Un suspiro cansado salió de los labios del muchacho llamado Hyoudou Issei. Sus ojos color miel observaban de forma aburrida, tal como su semblante, a la forma furiosa del Ángel Caído que se encontraba encima suya; batiendo sus alas, manteniéndose en el aire, con su deje de superioridad.
El familiar olor a ceniza y fuego llenó sus fosas nasales… Al parecer había calculado algo mal la trayectoria de la lanza, pues esta logró quemar algo de su chaqueta antes de pasar por su lado sin dejarle algún corte.
Dándole poca importancia, sacudió la chaqueta con sus manos para apagar aquella zona que amenazaba con prenderse fuego si no se trataba adecuadamente.
— Así que planeas resistirte… Fue un buen acto de reflejos, lo admito. Un humano estúpidamente débil como tú no debería haber siquiera visto la trayectoria de mi lanza de luz… Supongo que tú Sacred Gear tuvo influencia en ello ¡Aún así sigue siendo inútil!
Issei simplemente se quedó allí con la misma mirada aburrida en sus ojos, esperando a la llegada del Ángel Caído que momentos atrás batió sus enormes alas, logrando una velocidad vertiginosa.
En tan solo un parpadeó, ella ya estaba a centímetros de él con su nueva lanza ya lista para partir al muchacho por la mitad.
Pero nada de eso sucedió.
Issei, como si pudiese leer el futuro, simplemente se inclinó hacia atrás dejando que la lanza corte el aire encima suya.
El Ángel Caído no se detuvo ahí, pues girando su arma en un movimiento de muñeca, cortó la trayectoria de la misma para que ahora la lanza baje como guillotina… Su rostro se deformó en una sonrisa maníaca al ver como su objetivo esta vez no tendría ninguna forma de esquivar su ataque.
Y así fue.
El polvo se levantó abruptamente cuando la punta de la lanza golpeó el concreto del parque, rompiendo las baldosas en pedazos… El Ángel Caído se detuvo un momento para saborear el exquisito sabor de la victoria mientras el polvo bajaba nuevamente. Sin embargo, tuvo que tragarse la risa que amenazaba con salir de sus labios cuando sintió un peso adicional en su espalda.
— Sabés… Es aburrido tratar con la misma persona una y otra vez. Al principio fuiste todo un desafío, quiero decir, ni siquiera podía moverme antes de darme cuenta del enorme agujero que tú lanza dejaría en mi estómago… Ahora, simplemente, eres aburrida Rayna-chan. —Issei se encontraba apoyando la espalda en la de Raynare, sin prestarle la más mínima atención a la mirada asesina que esta le daba.
Sin embargo Issei la conocía bien, sabía que debajo de esa fachada de enojo y falso sentido de superioridad que mostraba en ese momento, sólo había miedo.
Después de todo, luego de experimentar muchísimos escenarios, descubrió que Raynare se doblegaría ante cualquiera que sea un poco más fuerte que ella.
Básicamente, era una cobarde sin remedio.
— ¡Maldito humano! —Ella se alejó un par de metros, invocando una nueva lanza de luz en su mano.
Los pensamientos corrían con la velocidad de un caballo en su mente…
Raynare sabía que el chico no podría haber despertado su Sacred Gear, no había indicios de ello; tampoco contaba con alguna mejora mágica o algo por el estilo… Se negaba el hecho de pensar que un simple y débil humano pudiese esquivarla de esa manera… Pero todo apuntaba a que así fue.
— Tengo nombre, ¿Sabes? Aunque, bueno, no es que me importe demasiado. —Isse caminó lentamente hacia la dirección del Ángel Caído, el cuál se tensó y preparó la lanza en su mano para usarla en cualquier momento… Gotas de sudor caían de su frente ante la imagen de Issei, la cual parecía agrandarse más y más cuando este daba un paso en su dirección.
Era irreal, como si de un momento a otro ya no estuviese en frente del humano, sino de un monstruo que amenazaba con hacerla trizas entre sus manos mientras sus viciosos ojos carmesí se deleitaban con la macabra vista. Incluso imaginó la risa estridente y sádica salir de su boca cuando el sonido de los huesos rompiéndose llegaban a sus oídos.
Aquello fue, indudablemente, una visión de su inevitable muerte a manos de un simple humano.
— ¡Me rindo!
— ¿Ah…?
— ¡P-Por favor, n-no me hagas daño… y-y-yo me rindo totalmente ante ti! —De un momento a otro, Raynare se arrodilló a los pies del muchacho, el cual estaba a solo centímetros de ella.— H-Haré cualquier cosa, p-puedo complacerte sexualmente s-si lo deseas e incluso dejaré q-que me hagas cualquier cosa que quieras p-pero por favor no me asesines… —A este punto, Issei solo pudo arrugar el rostro ante la vista de lo que alguna vez consideró un "majestuoso Ángel Caído"; ella ahora estaba abrazándole las rodillas y ocultando el rostro lleno de lágrimas entre sus muslos. Las alas habían sido retraídas hace un largo tiempo…
Issei simplemente dejó que la pobre se desahogara a placer.
"¿Era necesario…?"
[¿Qué cosa?]
"Oh vamos, sabes de lo que hablo. Pude haber tratado con ella de forma sencilla aún sin tu ayuda… Sé perfectamente que filtraste tu presencia"
[¿Qué puedo decir? No esperaba que reaccionara así… De hecho, pensé que estabas bromeando cuando me dijiste que ella era una miedosa]
"Cobarde, la palabra correcta es cobarde. Vamos, ¿aún no crees todo lo que te dije?"
[A medias…]
"¿Es en serio?"
