Capítulo 16

1

Cuarto día, Dawn ya no pudo llegar a ciudad Plateada el día anterior, Ruby no se lo permitió, él tenía curiosidad por saber toda la verdad que la chica estuvo evitando decirle. Ella sabía lo molesto que podía llegar a ser, era capaz incluso de tirarse al suelo, tomar su pierna y convertirse en un peso muerto con tal que ella no se moviera, así de exagerado podía llegar a ser aun siendo él el primo mayor. Cediendo, ella tuvo que contarle toda la historia de lo ocurrido con Ash. Pero al final, Ruby no le creyó.

Dawn se preguntó por qué creyó, de primera instancia, que Ruby le creería esta tan "increíble" historia, siendo que él lo juzgaba todo. Pero mientras le contó lo sucedido con Ash y con el Rey, le contó su aventura la noche anterior, se desvió contando otras situaciones de riesgo, y trató de convencerlo que todo era verdad, se le fue el día y cayó la noche.

Se había retrasado, había perdido todo un día y ella seguía en ciudad Verde cuando los chicos ya debían estar en ciudad Plateada esperándola, de hecho, el Rey pudo ya haber estado lejos. Enojándose con Ruby (aunque realmente no era culpa del chico, pero ella estaba tan estresada que él se volvió víctima de su desesperación), volvió al hotel donde se había hospedado y llamó a ciudad Plateada, Red le había dicho donde se hospedarían en caso que ella quisiera ir directo allí a esperar a Blue, Crystal y Brock, así que al llamar, esperó que alguien le contestara.

Para su fortuna, Blue tomó su llamada, pues ya habían llegado ciudad Plateada. La chica, preocupada por ella pues se había escabullido por la noche, y no la encontró donde debió haber estado, le advirtió que lo mejor era quedarse en ciudad Verde hasta el día siguiente, en la noche sería un blanco fácil para el Rey.

Ya de mañana, ahora estaba volando con rumbo a ciudad Plateada sobre Togekiss…

—Tan lindo. Es tan bello. Dane, tu Togekiss es lo más hermoso de he visto desde que llegué aquí—

Y detrás de ella, estaba Ruby, acariciando lo más que pudiera a Togekiss.

Ruby se mostró reacio a la idea de acompañar a su prima a la ciudad más al norte cuando el ya había estado allí, y siendo tan honesto como de costumbre, no hubo nada que le gustara más que roca en todas partes. Su plan era seguir hasta el laboratorio del profesor Oak, pero sus planes cambiaron cuando Dawn sacó a Togekiss para su viaje y el chico quedó maravillado por la lindura del Pokémon aun siendo tan grande, y de la elegancia de esta al salir de su pokeball.

Finalmente habían llegado a ciudad Plateada, y Dawn se dirigió primero al hotel donde los chicos se hospedaron, y en frente de este, Crystal la estaba esperando sola.

—Allí está. Ella es Crystal, una amiga— dijo Dawn a su primo, señalando a la chica en el suelo que movía su brazo para indicarles donde estaba.

Ruby miró a la chica en el suelo, la analizó, y finalmente dijo—¿Qué ocurre con su peinado? ¿Por qué sus coletas van hacia arriba? —

Dawn pareció preocuparse, Ruby podría causar una primera mala intención sin querer—por favor. Trata de controlarte y no actuar como siempre eres, por un momento, por favor—

El Togekiss descendió, y al bajarse Dawn, Piplup y Pikachu se apresuraron en acercarse a Crystal. La chica mayor, al tener a Dawn cerca no dudó en abrazarla.

—No sabes lo mucho que estuve preocupada por ti. Hubiese matado a Gold si algo te hubiese pasado—

La chica originaria de Johto quedó intranquila cuando supo que Dawn se fue en la noche. Debió suponerlo, debió prever que ella tomaría la primer oportunidad para ir tras su amigo, sin ningún plan, sin pedir más ayuda, que solo actuaría por impulso, después de todo, ella haría lo mismo por Gold.

Crystal se separó de la chica, pero mantuvo sus manos sobre los hombros de ella—¿Te pasó algo grave? ¿Te lastimo? Si algo te pasó, dímelo—

Dawn quedó atónita cuando Crystal pareció inspeccionarla de cuerpo completo buscando heridas o algo parecido.

—¿Estabas tan preocupada? —la pregunta era inocente, como la de una niña que no entendía porque su madre lloraba de gusto por verla de nuevo luego de una situación desesperante.

