Motivos


Miércoles por la tarde. Lucy junto a sus otras hermanas esperaban sentadas en una sala. Al otro lado de la habitación, Lincoln estaba hablando con una terapeuta.

Lucy se encontraba inmersa en sus pensamientos, con la vista pegada en el suelo. Por un lado le alegraba la idea de que está cita fuera suficiente para que Lincoln entendiera lo que el necesitaba. Por el otro lado, la posibilidad de que al llevarlo allí podría empeorarse la situación su hermano hacía que sus dedos temblaran y chocaran el uno con el otro en un intento de aliviar tensión.

—¿Estas bien. Lucy?

Quien despertó a Lucy fue Luan.

—No te preocupes que a ti no te toca luego, haha.

—Luan… no. Solo estoy preocupada por nuestro hermano.

—Meh, estará bien, es solo una etapa. —Comentó Lori antes de volver a su teléfono— Ustedes solo encárguense de preocuparse más por él, debemos estar atentas a cualquier información que sea útil para la doctora Lopez.

—¿Y si esa etapa que tiene es contagiosa? No, no, no, ayudare a Lincoln a mi manera, bien alejada.

—Estoy, con Lola, le daré mis palabras de aliento cada que pueda pero no voy a arriesgarme a poder empeorar las cosas o terminar yo con los ánimos por el suelo. —Añadió Lynn.

—Esperen, pensé que la doctora le iba a dar alguna medicina y ya.

—Leni, hace falta más que unas pastillas para que Lincoln cambie.

Mejorar, Luna. Queremos que Lincoln mejore, no cambiar a nuestro hermano.

—Concuerdo, —intervino Lisa— los humanos shomos criaturas que she adaptan a la shituación, por lo que nueshtra unidad fraternal masculina puede ser capaz de mejorar shus condiciones de vida en el ámbito shocial shin necheshidad de cambiar su aspecto o las bashes de su personalidad.

—Poo.

La pequeña Lily apuntó hacia la perilla de la puerta, la cual estaba girando para ese momento. Al abrirse Lincoln salió del otro lado junto con la doctora, su mirada estaba perdida en otra parte mas no le parecía a Lucy que este mostrara desdicha.

La doctora llamó a su siguiente paciente y dejó a Lincoln ir con sus hermanas.

—Hola hermanito, ¿Cómo estuvo todo?

—Hmm, bien, —Lincoln evitó mirar directamente a Lori— necesito meditar.

—Está bien, tu tomate tu tiempo. Vamos a llevar a Lynn a su partido, quieres que te deje en algún sitio o…

—Las acompañare.

Lori asintió con una sonrisa y guio a las otras en fila hacia Vanzilla. Cuando le tocó a Lincoln salir en fila se aseguró de quedar detrás de Lucy, cosa que esta no tardó en notar.

Ambos terminaron sentados juntos en la parte de atrás del vehículo, junto a ellos solo Luna les acompañaba; pero esta tampoco se veía preparada para lanzar la pregunta, ninguna estaba lista… excepto.

—Wincon

La bebe se había asomado por encima de su asiento.

—Wincon

—Hola Lily, ¿Qué pasa? —Lincoln atrapó a la bebe.

La curiosidad y preocupación genuina de la bebe era lo que Lucy necesitaba como impulso.

—Linc, creo que ella quiere saber cómo estás.

—Oh, pues, estoy bien, algo confundido pero bien. —Lincoln acaricio la cabeza de Lily— La doctora me dice que no presento síntomas de depresión, no crónica o algo grave, y que todavía aprecio mi vida heh, supongo que eso fue lo bueno de la consulta.

Luna se acercó un poco a su hermano, y las otras chicas miraron hacia atrás para saber lo que pasaba.

—Dijo que debo considerarlo como una dura recaída, y que debería enfocar mis esfuerzos en buscar una cosa en la que sea bueno. Así como todas ustedes que ya son buenas en algo.

—Pero Lincoln, tu voz y habilidad para cantar ya son asombrosas. —Exclamó con orgullo Luna antes de lanzarle a hacerle piojito a su hermano.

La pose de Lucy se endureció.

—Y tu estilo gótico es fantástico, estoy segura que si te enseño unas cuantas cosas podrás hacer tus propios conjuntos. —Añadió Leni.

