Capitulo 27

Pide Ayuda

Naruto miró desconcertado la televisión mientras escuchaba que Hinata se iba a trabajar en la cafetería.

Había pasado una semana desde que ella había declarado que le gustaba y se habían besado. Pero contrario a lo que había pensado Naruto, no se siguieron besando otros días. Simplemente se siguieron tratando de la misma forma. Cuando Naruto había intentado darle un pequeño beso en los labios a Hinata, ella había corrido el rostro justo a tiempo para que él terminara besando su mejilla. Y puede Naruto no fuera un súper dotado, pero entendió la indirecta.

No volvió a intentarlo.

Gimoteo cuando escuchó la puerta de la calle cerrarse, mientras apagaba la televisión y dejaba su cabeza caer contra el respaldo del sofá. Cerró los ojos y recordó el apasionado y perfecto beso que habían compartido. Los pelos de sus brazos se paraban cada vez que pensaba en eso, su piel se calentaba y en su estómago sentía un burbujeo.

Creyó que tal vez tenía que pedir algún consejo.

Se movió para sentarse de golpe y agarrar su celular. Mandó el mismo mensaje a todos sus amigos.

S. O. S. REUNIÓN EN CASA.

—¡Bien! ¡Basta!— gritó Naruto golpeando la sartén con una cuchara de madera. Sus amigos lo miraron con una ceja alzada ya que nadie estaba hablando cuando el llegó haciendo tanto ruido—. ¿Estamos todos?— preguntó mirándolos.

Sasuke bufó.

—¿Por qué no hablas de una vez, idiota? ¿A quién más le mandaste mensaje?

Naruto alzó un dedo y metió su mano en el bolsillo delantero de su pantalón. Sacó en celular y entró en la aplicación de WhatsApp.

—Fue: Sasuke, Shikamaru, Kiba, Choji y... Gaara. A esas personas le mandé.

—¿No le mandaste a Shino?— preguntó Kiba mientras se estiraba para agarrar el control a distancia de la televisión.

—Mierda, me olvidé de Shino— susurró Naruto mientras escribía el corto mensaje—. No tardará en llegar.

—¿Podrías al menos darnos una pista o algo de comer?— se quejó Choji.

—O de tomar— susurró Gaara.

—Genial, miremos el partido mientras esperamos a Shino— dijo Kiba ya con la televisión encendida y buscando el canal de deportes.

—Naruto ¿Tienes un cenicero?— preguntó Shikamaru mientras le mostraba el cigarro ya prendido.

—No fumes adentro, Shikamaru— gruñó Naruto mientras iba a la cocina. De todos modos le dió una taza con un poco de agua, a Choji un gran paquete de snacks y a Gaara una lata de refresco—. Ahora ya está hecho, pero a Hinata no le gusta el olor. Tira la ceniza allí y la colilla también. Tendré que lavarlo con cloro luego—, se quejó, mientras volvía a la cocina por más cosas.

—¿Desde cuándo sabes de limpieza?— le preguntó escéptico Sasuke mientras se estiraba por unos snacks.

Kiba resopló.

— Desde que vive con Hinata—, contestó como si fuera obvio.

—Que fastidio, si me junto con Temari y me vuelvo así, pégame un tiró Choji— susurró Shikamaru.

—Ok— le dijo distraído mientras comía y miraba un partido de fútbol americano.

—¿Cómo es eso que te juntarás con mí hermana?— Gaara prácticamente se ahogó con el refresco.

—Dije: si me junto, Gaara. No seas problemático.

—Espero que por lo menos le des un anillo— gruñó su cuñado.

Shikamaru fumó y apoyó la cabeza en el respaldo del sofá, haciendo de oídos sordos a lo que decía el pelirrojo.

Los chicos se mantuvieron en silencio mirando la televisión mientras Naruto traía más comida chatarra y refresco para todos. A veces, Naruto les distraía cuando caminaba de un lado a otro, susurrando para si palabras incomprensibles. Sasuke miró a los demás con la ceja alzada y todos negaban con la cabeza.

Algo había pasado para que Naruto quisiera que se juntarán todos, pero ninguno se podía imaginar con lo que saldría su amigo rubio algo exagerado. A pesar de los años, Naruto seguía siendo Naruto, para algunas cosas no había cambiado. Pero también recordaban que habían tenido una reunión similar cuando él se había enterado que su padrastro golpeaba a Kushina. Sasuke esperan que no fuera algo parecido, pero está vez por Hinata.

