-¡LU-CHAN!
Una desmelenada Levy salió de entre la multitud congelada. Gajeel iba detrás de ella, con una expresión seria.
-Lucy…- Gajeel, que pocas veces llamaba a la susodicha por su nombre, se acercó junto con Levy para confirmar ante sus ojos la inevitable verdad.
Lucy estaba muerta.
Mientras se acercaban, Natsu giró la cabeza. En sus ojos había un dolor profundo e infinito e, incluso, algo de locura en ellos. Un gruñido salió de su pecho y Levy se quedó congelada. Gajeel se puso a su lado y gruñó a Natsu, pero aun así no se acercó más.
Ese gruñido de Natsu había sido una advertencia de su parte dragón, que cada vez estaba más cerca de la superficie. Natsu apretó más aún el cuerpo de Lucy entre sus brazos protectoramente. En su cabeza solo había una cosa que rondaba entre el dolor.
No dejaría que nadie se acercase a su Lucy, aunque ya no estuviera. Su culpa era profunda:
¿Y si la hubiera detenido? ¿Por qué no le dijo que se quedase con él, sabiendo Natsu inconscientemente que algo así iba a pasar?
¿Por qué no le dijo que la amaba, sabiendo que ella compartía sus sentimientos?
¿Por qué?
La puerta se abrió de golpe. Mavis y Zeref entraron abruptamente, seguidos de Aodhan, quien enseguida desvió la vista hacia Hatsu. Ella estaba seria, mirando a Lucy. Acto seguido, lo miró y se dirigió hacia él y lo besó. Aodhan, sorprendido, no le correspondió, por lo que Hatsu simplemente se separó y se quedó abrazándolo con fuerza. Un pequeño temblor recorrió su cuerpo. Aodhan sabia que este no era el momento de pedir explicaciones, así que simplemente la abrazó de vuelta.
Un jadeo de horror lleno el ambiente sepulcral. Zeref tenía la vista clavada en Lucy e intentó acercarse, pero Natsu se lo impidió con otro gruñido. Zeref lo observó, sus ojos volviéndose rojos mientras desviaba la vista hacia Zain.
-¿Qué ha pasado aquí?
Nadie sabía qué hacer en esta situación ni que contestar. Makarov salió de la nada y fijó su mirada en Lucy. Cerró los ojos durante un segundo. Levanto una mano.
-Quiero que todo el mundo salga del gremio a comprobar que todo esta bien. Ayuden a la gente que lo necesite.
Hubo una pequeña protesta, pero le hicieron caso. Mientras pasaban al lado de Natsu y Lucy con cierta distancia, murmuraban condolencias o lamentos. Levy paso al lado y los miro con ojos llorosos. Alzo la mano, pero la bajo enseguida y se marcho corriendo. Algunas personas se quedaron dentro, quienes incluían a todo los miembros que había ahí del gremio de Nozomi, junto a Mavis, Zeref, Zain e Yvette, junto con Erza y Gray y Wendy, quien intentaba desesperadamente no llorar, aunque varias lágrimas se deslizaban ya por sus mejillas. Makarov, antes de salir, se acercó a Natsu y susurró:
-Llora tranquilo, hijo.
Entonces, mientras Makarov salía, Zeref se agachó junto a Natsu, quien le volvió a gruñir, pero no le atacó. Zain se puso a su otro lado. Rozó la mejilla de Lucy con tristeza.
-Le hemos fallado, Zeref. Hemos fallado a Layla.
Hubo un jadeo general de sorpresa por parte de los miembros de Fairy Tail. Zeref asintió.
-Conocimos a Layla hace tiempo. Por ciertas circunstancias… le prometimos que protegeríamos a Lucy-explicó para los demás. Agachó la cabeza-. Pero le hemos fallado.
-No es así, queridos.
Una figura encapuchada se asomó a la puerta de Fairy Tail. Apoyó una de sus manos en el marco de la puerta. Todas las miradas se desviaban hacia ella. Natsu alzó la cabeza, sus mejillas surcadas por lágrimas.
-Tu…olor…- su voz salía ronca de haber gritado.
La figura se acercó. Cuando se puso en la luz, un mechón rubio se salió de la capucha.
Zain frunció el ceño.
-Esa voz…-se levantó- ¿Su…suprema? - tartamudeó de la sorpresa. Al levantarse, había visto el rostro de la otra persona y se quedó sin voz. Zeref abrió los ojos de la sorpresa.
-Me cago en…
La encapuchada alzó los brazos y aferró su capucha. La echó hacia atrás y sacudió su cabello. El ambiente se congeló y no se escuchaba nada, ni quiera el viento.
Esa persona era Layla Heartfilia, la madre de Lucy.
ººº
Natsu no podía creerse lo que estaba viendo. Entre la bruma del dolor, la madre de Lucy, esa persona a la que ella escribía todas las semanas, estaba delante suya, vivita y coleando.
Debo de estar alucinando por el dolor, se dijo a si mismo. Desvió la vista hacia Zeref, quien estaba igual de aturdido que él. Al otro lado, junto a Yvette, quien sonreía disimuladamente, Zain boqueaba como pez fuera del agua. Señaló a Layla y abrió la boca varias veces, intentando decir algo.