La pequeña apretó los puños.

—No me gusta tantos tonos oscuros y depresivos, pero debo admitir que te quedan bien, hermanito.

—Además, ¿No que sabes dibujar? —Lana dijo mientras saltaba en su asiento.

—Lana no saltes, papá, literalmente, acaba de arreglar la van.

—He visto tus dibujos, no son lo mío, pero oye, serian el alma del velorio, haha ¡¿Entiendes?!

Todas estaban diciéndole a su hermano lo que ella apreciaba de él. ¿Estuvieron siempre conscientes de sus bondades?

—Linc, sé que no lo parece, pero preocuparse tanto por otros es una buena cualidad. Si hubiera más personas como tú en este mundo no habría tanto conflicto, ha, si por lo menos todas nosotras fuéramos tan serviciales como tú la vida en la casa sería un paraíso.

—Vamos Lori, la vida sin algo de picor para darle gusto seria insípida y aburrida. Quiero decir, la comedia misma necesita afectar a alguien. —explicó Luan a la mayor.

—Espera, ¿En serio? No me sabía eso.

—Claro, mira, solo piensa en un chiste o acto gracioso donde ninguna persona, actor o situación salgan perjudicados de alguna forma.

Lori lo pensó por un momento pero no parecía encontrar solución, por lo que chasqueó la lengua y dijo: —no nada, no se me ocurre ningún chiste. Ah no espera, vi uno en el retrovisor.

Luan arqueó una ceja, confundida, más pronto se dio cuenta de la intención de su hermana. Ya era muy tarde de todas formas, los otros Loud también se dieron cuenta y no lucharon las ganas de reírse a expensas de ella.

—Hah, buena jugada hermana… buena jugada.

El día de los tontos de ese año no sería bonito para Lori.


Al llegar a la casa Lori sacó una pizarra hacia la sala y llevó a todos sus hermanos allí para una corta reunión. Debían de ayudar a Lincoln a encontrar su don, y lo iban a hacer de la mejor manera que ellas sabían…

Metiendo sus formas y gustos en la formula.

Lucy vio con desagrado la idea de que sus hermanas intentaran resolver los problemas de Lincoln con soluciones que solo servían para ellas, pero tampoco quería apagar el espíritu de bondad que veía reflejado en cada una… después de todo.

—Hehe, es hermoso verlas querer ayudar a Lincoln al fin. —dijo para sí misma.

Con ese sentimiento en la cabeza se le hizo fácil ignorar sus dudas y conjeturas. ¿Quién sabe? Tal vez algo de lo que les gusta a las chicas le termine gustando a Lincoln. Lucy adoraba componer canciones, pero compartía con Lola el gusto por la belleza.

De igual forma, no estaba mal estar al tanto de su hermano por si el plan de sus hermanas salía mal. Así que decidió seguir a Lincoln por su travesía, comenzando por Leni, la cual pensó que enseñarle a Lincoln a bordar seria el inicio ideal. Lincoln ofreció varias de sus camisas negras para la tarea, bajo la excusa de que no importaba si las terminaba arruinando pues nadie se enfocaba en los niños como él.

Lucy pensó que las cosas irían bien, sentía, que las cosas irían bien. El ambiente, la música clásica de fondo.

—No le veo sentido a añadir más detalles a una pequeña cosa cuando ya de por si el mundo mismo no lo tiene… —Lincoln comentaba, con una leve sonrisa,— y aun así dentro de mi algo me mueve a seguir adelante.

—Lo siento Lincoln, pero esas cosas que dices, como que, no las entiendo del todo. Pero hey, esto me parece muy divertido y por eso lo hago.

—No te preocupes Leni, los lamentos del abismo tampoco es que deberían de ser escuchados. Pero la doctora me dijo que intentara sacar de mi sistema lo que en verdad quisiera decir, aun cuando este en compañía de otros.

Lucy quedo absorta, tanto como para no darse cuenta que estaba respirando por su boca. ¿Lincoln se había contenido con ella? Aun con lo cercanos que eran, Lincoln no había usado esas… esas hermosas palabras.

La pequeña sacudió su cabeza, estaba pensándolo demasiado. Lincoln tendría sus razones.

