Capítulo 14

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Sarada caminaba por hacia su siguiente clase, se le había hecho tarde porque una pequeña de primer año se había perdido y ella no pudo decir que no cuando la pequeña le pidió ayuda. Ahora caminaba por un pasillo solitario y por el cual hubiera deseado transitar mientras estuviera lleno de estudiantes.

Se detuvo cuando una ráfaga de aire la obligó a retroceder unos pasos. Miró con alerta a las otras direcciones y decidió ir a su habitación a paso apresurado, esa mañana había estado lloviendo desde muy temprano y la lluvia parecía querer detenerse.

Decidió visar a Boruto y decirle que no estaría en su habitación terminando unos deberes.

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Más tarde…

Boruto se cruzó de brazos y observó al chico de la habitación de al lado, segundos antes había tocado a su puerta con insistencia y cuando abrió, este entró con mucha prisa demasiado alterado.

Ahora estaba ahí, en su habitación mirando con miedo las esquinas pero no había nada, ninguna sombra, ni tampoco hacía frío.

—Lo siento… yo… —llevó sus manos sus cabellos y comenzó a tirar de ellos —tal vez creas que estoy loco pero… ¡mierda! hice algo que no debía y ahora…

—¿Por qué viniste conmigo en primer lugar? —preguntó Boruto con total seriedad.

—Necesito ayuda y… —negó —no tengo amigos ¿Vale? No tenía con quien más ir, no pareces del tipo asustadizo y… estás limpio, podrías ayudarme.

Boruto frunció el ceño ante sus palabras —¿Qué quieres decir con limpio?

El chico levantó la mirada hacia él mientras se retiraba las manos de la cabeza.

—No sé a quién acudir para que me ayude con esto… hace un par de semanas… mi novia y yo jugamos con una tabla y….

Boruto soltó un suspiro al escuchar aquello, ya se imaginaba algo así.

—Jugaste a la Ouija y ahora estás siendo asechado por un demonio —afirmó él. Pero el chico creyó que se estaba burlando. Se levantó de la cama de Boruto en donde estaba acostado.

—¡No bromeo! Necesito ayuda y… no lo sé, tal vez alguien que no está involucrado directamente con eso… podría ayudarme…

—No dije que no te creía —dijo el rubio con toral tranquilidad.

—¿Me crees?

—Creo en esas cosas porque sé que existen.

—Lo sabía, tu presencia, esa forma de vestirte… eres de esas personas que practican la magia oscura ¿No? tal vez tienes conocimientos sobre esto y me va a ayudar —dijo animado.

Boruto lo observó atentamente, ignorando la suposición tan tonta que el chico había formulado —¿Estás siendo acosado no? ¿Qué hay de tu novia?

El chico bajó la cabeza y negó —Está muerta… al parecer se colgó pero… no lo creo, ella no tenía motivos…

—¿Tienes la tabla?

—Ella la tenía… debe estar en su casa… ¿Me ayudarás a investigar?

—¿De verdad solo fue mi aspecto lo que te hizo pedirme ayuda? —preguntó seriamente.

—No puedo dejar de temblar… las personas solo me ignoran y mis amigos se alejaron porque creen que ella se mató por mí… yo… simplemente no puedo solo con esto

—¿Por qué creen eso?

El chico suspiró —Adoraba ir de fiesta, así nos conocimos… pero yo llegué a un punto en el que me importaba mi futuro y estudiar… dejé de acompañarla y debido a eso terminábamos discutiendo, aún así, ninguno quiso terminar… me sentía mal por ella porque casi no nos veíamos y esa noche, ella vino me pidió que fuera a verla a casa, dijo que estaría sola y que quería intentar algo con un objeto que había comprado en línea —se encogió de hombros —acepté y… terminamos jugando con eso… no ocurría nada y ella se molestó, esperaba ver algo, así que tomó esa cosa que movimos sobre la tabla y miró por el lente… gritó pero yo no le creí y ella parecía querer olvidarlo. No sé lo que vio pero después de que ella falleciera he estado viendo sombras… las veo donde sea y sé que me miran… justo ahora, en mi habitación… algo quiso estrangularme… la única persona en la que pensé fue en el tipo de al lado…

Boruto se cruzó de brazos —está bien, voy a ayudarte.

—¿Enserio? —se acercó a él un poco más aliviado.

—Déjame aclarar que yo no practico magia negra, ni soy un fanático de cosas oscuras solo porque me visto así.

—Lo siento.

—en fin, sé de estas cosas y te puedo asegurar que tu novia no está teniendo un merecido descanso.

El chico puso un rostro preocupado—¿Está sufriendo aún?

—Jugaron con algo que no debían y ella vio algo que no debería y además está el hecho de que se colgó.

—¿También crees que se…?

—No, es seguro que un demonio la obligó pero, el morir colgado es símbolo de suicidio al fin y al cabo, está más que atada a esa cosa.

—Pero podemos salvarla ¿No? debe haber una forma.

—Primero tenemos que averiguar quién es el demonio detrás de esa tabla, a quién llamaron, existen muchos y pudo haber sido cualquiera.

