Hola, espero que se encuentren lo mejor posible.
Bien, aquí esta lo que probablemente sea el penúltimo capítulo de esta historia que ha sido un tanto difícil.
Espero que les agrade, les agradezco mucho su paciencia y apoyo, este capítulo me costó bastante en cuestión de elegir bien las palabras y acomodar los sucesos, tal vez por eso me tarde más de lo que esperaba.
Les mando un abrazo :3
Rosinante se encontraba escribiendo sobre la hoja de un pequeño cuaderno que había logrado conseguido gracias a Ivankov.
El rubio estaba apoyándose contra el piso mientras plasmaba sus palabras en el papel, este pronto sería envuelto en un sobre que haría a base de más hojas de aquel cuadernillo.
La carta era un mensaje dirigido a su hermano.
Rosinante tenía la esperanza de que esta pudiese llegar a manos de Doflamingo y así poder aclarar el asunto sobre aquella "regla" amenazante que este había impuesto sobre los reos.
Al terminar, Rosinante guardo el sobre dentro del cuaderno, fue a recostarse y esperaría a su próxima comida para intentar llevar a cabo su idea.
…
—Muy bien, Law, terminamos por hoy. ¿Te sientes bien? ¿No quieres beber un poco de agua antes de marcharte?
—No, gracias. Estoy bien. Que tenga buen día…—contesto Law Trafalgar con voz casi autómata. El chico se levantó del sofá en donde estuvo sentado por la última hora que duró su terapia psicológica.
Había sido una sesión realmente incomoda, dolorosa y difícil de encarar, pues había estado relatando sus comportamientos más caóticos que se relacionaban a los acontecimientos en donde solía escapar, evitar todo y enfocarse en buscar distracciones placenteras que consistieron en beber ilegalmente y acudir a Doflamingo.
Tenía que asimilar y aceptar aquellos sentimientos tan tormentosos y que ahora solo le llenaban de remordimiento; no podía negarlos y olvidarlos, eran parte del extenso proceso que tendría que llevar para mejorar su calidad de vida y recuperar un poco de su paz mental, la que tanto se había dañado desde entonces, era imposible saber cuánto tiempo le tomaría hacerlo, pero por ahora solo quedaba seguir adelante con cada próxima terapia.
…
—Niño Rosinante, ¿Ya terminaste con eso?
—Sí, aquí la tengo. ¿En verdad crees que funcione?
—Sí, aquí mi querido Inazuma conoce a algunos tipos que serán clave para que eso llegue hasta las manos de Doflamingo… ¿No es así?
Inazuma, quien era un hombre alto con un distinguido peinado que se dividía en un cabello bicolor, siendo una mitad naranja y la otra mitad en blanco, se limitó a asentir cortésmente.
—Bien… Pero, niño Rosinante, te lo preguntaré una vez más: ¿estás seguro de querer cambiar las cosas?
—Sí.
—Ya te lo mencione, pero quiero recordártelo: El hecho de que cuentes con ese "apoyo" por parte de tu hermano puede cambiar demasiado lo que queda de tu estancia aquí dentro. Te faltan aún tres años más… ¿Te das cuenta a lo que te puedes enfrentar?
—Lo sé.
—Niño Rosinante, parece que no te doliera o importara estar en este sitio.
—Si estoy aquí es precisamente para pagar errores que cometí. No pretendo estar cómodo aquí. Además… El dolor que realmente sufro es muy diferente…—respondió Rosinante con voz afligida, algo pausada y cansada—. Me persigue a todas horas, sea cual sea el lugar en donde esté. Aunque saliera de aquí, estoy seguro de que ese dolor seguirá aprisionándome por mucho tiempo más.
—Niño Rosinante…
—Una vez leí una historia en donde mencionaban que todos llegamos a tener una cárcel en nuestro corazón y mente; todos tienen una distinta... Y considero que la mía es peor que este lugar.
Los ojos de Rosinante se empezaron a empañar un poco. Para evitar que el llanto le abordará, el rubio cerró fuertemente sus ojos y después los froto rápido con el dorso de su mano izquierda.
Lanzó un pesado suspiro y después trato de reponer un poco su semblante, esbozando una liviana sonrisa melancólica a su compañero.
...
—Estoy orgulloso de ti, Law, sé que seguirás esforzándote y avanzando en tus metas una vez que tu estancia aquí se haya completado—le dijo un consejero del centro juvenil a Law, quien se encontraba acomodando una pila de libros que tendría que devolver a la biblioteca del lugar antes de su partida.
—Gracias, lo aprecio. Sé que tengo mucho por hacer todavía y daré lo mejor de mí por hacerlo posible—respondió el muchacho terminando con su labor—. Con permiso, me retiro a descansar.
Law se dirigió hacia el dormitorio, ya solo le quedaban un par de noches ahí y luego regresaría a una rutina más independiente en su departamento (aunque no libre de cierta supervisión por parte del estado) y empezaría a formar una etapa completamente nueva y diferente en su vida.
¿Qué tan diferente serían las cosas de ahora en adelante?