Mientras Lucy reorganizaba sus pensamientos, Leni y Lincoln continuaban en lo suyo, con Lincoln sentado en el regazo de su hermana y siendo guiado por la mano hábil de esta. La primera camisa fue bordada con patrones de cadenas que rodeaban los hombros del polo.

—Va quedando muy bien Lincoln, —comentó Leni con una sonrisa y apretujando levemente a su hermano—¿Y dime, porque cadenas?

—Es una representación de cómo mi alma esta encadenada al cuerpo que la rige y como mi cuerpo es preso ante lo que se espera por el resto de la humanidad, la ropa después de todo no es necesaria para existir.

Lucy llevó ambas manos a la espalda para así poder ocultar las caricias que iba a hacerle a su muñeca. Para su suerte, Leni y Lincoln estaban demasiado enfocados en ellos mismos como para notar la sonrisa de par en par que ahora tenía la jovencita plasmada en la cara.

—No lo entiendo del todo… ¿Estuviste en prisión?

—haha, no, Leni. Es en sentido figurado.

—No le veo la figura.

Lincoln sonrió con ganas, una sonrisa que dejo ver sus perlas blancas relucir, —ah Leni, tu ingenuidad puede incluso llegar a ser hermosa… —Sus ojos se volvieron a abrir, sorprendidos, y la sonrisa pronto mermo para dar paso a otro sentimiento, uno calentó levemente el aire que respiraba, forzándole a suspirar con gusto— Vaya, expresarme así en verdad ayuda…

Lincoln tomó otra de sus prendas para volver a empezar, comenzando así lo que daría fruto a tres camisas mejoradas en conjunto con su hermana, y una sola en la que el intento hacerlo por su cuenta.

En esta última Lincoln intentó hacer un efecto de eco que viajara por el pecho de la camisa, énfasis en intentó. Las líneas estaban chuecas en algunas partes y disparejas con respecto a las líneas del otro lado.

Se quedó mirando por un rato el producto de su esfuerzo. No estaba contento, pero tampoco se le vía triste, sus ojos miraban con esmero las fibras, concentrados en cada detalle. Leni al ver esta expresión salto de su asiento y fue a buscar rápidamente algo en las gavetas de su ropa.

Al regresar le mostró a Lincoln una falda hecha de tela de jeans, de las primeras creaciones de su hermana.

—Tuve que hacer varios recortes extras, el cierre está mal montado, la textura, que desde antes ya estaba descolorada, no es uniforme. Ah, e hice la cintura demasiado ancha para mi yo de aquel entonces, cuando lo intenté arreglar terminé dañando la tela así que…— explicó mientras se rascaba el cuello— ahora es más o menos, como que, inservible. Pero me divertí mucho haciéndolo, y ese sentimiento me llevo a seguir mejorando, creo que al buscar algo en lo que ser bueno deberías buscar por ese sentimiento.

—Un consejo corto y sencillo, que resguarda en sus palabras honestidad y… amor. —Lincoln le sonrió a su hermana y colocó la camisa imperfecta en su hombro— Gracias, Leni. Si bien el temor de fallar siempre estuvo al acecho, el estar contigo aligeró la carga de mi existir.

—Ahm… ¿Okay? Me alegra haberte ayudado, —respondió Leni mientras rascaba de su mejilla— oh, ¿No quieres que reparemos juntos esa última?

Lincoln volteo la mirada rápidamente hacia la prenda, —Hehe, la verdad, estas imperfecciones me gustan por ahora. Son el reflejo de su imperfecto creador. Cuando pueda reparar los hilos que trazan mi destino, los hilos que unen esta prenda también serán arreglados.

Con eso dicho, Lincoln tomó sus ropajes y se fue de la habitación. Lucy le siguió poco después, su usual movimiento entre saltos restringido ante los sentimientos que usurpaban su raciocinio. La joven necesitaba dejar escapar algo de esa tensión.

Y la mejor forma que consiguió hacerlo fue saltar hacia Lincoln en un abrazo al momento en el que ambos salieron del campo de visión de Leni. Estrujando el cuerpo de su hermano y acariciando la mejilla en contra de la de este.

—Ahm, ¿Está todo bien, Lucy? —Lincoln soltó, su expresión y cuerpo tornándose rígidos ante la súbita muestra de afecto de su hermana.

