Capítulo 17
1
—¡Maldito! ¡Maldito! ¡Y mil veces maldito! —
Dolido como nunca antes, Gold se había tirado sobre sus rodillas al lado del cuerpo de Ash y golpeando al suelo mientras maldecía al causante de todo esto. De entre todas las cosas que imaginó que iban a pasar, esta situación era lo último que hubiese imaginado, de hecho, se negaba a que siquiera la idea pasase por su mente.
El chico con el corazón más bondadoso del mundo, el que daría todo por todos antes que por sí mismo, había visto el final de su vida cuando mejor le iba, y cuando tenía muchas cosas más por las que pasar.
Gold no dejó de pensar, que el culpable era el Rey de pokelantis, desde siempre expresó su deseo de deshacerse de su hermano, siendo él el responsable que Ash estuviera allí tirado en el suelo, muerto, pero también se decía que él no había cumplido con aquella promesa que le hizo al chico cuando eran niños, que no permitiría que el Rey le causara daño.
El chico de gorra volteada sujetó a Ash y lo levantó acomodándolo con cuidado entre sus brazos. Su cuerpo ya no emitía ese calor típico de una persona. Trató de acomodarlo procurando por su comodidad, aunque ya no hacía falta, él procuró tener especial cuidado con su cuerpo.
Su rostro y cuerpo lleno de heridas, su ropa desgarrada y las cortadas en su piel que seguramente fueron causadas por las rocas, y, aun así, el chico solo parecía estar en uno de sus tantos sueños profundos de los que ni una manada de Exploud lo levantarían.
Gold todavía se negaba a creer que Ash ya no volvería a decir ni hacer nada. En ese momento deseó que le dijera algo, que lo molestara, o simplemente mostrara señales de algún signo vital.
—Vamos enano…— dicen que la esperanza muere a lo último, y Gold quería conservarla por un poco más— no puedes hacer esto. Mamá nos matará. Esto es lo peor que pudo haber pasado, nos gritará por haberlo hecho—
Mientras más tiempo transcurría, la mente del adolescente divagaba cada vez más, perdería la cordura si así continuaba, y un claro ejemplo fue su repentino cambio de humor. Se dio cuenta que estaba actuando como siempre había detestado, de una forma sentimental. Había jurado que jamás demostraría afecto aun cuando fuese una situación similar, y tenía que hacérselo saber al chico entre sus brazos, aunque este no lo escuchara.
Miró al chico, y para que la tristeza desapareciera, comenzó a imaginar como si Ash se estuviese burlando de él, como si estuviera fingiendo solo para verlo en un estado tan lamentable como Gold nunca quizá estar. Eso bastaría para enfurecerlo, o por lo menos, para fingir que estaba furioso.
—¡Vamos… ¡Eres un egoísta! ¡Deja de jugar y despierta! —le gritó—¡Deja de burlarte y levántate! ¡Tenemos que ir por Red e ir a demostrarle al Rey de que están hechos los Ketchum! ¡Siempre estuviste fastidiando que querías hacer las cosas con nosotros! ¡Es el momento de hacerlo! —
Realmente, no esperaba una respuesta, pero dentro de sí, solo esperaba una muestra que seguía consciente, cualquiera que fuese esa demostración de vida.
Explotaro y Absol solo podían ver a los dos chicos. Kimberly les había contado a sus entrenadores (y ellos se los transmitieron) que en una ocasión, las lágrimas de los Pokémon regresaron a la vida a un chico que perdió su alma y su cuerpo se volvió tan rígido y frio como piedra, pero esta vez, eso no iba a ocurrir, pues hay una diferencia entre la realidad y la ficción, pero a veces, la ficción igual puede hacerse realidad si tienes un poco de suerte.
Los dos Pokémon parecieron presentir algo, y por supuesto, ese algo fue ignorado por Gold, pero Absol y Explotaron elevaron su mirada, buscando algo alrededor suyo pues habían sentido una presencia cerca de ellos. No sabían de donde había venido esa presencia, ni que era exactamente, solo sintieron algo misterioso.
—¡Nunca me haces caso cuando te pido las cosas! ¡Por qué eres un inútil Ash Ketchum! ¡un inútil! —siguió gritando Gold—¡Solo tienes que dar un movimiento! ¡Un simple y mísero movimiento! —
Nada aún.
La excitación del muchacho parecía haberse terminado, y finalmente estaba sintiendo cansando, algo natural luego de la ola de emociones de tuvo al principio. Ya no quería gritar, ya no quería seguir engañándose que todo se arreglaría, solo quería terminar con eso. Se puso a pensar que debía ir por Red, y después irían a por los demás chicos y a su casa, donde su madre y Kimberly los esperaba, y para finalizar, su padre. Todos, absolutamente todos quedarán devastados cuando sepan que Ash había sido el mayor daño colateral del regreso del Rey.
