Capitulo 19

No Mientas

Naruto suspiró mientras pasaba una a una las fotos del sábado, dándole los toques que necesitaba para mandarlas a la revista. Su mano se estaba clavando en su mejilla por la posición que mantenía hace mucho tiempo y volvió a suspirar.

Era algo así de las tres de la tarde y las chicas parecían muertas en la habitación de Hinata.

Después del desastre que provocó su llegada a la noche, Ino había intentado tirar abajo su puerta mientras Tenten le gritaba amenazas locas... algo de dejarle la piel roja y suave como un bebé. Naruto había cerrado con llave y había sonreído como un pelele hasta quedarse dormido.

Hinata si se había puesto celosa con su cita.

Estaba decidido a decirle ese día que en realidad no había pasado nada, que sólo habían comido y Sara lo había abandonado en el estacionamiento del restaurante. Había imaginado todos los escenarios para cuando ella le escuchará, y todo había sido color de rosa hasta la mañana.

Mientras se bañaba, se preguntó: ¿Y si Hinata estaba enojada con él? O ¿Si ella se enojaba al ver este tonto juego que había hecho él para llamar su atención?

No podía culparla si ese era el caso. Después de todo, ¿cuántos años tenía? ¿15? Ese tonto jueguito de los celos era de un adolescente, no de un hombre adulto. Pero Hinata lo hacía sentir raro, provocaba cosas en él que no eran buenas.

Tampoco podía echarle toda la culpa a ella, eso no era maduro. Él era el que reaccionaba así. Hinata no estaba buscando una relación, no en ese momento por ahora y Naruto se esforzaba en hacer entender eso a su corazón. Pero cada célula que había en él, le gritaba que necesitaba que ella por lo menos demostrará algo de interés, para saber que sólo necesitaba esperar.

El hecho que ella sólo lo tratará como un viejo amigo y nada más, le ponía los pelos de puntas.

Pero tampoco podía saltar sobre ella y decirle lo que de verdad sentía. Apurarla sería su peor error...

Su cara de despegó de su mano y se sentó derecho cuando una foto distinta apareció entre las de las modelos.

—Hinata...— suspiró con una sonrisa.

Su rostro sonriente y mejillas rojas le devolvían la mirada desde la pantalla. Está era la foto que le había sacado entre las sesiones. Ella ya estaba acostumbrada que le sacará fotos desprevenida, tenía un montón de ellas. Tenía prácticamente una carpeta con distintas fotos y aunque parecía un poco enfermo y obsesivo, le gustaba las fotos que le sacaba cuando estaba distraída.

A veces soñaba en sacarle fotos cuando tuvieran su primera vez juntos. Sacarle fotos a los increíbles muslos que le hacían parecer un tonto. Soñaba con hacer el amor con Hinata y después, cuando estuviera sonrojada y despeinada, cubrirla con la mismas sábanas dónde la había hecho suya y tapar sus increíbles senos y su dulce coño, y tomarle fotografías que serían sólo para él.

Movió el ratón hasta que logró separar la foto y ponerla en la carpeta de Hinata. Se entretuvo mirando las fotos hasta que escuchó un estruendo de ollas en la cocina. Con una sonrisa, guardo todo y cerró su laptop para ir a ver cómo de dura era la resaca de las chicas.

Hinata gimió cuando se agachó para recoger las sartenes y ollas que se le cayeron.

Se había despertado con un terrible dolor de cabeza y lo único que quería era un vaso de agua para tomar un ibuprofeno. Aunque su garganta se sentía que necesitaba un pequeño lago para calmar la sed. Su cabeza palpitaba mientras juntaba las cosas, rezando para que ni Ino ni Tenten se despertarán por el escándalo que había hecho. Ni siquiera ella sabía cómo había logrado para tirarlas.

Sus ojos estaban algo hinchados y molestos, se sentía casi muerta.

Se sentó en el suelo cuando pudo acomodar todo, pero no sé levantó aún, esperando que los latidos de su cráneo se calmarán. Sus dedos masajearon sus sienes, mientras tenía los ojos fuertemente cerrados, pero no sirvió de nada.

—Hey nena, ¿Estás bien?

Hinata gimoteo de dolor al escuchar la voz de Naruto, aunque había hablado suave, para ella fue un martilleo en su adolorido cráneo.

Hinata sintió las grandes manos de Naruto en sus brazos, y abrió un poco sus ojos. Aunque en su cara había preocupación, estaba divida con diversión, una pequeña sonrisa bailando en sus labios gruesos.

— Está dura ¿Eh?

Hinata hizo una mueca y le dijo con señas que se mantuviera callado. Un pequeño resoplido salió de él cuando la ayudó a levantarse. Naruto la ayudó a sentarse un una silla y se movió silenciosamente por la cocina mientras ella se masajeaba la cabeza, intentado mitigar la migraña.

