Deseos
Eran las siete de la mañana de un plácido sábado para la familia Loud, se podía escuchar con claridad los acordes de Luna siendo afinados, el chillido y pitidos de las máquinas de la habitación de Lisa ofreciendo sus reportes diarios, los pasos rápidos de Lynn mientras se movía por el pasillo, y finalmente, los quejidos que provenían de la habitación de Lincoln.
Lucy tomó unos segundos para disfrutar de la mezcolanza de emociones que le daba la bienvenida a su nuevo día, se estiró en su camino fuera de la cama, sacudió su vestido holgado de una pieza, y procedió a buscar a Lola. Su paso era ligero y cada tanto daba un pequeño salto o paso largo para evitar la rutina al caminar.
Al llegar a la habitación de las gemelas fue recibida por una sonriente Lola que la estaba esperando con peine y cremas listas.
—Buenos días terroncito, ¿Lista para comenzar el día?
—Buenos días, Lola, —Lucy sonrió de vuelta y fue a sentarse frente al espejo de la habitación— hoy no tengo planes de salir, así que puedes soltarte un poco conmigo.
Lola empezó con la rutina diaria de ambas. Era normal pensar que ellas dos podrían ser las verdaderas gemelas, ambas tenían un aprecio por el cuidado de la piel, por mantener sus cabelleras rubias radiantes; de usar maquillaje para resaltar una piel lisa como el mármol, y labios pronunciados y vibrantes.
Pero en el exterior, sus convicciones eran distintas, Lola buscaba la hermosura como medio para demostrar su poder y alimentar su ego, mientras que Lucy la usaba por el reconocimiento y aceptación a gran escala que esa belleza ofrecía.
Sin embargo, había algo en lo que ambas podían concordar al momento de usar la belleza.
—Y dime, hermanita, ¿Tienes algún chisme para mí?
Lucy levantó levemente la mirada mientras meditaba— El viernes estaba algo estresada así que decidí jugar un poco.
—Oh~ ¿Y quién fue la victima esta vez?
—Un pelirrojo, creo que se llamaba Rusty, le mencioné que estaba sedienta y de inmediato se ofreció a ayudarme. Así, sin más, solo tuve que decirle que bebida quería y fue corriendo a buscármela. Se fue tan rápido que ni siquiera me dejó darle el dinero para comprarla.
Lola enmudeció su risa egocéntrica con el reverso de su mano, —Otro chico rendido a tus pies que se une a la lista.
—Si… siendo honesta se siente bien que todos sean tan amables conmigo, aunque a veces se siente… raro, lo lejos que pueden llegar a ir. Un chico de arte incluso me regalo un set de acuarelas bastante caro; claro, no iba a dejar pasar la oportunidad.
—Hiciste bien, querida. Si el mundo entero desea venerarte es solo natural que aceptes las ofrendas.
—Hmm, no lo sé Lola. Será útil, si… pero al menos quisiera saber el porqué.
—Ah vamos Lucy no lo pienses mucho, solo son tontos que se sienten bien al hacernos felices. Tu solo disfruta de lo que te corresponde; además, esta princesa necesita una nueva tiara y bastón así que esos regalos del club de arte nos vienen de perlas.
—Pues, si, siendo honesta hasta es divertido, pero solo por lo extraño que es todo. Me intriga saber que tan lejos puede alguien ir con tal de conseguir sacarme una sonrisa o un simple gracias. —Lucy masculló una sonrisa—Me resulta algo… eufórico.
Lola detuvo el paso del cepillo por el cabello de Lucy, su expresión tornada en confusión antes de lanzarle la pregunta: — ¿Eh? ¿Y ese vocabulario? No me digas que estas volviendo a pasar tiempo con Lincoln.
—Me ha estado ayudando con unas cuantas canciones y algunas palabras me han terminado gustando. Hoy quiero que me ayude con otra.
—No deberías juntarte tanto con él. —Lola prosiguió con su trabajo— Será nuestro hermano, pero toda esa aura negativa podría terminar ensuciándote.