Gold pegó su cuerpo al chico—Solo una señal de vida. La más pequeña que esta sea… es lo único que deseo que hagas— dijo en voz baja, casi como un susurro solo para que lo escucharan él y Ash.
La presencia se sintió nuevamente, y esta vez se notó algo raro en el ambiente, algo indescriptible que solo los dos Pokémon pudieron percibir, y pudieron compararlo a algo mágico. Y de pronto, el deseo de Gold se hizo realidad.
Gold se impresionó cuando escuchó un latido proveniente del pecho de Ash. Esa era la pequeña señal que había estado esperando. Se alejó del chico, este no parecía tener un gran cambió, pero nuevamente escuchó aquel latido. Seguía consciente, él todavía conservaba su vida.
El latido era débil, pero era suficiente para Gold, quien de inmediato se quitó su sudadera (con cuidado de no agitar mucho a Ash) y cubrió a su hermano con ella esperando calentar su cuerpo, igual pidió a Explotaro que se acercara a él para proporcionarle el calor de sus llamas.
La esperanza de Gold parecía avivarse, no sabía cómo podía haber ocurrido, que su corazón volviese a latir después de una "aparente" caída desde el monte, pero la atribuyó a aquella extraña característica en sus cuerpos, y quizá debía esperar a que aquello fuese suficiente para que el chico se restaurara por completo y finalmente despertara, pero para ello necesitaría ayuda.
—Tenemos que llevarlo a un hospital. ¡Rápido! —
Gold pensó en sus posibilidades, lo más rápido sería ir sobre el lomo de Kaitaro, pero debía ir con cuidado por Ash, el ajetreo del vuelo sería perjudicial para ese débil latido, de por sí ya era un riesgo levantarlo sin la asistencia adecuada. Así que decidió ir por tierra con Explotaro.
El chico se levantó sin soltar a Ash, concentrándose por completo en seguir escuchando aquel latido que se escuchaba en su pecho.
—Absol. Ve por Red y los otros en el Monte, deben saberlo. Iré con Explotaro a ciudad Plateada—
El Pokémon de pelaje blanco asintió. Vio como Gold se montó al lomo de Explotaro con su entrenador en brazos, y se alejaron con dirección a la ciudad.
Absol volteó a ver a todo lo alto del monte Moon, ahora tenía que encontrar al mayor de los hermanos Ketchum, no sería tanto problema.
Volvió a tomar la gorra de su entrenador entre su boca, y comenzó a escalar por las paredes del monte, una actividad común para él, incluso recordó el día que conoció a su entrenador en el desastre de la región Hoenn, que tuvo que guiar al joven chico a través de una montaña que creció por la influencia de Groudon, el chico avanzó bastantes metros sin cansarse, aunque era más lento que él.
Fue hasta que llegó Flygon que el chico de gorra roja se pudo subir sobre él e invitó a Absol a ir con ellos también. Flygon era un Pokémon salvaje que quería combatir contra los causantes de la destrucción de su área, al ver que Ash estaba tratando de restaurar todo el orden, decidió apoyarlo congeniando perfectamente con él.
Absol era un Pokémon que confiaba muy poco en los humanos debido al maltrato que su especia sufría gracias a ellos y al ver cómo eran los causantes de la destrucción de las áreas naturales de los Pokémon. Por ende, no aceptó a Ash como entrenador de inmediato, a diferencia de como lo hizo aquel Flygon, que dejó que el chico desconocido se montara en lomo para surcar los cielos y ayudar cuando el enfrentamiento entre los Pokémon del clima, Groudon y Kyogre, y después quiso acompañar al chico cuando la paz regresó a Hoenn. Pero al menos, en ese momento le dio gusto saber que había encontrado un humano a quien valía la pena acompañar.
Absol había avanzado muchos metros hacia arriba, su intención era llegar a la parte más alta, a donde presentía que estaba el hermano mayor de su entrenador. Debía ser rápido pues le urgía regresar al lado de su entrenador. Para su fortuna, Zard lo había visto desde lo alto.
El Charizard de Red tenía como misión encontrar a Ash o cualquier cosa que pudiera llevarlo a él. Por eso, cuando reconoció a Absol, supo que podría saber algo, después de todo, solo aparecía cuando algo malo pasaba.
Zard voló hacía él, sus enormes alas crearon una ráfaga de viento que desbalancearon al Pokémon siniestro cuando se detuvo frente a él, pero al menos, Absol pudo recuperar el equilibrio, aunque gruñó en forma de reclamo por eso.
Hubo una especie de conversación entre ambos Pokémon. Probablemente, Absol le informó la condición de su entrenador y que debía encontrar al entrenador de Zard lo más pronto posible. Debió haber sido eso puesto que Zard gruñó e invitó al ser de pelaje blanco a subirse a su lomo, lo llevaría volando a donde su entrenador.
2
El resultado fue el que Red había esperado.
