Capitulo 11

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Decir que se encontraba nerviosa era poco, iría por primera vez a la casa de Boruto, en donde sus padres sabían lo que le pasaba y por una parte no podía evitar preocuparse por lo que pudieran pensar de ella o como la verían, aunque Boruto le había dicho que ellos no la juzgarían. Esa mañana había despertado de la mejor manera, no recordaba la última vez que había logrado dormir tan bien, y ella sabía el por qué; Boruto se había quedado con ella, y después en algún momento de la madrugada se había ido, aunque eso no evitó que despertara con una gran sonrisa. Estaba feliz y avergonzada, y sabía que haberle pedido que durmiera con ella había sido tal vez demasiado, pero no podía evitarlo, Boruto era su calma y hasta el momento ella lo había comprobado.

Eran las ocho de la mañana y ella estaba más que lista para salir e ir a su casa, no había nadie en casa por lo que salir le había resultado muy fácil.

Tomó un taxi y pidió ser llevada a la dirección que Boruto le había mandado. Cuando llegó, los nervios le invadieron nuevamente y justo cuando estaba dispuesta a tocar, la puerta fue abierta de repente mostrando a Boruto, vestido con ropas ligeras.

Ella se sorprendió y de pronto estaba sonrojada.

—Buenos… días Boruto.

—Buenos días Sarada, pasa —dijo mientras se hacía a un lado.

Sarada entró con la debida educación y se sorprendió de ver una casa tradicional muy bien conservada como aquella.

—¿Has desayunado? —preguntó él.

Ella negó.

—Bien, yo tampoco, sígueme —dijo sin más.

Sarada le siguió automáticamente y sin dejar de observar aquella casa tan hogareña, era la primera vez que se encontraba en lo que parecía un verdadero hogar.

Cuando llegaron a la cocina, Boruto le hizo sentarse en la barra.

—Tu casa es… muy bonita… —fue lo que ella dijo.

Boruto iba a contestar pero la dulce voz de su madre entrando a la cocina le ganó.

—Oh, gracias linda.

Sarada se sobresaltó y miró a la hermosa mujer que le sonreía. Se sonrojó por aquello, pues era muy hermosa. Su piel se veía suave y tersa, sus ojos eran de un tono claro y sus cabellos eran largos.

—Sarada, ella es mi madre —presentó Boruto con total naturalidad.

Sarada boqueó —¿Có-cómo? Es decir…. Creí que… era tu hermana mayor… o algo así… —dijo totalmente avergonzada y sin poder creerlo.

La sonrisa melodiosa de Hinata la sacó de su confusión —Te agradezco el cumplido linda pero no soy tan joven y Boruto es mi hijo mayor —río quedo.

Boruto rodó los ojos, su madre alardeaba aunque Sarada no se diera cuenta.

—De verdad no puedo creerlo —dijo con un poco más de seguridad.

—Soy Hinata Uzumaki, un gusto —dijo extendiendo su mano y la pelinegra la recibió de inmediato mientras se para de la silla.

—Sarada Uchiha —dijo con educación.

Hinata cambió su expresión a una sorprendida —¿Eres… familiar de Sasuke Uchiha?

—¿Lo conoce? Él es mi padre.

Aquello sorprendió aún más a Hinata y de pronto todo se volvió confusión, porque para su sorpresa, ella sí que tenía un parecido a Sasuke aunque se suponía que él no podía tener hijos.

A Boruto le llamó la atención que el padre de Sarada fuera el mismo que coqueteaba con su madre y quien había sido su esposo antes que su padre.

—Ah… de la Universidad, de eso ya bastante tiempo.

Sarada asintió.

—Les prepararé un rico desayuno —ofreció Hinata cambiando de tema.

Un rato después mientras terminaban el desayuno, Himawari entró para buscar algo de refrigerador y se sorprendió de ver a la chica ahí.

Hinata le sonrió —Himawari, ¿Saldrás hoy?