El chico asintió —Soy Iwabee Yuino —se presentó.

—Boruto Uzumaki.

—¿Tú… de verdad no me estás haciendo una broma? Es que… me has creído tan rápido… y… no me conoces pero vas a ayudarme…

—¿No quieres mi ayuda? —preguntó el rubio sin más.

—Si! Es que… esto es nuevo para mí y te juro que he visto cosas que… —negó y cerró los ojos con fuerza.

—Los prefectos no suelen revisar los dormitorios, de eso me di cuenta, así que puedes pasar la noche aquí, teniendo en cuenta la situación, es mejor que no esté solo a la media noche.

—¿Puedo quedarme aquí? —preguntó el pelirrojo con alivio.

—Puedes —dijo Boruto sin más.

Una vez acostados, Iwabee, desde el suelo donde se había montado una cama, miró hacia la cama —Aquí….no hace frío…

—Así es… —dijo sin más.

—Creo que hoy… podré dormir… —el pelirrojo fue cerrando los ojos lentamente y justo como lo había dicho, se quedó dormido.

Por su parte, Boruto se mantenía despierto. Aún era temprano pero había sugerido ir a dormir debido a que sabía que el chico estaba cansado.

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Himawari había salido con las chicas para ir a inspeccionar los dormitorios vacíos, ellas decían que querían ver fantasmas pero en realidad Namida llevaba una botella de alcohol y querían tomar algo.

Estuvieron un buen rato conversando y tomando de aquella botella hasta que por fin, a la media noche decidieron irse a sus habitaciones. Las chicas se dirigieron a sus habitaciones pero Himawari tenía su habitación en otro piso, por lo que tuvo que separarse de ellas. Durante el trayecto, se detuvo abruptamente cuando reconoció a Hana caminar de prisa mientras miraba algo al frente, como si tratara de darle alcance a algo, su hermana se dirigía hacia los jardines y se dio cuenta que estaba muy oscuro, tuvo una mala espina y decidió correr tras ella. Lanzó un juramente cuando recordó que no tenía su teléfono con ella.

Cuando finalmente la alcanzó, la detuvo con brusquedad —¿¡Qué haces Hana!?

La pequeña se sorprendió de verla pero luego señaló hacia al frente con preocupación y Himawari se sorprendió de ver a Sarada caminar con lentitud hacia algún lugar.

—¿Qué le pasa? ¿A dónde va?

La pequeña negó —Está dormida, algo la estás atrayendo.

Himawari frunció el ceño —¿Cómo que dormida? ¿Está loca?

—No seas así hermana, es la amiga de nuestro hermano… —a pequeña se soltó y corrió hasta Sarada. Himawari no dudó en ir tras ella.

Cuando llegaron hasta Sarada, la pequeña la tomó de la mano y se sorprendió de sentirla tan fría, casi helada.

Sarada despertó de inmediato y miró a Himawari y Hana con miedo, luego pasó su vista por los alrededores y se asustó aún más.

—¿Dónde estoy? ¿Estoy despierta?

—Acabas de despertar, caminabas dormida quien sabe donde —habló Himawari de pronto.

Sarada le miró nuevamente y luego a la niña —¿Son las hermanas de Boruto?

—¿Estás bien? —preguntó la pequeña con su dulce vocecita y Sarada solo asintió regalándole una sonrisa.

—Hana te vio y te siguió y yo a ella.

—Siento causarles problemas.

—Aún no tenemos problemas pero los tendremos pronto si nos descubren, así que será mejor que regresemos.

Ambas asintieron, pero al girar tras ellas, se encontraron con los fantasmas de dos niñas gemelas con vestido blanco manchado en sangre. Sus cabellos estaban cortos, negros y se asemejaban al corte de hongo. Su piel estaba blanca.

—Ahora eres nuestra —dijo una de ellas.

La otra señaló a las chicas que retrocedían lentamente, casi paralizadas —Mira, vinieron a jugar con nosotras.

Por instinto, Himawari tomó la mano de su hermana e incitó a Sarada a correr con ellas. Las tres corrieron pero se detuvieron al ver las luces de una linterna a lo lejos, el temor a ser descubiertas les ganó y tomaron una ruta distinta dirigiéndose a un almacén.

—Luces, tenemos que prender luces… —habló Himawari con impaciencia, sabía que su hermano estaba involucrado con ese tipo de cosas pero nunca le tocó, hasta ese momento, presenciar algo así. Mierda, su estabilidad mental estaba bien, ¿Por qué tenía que pasarle aquello?

—Se supone que no puedo ver fantasmas… entonces por qué…. —se quejó Himawari mientras estaban ocultas tras un estante.

—No puedes verlos, ellas quisieron que lo hicieras —dijo la pequeña con calma.

Himawari y Sarada le miraron extrañadas por su extrema tranquilidad.

—¿No estás asustada? —dijo su hermana mayor con incredulidad.

La pequeña negó —Yo… llevo un tiempo viendo cosas…

Ambas mayores se sorprendieron por aquello. Himawari la encaró —¿Boruto lo sabe?

