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Nuevo capitulo!
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¡Enjoy!
El Gato De La Guardiana
Capitulo cinco
Decir que estaba nervioso era quedarse corto, pues aun no podía creer que Ladybug se había transformado en Marinette frente a él... Sí, ya lo sabía y aquello estaba más que claro, pero verlo por sí mismo le había generado un sentimiento extraño, como si le apretaran el corazón con la mano. Cerró los ojos, tratando de calmar dicha sensación e ingresó a la habitación de tonos rosados, y aunque había estado en ella la noche anterior, sentía como si hubiese pasado mucho tiempo.
En cuanto la chica bajó de su habitación por los bocadillos que prometió, Chat se vio rodeado de seres diminutos que lo observaban con curiosidad.
—¿Qué? —preguntó, inseguro por las miradas de los Kwamis.
—¿Va a dejar salir a Plagg? —preguntó Ziggy, juntando sus manos como pidiéndole por favor.
—Eh… —miró hacia ambos lados, tratando de evitar los ojos suplicantes del Kwami frente a él—. Nop —respondió, haciendo sonar la p, al final de la negación.
—¿Por qué no? —preguntó Orikko, algo confundido.
—Porque no puedo… —comentó, cruzándose de brazos, evitando caer ante la presión—… Su guardiana se enojaría.
—Pero llevamos mucho tiempo sin ver a Plagg… —se quejó Xuppu, el Kwami con forma de mono, que movió sus orejas para demostrar su frustración, haciendo que Chat cerrara los ojos para no dejarse manipular por esos seres que nada tenían de inocentes.
—¿Por qué quieren a Plagg? —interrogó, curioso de saber por qué querían tanto convivir con su Kwami.
—¡Porque todo es más divertido cuando estamos juntos! —exclamó Fluff, girando sobre su propio eje.
Bueno, Adrien no podía refutar nada contra esa respuesta. Plagg, sin duda, hacía su vida mucho más divertida.
—En otra ocasión… —les prometió—... lo dejaré venir con ustedes para que compartan, ¿les parece? —propuso y sonrió cuando todos festejaron, menos la Kwami de Ladybug que estaba de brazos cruzados— ¿Qué pasa… —pensó brevemente el nombre del Kwami antes de mencionarlo—… Tikki? ¿También querías ver a Plagg?
La pequeña moteada entrecerró los ojos, como si hubiera sido insultada con sus palabras.
—¿Y yo por qué querría ver a ese calcetín apestoso?
Ante la respuesta, Chat Noir no pudo evitar reírse, recordando cuando Plagg dejó un calcetín disfrazado, la noche que salió a reunirse con el resto de los Kwamis.
—¿Entonces?
—Estoy preocupada por ella —ante las palabras de Tikki, Chat decidió tomar asiento en el diván, apoyando ambas manos en sus rodillas.
—Sé que sabes lo que hice —comentó, refiriéndose a lo que había pasado en el colegio, a lo que la roja de motas solo afirmó—. No te preocupes, pondré todo de mí para que esto se termine hoy.
—¿De verdad? —exclamó, poniéndose prácticamente frente a sus narices.
—Sí… —confesó, bajando la mirada—… Sea quien sea, Ladybug, Marinette o la Guardiana de los Miraculous, es la chica que en verdad quiero y lo que menos deseo es verla sufrir por mi culpa. Si hay algo que yo pueda hacer para que todos los malos entendidos que hay entre nosotros desaparezcan, lo haré.
—Sé que eres un buen chico —dijo, apoyándose sobre sus cabellos—. Te confiaré a nuestra guardiana.
—¿Quién es buen chico? —preguntó Marinette, entrando con una bandeja de deliciosos bocadillos de la panadería. Había un leve timbre nervioso en su voz, que no pasó desapercibido para Chat… ¿habría escuchado lo que hablaba con Tikki?... Pero no había dicho ninguna mentira, realmente la quería. Finalmente, se levantó para ayudarla, tomando la bandeja que cargaba con algo de dificultad.
—Obvio que yo —dijo con coquetería, dejando la bandeja en el diván y sentándose al lado. Estaba muy tentado de tomar un macarrón, pero ya no quería seguir retrasando más la conversación con Marinette—. Bien, tú dirás… —entrelazó sus dedos frente a él y la vio dejarse caer sobre la silla de la computadora, antes de regresarle la mirada.
