Amados lectores de Fanfiction, bienvenidos al capítulo final de esta miniserie!
Cómo se encuentran ustedes? Están bien? Están mal? Necesitan desahogarse?
Bueno, a pesar de ser el final no pienso en ignorar los mensajes que me enviaron, por lo que les responderé a continuación:
Zataro5: No te preocupes por Tusk, él tendra todo un fic para lucirse. Nadie discute que Gyro sí que sabe elegirse a sus parejas.
whitestorm: Muchísimas gracias por tu comentario. Y sí, Josuke nunca esperó que lo dicho por Jotaro en "Butterfly" se volviera realidad con respecto a Johnny y Tomoko.
antenesis: Porque Josuke ya curó a Johnny (antes de su boda), pero cuando regresó ya estaba en sillas de ruedas otra vez (si tú me entiendes). Además quiero que sea como en el canon, donde le tomó tiempo a Johnny el volver a caminar, pues antes solo podía ponerse de pie con dificultad.
Sin nada más que aclarar, solo diré que ningún personaje me pertenece, todo corresponde a su respectivo creador.
Capítulo 11: Bienvenido al mundo de los hombres.
(POST-VERTIGO)
Con fascinación apreciaba las huellas que dejaba en el arenoso suelo, dando por segundos unos pequeños brincos para ver cuán profundas se volvían sus pisadas bajo la atenta mirada de sus familiares, quienes dedicaban suaves sonrisas cariñosas y esporádicos abanicos con las manos a modo de saludo, los cuales eran devueltos al instante.
No había día en el que él se sintiera poco querido, pues cada uno de sus conocidos se encargaba de mimarlo y jugar durante horas inclusive, indiferentes de las labores personales que cumplían, alegando que se lo merecía por traer tanta felicidad luego de una época triste.
-No tienes calor? – una voz femenina inquirió, perteneciente a una pelinegra de gafas oscuras.
-Mmh…no mucho, tía Lisa- llevándose una mano al mentón en un clásico manierismo de pensamiento, el niño terminó por responder.
-Vale, pero si lo crees necesario, puedes quitarte la remera o ponerte un sombrero- aconsejó la longeva mujer, dedicándose a intentar peinarlo.
Algo que no molestó al infante, sino que cerró los ojos y sonrió al sentir los mimos.
-Está bien! – enfático, el párvulo clamó.
La experta maestra del Hamon esbozó una mueca nostálgica previo a depositar un casto beso en la frente de quien tenía delante, para posteriormente tenderle una cubeta junto a una pequeña pala para que hiciera lo que deseara con ellos, no sin antes advertirle que tuviese sumo cuidado.
Remontando su fantasiosa travesía cerca de las pequeñas olas que humedecían las extremidades inferiores del párvulo, este sonrió satisfecho al hallar un minúsculo oasis cercano a unas rocas, donde la sombra era propicia para resguardar su sensible piel, y tenía una visión clara de los familiares que le acompañaban.
Abstraído en su propio mundo, el diminuto pelinegro dedicó el tiempo de ocio a recolectar arena húmeda en su balde de juguete, volcándola con cuidado segundos después con el fin de formar torres para un improvisado castillo. Soltando un sorpresivo chillido de sorpresa, el chico casi derriba una de las torretas cuando unas manos le taparon los ojos de manera juguetona.
Algo que reconoció al instante, pues solo una persona le hacía eso siempre que se concentraba en una tarea.
-Ah! Shizuka! – haciendo fuerzas para bajar las manos de la casi adulta fémina nipona, él proclamó.
-Qué? No me digas que te asustaste por eso nada más…- esbozando una mueca ladina, ella sugirió.
Lo que le valió ser receptora de algunas bofetadas suaves en los antebrazos mientras el niño retomaba su juego en simultáneo que gesticulaba una faneca. Riéndose por lo bajo y siguiéndole en la tarea de acumular arena suficiente, el dúo disparejo debatió por lo bajo en cuán grande harían la construcción, llegando a la conclusión de que lo harían lo suficientemente alto como él.
Lo que trajo una nueva discusión cuando la usuaria de Achtung Baby se mofó de que en verdad terminarían demasiado rápido como para disfrutar del momento.
Limpiándose las manitos en el pantalón después de terminar con la base del improvisado edificio, y controlando que Shizuka no intentara sabotear todo como ya la había descubierto en otras tres ocasiones, el niño inclinó levemente la cabeza hacia la derecha al notar algo raro en el suelo. Varias huellas, mucho más grandes que las suyas o las de la pelinegra asiática, circundaban la zona que ocupaban, para luego perderse tras las rocas que tenían cerca.
