Capitulo 12

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El teléfono de Sasuke sonó en su escritorio y contestó.

—Qué pasa

"Señor tiene visita"

Sasuke llevó su mano al puente de la nariz con evidente molestia.

—Te he dicho que no…

"Señor, dice que es importante, es la Señora Hinata Uzumaki"

En cuento escuchó el nombre se sorprendió aunque sintió un poco de desagrado por el apellido.

—Hazla pasar —ordenó de inmediato.

Al colgar se levantó de la silla pero luego volvió a sentarse y solo se ajustó rápidamente la corbata.

La secretaria abrió la puerta e hizo pasar a Hinata, esta le agradeció. En cuanto la puerta se cerró, Sasuke sonrió.

—No puedo creer que estés aquí y casualmente cuando Naruto no está.

—No es nada de lo que estás pensando Sasuke —dijo Hinata con firmeza.

Sasuke la invitó a sentarse frente a su escritorio y ella lo hizo con la misma gracia y delicadeza que recordaba en ella.

—Yo… escuché la conversación que tuviste con Naruto, ahora sé que quien no fue honesto y un buen amigo fuiste tú.

Aquella declaración tomó por sorpresa a Sasuke quien se levantó y le dio la espalda —Yo también me había enamorado de ti ¿Acaso no podía ser egoísta? —volteó a verla.

—Esta bien, puede que está bien que lo hubieras sido pero… ¿Para qué? ¿Para hacer de mi vida un infierno? ¿de hacerme creer que mi vientre estaba podrido? —dijo con amargura.

Sasuke soltó un suspiro y la miró con culpa, él sabía muy bien todo lo que le hizo pasar. El cariño que le tenía a Hinata seguía ahí, tan solo mirarla era suficiente.

—Jamás te pedí perdón con sinceridad… de verdad lo siento.

Hinata le miró sorprendida —¿Hablas en serio?

Sasuke volvió a sentarse —No quiero que haya rencores entre nosotros, aún te aprecio… yo… —decidió callase lo último.

—¿Qué hay de Naruto? Antes de que yo apareciera ustedes…

—No… con él es diferente… simplemente ahora me parece irritable.

Hinata suspiró —Esta bien, no te voy a presionar con eso, mi objetivo al venir aquí era esto, arreglar las cosas… ahora vivo aquí con mi familia y…

—Sé sincera conmigo ¿Ya no me amas?

Y Hinata no dudó en responder aquello con una sonrisa amigable —Dejé de amarte cuando tomé la decisión de irme con Naruto y desde entonces no lo lamento. Amo a mi esposo con locura.

Sasuke tragó y finalmente asintió.

Hinata vio la fotografía de él con Sarada en su escritorio.

—¿Tienes una sobrina? O… ¿adoptaste?

Aquello puso a Sasuke muy nervioso, sin embargo, terminó suspirando, pues Hinata había visto la fotografía.

—Es mi hija.

Hinata elevó una ceja —Claro, adoptaste.

—Es una larga historia, pero lleva mi sangre.

—Ciertamente, se parece a ti.

—¿No harás más preguntas?

Hinata se levantó —Sasuke, espero que a partir de ahora… podamos ser amigos. Por esos años en los que fuimos felices en algún momento.

—¿Qué dirá Naruto de esto?

—Probablemente que está feliz de que no haya rencores entre nosotros.

—¿Seguro no es un hombre celoso? —quiso meter dudas en ella porque no le agradaba mucho el nivel de confianza que ambos mostraban.

Hinata negó —Olvídalo, Naruto ha aprendido muchas cosas durante nuestros viajes y una de ellas fue la paciencia y la comprensión.

—Ya lo creo que sí… —murmuró Sasuke cuando recordó la vez que quiso provocarlo para que ambos se agarraran a golpes, pero no lo había conseguido.

—¿Y qué hay de tu esposa? —Hinata había comenzado a averiguar sobre el origen de Sarada, pues lo último que Sasuke le había dicho hace tan solo minutos atrás le había confundido.

Sasuke sonrió —No tengo esposa.

—Vaya, entonces eres padre soltero —dijo animadamente.

Sasuke asintió —¿Es mi imaginación o has venido a saber sobre mi vida privada?

—Creo que si vamos a comenzar de nuevo no tiene nada de malo saber cosas básicas ¿No? ya sabes, ponernos al día —dijo con total seguridad.

Sasuke asintió convencido —Bueno, si, tienes razón.