Brock había llegado a su ubicación sobre el lomo de Steelix, este Pokémon podía presentir sus pisadas sobre el suelo, por ende, no era de sorprender que lo encontraran con facilidad. Red todavía no se explicaba como Brock podía soportar hacer el recorrido bajo tierra ya que Steelix era rápido al excavar, pero supuso debía ser por todo su entrenamiento y experiencia con Pokémon tipo roca y tierra, quizá él también debería entrenar más ese tipo de habilidades con sus Pokémon tipo tierra, al menos ya tenía una idea de que hacer luego de terminar con todo.
La llegada de Blue debió haberle sorprendido, pero él sabía que, al tratarse de ella, sorpresa es lo menos que puede esperar. Blue siempre se desplazaba rápidamente cuando se subía al lomo de Blasty, usando sus cañones como propulsores, así que, el recorrer todo el trayecto, desde la entrada del monte a su posición, no era tan difícil para ella. Lo que, si era un misterio para Red, era él como lo encontró.
Ella simplemente recorrió todo el laberinto dentro del monte y apareció justo donde él estaba parado, sabiendo donde estaba exactamente. De hecho, no solo allí, donde quiera que él estuviese, Blue siempre sabría cómo encontrarlo. Instinto femenino, decía ella, pero a veces Red pensaba que podría tener pegado alguna especie de localizador con el que ella monitoreaba su localización.
Los dos chicos llegaron con él, y la noticia fue la que Red había esperado de ellos, no habían encontrado nada. Debido a que había comenzado a llover, ellos mandaron al resto del equipo de vuelta a la ciudad, para Red estaba bien, hubiera hecho lo mismo, Crystal, Dawn y el primo de esta no debían involucrarse más de lo necesario, podía estar más tranquilo ahora que ellos estaban fuera de peligro.
—Será mejor que igual nos vayamos—
—Y allí está. El siempre tan responsable, Red— dijo Blue con sarcasmo y fastidio.
Una cosa era cierta, la chica quería a Red, pero había aspectos en él que detestaba. Y él subestimaba la fuerza y habilidad de todos por sobre la suya, no sería su intención, ella sabía que era demasiado bueno como para menospreciar a alguien más. Pero siempre terminaba fastidiándola cuando él insistía que no debía arriesgarse demasiado, era una ofensa para ella que le había demostrado que podía ser tan fuerte como él. Después de todo, ella también había triunfado en la liga de la Meseta Añil.
—Solo nos habías querido para buscar algún rastro de Ash, pero una vez que lo halláramos te encargarías tu solo de vencerlo—
Red sentiría todavía mejor si Blue y Brock también se hubiesen ido, pero estos dos no iban a dejarlo enfrentarse solo, nuevamente, al Rey. Aunque debía admitir, que estando ellos, las posibilidades de triunfo podrían ser mayores, de encontrar a Ash, podrían llevarlo de regreso a casa. Aunque, por ahora, los resultados de la búsqueda que le dieron no fueron alentadores.
—Esta vez. Lo digo enserio—el chico de ojos rojos lo dijo sin titubear— No creo que el Rey siga por aquí—
Fue raro oír eso del chico, como si hubiese perdido la esperanza de encontrar a su hermano, y sabían que Red era quien nunca se rendía por más que todo pareciese ir en su contra. Pero fue Brock quien intuyó lo que pasaba.
—Adivinaré. ¿Es por la extraña habilidad de los hermanos Ketchum para saber dónde están y como se sienten, aun cuando están realmente lejos?—
Red asintió. Sabía que sonaba raro, pero era cierto—presiento que Ash ya no está por aquí. De hecho, es como si algo raro estuviese pasando— se notó preocupado.
Antes que cualquier nueva conversación, los Pokémon de los chicos parecieron haber presentido algo a lo lejos. Los tres fijaron su mirada en una entrada que comunicaba al exterior, algo se acercaba. Los tres entrenadores voltearon a ver a donde sus Pokémon, y vieron como el enorme Pokémon fuego/volador de Red hacía acto de presencia y se fue acercando a ellos.
Era increíble ver como una criatura de semejantes dimensiones y peso pudiera volar con tanta agilidad dentro de una cueva sin que sus alas, de enorme envergadura, chocaran con las innumerables estalactitas que se formaban en el techo. Aunque, de hecho, eso solo era de esperar de un Pokémon de Red, cuyos entrenamientos son exclusivamente para disminuir riesgos en terreno donde tendrían clara desventaja.
Que Zard estuviese devuelta a donde su entrenador podía significar una buena noticia, pero fue realmente una sorpresa el ver que a su espalda llevaba consigo a Absol, uno de los Pokémon de Ash.
—Chicos. Ustedes… ¿Encontraron algo? — Red estaba muy sorprendido, no esperó que Absol estuviese con él, y eso era malo, no podían hablar de buenas noticias cuando Absol estaba cerca.
