Capítulo 23

Viejos Fantasmas

Hinata apuro el paso mientras más se acercaba a la entrada del metro. Era sábado y cerca de un fin de semana largo, dónde la gente aprovechaba a darse una pequeña escapada a lugares más bonitos que la abarrotada ciudad. Por eso mismo, el metro estaba lleno de gente que iba y venía, charlaba, reía o simplemente caminaba. se detuvo y se puso de puntillas para buscar a su amigo rubio mientras apretaba más el bolso en su costado.

Hasta que lo vió, estaba de espaldas, pero podía reconocer a Naruto en cualquier lado. Su cabello corto rubio y sus anchos hombros, la ventaja de que era un poco mas alto que la medida normal, era una excelente manera de encontrarlo en un gentío.

—Permiso—, murmuró varias veces mientras avanzaba, la desventaja de ser petisa pero ancha.

Hinata ya no tenía tantos complejos con su cuerpo. Debía admitir que los constantes alagos de Naruto, al principio le había hecho sonrojarse y, obviamente, desconfiar de su vista. Pero poco a poco comenzó a aceptar esos kilos que no querían irse de sus caderas y piernas. Puede que no andaría desnuda por ahí o con ropa reveladora, pero ya no se preocupaba por sus michelines. Eran parte de ella, y si alguien como Naruto, que estaba acostumbrado a mirar modelos hermosas, que cualquier hombre babearía al verlas, la miraba a ella de forma especial... Algo bueno tenía que tener ¿no?

—¡Naruto!— lo llamó al estar a unos pasos y darse cuenta que él miraba de un lado a otro, tal vez buscándola.

Naruto se giró para mirarla y sonrió de esa manera que iluminaba todo su rostro. Hinata aún no podía hacerse la idea de que él sentía cosas por ella...

Naruto, ajeno a sus pensamientos, se acercó y la tomó de la mano, la pesada mochila beige en su espalda.

—Llegaremos tarde, vamos— dijo casi arrastrándola a un auto que esperaba.

El chófer había estado fumando y cuando vio a Naruto llevarla de la mano, tiró la colilla y entró a su automóvil. Naruto no habló mientras abría la puerta trasera y agarraba el bolso de su hombro, haciéndole señas para que ella entrara primero. Hinata sonrió y se movió rápido, arrastrándose por el asiento para dejar espacio para Naruto. Él entró después, ocupando casi todo con sus torso, dejó la mochila con cuidado en el suelo y el bolso sobre el entre sus piernas.

—Muy bien, ya podemos irnos— dijo mirando al chófer que asintió y arrancó el auto.

Naruto suspiró mientras apoyaba la espalda en el asiento y la miró con leve sospecha.

—¿Qué pasó que tardaste tanto?— preguntó, más que un reclamo parecía algo preocupado.

Hinata rodó los ojos.

—Tampoco tarde tanto—, se quejó y soltó una risita cuando Naruto hizo un mohín de perrito regañado—. Toneri fue a casa.

Naruto borró su expresión de inmediato y la miró serio, sus ojos recorrieron su rostro, sus cejas fruncidas.

—¿Te hizo algo?— murmuró con un tono peligroso de fondo.

Hinata estiró su brazo para tomar su mano y apretarla, intentando calmarlo.

— Sólo hablamos— dijo acariciando con su dedo pulgar la palma mas grande masculina.

Naruto asintió, aunque siguió mirándola, como buscando la verdad.

—Si te soy sincera me alegra que él haya ido a casa—, él alzó una ceja—. Le dije que era parte de mi pasado y que debía darle un cierre a la relación que habíamos tenido—, susurró mirando sus manos unidas.

—¿Si?

Hinata asintió.

—Tambien que ambos habíamos cambiado—. Ella levantó la mirada para verlo desde debajo de sus pestañas—. Le dije que ya no lo amaba.

Ella vió la sorpresa en Naruto y como poco a poco se fue convirtiendo en una sonrisa.

—¿Entonces fue una charla tranquila?— Hinata asintió—. Me alegra nena, necesitabas decirles esas palabras—, dijo con un apretón que ella devolvió.

Hinata puso la palma de su mano como vicera para ver el cielo. Ya era cerca del horario donde terminaba su trabajo sacando fotografías, Naruto estaba muy concentrado sacando fotos a una pareja de modelos para darse cuenta como el clima había cambiado.

El viento había sido un amigo, más o menos, para las fotos. Moviendo el cabello de la mujer y apretando la ropa del hombre contra el musculoso pecho, a la hora de sacar las fotos. Pero les complicaba con las mamparas que utilizaban para tomar la luz del sol. Naruto había tenido la idea de sacarles unas cuantas fotos cerca de la parada del bus, dónde habían utilizado la luz artificial que Hinata había traído. Pero ya en el parque, él decía que lo mejor era la luz del sol direccionada hacía la pareja.

