Capítulo 5

Tras varios minutos de viaje, por fin llegaron a un restaurante. Era sencillo, pero acogedor y había una cabra afuera del establecimiento, la cual llamó poderosamente la atención del niño. Bajaron del auto y se adentraron al lugar.

Hermione no podía pasar bocado debido a los nervios que la embargaban, pero con una sonrisa miraba a su hijo comer un omelette, y vio como el niño imitaba al rubio al comer un pedazo de pan con mantequilla.

-Estoy satisfecho, gracias-dijo el niño al terminar su comida.

-¿Necesitan algo más?-pregunto el encargado del lugar, un hombre mayor de barba blanca.

-No, todo estuvo delicioso, gracias-respondió el rubio-. Pero el muchacho aquí presente-señaló al niño – le gustó mucho su cabra…Me preguntaba si podría presentársela?

-Claro, podemos alimentarla juntos, ¡vamos muchacho!-Al oír eso, el niño aplaudió de gusto y se levantó contento a seguir al hombre.

-¿Por qué alejas a mi hijo de mi?-reclamó la mujer castaña.

-Descuida ,el dueño es un buen hombre, siempre venimos aquí cada vez que podemos- dijo Ginny, tratando de calmarla-Además, necesitamos hablar.

Ella negó con la cabeza y se levantó de su asiento -¡Prefiero guardar silencio!-sentenció y tomo su abrigo y su mochila -¡Tomaré a mi hijo y me iré de aquí!

El joven, al ver sus intenciones se levantó con todo y silla y se puso delante de ella ,impidiéndole el paso-¡Habla!- exigió.

-¡No hay nada que decir!-respondió ella, con terquedad

- No sigas evitándolo…escapaste de tu casa ,te metiste a nuestro auto a escondidas. ¡Hay mucho que decir ,así que habla!

-Dije que no hay nada que decir, han sido muy amables ,me ayudaron con mi mano, no me delataron y nos dieron de comer. ¡Ahora llévame a una estación de autobuses para que podamos irnos!

-Mañana examinarán tu mano…¡No irás a ningún lado ,ahora siéntate!- dijo el rubio.

-¿Y si no quiero? ¿Y si no lo hago?-dijo Hermione, desafiante

- Si no lo haces…

-¿Qué me vas hacer? ¿Me vas a golpear en la cara? ¿Me vas a dejar el otro ojo morado o vas a terminar de romperme los dedos?- el joven y la pelirroja intercambiaron miradas -¡Piensas que puedes asustarme ,piensas que puedes hacerme algo que Ron no me haya hecho!

-Tranquila, yo no golpeó mujeres- respondió el rubio, en tono conciliador.

-¡Qué bueno ,me alegro por ti!-dijo Hermione, tratando de marcharse, pero Ginny le impidió el paso.

-Espera, aún no te haz recuperado. Además, ¿a dónde piensas ir? Nosotros te podemos ayudar- trató de razonar la pelirroja.

-Iré dónde no me pueda encontrar…No quiero que ustedes tengan problemas.

De pronto, el joven rubio tomó la mochila de la joven a la fuerza, sacando su cartera .

-¿Qué haces? ¡Estas loco!- dijo la castaña.

-Siempre lo he estado-dijo y abrió la cartera, dándose cuenta que estaba vacía-¿Con qué dinero planeabas huir,eh?-ella bajo los mirada y no respondió- ¡No tienes nada! ¡Estas en la ruina!-suspiró y continuó -Pero yo te voy a ayudar…

-¡No necesito tu ayuda!

-Pondré algo de dinero en tu cuenta y te irás sólo hasta que estés bien.

Ella lo pensó un poco y hablo-¿Por qué?

Él le miró sin comprender a que se refería -¿Por qué eres tan bueno conmigo?- aclaró ella.

-Escúchame bien, no importa lo que haya ocurrido en el pasado-ella desvió la mirada-aquí se protege a quien lo necesita ,así que no vuelvas a hacer preguntas estúpidas- dijo él en tono mordaz

-Y tú no vuelvas a amenazarme.

- No te he amenazado-dijo el rubio, devolviéndole su cartera.

-Ahora ,ven y sígueme- demandó el rubio.

-Se dice "por favor"- respondió la castaña, sólo para fastidiarlo

-¡Oye, no seas caprichosa!-dijo y salió hacia el auto dejando a las mujeres mirándose la una a la otra.

