¡Y volví a actualizar!
Voy capitulos adelantada así que habrá actualización todos los viernes :)
El Gato De La Guardiana
Capitulo dos
Cuando Adrien se transformó en Chat Noir esa noche, por encargo de Ladybug, nunca imaginó que iba a terminar sentado en el diván de la habitación de Marinette, totalmente petrificado.
Es que cuando se acercó al colegio, que era su destino y la vio, ¿Quién iba a pensar en todo lo que vendría después? Era casi imposible de creer que le esperaba ese desenlace, ni siquiera cuando la chica de coletas le hizo toda esa rutina sobre magia y sobre ser su asistente. Hasta incluso él se había reído en su propia cara.
Entonces, fue ahí cuando ella le soltó de golpe algo que siempre había querido saber, algo por lo que incluso estaba teniendo bastante conflicto últimamente:
Ladybug era Marinette.
La sensación tan helada que sintió por aquella revelación, hizo que cayera al suelo como si hubiera sido derrotado, apaleado y azotado. A pesar de todo, no podía dudar de sus palabras, sobre todo cuando la veía ir y venir en su habitación, rodeada de pequeños seres que identificaba como Kwamis.
Marinette era Ladybug.
Finalmente tenía una respuesta frente a él, pero le estaba costando bastante trabajo poder asimilarlo, y no porque creyera que era imposible… ¡Al contrario!... Más bien se debatía mentalmente porque nunca se había dado cuenta, cuando todo era tan obvio.
Ladybug y Marinette compartían tantas similitudes, que prácticamente eran el espejo de la otra, dependiendo la situación. Se lamentaba por haber sido tan ciego, incluso podía escuchar claramente la vocecita de Plagg, burlándose de su ceguera.
Estaba inmerso en sus pensamientos, hasta que vio que Marinette finalmente se puso frente a él, después de un rato de idas y venidas.
—Chat, escucha…
Y él la miró fijamente, tratando de entender a qué se debía esta revelación tan repentina, porque era obvio que el motivo por el que lo había citado de esa manera, era para revelarle finalmente su identidad secreta, ¿por qué lo había hecho? ¿Por qué Marinette se revelaría ante él?
—El maestro Su-Han nos ha puesto una prueba —le informó, corriendo la vista hacia otra parte de su habitación, pues no entendía porque la mirada de su compañero de aventuras la inquietaba tanto— Él me dijo que por la seguridad de Plagg, tenía que revelarte mi posición como guardiana o solicitártela a ti.
Chat Noir simplemente asintió con la cabeza pues no encontraba tan descabelladas las palabras del maestro Su-han, ya que ante cualquier inconveniente sería necesario que supiera quién era el guardián, aunque confiaba que si algo le pasara, Plagg ayudaría a Ladybug con gran eficacia.
Un momento…
Chat, algo agitado, observó a la chica frente a él que aún no se atrevía a mirarlo, preguntándose ¿Cómo Plagg llegaba a ayudar a Ladybug cuando él era victima de un akuma? Claro…El kwami sabía que Marinette era la guardiana y como siempre estaban relativamente juntos, era fácil de encontrar ya que eran compañeros del mismo salón. Por eso, no era de extrañar que Alya y Nino también fueran portadores.
Lo siguiente que dijo Marinette lo hizo salir de sus pensamientos, poniéndose de pie. Haciendo uso de la diferencia de estatura entre ellos, se puso relativamente casi sobre ella, con el juicio realmente nublado.
—¿Qué fue lo que dijiste?—luego de decir esas palabras, pudo ver el terror en los ojos celestes de Marinette, pero ni siquiera eso pudo calmarlo. ¿Había mencionado a Alya? — ¿Qué tiene que ver Alya en la decisión que tomaste?
Marinette cerró los ojos, aturdida por el tono de voz de Chat y por su mirada. Hacía tanto tiempo que no sentía miedo de mirarlo, de ver esos ojos fríos tan iguales a los de sus pesadillas.
—¡Marinette! —reclamó.
—Alya lo sabe —dijo, encogiéndose de hombros—. Ella me ayudó a tomar la decisión de contarte la verdad…
—Entonces, ¿Alya lo sabe? —dijo con un tono tan hilarante que Marinette no dejaba de tener flashes de Chat Blanc en su mente.
—No me quedó de otra, me tenía acorralada.
—¿Desde cuándo? —exigió saber.