Lucy asintió con la cabeza, —lo intentare, —dijo con una sonrisa que solo ella sabía que era falsa— aunque no prometo que será hoy.
—¿Y por qué no le preguntas a Luna? Ella es la mejor opción para esas cosas.
—Luna me ayuda con los instrumentos y la música pero hay cosas en las que solo Lincoln me puede ayudar.
—Hmm, no lo entiendo del todo, pero si dices que te funciona entonces para mí está bien. — Pausó por un momento para ver el resultado de su trabajo— Listo, ahora te toca a ti.
Lucy se levantó para recibir los utensilios y dejó que Lisa se sentara frente al espejo, dando continuación a la rutina de ambas en la mañana.
Después de ello, y despidiéndose de Lola con un beso en la mejilla, Lucy fue rápidamente a limpiar sus dientes antes de dirigirse a su habitación a buscar las notas de su última canción. Si iba a pedirle ayuda a su hermano tenía que ser rápida en sus pasos, pues usualmente Lincoln…
—¡Ah!
Lincoln había salido de la habitación de Leni y Lori con una cesta de ropa sucia, fue tan repentino que a Lucy no le dio tiempo de esquivarle y terminaron cayendo ambos al suelo.
—Oh, au… Hey, hola Lincoln, estaba a punto de buscarte. Disculpa por…
—Ugh, está bien Lucy. Fue mi culpa por no avisar. —Lincoln fue rápido en echarse a sí mismo la culpa al hombro, junto con parte de la ropa que cayó— Espera un rato a que termine con mis tareas y te ayudare.
Con "sus tareas", Lincoln la mayoría de veces se refería a las tareas que obtenía de sus otras hermanas. Esta era otra de esas veces. La ropa usada que llevaba tanto encima como en la cesta eran solo de Leni y Lori.
—¿No te molesta si te acompaño?
—Hmm, —Lincoln se encogió de hombros— no veo en que te pueda servir. Igual no te voy a detener.
—Gracias, hermanito.
Lucy siguió con delicadeza a su hermano, atenta de cualquier obstáculo que pudiera molestar el viaje, y de ayudarle con las luces cuando llegaron al sótano.
Luego de colocar la primera tanda de ropa separada en la lavadora, Lincoln se sentó, el pequeño shock que mostró su cuerpo ante el tacto entre sus posaderas y el frio suelo del sótano una señal clara de que Lincoln se había buscado incomodarse aposta.
Lucy por su lado tomó una de las sillas y se sentó en frente de él, asegurándose de no prestarle el debido cuidado a su falda mientras se sentaba. Una sonrisa amenazó con salir cuando la pequeña notó que Lincoln había evitado de golpe mirarla mientras esta estaba en esa posición.
—Lucy, ten más cuidado de cómo te sientas.
La mirada del joven se había constipado. ¿Qué pasaría dentro de su cabeza en ese momento? Era una pregunta que intrigaba al mismo tiempo que entretenía a Lucy.
¿Estaría preocupado por ella y por lo que podría dejar a otros ver? ¿O tal vez estaba dándose una reprimenda por actuar de esa forma al ver a su hermana? La sonrisa que Lucy logró contener la primera vez fue capaz de salir en el segundo intento mientras ésta ponderaba.
—No te preocupes, hermanito, solo soy así de descuidada contigo… —Lucy fue rápida en percibir que los ojos de su hermano se habían agraviado y que su mano ligeramente apretó su piel. Lincoln se estaba regañando a sí mismo— y mis otras hermanas.
La presión fue liberada, dejando en las mangas de Lincoln las marcas arrugadas de lo que había pasado por su cabeza. Lucy disfrutaba jugar con su hermano, pero no podía permitirse verlo sufrir demasiado; así que acomodó su falda para que éste pudiera estar tranquilo.
—Entonces… ¿Para qué me necesitabas?