—Por supuesto que sí. Te fuiste y yo ni siquiera me enteré—

Dawn pudo sentir el alivio que emanaba de Crystal al verla, le pareció familiar, era el mismo que sentía cuando abrazaba a su madre. Acababa de conocerla, pero a Crys le importaba ella, tanto como le importaba a su madre.

—sé que quieres encontrar a Ash, pero tenemos que hacer esto juntas, Dawn, para cuidarnos entre nosotras. Prométeme que me esperaras a mi o a Blue, no puedo confiar del todo en Red ni en Gold—

Dawn le sonrió—por supuesto— y le respondió con la mayor sinceridad posible.

Crystal se alivió al oír eso, ahora que ya habían resuelto ese asunto entre ellas, podía concentrarse en el chico de ropas negras que no dejaba de fotografiar a Togekiss de diferentes ángulos.

—Por cierto, Dawn ¿viene contigo? —dijo señalando al chico detrás de ellas, quien parecía que quería formar un estudio fotográfico improvisado solo para seguir fotografiando al Pokémon volador.

—El. Es mi primo. Te lo presento—

Dawn llamó a Ruby para que se acercara a ellas, este tuvo que dejar lo que hacía y se acercó a ella. Pero al ver a la chica más alta, probablemente de su edad, se sorprendió pues podía reconocer su ropa y su figura. No es que la hubiese visto antes, sino que ya le habían hablado de ella antes.

—esa falda amarilla perfectamente lisa sin arrugas, tu chándal, tu blusa— se había acercado a ella para analizar su atuendo pieza por pieza, esto estaba asombrando a Crystal a la vez que comenzaba a incomodarla— solo falta una cosa—

El joven coordinador sacó una cinta métrica de su bolsillo, quizá su objeto más preciado, y con agilidad, comenzó a tomar las medidas de la chica rápidamente.

Midió sus caderas, midió su cintura, midió su espalda y finalmente su busto, todas las medidas encajaban con la descripción que tenía sobre ella. Al sentir con la cinta rosaba su cuerpo, Crystal se avergonzó y su rostro se tornó de un color rojo intenso como el de un Scysor, no podía creer que este muchacho estaba interesado en las medidas de su cuerpo cuando ni siquiera se conocían.

—¡Eres la asistente del profesor Oak! ¡Crystal! — dijo el chico en tono Victorioso por haber encontrado a la asistente del profesor, después de tantos días perdido en la región.

Su felicidad duró poco, pues de inmediato recibió una patada en el pecho por parte de Crystal, tan fuerte que lo aventó varios metros hacia atrás hasta que su espalda cayera por el suelo.

—¡¿Que te ocurre?! ¡¿Cómo puedes hacer eso?! ¡Ni siquiera te conozco! —le gritó Crystal mientras colocaba sus brazos sobre su busto como si los estuviera ocultando. No solo estaba enojada con el chico, parecía avergonzada.

La chica era muy reservada con aquellos temas respecto a su cuerpo, pues ella sabía que su esbelta figura siempre atraía la mirada de varias personas… y eso le apenaba. Captar mucha atención, que le hiciesen preguntas o que se burlaran de ella, siempre era motivo para que ella se avergonzara, y en muchas ocasiones podía reaccionar erráticamente, sobre todo con Gold, quien siempre la molestaba con sus acciones tan impredecibles.

La que también se veía apenada era Dawn, pero por la acción de Ruby—lo siento mucho Crys. Ruby solo actúa como si todos hubiesen pedido su opinión— y como siempre, ella era quien debía pedir perdón por su primo, pues para él, no había hecho nada malo.

Era vergonzoso para Dawn pasar por esto todo el tiempo, y después pedir perdón para luego justificar que ella estaba junto con Ruby. Se suponía que él era mayor que ella y no actuaba como tal.

Luego de un rato, en lo que Ruby despertó, se le explicó a Crystal el que hacía allí, pues finalmente, los que iban a investigar a Jirachi finalmente se habían reunido, o por lo menos, la mitad de ellos.

—Vaya forma de conocer a alguien— dijo Dawn con sarcasmo.

—Más extraña la forma que llegué aquí— dijo Ruby con tono molesto pues al parecer, recordar cómo había llegado allí le molestaba.