- Es un idiota- dijo Hermione, rodando los ojos.

-Puede que si…pero tiene un corazón de oro y eso tú lo sabes -dijo Ginny, guiñándole un ojo-¡Anda, vamos!

Salieron y subieron de nuevo al auto dirigiéndose a la mansión Malfoy.


-¿Qué hacemos aquí?-preguntó Hermione al ver la imponente mansión

-Necesitas descansar y no hay lugar más seguro que éste-dijo Ginny.

Hermione, no muy convencida, bajó del auto y junto a ellos avanzó hasta la entrada de la casa.

Al entrar, Harry y sus hijos se encontraban ahí, pues ya era tarde y su esposa no había aparecido en todo el día y decidió buscarla ahí.

-¿Hermione? ¿Pero qué te paso?-dijo al mirar su rostro golpeado y su mano vendada.

Ginny se acercó a su esposo -Ven, tenemos que hablar.

Lo llevó aparte para explicarle lo sucedido y lo poco que Hermione les había dicho.

-¡Voy a matar a ese desgraciado!- dijo Harry, levantándose de su asiento.

-Amor, espera- trató de calmarlo su esposa -¡No puedes actuar tan impulsivamente…debemos pensar que hacer!

Hermione rehuía la mirada de su amigo y bajaba la cabeza para evitar que viera su vergüenza .

En eso estaban cuando las puertas se abrieron y de ellas entró Narcissa Malfoy quien después de saludar a Harry y Ginny, miro con desdén a la chica .

-¿Qué está haciendo ella aquí?- dijo la mujer, frunciendo el ceño.

Hermione se sintió analizada bajo la fría mirada de la mujer, y con su hijo pegado a ella sólo pensaba en salir corriendo de ahí ,pero al dar un paso hacia atrás choco con alguien. Volteó y Malfoy la veía adivinado sus pensamientos, así que la tomó de la mano y pese a que en un principio mostró resistencia, se dejó guiar escaleras arriba. Instantes después fueron seguidos por su madre .

Ginny, al ver una discusión venir los siguió y le hablo al niño -Ven ,mi amor juguemos con tus primos -dijo y tomándolo de la mano lo llevo con sus hijos.

Al verlos salir de la habitación, la señora Malfoy le habló a su hijo-Explícame que está haciendo ella aquí. ¿Qué haces con la esposa de otra persona?

-Madre, por favor, cálmate.

-¡Estás con luna mujer casada! ¡No me pidas que me calme! ¡Los invitaron a su casa y ahora ella está aquí! ¡Qué diablos hiciste!

-Madre…¡Ese tipo le dio una paliza, le quebró los dedos!

-¡¿Y?!-grito con los ojos desorbitados de coraje -El tipo la golpeó y tu la secuestraste, ¿es eso?!¿Porque lo hiciste?

-¡Yo no secuestre a nadie, ella se metió sola en el auto. Pero de haber sabido que la golpeaba,si la habría secuestrado.

-¡Qué bien!-dijo sarcástica-Pero ella es la esposa de Weasley, ¿qué tiene que ver eso contigo?

-¡Basta!-gritó Hermione, cansada de oírlos pelear -¡No sigan! ¡Me voy!-dijo dirigiéndose a la puerta, pero el nuevamente se lo impidió.

-¡Tú no vas a ningún lado! ¡Siéntate! ¡No empieces de nuevo!- le dijo el rubio

-¡Échala de aquí de inmediato!- exigió la señora Malfoy.

-¡Grandiosa idea madre, sentémonos a ver como la golpea!- le respondió su hijo.

-¡Basta ,no me vengas con eso! ¡Soy tu madre ,haz lo que te digo!

- No me sentaré a ver como la golpea…lo siento madre- en cuanto el rubio terminó de hablar, su madre bufó y salió de la habitación

Ya agotado, el rubio se sentó junto a Hermione, quedándose callados por algunos segundos, tras los cuáles, ella habló: -Escucha ,no seas terco, no hace falta que discutan por mi causa…deja que Hugo y yo nos vayamos.

-Por ningún motivo -sentenció Malfoy, decidido.

-¿Estás loco o que?- le dijo Hermione

- Si, estoy loco, ¿cómo lo supiste? - respondió Malfoy de manera sarcástica.

-¡Nos iremos!- se levantó decidida a lo que el no se lo permitió y le impidió el paso

-¡Hazte a un lado! - exigió la castaña.

