Título: Cerezas agrias

Disclaimers: Le mandé una carta a Kishimoto y no me respondió entonces sigue siendo de él.


Capítulo 6

Los gemelos Hyugas se habían presentando desde el primer día en la empresa Akatsuki, vestían ropa civil y tenían esa mirada de indiferencia que le provocaba cierta molestia en Sasuke, más por cómo era que la joven evadía su mirada. Cuando iba a revisar los planos del nuevo modelo aprendió mucho de los gemelos, aunque le costaba admitirlo Itachi tenía razón.

Eran unos genios y se complementaban de una manera sorprendente.

Los primeros días le era adictivo ver a la Hyuga concentrada haciendo el diseño y los cálculos para el auto. Hyuga Neji era el que veía los errores mínimos que cometía su hermana y eran el equipo perfecto. Hidan, uno de los trabajadores y amigo íntimo de Itachi, se había sorprendido tanto de lo bueno que era que Itachi no podía evitar sonreír en grande como si fuera un padre orgulloso.

Hyuga Hinata llegaba con su taza de café todos los días, veía las piezas nuevas, se las pasaba a su hermano y de vez en cuando cruzaba alguna palabra con alguien del equipo. Le hipnotizaba verla concentrada y revisando las piezas. La segunda semana cuando estaban armando el motor todo era tan lógico. Era como si armara un rompecabezas y lo explicaba con tal facilidad que Sasori -otro de los integrantes y amigo íntimo de Itachi- admitía que ese par eran el futuro de los autos.

-Hyugas, tenemos junta en la oficina-les dijo Sasuke desde la puerta.

Neji no respondió pero escucho como era que Hinata gimió enojada y luego vio como era que sus labios hacia un puchero seguido de un sonrojo en sus mejillas de bebé.

Sasuke se lamió los labios.

Sus labios ni siquiera estaban pintados pero eran llamativos más la forma en que se sonrojaba. Había algo tan inocente en su forma de actuar. El informante de Itachi debía de estar mintiendo, no creía posible que tuviera más de veintiún años la Hyuga. Si los datos eran reales los veintiséis le sentaban bien.

Todos los días recordaba que ella era joven. Realmente joven. Sin mencionar lo dulce y callada que parecía.

Como si ni siquiera estuviera convencido de que tuviera la edad suficiente para beber alcohol, y mucho menos trabajar en una prestigiosa empresa de automóviles todos los días estudiaba su rostro que estaba libre de maquillaje, pero de alguna manera seguía siendo naturalmente bonita. Peligrosamente bonita con cara de niña pero con cuerpo de mujer. Hinata definitivamente no era el tipo de cuerpo al que estaba acostumbrado.

Cada tercer día hacían alguna junta y de alguna manera Hinata y Sasuke discutían, era un gusto culposo sacarla de sus casillas. Ese día se concentró en la junta con Itachi, se controló en discutir con la Hyuga y después de ahí salió para ir a la pista donde su equipo debía practicar. Mientras manejaba, en esa ocasión en particular tenía un poco más en mente a Hyuga Hinata. Ella nunca pareció realmente interesada en él. De hecho, casi no le dirigía la mirada o le hablaba a menos que fuera en junta y si podía solo le ocasionaba un rubor que parecía ser por vergüenza real, no por timidez o enamoramiento.

Hinata parecía bastante indiferente hacia él. Y eso no es una reacción normal. Tenía esa extraña necesidad de conocerla.

-¡Maldición!-Sasuke gritó tan pronto estaciono el auto.

-Amigo, relájate solo manejaste peor que cuando aprendiste-dijo una voz.

Se enderezó y luego cerró los ojos. Uzumaki Naruto, novato del año y amigo de la infancia estaba enfrente de él.

-¿Qué puedo hacer por ti, Uzumaki?- preguntó.-Estoy bastante ocupado.

-Eso no me dijo Kakashi-respondió en tono burlón.

Hatake Kakashi, uno de los mejores pilotos que había tenido el gusto de conocer y su mentor en los autos. Desgraciadamente, un maestro también para su amigo rubio.

-¿Qué quieres?-pregunto mientras cerraba con un portazo el auto.

-Hey idiota, tenle más respeto al auto que te regalo tu abuelo Madara.

Era cierto que el auto con el que practicaba era un regalo que le había dado su abuelo, el ilustre empresario Uchiha Madara, cuando apenas iniciaba su carrera. Este recordatorio solo había molestado aún más a su padre, quien definitivamente no era un "chico de los autos", y quien también siempre había estado resentido por el vínculo entre ellos.

No era su culpa que estuvieran peleando siempre.

-Escuche que tienen a Hyuga Neji trabajando para ustedes.

-Hn…

-¿Cómo es él? Quisiera conocerlo.

-Creeme no quieres hacerlo-decía Sasuke al mismo tiempo que se acomodaba el cabello con su mano- si piensas que tengo mal humor, no toleraras a los gemelos.

-¿Gemelos?-preguntó perplejo.

-Sí venían en el paquete- recito las palabras del mismísimo Neji.

-Traelos a los pits, me gustaria volver a competir contra él. Tiene talento.

Y el mismo confirmaba que los gemelos Hyugas sabian manejar la pista.


