Razones


Había transcurrido una semana desde la primera consulta de Lincoln, tiempo en el cual tuvo sus altas y bajas, siendo estas últimas una consecuencia de intentar socializar en la escuela con la gente equivocada; ese día regresó con la ropa hecha tirones y con cola y residuos de basura en el cabello.

Si bien Lynn fue capaz de tomar justicia por sus propias manos, Lincoln no salió de su habitación ese día; y la mañana siguiente se le notaba ansioso, buscando algo en lo que ayudar a las otras.

Luan fue quien salvó la ocasión aquella vez, llevando a Lincoln a la fiesta de una chica que compartía los mismos gustos que él. Lucy se ofreció a acompañarlo pero sus hermanas mayores le prohibieron tal acción; Lincoln necesitaba ser capaz de disfrutar su día a día por sí solo.

Junto a esta prohibición otra regla fue añadida durante esos días, Lincoln no tendría permitido ayudar a sus hermanas en actividades que pudieran desgastarlo físicamente. Consejos, tareas, y opiniones quedaron como las únicas opciones.

Conforme los días pasaron Lucy siguió la pista de su hermano cada que podía, tomando notas de las veces que sonreía antes de ir con sus nuevos amigos, de cómo mencionaba a sus otras hermanas y a ella las cosas que le interesaban, de sus momentos donde cantaba a todo pulmón.

Parecía que su hermano iba por buen camino, pero la mente de Lucy no iba a caer en suposiciones, tenía que cerciorarse. Por esa razón ella se encontraba durante esa placida noche frente a la puerta de la habitación de él.

Había escogido el momento perfecto, con la mayoría de sus hermanas y padres fuera, y con una Leni profundamente dormida, no había ruido ni disturbio alguno dentro de la casa que pudiera perturbar el momento a solas con su hermano.

—¿Quién es? —Preguntó Lincoln antes de que Lucy pudiera acercar su puño a la madera.

Lucy retrocedió medio paso, se había quedado absorta en sus pensamientos, — Linc, Soy yo.

—Oh, Lucy, pasa.

Lucy aceptó la invitación y entró con paso lento a la habitación, asegurándose de cerrar la puerta con cuidado. Lincoln estaba sentado en la cama, un par de audífonos reposando cerca de él y un cuaderno de notas en su regazo. Lucy notó con curiosidad que ya este tenía puesta su pijama puesta, un sweater negro extra largo, lo suficiente como para cubrirle hasta las rodillas.

—¿Tienes un momento para hablar?

—Por supuesto, mis ideas y música son cosas fáciles de replicar, en cambio los momentos contigo siempre son algo único.

Lucy cubrió su boca mientras reía, sentándose en la cama poco después. —Me encanta e intriga a la vez que puedas soltar cosas como esa tan fácilmente.

Lincoln sonrió y colocó el cuaderno en su mesa de noche, — La verdad no te sabría decir el por qué me gusta hacerlo, ya hice las paces con ello. Simplemente acepté que me hace feliz expresarme así.

—Me alegra saberlo, Linc. —Lucy entonces se quitó los zapatos y acomodó sus pies de lado en la cama para estar más cómoda.

Lincoln reclinó la espalda hacia adelante y preguntó a Lucy por el motivo de su llegada, esta entonces respondió:

—Vine para preguntarte sobre ti. He visto que has mejorado mucho, pero no puedo valerme solo de mi opinión y de lo que veo. Necesito saber tu versión también.

Lincoln evitó mirarla mientras pensaba, su mano rascando ansiosamente su cuello.

—Si de algo sirve, me he sentido mejor. Pero no puedo decir que he mejorado… pareciera que solo me estoy ocultando de lo que es importante.

—¿Eh? —Lucy inclinó la cabeza y torció la boca— no te entiendo.

—Sigo viendo con malos ojos a la vida, tengo fuerzas para hacer mis deberes pero sigo sin verle lo bueno a seguir estudiando. —Lincoln suspiró y volteó hacia su derecha, —Hice nuevos amigos, pero al final todos somos del mismo agujero, se siente como si hubiera escogido la salida fácil cuando estoy con ellos. —Lincoln resopló suavemente— ¿Qué puedo aprender de amigos que ven al mundo con los mismos lentes rotos con los que yo lo veo?

Lucy tomó a su hermano de la mano, lo cual bastó para tener su atención más no para salvarlo de sus propios pensamientos.

—Lincoln, creo que no te has dado cuenta de lo que en verdad es importante. Quiero que te fijes en aquello que yo he visto durante todos estos días, ¿Has sido así de feliz antes?