—Creo que mi canción necesita otros retoques, —Lucy respondió inclinándose hacia adelante— además quería que volvieras a ayudarme con mi canto.
—Lucy… —Lincoln soltó un suspiro entre dientes— ¿No deberías buscar ayuda de Luna? Ella es LA experta en música después de todo… hablando de la reina de roma, prometí ayudarla a mover su equipo viejo al garaje.
—Podríamos ir moviendo sus cosas mientras la lavadora hace su trabajo.
—Es una buena idea, pero ayer me acosté demasiado tarde. Tu sabes, contemplando mi existencia, viendo lo fútil que es todo esto… sin un sentido por el cual ser mejor en algo me siento mejor por ser malo en todo, haha.
Esas palabras hicieron que Lucy anclara dientes en las puntas de sus labios. No era un secreto que los logros y cualidades de todas sus otras hermanas habían lastimado a Lincoln. Tal vez, de haber nacido más optimista, su Lincoln habría sido capaz de sobrellevar el gran peso de vivir debajo de tantas sombras.
Para empeorar las cosas, la lejanía que él forzaba mantener entre sí mismo y sus hermanas tampoco ayudaba. Si algo, el mayor enlace que tenían Lincoln y sus otras hermanas era la ayuda que éste les ofrecía. Lucy creía que había una razón detrás de ello, pero nunca sentía que era el momento para preguntar.
—Puedes tómate un descanso, Linc, yo te avisare cuando termine el ciclo de lavado.
—He, bien… bien.
Lincoln tuvo una mirada perdida en sus ojos antes de finalmente cerrarlos, y ese pequeño detalle hizo que Lucy apretara los dedos de los pies para contener el sentimiento de culpa. Era posible que Lincoln sintiera que es menos si ahora hasta para ayudar a sus hermanas requiere ayuda de una de estas.
El dolor se apaciguó al poco tiempo, en parte porque Lucy estaba confiada de que podría hacer algo para enmendar lo que hizo, y en parte porque su visión se nublo al ver a su hermano durmiendo.
Su pelo blanco y brillante ahora negro como una noche bajo la luna… y lastimosamente grasoso hasta el punto de que el tocarlo se sentía igual que acariciar un monstruo de pantano. Su piel demacrada en varias partes de su cuerpo debido a la falta de cuidado. Su polo negro, mangas rayadas y pantalones oscuros las únicas cosas que cuidaba; tal vez era lo único que consideraba parte de su verdadero ser, o lo único que en verdad le gustaba lo suficiente como para no lastimarlo.
Lucy apreciaba el estilo gótico de su hermano pero no los efectos que su forma de pensar tenían sobre su cuerpo. Por muy hermoso y exótico que pudieran verse sus prendas, era mentira que podía apreciar de la misma forma a su hermano si su cuerpo seguía rompiéndose en pedazos.
Pronto incluso su cara estaría en peligro de verse afectada, sus preciosas perlas oscuras, sus adorables lunares, sus suaves labios…
Labios.
Incluso con el copete ocultando ambos ojos, la expresión de sorpresa y realización en la cara de Lucy era fácil de ver. Una idea se le ocurrió cuando al ver los labios de su hermano; un recuerdo fugaz que al aparecer hizo a la pequeña estremecerse y sostener su corazón como si este intentase escapar de su pecho.
Ese recuerdo al mismo tiempo era la debilidad de Lincoln, una debilidad que podría servirle para intentar salvarle. El plan empezaba a tomar forma, más Lucy necesitaría tiempo para atar todos los cabos.
Lucy no era de hacer planes a larga escala, por lo que no logró tejer su red de ideas a tiempo para cuando el pitido de la lavadora anunció el fin del ciclo de lavado. Su mente siguió tejiendo ideas mientras esta detenía la lavadora antes de que esta siguiera al ciclo de secado; sacó la ropa para ponerla en una cesta libre y colocó la ropa faltante en un nuevo ciclo de lavado.