-¿Y qué si no lo hago? -respondió el rubio

-¡Te volare los sesos! - amenazó Hermione

-¿En serio? ¿Y por qué aún no lo haces?-ambos se retaban con la mirada.

-¡Eres insoportable! ¡¿Enloqueciste?! - Hermione dijo con frustración.

El sonrió con ironía -Lo dice quien subió al auto de Potter a media noche ,escapando de su esposo…

-¡Ya es suficiente! ¡Basta!- respondió Hermione con voz quebrada-¡Deja de llamarlo mi esposo! ¡No soy su esposa ni nada!-gritó y lo empujo para poder bajar las escaleras y salir de ahí.

-¿Entonces qué eres?-preguntó confundido

Hermione bajó las escaleras y se encontró a su hijo jugando con su primo. Harry y Ginny estaban a una distancia corta de ellos, platicando casi en susurros y Narcissa Malfoy estaba en el otro extremo de la habitación, sentada mientras tomaba de una copa de vino. La mujer rubia había notado la presencia Hermione y la veía con frialdad.

-¡Hugo, nos vamos! - dijo la castaña mientras se acercaba a su hijo

-Hermione, espera- trató de razonar Ginny con ella, interponiéndose en su camino.

Malfoy bajo rápidamente las escaleras y se plantó frente a ella- ¿Entonces qué eres de él? ¡Responde!

Hermione, enojada y con los ojos llorosos, lo empujó de nuevo y fue tras su hijo. Ginny detuvo a Malfoy de ir tras ella.

-Dejámela a mi, está asustada…Harry ven conmigo- Los Potter siguieron a Hermione y a Hugo a la salida de la Mansión.

Narcissa fue hacia su hijo, tratando de impedir que los siguiera. ¡Hijo,esto terminará mal!

-¡Déjame! ¡Me acaba de decir que él no es su esposo!- dijo Malfoy.

-¡Y eso que! Va a la cama con él todas las noches. ¡Es su esposo!- al escuchar a su madre, Draco sintió mucha impotencia y descargo su furia golpeando la pared más cercana. Hecho esto fue tras ellos.

La señora Malfoy, se sentó temblado de furia y se lamentó -¡Todos van a hablar de esto¡ Hoy se termina nuestra honra y buen nombre!-negó con la cabeza.

En eso vio a James viéndola con curiosidad, y se dio cuenta que ahora estaba a cargo de los niños Potter. Eso la hizo lamentarse aún más.


-¡Vamos de compras! Al callejón Diagon!-propuso Ginny, tratando de tranquilizar a una furiosa Hermione

Harry estuvo de acuerdo y pronto los cuatro se aparecieron en el lugar.

Hermione sonrió con melancolía al entrar al callejón Diagon después de tantos años de ausencia. Por un segundo, se sintió como una niña de nuevo, cuando vio por primera vez ese lugar y compró su primera varita. El lugar había cambiado significativamente, había nuevas tiendas y remodelaciones.

El niño, al ver tanta magia y color, se abrazo a su madre temeroso -Mamá, tengo miedo.

-No pasa nada,mi Leoncito-le habló Hermione con voz dulce- ¿Recuerdas el lugar del que te hablé? ¡Aquí compre mi primera varita, y mi caldero y todo lo necesario para ir a Hogwarts- señaló los comercios y los ojos del niño comenzaban a iluminarse de ilusión.

Harry posó su mano en el hombro de su amiga. Ella, sintiendo como le transmitía todo su apoyo y comprensión, le sonrió al pelinegro.

Estaban viendo un comercio lleno de artefactos mágicos muy coloridos, cuando Ginny bufó molesta.

-¿Qué pasa? - le preguntó su esposo

-Ahí están las Greengrass -respondió la pelirroja con desdén- ¿Puedes ver a la que tiene cara de tonta? La señora Narcissa quiere una nuera bien educada como ella, y quiere casarla con Draco -chasqueó la lengua.

-Lo lamento por ella-respondió Hermione y ambas chicas se sonrieron. Harry rodó los ojos.

Compraron juguetes para los niños y algunos enseres. Se disponían a irse, cuando las mujeres Greengrass se cruzaron en su camino.

-Ginny, querida, ¿cómo estás?-dijo la señora Greengrass ,viendo a Hermione con curiosidad mal disimulada.