En un par de ocasiones llegó a dudar sobre su capacidad, tal vez sería más complicado de lo que podía imaginar, tendría que cumplir aún con varios compromisos e iniciar el camino hacia su carrera profesional pero esa cuestión pronto se disipada cuando consideraba que, después de todo, eso quizá sería lo más fácil de concretar de toda su lista de metas…
Lo más difícil serían las cuestiones que involucrarían a su corazón, sus sentimientos más profundos y su esperanza de recobrar algún día esa felicidad especial que surgía al estar en paz consigo mismo.
¿Su corazón volvería a ser libre para experimentar tales emociones?
...
—No iba a permitir que hirieran a uno de mis queridos amigos, pero todo salió de la peor manera… No pretendía dejar al tipo en ese estado—relataba Ivankov acerca del evento que lo había llevado a prisión.
Había dejado mal herido a un hombre que había acudido a su establecimiento en donde presentaba espectáculos nocturnos relacionados a artistas drag queen.
Rosinante e Ivankov se encontraban caminando de regreso hacia sus celdas.
Ya habían pasado un par de semanas desde que Rosinante envió la carta a su hermano.
—Comprendo. Hay momentos en que uno solo puede actuar, la razón se queda en blanco…—musito Rosinante mientras veía hacia el suelo, pues durante esos lapsos en que tenía que caminar de un lado a otro ponía mucha atención en sus pisadas para evitar tropezarse y causar algún accidente.
—Oye, tú, rubio… ¿Quieres comprar cigarrillos?—interrumpió un reo detrás de ellos.
—No—respondió Rosinante con indiferencia aunque por un instante recordó lo habitual que había sido para él recurrir al tabaco para calmar su ansiedad—. No tengo dinero.
—Vamos, puedes decirle a Doflamingo que pague por ti.
De pronto, Rosinante se dio media vuelta para mirar directamente al sujeto que pretendía venderle una cajetilla de cigarros.
Los ojos color ámbar de aquel hombre alto de apellido Donquixote estaban llenos de indignación.
— ¡No pretendo vivir bajo la protección de mi hermano, no busco sus favores y no voy a hacer nada que necesite de su ayuda o influencia!—declaró Rosinante con una voz autoritaria y fuerte, aprovechando el incidente para que todos la mayor cantidad de reos alcanzarán a escucharlo.
—Ja, debes de estar bromeando, no puedes ser tan imbécil e ingenuo…
— ¡Sostengo lo que he dicho, no acepto ningún beneficio o ventaja que la influencia de Doflamingo pueda proporcionarme!—reitero el rubio dando una breve mirada hostil a todo su alrededor.
Ivankov e Inazuma miraban en silencio y con seriedad aquella declaración por parte de Rosinante.
Algunos reos empezaron a exclamar algunas burlas o comentarios escépticos, dudando de la convicción de aquel rubio.
Sin nada más que decir, Rosinante continuo su camino hacia su celda.
Al regresar a ese pequeño espacio detrás de las rejas (que solo ofrecía una camilla junto con un pequeño lavabo e inodoro y una especie de mesita) decidió tomar asiento en el suelo, flexionando sus piernas y apoyando su espalda contra la pared.
Soltó un pesado suspiro mientras cerraba con pesar sus ojos y recargaba su cabeza sobre sus rodillas.
No pudo evitar pensar en un montón de recuerdos que involucraban a su hermano. Pronto, la tristeza y el cansancio le hicieron quedarse dormido pero su ensoñación no duro mucho, pues un fuerte ruido provocado por un objeto chocando contra las rejillas de su celda le despertó.
Rosinante volteó su mirada hacia las rejas y su corazón pareció detenerse al ver a una figura familiar del otro lado.
—Doffy…
—Rosi, mira en qué estado estás…—resoplo Doflamingo con cierta decepción. El rubio traía un uniforme de prisionero diferente al suyo y se había conseguido unas nuevas gafas de cristales color violeta.
El hermano mayor de los Donquixote había conseguido de alguna forma la llave para abrir la rejilla e ingresar a la celda.
Notó que no se encontraban los guardias que normalmente custodiaban el alrededor.
Al oír tales palabras por parte de su hermano, el cuerpo de Rosinante pareció reaccionar por cuenta propia, se fue violentamente contra Doflamingo, dejando que sus manos alcanzarán la ropa de su hermano y tiraran de esta de una forma hostil.
El rostro del hermano menor estaba impregnado de una furia que rozaba entre la frustración y tristeza.
— ¡¿En qué estado estoy!? ¡Estoy en donde y como merezco estar después de haber cometido un acto terrible, asqueroso e irresponsable…! ¡JUSTO COMO TÚ LO HICISTE!
—Ya veo, entonces todo lo que escribiste es realmente cierto.
—Sí, vale más que lo entiendas y cambies esa maldita "regla" que te atreviste a imponer—demando Rosinante sin titubeos—. No necesito la condescendencia mientras este aquí, menos de tu parte… ¿¡Que acaso no entiendes el punto de estar aquí!? ¡¿No experimentas ni el más mínimo ápice de culpa al pretender ejercer ventajas en este lugar!?
—Así son las cosas, Rosi. Tu eres el que no comprende…—terció Doflamingo—. No conoces a esta clase de personas, no tienes idea de qué clase de tipos pueden ingresar y andar por aquí. No eres como ellos, deberías saberlo… ¿Quieres terminar con más cicatrices, recuerdos de golpizas, dientes rotos o incluso muerto antes de que salgas de aquí?