—Toma, nena.

Hinata abrió los ojos y vió que había dejado un vaso con agua y una tableta de ibuprofeno. Ella se apresuró a tomarla y disfruto, a medias, el agua que bajo por su garganta. Se levantó, le hizo una seña a Naruto y volvió a la habitación con la tableta de medicamentos. No sabía cómo se levantarían las chicas, pero por si acaso, lo llevaría. Todavía se sentía más muerta que viva, entonces decidió dormir un poco más.

Eran cerca de las 17 cuando se levantó sintiéndose más ella misma. Su ceño se frunció cuando no encontró ni a Ino ni Tenten en la habitación con ella.

Fue a la sala, después de ponerse un pantalón suelto, y sólo encontró a Naruto en el sofá. Él estaba mirando un juego en la televisión y pareció darse cuenta de su presencia porque la miró por arriba de su hombro con una sonrisa.

—¡Hey! ¿Ya estás mejor, Hinata?

Hinata frunció el ceño hasta que recordó que se había levantado antes. Su rostro se coloreo al recordar que ni siquiera se había puesto un pantalón cuando había ido a la cocina más temprano.

—¿Y las chicas?— preguntó después de asentir a su pregunta.

Naruto se llevó la mano llena de palomitas dulces a la boca y masticó mientras la miraba. Ella subió su mano a su pelo, recordando que no se había peinado ni lavado los dientes. Se mantuvo alejada de Naruto esperando que él le contestará.

—Umm... Se fueron hace... —Naruto miró al reloj que colgaba sobre la televisión y volvió su vista a ella—. Media hora más o menos.

—¿Por qué no me levantaron?— le pregunto mientras intentaba peinarse con una mano.

Naruto se encogió de hombros.

—Se sentían bien, les conté que te levantaste antes a tomar unas pastillas. Ellas comieron algo y se fueron cuando se dieron cuenta que seguirías durmiendo.

Hinata asintió y se fue rápido al baño, Naruto no dejaba de mirarla y la hacía sentir rara. Preparó su baño mientras se lavaba los dientes

Suspiró, relajándose cuando el agua, más caliente que fría, bajo por su cuerpo calentando sus músculos y haciéndola más humana a cada segundo. Cerró los ojos cuando tiró la cabeza hacía atrás, el agua corriendo por su cabello y cara.

Sus ojos se abrieron de golpe al recordar lo que había pasado en la noche. Cuando Naruto había llegado a la casa, el estado de las chicas, el suyo mismo. Sus manos temblorosas cubrieron su rostro caliente al recordar cómo le había increpado preguntando por su cita.

¡Que horror! Había hecho una escena por los celos infundados, por un hombre que era su amigo y le estaba dando una mano para sobrellevar su reciente separación.

Se lavó el cabello mientras pensaba en la forma de explicar lo que había pasado. Conocía a Naruto lo suficientemente bien para saber que él no pasaría por alto eso. Naruto siempre estaba intentando escarbar en sus sentimientos y pensamientos. Él era alguien frontal y, decía que no entendía a las personas que no lo eran, entonces se esforzaba porque los demás se pusieran expresar libremente con él.

Hinata dió vueltas, tardando en terminarse de bañar y de vestir. Su mente algo lenta intentando llegar a alguna escusa no tan elaborada para que no se notará lo que había sentido en realidad.

¿Cómo reaccionaría él si dijera que había sentido celos por la otra chica?

Era algo que no se anima a decir. Pero aún no sabía que contarle a cambio. No podía simplemente decirle que no lo recordaba, porque era una pésima mentirosa, Naruto siempre le decía que se le notaba en el rostro. Sin embargo, salió del baño sin tener la más pálida idea de qué decir.

Se movió a la cocina, agradecida que Naruto aún estuviera viendo el partido con el volumen bajo. Se movió por el pequeño lugar preparándose un té, no tenía hambre, pero sacó unas rodajas de pan para hacerse unas tostadas.

Cuando ya estaba sentada y por la mitad de su primera tostada, Naruto entró a la cocina estirando sus brazos por sobre su cabeza y bostezando. Hinata sintió que su corazón comenzaba a golpear un poco más fuerte, pero apenas le dedicó una mirada mientras él caminó hacia el refrigerador y lo abrió, metiendo casi la mitad de su cuerpo en el. Cuando él lo cerró, tenía una lata en su mano, pero Hinata no pudo ver de qué. Su cuerpo se crispó cuando Naruto movió la silla frente a ella y se sentó.

Hinata lo miró mientras él la observa con una expresión seria. Tragó saliva.

—¿Podemos hablar Hinata?

Continuará...

Pido disculpas si encuentran muchos errores o algo así. El martes me vacuné y mí mente sigue algo lela jaja XD. Por eso no hubo capítulos estos días.