—Es cierto—dijo Crystal—¿no había ido por ti Gold? —

—¿Hablas del chico de ojos dorados? No lo he visto desde que llegué a la región, creo que lo perdí por allí. Pero fue él quien me dijo todo sobre ti—

Crystal debió saberlo, Gold no puede mantener la boca cerrada, debió saber que él le dijo a Ruby incluso sus medidas.

Dawn tenía una inquietud, ¿en donde estaban los demás chicos?

Crystal le explicó que habían vuelto a la labor de búsqueda. Entre más fueran mejor, cubrirían mejor la zona en caso que el Rey apareciera. Blue, Brock, Red y Gold, debían confiar en ellos, después de todo, eran los más fuertes.

—¡Entonces debemos ir con ellos! —dijo Dawn con entusiasmo, sus ánimos y energía parecían haber vuelto ahora que eran más, y que eso aumentaba las posibilidades de encontrar a su amigo.

Crystal le sonrió. Cada vez que miraba una reacción así en la chica, pareciera que se estaba mirando a sí misma—lo haremos. Pero antes. ¿Ya desayunaste? —

Allí estaba ese instinto maternal que era tan natural en Crystal y que le recordaba a su madre. ¿Qué más faltaba? ¿Qué le dijera que no se preocupara? ¿Qué si llevaba ropa interior limpia como le preguntaba Delia a Ash? Pero, por una parte, Crystal tenía razón.

El estómago de la coordinadora gruñó, salió tan temprano de ciudad Verde que ni siquiera se tomó la molestia por tomar algún tipo de alimento y ni Ruby lo hizo.

Crystal sonrió al oír ese sonido que avergonzó a Dawn—eso pensé—

2

Después de buscar dentro de las cuevas del monte Moon, Red quería despejar su mente, así que decidió tomar un descanso. Zard sobrevolaba por todo el monte desde fuera, en caso viese algo o de necesitarlo, él entraría sin dificultad, después de todo, lo entrenó para volar dentro de lugares cerrados y rocosos como lo hacía Aero. Pero Red no estaba sólo dentro del monte, tuvo la buena idea de haberle pedido a Blue que le llevara un segundo Pokémon, Nido, su Nidoking de un color diferente al usual, pues este era azul como un Nidoqueen. Lo único que si le desagradó, fue la forma que lo tomó sin que el profesor Oak supiera siquiera que ella estuvo en su rancho, justificándose que fue para evitar los cuestionamientos, pero aun así le desagradaba saber que ella no abandonaba sus viejas costumbres.

Red era el líder de esta misión en busca de su hermano menor. No le era agradable pedirle a sus amigos que se arriesgaran junto con él, pero sería inútil tratar de persuadirlos, todos estaban preocupados por Ash y lo harían aun cuando él tratara de impedírselos, y siendo sincero consigo mismo, él tampoco tenía una estabilidad mental completa aunque diera la impresión que sí.

El monte Moon y las zonas aledañas eran lo más lógico, después que él y Gold no encontraron nada en el bosque Verde y la ruta 2. Probablemente seguía débil, probablemente seguía luchando contra Ash, así que, era lógico pensar que no se había podido mover mucho en dos días.

Brock estaba en la ruta 4, su Steelix era veloz estando bajo tierra, llegar allí y regresar a ciudad Plateada sería fácil para él. Y Gold buscaba por las faldas del monte con Explotaro.

Blue estaba en la ruta 3, la audaz chica, siempre era la primera que contradecía sus peticiones, y esta no era la excepción, pues cuando ellos se reencontraron tuvieron una discusión si hizo bien o no en irse sin ella, pues ella insistía que podía cuidarse sola, pero Red no quería que saliera lesionada.

Gold y él salieron lesionados de ese encuentro, y Dawn pudo haberlo estado. Si ella hubiese resultado herida, su cuerpo no lo soportaría como el suyo lo hace, y si algo le hubiese pasado a Dawn, Blue le hubiese odiado por eso, ella era como él, daría la vida por sus amigos.

A Red le importaban todos a su alrededor, humanos y Pokémon, pero su mayor preocupación era su familia. Cuando niño, su padre era quien los protegía a todos, no había nada de que preocuparse por que él siempre salía victorioso en cada batalla en la que se enfrentaba, incluso cuando no estaba en casa, Red siempre confiaría que su padre estaría para ayudarlos.

Pero al ir creciendo, consideró que no podía depender totalmente en él. Sus viajes se hicieron más constantes y más duraderos, cada vez en lugares más lejanos. Entonces, él debería ser responsable por su madre y sus hermanos.