—Sí, iré a casa de Li.

—Bien, pero no llegues tarde —dijo la mayor mientras se disponía a lavar los platos.

Himawari no dijo más y luego de servirse un vaso de jugo, caminó y se colocó a lado de Boruto, quien aún se encontraba sentado terminando su vaso de leche.

Colocó su brazo sobre los hombros de su hermano y se inclinó un poco mientras ambas se miraban —Soy Himawari.

—Ah… un gusto, soy Sarada.

Himawari asintió —Eres la primera chica que mi hermano trae a casa ¿significa algo?

—Hima, debes estar enterada de que Sarada es mi amiga —dijo Boruto sin más.

Sarada terminó de beber su jugo e intentó sonreír, algo muy dentro de ella le decía que no quería que la joven estuviera tan cerca de Boruto, y su cuerpo tembló cuando escuchó una voz rugir ¡Mío!

Himawari se apartó y de pronto Boruto se levantó —Será mejor que comencemos —le dijo a Sarada, ella parpadeó y asintió, se sentía extraña pero lo ignoró.

—Con permiso señora Uzumaki

—Adelante Sarada chan.

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Boruto la condujo al patio trasero, en donde estaba un pequeño dojo, había un pequeño riachuelo y un bosque más adelante.

—Este lugar es…

Boruto sonrió —Tranquilizador.

Sarada asintió y luego ambos entraron al lugar.

—Ven, toma asiento frente a mí —dijo Boruto mientras se sentaba con las piernas cruzadas en el suelo. Ella lo hizo.

—Cierra los ojos —dijo él —No pienses en nada más, relájate, tomaré tus manos,

Ambos cerraron sus ojos y Boruto comenzó a recitar algunas palabras en un idioma desconocido para ella. de pronto, el cuerpo de Sarada comenzó a sentir un hormigueo que luego de expandirse comenzó a reunirse en un solo punto; un símbolo en espiral que se dibujó en su mano derecha y luego desapareció lentamente.

—Está bien, puedes abrirlos —dijo él.

Sarada alcanzó a ver la marca hasta que desapareció.

—¿Qué es? —preguntó ella.

—Es un sello temporal de protección, solo dura cinco días, por ahora te servirá, lamentablemente solo puede ser usado una vez.

Ella asintió —E-Entiendo.

—¿Cómo te sientes ahora?

—¿Es normal que no sienta frío desde que llegué aquí?

—Sí, mi casa está totalmente protegida. Ahora, ¿No sientes nada raro después de ponerte este sello?

—Solo un leve hormigueo… no es molesto.

Boruto asintió —Supongo que eso está bien entonces.

—Gracias Boruto.

—Por nada —dijo con una sonrisa, se levantó y la ayudó a levantarse.

—Ya tengo que irme —dijo mirando su reloj.

Boruto asintió —Te acompaño.

De camino a la puerta, Hinata los detuvo y se dirigió a Sarada —Sarada, eres bienvenida aquí, no importa lo que pase –dijo tomándola de las manos —Aquí tienes un refugio y el apoyo que necesites. Solo debes confiar en nosotros ¿Está bien querida?

A la pelinegra le tembló el labio inferior, estaba conmovida y solo pudo asentir —Gracias… señora Uzumaki.

Hinata le regaló una sonrisa y la sorprendió con un cálido abrazo —Boruto me ha dicho que vas a viajar, ten mucho cuidado ¿está bien?

—Si… A…adiós…

—Te acompaño —dijo el rubio sin más y ambos se dirigieron hasta el parque.

Boruto detuvo un taxi para ella —Sarada… —llamó antes de que subiera —Ten cuidado y trata de no temer, el miedo es una debilidad ante aquellas cosas y les darás ventaja.

Sarada asintió.