Absol bajó de la espalda de Charizard y tiró a los pies de Red la gorra roja que llevaba en su boca, y el entrenador la recogió, todos reconocían la gorra, no hacía falta decir de quien era. Red inspeccionó la gorra, y hubo algo que le impactó y le causó un escalofrío por toda su espina dorsal.
—¿Encontraron a Ash? ¿Dónde está? — De un momento a otro, el siempre apacible Red, pareció haberse alterado y apunto de la desesperación.
Los tres estaban a la expectativa, la tan ansiada pista que habían estado esperando, quizá había aparecido, pero también estaban preparándose para lo que debían enfrentar.
Absol tomó una mano de Red, suavemente entre sus mandíbulas, y jaló de él. El Pokémon buscaba desesperadamente comunicarle algo, pero era imposible entenderle.
—Detente un momento—fue Brock, sabía que era imposible entender lo que decía un Pokémon, pero había cosas que podían comprenderse si usaba la forma adecuada— ¿Encontraste a Ash? — el Absol le respondió que si—¿Dónde está? —
Absol señaló a la salida, pero después volvió a actuar alterado, pareciera que quería que los chicos se apresuraran en seguir el camino a donde le apuntaba. Zard también comenzó a gruñir, avisándole a su entrenador que debía escuchar al Pokémon tipo siniestro.
—Nunca lo había visto así de alterado antes— dijo Brock, de entre los tres, él era quien mejor conocía al Absol de su amigo, después de todo, lo vio en acción en el incidente de Hoenn, el de pueblo Álamos y en Punta Lanza, y en aquellos casos, siempre se mantuvo impasible— parece que lo que encontró lo dejó atemorizado y preocupado—
—No es para menos. Ver que su entrenador está poseído por un ser ancestral debe ser un gran golpe— hizo el comentario Blue.
Red también notó la desesperación en el Pokémon siniestro, y sabía que debía seguirlo— de acuerdo. Iré— sabía que Blue y Brock lo seguirían— Vayan a buscar a Gold, yo me adelantaré—
Absol volvió a soltar la mano de Red y volvió a señalar a la salida, danto unos cuantos saltos. Zard también se unió a él tratando de explicar al adolescente que habían encontrado a los dos chicos.
—No les entiendo. ¿Ash está grave? —Absol asintió, y luego gruñó dos veces— ¿Encontraste a Gold también? —Absol volvió a asentir— ¿Gold está con Ash? —Tratar de hablar con un Pokémon era como jugar a adivinar la palabra, podía ser frustrante pero satisfactorio cuando finalmente se les entendía.
Absol y Zard parecían estar cada vez más desesperados, y pronto, Blasty y Steelix también se les unieron. Blasty pareció estar hablándole a Blue mientras que Steelix gruñía con fuerza que pareció hacer que las estalactitas temblaran, las más pequeñas cayeron al suelo.
—Parece ser muy grave. Los Pokémon parecen preocupados— dijo Brock.
Los Pokémon estaban tratando de inducir a sus entrenadores para que confiaran en Absol y lo siguieran tan rápido como podían, debían hacerles entender que era más importante que lo que ellos creían.
—Parece que esta vez ganaste Red— bromeó Blue— tendrás que adelantarte con Zard y Absol. Te alcanzaremos después—
Red asintió— de acuerdo. Llévame con ellos Absol—
Zard se agachó para que su entrenador subiera a su lomo, al igual que Absol, y después emprendió el vuelo. Rápidamente se dirigió hacia la salida y después ya estaba en el exterior, alejándose del Monte hasta que Blue y Brock dejaron de verlos.
3
La lluvia era casi torrencial, Gold estaba empapado junto con Ash y solo le quedaba esperar que Explotaro no se cansara por toda aquella lluvia. ¿No estaban en una época donde la lluvia era escasa? El camino estaba enlodado y, en ocasiones, Explotaro se resbalaba, pero siempre seguía corriendo, debían llegar a la ciudad rápido, no podían esperar a que Red apareciese, ellos debían ayudar a Ash.
Gold tenía a Ash pegado a su cuerpo, con las piernas de este pegadas a su cadera, y su cabeza sobre su hombro, como si lo estuviese abrazando. la idea era que Ash no se le resbalase o se moviera mucho, pero también, para seguir escuchando aquel latido débil pero persistente.
En el cielo, las cosas no eran mejores para Red. Absol y Zard lo dirigían a la ciudad, y eso no podía ser algo bueno, pues los chicos, a quienes había tratado de proteger, podrían estar en riesgo si el Rey se dirigía a ciudad Plateada.
Absol gruñó y Red volteó a ver al suelo, allí vio a Gold sobre la espalda de Explotaro, pero, al prestar más atención, notó que este tenía abrazado a su tercer hermano. Red se preocupó, pues Ash pareciera estar inconsciente, sea lo que fuera que le hubiese pasado, debía bajar de inmediato.