Ahora solo debía conseguir una buena excusa.

—Oh, es que… ahm… un refuerzo positivo siempre es bueno, ¿No? —Dijo antes de soltar una risa falsa— solo con esto hiciste un gran trabajo hoy Lincoln, y sentí que debía hacértelo saber y recompensar con algo de afecto.

—Ahm… gracias, mi cuerpo te lo agradece, pero mi mente perturbada no es digna de este gesto.

Lucy se separó de él, los latidos en su pecho seguían pulsando a la misma velocidad de antes, pero ahora si podía sentir que la sangre volvía a fluir por su cuerpo libremente, incluso se tomó la libertad de respirar profundamente, el viento entrando con facilidad a sus pulmones.

—Tal vez no seas digno, pero… ¿Te gusta? — Lincoln asintió ante la pregunta —Entonces lo seguiré haciendo.

Por una breve fracción de segundo los ojos de su hermano se alzaron. Lucy tomó nota mental de ese detalle antes de quitarle a Lincoln las prendas que iba a guardar.

—Yo me encargo de esto, ve con Lisa mientras tanto, ella era la siguiente ¿No?

—Así es, la prodigio innata aconsejando a la estirpe marginada del destino. Me intriga saber qué consejo podrá ofrecer la protegida de Thot a un mero mortal como yo.

Lucy inclinó la cabeza con intriga.

—Thot, dios de la sabiduría.

—Oh… ya, entiendo. Suerte hermanito, pronto estaré contigo.

Lucy se dio la vuelta y, con ligereza en sus pasos y pureza en sus saltos, llegó a la habitación de su hermano. Dejo la puerta abierta pensando que en un principio no necesitaría estar allí mucho tiempo… Pero.

Al ver nuevamente la habitación de su hermano un pensamiento intrusivo la molesto.

—Hmm, tantos sentimientos que quieren salir, y su habitación sin embargo está vacía. Tal vez si este lugar se pareciera más a él, Lincoln se sentiría más cómodo en la casa. Podría hasta olvidarse de esa funesta idea de irse a vivir debajo de un puente.

Lucy fue rápidamente a su habitación a buscar por cosas que podría usar para decorar la habitación de su hermano. Al entrar y toparse con las luces led colgando sobre su cama se iluminó la primera idea dentro de su cabeza.

La pequeña tenía dentro de la gaveta anexa a su cama dos juegos de cintas extra en caso de que necesitara reemplazar la que tenía. Extrajo una y la configuró para tener color azul, morado y rojo oscuros.

Volvió con prisa al cuarto de Lincoln y se ideó lo que podría hacer con las luces, pero iba a necesitar ayuda, para su suerte, todo el alboroto que hacían sus pasos había atraído la atención de la persona correcta.

—Veo que estas tramando algo hermanita, —Avisó Luna a lo que entraba en la habitación.

—Nuestro hermano necesita sentirse en casa, así que pensaba añadirle algo de su estilo gótico a esta habitación, pero necesitare más que solo luces, además ni siquiera puedo montar las luces yo sola, el techo de este lugar es muy alto.

—No te preocupes Lucecita, yo me encargo de eso. Tú mientras ve a buscar en mi habitación, debo de tener alguna cosa entre la basura debajo de mi cama que le pueda servir a Lincoln.

Lucy se puso manos a la obra y corrió lo más rápido que pudo hacia la habitación de Luna, nunca perdiendo el estilo durante su trote.

Lo primero fue sacar los tesoros de entre la basura y misterios que ocultaba la cama de su hermana, había posters de viejas bandas, retazos de tela morada y negra, plumillas rotas, una peluca castaña usada y polvorienta, cuerdas.

Por si solas no eran de ayuda, pero Lucy tenia lo necesario para arreglárselas. Después de todo, componer canciones no era en lo que ella destacaba, mas si era lo que más le gustaba hacer junto a Lincoln.

Aquello en lo que ella en verdad destacaba era otro tipo de arte, aquel que podía moldear con sus manos y dar forma tangible.

En pocos minutos, y con solo tijeras, pintura y adherentes a su disposición, confeccionó tarántulas usando el cabello y las cuerdas, Calaveras hechas del papel estucado y a las que se les dio textura con los restos de las plumillas, y finalmente, cadenas hechas de la tela.