Todos sabían que Naruto estaba chiflado por ella. Hinata traía a Naruto de una correa, y él era feliz si ella le prestaba atención, tal como un perro faldero.

El timbre al fin sonó y, el rubio prácticamente corrió a abrir la puerta. Shino entró siguiendo a Naruto y se detuvo cuando vió a todos acomodados en el sillón. Se movió para mirar al rubio.

—Te olvidaste de mandarme mensaje¿no?

Naruto hizo una mueca, toda la respuesta que necesito Shino. Su amigo silencioso y con problemas de vista, por lo que siempre estaba con lentes oscuros, se movió para sentarse en el único lugar vacío, al lado de Gaara.

Naruto ya no podía con su ansiedad, así que se movió para ponerse delante de la televisión, que apagó directamente desde el aparato.

—¡Oye! Estaba viendo eso—, se quejó Kiba.

—Si, Naruto. ¿Tu cosa no puede esperar a que termine el partido?— se sumó Choji con la boca llena de papas fritas.

—Choji, traga para hablar. Me escupiste la mitad de tus snacks—, lo regañó Gaara mientras se quitaba la migas del pantalón.

Choji se sonrojó un poco, pero siguió comiendo. Naruto se cruzó de brazos.

—No, mí cosa no puede esperar. Los llame para que me ayuden, no para que coman mis golosinas, tomen mí refrescos, ensucien mí casa y vean mí televisión.

—Habla de una vez—, gruñó Sasuke cansado de las vueltas.

—¡Bien!— Naruto aplaudió y se puso serio—. Necesito un consejo...

—¿Un consejo? ¿Para eso nos necesitas a todos juntos? Hubieras llamada a Shikamaru o Sasuke—, refunfuño Kiba.

—Claro, tiren al problemático a el vago— dijo sarcásticamente Shikamaru mirando mal al castaño.

—Oye, no es mí culpa que seas el mejor de nosotros con las palabras, soy bueno con las acciones—, se defendió.

El de coleta bufó, volviendo su mirada Naruto.

—Si, Kiba—, dijo algo molesto—. Necesito tener varios puntos de vista...

—Entonces al divino botón le mandaste mensaje a Shino—, bromeó Kiba.

Shino se acomodó los lentes oscuros, su rostro ledeado a la dirección del castaño.

—¿Qué te comiste, Kiba? ¿Un payaso en el almuerzo?— le preguntó serio.

—No, Kiba sólo come perras calientes—, rió Choji, haciendo alusión a su ex novia.

—¡Por lo menos me siguen las perras!— saltó como leche hervida—. No como otros—, gruñó.

Choji se encogió de hombros.

—Prefiero que no me siga nadie a que una perra me haga un toro. Y lo digo por los cuernos.

—¡Hey!— gritó parándose y mirando mal a su amigo de "huesos" grandes—. ¡Tú... Tú... !

—Kiba siéntate de una vez—, se quejó Gaara.

—Que fastidiosos— murmuró Shikamaru sacando otro cigarrillo de su cajetilla.

—Eso te pasa por hacerte el listo— dijo Sasuke tironeándolo de la camiseta para que volviera a sentarse.

Kiba bufó, cruzándose de brazos, cuando se dejó caer de nuevo en el sofá.

—¿Ya terminaron de pelearse?— preguntó Naruto con una ceja alzada—. ¿Están en su época del mes?

—Eso es sexista— señaló Shino.

—Si, Naruto. Ya pasaron de moda esas bromas—, agregó Gaara.

— Con todo eso del feminismo, Temari me tiene las bolas por el suelo—, murmuró Shikamaru con otro cigarrillo encendido en la boca.

—Te dije que no fumes, Shika—, regañó Naruto, pero no le prestaron atención.

—Si tanto te molesta, tendrías que dejar a mí hermana. Ella es parte activa de la colectividad feminista.

—Por qué crees que lo digo. No dejaré a tu hermana porque defiende sus derechos.

—Entonces deja de quejarte— gruñó Gaara.

— Oblígame.

Naruto suspiró.

Esto llevaría tiempo...

Continuará...