Ahora Lincoln solo tendría que preocuparse de cargar el secado. Lucy se sacudió las manos y, al ver que su hermano seguía dormido, aprovechó la ocasión y fue a buscar su cuaderno de notas.
Al volver, para su infortunio, se encontró a Lincoln frente a la lavadora, cabizbajo y con sus ojos perdidos en algo más allá de lo visible.
—Gracias… —dijo entre dientes— por la ayuda.
Lucy apretó el cuero de su cuaderno, había entendido de inmediato su falló, —Lincoln, ahm… yo solo quiero que termines más rápido, así podrás ayudarme con mi canción.
Esa explicación trajo de vuelta el brillo en los ojos de su hermano, —Oh… ya veo. —Estiró su espalda unos centímetros hacia arriba, fue un breve momento y aun así suficiente para que la imagen de Lincoln deshaciéndose de cadenas permeara en la mente de Lucy.
—Iré a sacar los instrumentos viejos de Luna…
Lincoln se quedó mirando a Lucy… sonaba como una invitación, ¿Acaso esa excusa que Lucy soltó también era algo que él necesitaba?
—¿Te puedo ayudar? —Lucy preguntó alzando sus talones, rezando que su suposición fuera correcta.
Lincoln le sonrió a su hermana con los ojos cerrados, su expresión, un reflejo de la palabra alivio, ¿O tal vez de esperanza?
—Claro que sí.
Lucy no consiguió capturar del todo el significado de esa sonrisa, los latidos de su corazón y la sangre corriendo a su cabeza no le dejaron concentrase lo suficiente para ello. Por suerte su auto control le permitió ocultar su expresión antes de que su hermano volviera a abrir los ojos.
Ambos salieron del sótano y fueron directos a hacer su trabajo. Les esperaban una batería vieja ya desmontada y cúmulos de cables cortados y maltratados. Lincoln se encargó de las partes pesadas primero, y Lucy de poner los cables en una bolsa de basura que Luna les había dejado.
Los cables tenían partes filosas por las cuales Lucy tenía que ser cuidadosa, esto le obligó a olvidarse de checar a su hermano mientras ambos trabajaban. Por suerte el trabajo era poco, y entre dos no les tomó ni diez minutos de trabajo para estar cerca de terminar.
Fue durante ese momento en uno de los viajes de vuelta al garaje Lucy consiguió ver que Lincoln se veía relajado, no como en la mañana que parecía un alma en pena moviéndose por pura inercia.
Tal vez ese sería un buen momento para soltar preguntas y conseguir que Lincoln se abriera a ella. Solo debía encontrar…
Luna atrapó a Lucy tomándola del hombro.
—Tu sigue adelante, bro, —Luna dijo mientras le hacía un ademan a Lincoln. Una vez que se fue de la vista de ambas esta volvió a hablar—Lucecita ¿pero qué haces? No te pedí que me ayudaras, eso es trabajo de Lincoln.
—Solo quería aligerar su carga, además…
—Hermanita, mira, nuestro hermano es complicado… y honestamente en su situación actual no deberíamos intervenir. Esto de pedirnos por cosas que hacer ha de ser una forma de consolarse a sí mismo, y deberías dejarle darse ese gusto.
—El me permitió ayudarle.
—¿Y si solo lo hizo porque no tiene la fuerza para negarse?
—No, Luna, en serio, se puso feliz incluso. Créeme, no quiero empeorar su situación.
Luna se detuvo a pensar por unos segundos, dándole un gesto de aprobación a su hermanita al final, —Confiare en ti. Solo, intenta ser precavida. Y no te preocupes, nuestros padres ahorraron para pagarle su terapia. Cuando el momento llegue que él acepte la ayuda, yo estaré contigo para darle a Lincoln el apoyo que necesita.
Con esas palabras Luna se despidió, más no sin antes darle unas palmadas a su hermanita.
Lucy sin embargo no le gustaba del todo la idea, no era posible que Lincoln estuviera listo en un cercano futuro a abrirse a alguien más, por lo menos no con lo que ella sabía… Otra duda se había añadido a su lista, y ahora con las tareas de Lincoln casi listas lo único que necesitaba era algo de privacidad junto a él para resolver todo.