—Desde la última akumatización de mis amigas —reveló, causando que Chat Noir volviera a caer sobre el diván, totalmente abrumado. ¿Tanto tiempo? Hacía tanto tiempo que Alya sabía que ella era Ladybug ¿Y él qué? ¿Por qué siempre tenía que ser el que se enteraba de todo al final? Se llevó las manos a su rostro para cubrir su mirada, pues estaba realmente perturbado, sus pensamientos y sus sentimientos estaban arremolinándose en su cabeza y en su corazón de una forma destructiva. Tenía que salir de ahí, tenía que escapar antes de que pudiera herirla.
Se puso de pie y Marinette se sobresaltó.
—Chat Noir, escucha, sé que lo de Alya es grave, pero ha sido provechoso —exclamó con cierto entusiasmo que hizo que el superhéroe la mirara fijamente sin pronunciar nada—. Los amuletos fueron un descubrimiento de ella y también planeó como despistar a Shadow Moth. Además, tenemos un plan para poder atraparlo, ¿no es asombroso?
Él sonrió, pero no era una sonrisa de esas coquetas que solía darle, sino una sombría, fría, casi helada que la atravesó por completo. Sin decir nada, se acercó a la cama para poder salir de ahí.
—Chat… —ella lo detuvo por el brazo, tratando de impedir que se vaya—, espera, necesito decirte algo…
—¿Aun hay más? —preguntó, mordaz— ¿Aún quedan clavos para clavar en mi ataúd?
—¡Chat, por favor, entiende! —le suplicó, tomando su brazo con ambas manos. El superhéroe cerró los ojos y aspiró profundo, sus palabras y su cercanía le estaban haciendo mucho daño.
—Suéltame —le pidió.
—¡No! —se negó, afirmando las manos en el brazo de su compañero—. Necesitamos hablar, necesitamos planear qué hacer con la prueba.
—¿Y para qué necesitas un gato para la guardiana, cuando tienes un zorro que te conoce muy bien? —preguntó de forma tan burlesca como la sonrisa enorme que le mostró—. Planea algo con ella y suéltame —volvió a pedirle, esta vez tomando con su mano libre la de ella, tratando de controlar la fuerza descomunal que portaba con ese traje.
—Chat…
—Déjame en paz… M'lady… —dijo, liberándose de su agarré y dándole la espalda.—. Déjame en paz.
—Por favor, no me odies —le suplicó, haciendo que el rubio apretara sus puños antes de voltear a verla, una vez más.
—¿Odiarte? —dejó escapar una muy fingida risa—. Es que no lo entiendes, ¿verdad?... Me estás destrozando y ¿sabes por qué? —al ver las lágrimas en los ojos de Marinette, extendió su mano para limpiárselas, pero se arrepintió, volviéndola un puño para después bajarla y apretarla—. Porque aún siendo Marinette, el amor que siento por Ladybug no ha cambiado en absoluto, y que seas tú… lo hace aún más doloroso.
Y de un salto, subió a la cama de la chica para salir por el tragaluz y dejarse envolver por la oscuridad de la noche, con el corazón hecho pedazos.
…
Adrien se destranformó apenas cruzó el ventanal de su habitación. Sentía que le costaba respirar, sus hombros se movían con violencia mientras trataba a duras penas de controlarse con ambas manos en su pecho.
—Adrien —susurró Plagg, tratando de calmarlo— ¿Qué pasa?
Pero en vez de responder, Adrien solo le dio una mirada dura, que hizo que el Kwami retrocediera.
El rubio se dejó caer en el sillón, doblando su cuerpo hacia adelante para tratar de calmar el ataque. Empezó a respirar profundamente, repetidas veces, hasta que finalmente logró apaciguar la sensación de temblor en su cuerpo. Luego se puso de pie y con pasos medio tambaleantes, llegó al baño para lavarse la cara.
—Adrien… —volvió a decir el Kwami, claramente preocupado por su portador.
—Déjame en paz, Plagg ¿no tienes queso que ir a comer? —le preguntó, antes de meter su cuello bajo el chorro de agua y que ésta le enfriara un poco los pensamientos.
—Pero mira que te ha salido lo Agreste —dijo el Kwami antes de salir del baño a sumergirse en su queso apestoso.
Ante la frase del diminuto ser de la destrucción, Adrien cortó el paso del agua y se quedó un par de minutos ahí, con el agua corriendo aun por sus mechones rubios, congelándolo completamente.