-Pero…pero…la Suprema…tú- se llevó una mano al pecho- ¿Me estas diciendo que he trabajado todos estos años al lado de Layla y no me he enterado hasta AHORA?- sacudió sus manos sin creérselo. La volvió a señalar- ¡Estabas muerta!
Yvette hizo una mueca. Su Zain algunas veces era algo brusco. Yvette se acercó a Layla y la saludó. Zain boqueo un poco más. Su dedo se movió señalando a las dos.
-¿¡Y tú la conoces?!
Ellas lo miraron con mala cara, en un gesto de por-favor-cállate. Zain levantó las manos, indefenso y se acercó a Zeref, quien estaba igual de sorprendido que el propio Zain. Layla miró a todos entonces, uno por uno.
-No he podido acercarme a vosotros… hasta ahora-dijo con voz suave. Se agachó donde se encontraban Natsu y Lucy. Se llevó una mano al pecho, con tristeza y con la otra acarició el pelo de Lucy- . Mi hija… cuánto has crecido. Y yo no he estado contigo estos años para verte reír, llorar… amar- Ante esto, alzó la vista hacia Natsu, quien aferraba a Lucy como un tesoro de incalculable valor. Él la miró, con sorpresa en sus ojos, pero cansancio. Layla lo observó durante lo que pareció una eternidad y, entonces, un brillo apareció en sus ojos marrones.
- Etherias Natsu Dragneel, ayúdame. Ayúdame a salvar a mi hija.
ºººº
Gray intentaba asimilar lo que Layla había dicho.
Etherias Natsu Dragneel.
Erza le apretó el hombro. Gray le había contado que quería destruir al demonio más fuerte de Zeref para cumplir con su cometido, pero no se habían esperado que su querido amigo fuese el susodicho.
-Gray…
Él alzó la mano y la miró. Una resolución brillaba en sus ojos.
-Él es mi amigo. Mi compañero. Mi familia.
Erza sonrió, entendiendo que quería decir.
Estaba orgullosa de estos niños que había visto crecer.
ººº
Natsu apretó sus dedos alrededor de Lucy, con una sensación extraña en su pecho.
-¿Salvar a…Lucy?
Layla se levantó después de dar una última caricia a Lucy. Ella se giró y miró hacia el techo.
-Kaoru la ha matado. Pero solo…a una parte de ella- Layla se abrazó a sí misma- .Hay un equilibrio supremo entre los tres mundos y yo me encargo de que nunca se rompa ese equilibrio. Soy la Suprema, única entre los suyos y la más poderosa que jamás existirá, para que pueda cumplir mi propósito.
Se giró. Sus ojos de color marrón brillaban. Un poder abrumador oprimió el aire e hizo que costase respirar. Algunos tuvieron que sentarse, ya que sus piernas no podían sostenerlos. Zain era el único que estaba sin síntomas al igual que Natsu, Yvette y Zeref. Layla sonrió.
-Vosotros sois…diferentes.- Entonces perdió la sonrisa y el brillo en sus ojos, volviendo todo a la normalidad-. Kaoru ha roto el equilibrio, por tanto, mi deber es detenerla. Ella ha robado el alma de Lucy y ahora lo esta haciendo con Edo-Lucy, como vosotros la llamáis.
Layla los volvió a observar uno a uno.
-Nunca, NUNCA, debe haber un ser con su alma al completo salvo la Suprema. Creará desequilibrio y, poco a poco, destruirá los tres mundos. Deben estar separados, ya que, al crearse el alma, se divide en tres trozos y se dan a cada mundo- en ese momento, señaló a Lucy.
-No esta muerta biológicamente. Si conseguimos que su parte sea restaurada…volverá.
Natsu soltó suavemente a Lucy en el suelo ante esas palabras. Le colocó un mechón de su cabello antes de limpiarse las lágrimas.
Natsu Dragneel había vuelto de entre su dolor, e iba a salvar a Lucy, costase lo que costase. Cerró sus puños y miró ferozmente a Layla.
-Te ayudare.
Layla sonrió.
Natsu sería una buena pareja para Lucy.
ººº
Kaoru observó desde su trono en Hikari no Yami la destrucción que poco a poco iba asolando su planeta.
Y todo porque ella estaba completa.
Se levantó y miró detrás suya. Acarició el orbe colgado a su cuello, ese que contenía la parte de alma de Edo-Lucy mientras observaba el receptáculo delante suya.
Lucy Heartfilia se encontraba en forma fetal encerrada en él, mientras Kaoru absorbía lentamente su alma.
Kaoru apretó sus dientes. ¿No había sido una jugada muy buena esa de la Suprema? Meter su cacho de alma en su propia hija y ahora, gracias a eso, no podía absorber lo rápido que quería ese trozo. Kaoru alzó una mano y tocó el receptáculo, que se iluminó ligeramente ante su toque.
Sabia que vendrían a buscarla. Había roto el equilibrio al ofrecerle ese trato a Lucy y que ella hubiera aceptado. Ahora, toda la caballería vendría a por ella, incluido ese idiota de Zain.
Cruzó la sala en la que se encontraba y se encaminó hacia la puerta. Era hora de preparar su propio ejército, y esperar a la que sería la guerra final.
La Guerra de los tres mundos.