Lincoln tampoco iba a rechazar la idea de quedarse en su habitación, así que convencerle de que este le ayudara allí no fue problema.
Al entrar notó que todo estaba igual que las anteriores veces a las que había ido a esa habitación. Vacío y sin vida era la mejor forma de expresar ese lugar; una cama con sábanas blancas, una mesa de noche sin nada encima para poder ser de uso cerca de la cama, un guardarropa que sostenía la misma vestimenta repetida varias veces, y una computadora blanca con sus teclas en perfecto estado.
Una habitación que le pertenecía a alguien que no la habitaba.
—Entonces, ¿Qué hay de la letra de tu canción? Pensé que ya estaba lista. — Lincoln dijo a lo que se lanzaba a la cama.
Lucy se sentó cerca de él, en sus manos el cuaderno abierto con el bolígrafo sosteniéndose de la cubierta. —Es solo que… siento que fallo en algunos versos. Me serviría de mucho escucharte cantar esas partes otra vez.
Lincoln suspiró con pesadez y se sentó, —Ugh, bien. Solo marca lo que quieres oír.
Lucy abrió sus notas, gestionando con movimientos amplios mientras se movía por las hojas hasta que llego a su destino con un golpe de su dedo. Apunto rápidamente en la hoja antes de dársela a su hermano. Al verla Lincoln volvió a tomar otro respiro, su mano por inercia buscando consuelo en el mechón de su cabello, pinchándolo con los dedos; era un habito que Lucy conocía y apreciaba con cariño.
Yo no quiero que me enseñes a bailar.
Aleja esos sentimientos de aquí
O en un trance voy a quedar…
Y aun cuando pienso en ti cada mañana,
No creo que esta relación vaya
A funcionar~
Los ojos de su hermano evitaban verla directamente, y su concentración fuera de la canción parecía estar más en su cabello, sin embargo el rubor en sus mejillas se mantenía intacto. Y si bien Lucy no podía contener su sonrisa al escuchar la voz de su hermano, los pequeños detalles que mantenían a Lincoln cantando empezaban a hacerle difícil disfrutar del momento.
Porque esto no es cosa de amor,
Ignora mis suspiros por favooor.
—Oye Lincoln…
Su hermano pestañeó varias veces, su maña con su mechón deteniéndose al instante.
—Eh, ¿Sucede algo? ¿Ya encontraste lo que te faltaba?
—No, aun no. Es que me surgió una duda, —Lucy entonces apartó la hoja para poder ver mejor a su hermano— Lincoln, siento que me estoy aprovechando de ti.
La expresión de Lincoln se tornó sombría y lejana, más el sentimiento que evocaban no iban dirigidos hacia ella. Lucy había aprendido a distinguir cuando Lincoln estaba molesto con alguien más, o consigo mismo.
—No deberías pensar así.
—Es algo tarde para eso, Linky.
Lo que atormentaba a Lincoln era algo que Lucy no desconocía, aunque si de algo estaba segura, era que no había escogido las palabras correctas.
—Solo quiero ganarme esta ayuda, no veo justo que solo tomemos de ti sin que tú consigas algo a cambio.
—Estoy bien así, Lucy, ayudarlas es suficiente para mí.
—No puedo creerme eso, te vez exhausto todo el tiempo.
—Eso es porque duermo tarde haciendo otras cosas.
—Las cosas que te gustaría hacer en verdad.
—Pues cla… —Lincoln se dio cuenta entonces— oh…
—Lo sabía, hay algo extraño contigo y en que nos pidas por cosas que hacer todo el tiempo. —Lucy exclamó victoriosa.
—Lucy, ugh… solo déjame en paz, no tengo porque contarte nada. Como maneje mi vida es asunto mío y de nadie más.