Extendió la mano hacia la toalla que colgaba pulcramente a su derecha y se la echó al cuello para secarse el pelo. ¿Plagg le había dicho que le había salido lo Agreste? ¿Qué es lo que quiso decirle con esa frase?
—Plagg —lo llamó, descansando la toalla en su cuello mientras la sostenía por los extremos con ambas manos, pero el aludido no respondió, haciéndole completamente la ley del hielo—, ¿Plagg? —lo buscó en el almacén de quesos y ahí lo encontró, dándole completamente la espalda—. Plagg —apretó los labios, tratando de no sonar brusco nuevamente—, ¿Qué quisiste decir con "te ha salido lo Agreste"?
El Kwami lo miró por sobre su hombro e hizo un sonido con los labios que lo extrañó completamente.
—Has actuado igualito a tu padre, eso es lo que quise decir —y volvió a concentrarse en comer su queso.
—Plagg… ¿tú sabes algo?
—Nada que la guardiana no pudiera haberte explicado con lujo de detalles —respondió, antes de llevar a su boca otro trozo de camembert.
—Sabías que era Marinette…
—Obviamente —respondió, volviéndolo a mirar sobre el hombro—. Es mi guardiana, después de todo.
—Plagg…
—Lo sé desde aquella vez que tuvieron que destranformarse en el container de crema batida —le recordó—. Y antes de que preguntes, sí, he trabajado con ella aparte de la vez que fue Lady Noire. Nos llevamos bien.
Adrien giró y se apoyó contra el mueble, flexionando sus piernas para apoyar ambos brazos sobre sus rodillas.
—¿Por qué crees que no confía en mí?
—¿Has visto cómo actúas? Yo no te confiaría nada, nunca.
—¡Plagg! —protestó, pero antes de que pudiera decirle algo más, el Kwami salió del almacén con dirección a la ventana y en cuestión de segundos, un destello rojo se paró frente al diminuto ser. Adrien se puso de pie cuando se dio cuenta de que se trataba de Tikki, la Kwami de Ladybug.
—Pero miren quién se escapó de casa… —dijo Plagg con algo de diversión, aunque la mirada azulada de su contraparte lo hizo callar inmediatamente.
—Puede que tengas razón —dijo, relajando sus hombros—, ella no sabe que estoy aquí.
—¿Y por qué? —aunque trató de sonar indiferente, ambos seres lo miraron sin poder creerle. Tosió para acomodar su voz y tomó los extremos de la toalla una vez más.
—Pues, supongo que te alegrará saber que no eres el único que luce como si le hubieran pasado por encima. Ella también quedó destrozada y no ha parado de llorar…
—Tikki —susurró Plagg, tratando de tomar a la pequeña moteada, pero ésta no se dejó.
—La prueba del maestro celestial es probar si eres capaz de darle la espalda a Ladybug en caso de que ella tome una decisión equivocada —ante sus palabras, la mirada verde de Adrien brilló de manera extraña—. Por suerte ésta no era la prueba, porque sino ambos hubieran perdido y no creo que el pago hubiera sido satisfactorio para ninguno.
—¿Y cuál es ese castigo? —exclamó, como si aquello no fuera relevante a estas alturas.
—El mismo que el del maestro Fu: tú y ella olvidarán todo lo relacionado con los Miraculous y así poder buscar nuevos portadores.
Adrien bajó la mirada.
—Quizás sea lo mejor… —repuso, apretando sus puños—… Olvidar todo y darle el trabajo a alguien que sí pueda hacerlo…
—¿Quieres deshacerte de mí? —la voz de Plagg sonó tan afligida que Adrien lo miró de inmediato, arrepentido de lo que acababa de decir.
—Me voy a dormir —dijo, dejando a ambos Kwamis mirándolo, mientras abría las sábanas de su cama y se cubría completamente, tratando de ignorar todo lo que sucedía a su alrededor.
—¿Qué haremos Tikki?
—No lo sé Plagg, realmente no lo sé.
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¿Qué tal el capítulo? Chat Noir ha explotado y Adrien se siente del asco. El capitulo de Rocketear me ha inspirado harto.
Como verán me valí de muchos de los recursos que hay actualmente revelados con los capítulos de la cuarta temporada, y la verdad creo que haber esperado por escribir este fic fue la mejor opción, porque ha salido tan rápida la escritura…
Si sigo este ritmo, tendré un capitulo online cada viernes de aquí hasta que termine este fic.
¡Gracias a todos por leer!
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¡Nos leemos el 23!
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Aquatic~
16 de Julio de 2021