—No me importa pasar por lo que sea, tengo que pagar por lo que hice.
—Eres todo un mártir… Si eso quieres, adelante.
—Entonces… Es así… ¿¡Acaso es así como pretendes pasar tu tiempo en este lugar?! ¡¿Sin tener que pasar por verdaderas consecuencias después de todo lo que hiciste?!
Doflamingo se mantuvo en silencio.
— ¡ARRUINASTE LA VIDA DE LAW! ¡¿Qué acaso eso no te causa culpa alguna…!?— reclamó Rosinante con un desgarrador tono de voz al mismo tiempo que sus ojos se anegaban de lágrimas inspiradas por la impotencia que sentía y apretaba con fuerza los antebrazos de su hermano, logrando lastimarlo— ¡RESPONDE, MALDITA SEA!—y su ira pronto se concentró en su puño derecho que se dejó caer un par de veces sobre el lado izquierdo del rostro de su hermano.
—Eso no te incumbe, querido hermano…—contesto Doflamingo sin alterarse después de aquellos golpes—. Pero hay algo que si deberías de saber: Lamento que nuestros caminos se cruzaran de nuevo de esta forma. No tenía idea de que todos esos sucesos te involucrarían… Y que te lastimarían tanto.
— ¿A mi…? ¿Y qué hay de los demás? ¿En verdad no te importó ni un poco?
Hubo otro doloroso momento de silencio mantenido por ambos.
Rosinante sollozaba amargamente.
—No podré entenderte nunca…—musito el menor de los Donquixote.
—Eso será lo mejor para ti, Rosi—Doflamingo se alejó un poco de su hermano. Sacó una cajetilla de cigarrillos del interior de su ropa—. Toma, recordé que fumabas.
Rosinante no los aceptó, ignorando por completo la mano que le tendía aquel objeto y mirando con resentimiento a su hermano mayor.
—Bien, si no puedo hacer nada por ti, me largo… Cuídate la espalda, Rosi.
Doflamingo se dio vuelta y salió con paso tranquilo de la celda de su hermano.
Rosinante fue a cerrar la rejilla para después ir a recostarse a la austera cama que tenía a su disposición.
Sabía que esta noche sería difícil…
Era muy probable que no sería capaz de conciliar el sueño y que su mente se desbordaría en recuerdos y culpas tan dolorosas que incluso llegaban a afectar su estado físico.
—Lo siento… Law…—jadeo Rosinante con un hilo de voz llena de angustia; cuanto deseaba poder borrar y reparar los errores de su hermano, disculparse en su nombre ante Law. Sus ojos, que ya se habían empañado desde hace minutos, soltaron hilos de lágrimas sin restricción.
Aún faltaban tres años dentro de aquel lugar.
¿Cuánto cambiarían las cosas en ese futuro?
¿Sería capaz de volver a ver a Law frente a frente?
¿Podrían volver a hablar y tener la oportunidad de comprobar que sus vidas pudieron cambiar para bien y comprobar que sus desgracias habían quedado atrás?
Quería creer en esa esperanza…
Quería tener fe en que todo sería mejor en ese futuro.
Se aferraría a esos pensamientos, serían su único faro de luz en medio de esa oscuridad que albergaba sus días y su mente, y estos fortalecerían su corazón durante la espera del día en que pudiesen volverse una realidad.
[Año 2022]
Dos jóvenes se encontraban saliendo de un edificio que era parte de una facultad académica. Law Trafalgar iba acompañado de un hombre de semblante relajado y cabello rubio anaranjado.
Ambos se encontraban estudiando su pre-grado en medicina.
—Gracias por prestarme tu libro, Law.
—Puedes quedártelo, tengo otra copia en casa.
— ¿En serio? Vaya, pues te lo agradezco mucho. Espero poder devolverte el favor después…
—Descuida, no es necesario—y Law reviso la hora en el reloj que portaba en su muñeca izquierda—. Disculpa, tengo que irme ya. Nos vemos luego, Marco.
Y el joven de cabello oscuro se alejó de su compañero de clases, poniendo una prisa evidente en sus pasos que pretendían ser de los más calmados.
Law se dirigió hacia uno de los estacionamientos del campus, abordo su auto de color amarillo y enseguida salió hacia su próximo destino.
Hoy era el día en que después de cuatro años, aquel hombre de cabello rubio y ojos color ámbar volvería a ser libre.
No sabía que esperar después de tanto tiempo…
Se había enterado del próximo suceso gracias a la ayuda de Shachi y Penguin, quienes también habían sido intermediarios en un par de ocasiones en las que Law deseo enviarle a Rosinante discretas misivas, cartas de las que nunca se pudo comprobar un envío exitoso.
Su corazón latía con fuerza conforme se acercaba a la ubicación.
¿Rosinante aun seguiría ahí? ¿Estaría a tiempo para verle?
Tal vez ya se había marchado, no le importaba, le buscaría hasta el cansancio por toda la ciudad.
Mientras tanto, Rosinante se encontraba recibiendo un paquete que contenía las pertenencias que le habían confiscado al ingresar a prisión.