—Yo… —Lincoln empezó a recordar a lo que sus ojos se abrían de par en par— Si… nunca había sido así de feliz. Pasar el tiempo con Maggie y Haiku, el tiempo que paso con Leni tejiendo o con Luna buscando nuevas bandas que escuchar…

Finalmente su hermano le había devuelto la mirada, Lucy lo había sacado del pozo en el que se estaba metiendo.

—Con el tiempo se resolverán los problemas que te molestan. —Lucy dijo mientras el agarre que tenía sobre la mano de Lincoln crecía a paso lento— Pero por ahora, creo que deberías de solo enfocarte en los buenos resultados. Al menos eso es lo que yo hago, y siendo honesta, me encanta el resultado que veo en ti.

El color rojo de las mejillas de su hermano contrastaron rápidamente con el purpura luminiscente de la habitación, —Oh, ehm…— soltó antes de retraerse, —Gracias Lucy, la verdad creo que de no ser por tu determinación mi alma seguiría al borde del abismo. Ahora solo veo ese vacío infinito como un amigo lejano y no un peligro latente… Muchas gracias.

—Hmm… — Lucy murmulló, una sonrisa quebrando el porte serio que llevaba hasta el momento. A diferencia de las anteriores ocasiones, nada detenía esta vez a la pequeña. No hacía falta contener los temblores en su cuerpo, o la emoción que amenazaba con sobrecargar su pecho. Sin pensarlo dos veces se lanzó hacia Lincoln en un abrazo tomándolo desprevenido y haciendo que este callera junto con ella en la cama.

—Oh, auch, hehe. —Lincoln entonces intentó apartarse del abrazo con cuidado— Lucy, agradezco mucho tus palabras, pero por favor no seas tan afectiva conmigo. Eso sí que no me lo merezco.

Lucy aceptó temporalmente la petición de su hermano, no con buena cara obviamente, —Linc, deja de decir eso, por favor. Si te mereces todo mi afecto… —Lucy se inclinó más cerca, asegurándose de que dejar su boca entre abierta para que Lincoln pudiera ver bien sus labios— mereces más incluso.

Lincoln sacudió rápidamente la cabeza hacia los lados y sostuvo a Lucy de los hombros, —No, Lucy. Me aproveché de ti y eso estuvo mal. No sé qué…

—Lincoln, —Lucy silenció a su hermano colocando su palma sobre la boca de este— ¿De verdad crees que soy tan inocente?

Dejó libre la boca de su hermano, más de este solo vino un balbuceo ininteligible y un ceño fruncido.

—Desde el momento que me explicaste las reglas del "juego" sabía lo que estaba pasando. Si en verdad no hubiese querido seguir adelante hubiera huido de la habitación antes de que cualquier cosa hubiera pasado.

—¿E-eh?

—Linc, por mucha perfección que veas en nosotras. Cada una tiene sus… particularidades. En mi caso, es una fascinación que tengo contigo.

—¿Qué?¿Conmigo? —Masculló— Pero, ah…

—Adoro la belleza que este mundo ofrece, y me encanta poder recrearla de cualquier forma posible. —Añadió Lucy antes de acercarse más a su hermano, lo suficiente para poder captar parte del olor que emanaba de el— Pero también deseo a veces solo sentir la otra cara de la moneda, ver el mal que hay en este mundo, la desesperación detrás de vivir sin un propósito.

Lincoln soltó los hombros de su hermana y está en respuesta lo tomó de ambas manos, acercándolas a su cara.

—Lincoln, contigo cerca no siento necesidad de esforzarme en ver lo malo del mundo, tu complementas esa parte para mí. Si te he ayudado es porque amo eso de ti, y porque tengo miedo de que mi gusto termine lastimándote.

Lincoln se forzó a evadir la mirada de ella mientras se mordía el labio. Lucy vio con detenimiento el temblor en las manos de este.

—Hermano… solo quisiera entenderte. Sé que lo que estoy insinuando que tengamos está mal, puedo olvidarlo si así lo deseas… pero al menos dame el gusto de saber porque pareces sufrir tanto.

La petición fue seguida por un breve momento de silencio, uno donde los ojos de Lincoln lograron fugarse por un momento y ver hacia otro sitio. Cuando este regresó de las profundidades de su mente lo hizo con una gran bocanada de aire.

—Tengo miedo de lo que nos podría pasar, de lo que te podría pasar. Si alguien se llega a enterar no habrá lugar donde seamos realmente bienvenidos. Aun si nadie se llega a enterar, no puedo soportar la idea de corromper tu alma así como lo hice con la mía.