Se hizo más fuerte, más ágil y más osado. Sus esfuerzos se vieron reflejados en su estilo de combate, pero para él, lo más importante era ser lo suficientemente audaz como para cuidar de sus seres queridos. Luego conoció a Blue, y después Gold conoció a Crystal, y su familia iba creciendo cada vez más, y él debía velar por todos ellos.

Velar por Blue. Ese pensamiento rondó por su cabeza, y le hizo considerar un par de cosas. ¿Cuánto no estaba preocupado por Ash? Gold sufrió una fractura, pero no le preocupó tanto como la que sentía por Ash. Dawn y Crystal, ambas son agiles y las creía con capacidad para enfrentarse a situaciones como estas, pero sus cuerpos no resistirían heridas como las que él recibió, y aún así, no podía comparar su preocupación por ellas como la que sentía por Ash; pero cuando comparó esa preocupación con la que sentiría por Blue, la situación cambiaba.

Blue era tenaz, arriesgada y tan fuerte en combate como él. Red sabía que era la persona en quien más podía confiar, pero a la vez, era a quien menos le gustaría involucrar en el mismo peligro que él.

Red siempre insistía que Blue no debía arriesgarse, pero ella hacía caso omiso a sus advertencias, pero esto siempre llevaba a discusiones como la que tuvieron la noche anterior. Al final, Blue siempre terminaba yendo a donde Red, siempre justificando que iba para cuidarlo, pero Red, siempre que pasaba eso, se preocupaba por si sería lo suficientemente fuerte para protegerla a ella.

Se preguntó que hubiese hecho si aquella noche solo hubiese ido con Blue, y ella hubiese resultado tan herida como él. Probablemente, perdería el control, y no dejaría de culparse por lo ocurrido, por no haber sido lo suficientemente fuerte como para protegerla.

Por eso, dispersó a los demás en lugares donde tendrían espacio para moverse libremente, mientras que él se quedaba en la parte más peligrosa, dentro del laberinto de cuevas en el interior del monte Moon. Red conocía muy bien el monte, no hace unos días estuvo aquí, podía tomar ventaja de su conocimiento del lugar si se encontraba al Rey, sin la preocupación que los demás saliesen heridos.

Nido estaba en un terreno ventajoso para él, y para Zard, la cueva y las rocas no representaban una gran amenaza pues lo entrenó para luchar en ese entorno, así como lo hacía Aero. Red lucharía con toda la fuerza de sus Pokémon y la suya, ya saben, los Pokémon y su entrenador se vuelven uno. El Rey no podría tener ventaja estando allí, de hecho, no tendría en ventaja en ningún otro lugar, ni siquiera en el bosque Verde con las mismas condiciones que la noche anterior, Red había entrenado en todas partes.

Volvió a su búsqueda, todavía le quedaba un buen tramo hasta llegar a la cima del monte.

3

Brock volteó a ver al cielo, las nubes grises se arremolinaban entre si y los truenos anunciaban que pronto volvería a llover. Steelix resistía el agua un poco mejor que cuando era un Onix, así que un poco de lluvia no le afectaría tanto.

El chico recordó el día que conoció a Ash. Confiado y sin idea de cómo era una batalla real, como muchos entrenadores novatos, pero al haber aprendido de sus errores, lo venció cuando el sistema contra incendios se activó y Onix se vio afectado, lo suficiente como para ser derrotado después por Pikachu. Quizá, desde allí Ash definió su estilo de combate.

Su apellido ya era motivo para captar su atención, pues provenía de aquella familia cuyos miembros no habían sido derrotados en batalla. De hecho, Brock ya había conocido a Red, pues fue de sus primeras batallas cuando inició como líder de gimnasio de ciudad Plateada.

Ash le recordó demasiado al chico de ojos rojos. Su forma de vestir, y su energía al iniciar la batalla, pero sobre todo al haber encontrado una forma de ganar tan inusual. Sin duda era diferente al entrenador promedio, pero hacía falta un poco de entrenamiento, por eso, cuando vio la oportunidad de emprender una aventura, acompañó al último de los Ketchum, para asegurarse que puliera su estilo de batalla y se convirtiera en el entrenador que juraba que sería.

Al lado del chico originario de Ciudad Plateada, llegó Crystal montada en su Tropius, Tropion. Había llegado hacía poco luego de encontrarse con Dawn, fue a acompañarlo para reforzar su búsqueda.

—Por tu falta de entusiasmo, creo que no viste nada— le dijo, a lo que Crys le respondió meneando la cabeza en sentido negativo.