Dejándose llevar por la curiosidad infantil que le caracterizaba a cualquier niño de su edad, este siguió el tramo sin levantar la vista por un segundo del suelo, atinando a sujetarse de las rocas para cruzar hasta el otro lado.
-Oye, ten cuidado! Puedes lastimarte! – percatándose de lo que el niño hacía, Shizuka Joestar exclamó, atrayendo la atención de cierto dúo que buscaba un lugar en la vasta playa.
-Solo estoy siguiendo estas huellas! – como si de algo normal se tratara, el pelinegro replicó.
-Huellas? De qué estás habland…? Jolyne, Giorno, deténganlo! – confundida por lo que escuchó, la hija adoptiva de Joseph Joestar y Suzie Q buscó pruebas del hecho, asustándose al instante de reconocer lo que pasaba.
El dúo que previamente observaba desde lejos dejó caer sus pertenencias al oír la desesperación en la voz de la joven pronto a conseguir su adultez, esprintando en dirección a donde el niño estaba, mas tuvieron que frenarse de manera abrupta cuando un brazo rodeó el delgado cuello del infante en una asfixiante llave.
-The World. El tiempo se ha detenido. Quedan cinco segundos- un hombre de cabello rubio y vestimenta de jockey declaró en simultáneo que un espectral hombre dorado se plasmaba a la par.
Inaudito para el dúo, tanto el niño como su opresor desapareciendo de un momento al otro del rango de visión, dejando en su lugar una avasallante cantidad de cuchillos a punto de atravesarlos mortalmente. Algo que evitaron rápido cuando Stone Free y Golden Experience Requiem defendieron a sus usuarios automáticamente.
No obstante, ellos pudieron evitar tanto como se les permitió la distancia que había entre ellos y los numerosos objetos cortopunzantes, ocasionando que personas como Ermes, Shizuka y Josuke terminaran heridos en sus extremidades al querer protegerse.
-Maldito…! – entre dientes farfulló la hija de Jotaro Kujoh, queriendo atrapar al hombre que tenía gran semejanza a un enemigo de su padre, pero teniendo que eludir en consecuencia una oleada de ataques con cuchillos.
Lo que le trajo malos recuerdos de Enrico Pucci.
-Nunca pensé que vería ese rostro otra vez en mi vida. Mucho menos que aún siguiera con vida. Admito que no es un gusto- alzando la mano en un tácito gesto de alto para Mista, el Don de Passione confesó mientras pensaba en un modo de lidiar con el hombre que tenía el mismo rostro que aquel que siempre veía en una fotografía.
Detestando con todo su ser a quien le hacía daño ahora mismo a un ser querido.
-Veo tanto de Johnny Joestar en todos ustedes, que realmente me dan nauseas- el fuerte acento inglés en la entonación del hombre cuyo sombrero deletreaba la palabra "DIO", resonó en toda la playa.
-Ayuda! Mamá! Papá! – golpeando con apenas fuerzas el brazo que le ahorcaba, el infante sollozó asustado.
-Silencio, bastardo! – ejerciendo más presión en la gargante del párvulo, el jinete reclamó molesto.
-Shhh…calla mi pequeño. No temas- impotente por la situación que se desarrollaba frente a sus ojos, Jolyne le habló al asustado infante mientras se llevaba el dedo índice derecho hasta los labios.
Algo que dicho párvulo emuló a pesar del miedo.
-Ella tiene razón. Tranquilízate…y ve más allá- maldiciendo por dentro a quien era una contraparte de su padre, Giorno aconsejó de igual forma que la amante de mariposas, no sin antes guiñarle un ojo de manera cómplice.
Una risa descorazonada escapó de los labios del blondo jinete que apresaba en un férreo ahorcamiento al niño, ponderándose de la ventaja que le ponía por encima de los demás, viendo orgulloso que varios estaban heridos por los cuchillos que lanzó con anterioridad o simplemente incapaces de seguirle el ritmo a la habilidad de su Stand.
Pese a todo ello, el niño obtuvo un cambio de actitud bastante extraño para alguien de su edad. Un comportamiento que aprendió al observar su familia, un conjunto de personas que nunca se abandonarían el uno al otro.
Por esto mismo, fue que al dejar de imitar la gesticulación de Jolyne, el infante prosiguió a obedecer la sutil orden de Giovanna, llevando el dedo de silencio hasta el rostro de Diego Brando como pudo.
Para luego tomarlo por sorpresa cuando una antropomórfica figura se proyectó frente a él, susurrando.
-Soft & Wet: Go Beyond- al unísono pronunció el niño, creando en la punta de la falange una perfecta burbuja que conectó en el cuello del blondo.