La pequeña asintió. Un ruido proveniente del otro extremo les hizo mirar en la dirección con algo de miedo.

El canto de aquellas niñas se hizo presente, se trataba de un tarareo algo extraño, jamás escuchado por alguna de ellas.

—No puedes ser… —jadeó Sarada y su cuerpo comenzó a temblar.

Himwari le miró con el ceño fruncido al ver que comenzaba a alterarse.

—¿Qué tienes? Harás que nos descubran —susurró.

—No está, no lo tengo… el collar que me dio Boruto… sin el… ellas me lastimarán… —los ojos de la pelinegra comenzaron a aguarse y Himawari supo que estaba aterrada.

—Tenemos que salir de aquí —trató de calmarla Himawari pero esta no respondía.

"¡Las encontramos!"

Al mirar al frente, aquellas niñas estaban mirándoles divertidas.

—Corran! —gritó Himawari y tomó tanto a Sarada como la pequeña, pero antes de salir las puertas ce cerraron.

Comenzaron a golpear la puerta con desespero pero las risas incesantes las hicieron voltear. No había nada, la luz del foco comenzó a parpadear. Jugando con ellas.

—No debemos temer, Boruto nii dice que el miedo es un arma en nuestra contra —dijo Hana.

De inmediato ellas le miraron.

—Es difícil para mí no temer… yo… —Sarada se sentía desprotegida y ahora la idea de involucrar a las hermanas de Boruto le hacía sentir peor.

Himawari respiró profundo, estaba por decir algo cuando de pronto quedaron a oscuras.

Un destello y un rostro deforme apareció frente a ellas profiriendo un desgarrador grito, las tres se separaron y corrieron a otra dirección en el lugar, aún sin poder salir de ahí y evadiendo cosas que caían hacia ellas. Sarada tropezó y cayó de bruces al suelo.

—Eres para nosotras, ya no hay nada que te proteja —dijo una de ellas divertida

—¿¡Qué quieren de mí!? —gritó desesperada mientras intentaba levantarse pero fue lanzada de vuelta al suelo por una fuerza invisible, ambas niñas se acercaron a ella con os ojos totalmente ennegrecidos para sostenerla de los brazos, sin dudarlo Himawari intentó tomar a una de ellas para apartarla pero no pudo tocarlas y en cambio una de ellas la lanzó hacia la parada dejándola inconsciente.

Hana se levantó del suelo en donde había permanecido quieta debido a la oscuridad y elevó la voz —¡Basta! ¡No deberían estar aquí!

De inmediato los entes se detuvieron y miraron a la pequeña, se incorporaron soltando a Sarada dispuestas a devorar el alma de aquella niña, sin duda la asesinarían.

Hana retrocedió con lentitud, pero sin borrar la expresión de molestia de su rostro, si hacia una mueca que demostrara su miedo, entonces podría estar perdida.

Ambas niñas que ya eran demonios llenos de odio simplemente pensaban en devorar, por lo que de sus bocas salieron enormes colmillos mientras de sus bocas escurrían grandes cantidades de una sustancia oscura, semejante a la sangre cuajada. La escena era asquerosa y horrorosa. Aquello le dio valor a Sarada, ella temía, pero ver a la hermanita de Boruto a punto de ser lastimada no le había dado en nada más para pensar, por lo que se colocó frente a ellas llevando a Hana tras ella mientras temblaba de miedo.

—Váyanse… déjennos en paz…

Con una velocidad sorprendente, se fueron sobre ella y Sarada solo podía mantenerse firme resistiendo el que esos demonios quisieran rasgarle la piel y justo antes de que las fuerzas se le fueran sintió un fuerte dolor en el hombro, lo cual la hizo contener un grito de dolor, no podía darse por vencida, sin embargo aquellas cosas no se movían, parecían querer resistirse a algo y cuando se dio cuenta. Boruto estaba frente a ellas mientras les enviaba llamas azules, les estaba prendiendo fuego y aquellas cosas no podían apartarse.

Boruto formaba una especie de figura con sus manos semejante a un triángulo mientras que de sus pies enviaba ese fuego por el suelo hasta envolver por completo a los demonios.

Cuando desaparecieron, Boruto miró a Sarada, quien tenía la mirada perdida pero seguía manteniendo a Hana tras ella, luego miró al fondo encontrándose con Himawari inconsciente.

Boruto se dirigió a Sarada y la tomó de los hombros regresándola a la realidad, ella le miró pero no pudo decir nada, pues Boruto, al comprobar que estaba en sí, corrió por Himawari.

Boruto comprobó que estaba bien, ella estaba despertando —¿Estás bien? ¿Qué sucedió?

—Yo… —Himawari estaba procesando lo ocurrido —Mierda, eso fue aterrador… —fue lo único que pudo decir.

Boruto frunció el ceño —¿Bebiste alcohol?

—No —dijo sin más.

Boruto no quiso decir nada más y la ayudó a incorporarse, ambos se dirigieron con Sarada y Hana, quienes estaban abrazadas.

Continuará...