Todo era sencillo mientras veía a ese par trabajar en su nuevo auto. No como la paternidad. Eso era otra cosa. La madre de su hija lo había dejado hacía mucho tiempo. Mucho antes del accidente. Podría haber vivido en la misma casa y dormido en la misma cama, pero en realidad no había estado ahí, no cuando solo estaban ellos dos. Lo que antes había sido ese tipo de conexión de alma a alma se redujo a un agradable intercambio físico, hasta que todo lo que Sasuke tuvo fue la madre de su hija y la mujer que dormía al otro lado de la cama. Luego los cambios se fueron haciendo presentes, ella tenia mas tiempo en el hospital y luego decidió rentar un departamento cerca de su trabajo. Pequeños cambios que él fue aceptando hasta que decidieron terminar su relación.

Y luego murió y lo dejó con una hija. Tuvo que aprender a ser madre y padre de Sarada, la cual estaba perdidamente enamorado de ella.

-¡Papá! ¿Podemos este fin de semana ir al cine?-pregunto Sarada antes de salir del auto para ir su escuela.

-Tengo practicas que tomar, ¿qué te parece el domingo?

Sarada solo hizo un puchero, igual al de su madre. Ella asintió y se dirigió con el maestro que la estaba esperando. Cuando llegó a la empresa, se fue directamente a su oficina, ser padre y madre a la vez era cansado. Sasuke miró hacia arriba desde su escritorio cuando escuchó el golpe en su puerta. Hyuga Hinata estaba mirándolo fijamente con esos ojos grises.

Esos ojos eran demasiado hermosos.

-¿Tienes un segundo?-preguntó amablemente.

-Hyuga ¿Cómo puedo ser de ayuda?-preguntó sonriendo de lado. Él tenía una idea porque estaba en su pequeña oficina a primera hora en la mañana.

Hinata entró en su oficina y cerró la puerta detrás de ella. Ella extendió unos planos de forma acusadora.

-Me están informando que no te gusto el modelo que diseñamos-sus cejas esculpidas se juntan con confusión.

-Así es-Sasuke se reclinó en su silla, señalando el plano-es pesado Hyuga, el material que solicitas me hara muy lento.

-¿Desde cuando eres un experto?

-Es el carro que usare.

-Eso no te hace experto.

Sasuke sonrió. Se divertía estando con ella. Era cierto, él no sabía nada a comparación de ella pero cuando los había escuchado hace unos días sobre su idea para sabotearlo le había causado gracia. Debía admitir que ellos tenían un propósito y casi lo logran. Sasuke consideró sus opciones. Tomo la que lo haría tener un tiempo con ella.

-Me hará perder una carrera. Escuché que se lo mencionaste a tu hermano pero él fue el que decidió hacerlo pesado.

Aturdida por el desaire abierto, Hinata abrió la boca para responder. Apretó el puño mientras buscaba alguna respuesta, algún insulto, cualquier cosa, y pasó un momento, y luego otro. . . y-

Nada.

Sasuke sonrió victorioso.

-Te diré una cosa, ¿por qué no lo piensas un rato? No le dire a Itachi su maléfico plan de gemelos.

-¿Qué?

-No tartamudeé, Hyuga.

Tampoco pensaba decirle a Itachi. Escucho los pasos sonoros Hinata por todo el pasillo. Le gustaba verla reaccionar, era algo nuevo para él.


Cuando Sasuke estacionó su auto en el garaje subterráneo del edificio de la empresa Uchiha las agruras llegaron hacerle presencia. Sarada estaba emocionada porque vería a sus abuelos, pensar que discutiria con su padre lo hizo sentir realmente cansado. Trato de evitar la cena de esa noche, pero su hija no tenía que tener los mismos demonios que los de él. Estaba realmente cansado.

-Papá ¿crees que el tío Itachi invite a una novia?

Las preguntas que hacía su hija. Nadie podria amar a su hermano, estaba demente. La única cita que le podrían conseguir era con una psiquiatra.

-No creo que tengas tanta suerte. Ni Itachi que lo toleren.

-El tío es genial.

No le rompería el corazón a su hija a tan temprana edad.

Dirigiéndose hacia los ascensores del garaje, Sasuke presionó el control remoto de su llave por segunda vez para verificar que había cerrado las puertas. Sabía que era sobreprotector de su coche, pero vamos, ¿quién no lo sería? Después de ver a los gemelos Hyugas hablar como era fácil robar cualquier auto.

-Toda puerta se puede abrir.

Eso había dicho con orgullo Hyuga Neji. No le agradaba ver la arrogancia en su rostro. Sarada alegremente presiono el boton del piso treinta donde vivían sus padres, solo pensar en que cenaría con ellos su cuerpo le recordaba que ya era un adulto.

-¡Tienen a un par de criminales trabajando en la empresa!-dijo furioso Fugaku al abrir la puerta, su respiración estaba entrecortada por el esfuerzo del enojo.

Sarada se escondió detrás de él al escuchar a su padre quejarse. Su madre, Uchiha Mikoto, estaba en la cocina haciendo de oídos sordos.

-Papá, me gustaría que no levantaras la voz enfrente de Sarada es la primera vez que la vez desde su viaje.

-No me cambies de tema, tu hermano no ha llegado y tengo muchas preguntas que necesitan respuesta.

