Buenos días, tardes, noches o madrugadas a todos los lectores de Fanfiction!
Cómo les trata la vida? Han conseguido recuperar el ritmo en medio de esta pandemia semi controlada?
Aunque sea poco, aprecio el apoyo que le están dando a este fic. Sé que no es muy favorecido el fandom de JJBA, pero aun así quiero aportar mi granito de arena.
Bien, ahora responderé a los comentarios del capítulo anterior:
whitestorm: Tengamos en cuenta que, posiblemente, Tomoko amaba tanto a Joseph que nunca más se entregó a otro hombre desde el nacimiento de Josuke...hasta que nuestro paralítico favorito llegó a esa dimensión. No digo que los consejos sean malos, sino quienes lo dicen y el contexto que llevan.
Zataro5: Coincido en que el grito de Tusk es adorable, pero al mismo tiempo es bastante aterrador, es como un niño que trata de matarte mientras rie.
rissottoblack14: Ehm...tal vez te enteres en los siguientes capítulos lo que Gyro hizo. En cuanto a tu pregunta, tengo en mente algunos one-shots más de Jojos.
Guest: Al epílogo de Wanda recién llevo escrito la mitad (es decir, me falta la otra mitad y toda la reacción), por lo que no puedo darte una fecha exacta. Con respecto al periodo con el cual actualizaré este fic, si todo sale bien entonces será cada día por medio.
Sin más que decir, solo aclararé que no soy dueño de ningún personaje, todo corresponde a su respectivo creador.
Capítulo 3: Romeo debe morir?
(PRE-VERTIGO)
El tamborileo que efectuaban las falanges sobre el techo del automóvil se podía oír con claridad, demostrando así la inquietud que estaban viviendo todos los integrantes y amigos de la familia Joestar, aunque uno de ellos era quien fallaba en disimularlo como siempre lo hacía.
-Giogio…- intentó captar su atención Fugo, quien fue elegido para cuidar del recinto Kujoh junto a Trish, Sheila E y Okuyasu.
-Esto es demasiada coincidencia si lo analizamos bien- en un tono ronco se explayó Giovanna, deteniendo el monótono sonido.
Un suspiro cansino escapó de los labios pertenecientes a Pannacotta, comprendía la molestia que su amigo y jefe sentía, pues inclusive desde Italia quiso ayudar en el último caso que envolvió la vida de Jolyne Cujoh, solo para toparse con inmediatas incongruencias que entorpecían todo auxilio.
-Lo sé, pero por favor piensa de forma minuciosa. Si todo lo que el Sr. Jotaro nos dijo por teléfono es cierto, entonces no tienen espacio para equivocaciones- el italiano de cabello castaño claro alegó, queriendo retomar el tema principal por que cual todos estaban reunidos.
-Hay días en que maldigo ser hijo de ese hombre…- confesó Giorno, separándose del vehículo y abriendo consecuentemente la puerta luego de divisar que gente se aproximaba.
-Recuerda que no solo él es tu padre- notando que el tiempo de plática entre ellos estaba por finalizar, Fugo olvidó por un segundo que hablaba con su jefe y le palmeó el hombro mientras señalaba con un asentimiento a cierto parapléjico.
Quien lucía igual o más serio que el propio líder de Passione.
-Sí…definitivamente eres un Joestar de sangre- lúdico, el usuario de Purple Haze mencionó antes de retirarse en dirección a la residencia para cumplir su función de guardaespaldas.
Aún a solas junto al vehículo, el mestizo rubio retomó su sereno semblante cincelado que tanta gente conocía ya, mas aquello no podía ocultar el sinfín de emociones que desbordaban sus orbes penetrantes, tranquilizando sin conocimiento propio al resto de los familiares pues creyeron en un comienzo que no le importaba lo que estaba sucediendo en Cabo Cañaveral.
-Estás listo? – la voz de Josuke sacó del ensueño al hijo de DIO y Jonathan.
-Estamos perdiendo tiempo, lo sabes? – manteniendo a raya su temperamento, Giorno notificó.
-Están preocupados por el bienestar de Jolyne y Jotaro. Es normal que se tomen sus minutos para expresar lo que sienten- a sabiendas que entendía muy bien lo que trataba de explicar, Higashikata señaló lo que Holy o Tomoko hacían.
Solo podía maldecir el mafioso italiano, incapaz de negar la veracidad que poseían los dichos del oficial policiaco japonés que tenía al lado. No era la primera vez en su vida que sentía tanta impotencia para solucionar un problema para alguien que le importaba demasiado, y con cada minuto que pasaba en el reloj, más recordaba Giorno a sus difuntos amigos con los que soñaba algunos días y le felicitaban por mantener vivo el sueño que anhelaba.
Josuke, por su lado, hubiese hallado divertida la reacción en cualquier otra ocasión. No obstante, la angustia de los familiares y el incesante deseo de ayudar por su parte eran mucho más importantes. No solo su sobrino y la hija de este mismo estaban en peligro, sino que posiblemente el resto del mundo estaba en jaque por culpa de un hombre que seguía de manera fiel los pensamientos de un difunto monstruo.
Para suerte de ambos, el resto de los que componían el improvisado grupo finalmente se acercaban a los vehículos, luciendo decididos. Inclusive Shizuka, quien se había ofrecido a ayudar ante toda protesta vocal que los adultos hicieron, para luego aceptar con renuencia que ella sería de mucha ayuda con Achtung Baby para infiltrase
-Saben cuál es el plan? – inquirió Zeppeli, quien entregaba la posesión de Polnareff a las manos del pistolero mafioso.