—Y… no tengo idea de lo que vayas a pasar ahí pero… si se trata de algo que vaya a lastimarte…

—Estaré bien…—dijo la pelinegra de pronto, Boruto le daba valor y en aquellos momentos se sentía capaz de continuar con lo que sea que fuera aquél tratamiento —Si te soy sincera, no sé como estaría ahora sin tu ayuda, muchas gracias Boruto.

Boruto asintió lentamente. Y Sarada subió al taxi rápidamente.

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—Sarada Uchiha —dijo Naruto con sorpresa.

Hinata asintió —Por lo visto Sasuke ya no es el mismo, ahora lo sé, porque… ¿Qué clase de padre somete a su propia hija a algo tan cruel como un tratamiento experimental?

Naruto suspiró —Tal vez uno que no comprende que hay cosas oscuras en este mundo.

—Eso es ignorancia Naruto —dijo la peliazul algo molesta.

—Amor, esto no durará, ahora que sabemos que hay algo extraño en todo esto no vamos a descansar hasta que Sarada se haya recuperado de esto que le pasa.

—¿Crees que sea una maldición? ¿Te das cuenta que para saber algo con certeza debemos…?

—Déjamelo a mí, yo veré como hago que Sasuke me diga todo sobre su hija…

—¿Estás de acuerdo en que… es probable que no sea su hija? Ya sabes, por lo de… —dijo dudosa.

Naruto asintió —sin embargo, debo ir primero a este viaje y en cuanto regrese…

—Naruto, ¿Confías en mí? —preguntó su esposa.

—Si amor, por supuesto ¿Por qué me preguntas eso?

—Quiero ayudar a esa joven, siento que ya ha sido demasiado, no más. prácticamente está sola con una familia que nunca la va a comprender —Hinata suspiró —Quisiera hablar con Sasuke directamente sobre Sarada.

El rubio pareció pensarlo, luego sonrió —¿Es por eso que me lo preguntaste? Amor —se acercó a ella —Si crees que puedes hacer que te diga algo… está bien. Solo quiero que dejes claras las cosas.

Hinata le sonrió y rodeó su cuello con sus brazos —Por eso te amo.

Naruto besó su nariz —Yo también.

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Al día siguiente, Naruto se preparaba para salir hacia aquella isla. Se había despedido debidamente de sus hijos y su esposa y partió en un avión hacia la Isla Pik-Tu.

Cuando llegó al lugar, fue recibido por un equipo de excavadores e investigadores, junto con algunos guías del lugar.

—¿Está seguro que no quiere llevar algunos hombres armados? —preguntó uno de ellos.

—Está bien, no quisiera llegar con los isleños a su territorio con algo que represente una amenaza para ellos.

—Pero son salvajes señor.

—Eso no lo sabemos —dijo con una expresión bastante animada.

El hombre solo le observó con sorpresa o ese hombre erra muy valiente o era un completo idiota.

—Sé lo que estás pensando —dijo Naruto de repente —pero créeme que sé lo que hago.

Naruto se quitó la chaqueta y se dejó ver en camiseta, el lugar era extremadamente caluroso y necesitaba estar de lo más ligero. El tipo se sorprendió de verlo con unos muy prominentes músculos.

Debido al entrenamiento, Naruto se había ejercitado con frecuencia hasta obtener un cuerpo capaz de resistir una lucha por lo que daba una imagen imponente.

El tipo tragó grueso —Yo no pensaba nada señor.

—Descuida, nada nos pasará porque vamos en son de paz.

—Señor… —llamó el tipo con curiosidad —¿No es usted un… investigador?

—Si —dijo sin más.

—Pero…

—Las apariencias engañan, Mister fred —dijo Naruto a uno de los que se encargaban del estudio del área.

Cuando llegaron, todos fueron rodeados pero no fueron amenazados en ningún momento.

—Quisiera hablar con su líder —habló Naruto.

Uno de ellos se acercó y asintió, indicándole que le siguiera.

Una vez dentro de una cabaña. Naruto fue invitado a sentarse.