-Puede ser otro momento Fugaku-escuchó que su madre decía y al mismo tiempo buscaba con la mirada a su hija- Sarada cuéntanos como te fue en el viaje.

Los ojos oscuros de Sarada brillaron de alegría mientras le empezó a explicar con emoción a los lugares que había visitado con su abuelos. Un breve momento vio como es que las facciones de su padre se relajaron al escuchar a su nieta hablar. Sarada tenía ese poder, desarmaba a Fugaku con una sonrisa y Sasuke aceptaba que ella era su kriptonita. Escucharon unos pasos acercarse a ellos, su madre buscó con la mirada a su primogénito.

-Por fin llegas, Sarada ha estado preguntando por ti.

-¿Dónde está mi sobrina favorita?-preguntó con entusiasmo Itachi.

La risa de la menor hizo eco en la habitación. Itachi la abrazó fuertemente y después de unos segundos se separó de ella. Itachi podía ser humano de vez en cuando.

-Soy la única que tienes-dijo aun riendo.

Itachi mira de una forma peculiar a Sasuke. Odiaba cuando lo miraba de esa forma, esa mirada era como si supiera un secreto. No debería enfadarse por eso. Realmente no debería. Pero se eriza como un gato viejo y trata de mantener la mirada indiferente.

-Uno nunca sabe Sarada, tal vez el tío Shisui tiene algún niño o tal vez alguien mas.

Su madre se vuelve para mirar a ambos con el ceño fruncido. La insinuación de Itachi era directamente para él. Sasuke no era idiota para presentarle sus amantes a sus padres o a su hija. Su padre se aclara la garganta y le lanza una mirada penetrante. Sasuke pone los ojos en blanco y aparta la mirada.

-Pasemos al comedor, la cena está servida-dijo su madre cambiando el tema.

Mientras Itachi reía y le guiñaba un ojo viendo que obtuvo lo que queria, Sasuke cierra los ojos y se frota el puente de la nariz. Puede escuchar débilmente a Itachi hablando con Sarada del proximo viaje que desean hacer a Disney. Le duele la cabeza, realmente no está de humor para mas comentarios innecesarios.

-Itachi podrías dejar de hacer esos comentarios- susurro Sasuke una vez que tomaron asiento.

-Si estuvieras prestando atención, te habrías dado cuenta de que era una entrada perfecta para decirles que estas interesado en alguien- respondió, mientras tomaba sus cubiertos.

Cogio sus cubiertos y con elegancia corto el pescado que habian preparado. Sasuke le dio un mordisco y el delicioso sabor llenó su boca. Fue perfecto como siempre. La comida de su madre no habia alguien que lo superara.

-Abuela, esta delicioso- dijo con emoción Sarada.

Sasuke alzo la ceja sin comprender que era lo que Itachi se referia aprovechando que sus padres estaban más interesados en su hija.

-No hablo de eso con mis padres menos enfrente de mi hija.

-¿Qué piensas de los Hyuga? Son todo unos tipazos, ¿no?- Itachi cortaba sus alimentos con una sonrisa ligera en su rostro.

Sasuke hizo una mueca y luego se tensó al ver la sonrisa de su hermano creció al verlo.

-Son un par de hermanos engreídos, no se si pueda describirlos como eminencias como presumias-mintió Sasuke mientras daba otra mordida.

Sí eran todo lo que había dicho Itachi.

-Te agradan- Lo dijo como si fuera extraño o prácticamente imposible.

-No-contesto sin verlo.

Le gustaba molestar a la Hyuga. También verla cuando estaba concentrada mientras hacía los cálculos y le quitaba la respiración cuando la veía morderse el labio. Pero no le agradaban.

-¿Por qué no te agrada la señorita Hyuga?-volvio a preguntar Itachi.

-¿Por qué crees que es ella?-El ceño de Sasuke se profundiza y puede sentir su ceja juntarse. Él aprieta la mandíbula y su nariz se ensancha.

-Llámalo intuición

-Son mucho más jóvenes que nosotros.

-No veo nada malo tener a alguien joven trabajando.

Sasuke siguio comiendo. No tenia una respuesta que darle a Itachi. Escucho como era que este chasqueo la lengua y luego tomo la copa de vino que tenia servida enfrente de él.

-¿Qué? ¿No me vas a reprender?

-Ninguno que desee discutir-dijo y despues el labio de Sasuke se contrae en una mueca momentánea.

-Tío Itachi, la maestra me pregunto que a quien admiraba aparte de mis papás para exponer en clase y quiero hablar de tí.

-Oh, querida, me parece fabuloso- Itachi miraba con una felicidad a Sarada.

Era un par que se admiraban mutuamente.

-¿Qué tipo de trabajo haces tío?-pregunto Sarada.

Sasuke tomo una servilleta y se lo paso por su boca mientras pensaba que Itachi amenaza, chantajea y obliga a trabajar la gente. Así es como lo verían los Hyugas, recordó como es que los dos habían planeado hacer su vehículo pesado, fue divertido ver la expresión de Hinata.

-Es un negocio familiar-dijo agitando su mano en el aire-No es muy interesante para ser honesto pero paga los servicios.

-Yo le dije que hacía carros- dijo Sarada caviz baja

-Con eso resumiste todo la empresa cariño.