—Chaton… —al escuchar aquel sobrenombre, Chat tuvo que cerrar los ojos para resistir—… ¿Sabes? Desde que soy Ladybug les he dado miraculous a varias personas, gente en la que confiaba, gente que creía que era la mejor para ayudar en la emergencia del momento, pero hubo una ocasión en donde entregué mi propio Miraculous.
—¿Qué? —exclamó, poniéndose de pie— Por entregar, te refieres a ¿dárselo a otra persona? —la voz de su compañero sonaba bastante perturbada, así que Marinette aspiró profundo antes de continuar, afirmando con la cabeza.
—Tras nuestro primer trabajo y al ver que fallamos porque no capturé el akuma… —colocó los pies sobre la silla, flexionando sus rodillas para abrazarse a ellas, como si fueran un escudo que necesitaba en este momento—… decidí renunciar a ser Ladybug y decidí entregarle mi miraculous a Alya.
Chat Noir levantó su mano para que detuviera su explicación porque estaba muy, muy confundido. ¿Le había dado el Miraculous a Alya?
—No entiendo, pero… —volvió a tomar asiento—… viendo que aun sigues siendo Ladybug, ¿Qué pasó después?
—Bueno, en realidad puse el miraculous en su bolso sin que ella lo supiera, con la finalidad de que lo encontrara. Al final nunca lo vio y cuando tú y Alya quedaron atrapados, no me quedó de otra que recuperar los aretes y transformarme. La verdad, no quería hacerlo porque no tenía la confianza suficiente, pero fue ahí donde entraste tú —mencionó con una sonrisa ladeada, perdiéndose en sus recuerdos—. Tus palabras de aliento me ayudaron a sobrevivir a ese primer día, a encontrar una fuerza interna que no sabía que poseía… Y por eso, es que te digo ahora que no podría ser Ladybug sin ti… Sí, hay otros héroes, otros compañeros, que a veces trabajan sin que nosotros hagamos mucho, pero tú eres el único que ha logrado que yo me mantenga firme en esta misión.
—Marinette…
—No sé cómo será tu vida, pero para mí, ser una superheroina es algo sumamente agotador, algo que no quería, que me ha encerrado en un mundo que no buscaba, que ha limitado mi vida a niveles impensables y por eso muchas veces también cometo errores como éste que te tiene ahora aquí, desconfiando de mí.
—Es que los secretos, Marinette… —respondió—. Sé que lo de nuestras vidas no debe influir, pero se suponía que éramos un equipo, un dúo… y a pesar de eso, siempre terminaba enterándome de cosas por terceros, cuando hubiera querido saberlo de ti.
—Y lo sabrás, porque hoy pienso decirte todo —confirmó, mirando como el rubio finalmente decidió elegir un macarrón y llevárselo a la boca—. Todo esto de los secretos que empezamos a tener, se originó por algo relacionado con la familia Agreste.
Ante aquella mención, Chat Noir se atoró con el macarrón que estaba comiendo, haciendo que Marinette se levante para pasarle uno de los vasos con jugo que trajo en la fuente.
—¿Estás bien? —preguntó, golpeándole levemente la espalda mientras el superhéroe tosía para calmar la sensación de ahogo. Cuando finalmente el trozo de galleta siguió su recorrido hacia el estómago, después de beber un trago de jugo, respiró profundo.
—¿Qué tiene que ver la familia Agreste en esto?
—Tú nunca tuviste oportunidad de verlo… espérame —tras buscar la Tablet en su escritorio, se la entregó a Chat—. Esto es el Grimorio —y solo le bastó ver un par de imágenes para saber por qué su familia estaba involucrada. ¡Era el libro que su padre tenía! —. Un día, Adrien Agreste, mi compañero de clases, llevó este libro al colegio y yo lo rescaté de la basura, después de que Lila lo botara.
—Oh —fue lo único que pudo exclamar, mientras veía las imágenes en la pantalla, perplejo de que aquel libro fuera el grimorio. ¿Por qué su padre lo tendría?
—Cuando Tikki lo vio, me dijo que debía entregárselo al guardián, ya que le pertenecía a él… —Chat elevó su mirada hacia Marinette, que se había vuelto a acomodar en la silla de escritorio—. Fue por ese motivo que conocí al maestro Fu… bueno, ya lo había conocido cuando Tikki se enfermó, pero no supe que era el guardián hasta ese día. Él me explicó de qué se trataba el libro y por eso aquella vez sospeché que Shadow Moth podría ser Gabriel Agreste.
—Entiendo… —respondió, recordando la sensación que tuvo cuando descubrió que su padre podría ser el villano de la historia, sobre todo cuando recordó los detalles de mariposas que tenía la marca. No pudo evitar que un escalofrío lo recorriera por completo.