—Nada. Pero encontré a Gold— la chica respondió de vuelta, a lo que Brock le volvió a preguntar sobre el estado del chico— No está muy bien. Lo conozco, y está desesperado, aunque no lo admita. Me recuerda tanto a esa vez cuando éramos niños, en la época que dijeron que ocurrió esto por primera vez—

—Es lo normal. Nadie estaría listo para asumir el hecho que tu hermano fue poseído por un espíritu ancestral—

Brock conoció a todos los Ketchum, y encontró muchas diferencias entre ellos, pero al final eran una familia que compartían el mismo amor por los Pokémon y por los que estaban a su alrededor. Sus estilos de batalla podrían ser diferentes, pero siempre con el mismo entusiasmo y determinación. Poco a poco los llegó a respetar a cada uno, y le enorgulleció haber formado parte en la formación del menor de ellos, pues luego de años habiendo esperado el gran triunfo de Ash, lo logró y estuvo allí para haberlo visto.

Un par de gotas empezaron a caer.

—Parece más que será una tormenta. Será mejor que te vayas con Blue y los demás, de nada servirá una batalla en terreno desventajoso si llueve. Yo iré por Red—

Crystal asintió, y se subió a Tropion para volar hacía la ruta 3 con Blue, Dawn y Ruby. Brock tenía tanta experiencia en situaciones peligrosas tanto como Red y Blue, y sabía cuándo era necesario retirarse y cuando continuar.

Mientras tanto, Brock se montó sobre el lomo de Steelix, y este usó excavar. Era el método más rápido por el que Brock podía moverse y llegar a donde quiera que Red estuviese en el interior del monte Moon.

4

Blue regresó a Pueblo Paleta en el peor momento para la familia Ketchum, todos habían estado preocupados por Ash y habían dejado de actuar a como siempre. La pérdida de autocontrol de Delia, quien era la mujer más serena que alguna vez haya conocido; el desdén de Red hacia Gold y hacía ella; incluso, Brock no se había puesto de rodillas frente a ella declarándole su amor para luego ser jalado por la oreja por sus amigos. Pero quizá, fue lo mejor que eso pasara.

Blue miraba al cielo, allí estaba Dawn sobrevolando por la ruta 3. Sintió un poco de envidia, a veces, a ella le gustaría poder volar por los cielos como ella, poder acompañarla en el lomo de su Togekiss y divertirse junto a ella y junto a sus amigos en lo alto, pero no podía.

Tenía a Drifby consigo, su Drifblim, pero cada vez que intentaba elevarse con su ayuda, terminaba dejándolo.

Le gustaría conocer mejor a la chica proveniente de Sinnoh. Al hablar con ella en su habitación, con su extraña forma de hacer amigos, le dio curiosidad por saber de ella ¿era así como siempre se sentía Red con Gold y Ash?

Ella tampoco había tenido hermanos, al igual que Crystal, y por lo que supo, tampoco Dawn tenía. Dawn quedo afligida esa noche, y al verla confusa, queriendo saber qué hacer, y fue allí cuando Blue se sintió como la hermana mayor que debía ofrecerle un consejo a la hermana menor que creía que la vida era injusta con ella.

Sintió empatía por Dawn, pues Blue sabía que había cosas que una chica podía reservarse para si, y que no se lo contaría a Ash, por no preocuparlo o que no tuviera una mala imagen de ella, razones pueden ser varias, pero en muchas ocasiones, se necesitaba contar con alguien a quien contar sus problemas, y Blue quería que la coordinadora tuviera esa confianza con ella.

Red debió haber contado con ese afecto que Blue sintió, pues con ello la convenció para que ella la esperara en la ruta 3, cuando ella trató de insistir de acompañarlo en el interior del Monte Moon.

Blue no solo tenía la responsabilidad de cuidar a la chica de Sinnoh, también debía cuidarse a ella misma del primo de Dawn, pues ella y Crystal le advirtieron de su extraño hobby.

Blue sintió los pasos del adolescente de gorro blanco acercándose detrás de ella. Cuando sintió que su mano se acercaba a su espalda, sujetó esta y lo jaló para tenerlo justo enfrente suyo. Gold podía ser una especie de pervertido pero al menos Red, Crystal y Delia lo controlaban, y Brock podía igual ser un fastidio con sus declaraciones de amor tan repentinas, pero ninguno de los dos llegaban a tal punto de tomar las medidas de las chicas tan repentina y descaradamente como lo intentaba hacer Ruby.