Cuando termino la cena y estaban apunto de irse, su madre se acerco a él.

-Estás muy malhumorado esta tarde- dice Mikoto con indiferencia, aunque no echo de menos el tono acusador-¿Algo en tu mente?

Tal vez alguien. Hinata era algo en lo que Sasuke pensaba hasta bien entrada la noche o durante una ducha caliente como ese día en la mañana. Normalmente no tenia necesidad de pensar en alguien mas para eso estaba Hotaru.

-El trabajo me mantiene ocupado- dijo y después solo solto un gruñido.

Ella deja escapar un profundo suspiro, ahueca sus manos en las mejillas de su hijo menor y lo hace que lo mire a sus ojos.

-Te quejas de tu padre pero son igual de trabajadores rozando la obsesión. ¿Alguna vez te detienes a disfrutar de la compañia de una dama, amor?

-En ocasiones-Le sonrío entre sus manos, a veces lo trataba como un niño-Tengo casi treinta y tres, no quince. ¿Por qué la repentina preocupación?

Quita las manos de las mejillas de Sasuke y le sonríe cálidamente.

-Cuando conociste a Sakura fue a los quince años y lo más probable es que ya hacian ciertas cosas.

Odiaba que su madre le recordara su juventud, más al ver a su hija que se acercaba a la edad en que inicio su vida sexual. No queria llegar a ese momento en que algún chico la invitará a salir. Los celos y la paranoia no lo iban a dejar dormir. Rodo los ojos en desesperación.

-¿Porque dices eso mamá?

-¿Una madre no puede estar preocupada por su pequeño?

El sarcasmo en su tono hace que sus labios se muevan de diversión.

-No cuando ya creció ¿Qué es lo que realmente le molesta?

Levantó una ceja. Si alguien tenía que agradecerle por las facciones atractivas que poseían Itachi, Sarada y él era gracias a su madre, siendo una mujer de cincuenta y seis años era una de las mujeres más hermosas que había visto. Igual gracias a Uchiha Mikoto, su infancia no fue un desastre, todo el amor y la adoración lo recibió por parte de ella. El apoyo que obtuvo por parte de su madre cuando se enteraron que iba a tener una nieta fue un amor incondicional. A diferencia de su padre, él había sugerido que Sakura abortara.

Uchiha Fugaku había fallado un sin fin de veces como padre, ahora ya que era un adulto había intentado decirle cómo vivir su vida. Ironías del destino.

-Espero te des oportunidad de conocer a alguna mujer, no puedes estar soltero toda tu vida.

-¿Por qué no le dices eso a Itachi?- se quejo.

-Porque el mínimo acepta que le presente alguna mujer.

Le había sonreído débilmente a su madre y ella le devolvió la sonrisa.

-Puedo hacer eso.

Podría aceptar algunas citas, pero primero dejaria a su hija en su casa y luego veria a Hotaru.


Una vez que entró al bar Tsuchigumo Hotaru comenzó a caminar hacia el, su cuerpo alto y ágil se pavoneaba capturando varias miradas de su alrededor. Tenían varias reglas entre ellos la primera y más importante: no se verían cuando estuviera su hija.

Hotaru le sonrió y lo tomó por el cuello de la camisa para encaminarlo a uno de los pasillos tomado de la mano. El sonido de los tacones hacían eco por el pasillo. Abrió la puerta de uno de los cuartos y lo empujó contra la pared, sin una palabra cayó de rodillas, bajo la bragueta y sacó su pene, envolviendo esos labios. La parte de atrás de su cabeza golpeó la pared, sus ojos se cerraron mientras ella trabajaba con esa lengua alrededor de la punta. Empezó a imaginar que esos labios eran más rosados, con el labio inferior más grueso que el superior. Con un cabello oscuro y piel blanca, el Uchiha envolvió sus dedos en su largo cabello golpeándola más y más hasta que llegó el momento de terminar.

Al verla se dio cuenta que todo ese tiempo imagino a Hyuga Hinata.

Estaba jodido.


El destino estaba en su contra.

Ese día Sasori había decidido que verían los materiales para armar el nuevo modelo de auto que estaría en venta al público. Ese día iba el nuevo accionista Orochimaru. El hombre era nefasto pero un gran empresario. Según Itachi era la viva imagen de Donald Trump, un buen hombre de negocios pero un completo tarado con las personas. Él quería lo mejor, el mejor piloto, el mejor auto y los mejores mecánicos. Estaba revisando algunos de los diseños básicos de los Hyugas, agregando características como un niño en una tienda de dulces. Un motor S&S, asiento de cuero italiano, llantas de aleación de aluminio de corte personalizado. Todo se le aceptaba, nada se le negaba.

Se dio cuenta por la periferia de su ojo que solo había un Hyuga presente y para su fortuna pero para desgracia de Orochimaru solo era Hinata.

-¿Dónde esta el otro Hyuga?-preguntó en voz baja a Sasori.

-Hinata dijo que Neji tuvo inconvenientes en el trabajo.

Mierda.

Él sabía que Orochimaru era un misógino de primera, el hombre con el porte de pedófilo y cabello largo liso estaba viendo cada diseño emocionado. No debía enterarse que el diseño era de Hinata.

-Me gustan, me gustan todos ¿donde esta el mecanico que se encargará de explicarme esta obra de arte?