Mientras Gold corría, sintió una ráfaga de viento detrás de él, tan fuerte que casi pudo haberlo tirado, fue raro, pues el viento y la lluvia venía por frente de él, no detrás. Luego se enteró, de que se trataba, fueron las enormes alas de Zard, quien llegó y se colocó en su camino de frente, varios metros adelante. Sobre él, venía su hermano mayor junto con Absol.
Explotaro se detuvo un par de metros frente a Zard. Gold no bajó de Explotaro, pero mantuvo su mirada fija en el chico mayor sin decirle nada, su reacción fue tal como lo estaba esperando.
Al acercarse vio con más detenimiento a Ash, a quien Gold tenia pegado a su torso. El chico menor estaba inconsciente, no se movía en lo absoluto y sus extremidades parecían flojas, pues sus pies colgaban, daban la impresión que el viento los balanceaba.
Red quedó en shock. Por un momento sintió que el alma se le separaba del cuerpo y toda su fortaleza lo estaba abandonando. Siempre se mostró imperturbable en situaciones de desastre, pues era la única forma que las personas a su alrededor mantuvieran la esperanza de salir victorioso. Pero ahora, eso no importaba.
Al ver a su pequeño hermano, inerte como una piedra, lo único que quería era desaparecer, pues su pecho pareció querer explotar gracias a la ola de sentimientos que se formó. Solo podía pensar que, estaban los hermanos Ketchum allí juntos, pero solo dos permanecían con vida.
Gold solo podía ver a su hermano de pie, su respiración se volvió irregular, prácticamente inhalaba cuando recordaba que tenía que hacerlo, y su mirada era de terror puro, era de esperar, y sabía lo que seguiría, después de todo, él sintió lo mismo.
Gold sentía que Red iba a desmoronarse por completo, realmente, nunca lo había visto así. Y ¿Ahora que seguía? ¿Caer de rodillas al suelo, mientras llora y grita, maldiciendo al Rey de Pokelantis? Si, sería algo normal en cualquier persona, pero no en Red. Eso lo esperaría de Blue, de Brock, Crystal, de todos, incluyéndolo a él, pero nunca de Red. Él y su padre eran las únicas personas a las que nunca habría imaginado que se desplomarían incluso al perder a alguien tan importante, pero suponía que debía haber una primera vez para todo.
Red estaba buscando las mejores palabras para… realmente, ya no sabía que decir en aquella situación. Pero al separar levemente los labios, Gold se apresuró en decirle.
—Absol lo encontró por el monte Moon. Escucha. Sé que se ve mal, pero él todavía vive—
Red siguió sin decir nada, solo centraba su mirada en Ash y su oído en las palabras de Gold, quien al notar su silencio continuó.
—Escucha, tenemos que llevarlo al hospital. Entre más tiempo perdamos podríamos perderlo—
Nada, nuevamente. Red seguía sin responderle, quizá, Ash no fue el único que lo abandonó.
Gold se estaba impacientando con su hermano, tenía algo mejor de lo cual preocuparse que tener que dar explicaciones y tener que aliviar el dolor que, probablemente, Red estuviese sintiendo.
—¡Di algo! ¡¿Al menos me estas escuchando?! ¡Todavía hay posibilidades de salvarlo! ¡Pero no hay tiempo que perder! —
Aunque Red permanecía en silencio, había estado analizándolo todo. Sus ojos se veían brillosos por las lágrimas que se formaron sobre ellos, pero la lluvia sobre su rostro hizo que estas no se notaran. Era lamentable el ver a Ash así de inmóvil, pero igual lo era escuchar a Gold y pensar que estaba negando la realidad por más obvia que esta fuese.
—Gold… suéltalo—
—¡Te estoy diciendo que debemos llevarlo al hospital! —gritó Gold con ira— Puedo escuchar su corazón. No sé cómo, pero sigue latiendo—
Red solo lo miró, estaba comenzando a sentir una mezcla de entre lastima y rabia—Gold. Ya déjalo. Ya se terminó—
Gold negó que Red estuviese resignándose ante el peor de los escenarios— ¿Qué estás diciendo? ¿No era esto lo que querías? ¡Tener una esperanza que el enano estuviese bien! ¡Eras tu quien creía en ello más que nadie! ¡Y ahora no me crees que él estará bien! —ante su grito, Red solo se quedó en silencio y mirándolo fijamente. Entendió que no le creía—de acuerdo. Entonces, ¡Apártate! —
Gold ordenó a Explotaro emprender la marcha con rapidez, iba a pasar de lado de Red y seguir su camino hacia el hospital. Pero al ver que Explotaro se movía, Red supo de inmediato las intenciones de su hermano.
Era ágil, así que rápidamente se dirigió hacia donde Explotaro corría para interceptar a Gold. Alcanzó a su hermano, y lo empujó con fuerza para tirarlo del lomo de su Pokémon. Gold cayó y su gorra dejó su cabeza, pero también cayó junto con Ash.