—Sasuke… —llamó ella y este la miró, pues había vuelto su mirada al suelo —Si en algún momento necesitas… no lo sé, un consejo de padres… ya sabes, probablemente al tener una hija es más difícil para ti hablar con ella. Yo tengo hijas y una de ella está en una de esas etapas rebeldes, pero sé cómo tratar con ella. Solo quiero que sepas que cuentas conmigo si necesitas algún consejo.

Sasuke sonrió —Lo tendré en cuenta.

Hinata sonrió también—Entonces me voy.

Ambos se despidieron y cuando el Uchiha quedó solo, se sintió realmente diferente de cómo se sentía antes de que llegara Hinata de improviso.

Ahora sentía que tenía un peso menos en los hombros.

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LICEO, Nivel Secundaria.

—Bueno niños, la clase terminó pero por favor, no olviden que mañana es el último día para que me entreguen sus trabajos —anunció la profesora.

Haru y Hiro guardaron sus cosas, mientras que Hana no dejaba de mirar a una de sus compañeras, quien mantenía la vista baja. La tristeza se notaba en sus ojos.

Hana podía imaginarse lo que le pasaba, pues a su lado se encontraba el alma de una niña pequeña en vestido negro con la piel extremadamente pálida y por lo que había escuchado, su hermana pequeña había muerto recientemente por una enfermedad.

Cuando vio a sus hermanos frente a ella, esperándola, decidió irse con ellos. De cualquier forma, Boruto le había dicho que tuviera cuidado con que los demás lo supieran, pues la mayoría no comprendía las cosas que estaban fuera de su alcance.

—¿Estás bien Hana? —pregunto Haru.

—Si, es que… aún no termino el trabajo…

—Te dije que le pidieras ayuda a Minato, él siempre sabe que hacer —opinó Hiro —Nosotros lo hicimos y ahora ya no tenemos más problemas.

La niña asintió.

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Sarada había regresado por fin, pero su aspecto no era el mejor, cuando llegó a esa clínica había recibido una serie de sueros cuyo líquido era de un color nada confiable y todo eso, se lo habían administrado a través de sus venas. Más que como paciente se sentía como una rata de laboratorio, pues todos los síntomas y las reacciones que comenzaba a presentar debido a eso, eran anotados en una libreta.

Cuando Mikoto la vio no pudo evitar derramar lágrimas al verla en tal estado ¿Qué le habían hecho a su nieta? Sin embargo, tampoco era capaz de reclamar nada a Fugaku, ella le temía.

Se sentía pésimo pero el solo recuerdo de Boruto y del hacho de que lo vería al día siguiente le daba los ánimos para no dejarse llevar. Gracias a él, ella mantenía una sonrisa casi imperceptible en sus labios.

Sasuke Uchiha, su padre, no habló con ella, al parecer su aspecto le había impactado tanto que probablemente se sentía culpable, pero lo que más le dolió a ella no había sido su silencio, sino que simplemente esperó a que se "durmiera" para poder darle un beso en la frente. Comprobó que su padre no tenía intenciones de conversar o darle una mínima palabra de apoyo, que probablemente se había dado por vencido con alguien como ella.

Esperaba que pronto pasara el fin de semana para poder verle en el Liceo sin embargo, aquello no fue necesario cuando a la media noche, Boruto tocó a su ventana.

Ella le abrió inmediatamente y a pesar de su aspecto, le sonrió con todo el ánimo que pudo.

Sin embargo, Boruto frunció el ceño al verla en tal estado y no pudo evitar tomar sus mejillas entre sus manos. Tenía unas visibles ojeras y sus ojos extrañamente se miraban opacos.

—¿Qué te hicieron? —dijo con enojo contenido pero tratando de mostrarse lo más apacible posible.

—Solo… me colocaron algunos sueros…

Boruto frunció el ceño —¿No te hicieron pruebas psicológicas? —al rubio se le hacía extraño aquello, porque si se trataba de un tratamiento para tratar su disque problema de "locura" aquello era lo más lógico. ¿En qué ayudaba que le metieran sustancias en el organismo? Al verla definitivamente aquello no le había hecho ningún bien.

Ella negó ante la pregunta de Boruto —Nada de eso… solo me inyectaban esas cosas y luego esperaban a ver mi reacción… —llevó su mano a la cabeza, de repente le dolía.

Boruto la sostuvo —Sarada…

—Solo estoy algo cansada…

—Entonces recuéstate —dijo mientras la ayudaba a acostarse.