Su semblante estaba marcado por la aflicción y el desánimo, su mirada vacía pasaba con indiferencia entre los distintos guardias y oficiales que le daban indicaciones para su liberación.
No sabía que haría una vez fuera…
Contaba con una escasa cantidad de dinero, no tendría a donde ir, pues estaba consciente de que su viejo departamento y su automóvil ya no estaban a su disposición. Había escuchado de algunos reos y asistentes sociales que lo habían atendido que lo más habitual al salir de prisión al no contar con algún apoyo externo o familiar, era recurrir a un refugio social hasta que la situación pudiese mejorar después de encontrar un empleo y reunir la suficiente cantidad de dinero para conseguir un lugar privado para vivir.
Lo más probable era que buscase algún sitio como ese.
Ya había olvidado toda esperanza de volver a ver al señor Sengoku, de quien no volvió a recibir noticias desde hace dos años.
Finalmente, Rosinante salió de aquella prisión.
Empezó a caminar sin poner rumbo fijo a sus pasos, orientándose hacia la calle izquierda, alejándose cada vez más del edificio en donde pasó los últimos años.
Un auto de color amarillo se detuvo al costado de la acera por donde Rosinante caminaba. A causa de su decaído estado, el rubio no le prestó atención, por lo que siguió caminando hasta que sintió que una mano se posaba con cuidado sobre su hombro derecho.
Confuso y algo intimidado por tan repentino gesto, Rosinante volteó a mirar a la persona que llamaba su atención.
Su cobriza mirada se encontró con un par de ojos color gris que le veían con anhelo.
Su corazón pareció detenerse al momento de reconocer aquella mirada.
—Law…
El paquete que Rosinante llevaba entre sus manos cayó al suelo; su cuerpo empezó a temblar de arriba abajo, su pulso se aceleró de inmediato y su respiración comenzó a afectarse, haciendo que su pecho subiera y bajara notablemente debido al impacto que experimentaba al tener a Law frente a él, brindándole esa conmocionada mirada.
La altura del joven moreno había aumentado, su semblante había madurado bastante: una oscura y espesa perilla cubría su barbilla, unas gruesas patillas le enmarcaban el rostro, lucía marcadas ojeras que no le restaban atractivo; tenía tatuajes en sus antebrazos, al igual que en sus manos (cuyas venas resaltaban bastante) y también en cada uno de sus dedos, hasta se había perforado las orejas en donde un par de pendientes dorados resplandecían.
—Rosinante…—y aquel muchacho se aferró con fuerza al hombre del despeinado cabello rubio.
Todo el impacto que Rosinante albergaba dentro de sí pronto se deshizo para darle paso a un inevitable y llanto. Sus brazos rodearon a Law con la misma efusividad que este último le brindaba.
Law alzó su mirada, observando a Rosinante con una intensa felicidad que provoco que sus ojos se empañaran.
—Estas aquí… Rosinante… No tienes idea… De cuánto desee este momento…—musito Law sin dejar de abrazarle. Su ronca y grave voz se había quebrado debido a la conmoción, mientras recargaba su cabeza contra el torso del rubio.
—Law… Yo… Lo siento…—sollozo Rosinante cerrando fuertemente sus ojos.
—No digas eso… No ahora… Rosinante… Por fin estás aquí…
Aquel significativo y fuerte abrazo continúo por un par de minutos más, dejando que el silencio fuera el único protagonista en medio de ese esperado reencuentro.
…
—Oye, Penguin, ¿has sabido algo de Law hoy? Recordé que hoy era "ese día"…—pregunto Shachi, que se encontraba organizando un montón de libros sobre biología marina.
—No… Y creo que eso es una buena señal. Debe tener mucho que hablar después de tanto tiempo.
—Sí… Me imagino que no debe ser fácil, espero que todo salga bien.
—Esperemos lo mejor… Oye, ¿ya organizaste todo para tu examen?
—Sí, ya hice mi parte.
—Prométeme que un día me llevaras a un día de observación cuando trabajes en una reserva.
—Claro que lo haré... No necesito prometerlo, además, también tengo que bautizar con el nombre de "Penguin" a una orca en cuanto pueda.
— ¿Una orca llamada "Penguin"? Qué ironía será…—resoplo Penguin con una voz algo cansada pero que denotaba un tono de ternura.
…
Rosinante y Law se encontraban en el departamento de este último.
El trayecto hasta ahí fue completamente silencioso; Rosinante había decidido aceptar la invitación de Law pero ahora mismo comenzaba a sentirse arrepentido.
El joven de cabello negro se encontraba preparando café para ambos, además sirvió en un platón un par de bocadillos de arroz que había preparado la noche anterior.
Rosinante estaba en la sala de estar, sentado en un cómodo sofá mientras recorría con la vista el hogar de Law.
La tenue iluminación de aquel lugar le ayudo bastante a relajarse, pues había pasado tanto tiempo entre luces fosforescentes de color blanco y lugares que apenas recibían la luz de la luna y el sol.
Notó un par de estantes repletos de libros y carpetas, otro estante estaba lleno de figuras de colección de superhéroes, historietas cuidadosamente enmarcadas y cajas de cristal que resguardaban monedas de distintos tipos.