—No puedo creerlo… tienes uno de los tatuajes de guerrero oscuro…

Naruto asintió lentamente —Me presento, mi nombre es Naruto Uzumaki.

—Soy Chon Da Ni —el líder de la tribu de los PikTu.

Naruto asintió —Es un honor conocerle señor.

—¿Qué hace un gurrero oscuro aquí? Por un momento pensé que no habían más desde que Hamura desapareció.

—Señor…

El hombre le detuvo al elevar la mano —espera un momento, antes de que me contestes, debes beber esto —dijo señalando el molde que contenía un líquido que se encontraba en las manos de uno de sus ayudantes parado al lado de Naruto —es para que seas muy sincero en lo vayas a decir.

Naruto asintió y aceptó el recipiente para luego, sin dudarlo, beber de él.

Una vez bebió, el hombre le pidió que continuara.

—Quiero saber sobre una tumba que parece estar en este lugar y en donde se supone que se halló un objeto peligroso.

—Te contaré una historia, hace muchos años… tres siglos exactamente, existió una mujer, ella nació como una niña normal pero en el lugar incorrecto. Sus padres estaban involucrados en la magia oscura, a la pequeña le fue introducida todo tipo de energía negativa, la energía fue tanta que mientras fue creciendo, su cuerpo aceptó con mucho dolor y sufrimiento todo ese poder hasta hacerlo suyo. A pesar de todo, ella parecía una mujer normal, a estar de lo que tenía dentro no demostró crueldad, su corazón se mantenía puro y a ella le gustaba así. Claro que temía que su poder lastimara a alguien más pero sabía contenerse. Un día, se enamoró, aquél hombre no solo se le había metido a la cabeza sino que había tomado su puro corazón, pareciera que aquél hombre hubiera aparecido para hacerla feliz porque también la amó de la misma forma, sin embargo, el amor te hace débil y ella lo comprobó cuando no fue capaz de protegerlo. Él había sido asesinado brutalmente cuando quiso impedir que la quemaran por brujería, fue castigado como hereje por ella y fue ahí cuando corazón puro murió con él y fue contaminado por aquella energía. Ella se volvió oscura y sedienta de sangre, se dice que asesinaba sin medir consecuencias de nada y acabó con todos aquellos que juzgaban por brujería, arrasó con pueblos enteros que se dedicaban a castigar la brujería, no se detuvo, quería llenar la soledad que sentía sin él. Sólo con él podía tener su corazón y su tranquilidad de vuelta. Ella era imparable, hasta que apareció alguien que la veía como una verdadera amenaza y también como competencia, Jiguen Otsusuki, él la quería fuera del juego y preparó un método perfecto para atraparla. Él se había transformado en su amado y por un momento ella le creyó, solo bastaron unos segundos para que tuviera una daga clavada en el corazón y el alma abandonara su cuerpo. Así que acudió a nosotros para que resguardáramos el cuerpo y su arma en el santuario en la que el pueblo rezaba para mantener una barrera. Pero el alma aún buscaba volver a su cuerpo, que seguía manteniendo aquél poder y mis antepasados tomaron la decisión de quemar el cuerpo hasta reducirlo en cenizas, las cuales fueron dispersadas en el océano. Todo parece haber terminado ahí, sin Mística, la amenaza desaparecía y pensamos que el alma terminaría desapareciendo. Dos siglos después, el cetro fue robado, nada pasó después de eso, hasta que hace diecinueve años… unos excavadores solicitaron permiso para ver el lugar, sin el cetro y el cuerpo de Mística ya no había nada que resguardar —el hombre negó —sin embargo, el alma seguía anclada a la tumba y una mujer terminó muriendo por aquello.

Naruto frunció el ceño —¿Una mujer?