[Te creo al menos la mitad, pues eres el primer Sekiryuutei en comunicarte conmigo tan temprano en edad. No eras un novato ni mucho menos, pero sigue siendo una locura y lo sabes]
"Punto justo… Aún así todavía falta que se cumplan las demás cosas que te dije"
[De hecho, estaré esperando con ansias]
Issei cortó la conversación con la voz dentro de su cabeza para prestar más atención al Ángel Caído que todavía seguía aferrada a sus piernas.
Mirándola detenidamente, pensó en cada posibilidad que tendría según el rumbo que eligiese ahora… Aunque, bueno, había experimentado bastante luego de que por fin evitó su muerte a manos de ella.
Esposa, amante, madre de sus hijos, compañera de armas, una especie de hermana pervertida… Demasiadas cosas de las que sinceramente ya no recuerda con plena lucidez.
Issei suspiró cansado…
¿Cuánto tiempo había estado repitiendo el mismo ciclo? Tampoco tenía la respuesta de aquello.
Simplemente comenzó una vez, en el mismo día, a la misma hora y luego de ser atravesado brutalmente por la mujer que ahora llora a mares en sus rodillas.
Desde ahí, su vida cambió completamente… Se había convertido en tanto héroe como villano, monstruo y líder. Padre de familia, mujeriego a tiempo completo, rey del harem, uno de los más poderosos en el top… Había cumplido cada cosa que deseó, pero nunca la que verdaderamente quería en ese momento; Morir. Simple y llanamente morir de una vez y para siempre sin tener que volver al mismo punto; un año antes de su encuentro con Raynare.
Porque sí, cada vez que era asesinado, por alguna razón no volvía al momento justo donde fue asesinado en un principio, sino que volvía un año antes de aquello… Como si verdaderamente el universo le dijera "anda, prepárate para lo que está por venir"... Y así sucedía…
En cada oportunidad había hecho cosas diferentes, experimentado miles de sucesos… En este punto, a pesar de tener exactamente dieciséis años físicos en este momento, no podría contar realmente cuántos años mentales tenía. Porque realmente tenía bastante conocimiento sobre diversos temas, aunque la mayoría eran sobre su Sacred Gear…
Demonios, en una oportunidad logró romper el sello que el mismo Dios creó para encerrar a Ddraig en la Longinus… No fue por una buena causa ni mucho menos, mierda, ahora lo recuerda y se avergüenza de haberlo hecho por ese motivo.
La cuestión era que Hyoudou Issei estaba cansado y realmente quería morir sin tener que volver al mismo periodo temporal… O al menos eso fue antes de su último reinicio.
— Rayna-chan…
— ¿S-Si…?
— Vete, estás llenando de mocos mí uniforme. —Con esas simples palabras se escapó de su agarre y caminó lentamente hacia la salida del parque.
— ¿E-Eh…? ¿S-Solo así? ¿D-De verdad…? —Issei vaciló un poco al ver los ojitos brillosos del Ángel Caído… Ella podría haber sido la mayor hija de puta en los primeros bucles, pero luego, en sus muchos experimentos y reinicios Raynare se convirtió en… Alguien importante.
Al principio fue por pura lascivia… El hecho de tener a un Ángel Caído a tu servicio, siendo experta en lo sexual porque fue exactamente por ello que cayó en un principio, fue increíble… Pero luego, mientras más reiniciaba y experimentaba, descubrió muchos de sus modismos y lados que ella ocultaba al resto del mundo.
Era una buena madre, una amorosa esposa, excelente ama de casa y una increíble abuela… Había hecho tantos recuerdos con ella que ahora, realmente, lo que le hizo al principio ya no importaba… Tanto porque sabía sus razones detrás de eso, tanto porque ya no podía antagonizarla de esa manera.
Llámalo blandengue y todo lo que quieras, pero él realmente la quería a pesar de que ahora eran desconocidos… Y eso, a pesar de que trataba de ocultarlo con sarcasmo y desdén, todavía le dolía. Pero lo que más le dañaba, era el saber que ella estaría mejor lejos de él, dónde la posibilidad de que muriese era mínima.
Después de todo, en cada bucle, sin ninguna falla y aunque él idease millones de planes, ella moría luego de concebir a su tercer hijo.
No sabía porque, nunca lo descubrió aunque reiniciara decenas de veces solo para averiguarlo… Y aunque intentó, con todo el dolor del mundo, evitar tener ese tercer hijo, siempre llegaba.
Era algo inevitable…
Una jugarreta sucia y nefasta de quién quiera que le estuviera haciendo esto.
— Si, puedes irte… No quiero volver a verte nunca, Raynare. Sé que estás a cargo de otros Ángeles Caídos, llevalos contigo también si no quieres que mueran por mis manos… —No se detuvo, ni siquiera volteó a mirarla. Sabía que si lo hacía, tiraría todo por la borda y repetiría aquél hermoso bucle dónde vivían una vida feliz...— Oh… Y una cosa más.
— ¿Q-Qué es…?
— Cuando sea el momento adecuado, te buscaré para darle un mensaje a tu jefe… Sabré cómo encontrarte, así que no te preocupes por ello.
E Issei abandonó el parque, dejando a Raynare en un desastre nervioso y lleno de lágrimas…
Aunque sería inexacto decir que ella estaba sola, pues alguien observaba todo desde un ángulo en el que era imposible que la viesen.
Un simple espectador que se deleitaba con el pequeño entretenimiento que tenía a Hyoudou Issei como protagonista y que, pensaba con entusiasmo, estaba cerca de llegar al punto más interesante de todos.
⟨Espero con ansías tus logros en esta ocasión, Ise-kun~...⟩
Y así, sin más, se marchó de aquel parque a un lugar desconocido para cualquier ser en aquel mundo...