-Sí. Conducimos lo más que podemos hasta Cabo Cañaveral. Cuando notemos algún cambio en el ambiente, detenemos la marcha y procedemos a la segunda etapa- Koichi comentó, el cual aceptó unirse a la misión de rescate luego de convencer a Yukako.
-En serio debo estar dentro de…? – con el motor en marcha, Josuke hizo alegoría a su presencia cercana con Polnareff.
-No puedo llevar a personas por la misma brecha. Además, ya lo intenté antes con él y funcionó- segó la plática inmediatamente el usuario de Tusk, pues no era momento para miedos infantiles.
Aceptando a regañadientes que discutir solo acabaría con él siendo desmayado para que cumpliera la segunda parte de plan, el hijo de Tomoko Higashikata y Joseph Joestar se cruzó de brazos, bufando infantilmente cuando su hermana adoptiva sonreía divertida por lo sucedido.
-Siempre podemos contar con la ayuda de tío Gyro para dormirte- la suave voz de la joven japonesa, acompañada por la áurea sonrisa del italiano, provocó escalofríos en Josuke.
-O de Giogio para que te dé una sobrecarga de vida- desde el asiento de copiloto y mirando por encima del hombro izquierdo, Mista complementó.
-Se dan cuenta que están amenazando a un oficial de policía, no? – frunciendo el entrecejo, habló el pelinegro de peculiar peinado, señalando al mismo tiempo para placa que colgaba de su pecho.
La plática sirvió como alivio en el tenso momento que vivían, consiguiendo que hasta el líder mafioso elevara las comisuras de los labios por lo que eran recurrentes discusiones cuando la familia se reunía. Habiendo asumido la responsabilidad de conducir, debido a la experiencia que tenía desde joven, Giorno aceleraba sin importarle las señales de tránsito en las singulares autopistas solitarias, queriendo reducir la mayor cantidad de distancia en el menor tiempo posible.
Tan ensimismado en su tarea el blondo mestizo estaba, al igual que el resto de los acompañantes en silencio, que mostraron genuina sorpresa al divisar a lo lejos una figura humana al costado de la carretera sacudiendo las manos para que se detuvieran. De ser otra la situación, el grupo se hubiese planteado la idea de detenerse y ayudar al hombre de claros cabellos, mas la urgencia que presentaba Pucci para Jotaro y Jolyne era prioritario.
Por ello mismo, siete de los ocho seres vivientes dentro del vehículo abrieron grande sus ojos cuando Giorno, tras dejar atrás al extraño por una distancia de cien metros aproximadamente, detuvo de forma brusca el transporte motorizado con el fin de bajarse.
-Gio? – llamó, confundido, Johnny a su "hijo".
Sumidos por la intriga, el septeto observó a través de la ventanilla trasera cómo Giovanna se acercaba al hombre que pedía ayuda, para posteriormente abrir grande los ojos y la boca en el segundo que Golden Experience Requiem se proyectó a un lado de su usuario, propinándole al extraño una fugaz reyerta que le dejó inconsciente.
Una vez tendido en el asfalto, el Don tomó la pierna diestra del desmayado extraño y lo arrastró hasta el vehículo, abriendo la cajuela y aventándolo en su interior, cerrando luego y regresando a su puesto de conductor.
-Qué fue todo eso? – cuestionó la tortuga Polnareff, quien por una fracción de segundo creyó ver aquel difunto vampiro ante la efectividad y brutalidad del mafioso.
-El tipo en la cajuela es Romeo Jisso- contestó sin despegar la vista del frente, Giorno.
-Quién? – desconociendo el nombre, Shizuka preguntó.
-El que mandó a la cárcel a Jolyne- reveló el jefe mafioso, obteniendo a cambio varios semblantes de reconocimiento.
-Ah…Eso significa que se quedará en la cajuela por varios días? – de nuevo parló la joven, recordando haber oído algunas de las pláticas que sus padres y hermana tenían.
Nada dijo por unos segundos el rubio mestizo, enviando una rápida mirada de reojo a Mista, quien pareciera leerle las intenciones, pues meció de arriba abajo la cabeza.
-…Sí, no lo dudes- mintiendo, Giorno respondió, ya que el tiempo que él tenía en mente era uno mucho más largo.
Sirviendo de compensación por el estrés que la hija de Jotaro había sufrido los últimos días.
Aquí se terminó el tercer capítulo de este fic, gente!
Les gustó?
Sirvió este capítulo para entender un poco mejor el cómo llegó el grupo de Johnny hasta la pelea con Pucci? (hablando del fic VERTIGO)
Josuke algún día superará su temor a los reptiles?
Dio gracia cómo Giorno lidió con Romeo Jisso?
Qué clase de tortura le deparará en futuros capítulos? (si es que ustedes desean verlo, claro)
Ya, en serio, qué tipo de relación estoy haciendo con Giorno y Jolyne? (como siempre digo, está a la interpretación de ustedes)
Dejen sus comentarios, opiniones, preguntas o sugerencias, por favor! Solo así podré tener conocimiento de lo que desean leer en el futuro!
Saludos y hasta la próxima!
PD: Lo digo en serio, dejen sus cometarios, no sean tacaños. Aún no soy adivino para saber lo que opinan de la historia.