El departamento era bastante grande para una sola persona, destacaba un escritorio con más libros y cuadernos sobre este, acompañados de un computador portátil, una lámpara de escritorio y un viejo oso polar de peluche vestido con un traje naranja que resguardaba un portalápices y plumas.
Miro que en una pared había un par de reconocimientos que se relacionaban a méritos académicos. Luego se topó con un par de cajas que tenían escrita la palabra "donaciones".
Lo siguiente que noto con gran curiosidad fue el estuche de lo que parecía ser una guitarra junto a un teclado musical.
Pronto llego a otro mueble, una repisa en donde Law había colocado una hilera de retratos fotográficos: imágenes de la familia Trafalgar, en donde los padres sonreían felices junto a su pequeña hija Lami y un pequeño Law, fotografías con distintos grupos de chicos de la misma edad de Law, con aquel par de muchachos que conocía como Shachi y Penguin, así como con otros jóvenes, tal vez nuevas amistades de Law.
Y por último, Rosinante se encontró con una imagen de sí mismo.
Sintió un arrebato de vergüenza al reconocer su aspecto de años atrás, aunque no había cambiado mucho, el semblante alegre que daba en aquella fotografía distaba mucho de su estado actual.
Rosinante bajo su mirada, enfocándose en sus desgastados zapatos que ahora parecían ensuciar el piso del bien cuidado hogar de Law.
—Aquí tienes…—y Law volvió junto a él, brindándole una taza de café.
El olor de la cálida bebida reconforto un poco al afectado rubio, aunque sus pálidas manos sostenían con nerviosismo la taza de color rojo.
—Gracias…—murmuro Rosinante antes de dar el primer sorbo.
Law le observaba con atención, era evidente que el joven moreno se encontraba preocupado y ansioso por saber cómo se encontraba Rosinante respecto a su estado de salud y demás aspectos vitales.
Después de un largo silencio que resultó incómodo y estresante, Law finalmente decidió empezar con la larga charla que tenían por delante.
—Rosinante… ¿No comerás?
—No… Sé que debe resultarte increíble, pero mi estómago no se siente bien para comer ahora mismo. Discúlpame.
—Entiendo… Rosinante, tengo una habitación extra lista, si no te sientes bien puedes ir a descansar ahora mismo—le dijo Law indicando con la mirada hacia el fondo del pasillo que estaba detrás de él.
—Law…
—Quiero que sepas que contarás conmigo—se adelantó al ver que el rubio iba a protestar en negación—. Necesitas ir a un chequeo médico, conseguí un consultorio para acudir lo más pronto posible. Quiero que no te preocupes por las cuestiones básicas que necesitarás por ahora.
—Por favor, no hagas esto.
—Rosinante, estoy siendo realista. Parece que no comprendes las circunstancias en las que te encuentras por el momento ¿qué harás? Se que no tienes un lugar seguro a donde ir, no voy a permitir que estés a la deriva mientras pueda ayudarte—declaro Law con voz firme y mirando al otro con gran convicción—. ¿Entiendes?
—Law… ¿Acaso no comprendes que no debiste siquiera volver a buscarme?—cuestiono el rubio con voz temblorosa que denotaba una gran carga de culpa y tristeza—. No debería de estar aquí… Fue un error haber venido. No merezco estar frente a ti… He sido tan cínico…—y Rosinante se puso de pie, dejando la taza sobre un mueble que se encontraba a su costado—. Lo siento, necesito irme.
¡ROSINANTE…!—y Law también se levantó de su asiento.
Ambos se miraban con una mezcla de desesperación, tristeza y enfado.
El cuerpo del hombre de cabello rubio comenzó a temblar a causa de aquel choque de intensas miradas.
Law no parecía ceder ni titubear en su posición.
—Cometimos errores, eso lo sabemos bien… Tuvimos mucho tiempo para pensar sobre ello cada día de estos últimos años—dijo Law sin dejar de ver hacia el atormentado rostro de Rosinante—. Entiendo que no será fácil para ti empezar de nuevo… Tampoco lo fue para mí. Acepte que me equivoque muchas veces en tantas cosas que afectaron para mal mi vida y la tuya…
Tuve que admitir que erré al querer formar algo contigo en aquel entonces, no debí acelerar las cosas… Ni siquiera fue correcto llamar tu atención en primer lugar, lo reconozco.
Law hizo una pausa breve y por un instante bajo su mirada con un gesto avergonzado.
—Tuve que aceptar que ambos tuvimos que pagar por esos errores, lo hicimos… Y también tuvimos que sufrir las terribles cosas que estuvieron fuera de nuestro control y no esperábamos enfrentar…—e hizo una larga pausa—. Creo que después de tanto… Pienso que ambos tenemos la oportunidad de rehacer nuestras vidas de una mejor manera.
—Law…
—Tienes que dejar de atormentarte… Nunca fuiste alguien tan terrible como tú mismo te consideras. No lo eres, Rosinante. Yo lo sé. Pagaste el error que cometiste junto a mí en estos últimos años; ahora tienes que superarlo y seguir adelante…
Rosinante parecía querer decir algo, pero el nudo de su garganta se lo impedía, su corazón parecía querer salir de su pecho y su cuerpo apenas lograba mantener el equilibrio.
