Amar a dos.
By: Reyna.
Ekko observó los cohetes cálidos, iluminando el cielo de Piltóver, se veían incluso desde Zaun. Los vio con ojos brillantes y supo de quién provenían.
Había intentado acercarse a ella más de una vez, pero jamás había tenido el valor para hacerlo. Bien sabía que aquella joven no era Powder, era Jinx, y él no sabía muy bien qué esperar. Aún así, jamás le perdió el rastro, la veía a escondidas, como cuando era un niño, agazapado en las sombras. No sabía cómo dirigirse a ella, Silco siempre la vigilaba, incluso en la adolescencia. Silco... Él era el verdadero monstruo que los separó e incluso enfrentó.
Pero aquellos tiempos habían acabado, Silco había sido derrotado con la ayuda de la no-muerta, Vi. Powder increíblemente colaboró, y Ekko pudo luchar a su lado, pero cuando todo se acabó, ella simplemente se marchó. Él debía retenerla, su grupo de resistencia se lo pedía, pedían su cabeza, pero Ekko no pudo, simplemente no podía hacerle daño, por mucho daño que ella le hubiese hecho.
Su grupo se cansó, lo vieron como un traidor, y lo desterraron del grupo que él mismo había formado.
Y ahí estaba él ahora, solo, buscando mejorar Zaun, como siempre, con ayuda de su Pulsar Z, un invento que realmente lo enorgullecía. Pero algo le faltaba, Vi seguía en contacto con Jinx, pero se había convertido en policía y parecía que Caitlyn, aquella joven que conoció en la lucha contra Silco, era algo más que una compañera de trabajo. Se alegraba por Vi, merecía ser feliz y aquello llenó su corazón de esperanza. ¿Él también lo merecía? Diría que sí, pero no sabía bien qué hacer. ¿Acaso Powder lo querría en su vida? Él seguía tontamente enamorado de ella, aunque no era realmente Powder, él aprendió a amar a Jinx también, sin embargo no era lo que buscaba. Ekko la buscaba porque quería tener a su mejor amiga de vuelta, corresponda o no sus propios sentimientos.
Se decidió allí mismo, sentado en la azotea de un edificio de Zaun, que tendría que ir por ella. La quería en su vida, no le importaba realmente si lo amaba o no, de hecho, estaba seguro de que no.
Saltó por los tejados hasta llegar al límite con Piltóver, extrañamente vacío. Normalmente la policía vigila la frontera, pero esta vez estaban muy ocupados tratando de detener a la bala perdida.
Corrió hacia donde provenían los balazos y el sonido. Demonios, Jinx representaba todo lo antagonista en su vida y aún así la amaba. Probablemente esté más loco que ella.
La encontró sobre un tejado, con la vista al cielo, sonriendo con la mirada perdida, ensimismada en la diversión que representaba para ella volar todo en pedazos.
—Bonito espectáculo —comentó Ekko al llegar a ella, con una voz calmada, como si no reconociera la anarquía a su al rededor, como si solo existiese ella.
—¡Verdad que sí! —dijo ella, sin bajar la vista del cielo. Segundos después, al darse cuenta que aquella voz tenía un cuerpo material, y no eran las voces de siempre, bajó la mirada del cielo y la posó sobre el joven— ¿Qué haces aquí? Si Vi te envió para detenerme, te aseguro que n...
—No es eso —interrumpió el chico, acercándose a ella con las manos en los bolsillos. Quedó parado frente a la chica y quería con todas sus fuerzas pedirle que vuelva a su vida, que vuelvan a ser los amigos de siempre, que él la acompañaría a hacer sus fechorías (siempre y cuando prometiera no matar a nadie), pero simplemente nada salió de su boca, en su lugar, simplemente la abrazó. La abrazó con tanta fuerza que temió lastimarla, cerró los ojos al hacerlo. La chica no hizo nada, no se zafó, pero tampoco correspondió el abrazo, lucía confundida, mirando fijamente un punto en la nada, con los ojos bien abiertos.
—Realmente te extrañé —susurró Ekko, sin dejar de abrazarla, pero abriendo los ojos por fin. Jinx tenía los ojos vidriosos, y terminó por cerrarlos, dejando un par de lágrimas escapar, mientras correspondía por fin el abrazo de su amigo.
—También yo —susurró con la voz quebrada. Aquella joven se parecía más a Powder y menos a Jinx. Ekko sonrió, satisfecho, y la estrechó aún más en sus brazos, si acaso eso era posible.
Unos minutos más tarde, que para Ekko fueron apenas segundos, soltó a Jinx por fin, y la miró. Su semblante había cambiado, hacía poco tiempo ella estaba totalmente maniática, concentrada únicamente en el caos que había producido, pero en esos momentos parecía otra persona. Sonreía de una forma más humana, más cálida, y sus ojos, que normalmente estaban antinaturalmente abiertos, tenían una expresión más calmada, como si hubiese encontrado un poco de paz en su vida. Ekko sabía que aquello no duraría, y ella volvería a ser la maniática pirómana que hacía tiempo era, pero no le importaba, la quería así. Amó a Powder y ahora ama a Jinx.
—¡Ahí está! —El grito de un policía de Piltóver alertó a la pareja, quienes miraron al objetivo. La sonrisa enfermiza de la joven pronto retornó, mientras preparaba a cabezapezcado, lista para atacar. Sin embargo, Ekko apoyó su mano en el arma y la bajó lentamente.
—¿Qué dices si volvemos a Zaun? Yo invito los tragos —le dijo con una sonrisa juvenil, ignorando el hecho de que ella seguía con el dedo en el gatillo.
La chica dudó, no soltó a carapezcado, por lo que el joven soltó el arma y, aquella misma mano, se la ofreció para escapar juntos de aquél lugar.
—¡La veo, que no escape! —otro grito alertó a ambos, pero Ekko no cambió su semblante paciente, con la mano aún extendida. Jinx miró a los policías, miró el arma y movió sus ojos hacia la mano del joven. Decidió tomarla, con una sonrisa algo juguetona. Ekko se sonrojó al tacto y ambos comenzaron a correr, escalando cada casa, cada terraza y cada cartel, para volver a Zaun juntos.
Los invito a crear más contenido. Veo a esta pareja un poco muerta y no creo ser la única que los shippea desde la season dos xD
Ojalá lo hayan disfrutado
