaoru y alzó la mano. Kaoru perdió su sempiterna sonrisa.
-Zain…eres irritante hasta la médula.
Kaoru alzó la mano y una silueta apareció detrás de ella. Set se acercó a ella y le rodeó el cuello. Kaoru hizo aparecer un cuchillo y se lo entregó a Set. Sin palabras entre ellos, Set alzó una de las manos femeninas y le hizo un corte. Sangre dorada salió de su mano, mojando el suelo.
-Hermano, aquí tienes tu…juramento- Set sonrió, como si le resultase graciosa la palabra- El más fuerte de ellos, hecho por una persona querida.- Con un gesto, lanzó el cuchillo hacia Zain a una velocidad desorbitada. Zain, demostrando una vez más que no era alguien con quien jugar, cogió el cuchillo por el mango. Apretando los dientes, miró el cuchillo. Tomando una decisión, cerró los ojos. Cuadró los hombros y los abrió, mostrando un color dorado como el oro puro. Alzando su vista, miró hacia Lucy y le tendió el cuchillo. Lucy abrió los ojos, sorprendida. Ella miró hacia Yvette, quién solo sonrió ante la duda de Lucy.
-Hazlo, pequeña.
Lucy cogió el cuchillo. Una sensación la recorrió por dentro. No estaba segura de que había sido, pero le dio el valor suficiente para hacer un pequeño corte en la mano de Zain. Sangre plateada surgió de la palma, alzándose junto con la dorada. Se mezclaron y cada vez giraron más frenéticamente. En un segundo, desaparecieron. Kaoru se dio la vuelta y les sonrió por encima del hombro.
-Si ganáis, yo desapareceré. El reino vuelve a ser tuyo Zain y vosotros, magos de Fairy Tail, volveréis a vuestro mundo- miró hacia el cielo.- Earthland se verá sin los dragones que la asedian actualmente y estará como nueva.- Hubo un jadeo general ante esa frase y se instaló varias caras de estupefacción entre los integrantes de Fairy Tail. Antes de que pudieran decir nada, Kaoru desapareció en un destello de luz. Natsu avanzó entonces hacia delante.
-¿Por qué, Set?
Set lo miró. Durante un segundo, se quedaron observándose, evaluándose en aquel campo de batalla. Entonces Set dijo:
-Por amor, Natsu. Creo que sabes bien a que me refiero.
Entonces su mirada se desvió hacia Lucy descaradamente. Lucy miró a su vez a Natsu con profundidad. Natsu no desvió la mirada de Set, aunque sabía que le debía explicaciones a Lucy. Se acercó a Set y apretó los puños.
-No permitiremos os salgáis con la vuestra.
Set le sonrió, desafiante.
-Demuéstrenmelo, Fairy Tail. Enseñadme que pueden hacer, falsas hadas.
Una luz envolvió al grupo. Set vio como se desvanecieron. Mirando hacia un punto sin ver, apretó los puños como había hecho Natsu.
-Lo siento, Natsu. Aquí se juega sucio.
Entonces, sin más preámbulos, se dirigió hacia la salida a pie.