Sasuke lo miró, el hombre le daba una sonrisa bastante acosadora, luego observó a Hinata que se acomodaba un mechón detrás de su oreja dio un paso al frente. Sasuke volvió a mirar a Orochimaru de nuevo. Luego su mirada volvió rápidamente a Hinata y cayó accidentalmente debajo de su pecho. Su boca se secó. Santo cielo. Ella era una especie de fantasía sexual ambulante. Aparentemente, era un hombre de busto. Y de trasero, siempre que podía se lo veía pero ese día esa blusa dejaba ver ligeramente su escote. Tragó saliva con dificultad.

-Me presento soy Hyuga Hinata, buenos días. El proyecto que está viendo aquí es el modelo 3458 que piensa ser lanzado a finales de este año…

No escucho nada más porque su nariz detectó un olor a lavanda. La postura en la que la Hyuga se explaya era sensual. No había nada más sexy que una mujer segura.

-No escucharé más tus palabras, ¿dónde está el mecánico?

La mandíbula de Sasuke se apretó involuntariamente. Hinata hizo una mueca, sus ojos grises se fijaron en Orochimaru. Sasuke estaba molesto porque podía sentir que por sus venas hervían de enojo. Esa no era la actitud como un empresario reconocido debía de actuar, normalmente ese hombre creaba situaciones incómodas a las cuales estaba acostumbrado en hacer en su empresa.

-El mecánico está frente a usted-respondió Hinata alzando la ceja con incredulidad. Su voz se había vuelto helada.

-No estoy invirtiendo en una mujer que no sabe al respecto.

El estómago de Sasuke se revolvió. Estaba enojado con Itachi por permitir que ese hombre estuviera como accionista. En su mayoría estaba enojado por sí mismo, sabía lo que significaba trabajar para Orochimaru. Era de conocimiento general que a ese hombre le gustaba golpear a sus parejas y lastimarlas, un completo misógino. Cuando se transformo en padre cambio completamente su perspectiva del mundo, quería que Sarada la respetarán y le dieran su lugar. No deseaba que su hija se encontrará a alguien igual o peor que Orochimaru. Inconscientemente apretó los puños y frunció el entrecejo.

-Le aseguro que no ha malgastado su dinero.

El tono de voz en que lo dijo la Hyuga causó escalofríos en su cuerpo. Casi había olvidado que ella estaba allí. Observó el porte que tenía, estaba alzando el mentón y estaba cruzada de brazos. Cuando ella frunció el entrecejo y miro retadoramente a Orochimaru, el Uchiha se le volvió a secar la garganta. Nunca había visto a Hinata tan enojada. Sasuke se mordió el labio.

-¿Sabes lo que dirá la gente?-Orochimaru se había despotricado-Dirán que ese auto no es digno de comprar porque lo diseñó una mujer. Hablara-

-Dirán que es un auto creado de la mejor manera por parte del mejor equipo de trabajo. No solo es mi diseño- lo interrumpió Hinata. Sasuke se mordió el labio inferior más fuerte, tratando de no hacer una mueca y controlar sus hormonas. Era su imaginación o Hinata se veía caliente-Todos han formado parte de este proyecto y no quiero pensar que alguien como usted con la mente tan cuadrada sea miembro de uno de los mejores autos del año. Esto es tan irrespetuoso. No solo para mí, sino para todo el equipo.

Oh no.

Era demasiado viejo para excitarse por algo así de simple. Pero en realidad, Hinata se veía algo sexy enojada. Tenía la mandíbula apretada, los ojos entrecerrados. Tenía que controlarse.

Treinta y dos años, y Uchiha Sasuke se excitaba con ver una mujer molesta. Él era demasiado mayor para tener pensamientos sucios en el área de trabajo, algo que no había hecho desde que era una adolescente. La mirada de Orochimaru se posó en los ojos oscuros de Sasuke.

Eso era suficiente para bajar ligeramente su excitación.

-Puede que sea un genio pero eso no es motivo para que un trabajador me levante la voz. Esa mujer-la señaló con su dedo-No debe trabajar aquí. No lo permitiré.

-Esa mujer hizo que avanzaremos con una rapidez en el diseño y es una mecánica increíblemente talentosa-dijo Sasuke notando su voz ronca. Esperaba que nadie notara su notable erección.

-No me importa si es la bisnieta de Henry Ford, no se quedará.

-Hyuga Hinata es una talentosa mecánica que tuvimos el placer de que aceptara trabajar con nosotros-empezó a decir Sasuke enojandose cada vez, las fosas nasales se ensancharon y sus labios se crisparon.

Definitivamente ya no estaba excitado al escuchar las palabras de Orochimaru.

-La decisión fue tomada por parte de todos los integrantes y si no puedes respetarla te pediré de la mejor manera que te retires.

La rabia se reflejaba por la mirada de Orochimaru, no le importaba en ese momento, nadie debería insultar a Hinata. El accionista estaba apunto de responder cuando escuchan que alguien carraspea la garganta.

-Creo que mi hermano fue bastante claro, podemos discutir esto otro día y en otro lugar-la voz de Itachi hizo eco en la habitación.

