Capítulo 01: Infinito.
No existía nada, todo era un vacío sin límites, ningún sonido daba inicio o daba final, el silencio infinito, así era como le gustaban las cosas, nada le molestaba, podía descartar en cualquier lugar porque no habia nadie que la detuviera, no existían otras cosas además de su propia entidad, era su tiempo, era el inicio y el final, era la representación del infinito en una forma física, sus escamas eran del color de la perdición, nada existía si no lo quería, y quería que nada existiera, era su silencio, nada le quitaría la dicha, porque no habia nada.
O eso pensó, hasta que, en un instante, todo cambio, la luz inundo la nada, sus escamas absorbían la luz, manteniendo su falta absoluta de color, pero todo lo demás cambio, ya no era igual que antes, los colores comenzaron a bailar en sinfonías indescriptibles que reemplazaron el silencio, no sabía si eso tenía sentido, pero no le importaba, esta, cosa, que apareció en su dominio habia perturbado su descanso eterno, por lo que, como todo lo que hubo antes de eso y lo que vendría después, lo destruiría, volviendo al silencio.
Abrió sus fauces, comenzando a absorber todo lo que se encontraba a su alrededor como un agujero negro, los colores cerca de ella comenzaron a ser absorbidos en su interior completamente negro, pero a medida que seguía absorbiendo y absorbiendo esta nueva cosa que se habia colocado a su alrededor, se dio cuenta de una terrible verdad. Esa cosa, también era infinita. Sin importar cuanto lo intentara, cuanto se alimentara de la cosa que invadió su dominio, nunca terminaba, cambiaba su forma, pero nunca se destruía, llego un punto en que tuvo que detenerse, dejar de absorber los colores porque no podía seguir así, su infinito, era menor a este nuevo infinito que habia aparecido de la nada.
¿Cómo era posible? Era la representación de lo infinito, la oscuridad infinita, el silencio eterno, ¿Qué podría representar esta cosa que fuera incluso más grande que la oscuridad que lo consumía todo? Su respuesta llego cuando una grieta se abrió en el vacío de colores infinito, los colores se apartaron y dejaron que la representación de la oscuridad observara el otro lado. Dentro de la grieta se encontraban, cosas, no sabía lo que eran, seres que caminaban en dos extremidades, extremadamente frágiles, vio a uno de ellos ser asesinado simplemente con una piedra en la cabeza por otro ser similar a él.
¿Esas cosas eran el origen del color sin fin? Imposible, seres tan insignificantes no podían crear algo con tal intensidad que reemplazaría la inexistencia con la existencia, debía haber algo más, algo que no habia visto, pero por más que se esforzara, no podía entender como esas criaturas tan débiles e imperfectas podían ser el origen de otro infinito, no podían ser ellos, algo más debió de crear lo que sea que se sobreponía a su existencia. Entonces lo vio, presencio a dos seres, diferentes pero con características similares, uno con hilos de oro más largos que el otro que cubrían la desnudes de su cuerpo y otro con menos hilos en la parte más alta de su cuerpo, ambos tirados en el suelo sin moverse, en el instante que esto sucedió, un seres espectral, similares a su propia existencia, salieron desde el interior de ambos, del tamaño promedio de las criaturas con hilos de oro en sus cabezas pero con cuerpos diferentes, iban a cuatro patas, con dos grandes apéndices que sobresalían de sus espaldas, alas, eran exactamente iguales, compartiendo el color rojo.
Más y más de esas criaturas, dragones, comenzaron a llegar y reunirse con los dos iniciales, infinidad de ellos que provenían de todas direcciones, cuando el último de ellos llego, comenzaron a deformarse, unirse, fusionarse en un ser que escalo hasta que era miles de veces más grande que sus versiones individuales, un gran Dragón de color rojo, esa debía de ser la fuente del infinito que supero su existencia, pero aun así, esa cosa se originó desde los débiles seres ahí abajo, eso confirmaba que esas alimañas eran el origen de su disconformidad, ¿Si los eliminaba entonces todo volvería al silencio? Lo comprobaría.
Sin dudarlo, abrió sus fauces y concentro toda la energía que tenía, destruiría esas débiles bolsas de carne y volvería a su silencia eterno, nada era más fuerte que el infinito, porque la nada, era parte del infinito. Energía morada se formó en una esfera de dimensiones astronómicas, expandiendo la brecha que le permitía ver al otro lado de esta cosa, pero también llamo la atención del dragón, que en respuesta a la creación de la esfera abrió su propio hocico y apunto hacia la masa de energía concentrada, lentamente, energía de color carmesí y blancas comenzó a volar desde cientos de direcciones a la lejanía, incluso, esferas rojas y blancas salieron de los dos cuerpos tendidos en el suelo, estaba utilizando una energía perteneciente a esas criaturas, pero no importaba, su poder superaría el de esta nueva existencia.
El dragón se tragó la energía que provenía de todas direcciones, el interior de su garganta comenzó a brillar con poder mientras ambos seres cargaban sus ataques a niveles divinos, quizás era así, ambos eran dioses, y ahora lucharían con ver quién era el verdadero Dios. Con gritos gemelos de poder, los seres dispararon sus ataques hacia el otro, la esfera del infinito y un láser de energía del dragón., ambos ataques volaron hasta impactar, creando una luz cegadora que cubrió todo lo que antes era vacío, pero cuando la luz desapareció, nada habia cambiado, no habia silencio ni oscuridad, esos seres seguían ahí, y el dragón miraba a la representación del infinito con ojos llenos de desafío.
—No destruirás a la humanidad, como representación de los sueños y esperanzas no te lo permitiré, Dragón Infinito— el dragón rojo se dirigió al otro dragón con determinación en su voz incorpórea, ya que no habia movido su hocico para hacer el sonido, era más parecido a proyectar sus pensamientos que hablar realmente.
Así que así se llamaban las alimañas que contaminaron su silencio, humanidad, tendría en mente ese nombre cuando los destruyera y estos sueños que le daban poder al gran dragón rojo, los aniquilaría, pero eso tomaría tiempo, cosa que tenía más que suficiente, después de todo, era Infinito, y era un Dragón, sería el fin de la humanidad, era, el Ouroboros, el inicio y el fin, nada existió antes, y nada existiría después, de eso se aseguraría. Sin mirar atrás, el Dragón de escamas negras volvió arrastrándose dentro de la brecha que lo trajo a ese lugar, su cuerpo alargado sin extremidades además de dos enormes alas desapareció en el mar de colores, planeando como obtener su silencio nuevamente, era un Dios, el Dios Dragón, nada le impediría obtener lo que quería, ni siquiera ese Great Red.
Fin del capítulo.