-Bien y usted – respondió la pelirroja con falsa cortesía.

Después de los saludos cordiales, las mujeres Greengrass se interesaron en la repentina aparición pública de Hermione, después de tanto tiempo.

-¡Mira ,mamá, una escoba voladora!-dijo el niño, señalando un aparador cercano -,Harry, al escucharlo, vio la oportunidad de salir de ese incómodo momento y tomo al niño de la mano para llevarlo a ver las escobas.

De pronto, sin verlo venir, Draco se acercó a Hermione y jalándola del brazo ante las vista de todos se alejaron unos metros, para poder volver a interrogarla.

-¿Qué eres de el? ¡Dime!

-¿Qué quieres decir?- respondió confundida Hermione, tratando de soltarse de su agarre.

-Dijiste que no eras su esposa, ¿entonces qué eres?

-¡A ti no te incumbe! -respondió Hermione con fiereza.

-¿Eres su amante?-preguntó Malfoy. Ella, con los ojos inundados en lágrimas, lo tomó de las solapas.

-¡Te voy a matar!

Ginny se acercó corriendo a ellos -¡Oigan, estamos en público!

-¡Bien!-la tomo del brazo y viendo a Harry le hablo-¡Llévate al niño!-y a la vista de todos, se desapareció con ella.

La señora Greengrass, confundida al presenciar todo esto, preguntó a la pelirroja-¿Qué está pasando entre ellos?

-¿Qué sucede? ¡Dinos que está pasando!-exigió Daphne, la mayor de las Greengrass.

Ginny permanecía en silencio, al igual que Astoria, la hermana menor de las Greengrass.

-¡Yo les diré que pasa!- dijo Daphne, después de unos momentos en silencio, dirigiéndose a su hermana menor -Tu futuro novio se llevó por el brazo a esa mujer, ¡Deberías olvidarte de él!-Ginny, ignorándolas pasó de largo y se alejó.

Astoria con el semblante triste ante las palabras de su hermana, observó como los Potter y el niño se perdían entre las personas .


En la entrada del callejón Diagon, Hermione y Draco continuaban discutiendo, sin dar su brazo a torcer.

-¡Te escucho, habla! -exigió el rubio.

-¡No hay nada que decir! ¡No quiero! ¡Déjame en paz!-dijo, tratando de escapar de él, pero el rubio la jalo del brazo.

-¡Hermione! Dime que eres de ese infeliz ¡No eres su esposa, no eres su amante, ¿entonces qué?

Ella volteó a verlo con tristeza en la mirada-¡El no es nada para mi, ¿de acuerdo? ¡Él me aisló del mundo!

-¿No están casados? ¿Por qué sigues con él? ¡Explícame!

- El quería casarse, pero no lo hice -dijo con voz quebrada

-¿Por qué ? - preguntó el rubio, confundido.

-Porque es lo único que yo puedo decidir. Si me llevan ante un juez, me puedo negar. ¡En eso puedo decirle que no a ese psicópata! ¡¿Entiendes?!-dijo mirándole a los ojos-¡¿Estás contento ahora?!

-Lo estoy-dijo el rubio, mirándola con sonrisa satisfecha.

-Pues me alegro…ahora suéltame-al instante, la soltó y ella se alejó hacia una banca que estaba afuera de un lugar donde vendían helados. El se acercó y se sentó junto a ella.

-Necesito tiempo para pensar, por favor, basta de preguntas -pidió la castaña.

- Si no quieres hablar ,no lo hagas…yo sólo me sentaré aquí-dijo Malfoy, mientras ella empezaba a sollozar

-Ustedes podrían salir lastimados, y yo…

-¡Basta con eso! ¡Saca a ese imbécil de tu cabeza y sueña despierta, como una niña lo haría!

-¿Cómo una niña? -preguntó Hermione, confundida.

El se alzó de hombros - No lo sé, con flores, con árboles, con naturaleza, con cosas buenas. A eso me refiero

Ella sonrió con nostalgia – El tiempo se llevó todos mis sueños -lo miró y pensó en todo lo que pudo haber sido y no fue.

-Pensar en el pasado no te hará ningún bien-respondió él, mas para si mismo que para ella-El tiempo pasa lento cuando estás sufriendo.

Ella asintió conteniendo las lagrimas-El tiempo se detiene

-¿Cuánto tiempo llevas así?

-Ocho…ocho años.