Gold se sorprendió por la caída. Después de tanto tiempo, finalmente había logrado hacerle perder la paciencia a Red. La caída sobre su espalda fue dolorosa, más por cargar el peso extra de Ash, pero Gold solo se preocupó por este, pero, afortunadamente, todavía escuchaba el latido, aunque parecía que se hizo un tanto más débil.
—¡Ya déjalo Gold! —Gritó Red furioso— ¿Crees que no me gustaría seguir manteniendo la misma esperanza que tú ahora? Pero es imposible. Ya no lo siento como antes. Esa extraña habilidad que teníamos para presentir los mismos sentimientos entre los tres, ya no la siento con Ash. ¡Por qué él ya se ha ido! —
Gold estaba enojado con su hermano mayor, por no creerle, por insinuar que Ash estaba muerto y que, por culpa de haberlo tirado, casi pierde su latido. Soltó a Ash, pero para recostarlo cuidadosamente en el suelo, y se levantó para dirigirse directamente hacía Red.
Absol se acercó al chico allí tendido. Dejó su gorra al lado de él. Lo cuidaría mientras tanto.
Red fue sorprendido cuando Gold se dirigió hacia él abruptamente, con agresividad le tomó del chaleco empapado por la lluvia y después lo empujó hacia atrás. Gold hizo su brazo hacía atrás, y con su mano hecha un puño, golpeó al chico mayor en la quijada.
Red ya había tenido suficiente, había tolerado bastante a Gold pero en esta ocasión, debería demostrarle que tan agresivo podía ser él también.
Antes de recibir un segundo golpe por parte de Gold, Red lo golpeó en el pecho y le dio un empujón para alejarlo, luego hizo lo mismo que él y lo fue empujando hacia atrás hasta que su espalda chocara con un árbol cercano, quería tenerlo inmovilizado.
—¡Ya para Gold! ¡Deja de hacer esto! —
Gold forcejeaba para soltarse, le estaba dando dificultades a Red para mantenerlo controlado. Sujetando sus brazos, tratando de alcanzar su rostro para distraerlo, trató todo tipo de cosas, pero al final optó por golpearlo en el abdomen usando su rodilla. Tras el golpe, Red se inclinó un poco por inercia, y Gold aprovechó para golpearlo en el rostro, entre la nariz y los ojos, usando su cabeza con tanta fuerza como pudo.
Red aflojó su agarre y Gold pudo alejarse. Red había quedado aturdido por el golpe, pero su recuperación fue rápida, al ver a Gold, sonrió y le dijo—¿Es la única forma en la que sabes usar la cabeza? — se burló.
Gold se volvió a abalanzar hacía su hermano, pero este ya lo estaba esperando. Sus piernas estaban firmes sobre el suelo, y cuando Gold lo alcanzó, lo sujetó y evitó ser empujado como la vez anterior. La situación entre ambos era tan tensa que para el chico mayor era difícil tener que controlarse, quería hacer lo mismo que él y continuar con la reciente pelea hasta ganarla.
Red empujó a Gold y este cayó sobre la tierra. Red no se detuvo, pues giró al chico de ojos dorados sobre su pecho y trató de inmovilizarlo con su rodilla sobre él y torciendo sus brazos detrás de su espalda.
—¡Suéltame! ¡Pelea como se debe! —gritaba Gold eufórico por la situación mientras retorcía su cuerpo esperando zafarse, pero era inútil—¡Ash sabía cómo pelear de verdad! —
Era cierto, fueron varias las peleas entre Gold y Ash, Red lo sabía, pero fue desagradable oír a Gold mencionar a Ash solo para provocarlo, estando lleno de ira en aquel momento. Red por lo regular, siempre trató de evitar caer en las provocaciones de su hermano y seguir en aquellas peleas que raramente se formaban, pero esta vez, estaba tan tenso e irascible, que solo pensó en provocarle a Gold el mismo daño que él pretendía causarle.
Red no le dijo nada, pero sujetó a Gold del cabello, jaló su cabeza hacía atrás y después la estampó contra el suelo, después restregó su rostro con lentitud para que sintiera la tierra y pequeños guijarros arañando su piel.
Gold no gritó ni gimió por el dolor que su hermano le estaba causando, no iba a demostrarle ningún aspecto que se pudiese interpretar como debilidad. La tierra estaba húmeda, por lo que le tocó sentir el sabor del lodo en su boca.
Red volvió a jalar la cabeza de Gold hacía atrás, lo más posible y volvió a golpearlo contra el suelo por segunda vez, y después una tercera. A pesar de no parar, Red se sorprendía de si mismo, pues sentía una sensación de alivio al estar maltratando de aquella forma a su propio hermano. Había estado bajo mucho estrés los últimos días, y ahora, Gold se había convertido en su objeto de desquite.