—Quiero ayudarte a volver a alcanzar la mejor estabilidad que puedas alcanzar, que encuentres un nuevo camino… Porque…—y la voz de Law empezó a debilitarse y sus iris de color grisáceo empezaron a relucir debido a que sus ojos se empañaron con amenazantes lágrimas—. Porque tal vez estos años no fueron suficientes para olvidar todo lo que siento por ti… Rosinante, no he dejado de pensar en ti, de todas las formas posibles… Mi amor por ti no se ha desvanecido.
Y finalmente un par de lágrimas rodaron por las mejillas del joven moreno, aunque su semblante se mantenía digno y lleno de convicción.
—No espero que unamos nuestras vidas como si nada hubiera pasado, no soy ingenuo… Pero te aseguro que, aunque ese amor no existiera y yo estuviera compartiendo mi vida con alguien más, seguiría pensando en ti… Eres más que solo el amor que más atesoro, Rosinante, no podría sacarte de mi vida jamás…—hizo una pausa en la que aclaró su garganta—. Lo siento, debe resultarte aturdidor escuchar todo esto… Pero tenía que decírtelo, tenías que saberlo—y tomo un fuerte respiro que le ayudo a retomar la calma.
—Law… Yo…—y no pudo evitar acercarse a Law y estrecharlo contra él, rodeándolo con sus brazos con vehemencia. El haber escuchado aquellas palabras le hizo desmoronarse y no pudo reprimir más lo que tenía por decirle—. Cada noche, cada día… No deje de pensar en ti…
—Rosinante…
—Soñaba con el día en que tuviera la mínima oportunidad de volver a verte, aunque fuera a la distancia… Quería volver a saber de ti. Necesitaba comprobar que estuvieras bien y que fueras feliz de nuevo—musito el hombre de cabello rubio.
—También llegue a pensar y desear lo mismo sobre ti… Anhelaba tanto verte… Como fuera… Llegue a intentar enviarte cartas… Creo que no funciono.
—Hubiera guardado esas cartas como un tesoro.
—Lo sé.
—Deseaba tanto que volvieras a tener una vida tranquila, que volvieras a sonreír sin preocupaciones y tuvieras la oportunidad de formar un buen futuro… Creo que lo estás logrando, soy tan feliz de poder saberlo…—Rosinante comenzaba a empapar con sus lágrimas el erizado cabello y una parte de la frente de Law—. Y es por eso que siento tanto miedo… No quiero arruinar todo lo que has alcanzado hasta ahora y lo que aun tienes por delante.
—Rosinante, no digas eso, tú nunca podrías hacer algo así… Quiero que entiendas que no quiero nada a cambio… Soy feliz de poder ayudarte en estos momentos, créelo.
—Temo demasiado, Law… No es fácil para mí aceptar esto… Siento un terrible miedo al pensar en que todo pueda salir mal… No me lo perdonaría.
—Puedo entenderlo, pero te aseguro que no tienes nada que temer. Por favor Rosinante, ten fe en ti… Puedes cambiar las cosas—y las manos de Law llegaron a la ancha espalda del rubio, acariciando con ternura tratando de calmar su estremecimiento—. Yo estaré ahí para apoyarte, confía en mí.
Rosinante volvió a mirar directamente a los ojos de Law.
No podía describir cuanto amor sentía por él…
Cuanto le quería, cuanto lo admiraba, cuanto deseaba verlo triunfar en cada meta que tuviera y verlo disfrutar la vida al máximo, logrando la felicidad que tanto merecía.
En cuanto las cosas se tranquilizaron un poco, ambos volvieron a tomar asiento, Rosinante tomo de nueva cuenta su taza de café y se dedicó a escuchar a Law, quien empezó a relatarle el cómo había ido su vida en estos últimos años.
Law contó sobre su estancia en el centro juvenil, en donde pasó el tiempo tratando de reformarse después del terrible acontecimiento contra Doflamingo y el arresto de Rosinante, relató lo mucho que había aprendido gracias a distintas personas que conoció en aquel lugar; le hablo sobre como la terapia psicológica le había estado ayudado a superar muchos de sus tormentos mentales y el cómo había comenzado a involucrarse de manera más funcional y apropiada con sus viejos amigos y otras nuevas amistades que fue conociendo al entrar a sus estudios de pre-medicina que actualmente seguían en curso.
Platico que solía participar en obras de caridad (de manera anónima) y servicios a la comunidad, pues había aprendido a invertir eficientemente una parte de su fortuna familiar; había vendido gran parte de los bienes inmuebles que habían pertenecido a su padre, como aquel viejo yate en el que tuvieron un paseo de verano hace muchos años atrás.
Law le había indicado a Rosinante como sería su chequeo médico, igualmente le había propuesto acudir a un centro psicológico para buscar un psicoterapeuta que pudiese atenderlo.
—Law… Ten por seguro que te pagaré todo eso en cuanto pueda—dijo Rosinante intimidado al imaginar lo que costarían aquellos servicios.
—No tienes porque… Pero sé que lo harás.
—Necesito buscar empleo.