Con todo listo le dio un vistazo a los resultados de su esfuerzo, su pecho inflado y orgulloso. Para cuando regresó a la habitación de su hermano ya Luna estaba terminando de montar las luces.

—Vaya, vaya, buen trabajo hermanita, —Dijo Luna antes de hacerle piojito a Lucy— espero que a Lincoln le guste tu detalle. No creo poder hacer algo en caso de que lo odie, pero seguro que Lynn no será tan piadosa.

—Me asegurare de detener a Lynn en caso de que eso pase. —Lucy respondió con una sonrisa antes de extender varios de los adornos hacia su hermana— ¿Me ayudas a montar todo esto tambien?

—Cualquier cosa por mi Lucecita.

Les tomó a ambas menos de diez minutos montar todo y salir de la habitación triunfantes. Ahora solo faltaba que el dueño del cuarto diera su veredicto.

—Muchas gracias por todo Luna, iré a ver cómo sigue Lincoln. Espero que Lisa no haya intentado experimentar con él.

—No hay de que sis. Solo dile a Lincoln que yo también ayudé. —dijo antes de saludar a Lucy con un golpe de puños— ese pequeño cuervo me ha hecho más fácil la vida por mucho tiempo sin que yo haya podido devolverle el favor.

Luna bajó por las escaleras, dejando a Lucy libre para ir en búsqueda de su hermano; pero la despampanante rubia no podía dejarse ver con esos harapos; el trabajo había dejado su vestido rosa arrugado y con manchas y puntos por todos lados.

—Debí de preocuparme más por lo que llevaba puesto… —Se encogió de hombros— bueno, ya es muy tarde para lamentarse.

Cambiarse de ropa fue algo casi inmediato, fue solo cuestión de tomar otro de sus vestidos de una pieza, y esta vez con una chaqueta para hacer juego.

Para cuando volvió al pasillo que se encontró con la puerta de Lisa abierta y pudo escuchar parte de la conversación que entablaban Lincoln y la pequeña.

—… y ashi, con la curioshidad como shustento y los reshultados de aquellos que nos prechedieron como prueba, puedo afirmar con total seguridad que por mucho que te pueda abrumar el universho conocido, los humanos sheremos capaces en el futuro de entenderlo y manipularlo en shu totalidad.

Entonces Lincoln salió de la habitación, una mano en la barbilla y los ojos enfocados en algo más allá de las grietas en el techo.

—Ahora shi me disculpas, debo proseguir con mi experimento. Espero poder retomar esta convershación y repashar sus detalles contigo en profundidad dentro de otra inshtancia de tiempo.

Lisa cerró la puerta, dejando a Lincoln solo con sus pensamientos del otro lado. Al poco tiempo, viendo que Lincoln no se veía capaz de salir de su cabeza, Lucy se le acercó.

—Parece que Lisa te dejó con que pensar…

—Hmmm, — parpadeó, sus ojos regresando a la realidad conforme su cara descendía, —Si, mucho de lo que dijo no lo entendí del todo. Pero, hubo un sentimiento que surgió en mí cuando explicaba cómo cada vez es más fácil comprender que ocultan los confines oscuros del espacio. Esperanza, creo que fue esperanza.

Lincoln volteo hacia Lucy, sus parpados agotados no podían mantenerse firmes.

—Necesitare repetir esas clases unas cuantas veces más si quiero entenderlo todo. Pero por el momento solo quiero descansar.

—¿Puedo acompañarte a tu habitación? Yo y Luna te dejamos un regalo esperándote y… — añadió con los talones levantados— en verdad quisiera saber qué opinas.

Lincoln se embelesó un par de segundos en la expresión de anticipación que tenía su hermana.

—Oh, okay, aunque te debo avisar de antemano que no esperes mucho, aun no creo que merezco lo que están haciendo. Ustedes se han enfrentado a las tinieblas de este mundo y perseverado, solo cuando yo sea capaz de hacer lo mismo podre verme digno de vuestros detalles… y la verdad, el vacío me parece un lugar demasiado bueno como para intentar perturbarlo.