Mientras tanto, Absol solo observaba junto al cuerpo de su entrenador. Lo que ellos hicieran no le importaba, nunca le había importado lo que los humanos hicieran, solo le había importado su entrenador a quien no abandonaba, aunque su cuerpo se mantuviese inmóvil. Aunque no le perturbaba la pelea entre los hermanos de su entrenador, si lo hizo cuando volvió a tener aquella extraña sensación que tuvo en el monte Moon, aquella sensación de algo bondadoso y mágico cerca de él, revoloteando por allí, muy cerca de su entrenador.
Red estampó el rostro de Gold una última vez en el suelo, y lo mantuvo allí boca abajo un momento, justo cuando sintió que Explotaro lo empujó para que este cayera a un lado y se alejara del chico. El Pokémon se mantuvo sobre el chico de ojos rojos, gruñéndole salvajemente mientras en su boca se formaban llamas de fuego para lucir más amenazador.
Zard también intervino en la batalla entre los dos chicos, y empujó a Explotaro lejos de su entrenador. Pero Red no pudo levantarse porque, casi inmediatamente, tuvo a Gold sobre él.
Gold se levantó rápidamente a pesar que todavía permanecía aturdido, pero motivado por la ira, logró posicionarse sobre su hermano, usando su rodilla sobre su vientre para quitarle el aliento. Tenía la intención de ganarle la batalla. Jamás le había vencido, pero quería que esta fuese la única vez, de ello dependía llevarse a Ash. Pero realmente, esto había pasado a segundo plano.
Gold golpeó una vez a Red en el rostro, después una segunda. Red intentó empujarlo, pero los golpes le desorientaron. Gold levantó su brazo para golpearlo una tercera vez, pero fue cuando Zard lo atrapó entre sus fauces. Gold se sorprendió por la tan repentina ola de dolor que recorrió por todos sus nervios, esta vez, no pudo evitar gritar. Zard lo jaló de su brazo y lo hizo hacía atrás, Gold tuvo que retroceder pues sintió que con la fuerza del Pokémon, podía arrancarle el brazo y no podría confiar en recuperarse de ello. El Charizard lo soltó, pero antes de alejarse, le dio un azote con su cola tirándolo al suelo. Explotaro siguió a Zard, queriendo atacarlo por haber mordido a su entrenador.
Red aprovechó para levantarse, primero se apoyó en su rodilla y esperó a recuperar la vista, por lo menos, para dejar de ver en extraños colores y notar donde estaba Gold. Se levantó y se dirigió hacia el otro chico, dejándose caer sobre él. Cuando recuperó la visión por completo y ya no sentía mareos, se levantó y levantó a Gold sujetándolo de su sudadera. Gold trató de soltarse, pero Red lo volteó y lo sujetó de la cintura.
—¡Suéltame! —Gold gritó mientras forcejeaba.
—¡No lo entiendes! ¡Nunca entiendes nada! —gritaba Red— ¡Solo te escuchas a ti mismo! ¡Y nunca piensas en los demás! —
—¡Cállate! —Gold no quería escucharlo, pues sabía lo que iba a decirle.
—¡Perdimos! ¡Métetelo en la cabeza! ¡El Rey nos venció! ¡y no pudimos salvar a Ash! —
Red levantó los brazos de Gold y puso sus manos juntas sobre la nuca del chico menor que él. Lugo lo hizo bajar levemente. Gold siguió pataleando y tratando de soltarse del agarre de Red, pero nada de lo que hacía era efectivo, de hecho, ahora era más fácil para Red tenerlo sometido y mantenerlo así hasta cansarlo.
—¡Ya fue suficiente! ¡No vas a lograr nada si lo paseas por todas partes! ¡Por qué él ya está… —
—¡No lo digas! ¡Tú nunca dirías eso! ¡Eres la última persona que lo diría! —
Red debía admitirlo, el tener que gritar todo aquello le llenaba de tristeza pues ambos tenían que aceptar que ahora quedaban solamente los dos, y ver como Gold se esforzaba por aparentar ser más fuerte, le daba lastima. Por su parte, Gold estaba a punto de quebrarse.
—¡Solo detente Gold! ¡Tienes que hacerlo y dejar en paz a Ash! ¡El no merece que estemos peleando de esta manera! —
Pasó un momento, hasta que Gold dejó de forcejear y se quedara quieto mientras Red seguía sujetándolo. El mayor escuchó los leves gimoteos que Gold trató de ocultar, ya había sido suficiente para él, así que lo soltó.
Gold solo le daba la espalda, sin decirle nada y con la cabeza agachada, no tenía suficientes ánimos para levantarla. Finalmente había aceptado la realidad.
Ambos estaban cansados. Finalmente, la odisea había terminado, aunque el resultado no fue el esperado. Estaban cansados, heridos en su ser. Los Ketchum habían conocido la derrota.
Red suspiró y se dirigió hacía Ash.