Ruby debía estar revisando los alrededores, aunque todavía no entendía bien que debía buscar pues no conocía al chico, pero luego de un tiempo se aburrió y posteriormente olvidó su encargo. Lo que si recordaba era el vestuario de la chica de sombrero blanco, bastante casual para su gusto y se preguntó si así acostumbraba a vestir todos los días. Fue cuando tuvo la "genial" idea de confeccionar un traje para ella que pudiera sustituir su falda y blusa sin mangas, pero para ello debía saber la talla exacta de la chica.

Ahora, Ruby estaba de frente a Blue quien parecía haber cambiado su humor, su sombría y frívola mirada le advertían que no le era de su agrado. El agarre de su mano se hacía cada vez más fuerte, le estaban doliendo los dedos, pero sentía que, si se movía, ella intentaría romperle la muñeca, su última interacción con una chica le demostró que podían ser más fuertes que él.

Blue volvió a cambiar su estado de animo, ahora le sonrió divertidamente— Dawn y Crystal me advirtieron de tu extraña afición. Pero como eres su primo, solo te lo voy a decir una sola vez…—

Dawn volvió al suelo, y al bajarse de Togekiss encontró a Blue soltando la mano de Ruby. Su primo había perdido el color y parecía temblar, miraba a la chica con nerviosismo mientras que ella no dejaba de sonreírle.

—¿Qué ocurre? —preguntó Dawn al acercarse.

Blue solo le sonrió—solo nos poníamos de acuerdo—

Ni Dawn, Ruby o Blue encontraron al Rey. El día iba a terminar pronto. En ese momento, Crystal llegó a donde ellos, quien les informó que tampoco tuvo suerte en la ruta 4 junto a Brock.

—Brock cree que debemos irnos antes que comience a llover— dijo Crystal a Blue— él se fue en busca de Red—

Crystal tenía razón, algunas gotas de lluvia habían comenzado a caer, y las nubes daban la impresión que iniciaría una tormenta en lugar de una lluvia pasajera. Blue estuvo de acuerdo, pero Dawn fue la primera en refutar la decisión.

— No hablaras enserio. ¡Ni siquiera hemos encontrado a Ash¡—

Dawn no podía creer que iban a retirarse sin siquiera haber avanzado en su búsqueda. Se sintió desilusionada, como si a las chicas a su alrededor no les importara lo suficiente lo que le estuviese pasando a Ash. Seguiría expresando su rechazo a la iniciativa de irse, cuando Ruby la interrumpió.

—Será mejor irnos Dane. Los Pokémon no podrían luchar si el suelo se llena de lodo. Y esta es mi camisa favorita, no quiero mojarla—

Dawn encontró molesto el comentario del chico, lo confrontó por eso parándose frente a él—¡Eres un egoísta Ruby! ¡Tú solo piensas en tu gorro antes que en los demás! —

—Oye, también estoy pensando en ti. Luego tu cabello queda grasoso y áspero—

—No puedo creer que seas tan insensible. ¡Se supone deberías apoyarme en esto! —

Dawn estaba colérica. No era de extrañar, era la más ansiosa por encontrar a Ash, le era frustrante no haber avanzado en su búsqueda y seguir sin saber nada de él. Las gotas de lluvia comenzaron a aumentar, y al notarlas en su rostro, Dawn pareció asombrarse y tranquilizarse un poco.

Blue se acercó a la chica más joven, le tomó del hombro y le dijo—sé que quieres encontrarlo. Pero tu primo tiene razón, en parte al menos. Nuestros Pokémon no se moverán bien si la tierra está húmeda y encima está lloviendo— esto era cierto, un Pokémon que pudiera moverse con facilidad en la tierra era uno tipo tierra, pero la lluvia limitaría su concentración, dejando únicamente al Quagsire de Crystal como la única opción viable para combatir contra el Rey si se lo encontraran—y por las nubes, diría que será una tormenta, oscurecerá pronto y eso le daría ventaja al Rey—

—Pero…— Dawn trató de refutar, ya más tranquila que antes, pero Blue volvió a decirle.

—Entiendo lo que sientes. Yo también estoy desespera por encontrarlo. Pero de nada servirá si no nos apegamos al plan—

Las palabras de la chica parecían haber sido escuchadas por Dawn, pero esta también se mostró un tanto triste y desilusionada. Blue sonrió, quizá era la reacción que esperaba, después de todo no esperaba que convencerla fuera fácil. Se parecía a ella, no medía los riesgos cuando se trataba de sus amigos.