Lucy hizo un puño detrás de si con ambas manos, intentando calmar lo que evocaba en ella cuando Lincoln se atrevía a soltar tales frases cual personaje trágico en una obra de teatro. Sus palabras resonaban dentro de la cabeza de la pequeña, como si se tratase de un delirio intentando suplantar la realidad que la rodeaba; y por breves momentos podía sentir como el mundo y las ataduras que lo sostenían de forma lógica se liberaban.

Y Lucy adoraba ese sentimiento.

—¿Lucy?

Tanto le gustó que esta vez fue incapaz de salir a tiempo de su trance como para que no se notara.

—Oh, di-disculpa, me quedé pensando en otra cosa por un momento. Estoy bien, tú ve hacia el cuarto, yo te sigo de cerca.

Y así como prometió, Lucy se mantuvo cerca de Lincoln durante el trayecto, los nervios acumulándose poco después y evitando que se moviera con naturalidad. Por suerte el viaje era corto, y en menos de diez segundos Lincoln ya tenía la mano en la perilla.

Al abrir, Lucy no pudo evitar cruzar los dedos y morderse el labio, con sus ojos en todo momento al tanto de la expresión de Lincoln.

Pero esa expresión tardó en llegar, el cansancio en sus ojos aún se notaba con creces mientras el miraba cual moribundo en trinchera esperando a que la parca termine su trabajo.

—Cadenas en el techo cuyos colores se mezclan con el de las luces. Un recuerdo de las ataduras que nos someten, ocultas a simple vista entre las comodidades del nuevo mundo. Calaveras en las paredes… —se acercó a una al ver como la luz se reflejaba tenuemente en estas— la textura es un buen detalle.

Miró entonces hacia las tarántulas que descansaban en su mesa de noche.

—Criaturas hermosas e incomprendidas. Su aspecto es solo producto del mundo cruel al que tuvieron que adaptarse, pero ese mismo estigma ha permitido que solo los que en verdad estén listos para amarlas se les acerquen... Espero yo poder ser digno algún día también de amar a una de ustedes.

Los nervios ayudaban a la pequeña Lucy a controlar sus otras debilidades, sin embargo tuvo que controlar su respiración de todas formas. Especialmente, cuando Lincoln se volteó hacia ella, con una sonrisa tenue y ojos brillosos.

—Gracias Lucy, muchas gracias por todo; prometo que hare mi mayor esfuerzo para cambiar y devolverles el favor.

—Lincoln, no. Tontito, no queremos que cambies, queremos que mejores a tu manera, sin cambiar nunca quien eres en verdad. —Lucy acarició con su palma la mejilla de su hermano—Tú forma de hablar, tus gustos, tu estilo, son todas partes de ti que no cambiaríamos por nada en el mundo.

Lucy se acercó un poco más y extendió su brazo. Lincoln entendió el ademan y se dejó abrazar, para poco después devolver el mismo cariño.

—Mi existencia siempre me ha parecido insignificante ante el gran esquema de las cosas, pero hoy. —Lincoln apretó a Lucy con cuidado, sacando de esta un dulce y corto suspiro— hoy entendí que para ustedes significo mucho. Admito que aún me cuesta creer que quieran esta versión de mi… y aun así la posibilidad de que eso sea cierto me llena de cierta…

—¿Esperanza? —Lucy acarició la espalda de su hermano.

—Esperanza. —Lincoln respondió, añadiendo un beso en la frente de Lucy— Voy a dormir un rato, tu hermano necesita que todos estos pensamientos se asienten.

—Entendido, —Lucy dijo, separándose del abrazo— Cualquier cosa te levantare cuando vayamos a cenar.

Lincoln asintió y su hermanita salió de la habitación en un son de saltos y risas; tan feliz que hasta a ella le costaba recordar que había llevado a su hermano a esas circunstancias a base de chantajes y posibles castigos, y no con palabras bonitas y de buen ánimo.

Aunque tampoco se podía culpar, aquello había sido culpa en parte del stress del momento. Simplemente había mostrado una faceta de ella que pocas veces veía la luz del día.

El verdadero problema de esa faceta, es que seguía compartiendo los deseos de la Lucy habitual. Y había un deseo… una necesidad en particular, que Lucy necesitaba suplir, y pronto.