Ah… pero había una falla en esa lógica, y el gusto culposo de Lucy fue incapaz de no aprovechar la ocasión para brillar, por lo que acercándose y con una mueca picarona y una acentuación en como dejaba ver su cintura y sus labios le dijo: — ¿Estás seguro, hermanito? Porque si mal no recuerdo, tú me enseñaste un juego que no debería ser revelado.
—Oh… —Lincoln se detuvo en seco, sus pulmones deteniéndose de forma abrupta por un par de segundos. Sin embargo su sorpresa pronto se transformó en algo más.
—Ha, parece que al final si sabias que era algo malo… —Su mirada bajo al suelo, y aun cuando su tono demostraba lo contrario, en su cara se mostraba una felicidad ajena a lo que Lucy había visto antes— No, no puedo culparte, estás en tu derecho. Yo fui el que metí la pata en el fondo del abismo al fin y al cabo. Tal vez sería lo mejor si mamá y papá lo saben, así terminaran por entender al fin que no tengo el derecho de considerarme parte de esta familia.
Lucy lo intuyó entonces, la felicidad que Lincoln mostraba provenía de la promesa de ser libre, y esa libertad aceptaba la autodestrucción como una opción.
Esto solo significaba problemas, la carta de triunfo de Lucy se había tornado en su contra.
Exasperada, la pequeña se levantó fuera de la cama y fue a cerrar con seguro la puerta.
—¿Y ahora qué haces?
—No lo sé, tengo miedo, así que voy a improvisar. —Lucy se tornó de vuelta hacia su hermano— Mi idea era simple, hacer un trato contigo donde ambos saliéramos beneficiados y así intentar ayudarte.
—¿Intentar ayudarme?
—Sí, con terapia. Luna me lo contó hace poco. Pero te conozco, Linc, sé que no te abrirás con un desconocido a menos que ese alguien comparta tus mismas ideas pesimistas sobre ti.
—Pues parece que al menos alguien de la familia me conoce. Gracias, supongo.
—Linc, todos estamos preocupados por ti. ¡¿Acaso no lo ves?!
—Todas ustedes me evitan, y más de una vez las he escuchado por los pasillos convenciendo una a la otra a que no se me acerquen.
—Es porque no te entendemos del todo. No queremos terminar haciéndote más daño por accidente.
—Por dios, —Lincoln resoplo— están gastando su tiempo; el daño se hará con o sin vuestra ayuda. Estuvo claro desde el inicio, no me espera un futuro prometedor, lo único que voy a necesitar es un puente para poder dormir y la valentía para tomar lo que necesite de este mundo hasta que me canse de él.
Molesta, Lucy se abalanzó sobre Lincoln, plantándolo en la cama y restringiendo sus brazos. Tomó varios respiros para intentar calmarse antes de hablar, pero era inútil, su corazón seguía palpitando con la misma fuerza que la había llevado a estar ahora presionando a su hermano contra la cama.
—Dices que te gusta mucho ayudarnos, ¿No? ¡Pues ayúdame! No quiero perderte, no quiero verte escarbando entre la basura, no me gusta ver como tu piel y cuerpo sufren, no me gusta verte exhausto todos los días. Quiero verte feliz, Lincoln, quiero que estés feliz y vivo.
Lucy inhaló profundamente una vez, luego otra, y otra más. El agarre que tenía sobre su hermano se apaciguó lentamente. Lincoln se levantó con cuidado, la explosión de Lucy dejándolo atontado y con dificultad para moverse.
Pero aun esa explosión no se había disipado, manejar emociones fuertes que la inmiscuyeran a ella directamente volvía a Lucy alguien impulsiva y segada; y por esa razón no pudo pensar con claridad cuando hizo su siguiente jugada, extraer uno de sus chicles, quitándole la envoltura y tirando el contenido del empaque.
Los ojos del chico se exaltaron al mismo tiempo que el brillo en sus ojos desapareció.
—Lucy, no, ¡Cálmate!
—Esto. Esto te gustara. Lo sé.