Si no tenian la atención de los trabajadores, ese momento todos lo estaban. Orochimaru chasqueo la lengua antes de retirarse indignado. Sasuke miró a su alrededor viendo las caras de sorpresa de todos los presentes. Hyuga Hinata estaba con los brazos cruzados, ceño fruncido y con un color rosado en sus mejillas. Itachi se abrio paso pasando junto a sus trabajadores.

-Después de este desagradable momento, todos vuelvan a sus puestos-alzó la voz en un tono autoritario- Hyuga, puedes tomar el día. Te vemos el día de mañana.

La vio tomar sus cosas y caminar rápidamente por la puerta principal. Algo dentro de él le dolió ver esa imagen de ella. El día transcurrió normal, cuando era momento que Sasuke se retirara Itachi lo siguió hasta su auto. No hubo palabras hasta que finalmente salieron del edificio y se quedaron en el aire más fresco de la ciudad. Una lluvia fría caía alrededor de ellos, y Sasuke se acercó más a la chaqueta.

-Dame un aventón a la casa.

Sasuke asintió con la cabeza y le indicó que entrara. Mientras manejaba no dejaba de pensar si su hermano hubiera estado presente capaz y el accionista no hubiera insultado a la Hyuga. Itachi estaba en silencio, con los brazos cruzados y la mirada fija en su perfil.

-¿Porque permitiste que insultaran a la señorita Hyuga?

Porque estaba pensando con el pene y no con la cabeza.

-No creía que mi voz tuviera importancia-dijo indiferente. Sasuke se encogió de hombros.

-Eso fue repugnante, tendremos suerte si decide regresar el día de mañana- dijo al fin.

-Hm, si tenemos suerte- dijo Sasuke, cuando el silencio inundó el coche continúo Itachi.

-Se que la señorita Hyuga está soltera. Su último novio fue hace tres años Otsusuki Toneri. No es que él fuera digno de ella, pero ella no ha salido con alguien desde entonces- explica Itachi- Otsusuki Toneri es un joven de su edad que se dedica al boxeo.

-¿Por qué me estás dando el historial de Hinata?-pregunto molesto.

-Se que tienes una amante y te conozco suficientemente bien para saber que la señorita Hyuga tiene tu atención-hace una pausa, sus ojos se entrecierran- No hagas pasar mal momento a la señorita Hyuga.

La mirada amenazante que le da suena fuerte y clara.

-No estoy interesado en ella. Sé que no estaba en mi mejor momento- ladró al recordar lo inútil que fue-No soy un tonto, no importa lo que pienses de mí.

-Si estas interesado en ella. Solo te recuerdo que su gemelo te mataría si solo piensas usarla para satisfacer tus necesidades-dice Itachi con total naturalidad.

Mierda. Olvidaba a Neji.

-No quiero tocarla- le dice, lo cual es una mentira porque le encantaría tocarla-Es muy joven para mí. No necesito un consejo, y si lo necesitara te lo pediría.

-Son solo seis años de diferencia. Te vas a meter en muchos problemas si no acomodas tus ideas-comenta Itachi.

-¿Por qué? No pasa nada entre nosotros.

-Todavía.

Niega con la cabeza, frustrado. Suspiro al recordar que ella no había actuado como las demás mujeres, ella lo trataba igual que el mismo guardia.

-Ella no es así. Ella no es como Sakura o como Hotaru- se excuso.

Hinata era diferente y eso era lo que le gustaba de ella.

-La señorita Hyuga es independiente, inteligente y sabe defenderse. Esa es una combinación peligrosa para alguien como tú. Estoy totalmente alentado a que encuentres a alguien más, porque se que Hotaru es solo una distracción.

Maldita sea.

Probablemente sería bueno que saliera con Hinata antes de que su hermano siguiera molestando. Sasuke respiró hondo y temblorosamente. En cambio, su hermano se pasó una mano por la cara como si estuviera muy cansado. Luego dijo Itachi en voz baja.

-No cometas una tontería Sasuke.


En el viaje en ascensor hasta su penthouse fue lento, le pesaban los pies y su reunión con Itachi esa tarde había sofocado prácticamente cualquier duda persistente que se había estado metiendo en su cabeza durante las últimas semanas. Itachi había captado lo que estuvo escondiendo Sasuke de todo mundo, inclusive de sí mismo.

Mientras caminaba por el pasillo hacia su penthouse escucho una voz chillona dentro de su casa, tendría que recordarle las reglas a Sarada.

Uno: no abrirle la puerta a desconocidos, dos: no abrirle la puerta a Naruto.

Abrió la puerta y se encontró a su hija con su pijama puesta recostada en el sofá junto con Naruto que cargaba un tazón de palomitas de maíz.

-¡Hey Sasuke! ¿Por qué no me dijiste que tenían la colección completa de Godzilla?

-¿Por qué estás en mi casa?-pregunto.

-Sarada no ha visto ninguna película ¿puedes creerlo?-continuo hablando rápidamente el rubio-Tu mamá nos acompaño a tu papá y a mi a ver todas las películas que salio en el cine.

-¿A mamá le gustaba Godzilla?-pregunto Sarada.

-Prácticamente Naruto nos obligaba a ir al cine con él-respondió Sasuke exasperado.

Naruto echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada plena y fuerte. Sarada no pudo evitar mirar.