Lucy sostuvo de una de las mejillas de su hermano, y este dejó su peso caer sin reprochar.

—Lincoln, entiendo tu miedo a ser descubierto. Ahora, esa corrupción de la que hablas… ya existe. —Lucy tomó una pausa para que este pudiera procesar lo que había escuchado, y quitó su mano de la mejilla cuando los ojos exaltados de su hermano le indicaron que ya el había entendido.

—Si no la vez es porque yo así lo quiero. Me gusta la dulzura de este mundo y por eso la replico, mas no has de confundir la belleza con inocencia. Lo siento por no decírtelo en aquella ocasión, sabía que de hacerlo tú te detendrías. Me aproveché de ti.

La boca de Lincoln se abrió pero sus labios apenas podían moverse.

—Ahora lo sabes, mis pensamientos no fueron afectados por lo que hiciste. Siempre fui así, y lo sigo siendo.

Las pupilas de su hermano temblaban, ¿Era miedo? ¿Ansiedad? ¿Confusión? No estaba segura.

—Lincoln, por favor háblame…

—Yo… —Trago saliva— No sé qué pensar, o qué debería sentir…

—Hmm, ¿Que te dice tu corazón?

—Está cantando, no ha parado de cantar una canción. —Lincoln, con temblor en su pulso y dificultad para mover su mano por la funda de la cama, atrapó el reproductor, le quitó los audífonos y colocó una pista.

Al soltar el reproductor sus ojos volvieron hacia su hermana.

Atiende a mi voz.

Y escucha lo que yace dentro.

Lincoln entrelazo los dedos de su mano con los de ella, su pecho inflándose mas rápido de lo habitual, y como reacción reflejo, en Lucy también creció la anticipación.

Abraza el temor en ti.

Deja que la noche venza esta vez.

Sus caras se acercaron, dando inicio a su acto con un beso esquimal. Lucy soltó una pequeña risa y le dio un beso a Lincoln en la punta de la nariz.

Cierra los ojos.

Ambos siguieron la letra de la canción.

Ten fe en mí.

Labios abiertos y con el aire de ambos siendo intercambiado, los hermanos estaban listos para sucumbir.

Y deja la pureza atrás.

Lucy recibió primero el calor del contacto. La suave carne de su hermano desprendía un aroma salado. Pronto ella devolvió el favor, pellizcando con cuidado el labio inferior de Lincoln, y gozando ante el vapor que emanaba de la boca de este.

Solo nunca estarás.

Sin separarse mucho de él, Lucy se acercó a Lincoln, colocando sus piernas alrededor de él, exponiendo sin pena alguna lo que ocultaba su vestido. El cantico les imploraba un mensaje claro: tenían que estar más cerca.

Ante la ventisca, la sombra te cubrirá.

Lucy uso sus piernas para jalar su cuerpo hacia adelante, sentándose sobre su hermano. Lincoln la capturó por inercia en un abrazo en el que se aseguró de afianzar a su hermana. Cuando esta sintió el lugar donde estaba siendo colocada un súbito bombeo de placer casi le impide contener el gemido que soltó.

Pero Lincoln logró atrapar dicho gemido en mitad de otro beso. Ahora segura, Lucy atrapó a Lincoln entre sus brazos y piernas, y dejó sus alaridos de placer salir sin reproche dentro de la boca de su hermano.

Solo nunca estarás.

Lucy no tardo en descubrir que debajo del suéter de Lincoln no se ocultaba un pantalón. La fina tela que llevaba puesta y la suave tela que cubría a su hermano eran lo único que los separaba de consumar el pecado.

—Lincoln…

Solo para asegurarse, Lucy presionó su pelvis en contra de esa área dura, ganándose un quejido de su hermano, y una ligera vibración que su jardín apreciaba más de lo que ella había imaginado.

—Luc- ah~ allí, no…

Fue esa misma sorpresa, junto con el gusto culposo de escuchar a su hermano suplicar, lo que la llevó a confirmar el descubrimiento repitiendo la acción.

Bebe de mi cocción.

Un simple beso no era suficiente, pronto ambos descubrieron que se sentía mejor el cosquilleo producto de hacer sus lenguas bailar en pareja, siguiendo la lenta balada como dos adolescentes abrazados en fiesta de preparatoria.

Siente el calor surgir.

Lincoln era ya incapaz de contenerse, su cintura se movía a la par que la de ella, propiamente frotándose el uno al otro.

Cierra los ojos.

Ten fe en mí.

Lucy fue separada de golpe del calor que producían la piel húmeda de su hermano, y soltó un quejido al verse incapaz de enmudecer sus gemidos. Aun así, decidió mantener los ojos cerrados y esperar lo mejor.