Mas esto solo fue visto por el inédito Stand, pues hilos sujetaron por la cintura al infante previo a jalarlo en dirección a donde los usuarios de Stone Free y GER se hallaban, dejando que el resto se encargara del malherido jinete que no podía creer lo que acababa de ocurrirle.
Un evento que fue capaz de sobrepasarlo, tanto física como a su magnífica habilidad de detener el tiempo. Pues eso fue lo último que intentó al ver la burbuja, sin embargo de nada le sirvió, debido a que lo que sea que el niño hizo, no pertenecía a ese mundo.
-Mamá…! – sollozó en niño, ocultando su cara en el cuello de Jolyne.
-Gappy! – una voz repleta de cariño maternal se oyó con claridad, acompañada de varios pasos presurosos sobre la arena.
Sin poner resistencia, la amante de las mariposas le dio un beso en la frente al pequeño pelinegro antes de cederlo a Tomoko, quien compartía llanto con su pequeño hijo mientras que Johnny, Jotaro y la esposa de este último llegaban corriendo detrás, principalmente porque habían decidido quedarse más tiempo en el hotel aquella mañana.
-Josefumi, qué pasó? Quién te hizo esto? – ignorando la colapsada figura de Brando, porque estaba rodeado por Giorno, Josuke, Gyro y Mista, el antiguo parapléjico inquirió a su hijo.
-Ese…ese hombre malo. Tenía una cosa grande y amarilla que lastimaba a todos…y…y quiso hacerme lo mismo- separándose apenas del abrazo sobreprotector que Higashikata impuso en su pequeña figura, Gappy contestó en simultáneo que borraba las lágrimas con el dorso de la mano.
Movimiento de brazo que dejó a la vista de todos una estrella en el hombro izquierdo.
-Hombre malo? A qué te refier…Cómo?! – adquiriendo un fuego amenazador en los ojos claros, Jonathan estuvo a punto de cuestionar otra vez, solo para quedar atónito junto a Jotaro en el segundo que consiguieron tener un atisbo del rubio semi muerto.
-Yare yare daze…- adoptando un semblante apático, como el que usó en Egipto hace décadas, el patriarca Kujoh musitó, acortando la brecha junto a su antepasado hasta donde el jinete estaba.
Arrojado en el suelo sin cuidado alguno, con un sangrante hueco en el cuello, y mirando en todas direcciones como si quisiera escapar. Así era la posición actual de Diego Brando. Un hombre que desafió a su propio destino por desear más de lo que podía tener, y creando un resentimiento en un dirigente patriota que se negaba a cumplirle caprichos o mucho menos sentirse amenazado por él.
-Funny? – dos sílabas compusieron la palabra que dijo Johnny a su mejor amigo.
-Funny. Parece que trajo a otro Diego pero no sabía que era un desquiciado. Por cierto, lindo truco tiene el pequeño Joseph- contestó Zeppeli, sonriendo al final tras hacer alusión al Stand del niño.
Atinando a esbozar una minúscula sonrisa por lo orgulloso que estaba de su hijo, a pesar de verse obligado a realizar tal acción tan joven, Johnny Joestar se puso de cuclillas frente a una de las infinitas variantes que existía del antiguo competidor del Steel Ball Run.
-Admito que tu otro yo era detestable, pero tenía ciertos códigos de caballero inglés. Tú, por otro lado, no eres más que una bestia que se ahoga con su propia sangre. Lamento que Gappy haya sido quien te dejara así, pero agradece que no fui yo quien llegó antes. Porque no habría sido algo bonito- carente de emociones y en un tono de voz grave, el jinete americano sentenció antes de erguirse.
Derrotado y a la merced de todo lo que parecía componer directa o indirectamente el linaje Joestar, Brando esperó entre sus últimos suspiros la condena que impondrían sobre él.
Excepto que ninguna palabra salió de la boca de los varones, sino que una humanoide figura dorada se proyectó desde la espalda de Giovanna, observando con sus ojos sin pupilas al inglés, enviando un enorme temor a lo largo de su espina dorsal.
Como si pudiese predecir que ese Stand no lo mataría, sino que le daría un destino mucho peor.
Y final de este fic, gente!
Qué les pareció?
Adivinaron en el comienzo quién era el niño?
Por qué será que Lisa Lisa siente tanto apego por el infante?
Se esperaban la aparición de Diego Brando "The World"?
Entendieron la referencia que Giorno dijo para que Gappy actuara?
Sorprendió que usara a Soft & Wet?
Creían que Jolyne y Giorno eran los padres?
Qué destino le deparará a Diego Brando?
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