Lucy colocó la envoltura transparente encima de sus labios y se lanzó contra Lincoln usando el peso de su cuerpo para sostener a su hermano en el lugar. Con el mismo impulso de la caída Lucy logró posar sus labios envueltos encima de los de su hermano.
Le tomo varios intentos llegar a realmente conectar con sus labios, y la envoltura fue inclemente a la hora de devolver el trato rudo con el que estaba siendo tratada, magullando la piel de la chica y de Lincoln por igual.
Todo el dolor y pena del proceso no le importaron, Lucy olvido todas esas penurias cuando consiguió besar de verdad a su hermano.
Su respiración se apresuró durante los primeros segundos mientras podía sentir la calidez y la forma de la boca de su querido hermano resonando a través del plástico, ese mismo chute de adrenalina le permitió volver a capturar las manos de Lincoln antes de que este intentara detenerla.
Pero, por mucho que el impulso de Lucy la llevara hasta ese extremo, la incomodidad y rigidez de su hermano pronto empezaron a quitarle el gusto al acto; esto terminó por calmarla lo suficiente como para detener su acoso.
El control se sentía bien para Lucy, pero lo que ella sentía en ese momento no era gusto, era repulsión, asco incluso; no hacia su hermano, pues aun sus labios inspiraban en ella deseo de saborearlo por horas.
El asco provenía de ella misma, por forzar su control sobre él.
—Dios… que te he hecho… —Lincoln se mordió el labio inferior y tapó sus ojos para evitar ver lo que había hecho— Lucy, lo siento… nunca debí enseñarte esto. No merezco ser tu hermano.
—No, Lincoln, yo lo siento… perdí los estribos, —Lucy se apartó a un lado de la cama—necesitaba verte feliz; pensé que besarte sería la mejor opción pues aquella vez te veías muy feliz.
Lucy extendió su mano hacia él, —Lincoln, levántate por favor.
Su hermano le cumplió el pedido, levantándose lentamente.
—Te prometo no volver a comportarme así.
—Eso no quita que lo que te enseñe estuvo mal. Ya el daño está hecho.
Lucy entonces atrapó la mano de Lincoln, acariciando su palma con cuidado.
—Linc. ¿Hay algo que se pueda hacer para que no te sientas culpable?
—Un castigo. Merezco un castigo.
Lucy pensó por un momento, soltó un suspiro, y luego miró fijamente a su hermano.
—Tu castigo será recibir mi ayuda, la ayuda de todos. Intentar mejorar. —Apretó la mano de Lincoln— No más música, ni libros, ni mangas.
Lincoln levantó la mirada, exaltado y con las pupilas dilatadas. —Como…
—Sí, los mangas de adultos y sangrientos que lees cuando te quedas afuera los fines de semana con el sequito de viejos raros que se juntan en el parque, sé sobre eso. ¿Crees acaso que Lola es la única que sabe sacarles los secretos a los otros?
—Oh… —Lincoln volvió a bajar la mirada— entiendo.
—Aun no termino, queda una regla: si intentas escapar de tu castigo, hare todo lo posible para que yo me vuelva la verdadera decepción de la familia.
Lincoln podría sobrevivir a cualquier golpe, pues cualquier cosa anexa a su persona perdía peso para él. Pero Lucy sabía que eso no aplicaba para sus hermanas. Y estaba en lo correcto, Lincoln estaba temblando del miedo.
—Lucy, no, por favor cambia esa regla.
—Hago esto porque te quiero y me preocupo por ti, Lincoln. Si se te hace más fácil, puedes ver esto como que estás haciendo una tarea para mí, una muy importante.
Lucy liberó la mano de Lincoln para así extender su meñique como símbolo de promesa. Lincoln vio el meñique y tragó saliva, la inseguridad remarcada en su dedo moviéndose hacia el de ella.
Pero no había nada que pudiera hacer, así que al final el trato fue firmado. Lincoln debía mejorar.
Nota de autor: la canción de este capítulo es un retazo de "Dispair" del artista Leo.