La observó sonreírle a pesar de todo —Gracias por venir… a verme…

Boruto asintió mientras la observaba con preocupación. Ella cerró los ojos y de inmediato se quedó dormida. Boruto solamente se quedó ahí, observándola. Tenía ganas de ir con su familia y maldecirlos.

"Malditos ignorantes" era lo único que se repetía en la mente con evidente enojo.

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Después de una semana, Sarada poco a poco iba recuperado su color, aunque el cansancio en sus ojos no desaparecía, además, parecía un poco más delgada y los dolores de cabeza seguían molestándola.

Aún así ambos iban al lugar que acostumbraban para pasar el rato después de clases. Ella no hablaba mucho del lugar en donde estuvo y él tampoco quiso atormentarla con eso.

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Cuando Sarada estaba de camino a los baños, fue interceptada por aquél grupo de chicas.

—¿Qué crees que haces? ¿Por qué sigues tras él? —dijo la chica interesada en Boruto.

—Si sabes lo que te va a pasar ahora ¿no? —dijo otra.

—Él es mi amigo… —Sarada tomó un poco de valor —Y no voy a dejar de hablarle solo porque u… ustedes quieren….

—Maldita idiota —seseo la chica antes de tomarla por los cabellos.

Estaban por golpearla cuando una voz se escuchó cerca de ellas.

—Déjala en paz perra —dijo Himawari mientras tomaba a la chica y la obligaba a soltar a Sarada.

—Chicas, ¿Por qué no le damos su merecido a esta bola de putas ofrecidas? —dijo Namida.

—Eso es lo que quieren —dijo Rina con diversión.

—Ustedes no se metan, no queremos problemas con ustedes —dijo una de ellas.

—Boruto es mi hermano y me fastidia que se lo anden peleando como si fuera un pedazo de carne —dijo Himawari con molestia —nosotras si les vamos a dar su merecido.

Las amigas de Himawari arrastraron a las chicas problemáticas al interior de los baños y pronto comenzaron los golpes y jalones de cabellos, Sarada no sabía que hacer, estaba asustada por lo que veía y lo único que pudo hacer fue entrar y cerrar la puerta para que no fueran descubiertas y castigadas, los pasillos estaban vacíos; pues las clases habían comenzado hace tiempo.

La pelea no duró mucho, pues las amigas de Himawari eran fuertes, las chicas simplemente salieron corriendo del lugar después de recibir amenazas si volvían a molestar a Sarada. Cuando se quedaron solas, a Sarada le sorprendió que las chicas se comportaran con toda normalidad frente a los espejos para arreglar su aspecto.

—Gracias… —fue lo que ella pudo murmurar.

La pelirroja, de nombre Selena se acercó a ella —Descuida, ya les traíamos ganas.

—Si, ya queríamos una razón para golpear zorras.

Himawari se acercó a ella —¿Por qué nunca te defendiste?

Ella negó —Yo… no… puedo ocasionar problemas aquí o algo que implique que tengan que llamar a un familiar… mi abuelo es muy… estricto.

—Vaya, que horrible querer defenderte y tener las manos atadas —dijo Zung Ly.

—Aún así… gracias…

Rina se acercó —Te vez algo pálida y cansada ¿Estás bien?

—¿Necesitas ir a la enfermería? —preguntó Himawari.

Sarada negó —No es necesario chicas, ya tengo que irme —se inclinó con respeto y salió de los baños.

—Pues yo la veo completamente normal, creo que es verdad eso de que solo es solitaria... —dijo Namida con desinterés mientras se observaba en el espejo.

Las chicas se quedaron pensativas más luego le restaron importancia.

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Al día siguiente, Kurenai se encontraba parada en el centro de la cancha de básquet para dar un anuncio por el micrófono a todos los alumnos de todos los grados reunidos ahí.

—Como saben, cada año durante las dos épocas de fin de semestre en el Liceo, acostumbramos a que los alumnos se instalen en los dormitorios de esta institución para la época de estudio durante los exámenes finales, esto con el fin de ayudar a que el alumno no tenga distracciones de ninguna índole, así que como ya saben, mañana mismo comienzan las mudanzas a los dormitorios —Kurenai sonrió —Gracias y suerte en los exámenes.

De inmediato comenzaron a escucharse murmullos y quejas por parte de los estudiantes.

Boruto se colocó la mochila al hombro y esperó a que Sarada avanzara con él.