-Hace ocho años que no tocabas el mar-suspiró pesadamente-¡Ese maldito te aisló! ¿Hugo nunca a salido de esa casa,verdad?-ella no contestó, pero no hacia falta , Draco conocía la respuesta-¡Ese maldito te esclavizó por ocho años, mientras fingía un matrimonio feliz, que ni siquiera existe!

-¡Ya basta, no sigas! ¡Deja de hacer preguntas!-dijo Hermione al borde del llanto.

El comprendió y guardó silencio.


La noche llegó, y de nuevo se dirigieron a la mansión Malfoy.

-¡Esto es un desastre! ¡La deshonra caerá en nuestra familia!-seguía lamentándose la señora Malfoy, al ver entrar de nuevo a Hermione -¡¿Cómo te atreves a traerla?!

-Madre,no sigas…

Narcissa bufó molesta -¡Astrid me llamó y dijo que te vio coquetear con esa mujer en el callejón Diagon!

-Me importa un bledo lo que diga esa mujer -dijo Draco, rodando los ojos

Pero Narcissa hizo caso omiso y continuaba lamentándose -¿Qué estará pensando ahora? ¿Por qué esa mujer dejo a su marido?

-Madre, ¿puedes callarte de una vez? -Draco estaba empezando a perder la paciencia.

La señora Malfoy guardo silencio, haciendo una mueca de desagrado. El silencio no duró mucho.

-¡Deshonra para todos nosotros…!

-¡Basta! ¡¿Dónde está mi hijo?!-gritó Hermione

-Arriba -dijo Ginny, sentada viendo todo el intercambio.

Inmediatamente, Hermione subió las escaleras, para buscar a su hijo.

-Mira, Hermione calló a la señora Narcissa…ella si debería casarse con Malfoy -dijo Ginny a su esposo de forma cómplice, quien sonrió ante su ocurrencia.

-Ginny- la regañó el rubio.

-¿Quién está hablando contigo? Estoy hablando con Harry.

El rodó los ojos y siguió a la castaña escaleras arriba. La encontró en la recámara de huéspedes, tomando su mochila e intentando despertar al niño, quien ya había caído rendido.

Draco le arrebató su mochila -¡Déjame, me iré con mi hijo!-dijo Hermione, sollozando.

-No los dejaré ir- respondió, mirándola a los ojos.

-¿Qué vas hacer? ¡¿Me vas a esclavizar como él? ¿Vas a hacerme lo mismo que me hacia Ron?-espetó Hermione con ojos llorosos.

- No me compares con ese maldito – se quejó el rubio, molesto.

-Entonces deja de intimidarme -respondió ella.

Draco soltó su agarré y dirigiéndose a uno de los cajones le dio una pijama que se encontraba en la cama-Escucha…descansa y mañana examinarán tu mano…si haces lo que te digo, yo mismo te llevaré a un autobús o a dónde quieras, pero si no ….verás de lo que soy capaz…

Se miraron por varios segundos, hasta que él se dirigió a la puerta, no sin antes decirle – No lo olvides: yo no amenazo, yo actuó -dicho esto, salió de la habitación, dejando a la chica sin saber que hacer.

Se sentó en el borde de la cama, sollozando y tratando de no despertar a su hijo. Tras unos minutos se calmó y se puso la pijama.

Se recostó junto a su hijo, le beso en la frente y acarició sus cabellos, tratando de no pensar en lo ocurrido y poder dormir. Pero por más que lo intentaba no lo conseguía, así que se levantó y salió de la habitación, topándose con Malfoy recargado al pie de la escalera, dando la impresión de vigilante .

Se sostuvieron la mirada por varios segundos ,hasta que él se fue acercando poco a poco hasta quedar frente a frente. Con tristeza, el rubio analizó los moretones de su rostro y habló:

-Debí haberlo matado aquel día- sentenció e intento acariciar su mejilla. Pero ella se echo para atrás temerosa.

Fueron interrumpidos por incesantes golpes en la puerta de la mansión.

Hermione, pálida como un papel, corrió hacia la habitación y se apresuró a mirar por la ventana, encontrándose con varios autos estacionados afuera. Malfoy, parado atrás de ella, miró lo mismo y sólo pudo sentir rabia.

-¡Malfoy!- gritó Ron desde afuera.

Hermione, muerta del miedo, miro a Draco con lágrimas en los ojos -¡Tú le dijiste donde estábamos!