-Si los obligaba pero les encantaba ir al cine- dijo Naruto viendo a Sarada y luego pasando su mano por su cabello oscuro-Nunca lo admitieron pero ese par estaban enamorados de mí.

-Tío, todo mundo sabe que eres bisexual-murmuro Sarada.

-Sarada agregaremos una nueva regla. Regla numero tres: no le digas tío a Naruto, creerá que tiene el derecho de llevarte al cine a ver películas que no quieres.

-¡Bastardo! Que sea mejor piloto y mejor persona no te hace con la responsabilidad de quitar la atención de tu hija hacia a mí-dijo dramáticamente Naruto mientras movía las manos-Sarada no te dejes influenciar de la amargura de tu padre, Sakura jamas hubiera permitido eso.

-No ser amargado como papá, ser mas feliz como mamá y no decirle tío al tío Naruto- repitio Sarada sonriendo- Entendi todo.

Sasuke volteo los ojos y sonrio de lado. Sí, Sarada lo ponía de buen humor .Los hombros del Uchiha se relajaron un poco, como lo haría uno cuando alguien acudiera al rescate.

-Es hora de dormir señorita mañana tiene escuela.

-Odio la escuela-se quejo el rubio- que bueno que nunca volveré.

Sarada se rio, se despidio de su padre con un beso en la mejilla y luego choco los cinco con Naruto antes de irse a su cuarto. Su hija necesitaba una figura femenina en su vida. Naruto se levanto de su lugar y se dirigio a la cocina, cuando regreso tenia una lata de cerveza en cada mano. Sonrio en grande antes de volverse a sentar en el sofa a lado de Sasuke.

-Le traje de cenar a Sarada.

-¿Solo a ella?-pregunto Sasuke.

-Ella me cae mejor- bromeó el rubio, le entregó la lata a la cual Sasuke tomó.

Si necesitaba un trago.

Los dos continuaron viendo la película. Silencio. Sasuke estaba olvidando sus preocupaciones cuando Naruto mencionó otro tema de conversación que tenía aún menos interés en discutir.

-Hoy fui a la empresa y vi pasar a uno de los Hyugas- dijo Naruto moviendo las cejas-Cuando me dijiste gemelos pensé en dos hombres.

Sasuke gruño al ver la mirada de interes del rubio. Sí, definitivamente los Hyugas eran atractivos.

Hyuga Neji causo uno que otro suspiro por parte de las secretarias, era alto y tenía unos rasgos masculinos exoticos. En cambio de su hermana, Hinata a simple vista parecía una menor de edad, tenía una actitud dulce y considerada. Eso es lo que había notado por primera vez en ella. Pero ese día cuando se defendió y se molesto, había sido todo un placer verla así.

Sasuke maldijo en voz baja. No era buen momento para pensar en ella. En un par de horas cuando esté en su cama si sería buen momento.

Se levantó del sofá y se acercó a la mesa del comedor donde tenía la comida que había comprado Naruto. No sabía porque no le sorprendía que comprara ramen. Cuando se sentó en el sofá frente al televisor pudo notar a su amigo sonriendo diabólicamente. Sabía que Naruto lo estaba provocando una vez más y no estaba a punto de darle la satisfacción de tener éxito.

-Entonces ¿quién es ella?

-Hyuga Hinata-respondió en voz baja. Lo único que tenía que hacer es cambiar de tema antes de que terminara la cena.

-Vi a Orochimaru saliendo de la empresa como si hubiera discutido con alguien. Debería alguien decirle que deje de usar tantos fillers-volvió a decir Naruto.

-Tuvimos una reunión con él. Los Hyugas son los encargados del diseño y creación de los autos.

-Oh Dios ¿y están solteros?

Sasuke alzó la ceja.

-¿Cuál te interesa?-pregunto. Esperaba que se interesara en Neji.

-El que esté soltero.

Mierda.

-Solo Hinata.

Continuaron viendo la pelicula, penso que su amigo iba a dejar la conversación por la paz pero es Naruto. El hombre hablaba por los codos.

-Entonces…¿Orochimaru esta molesto por que hay una mujer en alguno de sus proyectos?

Sasuke sonrio, recordando como era que Hinata habia puesto furioso a Orochimaru. Ya quería que se fuera el rubio para poder recordar con lujo y detalle ese momento.

-Sí, de hecho, lo hizo. Pero no creo que vuelva a invertir en la empresa.

-Sabes, si quieres que siga ahí tal vez deberías ejecutar todo tu argumento de 'las mujeres solo tienen que permanecer en la cocina- bromeó Naruto-Estoy seguro que con ese tema Orochimaru volvera a invertir en la empresa.

Sasuke se burló de esto pero apesar que fuera una broma de su inútil amigo, no era mala idea. Uzumaki Naruto de vez en cuando usaba su cerebro. Solo que ya no quería a Orochimaru ahí, no lo quería cerca de Hinata.

-Por favor, como si estuviera preocupado por si no quisiera invertir Orochimaru. Con lo que le respondio Hyuga Hinata fue más que suficiente que termino lazos con los Akatsuki.

-Con que Hyuga Hinata fue la que lo silencio- dijo seriamente Naruto mientras se rascaba el mentón- Suena una mujer interesante.

-Creeme no la quieres conocer, es una mujer que discute todo y no le gusta el ramen-eso ultimo era mentira pero debia de quitarle esa idea al rubio.