—¿También te mudarás? —preguntó Boruto mientras metía sus manos en la chaqueta oscura que llevaba puesta.

—Si… últimamente no me gusta estar en casa… de mis abuelos…. —dijo mientras pasaba los mechones de sus cabellos tras su oreja.

Boruto la observó, aquella manía de jugar con sus cabellos le gustaba, pero no iba a decirlo en voz alta, y también el hecho de que se la pasara mirando al suelo, evadiendo miradas le daba ternura porque la hacían ver indefensa, eso más las sudaderas tejidas que le quedaban enormes.

Una chica se puso frente a ellos provocando que frenaran, Boruto observó que tenía algunos rasguños en la cara.

—Boruto, hay algo que debes saber —dijo mientras miraba a Sarada con molestia.

—¿Qué pasa? —dijo sin más.

La chica señaló a Sarada de repente —Ella me hizo esto, me atacó y lo hizo por ti. Le dije que me gustabas y entonces ella se me fue encima… —gritó aquello con lágrimas en los ojos.

Boruto frunció el ceño y escuchó a Sarada negar.

—No es verdad… tú y tus amigas…

—Lo siento pero no puedo creer lo que me dices, no te conozco y a Sarada sí, ella no haría algo como eso —habló Boruto con total tranquilidad.

—¡¿Qué no sabes que está loca?! —gritó la chico con molestia llamando la atención de algunos estudiantes que pasaban por ahí.

Boruto tensó la mandíbula, algunas chicas realmente eran molestas, no tenía tiempo para perderlo con esa chica, así que no dijo nada más y tomó a Sarada de la muñeca y pasó de la chica dejándola helada con aquella última mirada. Se mordió el labio, de pronto quería llorar. El chico que le gustaba acababa de mirarla horrible.

Boruto la soltó cuando llegaron a una de las bancas y Sarada se sentía mal por el momento que le había hecho pasar.

—Lo siento Boruto… yo…

—No importa, sobre lo que dijiste, que ella y sus amigas… —le miró inquisitivo —¿Te refieres a que ellas te molestan?

Ella miró con nerviosismo al suelo —Ellas… ya no lo harán

Boruto le miró con sorpresa.

—O eso espero… no importa, ya ha pasado.

—Entonces te defendiste —dijo él.

Ella negó.

—No te vayas a molestar… pero… en realidad ellas iban a lastimarme ayer pero afortunadamente llegó… tu hermana y unas amigas y se enfrentaron a ellas, les advirtieron que no me volvieran a molestar.

Boruto abrió la boca con evidente sorpresa, él era muy perceptivo ¿Por qué no se había dado cuenta de ello?

—Entonces…. ¿Himawari y sus amigas dejaron así a esa chica?

Sarada asintió con un evidente sonrojo —Pero no te molestes con ella, solo me ayudaron…

—Bien… pero… ¿Fuiste molestada por mi culpa? Ya entiendo, ellas te dijeron que te alejaras ¿por qué no me dijiste?

Sarada suspiró y tomo asiento a su lado —Sabes que soy insegura y… hasta hace poco… me preocupaba lo que dijeran de ti… al estar conmigo…

—Y yo te dije…

—Lo sé… y ahora lo entiendo —dijo mientras comenzaba a jugar con las mangas de su sudadera.

Boruto le miró —Si te vuelven a molestar…

—Te lo diré —terminó ella con algo más de seguridad en su voz.

Boruto asintió.

—Yo… tengo que irme, debo preparar mis cosas.

Ambos se levantaron —Igual yo…

Ambos se detuvieron abruptamente cuando sintieron un leve temblor en la tierra, de pronto la mano de Boruto comenzó a hormiguearle y la sujetó inconscientemente.

—¿Qué pasa? —preguntó Sarada al verle hacer una mueca.

—No es nada… ¿Vendrá tu abuela?

—Si, la esperaré.

—Nos vemos —dijo sin más y ella le sonrió, después de eso él se alejó.

Boruto sabía que el momento se acercaba, "Él" había despertado pero no estaba listo aún, así que tenía tiempo, tiempo para resolver lo de Sarada y tiempo para irse a su encuentro, porque no iba a permitir que Momoshiki lo encontrara cerca de su familia.

Boruto sabía lo que tenía que hacer y debido a eso, no podía pensar en un futuro con Sarada. Su padre tenía razón cuando le dijo que no fuera egoísta.