-¿Qué? -dijo Draco, confundido.

-¡Por eso nos retuviste!- le acusó -¡Maldito seas!-gritó fuera de si ,con los nervios destrozados

-¡Deja de decir tonterías!-dijo tomándola de los hombros -¡Ni siquiera lo pienses!

La encaminó a su cama y la dejó sentada en contra de su voluntad-Ahora quédate aquí,y no salgan hasta que yo regrese-dijo y cerro la puerta.

-¡Malfoy! ¡Entrégame a mi esposa!-insistía golpeando la puerta, ya que con ningún hechizo la puerta cedió.

Bajó las escaleras y pudo ver como su madre, gustosa, abría las puertas al pelirrojo. Este entró hecho una furia, buscando con la mirada algún rastro de su esposa e hijo.

-¿Dónde están? ¿Dónde la tienes?

-¿Por qué tanto grito, Weasley? ¿Se te perdió algo?-ambos se miraban con odio.

-¡Dame a mi esposa o te arrepentirás!

Harry, junto a su esposa se acercaron a Malfoy.

-¿Qué está pasando Ron? ¿Porque te comportas de esa manera?-interrogó su amigo

El hombre, al percatarse de la presencia del elegido, cambió su tono de voz a una más amable y le sonrió falsamente.

-Harry lo siento, pero…Malfoy se robó a mi esposa e hijo y vengo por ellos.

Harry lo miraba detenidamente, analizándolo -¿Ah, si? ¿Y por qué la golpeaste?

Ron le miró, extrañado -Yo no la he golpeado…Amigo, tú me conoces. Sabes que sería incapaz de golpear a una mujer, y menos a la mujer que amo.

-Francamente, te desconozco …no eres el mismo que yo conocía -dijo Harry, decepcionado

Ron bufó molesto y se dirigió al rubio- Tú lo envenenaste contra mi, ¿no?...tú golpeaste a mi mujer y ahora me culpas a mi…sucia serpiente.

-¡Como te atreves a mentir de esa manera!-explotó el rubio contra él ,soltándole un puñetazo en la cara, pero pronto los guardaespaldas del pelirrojo frenaron a Malfoy .

-Tranquilízate imbécil, si no quieres recibir otro de esos -dijo Ron y Draco bruscamente se soltó del agarré de los hombres

La señora Malfoy se puso frente a su hijo para evitar que se siguieran peleando.

-Deja a mi hijo en paz. ¡Déjanos en paz! ¡Toma a tu esposa e hijo y váyanse!

-¿Dónde están? -preguntó el pelirrojo.

-Están arriba – la señora Malfoy señaló las escaleras.

-¿Cómo se que no me está mintiendo?- cuestionó Ron, mirándola con recelo.

-Están arriba- Narcissa miró a Ginny en busca de apoyo -Ginevra, díselo…

-Yo no vi nada- mintió Ginny, pese a la mirada de molestia que le lanzó la señora Malfoy.

- Se están burlando de mi, ¿verdad?- Ron sonrió con falsedad y frenéticamente se abrió pasó entre ellos, subió las escaleras. Sus guardaespaldas trataban de contener a Harry y Draco.

-¡Hermione!-llamaba Ron insistente mientras abría y cerraba puertas en busca de ellos.

Draco y Harry se deshicieron de los guardaespaldas y fueron tras él .

-¡Si le pones un dedo encima, te voy a matar!- le amenazó Draco, el cual lamentó no tener a mano su varita.

Ron sonrió satisfecho, ya que creyó había dado con la habitación correcta. De un movimiento de varita la puerta se abrió hecha pedazos.

-¡Hermione!-gritó, pero le respondió el silencio de una habitación vacía.

Se acercó a una de las ventanas abiertas y maldijo por lo bajo-¡Volvió a escaparse!- Se acercó a Narcissa quien había subido tras él y veía la escena confundida -¿Dónde está?

-No lo sé, pero vaya a buscarla afuera- respondió la mujer rubia de manera tajante - Lárguense de mi casa

El pelirrojo salió corriendo junto a sus hombres, para peinar la zona.


¡Hola de nuevo!

Agradezco a Anna de Wilde por la corrección de este capítulo.

Espero les siga gustando la historia y gracias por sus comentarios y follows.

Recuerden dejar un sensual comentario en el botoncito de abajo para que Draquito las consuele en su día más triste.

¡Nos leemos!