—Conoces a Ash, se pondría muy mal si algo te pasara. Esto es algo que no podemos llevar a la ligera, debemos ir con mucho cuidado y tener la cabeza fría. ¿No crees? —

Pikachu trató de convencer a la chica, y Piplup igual, al final ella pareció aceptarlo y les respondió a los Pokémon con una sonrisa—de acuerdo—

Blue le sonrió—fantástico—y se dirigió a Crystal—¿Por qué no se adelantan? Iré con Red y los alcanzaremos después—

Y así lo hicieron. Crystal, Dawn y Ruby se fueron a la ciudad al hotel donde se hospedaban, mientras tanto Blue iría a buscar a Red antes que la lluvia empeorara. Realmente, era un alivio que aquellos tres chicos se fueran, pues no quería que salieran heridos si encontraban al Rey.

Volteando al monte, no se preocupó por donde estaría Red en toda esa red de túneles y cuevas, ella siempre sabía dónde encontrarlo por más lejos que esté.

5

Había comenzado a llover. Las nubes habían ocultado el sol y habían oscurecido un poco el lugar. Algunos truenos se escuchaban, y de vez en cuando se veía un relámpago cruzar por el cielo. Gold solo estaba de pie, mirando al cielo y dejando que el agua cayera sobre su cuerpo y empapara su ropa por completo.

Delante suyo, Explotaro quien lo miraba detenidamente, conocía a su entrenador y sabía que estaba decepcionado y enojado. Las llamas de su espalda no se veían afectadas por la lluvia que se intensificaba, ya estaba acostumbrado a que tuviera que exponerse bajo un clima similar.

Habían sido días terribles para Gold. Desde el día anterior y el de hoy, no había avanzado mucho en la búsqueda de Ash, de hecho, pareciera que había estado perdiendo el tiempo.

Se sintió tan inútil como un Magikarp tratando de hacer algo más que no fuese salpicar. Siempre se lo decían, era el más problemático y egoísta de los Ketchum; por más fuerte que fuese en combate, no significaba nada cuando no podía ser útil para ayudar a los demás, y el simple hecho de no encontrar a Ash lo demostraba.

No le importaba ser un egoísta, no le importaba lo que pensaran de él, después de todo, disfrutaba ser así pues era parte de su identidad. No envidiaba a Red ni desearía ser como él, como muchas personas hacían, las comparaciones que hacían entre ellos dos le eran indiferentes, pues al final sabía que Red siempre ganaría de esa forma. Eran muy diferentes entre si, y eso era lo mejor, pues, después de todo, eran un perfecto equipo y demasiado compatibles. Pero esta vez, desearía mínimo tener un plan y estar tan centrado como él. ¿Qué clase de hermano mayor era si no pudo haber protegido a Ash?

La lluvia le recordó al chico. Cuando eran niños, siempre jugaron bajo ella, saltando en los charcos de lodo y ensuciándose sin importarles que su madre les regañara por hacerlo pues pudiesen contraer un resfriado o algo peor, aunque siempre estaba su padre que se los permitía y convencía a Delia para dejarlos, según su lógica, sus "inusuales" defensas se desarrollarían más rápido si se exponían a ciertos peligros desde una temprana edad.

Aunque él lo hacía por el simple hecho de llevarle la contraria a su madre, sabía que Ash lo hacía, no por tener una edad donde era muy influenciable, sino porque disfrutaba de pasar tiempo juntos. Aunque dijeran que Ash y Red eran muy parecidos entre sí, quizá su relación con Gold era mayor, pues era a él a quien más le gustaba "fastidiar" y seguir cuando era pequeño. Incluso, cuando los juegos bajo la lluvia se convirtieron en combates Pokémon y en peleas de cuerpo a cuerpo, ellos nunca dejaron de sentir ese afecto fraternal.

Para Gold, no era tan fácil expresar su afecto que su odio, y esto último era lo que sentía por el Rey de pokelantis. Sus recuerdos por lo que había vivido junto con Ash, habían estado presentes con mayor frecuencia en su cabeza, pero solo aumentaban la rabia que sentía por el Rey, pues él le estaba arrebatando a un miembro de su familia, y mientras más tiempo pasaba, más miserable se sentiría.