Hinata bajó su mano y agarró de nuevo la mampara enorme y redonda, pero ya no había luz del Sol. El cielo se había nublado y aunque al principio habían sido nubes claras, mientras más se levantaba el viento, las nubes más oscuras se cernían sobre ellos.

Luego de que Naruto sacó una foto, se escuchó un trueno en algún lugar no muy lejano, eso pareció tomar la atención del rubio, que frunció el ceño mientras levantaba la mirada.

—Oh, diablos. No me di cuenta de cómo había cambiado el clima—, dijo mientras su mirada iba a la cámara, pareciendo comprobar las fotografías. Sonrió—. Creo que tengo suficiente chicos. ¡Gracias por su esfuerzo!— dijo dándoles una pequeña reverencia al estar cerca de la pareja de modelos.

—Gracias a ti, Naruto— dijo la chica mientras se abrazaba. Tenía un ligero vestido veraniego, pero estaban en otoño.

Una de las chicas asistente de la modelo, se acercó a ella casi corriendo y le puso un tapado en cima. La mujer sonrió a la más joven mientras está la daba un vaso de agua. El hombre, se acercó a Naruto extendiendo su mano.

—Gracias Naruto, siempre es un placer trabajar contigo.

Naruto apretó su mano y luego se rascó la nuca con una sonrisa nerviosa.

—Gracias Haku, también lo es trabajar con ustedes.

Haku miró hacia Hinata, como si no hubiera escuchado a Naruto y se acercó a ella. Hinata abrió sus ojos grandes mientras lo veía ir directo a ella. Pudo ver qué Naruto se asomaba por atrás del torso de Haku, mirando todo con curiosidad. Hinata tragó saliva cuando el modelo se detuvo frente a ella.

—Fue un placer, Hinata—, le dió una pequeña reverencia.

Hinata parpadeó mientras sentía sus mejillas más rojas. Todo ese tiempo que había estado trabajando con Naruto, ya se había acostumbrado a ver modelos tanto hombres como mujeres, pero Haku era algo completamente especial. No tenía que ver con su altura, ni con su cuerpo tallado a mano o su largo cabello mejor cuidado que el suyo propio.

Era el rostro y ojos, tan suaves y radiantes cuando sonreía. Ni siquiera tenía los ojos exóticos, era de color almendra, pero eran...

Parecía tan puro, tan ingenuo y...

Ino sólo tenía una descripción para él: Era un ángel.

—Espero que podamos trabajar juntos pronto—, dijo él mirándola intensamente.

Hinata abrió la boca y la cerró, una y otra vez, como si fuera un maldito pez fuera del agua. Naruto vino a su rescate.

—Ella también lo espera— se puso al lado de Hinata y le pasó su pesado brazo por encima de los hombros. Pegando su cuerpo al calor de él—. ¿No es cierto, nena?

Hinata sonrió, más cómoda teniendo a Naruto a su lado. Asintió.

—Eso espero.

Haku sonrió mirando entre ellos y guiñó un ojo a Naruto. Hinata sintió su cara arder, mientras Naruto reía un poco.

Los modelos se juntaron con los asistentes, dándole más ropa de abrigo y agua, diciéndoles cuáles eran sus horarios para esos días, mientras ellos comenzaron a guardar lo que habían usado.

Hinata estaba intentado doblar una de las mamparas para guardarla cuando alguien gritó a la espalda de ellos.

—¿Naruto? ¿Naruto, eres tú?

Hinata miró por sobre su hombro, mientras Naruto se levantaba de dónde estaba guardando una de las cámaras a su lado y se volteaba con una sonrisa.

—Si, ¿qué...

Hinata vió a una mujer rubia, alta y hermosa caminar a ellos con su expresión llena de sorpresa y una gran sonrisa en su boca llena. La miró de pies a cabeza, podía hacerse pasar por una modelo fácilmente, sus senos eran grandes y firmes, y tenía el estómago tenso. Llevaba una remera de ejercicio con unas legis ajustadas de deporte. Su cabello estaba recogido, parecía que había estado corriendo por sus mejillas sonrojadas por el calor.

—¡No puedo creerlo!— gritó ella mientras se acercaba.

Hinata miró a Naruto, y algo no le gustó. Él también parecía asombrado, pero más que feliz, como la mujer, estaba pálido con los ojos grandes y algo asustado.

La mujer pareció no percatarse de la expresión de Naruto, porque se acercó rápidamente y lo abrazó. Hinata alzó una ceja, completamente olvidada la tarea de la mampara y más concentrada en ese encuentro.

— Que bueno es verte, cariño. ¿Cuánto tiempo a pasado? ¿Cómo estás?

Hinata vió como ella le daba un beso en la mejilla y apretaba sus delgadas manos en los bíceps tensos de él, sus uñas extremadamente cuidadas. Se concentró en el rostro de Naruto, parecía no poder reaccionar aún. Su ceño se frunció por eso, pero cuando Naruto al fin habló, ella se quedó sin aire por saber quién era la mujer.

—Shion...

La ex de Naruto.

Continuará...