—Esto no debió haber ocurrido—
Red escuchó las únicas palabras de Gold. No le importó. De hecho, no sentía nada. En otras ocasiones sentiría remordimiento por haber peleado con él, pero esta vez no lo hizo, se sentía extrañamente bien, como si hubiese desahogado toda su frustración.
—Yo también quisiera que nada de esto fuese verdad. Que Ash despertara y nos dijera que todo iba a estar bien. Me gustaría incluso estar los tres como niños que juegan aventándose lodo. Pero ya nada de eso va a pasar—
Red quedó de pie frente al cuerpo de Ash. Absol se hizo a un lado y dejó que el chico de gran estatura tomara a su entrenador y lo levantara entre sus brazos. Red miró al chico, y sintió como sus extremidades comenzaron a debilitarse. Le entristeció ver a Ash con sus ojos cerrados y su boca entreabierta, con todas aquellas heridas, y pensar que jamás despertaría pues la vida lo había abandonado.
—Sé lo que estás sintiendo— volvió a decirle Gold cuando lo vio quedarse inmóvil.
Red sonrió— Sí. Yo también quiero negarlo, y que me muestre una señal de vida. Pero eso no pasará— volteó a verlo. Gold estaba forzando una mueca de indiferencia en su rostro— Lo único que podemos hacer es respetar su integridad. Pero juro que también deseo verlo respirar nuevamente y así tener otra oportunidad para salvarlo—
Nuevamente, aquella sensación mágica fue presentida en el ambiente por Absol y por los Pokémon. Y el deseo de Red se cumplió.
El aire entró por la nariz de Ash, y después, este exhaló una bocanada de aire, tan profunda como si fuese para llenar cada parte de su cuerpo. Red y Gold quedaron impactados al ver esto, y después, Red fue testigo de cómo Ash volvió a respirar.
Los ojos rojos de Red se llenaron de asombro, realmente, su hermano menor estaba respirando nuevamente. Aunque era muy irregular, pues había momentos que dejaba de inhalar, pero era lo que había esperado que pasara. Se agachó y bajó a Ash, nuevamente, para que su cuerpo se apoyara en el suelo.
—Ash… ¡Ash! ¡Estás bien! ¡Estás bien! —
Gold escuchó eso, y se exaltó, por lo que se acercó hacía Red—¡Te dije! ¡Fue lo mismo que pasó en el monte Moon! —
Ambos chicos sintieron que la emoción les invadía por completo. Ash parecía tener dificultades para respirar, pero al menos, aquello significaba que todavía vivía. El chico, levemente abrió sus ojos, como si quisiera verlos, pero estos se volvieron a cerrar, todavía le faltaban las fuerzas para que su cuerpo reaccionara con normalidad. Fue cuando Red entendió que realmente debían llegar al hospital para que su cuerpo descanse y se recupere.
—Yo lo llevaré. Será rápido sobre Zard— Red se levantó nuevamente y llamó a su Pokémon volador para que se acercara y se posicionara para que pudiera subir a su lomo.
—De acuerdo. Ya sabes, todos confiamos que eres el más cuidadoso entre los tres para estos casos— una última broma por parte de Gold.
Red subió al lomo de Zard, iba a partir, pero antes, tenía que decirle algo a su hermano.
—Gold. Oye, yo…—
—No lo digas— Gold lo interrumpió abruptamente— Iniciaría una nueva pelea si lo llegas a decir— con eso, recibió su gorra por parte de Explotaro y se puso en la cabeza sin importarle que estuviese empapada, después de todo, todo su cuerpo estaba en la misma condición— Solo quiero remarcar, que hubiéramos evitado todo esto si tan solo me hubieses creído desde el principio—
Red asintió, y con la mirada al frente emprendió el vuelo sobre el lomo de Charizard. Absol siguió al entrenador corriendo por el camino, con la gorra de su entrenador entre sus fauces. Dejando a Gold y Explotaro allí.
Gold volteó a ver al cielo, todavía nublado y lloviendo. Pero no le importó. No todo podía ir tan mal ahora que sabían que su hermano tenía la posibilidad de recuperarse y volver a la normalidad. Sonrió para si y dejó que el agua lavara su rostro.
—¿Tu que dices amigo? — le dijo a Explotaro— ¿todavía tienes energía para seguir corriendo bajo esta torrencial tormenta? ¿O debo llamar a Kaitaro para sustituirte? — Explotaro le respondió con un gruñido emocionado. Gold le sonrió— eso pensé—
El chico iba a irse y seguir a Red, pero pronto sintió la tierra temblar. No era un terremoto, era que alguien e aproximaba, y sabía que sería Brock quien acostumbraba a moverse bajo tierra. Miró hacía el camino, y un objeto se acercaba y dos chorros de agua salían desde atrás suyo para impulsarse, una figura humana se veía sobre aquel objeto, seguramente era Blue. Gold se sintió fastidiado, tendría que dar explicaciones y detestaba darlas.