Sin saber por dónde continuar su búsqueda, abrumado y desesperado por saber el paradero de su rival, dio una inhalación profunda, volteó a ver al cielo y después gritó.

—¡Sal de donde quiera que estés! ¡Sal y enfréntame! —

Gritó lo más fuerte que pudo, quería que el Rey lo escuchara donde quiera que estuviese y respondiera a su llamado. Solo quería que todo esto pasara.

—¡Sal!... ¡Sal y devuélveme al enano! —

Dejó que la lluvia cayera sobre su rostro, y que, ocasionalmente, cayeran en sus ojos, así justificaría el líquido que brotaba de ellos y de las cuales se avergonzaba.

Algo lo escuchó y acudió a donde él estaba. No era el Rey, pero si le daría una pista del paradero de su hermano.

Explotaro sintió que alguien se acercaba, y advirtió a su entrenador. Cuando Gold miró a su compañero, un Pokémon cuadrúpedo se acercó de un salto, y se paró frente a él. El Pokémon del mal augurio, de pelaje blanco y piel azulada.

—¡Absol! — lo reconoció pues era el Pokémon de Ash.

El Pokémon tenía en su hocico una gorra roja, la cual soltó a los pies del entrenador. Este se agachó para recogerla y la reconoció de inmediato.

—Es la gorra de Ash. Pero…— inmediatamente se dio cuenta de lo que Absol podía estar tratando de decirle—¡¿Lo has encontrado?! ¡¿Sabes dónde está?! —

Absol le respondió afirmativamente, y después arrebató la gorra de la mano del chico y se alejó un par de pasos por donde había venido. Le hizo una seña con la cabeza para que lo siguiera.

Gold no lo dudó, y corrió siguiendo a Absol con Explotaro a su lado. La esperanza parecía estar resurgiendo en él. Aunque el Pokémon solo aparecía cuando ocurría una desgracia, el hecho de haber encontrado a Ash podía ser considerado algo bueno, o malo tomando en cuenta que tendría que volver a toparse con el Rey.

Estar solo en un nuevo enfrentamiento con el Rey no le importaba a que alguna vez ganó la conferencia Plateada en la región Johto, se preocuparía de llamar por Red cuando supiera donde está, además, él deseaba un tiempo a solas con él para humillarlo por si solo antes que su hermano mayor pudiese llegar y llevarse todo el crédito.

Corrieron por un largo tramo rodeando el monte. La condición de Gold no era mala, podría correr un buen rato y al cansarse, pensaría razonablemente y se subiría al lomo de Explotaro, por el momento dejaría que se le agotara la adrenalina. Resbaló un par de veces, pero no le importó, siguió corriendo, extrañamente, estaba emocionado. Pero al llegar a donde Absol le indicaba, todo fue pánico y horror.

Encontró a Ash tirado en el suelo, sin hacer ni un solo movimiento, su pecho ni siquiera se ensanchaba como cuando se respira con normalidad, el aire ya no entraba a su cuerpo ni llenaba sus pulmones, al parecer.

Sus brazos, los huesos de estos parecían haberse roto y sus extremidades se contorsionaron en posiciones imposibles en un estado natural. Pareciera que había caído, desde una altura considerable del monte Moon.

Un charco de lodo se formó debajo de él, la oscuridad de la tierra mojada se mezcló con el vital líquido rojo que salía de la cabeza del joven entrenador, y la lluvia se había encargado de limpiar su cuerpo lo suficiente como para que no fuese una imagen escabrosa. Gracias a esto, el rostro del chico, que permaneció con los ojos cerrados, pareció imperturbable, como si solo estuviese dormido.

El horror en Gold incrementó y su corazón sufrió grandes cambios rítmicos, pues al principio aceleró, y después fue disminuyendo su ritmo cardiaco, contrayéndose como si la vida se le extinguiera luego de semejante visión.

Gimoteó un poco, así que apretó su mandíbula para callar cualquier gemido o sonido que se atreviera a salir de su boca, pero su cuerpo actuaba por sí solo, su cuerpo reaccionaba de acuerdo a sus sentimientos.

Sintió sus ojos humedecerse y nublarse, así que cerró los parpados con fuerza y trató de desviar la mirada a otro lado, pero fue inútil, las lágrimas se escurrieron por sus mejillas, y volvió a gritar, presa del pánico y el dolor. Ya no le importó que las lágrimas escurrieran de sus ojos, ya no le importaba nada después de haber visto el cuerpo sin vida de su hermano menor.