—Después de ese día, a veces el Amuleto Encantado me mandaba con el maestro Fu, y por eso me desaparecía de la nada y volvía con un nuevo compañero. El maestro era muy estricto con la regla de que nadie, solo quien entregaba el miraculous, podía saber la identidad del portador provisorio. Era un tema de seguridad para ambos.
—Es decir, era una orden del maestro Fu… —dijo, dejando la Tablet a un lado para volver a tomar otro bocadillo, en esta ocasión un croissant—, lo de las identidades secretas.
—Así es —afirmó—. Yo quería hablar contigo y contarte del asunto, pero el maestro Fu me decía que todo tenía un tiempo y lugar, y que cuando fuera el momento, hablaría contigo.
—Y lo hizo. Habló conmigo para darme el poder acuático y luego, fue a mi casa a contarme algunos detalles y darme los nuevos poderes.
—Sí, ese fue mi primer logro… —dijo, corriendo la mirada hacia el rincón donde tenía varios papeles amontonados—… Yo lo ayudé a descifrar algunas cosas del Grimorio.
—Espera un momento… —la detuvo, con un gesto de ambas manos— Mi… digo… ¿el maestro Fu aún tiene ese libro? ¿O lo tiene Hawk Moth ahora?
—El Grimorio se lo devolví a Gabriel Agreste para que dejara volver a su hijo a clases… —respondió con una sonrisa que hizo que Chat Noir sintiera algo cálido en su pecho—, pero antes de hacerlo, el maestro Fu aprovechó la tecnología para tomarle foto a cada hoja. Y con respecto a tu última pregunta… sí, una copia del grimorio está en manos de Shadow Moth, y supongo que por eso aprendió a fusionar los Miraculous. Yo tengo esta copia porque el maestro me dejó una carta con su teléfono celular. Digamos que ya me estaba preparando para ser su reemplazo… solo que no esperé que fuera tan pronto.
—¿El maestro Fu ya te había dicho que ibas a ser la guardiana? —preguntó, sorprendido.
—Sí, pero me dijo que primero iba a estudiar, entrenar y varias cosas más que no se pudieron hacer. Solo me quedé con lo de elegir qué Miraculous usar y en qué momento.
—Ya veo…
—Con respecto a lo de Alya y Nino, ellos no sabían su identidad secreta hasta el día de los Héroes, cuando Scarlet Moth atacó París. Ambos estaban juntos y no tenía tiempo para darles los Miraculous por separado, aunque me sorprendió que Alya, al parecer, sí se había dado cuenta de que Nino era Carapace… cosas de novios, supongo —completó su frase con un movimiento de hombros—. Sin embargo, ese mismo día me di cuenta de que fue un terrible error, cuando se protegieron mutuamente y ambos cayeron bajo el control de Scarlet Moth.
—Entiendo —dijo, y realmente lo hacía pues no fue algo premeditado, sino que había sido una emergencia, algo que no pudo evitarse.
—Al ver a Alya y a Nino, me di cuenta que debía enfocarme lo mejor que pudiera en proteger las identidades de los portadores… —comentó, corriendo la mirada hacia un mural que Chat recién había descubierto en ese momento, donde había un panel con fotos de sus amigos y la cantidad de akumatizaciones que tuvieron—… incluso de ti, aunque hubo ocasiones en las que no me quedaba otra opción… Pero tengo muy claro que si las identidades se ventilan, todo peligra.
—¿Cómo lo de Chloé?
—Chloé es un tema muy aparte —le dijo, volviéndolo a mirar—. El hecho de que hiciera pública su identidad, generó que fuera el blanco predilecto de Hawk Moth, usándola a su voluntad sin que ella se diera cuenta. Además, nunca la hubiera elegido como portadora.
—Pero hizo un buen trabajo ¿Por qué no?
—Por todo lo que hizo y sigue haciendo... Tal vez no lo sepas, pero parte de mis inseguridades son por culpa de Chloé, ya que hizo de mi vida escolar un infierno —exclamó, poniendo sus manos como si fueran garras hacia arriba—. Fue gracias a ti, a la confianza que me diste, que finalmente me armé de valor poder enfrentarla.
Chat Noir se la quedó mirando. Él apreciaba a Chloé, pero no era ajeno a cómo era ella con los demás.
—Ahora lo recuerdo —dijo el superhéroe—. Tú perdiste ese miraculous.