Y Deja la pureza atrás.

Las prendas que cubrían su pecho habían sido jaladas hacia abajo. La pequeña se estremeció por un breve momento ante el frio, y esa misma vibración le hizo plantar la base de su clítoris en una de las venas punzantes de su hermano.

—oh~ eso… ah~— colocó rápidamente una mano sobre su boca para contener el gemido, —he,hehe… Linky…

Solo nunca estarás.

Un cálido vapor familiar cernió directamente sobre sus pezones.

—he, oh~ haha~ eso me gusta…

Ante la ventisca, la sombra te cubrirá.

Uno de sus pechos fue cubierto por un húmedo calor, y la misma lengua que antes le hacía vibrar los labios ahora estaba poniendo en sobrecarga su cuerpo. Ya no bastaba con taparse la boca, Lucy tuvo que morderse la mano para evitar gemir con fuerzas.

Solo nunca estarás .

Y Vive aquí, sueños hechos verdad

Lucy dio un suspiro de placer ante la exactitud de la canción que Lincoln había escogido, pues su mente en ese momento estaba olvidando el concepto de lo que era real. Solo podía seguirle el paso al cosquilleo en su cuerpo, a la lengua de Lincoln que la hacía bailar cual títere conforme este saboreaba su pezón.

Contigo estoy, siempre en unión.

Solo podía enfocarse en el placer del momento y como crecía dentro de ella un ardor intenso que le exigía más, cual horno de fundición, cual lava consumiendo todo a su paso; era insaciable y le hacía morderse más fuerte con cada arremetida ofrecida por su hermano.

No podía mas, se repetía, mientras apretaba de cabeza de su hermano para que chupara más fuerte de sus pechos.

—Necesito más, —clamaba entre dientes.

Hasta que por obra de su habilidad y la necesidad de su cuerpo, logró apartar la tela que la separaba a ella de la gloria. Y para su grata sorpresa la abertura en el bóxer de Lincoln había dejado parte de su miembro libre.

Pronto serás .

Por un breve momento, podían en verdad tocarse.

Puesto en libertad,

Lagrimas cubrieron su sonrisa y sazonaron los pechos que Lincoln devoraba.

De todo tu pesar.

Y finalmente, su interior colapso en una implosión, una que la dejó babeando, un grito ahogado el único sonido capaz de emitir. Dentro de su cuerpo la ola de placer la baño, desprovisionándola de toda carga.

Una segunda y tercera ola le siguieron, derrumbando a la chica.

Solo nunca estarás.

Lincoln recostó a Lucy sobre la cama y, aun preso ante el placer, procedió a masturbarse encima de ella. Lucy vio con una enorme sonrisa la roja cara de su hermano desesperado por consumar su acto junto a ella.

Los brillantes ojos zafiro de Lucy se hicieron visibles para Lincoln, redirigiendo su atención hacia su hermana—Linky, aquí… —Lucy entonces levantó su pelvis un par de centímetros, presentándose e invitando a Lincoln a que se corriera sobre ella.

Vivirás aquí, sueños hechos verdad.

La respiración de Lincoln, lenta y concentrada, pronto perdió los estribos y se volvió errática conforme la presión dentro de si se volvía más grande. Sus ojos se cerraron a la par que sus dientes cuando llego a sus últimas.

Y Lucy recibió con gusto la cálida crema que este produjo, y rio en un tono suave y juguetón conforme el líquido se esparcía por su pelvis y bajaba por su vagina.

Contigo estoy, siempre en unión.

Lo último que recibió Lucy fue a su hermano en brazos cuando este se desplomó.

—Me… me siento muy feliz. —Lincoln exclamó en un susurro, una sonrisa inmortalizada en su cara.

Lucy acarició su mejilla en contra de la de Lincoln y le dio un beso esquimal.

—Yo también, Linky.

—Me gustaría pensar en lo hermoso que sería mantener nuestra inmoral relación; pero tengo miedo de que la realidad sea más dura conmigo de lo que espero.

—Mientras podamos ocultárselo a todos, seremos felices hasta que nos toque enfrentarnos a la cruda verdad, —Lucy añadió antes de cerrar los ojos y dejar que Lincoln cayera de lado, junto a ella.

Lincoln meditó por un momento mientras veía la placida cara de su hermana conforme esta caía presa del sueño y la extenuación.

—Sí, creo que esta será la única verdad de la que me gusté escapar.


Nota de autor: la canción usada para este capítulo es el tema de Aphelios: the weapon of the faithful.