Escucho un grito chillon por parte de su amigo.

-Esa mujer es mala-dijo mientras se quitaba un mechon imaginario de su cabello - Mala como la leche echada a perder.

-Te lo digo, siempre discute uno de estos días no me voy a detener y la-

-¿La violencia siempre forma parte de tus fantasías sexuales o solo el hablar sucio?-Naruto intervino.

Sasuke lo miró con la boca abierta. Naruto sonrió de oreja a oreja al ver qué no discutió con él. Primera vez Uzumaki Naruto había dejado a Uchiha Sasuke sin argumentos.

-Esto es bonito. Deberíamos hablar así más a menudo.


-Orochimaru no quiere invertir en el nuevo auto barato que están diseñando. ¿Tienen idea de cuánto estamos perdiendo?

-En realidad, papá, es más como un auto de cuatrocientos mil quinientos dólares, con las llantas deportivas de aleación cromadas, la nueva seguridad que agregamos y el revestimiento interior de piel. No se de que se queja Orochimaru de su mala inversión y ese auto es todo menos barato-respondió Itachi rodando los ojos

Uchiha Fugaku no se había tomado bien la respuesta de Orochimaru.

-Todo por que tienen a esa criminal trabajando para ustedes.

-La señorita Hyuga es todo menos una criminal-respondió Itachi- tendrá algunos errores en su pasado, pero bueno todos tenemos alguno.

Sasuke trató de ocultar su enfado y no dignificar el comentario con una respuesta. Fugaku se giró y observó con el ceño fruncido a Sasuke.

-No se metan con la nómina-dijo Fugaku- en especial tu Sasuke, tu vida de soltero debe detenerse.

Sasuke solo se talló con sus dedos el puente de su nariz. Era cierto estaba soltero y estaba en la lista de los hombres mas codiciados de Chicago, pero tambien estaban Itachi y Naruto. Francamente, dedicaba demasiadas horas al entrenar en la pista y en el diseño de su auto que una vida social moderadamente saludable. A veces sentia que no tenia suficiente tiempo para estar con su propia hija.

-No creo que ella esté interesada en mí.

-Probablemente tenga mejores gustos y esté enamorada de mí-dijo Itachi.

Sasuke le lanzó una mirada mordaz. Esperaba que fuera broma de Itachi, no le gustaba pensar que ellos dos estuvieran juntos. Aparte era demasiado grande para ella. Vio que su hermano le sonreía. Ese maldito desgraciado se estaba burlando de él.

-Ese es el problema con ustedes, son unos niños mimados que creen que pueden armar una empresa y todo lo toman a la ligera.

El verdadero problema de Uchiha Fugaku era la pérdida de contactos. Orochimaru tenía fuerte influencia en el Norte de Estados Unidos. No tener complacido a Orochimaru podría ser una gran pérdida monetaria para la empresa Uchiha. Su familia tenía dinero, mucho dinero, pero eso no debería disminuir el hecho de que se habían esforzado mucho para llegar a donde estaban tanto Itachi como él. Más dejando en claro que para Fugaku siempre Sasuke fue una decepción tras decepción, que podía hacer una lista bastante larga pero lo podía destacar las más importantes primeramente no trabajo en el negocio familiar; segundo se dedicó a ser piloto; tercero embarazar a su novia de toda la vida que no era de sociedad y cuarto y lo peor de todo era no estar casado.

En general Sasuke era basura para su padre.

-¿Es todo lo que nos tienes que decir?-pregunto Sasuke.

-No escuchan nada de lo que les digo.

Normalmente, Sasuke habría ignorado la negativa de su padre pero ese día, simplemente no tenía la paciencia para hacerlo. Fugaku salio del despacho de Itachi caminando a paso apresurado. Su hermano devolvió su mirada a Sasuke.

-¿Llego la señorita Hyuga?

-Sí.

-Deberíamos de darle una compensación por lo que pasó ayer- dijo afablemente.

-¿Más lo que gana? -Sasuke fulminó con la mirada a su hermano.

-No veo nada de malo, me agrada ella y como mi próxima futura esposa deseo que se sienta cómoda en la empresa-dijo Itachi sonriendo.

Sasuke gruño.

-¿También le darás un aumento a su hermano?-preguntó enfurecido Sasuke.

No le gustaba que pensara que había una posibilidad de que estuviera casada con él.

-Ahh. . . la voz de la igualdad resuena una vez más -Itachi se rió.

-Estoy a favor de la igualdad, lo que no estoy a favor es que solo por lo que sucedió ayer tengas que darle una compensación monetaria. Debe de haber otra forma.

-Tienes razón, una cena en forma de disculpas. Me parece una excelente idea, invitamos a los gemelos.

Itachi y sus ideas locas.


Notas de autor:
Agosto 2021

Me transforme en eso que creí nunca ser. No es el romance que pensé, pero no soy buena describiendo cada escena, debo admitir. Tuve la oportunidad de escribir este capítulo gracias a que me enfermé y me dieron unos días de incapacidad en el trabajo.

Feliz SasuHina month! Espero leer y ver muchos trabajos.

Por un tiempo estara en PAUSA/HIATUS. Pronto volvere solo necesito un poco de tiempo. O tal vez no lol.