—Hazlo una vez que terminemos con los exámenes de salud, ¿de acuerdo? Tendrás toda la información a la mano que puedan exigirte en un próximo empleo, no debería serte tan difícil, estás limpio a comparación de muchos otros que salen de ese sitio…
Law noto que la expresión de Rosinante empezaba a tornarse lúgubre y desanimada, era seguro que el recordar ese detalle le desmotivaba en gran suma. Así que decidió cambiar de tema abruptamente:
— ¿Sabes? Aprendí a tocar la guitarra y por ahora estoy tomando clases de teclado—dijo Law mientras veía con nostalgia hacia su escritorio—. Shachi, Penguin y yo tenemos un "intento" de banda, a veces tenemos tocadas, no es la gran cosa, pero me gustaría que me vieras tocar alguna vez.
—Seguro que tocas de manera asombrosa… Estuve observando las fotografías que tienes en esa repisa, vi una foto en donde estas con ellos, me alegro saber que continuaste tu amistad con ellos.
—Les aprecio bastante, ellos me ayudaron demasiado en aquella época difícil… Creo que a ti también.
—Sí…—resoplo el rubio. Su vista lucía tan cansada pero tranquila a la vez. El oír toda la vida actual de Law era realmente un alivio para su alma.
—Creo que debes recostarte—le dijo Law levantándose de su lugar—. Es hora de que descanses, y a decir verdad, también quiero tomar un respiro.
Law le brindo una mano a Rosinante, que estrecho con cierto nerviosismo, para después guiarlo hasta la habitación que había señalado al principio de su larga charla.
Era una habitación tranquila, en donde la cálida luz del atardecer apenas traspasaba las rejillas que protegían la ventana.
Una gran y cómoda cama les recibió.
En cuanto la espalda de Rosinante dejo caer su peso sobre aquel colchón, sintió como una gran tensión se liberaba de su cuerpo; era tan raro volver a sentir algo tan suave y reconfortante como una cama de ese tipo.
Law tomo asiento junto a él, sonriéndole con ternura.
—No te preocupes, no me quedaré… Solo quiero acompañarte hasta que logres dormir. ¿Puedo?—aviso el muchacho con tatuajes.
—Claro. Law…
— ¿Si?
—Gracias…—suspiro el rubio mientras le devolvía una tenue sonrisa llena de cansada tranquilidad. Pronto sus parpados se cerraron dándole paso a su sueño.
Law observo como Rosinante finalmente dormía, tal vez había pasado tantas noches en vela.
Poso su mano derecha cubierta de tatuajes sobre el espeso cabello del hombre que tanto amaba y lo acaricio con cariño, teniendo cuidado en no hacer algún movimiento brusco e interrumpir el sueño.
—Descansa…
…
—Así que… Mi querido hermano finalmente terminó su sentencia.
—Es lo que pudimos comprobar, señor Doflamingo.
—Muy bien chicos, pueden retirarse, gracias por las noticias. Entonces… Creo que es hora de que también comience a visualizar mi próxima salida—declaro el hombre que seguía llevando gafas de cristales de color. El tiempo había dejado su cambio en él, su cabello había sido recortado bastante y unas entradas comenzaban a resaltar sobre su amplia frente.
Estos últimos años habían sido un tanto difíciles para él, renunciar a ciertos placeres que solía requerir en una vida fuera de prisión le había resultado más tedioso de lo que imaginó, sin embargo, gracias a esto sentía que parte de su deuda con la vida y la sociedad había sido cubierta en cierta forma.
Quería intentar una nueva vida en otro lugar, lejos de esta ciudad en donde había tenido que pasar tragos amargos y la mala fortuna de vincularse en un nivel más significativo con las personas menos apropiadas para su estilo de vida, como lo fueron Law y Rosinante.
¿Qué sorpresas le depararía el destino de ahora en adelante?
Ansiaba experimentarlo lo más pronto posible.
[Año 2023]
—Para servirle, que tenga una excelente noche.
Rosinante Donquixote había terminado una larga conversación telefónica.
Era la última llamada de su jornada laboral, ya era hora de salir.
Acomodo su pequeña área de trabajo, se despidió de un par de compañeros y superiores, y emprendió su camino fuera del edificio que albergaba al centro de llamadas de asistencia y servicio al cliente de una compañía dedicada a prestar servicios de telefonía.
El rubio había encontrado empleo en ese lugar gracias a su dominio del idioma español y al hecho de que no habían tenido gran problema con el detalle de su antigua estadía en prisión, por lo que había sido un gran primer paso para retomar una nueva vida.
Dicho empleo había estado pagando el alquiler de un departamento, su mantenimiento personal, las sesiones de terapia a las que seguía asistiendo y una parte se iba destinada a un fondo de ahorro.
Tenía ahora una meta en base al éxito que estaba teniendo en su empleo actual, gracias a una idea que le fue sugerida:
Esperaba poder certificarse pronto como un traductor laboral y así tener la oportunidad de buscar un mejor futuro, pero para ello necesitaba el dinero suficiente para sustentar el pago de aquellos cursos de certificación y demás requerimientos.
Ya se aproximaban las siete de la noche, tenía que darse prisa en llegar a su apartamento y cambiar su atuendo, pues esta noche tendría una cena con Law, pues celebrarían el hecho de que el muchacho había sido aceptado en la universidad.