—Sí, porque mi compañero había perdido el suyo y no apareció para ayudarme —comentó, entre broma y reclamo—. Iba a darle ese Miraculous a Alya, cuando Style Queen me golpeó y lo perdí, y seguramente después lo encontró Chloé. No voy a negar que llegué a tener algo de confianza en ella, pues creí que si encontraba algo en lo que era buena, le haría ver las cosas de otra forma, pero la gente no cambia… —levantó la mirada hacia el techo de su habitación—… porque es más feliz de esa forma. Mira Miracle Queen. Por culpa de ella, Hawk Moth ahora sabe la identidad de todos los portadores que elegí, de hecho, Optigami fue un amok que hicieron para seguir a cada uno de ellos.
—Pero si Shadow Moth ya los descubrió, ¿por qué seguiste usándolos? No debiste haber hecho lo mismo que con Chloé. —preguntó preocupado, al saber que sus amigos fueron seguidos por Shadow Moth— ¡Ellos estuvieron en peligro!
—¡Es que no lo sabía! —exclamó desesperada, para luego darse un par de golpes en las sienes con ambos puños—. No fue hasta que derrotamos a Optigami, que descubrí que un sentimonstruo en forma de Nino se había transformado en Carapace, y fue ahí cuando me di cuenta que él recordaba todo. Creí que el Lucky Charm había borrado ese recuerdo… Fui tan estúpida.
—Y entonces, ¿qué pasa con Alya? ¿Ella aun es Rena Rouge?
—Por el momento, sí, pero trabaja de incógnito como Rena Furtive —le comentó, y al ver la confusión en el rostro de su compañero, agregó—. La vez que Shadow Moth intentó usar a Alya para que me traicionara, ella le hizo creer, a través de un Espejismo, que no iba a darle más el miraculous, por protección —le explicó—, por eso tengo que buscar nuevos portadores, así como lo hice con Vesperia, o usarlos en mí, como Pegabug.
—Por eso decías que lo despistó, porque Alya lo engañó…
—Así es.
—Pero... —se puso de pie y caminó como un león enjaulado, yendo y viniendo, moviendo sus manos como si tratara de procesar todo lo que le había dicho, pues aún no podía creer que sus amigos estuvieran en peligro, que Nino corriera peligro… Luego, se detuvo y la miró fijamente. Ella le mantuvo la mirada, también.
Si bien estaba preocupado por todos sus amigos, se acababa de dar cuenta de que la persona que más temía que saliera lastimada de todo esto, era la persona frente a él.
Llevó las manos a su cabeza y se apretó los cabellos, antes de volver a tomar asiento.
—Si tan solo me hubieras dicho esto antes, Marinette… —dijo, sin mirarla—, hubiéramos cuidado de tus amigos, —se llevó las manos a su pecho—. Yo te hubiera cuidado mejor para que nada malo te suceda… porque si algo te pasa…
—Es que no puedo, Chat, no podía hacerlo antes…
—¿Y por qué? —demandó, volviéndose a poner de pie— ¿Qué es lo que te impedía ser sincera conmigo?
—Pues… Chat Blanc —respondió, apretando sus puños en cuanto lo pronunció. Cuando el superhéroe la miró paralizado por aquella información, continuó—. Chat Blanc es tu versión akumatizada, en una realidad donde, al parecer, tú y yo éramos pareja.
Y ante aquella confesión, volvió a caer sentado en el diván, sacudiendo un poco las cosas que aun quedaban en la bandeja y los Kwamis no se habían comido aún.
Ahora lo confirmaba, había sido akumatizado... pero, ¿Cuándo? ¿Cómo era posible que ellos fueran pareja? ¿Lo serían como superhéroes o como Adrien y Marinette?
Su cabeza que parecía despejarse de miles de dudas, volvió a llenarse con otras miles. Finalmente, miró a Marinette, que tenía un brillo decidido en su mirada celeste.
Bueno, ahora debía confiar en que aun tenía respuestas que escuchar.
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¡Y se viene todo lo referente a Chat Blanc en el siguiente capitulo!
Y ya luego, de lleno a la historia de Chat con Su-Han, que para eso se creo esta historia.
El capitulo que sigue ya está en proceso de escritura, tuve que volver a verme Chat Blanc para no perderme algunos detalles, pero creo que quedará bien bonito toda esa parte de la conversación… ¿Cómo terminará Chat después de escuchar todo eso? ¿Se le prenda el foco y empezara a sospechar de su padre?
Oh… todo eso y más cuando esta historia continúe…
¡Mil gracias por sus comentarios!
¡Nos estamos leyendo!
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Aquatic
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08 de agosto de 2021