—al parecer estaba embarazada y su pareja vino aquí buscando ayuda pero nada pudimos hacer, le advertí que era probable que muriera una vez naciera el bebé y que el feto creciera con el alma de Mística, le dije que tuviera cuidado con la creatura, porque sería presa fácil para los espíritus. Él quería encontrar la forma de ayudar a su esposa y le dije de una opción que podría arriesgar su vida, si él encontraba el cetro y mantenerlo cerca de su esposa, ese mismo podría proteger a ambos pero era un gran riesgo porque el cetro es capaz de matar a una persona ajena a su dueño. Entonces inició su búsqueda pero hasta ahora, no ha vuelto a aparecer, probablemente lo encontró y murió por la maldición del cetro.

—Entonces… eso pasó hace dieciocho años…

—Es probable que si el feto sobrevivió, ahora sea una joven de dieciocho años y no sabemos si "ella" vaya a volver.

Naruto se quedó pensativo y luego asintió —Le agradezco por esto.

—¿Qué buscas exactamente?

—Mi hijo se enteró de la existencia de ese cetro y de lo peligroso que podría ser, y necesitaba algunas pistas para encontrarlo y resguardarlo para que no cayera en manos peligrosas.

—De manera que no solo eres un guerrero oscuro, sino también un protector. Muy bien, tu hijo parece ser alguien especial.

Naruto asintió.

—Tienes mi permiso para revisar el lugar, aunque me parece que ya no queda nada allí más que una tumba vacía.

—Señor, tengo una última pregunta.

El hombre asintió.

—Si resulta que ella volvió y es una joven ahora… ¿Qué probabilidades hay de que comience a asesinar?

—El nacimiento es la entrada a la nueva vida, por lo que el corazón vuelve a ser puro, sin embargo, si ocurre algo que vuelva a alterar sus emociones como en el pasado, Mística volverá.

Naruto asintió y con el debido respeto —Muchas gracias por todo —habló por primera vez en el idioma de aquél hombre.

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Llegar al lugar le tomaría un par de días a pie, pues era en la cima de una montaña. Durante la noche, habló por segunda vez con Boruto, quien parecía extremadamente nervioso.

—¿todo bien hijo?

Boruto negó mientras caminaba de un lado a otro, ambos se encontraban en el interior de los sueños de Naruto.

—Siento angustia y desesperación… y no puedo entrar a los sueños de Sarada, es como si su propia mente me repeliera, hay algo poderoso dentro de ella, lo sé.

Naruto frunció el ceño —¿De verdad no puedes entrar?

—No…

Naruto observó a su hijo detenidamente, jamás lo había visto tan deseperado.

—Boruto.

Este le miró.

—¿Estás enamorado de ella?

Boruto se detuvo y de pronto se dejó caer en el suelo, con los pies cruzados.

—No sé cómo pasó, creí que solo quería protegerla pero esto me rebasa, es como si ya la conociera de hace tiempo y algo dentro de mí me dice que no me separe de ella… que no importa donde vaya, lo que haga o sus decisiones… yo tengo que estar con ella.

Naruto le miró sorprendido —Boruto…

—¿No crees que sea amor para ti? Dime padre, ¿Cómo te sientes con mi madre?

Naruto sonrió aunque se encontraba abrumado por la confesión ¿Sería posible que Sarada fuera esa bebé? ¿Y que Boruto sea el hombre que asesinaron en su otra vida evitando que estuvieran juntos? Era demasiado pronto para averiguar aquello.

—Supongo que eso es amor —dijo finalmente.

Boruto suspiró.

—Sin embargo… —Habló nuevamente Naruto —El amor te hace egoísta si no sabes controlarlo. Debes ser sabio a partir de ahora hijo.

Y Boruto no dijo nada más sobre aquello y pronto cambió el tema.

—¿Y qué has encontrado?

—Una leyenda sobre el objeto y el lugar donde estaba, pero sobre la leyenda hablaremos cuando esté allá. Las cosas comienzan a complicarse.

Y sin más, el sueño terminó.