Al llegar a su hogar, cambió su atuendo por una camisa de manga larga que tenía un patrón de corazones de un tenue color rosa (esta había sido un regalo de cumpleaños por parte de Law) junto con unos pantalones de color café claro. Tomo la pequeña bolsa que resguardaba el regalo que tenía preparado para Law y salió de nueva cuenta del departamento, listo para llamar a un taxi y llegar al restaurante.
—Buenas noches…
—Buenas noches, Rosinante. ¿Tuviste problemas para llegar aquí?
—Ninguno. Muchas felicidades, Law…—y el rubio le dio su obsequio al mencionado.
—No tenías por qué molestarte, pero lo aprecio mucho. Gracias. ¿Puedo abrirlo ya?
—Por supuesto. Espero que te guste y te sea útil en esta futura etapa.
Se trataba de una elegante libreta acompañada de una agenda, un set de bolígrafos y lapiceros cuya parte superior estaba decorada con la figura de un osito adorable.
Law soltó una discreta risa acompañada de una sonrisa algo avergonzada.
—No pude evitarlo…—comentó Rosinante viéndolo con algo de ternura y diversión.
Y la cena continuo, entre tiempos ambos fueron relatando sus últimos días y Law describió a grandes cuentas como sería su plan de estudios universitarios, mientras que Rosinante platico acerca de su plan de certificación como traductor.
En cuanto la cena terminó y la cuenta fue pagada, Law cambió un poco su aspecto, tornándose más serio a comparación del resto de la velada.
— ¿Estas bien, Law?
—Rosinante… Yo… Quiero decirte algo.
— ¿Si?
—He pensado mucho en esto. Rosinante, sé que hemos dejado este tema atrás desde hace mucho tiempo, pero creo que es un buen momento para intentar saber algo nuevo… Saber si habría alguna posibilidad de que podamos intentar algo nuevo entre nosotros—declaró Law viendo a Rosinante con intensidad.
—Law…
—No tienes por qué responderme ahora mismo, Rosinante. Quería hacértelo saber, solo eso…
—No es eso, sé muy bien lo que tengo por decir, Law…—contesto el rubio mirando un poco avergonzando hacia el vaso que contenía su bebida—. Sinceramente… Creo que mereces algo mejor. Yo realmente esperaba, pensé, que tal vez tú estarías saliendo con alguien a este punto.
—Lo he intentado…
—Law, apenas entrarás a la universidad, aun tienes a muchas personas que conocer. No quisiera frenar una oportunidad como esa…
—Rosinante, por favor…
—Lo digo en serio, Law. En realidad no ha pasado tanto tiempo, tienes que descubrir más y vivir más experiencias.
—Rosinante, ¿acaso tú has hecho lo mismo? ¿Has encontrado a alguien más?
—No. Ni siquiera he pensado en ello.
— ¿Sigues pensando en mí?
—Tu sabes que sí.
— ¿Entonces…?
—Ya te lo dije, tienes mucho más que experimentar… Tienes mucho por hacer y por conocer… Mientras que yo… No tengo nada valioso que ofrecerte—musito el hombre rubio con voz afligida—. Apenas alcanzo a pagar todas mis cuentas… Aún tengo mucho que avanzar en varios puntos de mi vida…
—Rosinante, no pretendo tener una pareja en base a sus méritos profesionales. No me importa algo como eso, no me importará, pero… Si tú no te sientes bien con ello, no puedo hacer nada al respecto… No puedo cambiar ni forzar tus sentimientos—suspiro Law con pesadez.
—Law… Yo deseo lo mejor para ti… Solamente eso.
—Lo entiendo.
—No sabemos cuánto puedan cambiar las cosas mientras estás en la universidad. Por eso pienso que es mejor que continuemos de esta manera por ahora…
Law sonrió de una manera algo derrotista, en el fondo comprendía las razones de su querido Rosinante, sabía que todo lo que decía eran palabras sinceras y dichas con las mejores intenciones.
Tal vez estaba volviendo a ser impulsivo, quizá tendría que aceptar que aún era demasiado pronto, que tenía que seguir adelante y ver si aquellos sentimientos perdurarían o se irían guardando en recuerdos.
Por ahora, lo aceptaría y seguiría feliz de mantener aquella valiosa amistad y complicidad con aquel hombre de ojos cobrizos.
—Rosinante, eres alguien excepcional, ¿lo sabias?—le dijo Law mientras se ponía de pie y se acercaba a este.
— ¿A qué te refieres…?—se alarmo el rubio mientras también se ponía de pie al ver que el moreno lo había hecho de repente. Sin embargo, sus pies se entorpecieron y cayó de espaldas sobre el piso.
—Ja, no tienes remedio, no podrías comprenderlo…—y Law, mientras le ayudaba a levantarse, se aventuró a darle un ligero y fugaz beso en la mano que tomo para apoyarlo.
El rostro de Rosinante se sonrojo de inmediato.
—Buenas noches, Rosinante. Nos vemos luego…—y Law pasó a retirarse del restaurante.
Bien, hasta aquí por ahora. Espero que me acompañen para los últimos sucesos de esta historia.
Muchas gracias por leer y por sus comentarios, hasta la próxima :3
Atte. Levita Hatake
